domingo, mayo 21, 2017

Condiciones para el éxito

las experiencias de transición exitosa tienen un líder concreto que resalta sobre todos, enamora a las masas y las conduce a la lucha pacífica. Les dé orientación y sentido. Moviliza al pueblo base, pese a los riesgos de sus zonas y construye una esperanza de cambio concreta y de protección futura. Es obvio que sin una conducción adecuada, la respuesta natural a la violencia del gobierno es tratar de responder también con violencia
Por Luis Vicente León,
Consideremos algunas condiciones de éxito que la teoría y la historia nos enseñan sobre las transiciones políticas desde las autocracias hacia las democracias.

La primera es que no existe una correlación demostrable entre las crisis económicas y los cambios políticos no electorales. El concepto de población tipo Hulk, que se rebela contra el poder y lo saca por la fuerza por el deterioro dramático de la calidad de vida, suena lógico, pero la historia no logra demostrar esa correlación. Si bien hay algunos casos puntuales, en la mayoría de los casos eso no es suficiente. China, Cuba, Zimbabue, Libia son ejemplos que grafican este tema. Las transiciones ocurren por procesos políticos y sociales y estos no suelen ser espontáneos.

El segundo elemento es que las transiciones se concretan a través de implosiones, es decir fracturas insalvables dentro del grupo de poder. La estrategia de la oposición es elevar el costo del gobierno por evitar las elecciones y reprimir, poniendo barreras, locales e internacionales, que hagan más difícil a los actores oficiales cruzar fronteras peligrosas, sin generar divisiones y deserciones. En el caso particular de Venezuela, este aspecto es el más prometedor, si consideramos que el desmarque de la Fiscal General podría significar sólo la punta del iceberg.

El tercer elemento es que una protesta exitosa debe integrar a todos los estratos. Pude ser iniciada por elites, pero sólo es efectiva si incorpora la participación de las masas populares, en sus propios espacios, logrando una presión homogénea que se convierte en inmanejable para los cuerpos represivos del Estado. Esta tarea, aunque con algunos trazos, está cruda.

La cuarta dimensión es quizás la más importante y la más difícil de lograr. La protesta efectiva es pacífica. Es un asunto estratégico. Hay una diferencia de fuerzas, armas y organización brutal entre el Estado y los voluntarios civiles, sin preparación, ni armamento sofisticado. Pero además, hay una relación inversa entre la violencia y la masificación de la protesta. Mientras más violencia se incorpore a la lucha (justificada o no) menos gente está dispuesta a participar. Son muchos los que pueden ir a una marcha o concentración pacífica, pero pocos los que están dispuestos a arriesgarse en actos de reacción violenta. Si ésta se incorpora, se disminuye la participación y se encapsula la lucha en ghetos, haciendo más fácil al gobierno su control. La expresión común: la violencia la ejecuta y la promueve el gobierno, sólo confirma que es a él a quien le interesa y conviene que ocurra. Si caes en su juego, sueles perder.

Finalmente, las experiencias de transición exitosa tienen un líder concreto que resalta sobre todos, enamora a las masas y las conduce a la lucha pacífica. Les dé orientación y sentido. Moviliza al pueblo base, pese a los riesgos de sus zonas y construye una esperanza de cambio concreta y de protección futura. Es obvio que sin una conducción adecuada, la respuesta natural a la violencia del gobierno es tratar de responder también con violencia. Pero es el líder el llamado a convencer a la población de que el peor enemigo del éxito son los radicales, pues ellos venden la violencia como solución, cuando la violencia es realmente el problema. Hay muchos líderes políticos en Venezuela, pero ese líder especial no está todavía en la foto. Hay un vacío que la población quiere llenar y es precisamente en estos momentos donde alguno, conocido o por conocer, puede tomar ventaja y consolidarse como tal. Hay varios en la escena y ustedes los están viendo. Son inteligentes, comprometidos, organizados, involucrados con la población más pobre y jóvenes. Las encuestas ayudarán en breve a entender cómo les va en los próximos meses.

luisvicenteleon@gmail.com

domingo, mayo 14, 2017

El pobre en su choza...

