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Ismael Pereira Álvarez fue un portero del alma, siempre estaba pensando en un poema. Cuando escribía sus versos o sonetos, estos surgían del ímpetu admirable de su lírica.



Por José Obswaldo Pérez
LA ACTIVIDAD periodística fue una de las facetas vitales de Ismael Pereira Álvarez. No solamente dedicó su vida al debate político sino además dejó una vasta poesía realenga como para escribir un libro. Y fue, en aquellos días en Ortiz, cuando muy joven comenzó su formación literaria. Allí en La Voz de Los Llanos había descubierto, en las extendidas soledades guariqueñas, la efervescencia de sus primeros pecados literarios.

Desde entonces las primeras audacias literarias se confundieron con todas las inquietudes del alma, con las mejores aspiraciones, tanto en el campo de la política como en el de la acción intelectual. A su obra lírica se agrega en su quehacer narrativo algunos trabajos como en Recuerdos del Gran Ferrocarril de Venezuela (1898), Profesorado Normal de la Mujer Venezolana (1903). Asimismo, se le cita como el autor del opúsculo Gotas de Genio (1928), pero no creemos que sea de su autoría. Ya para la fecha Pereira Álvarez había fallecido. Tal vez este texto corresponda a su homónimo Ismael Pereira Álvarez, hijo, quien en la década de los años treinta era redactor deportivo en el diario El Universal[1]. O ¿acaso se tratará de una obra póstuma?

Al tocar el tema de su poesía encontramos a un hombre comprometido con su tiempo. Aunque su lírica no tenía nada de social y política. Tampoco, era indiferente a la angustia y el dolor de los hombres. La poesía de Pereira estaba muy tocada por la prosa española, en momentos cuando esta se hacía cuestionamientos frente a su saldo lírico, tanto de los románticos como de los modernistas. Una característica de sus versos es su estilo claro y vigoroso, donde abundan las descripciones. Una muestra es el poema La Hipoteca, publicado en La Revolución:

Una casa miré: Blancas paredes
Luciente el techo de encendidas rosas
Y en sus auras molduras me demuestra
La más pura belleza arquitectónica
¡Sobrio momento! Dije al verla;

¿Quién sus dueño será? ¿No hay quien responda?
Me he de quedar con ella aunque me cueste
Toda mi sangre audaz gota a gota
No tal, señor viajero;¡es imposible!
Me responde una voz acusadora:
La he hipotecado y a su hermano dueño
Por un plazo sin fin:¡la vida toda!

De este modo, en los últimos años del siglo XIX, se cerraba una centuria de singular particularidad e interés en el desarrollo de la cultura literaria venezolana. La vasta hemerografía existente, así lo comprueba. Eran tiempos de cambios y un progresivo desenvolvimiento de nuestras letras patrias. “Bien puede afirmarse que a partir de esos años finales de siglo, nuestra literatura entra en un período de progresivo desenvolvimiento, que luego alcanzarán manifestaciones de madurez al correr la primera mitad del presente siglo", dice Pedro Pablo Barnola, en su trabajo Altorrelieve de la Literatura Venezolana.

Su poesía era siempre espontánea, propia y sentimental; pero, no circunstantiva a ella. Su romanticismo, mucho más amplio, era logrado con estilo, refulgiéndose en el campo espiritual. Son poemas sencillos, estaban envueltos en variadas tonalidades. Veamos este otro poema sin título, publicado en La Revolución, el 19 de mayo de 1891:

Porqué me ven enamorado y ciego
En pos del ideal que sueña el alma
Quieren tratarme así… ligeramente
Como mendigo del amor. ¡Se engañan!

Activo soy, que para bardo el cielo
Puso en mi mano temblorosa el arpa
Fuego en mi corazón, luz en mi mente
Y la indomable dignidad en mi alma


Poeta Becqueriano

Pereira Álvarez fue un portero del alma, siempre estaba pensando en un poema. Cuando escribía sus versos o sonetos, estos surgían del ímpetu admirable de su lírica.

Gran parte de su obra poética se encuentra dispersa en periódicos y revistas de la época. Principalmente, muchos de estas producciones se hallan en el diario La Revolución de Barcelona, donde día a día, sus poemas, versos y sonetos quedaban registrados en unas "Paginas Inéditas", columna que mantuvo cierto tiempo. Asimismo, muchos de sus trabajos literarios se hallan en una revista titulada El Universal, publicación mensual ilustrada, fundada en Caracas por el señor H. Porras, cuya dirección tenía a su cargo el culto César Zumeta. Esta revista circulaba en los centros culturales de España y América Española.

Pereira Álvarez fue un poeta de la antigüedad. Como decía un crítico literario de estos días: lo nuevo tiene mucho de antiguo y lo antiguo mucho de nuevo. En este contexto, el escritor aragüeño Rafael Bolívar Álvarez ha sido el único de los críticos que, quizás,  se atrevió a comparar su obra poética  como “dulzura becqueriana”[2],  aludiendo a la poesía española de Gustavo Adolfo Becquer, el poeta más leído y popular de la España romántica que influyó, sin lugar a duda, en muchos de nuestros poetas latinoamericanos, especialmente, en Venezuela.

