El libro y El Idioma

«El idioma lo concebimos como la más grande creación del hombre en su búsqueda de posibilidades ciertas de desarrollo y de consolidación de las sociedades. Y el libro, la materialización más perfecta de su espíritu.»

Libro e idioma
Celebración de la palabra: Discurso pronunciado ante la Cámara Municipal del Municipio Juan Germán Roscio en el Día del Libro y del Idioma.

Concejala que preside esta sesión, honorables concejales, Directivos de la Red de Bibliotecas Públicas del Estado Guárico, invitados especiales, señoras y señores.

Debemos comenzar por lo que el protocolo nos indica, gracias. Gracias por esta designación que honra por demás, se cumple hoy como se cumple en cada instante el viejo sueño nuestro de hace treinta y cinco y cuarenta años, que un sábado por la mañana estemos en la iglesia, en la plaza y en el Palacio Municipal, celebrando el día del idioma, la semana del Libro y del Idioma, es realmente admitir con profunda emoción cuanto hemos avanzado en treinta, treinta y cinco y cuarenta años, cuando dirigíamos la Casa de la Cultura "Víctor Manuel Ovalles", y el hoy Coordinador de la Red de Bibliotecas Públicas del Estado Guárico, Licenciado Wollmer Urcátegui, era uno de aquellos fogosos muchachos que al calor de nuestro entusiasmo trabajábamos por la cultura, soñábamos simplemente, que esto que hoy está ocurriendo, ocurriera, que las fuerzas vivas de la ciudad se incorporaran al trabajo sostenido y mancomunado dejando diferencias subalternas y aldeanas, estamos en el camino feliz de apartar lo que nos separa y de traer a la mesa la mano abierta y dispuesta para tomar el camino de la grandeza y de la realización como personas que somos y como pueblos que somos, el idioma.

El hombre comienza inventando la rueda, fabrica la carreta, domestica al cuadrúpedo, para entonces ganarle tiempo al tiempo y distancia a la distancia, con la rueda, con la carreta y con el caballo va a poder trasladarse a través de largas distancias, llevar el correo a grandes distancias, y va poder arar la tierra con el ganado tirado por caballos. Y por ríos, es la civilización, el hombre va entonces a construir canales de riegos, para llevar desde el gigantesco Nilo hasta el desierto, el agua para la vida, es la civilización. Emprende el hombre el camino hacia la civilización, y paralelamente va camino hacia la cultura, desde las cuevas donde va a pintar, a dibujar animales, para enseñarse entre ellos mismos cómo cazar al bisonte o al mamut, hasta hoy largo trecho que ha recorrido la humanidad. Va entonces el hombre a crear las normas del derecho para su convivencia y para su coexistencia pacífica, va a crear la religión, también como medio de control social y como razón de vida de la especie humana, que es la cultura, pero religión, derecho, instituciones políticas, van a tener por encima la supremacía del idioma, como la herramienta, instrumento fundamental de la creación de la cultura humana, a través del idioma hablado o escrito, va el hombre entonces a tener la posibilidad cierta de comunicarse en términos de eficiencia y de eficacia con sus semejantes, es la cultura; el mundo de la cultura, donde el hombre va a desarrollar sus potencialidades humanas y poderes creadores y hace entonces la arquitectura, crea grandes monumentos con la piedra y con el mármol, testimonios de siglos que han pasado, viven todavía allí para enseñarnos que ese proceso de transformación del hombre social, comenzó no sólo construyendo grandes monumentos literarios, sino que pasó también a la pintura, a la escultura y ¿cómo y cuándo comenzó?; comenzó el hombre simplemente con sus manos tomando la tierra, el barro mojado con el agua, dos elementos de la naturaleza sometidos por su inteligencia y a través de sus manos, para construir, para fabricar y para dar forma, es la cultura.

El idioma entonces lo concebimos, como la más grande creación del hombre en su búsqueda de posibilidades ciertas de desarrollo y de consolidación de las sociedades. La celebración tiene su origen en un español nacido en Alcalá de Henares, llamado Don Miguel de Cervantes Saavedra, guerrero, cobrador de impuestos, preso, manco, en la famosa batalla de Lepanto, recoge, tal vez en la cárcel, toda una experiencia vivencial y escribe una obra que va a pasar a la historia desde 1606, cuando se publica la primera edición como la obra cumbre de la literatura universal en habla castellana, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Ahí comienza la razón de ser de esta celebración. Viene el castellano de ser la lengua que se impone en el centro de España y la región de Castilla, luego de desmembrado del Latín del cual nacen varias lenguas, ese castellano va a encontrar en la palabra de Miguel de Cervantes Saavedra, la posibilidad de escribir una obra para la humanidad y para los siglos, una obra escrita no sólo en la perfección castellana sino que va a recoger nada más y nada menos que al hombre como ser humano individualizado y al hombre como ser social, va entonces a crear su inteligencia a dos personajes, el uno alto espigado, flaco y macilento sobre un rocín de su misma condición fisiológica, pero a su lado, Don Miguel de Cervantes Saavedra va a colocar a su espaldero y escudero, que va a ser la simbolización de la otra parte de lo que somos como seres humanos.