La oposición tiene que resolver los bloqueadores del pobre en su choza, para complementar el importante, pero insuficiente, Abajo cadenas que grita el señor.Pregunta quién esta trabajando en eso, porque ahí está el secreto del sí a tu pregunta crucial.
Luisvleon@gm
Por Luis Vicente León
Hay una pregunta que se repite en todos los espacios en los que participo. ¿Es posible que la protesta opositora tenga éxito y logre producir los cambios que la mayoría de la población quiere?

La respuesta es sí. La historia está llena de ejemplos en los que el pueblo mayoritario produce la transición de la autocracia a la democracia. Pero esta es una respuesta condicionada. No es suficiente el deseo de cambio. Es necesaria la conjunción de dos variables. La primera es la protesta pacífica, que suele convertirse en kriptonita para el gobierno. Pero no es fácil. La población que presiona los cambios pacíficamente, se enfrenta a la resistencia violenta de su contendor. Conociendo su costo de salida infinito, el detentor de poder estará dispuesto a cualquier cosa para defenderse. Su estrategia comunicacional está cantada. Primero destruye la verdad como valor en el debate político. Después usa la vieja técnica de acusar de sus fechorías a la víctima. No importa que hayan muerto (asesinado) 40 de sus adversarios, él produce un gran alboroto por el rasguño de uno de los suyos. En el medio de ese jaleo, como dice la fiscal, es difícil culpar al agredido de radicalizarse para defenderse de la violación de sus derechos. Y entonces algunos grupos se desbordan. Pero ahí está el problema. La respuesta violenta, a la violencia oficial, es oro en polvo para el gobierno. No importa si está justificada, el resultado suele ser contraproducente y difícil de evitar. El éxito no se trata de que la protesta sea violenta, sino masiva. Justificar las acciones violentas en la violencia del gobierno no resuelve el problema de que no funciona, sólo explica cómo te llevan al terreno que te quieren llevar.

El segundo tema es que no se gana con una protesta profunda e intensa sino con una protesta amplia y sostenida. El secreto está en el Himno Nacional. Dos partes de una estrofa principal: 1) Abajo cadenas, gritaba el señor, y 2) el pobre en su choza libertad pidió. Necesitas la suma de 1+2 para producir el cambio. La población más pobre desea y apoya ese cambio tanto como la clase media. Cerca del 80% de los venezolanos quiere y desea un cambio de modelo y de gobierno y esa mayoría ocurre, casi en la misma proporción, en la población más pobre. Pero la transformación de energía potencial a cinética de ese deseo de cambio ha sido mucho más baja en este estrato que en la clase media. Sí, ya sé que muchos de mis amigos tienen una historia de la gente pobre marchando con ellos, pero la realidad es que si quieres medir participación de la población más pobre no puedes identificarla en las marchas de TU zona, sino en las protestas de SU zona. Y más allá de los casos puntuales, que diferencian la protesta actual de la anterior, no es verdad que la penetración de la protesta es similar en ambos grupos sociales. Y no te quejes de que la población más pobre no te acompañe en las protestas de tu zona, si tú no la acompañas, ayudas o proteges en las de ella. Por mucho riesgo que asumas en tu protesta de clase media, jamás será comparable con el riesgo del estrato más pobre en su zona. Podemos recordar el terrible e infame número y el nombre de cada asesinado en la protesta opositora. Pero es un número brutalmente mayor el de quienes mueren a diario en los barrios populares, aun sin protestar. Esto sin contar con el inmenso costo y peligro que representan para ellos los colectivos y la pérdida de los CLAPs, algo que sólo viviendo ahí se puede internalizar.

La oposición tiene que resolver los bloqueadores del pobre en su choza, para complementar el importante, pero insuficiente, Abajo cadenas que grita el señor.

