El trabajo como acto de dignidad y transformación

El trabajo como acto de dignidad y transformación
El trabajo como acto de dignidad y transformación
Testimonio

El trabajo como acto de dignidad y transformación

De las aulas universitarias online a la atención en una cafetería familiar: el viaje pedagógico, migratorio y humano de una docente venezolana en España.

Profesora y docente en España
Elvira Socorro López: La docencia y el servicio como vocación de vida: un testimonio de adaptación, esfuerzo y reafirmación personal en Madrid. Fotografía de captura.

Soy profesora y me llamo Elvira Socorro López, tengo siete años y medio aquí en España. Me he desempeñando —y sigo desempeñándome— como docente a través de la universidad, de forma online, y también trabajo en una cafetería de la familia. Me he diversificado laboralmente, lo cual ha sido una manera importante de lograr un reconocimiento personal y una aceptación de hecho de la vida, dándome mucha tranquilidad.

Realmente yo iba a estudiar Recursos Humanos o Relaciones Industriales en aquel tiempo en Venezuela, pero el ingreso estaba muy competitivo. Decidí ingresar a Educación con la esperanza de cambiarme más adelante a Relaciones Industriales, pero me enamoré. Me enamoré de la educación y, desde ese momento, no ha habido una carrera ni un trabajo que me haya dado tantas satisfacciones personales y profesionales en mi vida.

Recuerdo que un diciembre salí el 15 de clases y ya el 16 estaba trabajando. Me encantaba. Pienso que me encanta trabajar con las personas: ese vínculo, esa comunicación, creo que es uno de los factores laborales que más me llena.

El trabajo en general a mí me llena porque, primero, me valida como ser humano. Segundo, siento que es una muestra de dar: de dar al prójimo y de recibir. La educación es una carrera que retribuye mucho lo que tú das; no es que uno lo dé para que se lo retribuyan, sino que cuando uno ama lo que hace, lo ama de verdad y lo hace con amor e incondicionalmente, siempre tratando de dar lo mejor de ti para esa persona. Para mí el trabajo es significativo en todos los aspectos: personal, laboral, social, humano... es transformador. Ha sido un aprendizaje significativo en toda la extensión de la palabra.

Por mi parte, no me ha afectado tanto el venir a España, ya que hoy en día siento que siempre viví en una pequeña España. Mi mamá era española, mis padres y mi familia son de origen español. Siento que mi madre hizo de su casa una pequeña España, así que para mí no ha sido un cambio tan impactante.

Culturalmente y socialmente per se sí hubo diferencias, porque la cultura de mi madre estuvo marcada por la guerra y la posguerra. Cuando terminó la guerra, todos tuvieron que emigrar —mis tíos, mis padres, mi madre— e hicieron su vida en Venezuela. Nosotros fuimos formados en esa estructura social española antigua.

Cuando vengo acá, siento que esa estructura social aún está presente en las personas de la edad de mi madre; pero las generaciones de 30 y 40 años vienen de percepciones culturales, sociales y sociopolíticas muy distintas. Hoy en día pienso que lo que hay es una indiferencia aplastante desde el punto de vista humano, donde prevalece el interés, la ambición y una falta de conciencia política global.

«El trabajo no es una obligación: es una acción de mantenimiento, de retribución y de dignidad. Todo lo que haces con factor de realización te hace sentir útil y te mantiene digno.»
Reinvención, potencial y búsqueda

A la mujer que se detenga porque no consigue trabajo, le diría: que se detenga, que se estudie, que vea su potencialidad y sus habilidades. Basada en ese análisis, debe ser capaz de determinar en qué es valiosa —porque no somos valiosas en todo, pero siempre somos buenas en algo— y direccionar todo su potencial a la búsqueda.

Que no espere que nadie se lo resuelva, sino que ella misma, a través de su esfuerzo, abra el camino. Porque cuando ella hable, cuando se exponga y cuando ofrezca lo que sabe hacer, va a hablar por ella misma. La gente lo va a ver, le va a dar confianza y dirá: «Esto me va a servir». El trabajo es un gran factor de satisfacción personal.

El trabajo no es solo un empleo formal: tú vas a trabajar todo tu día. Si estás lavando la vajilla estás trabajando; si estás barriendo, si estás cuidando a tu hijo, o si alguien está lavando su carro, está trabajando. El trabajo es una acción de mantenimiento y retribución. ¿Cuál es la retribución de lavar tu carro? Tener un carro limpio.

Si lo haces como un factor de realización, lo ves y dices: «Qué bien lo estoy haciendo, me siento útil». Para mí, el trabajo es una manera de ver la vida de forma exitosa, útil, colaborativa, emprendedora y creativa. El trabajo es creatividad, compromiso, utilidad y dignidad. La dignidad la tenemos que mantener, y el trabajo te da dignidad.

Trabajo • Satisfacción • Dinero • Comodidad • Formación • Plenitud • Éxito • Esfuerzo • Resiliencia • Dignidad • Perseverancia • Constancia • Desempleo • Reto