Un hombre que creció entre el olor a diamante y la voz de Pancho Pepe, y que terminó convirtiéndose en uno de los arquitectos más influyentes del beisbol venezolano, cumple hoy 80 años. Óscar Prieto Párraga, heredero de una pasión familiar y protagonista de algunas de las páginas más intensas de nuestra pelota, celebra una vida dedicada por completo a un deporte que también ayudó a transformar.
Por Javier González
A propósito de estar cumpliendo hoy, 2 de marzo, 80 años de vida, no hay mejor ocasión para recordar y celebrar la trayectoria de uno de los hombres que más hondamente marcó el espíritu de nuestro pasatiempo nacional: Óscar Prieto Párraga.
En el universo del beisbol venezolano pocos nombres resuenan con tanta fuerza como el suyo. Hijo, discípulo y continuador de una tradición que encontró en su padre, Óscar “Negro” Prieto Ortiz, empresario y apasionado promotor deportivo, Prieto Párraga fue mucho más que un exitoso gerente y copropietario de los Leones del Caracas: fue un hombre cuya vida se entrelazó con cada victoria, con cada desafío y con el latido mismo de la afición criolla.
Su destino estuvo marcado por el beisbol desde la infancia. Con apenas seis años, comenzó a asistir al recién inaugurado Estadio Universitario, acompañado por la mano del legendario narrador Francisco José Cróquer, “Pancho Pepe”, quien lo llevaba en su inolvidable “Bólido de Plata”.
Graduado como odontólogo en la Universidad Central de Venezuela (UCV) en 1970, un año que simbolizó su propia “Triple Corona” —por su título profesional, su matrimonio con Myrian Rojas y su incorporación a la directiva de los Leones—, Prieto Párraga supo combinar, el cuidado de sus pequeños pacientes en el Hospital Ortopédico Infantil con la responsabilidad de dirigir una organización beisbolística de enorme peso en la cultura deportiva del país.
Su voz y su visión, forjadas bajo la guía de su padre, lo llevaron a asumir la dirección general del Caracas en noviembre de 1980, tan solo cinco días antes de la renuncia del mánager Jim Leyland. Fue un inicio desafiante, pero también el preludio de una época de gloria constante. Con Prieto Párraga como gerente, el equipo no solo conquistó múltiples títulos en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP), sino que también dejó una huella imborrable en la Serie del Caribe de 1982, bajo la guía de Alfonso “Chico” Carrasquel.
Más allá de números y trofeos, lo que siempre fascinó de Prieto Párraga fue su forma de hacer beisbol: con respeto profundo por la gente, con una visión humana del deporte, y con una entrega que trascendió la simple administración para convertirse en legado. Su gestión al frente de la LVBP entre 2013 y 2017 impulsó programas claves como la formación de árbitros, el control antidopaje, un código de ética y la transmisión televisiva de todos los juegos, acercando la pasión del beisbol a cada hogar venezolano.
En 2023, su trayectoria fue justamente reconocida con la exaltación al Salón de la Fama del Beisbol venezolano, uniéndose, emotivamente, al mismo templo que honra también a su padre, haciendo de esta dupla familiar una de las más emblemáticas de nuestra pelota criolla, y la única en estar entronizada en el templo de los inmortales del Caribe.
En el año 2025, Óscar dio un paso trascendental en su trayectoria personal y profesional al publicar su libro Beisbol se escribe con S, una obra profundamente autobiográfica en la que comparte, con honestidad y sensibilidad, sus vivencias dentro del apasionante mundo del beisbol.
A lo largo de sus páginas, el autor narra sus primeros acercamientos al deporte, los desafíos que enfrentó en su formación, las lecciones aprendidas en el terreno de juego y las experiencias que marcaron su carácter tanto dentro como fuera del diamante. Más que una simple recopilación de anécdotas, el libro se convierte en un testimonio de perseverancia, disciplina y amor por el beisbol, resaltando los valores que este deporte le inculcó a lo largo de los años.
Beisbol se escribe con S no solo está dirigido a aficionados y jugadores, sino también a quienes buscan una historia inspiradora sobre esfuerzo y superación. Con un estilo cercano y reflexivo, Óscar logra transmitir la emoción de cada partido, la intensidad de la competencia y la importancia del trabajo en equipo, dejando claro que el beisbol, más allá de un deporte, es una escuela de vida.
Hoy, al recordar a Óscar Prieto Párraga, celebramos no solo a un amigo, a un ejecutivo exitoso, sino a un hombre que vive el beisbol como pocos: con el corazón en el terreno, con los valores como bandera y con el amor profundo por un deporte que, más que un juego, es parte de nuestra identidad. Su historia es, sin duda, un legado para las generaciones que vienen y una inspiración para todos los que sienten al beisbol como pasión de multitudes.
¡Feliz cumpleaños!, Óscar