Entonces es, Don Quijote la idea, el sueño el enderezar entuertos no es otra cosa más que querer hacer justicia, querer acomodar el mundo, y qué otra cosa es eso, sino, el sueño el ideal del ser humano, en una sola palabra el espíritu humano, y a su lado el pequeño regordete Sancho Panza, que es un gordito parecido a él en lo panzudo, va a ser el símbolo de la otra parte que somos como seres humanos. Mientras el uno piensa en enderezar entuertos el otro tiene hambre y quiere comer, y diseñó una posada, ¿piensas hoy en comer?, porque Sancho simboliza las vísceras del ser humano, el intestino, el estómago, la necesidad fisiológica, y se van los dos por lugar de La Mancha, el uno en lo suyo y el otro en lo suyo, y con esa obra va a morir, acabar a perecer la novela de caballería, porque no hace otra cosa, Don Miguel de Cervantes Saavedra, que no sea liquidar para siempre la novela de caballería, como una síntesis plena de lo que fue, de lo que imperó en España y en buena parte de Europa, la novela de caballería, como el gran caballero de armadura que sale en busca de aventuras y que sale a defender a su reino. Es síntesis plena la obra de Don Quijote de la Mancha. Síntesis en cuanto a corrientes, a estilos, formas expresivas de la literatura universal, pero también síntesis de lo que es el ser humano como tal y como ser social.

La síntesis de que somos carne y que somos espíritu, de que somos sueños y de que somos realidad, de que tenemos esperanzas e ilusiones y de que también tenemos hambre y necesidades del cuerpo que satisfacer. Por eso la obra Don Quijote de la Mancha, debe ser de obligada lectura de todo ser humano del habla castellana, al menos, y yo diría que todas las hablas del mundo, porque es una obra de las más traducidas al igual que la Biblia, a todos los idiomas del universo, entonces, eso es el idioma.

El Libro, ¿qué cosa es el libro?, ¿es una cosa el libro? ¿o es un ser viviente capaz de transmitir con calor? El libro como cosa es página, es papel, es letra, es lomo, es portada, es contraportada, es solapa y tiene partes, capítulos, menos o más, y tiene números y tiene identificación y tiene un autor, y tiene un pie de imprenta. Pero el libro es la posibilidad cierta que encontró el hombre luego de haber inventado escribir en las conchas de papiro, en las tablas de barro y en las tablas de madera, para imprimir grafismos que le permitan estructurar palabras, a base del grafismo elemental, que es la letra y luego emitir conceptos, juicios, ideas, opiniones y más todavía expresar a través de esos grafismos, en ese libro, con esa tinta, lo que su espíritu piensa, lo que su cerebro piensa, lo que su alma siente, sus sensaciones, sus emociones, sus necesidades, sus opiniones, sus juicios productos del raciocinio.

