miércoles, octubre 04, 2006

Bajo el ocaso de las estrellas

por José Obswaldo Pérez

AQUELLA NOCHE el cielo anunciaba tempestad. No había estrellas. Era 1910. El suceso del Halley había pasado desapercibido, aunque los cables telegráficos y las reseñas de los periódicos anunciaban que podía verse como una fugaz luz en el firmamento. Pero, el comenta no se vio y las noticias en el pueblo sólo hablaban de la muerte del general Nicanor Arturo Rodríguez Moreno, el progenitor de Nicanor.

- Fue algo lamentable – dijo con aflicción y nostalgia.

El cuerpo y las mortajas del general Nicanor Arturo Rodríguez Moreno había sido traída de San José de Tiznados, en un coche bajo un manto de estrellas decembrinas. Había sido Jefe Civil de aquel municipio a petición del general Roberto Vargas Díaz, entonces presidente del Guárico, quien por instrucciones de él había renunciado a la Jefatura Civil de San Juan de los Morros, el 4 de septiembre de 1909 - en aquel tiempo perteneciente a la Jurisdicción de Aragua -, para ponerse al frente de esta otra.

Tenía 42 años y había nacido en Ortiz, en el año de 1868 y su muerte ocurrió más tarde, el 18 de diciembre de 1910. Era hijo de Doña Evarista Moreno Vilera y Don Fernando Rodríguez Moreno. El 18 de julio de ese año, el general David Gimón Itriago – nuevo presidente del Guárico – lo había llamado a formar parte de la Junta de Fomento del municipio San José de Tiznados, junto con su amigo, el sanjosedeño Jesús María Herrera.

- A mi juicio – explicaba Nicanor- mi papá cometió una equivocación al haber renunciado a la Jefatura Civil de San Juan de los Morros, lugar donde se le apreciaba y respetaba tanto.

El Coronel Nicanor Arturo Rodríguez fue comerciante, político y distinguido personaje de la aristocracia orticeña. Llegó a ser concejal y presidente del Concejo Municipal, en el año uno. Asimismo, participó en diversas funciones y actividades públicas.

- ¡Caramba! Mi papá – decía- era un hombre muy palúdico para haber escogido irse a ese pueblo, que estaba en completo abandono, no tenía médico ni camino para llegar allá.

La muerte del Coronel Rodríguez se debió a una fiebre larga, causada por el paludismo. En esos días, El Universal publicó su fallecimiento en una pequeña nota necrológica, que decía: “Ayer murió en San José de Tiznados el Coronel Nicanor Arturo Rodríguez, quien se desempeñaba en la Jefatura Civil de aquel municipio”. Y otra, que igualmente señalaba: “La muerte del señor Nicanor A. Rodríguez anoche en San José de Tiznados, enluta a varios hogares de esta ciudad”.

Cuando falleció el padre de Nicanor Rodríguez había muerto también Doña Filomena de Ducler, la maestra de la única escuelita de Ortiz, a la que asistían los niños palúdicos del pueblo, regularmente a buscar sueños y esperanzas.

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