jueves, septiembre 08, 2016

El patrimonio de Ortiz en sus viejas casas

Prof. Oldman Botello



INTRODUCCIÓN

Recogemos en estas notas, varios inmuebles vinculados al pueblo dieciochesco de Santa Rosa de Lima de Ortiz, analizados desde su significación dentro de lo que se llama Cuadrilátero Histórico, extendido hasta el sector Las Mercedes; todos los lugares estudiados en esta ponencia son del siglo XIX. Se excluye la iglesia matriz por ser mixta, una parte construida en el siglo XIX, las bases y un 80% de la estructura de ladrillos en obra limpia y la parte final del siglo XX. Son las únicas construcciones que permanecen en pie o en ruinas como relictos del siglo XVIII.

La arquitectura colonial y sus derivados en los siglos XIX y XX

Nuestros viejos alarifes o maestros de albañilería siguieron las pautas de los pueblos españoles y sus materiales constructivos. Don Carlos Manuel Moller, caraqueño experto en arte colonial nos explica […] nuestras casas no fueron palacios con alardes de refinamiento en que los estilos dejaron honda huella; su lujo no consistía en exuberantes decoraciones; lucían por su sencillez y nobleza; eran ricas por sus vastas proporciones, por su ámbito luminoso y fresco que convidaba a vivirlas, a gozar de su holgura capaz para toda grandeza, a reposar con placidez en la serenidad de su ambiente”. (Revista El Farol, N° 192, enero 1961) Casas que no solo fueron para vivir, sino que estéticamente representaban una manera de expresarse. Esos alarifes construyeron casas y diversos inmuebles con altas ventanas y patios interiores para que hubiese libre circulación del viento.

Las leyes de Indias, muy certeras, ordenaban que en los pueblos fríos las calles fueran trazadas anchas y en las calientes y cerca del mar, estrechas, para evitar el acceso de piratas y que se fundasen cerca de ríos para proveerse. Desde un comienzo y así se establece las leyes indianas, de la plaza principal debían salir de sus cuatro esquinas las calles del pueblo y las manzanas –regularmente de 100 metros- hasta configurar un damero o cuadrícula, reminiscencias romanas y árabes. (Recopilación de Leyes de Indias, (1973) Madrid: Ediciones Cultura Hispánica, (I) En la América hispana es muy extraño un pueblo que no siga la forma de tablero de ajedrez español, a menos que lo impida la topografía del terreno como en los pueblos andinos.

Las casas viejas de Ortiz

El centro histórico de Ortiz presenta varios ejemplos de esas viejas casas de fines del siglo XIX o comienzos del XX en las que se usaron los antiguos materiales y sistemas constructivos como el ladrillo o adobe, la tapia y rafa, las tejas y el bahareque con embarrado, más vegetales como las palmas, la madera para los horcones, guafas y muy tardíamente el bambú y algunos bejucos o sarmientos. De todos estos sistemas podemos apreciar en las casas orticeñas.

La más importante a nuestro juicio por su arquitectura y por su antigüedad es la llamada Casa de Alto, en la calle Las Mercedes con la calle San Juan y amenazada de ruina a pesar del abandono y de los parches que so pretexto de restauraciones, se le han cometido a través de los años. La tradición señala que allí estuvo por corto tiempo la sede de la Gobernación del Guárico cuando el general Joaquín Crespo la trasladó provisionalmente mientras él se iba a la guerra. Es una casa de tapia y rafas, muros de ladrillos, con piso superior al cual se accede por escalera de madera. La sección de planta superior tiene el techo a cuatro aguas y la contigua a dos aguas. La superior cuenta con dos balcones con antepechos. Las columnas del corredor interior son de madera. Las tres ventanas de la casa contigua tienen repisa y quitapolvo. La planta en forma de “L” es característica en este tipo de inmueble en Venezuela.

