Las Políticas de Salud Pública en Ortiz, durante el período del gomecismo 1908-1927

Una revisión de las Actas del Concejo Municipal del Distrito Roscio aproxima al estudio de la salubridad pública y su incipiente institucionalización en la Venezuela de principios del siglo XX.
Integrantes de la Misión Iturbe en Ortiz
Integrantes de la Misión Iturbe durante las investigaciones sobre el paludismo, la anquilostomiasis y las afecciones tropicales en la microrregión de Ortiz (mayo de 1927). / Archivo Histórico

Introducción

La historia de la salud pública en Ortiz durante el gomecismo estuvo orientada a políticas de saneamiento ambiental y a la construcción de pocas obras de ingeniería sanitaria. Al estudiar las fuentes documentales primarias —como las Actas del Concejo Municipal del Distrito Roscio de 1908-1913—, se infiere un conjunto de datos que constituyen una memoria fundamental para el estudio de la historia regional y local, abierta al enriquecimiento de temáticas como la historia social de la medicina y de las ciencias médicas.

El propósito de este trabajo es presentar una aproximación sobre un aspecto esencial del pasado sanitario de la región, enfocándose en la relación entre el desarrollo de la salud pública y el poder político, con énfasis en el rol de los concejos municipales como instancias de administración pública.

La investigación se justifica porque aborda la incipiente institucionalización de la salubridad en Venezuela mediante un proceso social civilizatorio y de urbanización de la sociedad, primer cambio histórico y pacífico que generó una transformación cultural en el siglo XX[1]. En este contexto, el Concejo Municipal del Distrito Roscio se alineó a las pautas de políticas públicas del régimen gomecista, como lo había hecho en el pasado con el castrismo. Su cuerpo edilicio, a comienzos del siglo XX, estaba impregnado política e ideológicamente por la corriente positivista bajo el lema del progreso. Desde el siglo XIX, esta filosofía había influido en las políticas sanitarias como herencia de las medidas aplicadas durante el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, dando origen a lineamientos pragmáticos en salud pública. Esta orientación bajo el gobierno de Juan Vicente Gómez pone de manifiesto el interés por comprender la influencia del medio físico en el entorno local. En el caso de Ortiz, como señala Rodríguez Dellán (1974), los factores fisio-bióticos incidieron negativamente en el proceso de decadencia local.

Dentro de esta concepción política, Ortiz fue considerado un espacio hostil, afectado no solo por condiciones ambientales, sino también económicas, políticas y sociales. Ortiz era una población empobrecida y desatendida gubernamentalmente; por ello, la transformación del medio físico fue una de las metas de la corporación distrital, aunque sus logros fueron parciales o casi nulos. El escaso presupuesto destinado por el Ejecutivo Regional y los reducidos ingresos por recaudación municipal resultaban insuficientes para atender las necesidades básicas de la población.

El Concejo Municipal del Distrito Roscio, a través de sus concejales —en especial la Comisión de Policía e Higiene—, debatía sobre la problemática de la salud y el medio ambiente local dentro del discurso oficial para proyectar la imagen de una localidad sana y libre de epidemias cíclicas. La construcción de un nuevo cementerio y un matadero municipal, la apertura de un hospital y el incremento del alumbrado público son ejemplos de esta acción gubernamental. El simbolismo del progreso y la modernidad fue asumido por la élite local como bandera política; sin embargo, esta postura no se tradujo colectivamente en obras materiales de gran envergadura debido a la escasez de recursos.

El Concejo Municipal y la salud pública

A finales del siglo XIX, principalmente a partir de 1891, el estado Guzmán Blanco pasó a denominarse estado Miranda, dividido en distritos. Entre ellos figuraba el Distrito Roscio, con Ortiz como cabecera e integrado por los municipios Santa Rosa de Lima, Las Mercedes (parroquias urbanas), Parapara, San José y San Francisco de Tiznados. En 1901, el estado Guárico recobró su autonomía y se estructuró en distritos. Roscio mantuvo su organización hasta 1936, cuando Ortiz perdió su condición de cabecera distrital tras el traslado de la capital a San Juan de los Morros.

Al asumir el poder Juan Vicente Gómez, la microrregión de Ortiz se encontraba en condiciones precarias, atravesando una fase de estancamiento[2] en lo económico, social y político. Los servicios sanitarios eran casi inexistentes, situación derivada de políticas dependientes de la administración central. Precisamente, el Concejo Municipal del Distrito Roscio desempeñó un papel relevante en la atención de la salud a través de la Comisión de Policía e Higiene. Un hito histórico de particular importancia fue el Congreso de Municipalidades[3], convocado en 1911 en conmemoración del centenario de la Independencia, el cual sirvió para discutir una visión objetiva de la realidad nacional. En sus Memorias y Actas se trazaron las líneas de las reformas sanitarias impulsadas por el ministro Samuel Darío Maldonado[4].

Durante este período, la Municipalidad de Roscio ejerció un rol activo en los asuntos locales. En octubre de 1909, el Jefe Civil del Distrito, Ismael Capote, prohibió las inhumaciones en los cementerios del sureste de Ortiz. En abril de 1910, el gobierno regional solicitó al Concejo acordar la construcción de la obra pública más urgente para el distrito, ante lo cual la municipalidad aprobó por unanimidad solicitar al Ejecutivo el decreto para la edificación de un nuevo cementerio adecuado.