Pregunta quién esta trabajando en eso, porque ahí está el secreto del sí a tu pregunta crucial.

Luisvleon@gmail.com

viernes, mayo 12, 2017

Preguntas y respuestas sobre la Constituyente


Por Luis Vicente León
¿Lo que convocó el presidente es una Asamblea Nacional Constituyente? Mas allá de los temas legales, que dejo en mano de los constitucionalistas, lo que el Presidente convoca es una Asamblea para reestructurar el Estado y redactar una nueva Constitución. Algunos expertos dicen, con base sólida, que su forma de convocatoria, su estructura y el mecanismo con el que elegirán sus constituyentistas es ilegal, inconstitucional y antidemocrático, por lo que no debería llamarse ANC, pero está claro que si esto no se para, va directo a reformar la Constitución y el Estado a la medida de lo que el chavismo necesita para preservar el poder, a pesar de ser minoría. Entonces, legal o ilegal, esa será la Constitución vigente una vez terminado el proceso convocado y será aplicada hasta que se rescate la legalidad.


¿Qué buscan con esa Constituyente?

El gobierno sabe que su nivel de respaldo popular es minoritario. Su máxima expectativa de votación podría acercarse al 30%. Sus estrategias dilatorias de elecciones no pueden ser infinitas y se enfrentará al escollo más grave en la elección presidencial del 2018. Pensando en lo complejo que será evitar una derrota tratando de reducir la competitividad electoral, fracturar a la oposición e incluso pensar en la necesidad de cambiar el candidato por alguien más potable, el chavismo prefirió transitar una vía más expedita. La convocatoria a una Constituyente le permite paralizar todos los procesos electorales pendientes, defenestrar los poderes constituidos que le hacen ruido, empezando por la Asamblea Nacional y pasando probablemente por la Fiscalía y cambiar la Constitución del 99 que le obligaría a entregar el poder a la fuerza política mayoritaria del país, que evidentemente no es la revolución. No hay que ser muy perspicaz para entender que la nueva Constitución que pretenden redactar cambiará su espíritu democrático convencional e incorporará el acomodaticio concepto de democracia “protagónica” según el cual no se necesita tener mayoría a tu favor sino controlar subgrupos de la población, seleccionados y organizados por el mismo poder, para sustituir las decisiones de las mayorías.


¿Pero la oposición no puede participar en la Asamblea Nacional Constituyente y evitar lo que el gobierno pretende?

La convocatoria a esta Constituyente parte del concepto de “democracia protagónica”. Sin ninguna base legal, el Presidente cambia el espíritu de la Constitución y convoca a un proceso donde los representantes constituyentistas serán elegidos con un método mixto, una parte en elecciones universales, directas y secretas (para que la gente sienta que vota como siempre y esconder su plan) y otra parte escogido por subgrupos manipulados de “trabajadores”, “mujeres”, “indígenas”, “discapacitados”, “pescadores”, etc., que el mismo gobierno selecciona, controla y financia. De nuevo, es muy fácil saber qué va a pasar. Los representantes “protagónicos” seleccionarán constituyentitas chavistas, con lo que una fuerza política minoritaria pasaría automáticamente a dominar una mayoría suficiente para redactar la Constitución a su antojo.


¿Pero al final, esa Constitución debería someterse a un referéndum aprobatorio y en ese momento perdería?
Utilizas correctamente el verbo “debería”. En efecto en democracia debería, pero si mi olfato no falla, la revolución, aprovechándose de un vacío en la Constitución que no establece explícitamente el paso del referéndum aprobatorio para la Constituyente, dará por finalizado el proceso de redacción y aprobación de la nueva Constitución “protagónica”, por lo que cualquier participación opositora sólo validaría un proceso evidente de ruptura democrática en Venezuela.