El ser humano, entonces, en la más elemental operación de su cerebro tiene la idea, y en la más compleja produce el juicio, partiendo de la idea expresada en la palabra, llega a la operación más compleja que es el juicio y la expresa también a través de la palabra. Entonces, tenemos al libro como el mejor amigo del ser humano por supuesto de los seres humanos que tenemos la gloria, y el privilegio, que no debería ser un privilegio, sino, un derecho de todos de saber leer. Es el libro la herramienta que nos pone en contacto al hombre con el hombre mismo, en el libro vamos a encontrar el conocimiento y la sabiduría, el conocimiento y el saber que da la ciencia y su investigación, a través del método científico, pero también el conocimiento y el saber que dan los pueblos al transmitir de generación en generación, las enseñanzas que unos padres le van dejando a sus hijos. Se convierte el libro, entonces, en un amigo fiel, y dijo alguien alguna vez, el único amigo que no te traiciona, y nosotros acotamos, si te traiciona nunca fue tu amigo, y el libro nunca es capaz de traicionar, y al decir de Pietro Figueroa "No hay libro malo, porque tenemos que leerlo para poder saber si es bueno, y para saber si es bueno tenemos que compararlo con otros libros", es entonces el libro, presencia obligada y necesaria en el hombre del tiempo de ayer, del tiempo de hoy y decimos en este escenario, con toda humildad, pero con una gran convicción, que no ha logrado ni va a lograr la computadora desplazar al libro, porque tiene el hombre un sentido de pertenencia con el papel, libros, libros y libros de cuentos para los niños, libros de poesía para enterarnos del sentimiento humano ajeno, que es al mismo tiempo el sentimiento humano propio, del amor, del desamor, del desprecio, del abandono, del despecho, del impacto ante la belleza del campo, la flor, de la ciudad, del animal, del río, del mar, ambiente, de la mujer, del océano. Ese libro, entonces, parte de la grandeza humana, así como el idioma es la creación más grande del hombre como ser cultural, el libro va a ser la materialización más perfecta del hombre y luego que el libro pasó a ser escrito con esos tipos de imprenta, gracias a ese extraordinario invento del Sr. Gutenberg, va entonces a lograrse una mayor perfección, va a lograrse un mayor tiraje, mayor número y una mayor circulación, que equivale a decir una mayor difusión de las ideas de los conseguidos y de los sentimientos que albergan el libro. Libros, libros y más libros, en un libro de niños, hurgando en la pequeña biblioteca América de nuestros parajes, conocimos de cerca al sabio Razetti, que aprendió a hallar en la Francia de mediados y finales de ese siglo XIX, todo el poder de posibilidades de la ciencia médica a través de la cirugía, y nos encontramos con que Razetti escribe su experiencia invadiendo la anatomía humana con el escalpelo, triunfos y fracasos y descubrimos en Razetti, eso de partir para la enseñanza sus fracasos en la cirugía y de sus triunfos una manera de enseñar, que es al mismo tiempo una manera de aprender.

Y así, fuimos progresando, con un libro pequeño y diminuto, empastado en rojo y letras doradas, violamos el mandamiento bíblico y de enseñanza de los abuelos y del padre, por un libro cometimos la primera vez en nuestra vida el pecado de tomar lo ajeno. José Cavallaro, radiotécnico mudado de Maiquetía a Barquisimeto, nos pidió que ayudáramos a hacer su mudanza, y en una caja que llevábamos a un apartamento de la calle 42 en Barquisimeto, una colección de pequeños libritos rojitos nos llamó la atención, y tomamos uno de ellos y lo llevamos al bolsillo de nuestra braga, temblorosos porque estábamos atentando, no sólo con los mandamientos, sino contra las órdenes y los principios de la casa, y a escondidas y a hurtadillas lo leímos, éramos apenas adolescentes, era el Padre Sergio de León Nikolaievich Tolstoi, pero no resistimos la tentación, cuando se iba a Barquisimeto y nos dejaba la llave de su apartamento, tomado el primero y leído el primero, fuimos al segundo El poder de las tinieblas, y no resistimos y fuimos al tercero Redención, poníamos uno y tomábamos otro y pedíamos perdón a Dios por el pecado de tomar lo ajeno. Y al final, el último de la colección era La Guerra y la Paz de ese hombre nacido en Yásnaya Poliana, ese que renunció a bienes materiales y entregó sus tierras a los campesinos, ese humanista, cristiano, León Tolstoi, al leer La Guerra y la Paz, nuestra vida se transformó para siempre. Y al final le entregamos La Guerra y la Paz en sus manos, a José Cavallaro le pedimos perdón por lo hurtado, y con una espléndida sonrisa nos dijo: "si lo estás devolviendo, no te lo robaste", y por un libro, y en un libro y con un libro, fuimos encontrando las joyas de la mitología griega en aquel viejo libro de 1835, editado en Francia que puso en nuestras manos el Poeta Jesús Bandres y que nosotros entregamos en un ritual a nuestro pequeño Diego José. La Antología, creación del hombre, por supuesto, no es verdad que hayan semidioses, no es verdad que Júpiter y Neptuno, pero es verdad que eso es creación del hombre y ser hombre forma parte de lo posible dentro de la mente del hombre.

