Charles Chaplin y el Beisbol Venezolano
¿Qué une al genio del cine mudo con los diamantes de la Caracas de antaño? En mayo de 1918, un año después de que el propio Charles Chaplin subiera al montículo como pitcher abridor en Los Ángeles , su sombra icónica se proyectó sobre el beisbol venezolano. A través de un misterioso premio enviado en una caja sellada para recompensar al primer jugador ponchado en un juego benéfico para la Cruz Roja , el intérprete de "Charlot" selló un vínculo histórico y poco conocido que entrelazó para siempre la parodia del cine de Hollywood con los primeros pasos del deporte rey en Venezuela.
La historia del beisbol en Venezuela está marcada de episodios fascinantes, desde sus primeros juegos a finales del siglo XIX hasta su consolidación como el deporte favorito de millones. Entre esos hitos destaca una anécdota singular que une dos mundos aparentemente distantes: el cine mudo de Hollywood y el beisbol criollo.
Charles Chaplin como pitcher abridor en el Washington Park, 1917.
La tarde del sábado 31 de marzo de 1917, en Los Ángeles, California, se llevó a cabo un juego de exhibición para la Cruz Roja Internacional. Lo extraordinario fue que reunió a actores divididos en “cómicos” contra los “melodramáticos”. Entre los cómicos destacó un joven Chaplin de 28 años, quien fungió como pitcher abridor, combinando diversión con destreza atlética.
Un año después, el 18 de mayo de 1918, el beisbol venezolano organizó un juego similar en Caracas con el mismo fin benéfico. Fue allí donde surgió una contribución especial: Chaplin envió un premio misterioso en una caja sellada para otorgar al primer bateador que resultara “struck out”, ponchado
Encuentro benéfico entre Cruz Roja y Cruz Blanca en Caracas, mayo de 1918.
La nota sobre este premio fue publicada en la prensa venezolana, destacando que el galardón había sido enviado en una caja sellada de aspecto atractivo, aunque su contenido era “misterioso”, generando expectación entre los organizadores y los aficionados.
Chaplin no solo se había convertido en un ícono del cine mundial, sino también en un entusiasta seguidor del beisbol —un deporte que practicaba y admiraba— y su gesto fue interpretado como una curiosa forma de apoyar el desarrollo de este deporte emergente en Venezuela.
Javier González es historiador venezolano residenciado en España.