luisvleon@gmail.com

jueves, mayo 04, 2017

Boulevar de la calle Guasco en Valle de la Pascua

Por Felipe Hernández G
Un boulevard o bulevar es una calle ancha con un paseo central y árboles y arbustos a ambos lados. La palabra aparece en el argot urbanismo en el siglo XVIII en París, Francia con la idea de circundar determinados lugares. Luego comienza a utilizarse con más frecuencia bajo el Segundo Imperio francés (1852-1870) con el Barón Haussmann que los propuso como una política de ventilación e iluminación urbana. En Valle de la Pascua hay tres boulevares, a saber, el de la plaza Bolívar, construido en el año 1983 en ocasión de conmemorarse el bicentenario del nacimiento de nuestro Libertador; el Guasco y más recientemente, el boulevard “Julián Moncado” ubicado en la calle Providencia, sector La Baranda, construido e inaugurado por el alcalde Pedro Loreto el 10 de septiembre del año 2014.

En cuanto al boulevard “Juan Santiago Guasco” fue diseñado como una calle modelo por el Arq. Luis Guillermo Díaz, está ubicado casi al final de la calle Guasco, este, antigua calle El Sol, es una estructura de adscripción pública, cuyo ente administrador, custodio y responsable es la Alcaldía del municipio Leonardo Infante del estado Guárico. Fue construido durante la gestión del alcalde Edgar Martínez Ferrer (1996-2000), siendo gobernador del estado Guárico, el Dr. Rafael Emilio Silveira. Es un corredor vial que abarca una cuadra de la citada calle Guasco, en el espacio comprendido entre la calle 23 de Enero y la avenida Libertador. Está compuesto de dos aceras espaciosas de concreto y cuadros de piedra picada, ubicadas a lo largo del segmento, con caicos intercalados cada dos metros aproximadamente y una serie de bancos también de concreto, para el descanso y el solaz de los vecinos y transeúntes, colocados a intervalos regulares, al igual que las jardineras ricamente ornamentadas con ficus, acacias, laureles y otras plantas y dos viejas samanes situados al frente de la vivienda de la familia Seijas, que además de embellecer el lugar, le dan verdor, esplendor y frescor a los espacios.

El proyecto inicial de la obra establecía que el boulevard se extendería por cinco cuadras, iniciándose en la calle 23 de Enero y se prolongaría hasta la calle Atarraya, donde se uniría al boulevard de la plaza Bolívar (Enrique González dixit), comunicando la plaza Bolívar, la Catedral de Nuestra Señora de la Candelaria, la Alcaldía y la Sociedad Socorro Mutuo con la Laguna del Pueblo, lamentablemente solo se alcanzó a realizar apenas una cuadra de la obra proyectada.

El boulevard nunca fue inaugurado oficialmente, pero desde sus inicios se convirtió en un lugar de encuentro para los habitantes del sector y de otros lugares de la ciudad. Es un lugar estratégico, por su ubicación, aledaña al centro de la ciudad, en la zona se encuentran establecidos algunos comercios, destacando entre otros: GS Alta Peluquería, Óptica 2000 CA, Oficina Contable, una sucursal de la Panadería Nina’s y otros establecimientos comerciales que están en sus inmediaciones, entre ellos, la Clínica La Candelaria, agencias de loterías, comercio de especies, ventas de periódicos y revistas, talleres mecánicos, así como la Escuela “Francisco Lazo Martí” y una cancha techada frente al parque infantil, atravesando la calle, en la esquina noroeste de la Laguna del Pueblo.

Partiendo en línea recta desde ese lugar se llega a la Alcaldía Municipal, la Catedral de Nuestra Señora de la Candelaria, la plaza Bolívar y en general al centro de la ciudad. En sus inmediaciones se localizan el Parque Infantil “23 de Enero”, la Laguna del Pueblo y la emblemática ceiba de la calle Guasco... El Parque Infantil “23 de Enero” se construyó durante la gestión como presidenta del Concejo Municipal de la Dra. Haidée Ruiz de Ortega, por iniciativa del señor Miguel Montilla, quien en 1986 recogió firmas entre los vecinos para que se construyera un parque en un terreno vacuo que había en el sector.