En un libro y por un libro encontramos el no matarás, el no robarás, no desearás la muerte del prójimo, en un libro y en un libro fuimos encontrando. Encontramos una vez en un viejo libro unos poemas de poetas parnasianos, y se los recitábamos a la enamorada de esos años de adolescente, y en ese libro guardamos un día una rosa roja que ella cortó y nos obsequió y a más de 40 años de ese día, todavía guardamos ese libro, todavía releemos los poemas y todavía contemplamos aquella flor disecada. En un libro, maltratado por mucho tiempo bajo el brazo, se llamaba El Capital de Carlos Marx, y allí leímos de esa fuente para conocer la teoría del Marxismo, y nos fuimos, y lo enfrentamos, y lo confrontamos, y lo analizamos. Y en un libro descubrimos a Tomás, el que tenía que ver para creer, y en un libro descubrimos a Agustín aquel que sentía los flagelos de la lujuria muchas veces, y que así lo confiesa. Y encontramos la duda metódica de Descartes, y encontramos y encontramos, y encontramos, en libros, libros y más libros hasta hacer de los libros una pasión, una obsesión en nuestras vidas. En un libro encontramos un día el tesoro de los Veinte poemas de amor y una canción desesperada y en un libro encontramos más tarde las memorias del magnífico Neptalí llamado y conocido Padre Sojo; y en el libro del Canto General nos encontramos y nos solazamos leyendo la tonada de Manuel Rodríguez, el guerrillero. Y la cantábamos en la vieja coral del profesor Francisco Crespo Sevilla "señora dicen que dónde, señora dicen, dijeron que el agua y el viento dicen que vieron al guerrillero".

Y leímos en un libro, el sermón de la montaña escrito en verso, "por las sendas y sin riscos recodos marcaba su tropel la noche oscura, de pie, sereno el rostro la mirada austera en un suspiro de filial ternura su expresión era la del eterno soñador que un día, para provecho de la gente impía forjó el camino la verdad y la luz, alguien habló de paz, por las sendas riscos marcaba su tropel la noche oscura". Y en un libro leímos un día la magnífica carta que el Libertador de Cuba José Martí, envió a su madre y la aprendimos de memoria en treinta y seis años de ejercicio de la docencia, no hemos dejado nunca en nuestras clases de leer a nuestros alumnos de memoria aquella carta escrita en Montecristi: "Madre mía, hoy 25 de marzo estoy pensando en usted, yo sin cesar pienso en usted, usted se duele en la cólera del sacrificio del amor de mi vida, palabras no puedo, pero el deber de un hombre es estar allí donde es más útil, pero conmigo irá siempre, en mi creciente y necesaria agonía el recuerdo de mi madre. Abrase a mis hermanos, y ojalá, pueda verlos algún día muy a mi alrededor contentos de mí, entonces sí cuidaré de usted, con mimos, cariños, abrazos su hijo José Martí".

Y en un libro, esos cantos que nos pasaron y que nos cayeron de las manos y que nos quedaron en el alma y en el cerebro para siempre, encontramos además de muchos poemas de humor, y de costumbrismo de la Caracas y de la Venezuela de comienzos del siglo pasado, encontramos uno de nuestro gran amigo, el gran caraqueño Aquiles Nazoa, aquel poema que a Elisa M. Pineda gusta tanto, que comienza y termina igual, porque verdaderamente nunca fue tan claro el amor, como cuando Hans Christian Andersen amó a Jenny Lind, al ruiseñor de Suecia, ese poema que nos hacía llorar del gran Aquiles, en esa parte final: "Y una vez hizo Hans un largo viaje y a los cinco años estuvo de vuelta, y encontró a su Jenny sentada juntas las manos en la actitud tranquila de una muchacha ciega", ese amor en el olor y en el color de las frambuesas ese amor de Andersen y de Jenny en las monedas más menudas, lo encontramos en un libro.

Y libros, y libros y más libros, que nos han llevado a amar intensamente a la vida, a conocer el ser humano con sus imperfecciones pero con su vocación para la perfectibilidad, en los libros hemos encontrado la posibilidad cierta de aprender a medio escribir y a medio hablar, porque seguro, seguro, que de no haber aprendido a leer y de no haber leído algunos de los libros, que han llegado a nuestras manos no hubiesen podido ni siquiera medio garrapatear nuestros sentimientos, ni nuestros juicios, ni nuestras opiniones, y mucho menos pararnos atrevidamente frente a una audiencia tan selecta como esta de hoy, a decir algunas cosas sobre el idioma y sobre el libro.

Un libro, ayer en San Juan de los Morros, sobre los sucesos recientes de Venezuela, un libro de un periodista que fue gobernador, de Alexis Rosas, bautizado en San Juan de los Morros: La Noche de los Generales; un libro se bautiza hoy en la mañana, en medio del congreso de cronistas en Valle de la Pascua, que recoge las memorias de los dos últimos congresos en esa ciudad.

