miércoles, febrero 01, 2017

Soplones y declarantes contra Zamora



Por Oldman Botello

El general Ezequiel Zamora luego de detenido en la Sierra del Sur de Villa de Cura, en Guambra, comenzando el camino hacia Tacasuruma o Belén, fue sometido en Villa de Cura a juicio criminal entre abril de 1847 y en julio del mismo año cuando fue sentenciado en primera instancia a la pena de muerte. Quien ordenó seguir el juicio fue el Dr. José Santiago Rodríguez, abogado caraqueño, político conservador, exministro y amigo del general Páez; tenía el cargo de Auditor General de Guerra y comisionó para incoar el juicio contra Zamora, preso en la cárcel de Villa de Cura, al Dr. N. González Méndez, Juez de 1° Instancia del Circuito y como secretario al subteniente José Pardo Gil y luego asumió este puesto Alfonso Brizuela. Los médicos que reconocieron los cadáveres en la batalla de Los Bagres fueron los doctores Juan Manuel Manzo y José Rafael Briceño; el fiscal lo fue el licenciado Juan Martínez, hombre despreciable y traidor quien después de ser amigo entrañable y con quien viajó Zamora a los Tiznados y otros lugares para predicar el liberalismo, se volvió conservador y acusó de todo lo malo a Zamora en tribunales. El Jefe Político de Villa de Cura o jefe civil era el comerciante y terrateniente Aureliano Otañez; luego pasó a ser juez de la causa el Dr. Manuel Alfonso, de la godarria de La Victoria y quien más adelante, fiel a su credo godo, falló contra los indios de Turmero en un litigio por sus legítimas tierras. Estos fueron los funcionarios a la orden del Gobierno para juzgar al general Ezequiel Zamora.

Los soplones y declarantes en contra fueron casi todos villacuranos, de las clases pudientes, comerciantes usureros y hacendados. Todos conocían a Zamora, pero cuando cayó preso se ensañaron con él; vieron sus intereses en peligro y accionaron con todo su poder de común acuerdo con el régimen conservador de Caracas liderizado por el general José Tadeo Monagas (después se convirtió en liberal por conveniencia).

Del sumario instruido contra el líder Zamora extraemos quiénes fueron esos declarantes; no los inventa quien esto escribe sino que están en el expediente de 1847 publicado por Manuel Landaeta Rosales, Antonio Leocadio Guzmán y Laureano Villanueva en tres obras diferentes. El primer declarante fue Wenceslao González, con grado de sargento, de 61 años, agricultor, habitante de Los Bagres quien echó el cuento ante el juez, secretario y fiscal, de lo que vio en su lugar de residencia. Luego vino José Jaén, quien había guardado rápidamente su ropa y enterrado su dinero al saber que venía la invasión de Ezequiel, a quien mucho conocía y manifestó en su declaración ser “amante como el que más del orden, las instituciones y las leyes”.

Un grupo de esas figuras villacuranas enemistadas con Zamora por querer entregar la tierra al campesinado, denunciaron al caudillo porque contrario a la Constitución, había solicitado el voto para sí en las elecciones de 1846. Esos firmantes fueron: Joaquín Jaén, pariente del anterior; Juan Martínez, el fiscal traidor; Benito Martí Manzo, abuelo del poeta calaboceño Francisco Lazo Martí; Luis María Ceballos, Jacinto Santaella, José Jaén, Braulio Otañez, Nicolás Ovalles, villacurano muerto en 1861, fue concejal y tío-abuelo del Dr. Víctor Manuel Ovalles Carlomán; José Joaquín González Ascanio, caraqueño radicado en Villa de Cura y bisabuelo de los González Gorrondona; Fortunato Torralva; José Jacinto Fuentes, de notables familias terratenientes esclavistas del valle del Tucutunemo; Delfín Fernández y Jesús Peraza. Fueron delatores de Zamora acusándolo de todo lo que quisieron para engordar el expediente: Francisco Gil Ceballos, Trinidad Celis, barquisimetano radicado en La Villa, casado con Rosalía de Ávila y Bolívar, pariente del Libertador, nacida en Parapara, es decir, en la sierra al sur de San Juan de los Morros, San Antonio de La Platilla; Fausto Celis Ávila, su hijo; José Antonio Istillarte, de Cagua, criado en Villa de Cura; José Ramón Hernández Motamayor, genearca de la familia Hernández Pérez; Joaquín Paúl, hermano de Coto Paúl, quien se radicó en La Villa y vivió en San Francisco de Tiznados y Ortiz, donde murió; Socorro Telles, de Magdaleno, herrero, murió de cólera en 1855; Eustaquio Barreto, arrendatario de la hacienda Tocorón y casado con Belén Quero; Dr. Jaime Bosch, médico y músico (Caracas 18114-Vilal de Cura 1890); Pedro Bofill, de padre español realista, yerno de don Benito Martí Manzo; Cayetano Ayala, emparentado con los Ayala Bofill y ascendiente de los Capriles-Ayala; Braulio y Aureliano Otañez, siempre en el lado de los godos, latifundistas y comerciantes agiotistas.