El 3 de mayo de 1910, el presidente de la Corporación Municipal, Carlos H. Trujillo, sometió a consideración un respaldo a la clausura de los antiguos cementerios como medida higiénica y de salubridad pública. La resolución exhortaba a la autoridad civil a reforzar la prohibición de efectuar inhumaciones o exhumaciones en dichos recintos.

Con estas medidas de control sanitario, el Concejo Municipal inició en 1910 una campaña de saneamiento ambiental en Ortiz. Al año siguiente, obligó mediante resolución a los vecinos a desmontar sus solares y reparar sus cercados con alambre o varas[5], en cumplimiento de la atribución legal de velar por la conservación del estado sanitario de la población[6]. Con el 50% de lo recaudado por multas de saneamiento se pretendía sostener el Hospital San Antonio, creado en 1911. Documentos de la Jefatura Civil revelan que ya a finales del siglo XIX existían antecedentes hospitalarios en Ortiz, localidad que en su etapa de capitalidad y bonanza había dispuesto de dos casas de beneficencia y cuatro farmacias.

El 1 de agosto de 1910, el concejal José Lorenzo Márquez denounced la existencia de un foco infeccioso en la Calle del Llano, en el tramo comprendido entre la antigua casa La Alayonera y La Matutera, proponiendo su rellenado con terreno a cargo del ramo de fomento. Asimismo, el concejal Germán Matute impulsó un acuerdo para que los propietarios remozaran y pintaran las fachadas, facilitando la nomenclatura de calles y numeración de viviendas.

La iluminación urbana también fue considerada un factor clave para la seguridad y el progreso. En 1910 se autorizó la instalación de nuevos faroles en la Plaza San Rafael y la Calle del Ganado. Posteriormente, el concejal Sixto Manuel Páez propuso añadir siete faroles en puntos estratégicos. Aunque la escasez de fondos retrasó la adquisición de nuevos equipos, el 21 de septiembre de 1925 el Ejecutivo Regional decretó la reinstalación y ampliación del alumbrado público en la población[7].

En 1911 se instaló la Junta de Sanidad del Distrito Roscio por recomendación de la Inspección de Sanidad del Estado, integrada por el Jefe Civil, el presbítero José María Moreno Matute y los farmacéuticos César Díaz y Mariano Polanco. Para 1912 se reportaba también la creación de la Liga Antipalúdica en San José de Tiznados.

En 1913, el diario El Nuevo Diario destacaba los esfuerzos de la municipalidad por estabilizar las rentas locales. En 1916, durante la gestión del general David Gimón, se distribuyó en las escuelas de Guárico la Cartilla Antipalúdica redactada por el Dr. Vicente Peña, destinada a difundir nociones de higiene y prevención del paludismo[8].

Hacia 1914 se introdujo el primer automóvil en la localidad. A partir de 1917 se iniciaron trabajos de engranzonado y arreglo en la Calle del Ganado (Rodríguez Dellán, 1974). Sin embargo, ese mismo año la población —de unos 4.000 habitantes— sufría los embates del paludismo y el beriberi. En 1918, la llegada de la gripe española asestó un golpe devastador. Como evoca Miguel Otero Silva en Casas Muertas: «Sobre aquel pueblo llanero, ya devastado por el paludismo y la hematuria, ya terrón seco y ponedero de plagas, cayó la peste como zamuro sobre animal en agonía» (p. 36). Testimonios locales, como el de Arturo Rodríguez, confirman que la epidemia encontró en Ortiz a un pueblo empobrecido, debilitado y en extremo abandono[9].

Un avance silencioso

A partir de las recomendaciones del Congreso de Municipalidades, el gobierno nacional fue incorporando lineamientos para la creación de un sistema sanitario centralizado, apoyado por organismos internacionales como la Fundación Rockefeller (Rockefeller Foundation)[10]. Desde 1920 se inició un proceso gradual de reorganización sanitaria. Ortiz, reducida a un poblado de entre 300 y 500 habitantes en su casco urbano, comenzó a ser objeto de las políticas de salud del régimen gomecista, favorecidas por el incremento de los ingresos petroleros que permitieron la modernización institucional[11].

En 1923, un decreto presidencial estableció el combate sistemático del paludismo, la anquilostomiasis y la peste boba o desgarradera en el ganado. Ortiz quedó adscrita a la Sección Central, cuya supervisión fue encargada en 1924 al Dr. Pastor Oropeza por la Dirección de Sanidad Nacional[12].

En mayo de 1927, una comisión dirigida por el Dr. Juan Iturbe —autor de La biología de los Llanos— visitó Ortiz para recabar muestras de sangre y datos epidemiológicos sobre el paludismo, la anquilostomiasis y la úlcera tropical (Misión Iturbe)[13]. Asimismo, en abril de ese año, los doctores Isaac Benarroch y Rolla Hill, de la Fundación Rockefeller[14], realizaron investigaciones en la zona cuyos resultados se publicaron posteriormente en el estudio Anquilostomiasis y paludismo en Venezuela (MSAS, 1940).

Apuntaciones finales

Las políticas de salud pública aplicadas durante el período de Juan Vicente Gómez en la microrregión de Ortiz aportan datos significativos para el estudio de la historiografía regional y local, ofreciendo valiosas fuentes para profundizar en la historia social de la medicina y las instituciones sanitarias en Venezuela.

José Obswaldo Pérez

Historiador, docente universitario e investigador de la historia regional del estado Guárico. Editor de la publicación digital Fuego Cotidiano.