Un libro, un libro cada día y en cada lugar y en cada parte, y en cada vida, y en cada ser humano, el libro debe ser una constante y una referencia, una presencia obligada y no casual y circunstancial, porque quienes leemos en el baño, quienes leemos en el chinchorro, quienes leemos en el automóvil, quienes leemos en el caballo, quienes leemos en la horqueta de un árbol de mango, no podemos leer el libro electrónico, ni el libro cibernético de la computadora, que nos exige la electricidad, la corriente, el aparato, el CPU, el protector, el monitor, quienes leemos el libro convencional, el libro de papel, tenemos un sentido de pertenencia frente a él, somos casi esclavos del libro y lo llevamos en el bolsillo y lo llevamos bajo el brazo y lo tenemos en la cama, y lo tenemos en la almohada y lo tenemos en la mesa mientras comemos, porque el libro definitivamente, debe ser parte de lo que forme la razón de ser del ser humano, porque el libro es creación del hombre para el hombre, eso y mucho más es el libro.

Quisiéramos tener palabras, en verdad, mejores que estas para referirnos al libro, pero simplemente nos limitaremos a decir que el libro es, junto a nuestra mujer y junto a nuestros hijos, un miembro de la familia, y el otro integrante de la familia, sin el cual nos sentimos muy mal. Cuando alguien falta en casa, sentimos que falta mucho, cuando no escuchamos los gritos y las carreras de los nietos en el lugar de nuestra casa. La iglesia, como sin el sacerdote es la iglesia, podemos ir al templo aunque no esté el sacerdote y vemos y sentimos a Dios.

Aristóteles, ese que fue director de la Biblioteca más grande del mundo, que fue la de Alejandría, que luego de padecer una otalgia, quedó ciego, y como única protesta por su ceguera que le impedía seguir leyendo los libros de la biblioteca de Alejandría, se quedó sentado a esperar la muerte, porque nunca más comió, y allí se quedó, hasta que murió. En esos libros en los treinta y siete libros, de nuestro querido Argenis, tocayo, colega y amigo, el Santamariense, El Magnífico, el suicida ejemplar, en esos libros durante cuarenta años vimos el anuncio de su suicidio, como para que no tuviéramos dudas de que algún día ocurriría y para que el día que ocurriera no nos extrañáramos. Esa biblioteca que comenzaron a promover hombres, como José de los Santos Pereira, a mediados de los años cuarenta en San Juan de los Morros, y que finalmente fue creada por el presidente de Estado Pedro Sotillo, en el gobierno del General Medina Angarita, en San Juan de los Morros, y que fue coordinada inicialmente por el gran poeta zarazeño Ernesto Luis Rodríguez, quien vivió cinco años en San Juan de los Morros y ejerció varios cargos en la administración pública. Esa pequeña biblioteca no pasó de ser una sala de lectura, pero llenó un vacío y cubrió una necesidad, necesidad que planteaba Mercedes Quero en el periódico el Trabajador, esa camarada, combativa, nacida en Villa de Cura, profesora jubilada del Pedagógico de Maracay, y todavía hoy, con ochenta años sigue enérgica, viva, y enseñando.

Mercedes Quero alumna del liceo Roscio junto al negro Villegas y Alí Almeida, pedían biblioteca para San Juan en el año 43, y al año 44 había un pequeño salón de lectura, durante muchos años marcó su vida, y luego pasado al Parque Roscio y finalizando los sesenta logramos el empuje de un hombre a quien hemos olvidado y deberíamos recordar llamado Arturo Álvarez Alayón, oyó nuestro pedimento, y nos permitió reabrir la biblioteca del Parque Roscio, luego intentamos convertir el viejo Parque Roscio, en Escuela de Artes Plásticas. Cuando nos tocó dirigir la Casa de la Cultura, la parte más hermosa de nuestra vida, los años más bellos de nuestros casi sesenta años, los siete años que dedicamos a esa institución, abrimos un taller de Artes Plásticas con Eugenio Espinoza, nacido en San Juan de los Morros, que venía de ganar muchos premios de pintura en Brasil y los Estados Unidos, y lo entusiasmamos como entusiasmamos a Crespo Sevilla, para dirigir la coral y para fundar una escuela de música, y trasladamos "La bibliotequita" del Parque Roscio a la Casa de la Cultura, que recién inaugurábamos en 1972.