 Fueron descendientes suyos dos Aureliano Otañez: un canciller de Cipriano Casto y un canciller de Pérez Jiménez. La cabra siempre tira al monte.

 oldmanbotello@hotmail.com

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jueves, enero 26, 2017

San Juan de los Morros de los años 40


El General Gómez, fallecido en 1935 tuvo especial mención por la ciudad. Aquejado de Vitíligo, siempre con sus manos enguantadas,  sus médicos le recomendaron la visita a los Baños Termales y eso permitía que de viernes a domingo San Juan se convertía en la Capital de Venezuela por la estadía del  General Gómez en la ciudad




Por Juan Flores Zapata.  

El pueblo se dividía en sectores: El pueblo arriba. El Pueblo Abajo. Los Samanes. La Mulera. Santa Isabel  Los Morritos  Pueblo Nuevo. Así nació y se extendía para el año 40.

El Pueblo Abajo nació en la geografía urbana en una bodega que mi padre Juan Floreinstal en lo que era la intersección de la vía al matadero (viejo) y la calle Bolívar. Que al iniciar una curva se dirigía hacia El Pueblo Arriba. A esa curva la población la denomino la curva de Juan Flores

Se iniciaba el año1934  y  San Juan era la capital del estado, sin exigirlo ni esperarlo, pero se comportaba como una ciudad cualquiera El General Gómez, fallecido en 1935 tuvo especial mención por la ciudad. Aquejado de Vitíligo, siempre con sus manos enguantadas,  sus médicos le recomendaron la visita a los Baños Termales y eso permitía que de viernes a domingo San Juan se convertía en la Capital de Venezuela por la estadía del  General Gómez en la ciudad. Becas, ayudas, familiares presos. Exilados, y regalos al compadrtrataba el General Gómez en las tertulias de  la pérgola del Hotel Termal.

San Juan  no parecía una Capital de Estado.

Con un comercio incipiente pero  activo se pueden nombrar promotores del desarrollo Comercial del Pueblo Abajo  a Don Frolian Perez, mi padre Juan Flores. Carlos Cedeño, Jesus Aponte, Don Pedro Montañez, Erasmo Rodríguez, Félix Maria Vera Pelaez, La Heladeria de los  Hermanos Rivera Don Joaquin Benitez y don Pedro Maldonado . Rafaello el mejor zapatero del mundo inquilino de Mariita Rodriguez.  No hay una delimitación del espacio pero se podia considerar el Pueblo Abajo hasta el  cruce de la Avda Bolívar con la calle Cedeño.


Las familias del Pueblo Abajo eran todas conocidas y apreciadas. La Familia Alvares de Don Luis Alvarez  impecable funcionario público su esposa y sus hijas: Beatriz, Josefina, Enis, Teresita   La Famila Carpio constituida por Don Gregorio Carpio sus hijos: Nicolás, Francisco, Blanca, Luz y Fanny.  Más adelante el Dr. Rafael Vicente Pieretti médico familiar, su Esposa Doña Frine y su hijo  Rafaelito posteriormente Cirujano Principal en Hospitales de Caracas. Don Eufrasio Dorta y familia. Don Carlos Rodriguez y familia. Don xx Flores responsable operador del Telégrafo conjuntamente con su esposa:

La familia Pérez, con doña Modestica Pérez y sus hijos José Antonio, Juan Baustista, ambos fallecidos; la catira y la negra trabajadores abnegadas. La familia Sánchez con Reyes Sánchez sansebastianera de pura cepa pero sanjuanera de corazón. Su Esposo Don Estatio Mireles. Escelente albañil y sus hijos: Ana Romelia Sánchez Secretaria Ejecutiva por muchos años en el Seniat.  Julio Alberto Sanchez Jurisconsulto empírico y brillante Víctor Hug Ramoncito. Alexis y Jhonny  en época posterior  excelente profesor de la Escuela Técnica de San Juan. Don Pablo Emilio Tovar y familia.

San Juan solo tenía dos Escuelas Graduadas. La Escuela Aranda para varones con su gran Director Antonio Miguel Martínez y la Escuela Ramón F. Feo para nas. Más adelante, entre el 45/46 se unifico el sistema bi-sexual de las Escuela con el advenimiento de los Grupos Escolares que el gobierno del General Isaías Medina Angarita, casado con una gran dama guariqueña Doña Irma Felizola de Medina Angarita instalo en todo el territorio nacional. Y apareció el excelente Grupo Escolar Republica del Brasil.

El Comercio la principal actividad de San Juan continuaba en el Pueblo Arriba con Don Víctor Borges, Don Ramón Alberto González el Comercio La Aduana de Don Adolfo Zerpa, empresa dirigida por Luis Tomas Silva que sirvió de conocimiento y experiencia a muchos  habitantes en el aspecto comercial. La Ferretería Castillo, la Farmacia Infante, la Oficina Del Telégrafo Nacional sumamente vigilada por todos los gobiernos de la época pues era lo equivalente al  actual INTERNET y el Cine San Juan de Don Teobaldo Mieres cuna de la cultura guariqueña con grandes películas


de todos los tiempos como Que el Cielo la Juzgue , Dios se lo Pague de Arturo de Cordova; Lo que el Viento se llevó y toda la cuartela de películas mexicana qu llego con Nosotros Los Pobres la cinematografía de la Semana Santa .

La Escuela de Artes y Oficios que servía de proveedora de conocimientos Generale a la población. El Prof. Daniel Martínez Abreu dirigía los primeros cursos de Contablidad general y Avanzada que se dieron en la ciudad. La carrera de la época secretaria mecanografía, dactilografía, etc. Se dictaban por Eficientes profesores  de esa institución.

Villa de Cura nos proveía de importantes insumos: Hielo, Pan de  Trigo, y leche.

Don Decio Díaz Martínez inauguro en San Juan la primera brica de Hielo. Don Arquímedes Araujo instala la mejor carpintería de la ciudad.
Don Mateo Zambrano instala  la primera  panaderí y  la Mueblería La Liberal inicia su programa de venta de muebles etc. a la población.

Finalizando la década de los años 40 Don Manuel Sarmiento inaugura la tienda de electrodomésticos de la G.E Se puede llamar a esto el despegue de San Juan de los Morros.

El Pueblo rendía admiración  a sus grandes damas: Finita de Mayobre, Josefina Álvarez. Caridad Sperandio casada con el Dr. Alirio Ugarte Pelayo fino periodista de El Nacional, ex-gobernador del Edo. Monagas y ex candidato, en mala hora fallecido a Presidente de la Republica. Victoria Mota casada con un industrial del Estado Carabobo, y muchas más que engalanaron las grandes fiestas de la sociedad sanjuanera. La Sastrería de los Hermanos Yaker y la tienda del Sr. Bencid vestían a nuestras distinguidas damas y caballeros con lo mejor de  la moda de la época.

Don  Ubaldino Zerpa y Ali Almeida  tratarían en lo posible de salar la, historiografía de la ciudad... Pero no fue suficiente.

Se requiere que los organismos culturales especializados intenten presentar dentro de las instituciones culturales que si existen  trabajos históricos  que salen  el rumbo que la ciudad merece que con errores


por acción u omisión han sido olvidos imperdonables de la Sociedad
Sanjuanera hasta la fecha.

Juan Flores Zapata.  
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