De manera que se trataba de una poesía neorromántica, grácil y melódica. Sonetos que describían el estado del alma del poeta y su sentimiento elegiaco ante las cosas. Su musa estaba hecha de palabras musicales, con ritmos suaves. Eran reflejos anímicos, temas simples y armoniosos. De una melodía amorosa conjugada con el alma criolla de nuestra Venezuela del siglo XIX.

La muerte del poeta y periodista

Ismael Pereira Álvarez estaba a treinta años de su muerte. El día que falleció estaba fuera de su país, aunque su noticia de su descenso se conoció tarde por el cable francés. El Nuevo Diario, del domingo 21 de junio de 1925 reseña:

-         El cable ha transmitido la sensible noticia de haber fallecido en New York el señor general Ismael Pereira Álvarez, quien desempeño importante cargos en la administración pública de nuestro país. Consagró su clara inteligencia al periodismo,  en donde dio pruebas de capacidad profesional”

Y termina diciendo el diario gomecista que Pereira Álvarez fue “caballeroso y culto”. También, el diario El Universal, en una nota periodística del lunes 22 de junio de 1925, señala:

-         Cable recibido en esta ciudad anuncia el sensible fallecimiento del señor general Ismael Pereira Álvarez,  acaecida últimamente en New York. Era el finado caballero un elemento que gozaba de merecido aprecio y consideración social por sus dotes de cultura… El general Pereira Álvarez supo cumplir a cabalidad sus deberes en su vida privada, ya como funcionario público; en la amistad como en la política fue hombre de líneas rectas”.

Se desempeñó con probidad en importante cargos de la administración pública, “es el mejor elogio a su memoria y el más rico patrimonio que deja a su atribulada familia”, termina la nota periodística.

Nota de prensa en The Philadelphia Inquier anunciado muerte del general ismael Pereira Alvarez, página C-15
El general Ismael Pereira Álvarez falleció el 13 de junio de 1925, en un reconocido instituto clítico de New York, cuya dirección administrativa estaba a su cargo de su hija Virginia Pereira Álvarez” [3].

Sin embargo, el  The Philadelphia Inquier, en su edición matutina del domingo 14 de junio de 1925, anuncia el fallecimiento del general Ismael Pereira Álvarez, de 67 años de edad, exministro de Guerra y Marina de Venezuela, quien “murió esta mañana en el Hospital Pottstown, por complicaciones secundarias de una operación. Había permanecido por siete días en aquel establecimiento de salud”. Su hija Virginia Pereira Álvarez Hussey, de Barkerford; su hijo Héctor Pereira Álvarez, de Filadelfia, ex cónsul de Venezuela y su suegro F. Armando de Pedraza, estuvieron en su lecho, indicó el diario estadounidense.

Dos años más tarde, La Esfera recuerda su fallecimiento: “Se cumple hoy dos años de la sensible desaparición del general Ismael Pereira Álvarez, distinguido elemento de la sociedad venezolana, que ocupó altos puestos políticos y dejó a su paso por la vida una estela de generosidad y simpatía”[4].





[1] En una entrevista personal realizada al periodista Hernán Chiquitín Ettegui, en su casa de residencia me contó lo siguiente:" Lo recuerdo muy bien -dice" Chiquitín " Ettegui -, porque yo era atleta infantil. Yo participe en un campeonato infantil que fue organizado por él, Mr Fly, Simón B. Rodríguez, Máximo Giménez, el cubano Cloromiro Castro y Salvador Acevedo "
Dice Ettegui que Pereira Álvarez, hijo, escribía preferiblemente de béisbol y boxeo, aunque algunas veces le tocó redactar y organizar competencia de ciclismo. "Cuando yo sustituí a Ismael Pereira Álvarez y Franklin White en la dirección de deporte del El Universal, yo contaba con un gran número de colaboradores. Según Ettegui, Pereira Álvarez, hijo, es calificado como fundador del periodismo profesional en Venezuela, junto con el colombiano Luis Hernández Maldonado (Lord). Amen, también de ser el fundador de la Asociación de Cronistas Deportivo. En 1934, El Universal convocó a Ismael Pereira Álvarez y a otros periodistas para debatir sobre los problemas del deporte nacional. Las Acacias, Caracas, 1993
[2] BOLÍVAR ÁLVAREZ, Rafael (1898). Prologo. En Conceptos literarios. Maracay:
[3] Médico. Fue la primera mujer venezolana de obtener este título, según reseña Ramón A. Rodríguez, en su Diccionario Biográfico e Histórico de Venezuela, publicado en Madrid 1957, p.579. Virginia Pereira estudió en la UCV y se graduó en los EEUU. Allí obtuvo la dirección del Instituto Clínico de New York. Muerto el general Juan Vicente Gómez, regresó a Venezuela y fue encargada del Instituto de Higiene del MSAS, después los laboratorios de bacteriología y parasitología del mencionado organismo. Se casó con un norteamericano neoyorquino. Falleció de una muerte repentina. En aquella ocasión, el Colegio de Médicos de Caracas suscribió un acuerdo de duelo con motivo de su muerte.
[4] La Esfera, lunes 13 de junio de 1927.