Y allí está desde entonces la pequeña biblioteca "Rómulo Gallegos", ha tenido que sufrir durante más de treinta años la imposibilidad del crecimiento, allí están abarrotados los libros y abarrotados los usuarios, pidiendo espacio para tener acceso al conocimiento, al saber, a la ciencia, a las humanidades, a la tecnología, a la cibernética, allí están apiñados, y viene la vida y nos da la preciosa oportunidad de presidir este Municipio en la condición de Alcalde, y oímos el planteamiento que nos hizo esa magnífica mujer, llamada Maritza Turupial, con esa humildad similar en proporción o proporcionada en tamaño a su tenacidad, y llegó Maritza, a nuestra oficina a pocos pasos de acá, con aquella reverencia que le enseñaron los Turupial de Las Mercedes del Llano, Maritza, dime Argenis, porque llegó con la reverencia y el protocolo, ¡señor Alcalde buenos días!, venimos a, venimos a; y yo soy un enamorado frenético del vamos a hacer, del venimos a, del vamos a emprender, de sustituir el yo por nosotros, y sustituir hacer por el vamos a hacer, y me enamoré una vez más de Maritza Turupial, cuando me dijo: señor Alcalde, Maritza; me cuesta decirte Argenis, dime Argenis y después di lo que vas a decir, y venía con su combo, con su equipo de la biblioteca, porque fueron, son y serán un equipo de la biblioteca, es magnífico que la Red de Bibliotecas Públicas, no sea un director, un gerente, un coordinador, sino, un equipo. A pedir un terreno, la posibilidad de un terreno para una biblioteca, y aquello me llenó el alma de regocijo, y le echamos ojo a un terreno donde el Alcalde Jiménez había hecho una venta de trapos, había instalado provisionalmente, para quitarse de encima a un poco de buhoneros, y crearon el famoso Merpeco, Mariño cruce con Bolívar, antigua policía, vieja casona de J.B. Gómez.

Y me las jugué completa, y me demandaron los buhoneros, buscaron abogados y me enjuiciaron en los tribunales de la República, y no tuve abogados, me defendí con mis propios recursos, con mi voz con mi palabra y con mi razón, y gané el juicio a los buhoneros, no era posible que Mariño cruce con Bolívar, que en la avenida que tiene el nombre del libertador Simón Bolívar, calle real, que fue la de los años 20, y luego calle Bolívar y finalmente Av. Bolívar, las dos calles sombreadas por almendros, mamones y cotoperices, no podía seguir teniendo en esa esquina a unos puestos como para caballos, por muy honrosa que sea la condición de vendedor, era simplemente cuestión de prioridades, la capital del Estado Guárico, la ciudad universitaria desde 1977, julio 25 cuando se firmó el decreto de creación de nuestra Universidad, junto con el decreto de creación de la universidad "Francisco de Miranda" de Coro, no podía seguir teniendo un terreno propiedad del municipio vendiendo trapos mientras el pueblo nos pedía una biblioteca.

Y logramos rescatar el terreno y lo entregamos en comodato por cuarenta años al Instituto de Bibliotecas Públicas, y quiero hacer un alto, para informar a los honorables Concejales de esta Cámara, que, el documento de comodato con el Instituto Autónomo de Biblioteca Nacional, fue redactado personalmente por el Alcalde Ranuárez, fue la Sra. Virginia Betancourt, no hay donación, no puede haber donación, no hay venta, hay comodato con reversión plena, y eso quiere decir, queridos amigos, que ya han pasado 10 años, y todavía está como un monumento a la ineficiencia y a la ineficacia, la Biblioteca Pública de San Juan de los Morros, de la cual somos culpables todos por acción o por omisión, pero faltan 30 años apenas que pasan volando, cuando se cumpla el término del comodato, no sólo el terreno se revierte, regresa al Municipio, porque nunca dejó de pertenecer, sino que toda la infraestructura de la Biblioteca pasará en plena propiedad del Municipio Juan Germán Roscio y eso en Derecho se llama expectativa de Derecho. Tenemos en acto, la propiedad de un terreno que vale una fortuna, y en potencia la propiedad de unas instalaciones que valen otra fortuna, no tanto por los metros cuadrados de construcción, sino por lo que allí va a albergar de sabiduría, de conocimiento, entonces, la Biblioteca de San Juan es un sueño de los sanjuaneros, de los sanjuaneros de ayer y de hoy, se murió Carlos Rodríguez Ovalles, cronista inédito, sin haber visto cumplido el sueño de la biblioteca, y nos morimos otros cuantos que soñamos con ella, sin ver cumplido el sueño, pero que sea este día de hoy, en el salón de sesiones del Municipio Juan Germán Roscio, el gran día para el gran compromiso, que el Alcalde Alberto Spartalian, que los Concejales que dignamente nos representan y que dan todos los días pruebas de eficiencia, de eficacia y de honestidad, hagan suyo el problema de la culminación y de la puesta en marcha de la biblioteca, vamos a hacerlo entre todos, pero no como Fuenteovejuna para matar al comendador, vamos a hacer un Fuenteovejuna que seamos todos, para lograr los recursos, que los hay, y es mentira que no los hay, porque los hay, sólo que no están donde se necesitan y hay que transferirlos.

