El escritor e historiador guariqueño Adolfo Rodríguez acaba de publicar una obra que promete renovar la comprensión sobre uno de los personajes más influyentes —y, paradójicamente, menos estudiados— de la historia territorial del oriente venezolano: Pedro Zaraza, figura clave en la configuración social, económica y política de los llanos durante el siglo XIX.
Su libro Pedro Zaraza: La Libertad que vino del Alto Llano (2026), disponible en Amazon, reconstruye la trayectoria del llamado “hombre de llano” mediante una articulación rigurosa de genealogía, historia regional, fuentes documentales y orales, así como una lectura crítica del proceso de poblamiento en los llanos centrales. Rodríguez combina investigación archivística con memoria territorial para ofrecer un retrato complejo de un liderazgo que emergió desde las fronteras vivas del país.
Esta obra no sólo llena un vacío historiográfico: también obliga a revisar la manera en que entendemos el llano, su gente y su papel en la formación republicana. En un país acostumbrado a narrar la Independencia desde las grandes figuras —Bolívar, Sucre, Páez—, la aparición de un estudio profundo sobre un líder regional desmonta la idea de que la historia se escribe únicamente desde los centros de poder. Zaraza aparece, así, como un articulador de fuerzas sociales, económicas y militares que moldearon la vida política del siglo XIX desde la periferia.
La biografía de Pedro Zaraza es, en realidad, una invitación a mirar el territorio desde adentro: desde esa frontera donde se entrecruzan ecosistemas, culturas y tensiones sociales que dieron forma a la experiencia republicana. En este contexto, conversamos con el autor a través de comunicación vía WhatsApp, explorando las claves de su investigación y la vigencia de los liderazgos que emergen desde el llano.
¿Cómo surgió la idea de investigar y escribir una biografía de Pedro Zaraza?
—La motivación nace de una constatación histórica: Pedro Zaraza es un prócer cuya participación en la Independencia es tan significativa como la de José Antonio Páez, aunque de naturaleza distinta. Su actuación fue trascendente, pero no existía una biografía que estuviera a la altura de su importancia dentro del proceso independentista. Esa ausencia impulsó la necesidad de reconstruir su figura con el rigor que merece.
¿Qué aspectos de la vida de Zaraza le parecieron más urgentes de reconstruir históricamente?
—Me interesó especialmente su capacidad para aglutinar diversos elementos sociales, orientarlos y facilitar su autonomía en la acción política y militar. Zaraza contribuyó a crear una atmósfera de libertad en las zonas donde actuó, y ese liderazgo social era fundamental de recuperar.
¿Qué tipo de fuentes documentales fueron esenciales para este libro?
—Trabajé con fuentes primarias y secundarias: alrededor de sesenta libros —incluyendo algunos inéditos—, unas veinte fuentes hemerográficas y cerca de diez webgrafías. También hay fuentes orales y verificaciones personales y asistidas en recorridos por los respectivos escenarios. Ese conjunto permitió una reconstrucción amplia y detallada.
¿Qué desafíos enfrentó al trabajar con archivos y registros del siglo XIX?
—El principal reto fue ubicar datos dispersos en una infinidad de libros, revistas, periódicos, archivos y páginas web, muchas veces no centradas directamente en el tema. Se requiere paciencia y también un buen margen de veteranía para navegar ese universo documental.
¿Cómo describiría el contexto histórico y territorial en el que vivió Pedro Zaraza?
—Era un contexto heterogéneo, marcado por la conflictividad entre ecosistemas situados entre el mar Caribe y el Orinoco. Dentro de esa territorialidad se encuentran los llanos orientales, altos y bajos, influidos por esos límites naturales. Zaraza supo desenvolverse en ese espacio sin ser vencido, aniquilado ni desplazado.
¿Qué elementos de la genealogía de Zaraza resultaron más reveladores para comprender su influencia regional?
—Su ascendencia hispana de clase trabajadora —no explotadora— fue clave. Ese origen facilitó su ejercicio de mayordomía en los hatos llaneros y explica parte de su ascendiente social.
¿Qué hallazgos inesperados surgieron durante la investigación?
—Descubrí cómo la cotidianidad étnica se imponía frente a la guerra: las costumbres, el humor, la cultura local y el conocimiento del medio ambiente persistían incluso en medio del conflicto.
¿Por qué considera que Zaraza es una figura clave para entender el poblamiento del oriente y los llanos centrales?
—Zaraza encarna el imperativo del arraigo. Se mantiene dentro de los espacios de origen o de trabajo, y esa permanencia es un elemento significativo para comprender los procesos de poblamiento en la región.
¿Cómo se articulaba el poder local en la época de Zaraza y qué papel jugó él en esa dinámica?
—El poder local estaba marcado por el control político de los realistas y algunos gamonales, en contraste con la efervescencia social representada por la esclavitud y la presencia extranjera. Zaraza actuó dentro de esa tensión, influyendo en la organización social y militar de su entorno.
¿Qué aporta este libro a la historiografía del llano venezolano?
—Considero fundamental el aporte de Pedro Zaraza para apuntalar el liderazgo de Bolívar y su proyecto grancolombiano. Su figura ilumina aspectos poco explorados del llano oriental y su papel en la Independencia.
¿Cómo contribuye este trabajo a la memoria territorial del Guárico?
—El libro pone de manifiesto una realidad sociocultural ya consolidada en la zona, revelando la profundidad histórica del territorio guariqueño.
¿Qué recepción ha tenido el libro entre lectores, investigadores y comunidades de la región?
—Hasta ahora no he recibido opiniones directas de lectores, aunque sí he percibido un interés creciente por leerlo.
¿Qué aspectos de la vida de Zaraza cree que aún requieren mayor investigación?
—Conviene profundizar en la posibilidad de una cosmovisión pedrozaraceña que permita determinar si ejercía, de manera consciente, un modelo de democracia étnica.
¿Cómo se relaciona la figura de Zaraza con la identidad contemporánea de los pueblos del llano?
—Los guariqueños se sienten muy identificados con la imagen libertaria y convivencial de Pedro Zaraza. En otros estados llaneros, cada región tiende a valorar a sus propios caudillos o líderes.
¿Qué proyectos históricos o editoriales está desarrollando actualmente?
—Continúo trabajando en Bolívar Llanero. Mi editora, por su parte, está concentrada en la publicación de mi novela El taladro florecido y luego se dedicará a editar Azar y rumbos en la vida de don Justo León, biografía de un arriero de reses. Paralelamente, investigo el paso de Robert Cunninghame Graham por la región hace cien años.