La Nuñera

Inmensa casa donde hoy funciona la Casa de la Cultura “Dr. Luis Acosta Rodríguez” de Ortiz. Es sorprendente el cambio que ha tenido en el tiempo. La conocimos en los años setenta y estaba bastante maltrecha. Luego la Alcaldía local la restauró y la convirtió en Casa de la Cultura, con biblioteca, sala de exposiciones y algunas dependencias de la Alcaldía. Es también una casa en forma de L, con sendos corredores columnados, tejas y su patio central. Fue la residencia del doctor y general José Ramón Núñez, secretario general del general Joaquín Crespo y su amigo personal. La actual sede de la Alcaldía también restaurada, perteneció igualmente a la familia Núñez. Con varias ventanas selladas y el interior muy intervenido para que funcionen oficinas municipales.

Casa de los Utrera

La casa de doña Alida Utrera es de las significativas de Ortiz, en la calle San Juan. Cuenta con su portón de madera, antiguo, con broches de metal y tres hermosas ventanas altas, enrejadas con repisa y quitapolvos originales.

Casa de “La Espuela de plata”.


El pueblo orticeño ha querido ver en este inmueble actualmente en muy técnico proceso de restauración por empresa privada, la casa del mismo nombre que aparece como ficción en el libro de Miguel Otero Silva Casas muertas. Data del siglo XIX y su planta es en “L”. Dos de sus ventanas tienen repisa y quitapolvo con balaustres. La puerta de madera de la fachada principal ostenta a ambos lados pilastras con acanaladuras. Fue construida de tapia y rafa, techo de madera y tejas, con un gran alero con canecillos de madera como soporte. Entre otros usos que ha tenido estuvieron el Registro Subalterno y casa de comercio.

La Rodriguera

Inmueble que perteneció a doña Águeda Polanco, luego a Justo Flores, quien la vende a la educadora doña Beatriz de Rodríguez en 1936 y allí funcionó una escuela para niñas regentada por la notable institutora. Cobró relieve el inmueble porque en 1953-1954 la visitó el escritor barcelonés Miguel Otero Silva para que doña Beatriz y su hijo Nicanor Rodríguez le suministraran alguna información sobre el pueblo, personajes, el paludismo, las vivencias, etc, que darían origen a la novela ficcionada Casas Muertas, publicada en 1955. Tiene casa de comercio y en la calle transversal la entrada principal para evitar el ruido de la calle Bolívar cuando era carretera, antes de ser inaugurada la vía del Llano, actual avenida “Dr. Roberto Vargas”.

Se nos quedan en el tintero otros inmuebles importantes como la casa de los Di Caro, de dos plantas, que en 1933 fue adquirida por el general Juan Alberto Ramírez, presidente del estado Guárico; la de los Rodríguez Trujillo, ejemplo de casas principales del pueblo, ubicada frente a la plaza Bolívar y que perteneció originalmente al boticario señor Herrera; la casa de comercio San Antonio, que perteneció a don Domingo de Silos Rodríguez Moreno, con las puertas para el comercio por la calle Real o Bolívar y la principal por la calle transversal, para evitar el movimiento de la carretera y el sol de la tarde; la casa de la familia Hurtado Donaire, residencia y contigua la casa de comercio. Los puentes llamados Blanco, Rondonero, apellido que recuerda a los dueños del hato Morrocoy, más allá de Dos Caminos y el puente Anastasiero, para recordar el nombre de una de las hijas del general Guzmán Blanco, al parecer todos del tiempo en que gobernaba el Ilustre Americano. Cito un texto del destacado arquitecto restaurador y profesor universitario Graziano Gasparini: […] las muestras valiosas de nuestra arquitectura colonial van desapareciendo por obra de la ignorancia, que para justificar los exabruptos cometidos, intenta ocultarse tras la carreta del progreso”. (Gasparini, 1962: 182)



FUENTES:

GASPARINI, Graziano. (1962) La casa colonial venezolana. Caracas: Editorial

Armitano

___________________. (1965) La arquitectura colonial en Venezuela. Armitano

Editores.

Patrimonio Cultural del municipio Ortiz. (2005) Caracas: IPC

Recopilación de Leyes de Indias. (1973) Madrid: Ediciones Cultura Hispánica

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