Yo tengo la certeza que el Alcalde Spartalian, en su reunión de la próxima semana con el Presidente Chávez en Maracay, va a llevar entre sus planteamientos a los alcaldes bolivarianos, el problema de la biblioteca, porque nada haremos terminando calles ni avenidas, ni construyendo infraestructura vial si no hacemos de una vez por todas el gran esfuerzo para culminar la gran obra del espíritu humano, para los sanjuaneros y para los visitantes.

Y hoy más que nunca tenemos razones de sobra para el optimismo, recientemente la asociación de amigos de la Biblioteca, que cumplió una extraordinaria labor a lo largo de estos años, que rindió cuentas y muy claras, eligió una nueva directiva, y esa directiva es de sangre joven, y de sangre nueva, que la preside un hombre a toda prueba, un profesional universitario, un investigador científico, un luchador social, el Prof. César Labrador, presente con nosotros en este acto, me inspira toda la confianza para poder decir que San Juan de los Morros recibirá sino a corto, a mediano plazo, el gran regalo que merece por el esfuerzo de sus pobladores, de sus residentes y de sus habitantes, culminando el edificio de la Biblioteca, abriéndolo al público para prestar servicio. Allí estará el centro audiovisual, allí estarán nuestras fotografías digitalizadas, para quien las quiera, las tenga en copias, las lleve a sus casas y las utilicen los investigadores, porque estamos en un momento estelar de la investigación en Venezuela, hoy como nunca hay un interés inusitado por la investigación histórica. Estuvimos ayer en Valle de la Pascua, presenciando, 9 veces ha sido el escenario del Encuentro de Historiadores y Cronistas, y el próximo viernes será el segundo encuentro estudiantil de historiadores y cronistas, los niños de Valle de la Pascua, de las escuelas en un folleto hermoso de hacer cronistas en las escuelas y parte de nuestro sueño comienza a cumplirse, ese sueño nuestro de que cada institución tenga su cronista, la sociedad eucarística, la sociedad de amigos de los pueblos y de las ciudades, la escuela, el liceo, la universidad, cada institución debe tener un cronista, que recoja los retazos de historia institucional y los arme y los ensamble y los tenga en una semblanza para ofrecerla a propios y extraños, a visitantes y turistas, como el mejor regalo que podemos dar, esto somos, para que podamos amar cada día más lo que conozcamos mejor.

La biblioteca es un sueño de hombres de esta comarca, la biblioteca es una posibilidad cierta, la biblioteca es una necesidad y debe a partir del día de hoy, que no sea sólo de empeño del Coordinador de la Red, el Lic. Wollmer Uzcátegui, o de la ex coordinadora de la Red, la Lic. Maritza Turupial, o de sus equipos o del personal de la vieja biblioteca de la Casa de la Cultura, que se involucren en eso cada habitante y cada ciudadano, cada residente, y si es necesario hablar con el Presidente de la República y llevarle un documento suscrito por las fuerzas vivas de San Juan de los Morros, lo haremos, con el empuje, con el empeño, con la fuerza y con la verdad que es fundamental y que es lo primero. Debe culminarse y abrirse la Biblioteca.

Hemos pasado del idioma al libro, y del libro a la casa grande de los muchos libros, y no puedo yo terminar sin referirme, a una persona que ya hemos nombrado en estas palabras tan hilvanadas, de lo que provocan desde lo más profundo de nuestro corazón, de nuestro cerebro, de hombre que ama intensamente y entrañablemente este valle, de niños en la bajada del viejo mercado, alimentando nuestras pupilas con ese Morro allí enfrente, que a cada día y a cada hora es un paisaje diferente, ese Morro que impactó a Teobaldo Nieves y lo pintó una y mil veces, y le escribió un canto al Morro, en su canto a San Juan de 1967, ese libro que impactó al Dr. Rafael Vicente Pieretti, 60 años en San Juan de los Morros, ejerciendo con dignidad la medicina, la fotografía de aficionado y la pintura, ese Morro que captaba con mis ojos, esas calles por donde me lanzaba, con Pichón Araujo en patines y patinetas, el San Juan de las travesuras adolescentes, ese San Juan de los años 60, cuando enfrentábamos, con la única arma de nuestro desconocimiento y disconformidad a la fuerza de la policía. Esos años cuando nuestra espalda recibió tantas veces el sablazo.

Esa biblioteca se construyó donde estuvo el cuartel de policía, donde desprendieron los riñones hasta quitarle la vida al Chino Ojeda, nuestro compañero de la Escuela Industrial del año 63, tal vez entonces, hay mucho más que ganas de tener una biblioteca, sino que ese lugar está asociado a nuestra vida misma. Ahí nos metió preso muchas veces Pedro Figueroa y Pedro Vicuña, Prefectos nos tuvieron preso, el Gato Hernández, Gobernador nos metió preso en el Tigrito por defender unos invasores en Santa Isabel.