Un hecho histórico de mucha importancia se desarrolló en sus inmediaciones el 24 de junio de 1831, cuando el Presidente de la República, general José Antonio Páez y el general José Tadeo Monagas se reunieron bajo unos jabillos ribereños en un lugar cercano a la Laguna del Pueblo, para dirimir las diferencias entre el caudillo oriental y el Presidente Páez, ante las pretensiones de Monagas y otros caudillos en dividir la República y crear la República de Oriente. Fue un encuentro exitoso y feliz, por cuanto ahí fueron canceladas las diferencias entre los dos líderes, lo cual llega hasta la actualidad, puesto que la actual República Bolivariana de Venezuela es la misma que creó el Gral. José Antonio Páez al separarla de la Gran Colombia en octubre de 1831.

Algunas familias que tienen sus viviendas en el boulevard Guasco son las siguientes: Seijas, Correa García, Contreras, Buyón, Montilla, Quiaro, Guerra, Abreu Rengifo, Fernández Ledezma, Silva, González, entre otras.

El boulevard constituye una permanente invitación a los vallepascuenses y visitantes a que vallan y lo disfruten en compañía de familiares y amigos... Mención especial a las siguientes personalidades del sector, quienes gentil y desinteresadamente ofrecieron sus testimonios y vivencias, entre otros, la muy diligente subsecretaria de la Concejo Municipal infantino que puso mucho empeño en la búsqueda de información Abog. e Ing. Azarel Ledezma, Sr. Enrique González, Sra. Doraida Fernández, entre otros vecinos del sector...

Felipe Hernández es Cronista del Municipio Infante, historiador y profesor universitario UNESR.
fhernandezg457@gmail.com

Tres objetivos de vida o muerte en la Constituyente de Nicolás Maduro

Con la propuesta de activar el “proceso constituyente”, el presidente venezolano tiene tres objetivos: anular definitivamente a la Asamblea Nacional, de mayoría opositora; anular a la fiscal general; y permanecer en el poder más allá de enero de 2019 sin necesidad de una elección libre.



Por Pedro Benítez


Venezuela es el país del continente americano que más Constituciones y procesos constituyentes ha tenido (27), solo después de Haití y por delante de Bolivia. Entre los países que menos textos constitucionales han tenido hasta ahora destacan Canadá y Estados Unidos (1777 y 1787).

En América Latina, los países con tradiciones más o menos largas en la renovación de sus poderes públicos sin sobresaltos y de acuerdo con reglas previamente establecidas son los más estables y, por lo general, los que tienen un mayor nivel de desarrollo. En este grupo se encuentran Costa Rica, Uruguay y Chile. En estos dos últimos los golpes de Estado y las dictaduras militares de los 70 y 80 fueron interrupciones traumáticas en medio de unas largas tradiciones republicanas. Otro caso interesante es México, cuyo texto constitucional cumple este año su centenario.

Entre el acuerdo y la voluntad del autócrata de turno

Venezuela entra en el grupo de repúblicas donde los cambios de Constitución han estado asociados a la inestabilidad política, económica y social.

Pero no siempre fue así. De todas sus Cartas Magnas las de más duración han sido la sancionada en el Congreso de Valencia de 1830, en la que formalizó la separación de Colombia, y la de 1961 que fue derogada por el proceso constituyente convocado por Hugo Chávez en 1999. La primera duró 27 años, la segunda casi 40. No por casualidad este último fue el periodo más largo de estabilidad que conoció Venezuela en toda su historia, tiempo en cual se sucedieron ocho presidentes civiles, electos democráticamente según las normas previamente establecidas. Todo un record.

Esas dos Constituciones tenían algo en común: eran producto de un consenso, de un acuerdo y no de la imposición de una parte del país sobre la otra.

