Su apodo – porque no se conoce su verdadero nombre- debió ser puesto por su contextura robusta parecida al árbol Güeregüere.


Por José Obswaldo Pérez
EN LA HISTORIA de los pueblos siempre existen personajes invisibles y sin historias. Este es el caso del negro Güeregüere, un hombre que no sólo fue un personaje de ficción de la novela Casas Muertas. En verdad, este individuo existió en la vida real, a principio del siglo XX. Nada menos que el presidente de la Republica, general Cipriano Castro, lo conoció en persona en su visita oficial a Ortiz, en abril de 1905. Güeregüere fue tan pintoresco como lo fueron Blandin o Miguel La Vaca, entre otros seres humildes de nuestra cotidianidad.