De allí salimos con el cadáver del Chino Ojeda, a llorar por el cementerio y a enterrarlo. Y esa Biblioteca, ese entusiasmo de muchos, tuvo y tiene el entusiasmo de Maritza Turupial, a quien hoy se le rinde merecido homenaje y tengo entendido que se le despide como funcionaria de la Red de Bibliotecas. Bien Maritza.

Ayer en Valle de la Pascua, el Dr. Medina Rubio, ese Historiador e Historiógrafo magnífico de Venezuela a quien sentó con carácter especial, dio una clase magistral en la cual suspiraba una vez más a la neoligarquía de los doctores. De los doctores que cobran cuando terminan el pregrado un sueldo y en lugar de dedicarse a trabajar y en producir con lo que han aprendido de una vez piensan en el posgrado pero para ganar más, para cuando me jubilen ganar más, para tener un bono cuando termine el semestre, para ganar más cuando termine la maestría, para ganar más cuando presente el trabajo de ascenso y finalmente para ganar bastante cuando termine el doctorado. El Doctor Arístides Medina Rubio, formado en universidad francesa, está consciente de una realidad, muchos de nuestros profesionales universitarios, pareciera ser que su pregrado no los satisface, ojalá fuera, digo yo, ansias de conocimiento lo que los lleva a obsesionarse por los doctorados y no simplemente la retribución económica o pecuniaria que se obtiene como resultado de la culminación de los estudios del quinto nivel. Ayer Medina Rubio hablaba nuevamente de eso de enfrentar esas élites de neo graduados que en nada ayudan a la propuesta y las necesidades de democratizar la educación y la cultura.

No puede seguir siendo de élites el acceso al saber, o el pueblo se forma y descubre sus potencialidades y las cultiva y las desarrolla con los mecanismos que el Estado le proporcione o estaríamos fracasados en el modelo del pasado y en el ensayo del presente. El momento histórico que vivimos es crucial, hay una propuesta de cambio, hay unas políticas de Estado y hay las acciones del gobierno, lo que queda a cada venezolano, partidario o no, militante o no, es sumarse al trabajo por todo lo que pueda representar avance y progreso, de la cultura de las artes, de las ciencias y la agricultura en el campo y de la industria, de lo contrario habremos fracasado una vez más, y Venezuela no acepta más equivocaciones ni puede darse el lujo de más fracasos, lo que queda es entonces unirse e insertarse dentro del trabajo creador de todos los días y de todas las horas en ideales superiores, donde lo subalterno mantenga su condición de cosa o de asunto subalterno, donde lo aldeano y lo provinciano le dé paso a la interpretación universal y universalista que nos obliga al humanismo, eso creemos, eso pensamos.

El idioma, el libro, la biblioteca, Maritza, nosotros.

Señora presidenta de la Cámara Municipal, Honorables Concejales, Directivos de la Red de Bibliotecas, amigos todos, gracias por esta presencia, que nos honra y satisface plenamente, gracias por dedicar parte de su tiempo, hoy sábado a escuchar las palabras de alguien que ama intensamente, y tal vez sea el único mérito a este pueblo, y para finalizar, trabajamos en un libro, porque no hemos podido todavía escribir el primer libro, nuestras publicaciones anteriores no las consideramos libros, nuestro libro será, la historia del Valle del Paurario, no sabemos cuánto tiempo más necesitemos para ponerla en la calle, porque cumplimos diariamente las funciones de padre, de marido, de amigo, de abuelo y el libro va lento pero seguro, cuando esté listo no importa si está o no publicado, podemos morir con una sonrisa en los labios, porque habremos culminado el gran homenaje que pretendemos hacer, a ese valle y a esa comarca que amamos con la pasión infinita y admitir ante ustedes que no hemos viajado nunca fuera de Venezuela, que nuestros viajes han sido los Médanos de Coro, la Gran Sabana, a la Sierra Nevada al Delta del Orinoco. Jamás hemos sacado un pasaporte en nuestra vida, porque para conocer a Venezuela, no hemos necesitado ni necesitamos ni pasaporte ni visa, entonces sí, entonces podemos marcharnos del mundo de los vivos con la felicidad de haberle entregado al pueblo que nos ha dado tanto, a la tierra que nos ha dado tanto, donde hemos amado, donde hemos soñado, donde hemos sufrido, y así será. Muchas gracias.

Discurso de Orden / 23 de Abril de 2005