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Un Año Nuevo

El 2009 se marchó, se irá lejos, muy lejos, y de aquí a algún tiempo nadie lo recordará. Sucesos, buenos y malos, agrios y dulces, útiles e inútiles, lo caracterizaron. Un amigo mío me dijo: "El 2009 fue un año intelectual y sentimentalmente perdido."




Por Daniel R Scott

AL HOMBRE, no sé a partir de qué momento y por cuales razones, le dio por periodizar, clasificar el paso del tiempo o al tiempo como tal en varias y diversas etapas. Algunos se preguntan: ¿existen realmente esas creaciones producto de la mente humana? De lo que se trata es de dar coherencia y cierto orden al tiempo que pasa. Ese el meollo de la cuestión: dar sentido no solo al tiempo que transcurre incansable como las aguas del río, sino también de medir la evolución o involución del ser humano dentro de esos periodos. En cuanto a mí concierne, le atribuyo a estas cosas un valor simbólico, sobre todo cuando se trata de un año que comienza. Al hombre que piensa le gusta simbolizar las realidades de su entorno.


El 2009 se marchó, se irá lejos, muy lejos, y de aquí a algún tiempo nadie lo recordará. Sucesos, buenos y malos, agrios y dulces, útiles e inútiles, lo caracterizaron. Un amigo mío me dijo: "El 2009 fue un año intelectual y sentimentalmente perdido." Una amiga trajo una nueva vida al mundo en las formas del recién nacido y una familia dio sepultura a la recia y dulce anciana que era ejemplo de jóvenes y no tan jóvenes. Algunos elevaron una copa en vísperas de Año Nuevo por los proyectos culminados pero otros, sin cristalizar los suyos, elevaron solo suspiros. ¡Cuantas cosas y sentimientos caben en un año que pasa!

Pero hoy, a las puertas de un año que comienza, debemos olvidarnos del año que pasó y, sobre todo, olvidarnos del pasado, que nos estanca en el presente y nos impide ver el porvenir. Olvidarnos del fracaso, porque mientras exista voluntad de lucha el futuro depara éxitos. Olvidarnos de los éxitos, porque el éxito nos puede envanecer y adormecernos, de manera tal que nos impida cosechar nuevos logros.

Utilicemos el viejo ejemplo o parábola del libro de doce páginas en blanco: Eso es este nuevo año que comienza. ¿Cómo lo escribirás? ¿Qué tipo de historias lo adornaran? ¿Decidirás pintar lagos, montañas, valles floridos donde brille el sol en sus mañanas? ¿Le colocarás luceros a sus noches? ¿Ocasos a sus atardeceres y aurora a sus amaneceres? De ti depende. Aún cuando nos cuesta entenderlo, es cuestión de actitud, de optimismo, de alegría y de aquellas otras cosas que, en fin, brotan del corazón humano y no de las circunstancias que invariablemente, siempre tendrán algo de malo. ¿Hay situaciones ideales? ¿Existe la felicidad plena en términos objetivos? Lo dudo. Todo es cuestión de actitud. No miento si les digo que he visto como una mujer canta himnos cristianos dentro del rancho maloliente que le sirve de hogar, y hombres que lloran desconsolados en casas que parecen castillos de la nobleza. No miento, no.

¿Qué tinta utilizarás, amigo mío, para escribir el libro llamado "El 2010"? Repito: ¿qué historias, cuentos e imágenes? Que tu vida, en el transcurrir de estos doce meses, sea preciosísima caligrafía que los coleccionistas admiren y adquieran.

11 Enero 2010

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