Por el contrario, la mayoría de las reformas o cambios constitucionales realizados en Venezuela fueron consecuencia de la voluntad del autócrata de turno, siempre con la intención de asegurar su continuidad en el ejercicio del poder y su control sobre el país. Esos fueron los casos de José Tadeo Monagas, Antonio Guzmán Blanco, Joaquín Crespo, Cipriano Castro, Juan Vicente Gómez, Marcos Pérez Jiménez, Hugo Chávez (todos militares) y ahora de Nicolás Maduro.

El expresidente Chávez convocó la Constituyente de 1999 con la promesa de “refundar la República”, ejemplo y pretexto que fueron imitados en Ecuador y Bolivia por Rafael Correa y Evo Morales. Pero en realidad, Chávez buscaba exactamente lo mismo que los autócratas que le precedieron en el ejercicio de su alto cargo: asegurarse la reelección presidencial y llenar con sus partidarios todas las instituciones del Estado destinadas a servir de contrapeso al poder presidencial, como por ejemplo el Poder Judicial.

La novedad consistió en que, en vez de hacerlo por la fuerza, como hiciera Alberto Fujimori en Perú en 1992, Chávez se valió de la democracia. Lo mismo hizo otro militar muy popular: Juan Domingo Perón en 1949.

El proyecto político de Chávez es la historia de un fracaso nacional


Lo que Chávez planteó (y prometió) a los venezolanos en 1998 y 1999, parecía ser algo muy lógico: para “arreglar” el país había que barrer con la corrupta clase política anterior. Para hacerlo por vías que lucieran muy democráticas pidió convocar una Constituyente que reorganizara el Estado. Según él, esa institución tendría poderes absolutos para cambiarlo todo, pues era la depositaria del “poder constituyente originario” que le entregaría el pueblo.

Así, se aseguró de que en la elección de los representantes a esa Constituyente sus partidarios estuvieran sobrerrepresentados.
En realidad, el “poder constituyente originario” es una aberración del concepto mismo de democracia, tal como la entendemos hoy, pues implica la instauración de un poder absoluto, sin límites ni controles. Una democracia vaciada de su contenido liberal y republicano. La tiranía de la mayoría. Esa fue la concepción del proceso constituyente que Hugo Chávez aplicó en 1999 y que hoy Nicolás Maduro pretende rescatar.

Las verdaderas intenciones de Maduro


A Maduro se le han presentado dos grandes obstáculos políticos en Venezuela. Por una parte, la mayoría que la oposición venezolana alcanzó en la Asamblea Nacional (AN), participando con las reglas electorales impuestas por el chavismo. Ahora que esas reglas no le sirven al oficialismo, intenta cambiarlas.

El otro obstáculo ha surgido dentro del propio régimen. La fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, elegida para su cargo por la mayoría chavista en la Asamblea anterior, que presidía Diosdado Cabello.

Anular definitivamente a estos factores internos, la AN y la fiscal general, son dos de los objetivos de Maduro al convocar la activación de este nuevo proceso constituyente. Por esta razón son precisamente la AN y la fiscal general los objetores nacionales de esta pretensión.

El tercer objetivo de Maduro es asegurarse la continuidad en el ejercicio del poder más allá del periodo presidencial previsto por la Constitución, que finaliza en enero de 2019, pero sin necesidad de someterse a un proceso electoral libre, competitivo y medianamente justo, porque sabe de antemano que lo perdería. Para eso convoca una nueva Constituyente, sobre cuya elección hay fundadas sospechas de que no será por medio del voto directo, universal y secreto, sino mediante el estilo corporativista.

Lo que estamos viendo en Venezuela es el fracaso del proyecto político concebido por Hugo Chávez y la incapacidad de su sucesor para admitirlo. De 1998 a esta parte, todos los problemas que tenía el país se han agravado o han aparecido nuevos. No solo no logró crear un consenso social sobre ciertas reglas básicas para la convivencia colectiva, sino que ahora que su heredero no cuenta con el respaldo de la mayoría de los ciudadanos, éste pretende cambiar las reglas del juego.

@PedroBenitezF


Pedro Benítez es historiador y profesor de la Universidad Central de Venezuela.