El primer pleito jurídico de Roscio
Un joven Juan Germán Roscio, marcado por la discriminación de “calidad” y en plena formación jurídica, convirtió la defensa del derecho al matrimonio de su tío Pedro Alcántara de Nieves con una mujer zamba en su primer gran pulso contra el racismo legal y los abusos de poder eclesiástico en la Venezuela colonial.
Por José Obswaldo Pérez
En 1788, el bachiller Juan Germán Roscio tenía apenas 25 años. Caracas, capital de la Provincia de Venezuela, era una ciudad de calles empedradas, casas de amplios corredores y techos de tejas, donde convivían élites mantuanas, artesanos, pardos libres, personas esclavizadas y funcionarios reales. En ese ambiente social profundamente estratificado, el joven Roscio realizaba sus prácticas jurídicas, requisito indispensable para obtener el título de abogado en la Real y Pontificia Universidad de Caracas.
Su formación no era sólo académica: era también una escuela de tensiones sociales, raciales y jurídicas. Roscio —hijo de madre mestiza— conocía de primera mano las limitaciones que imponían las jerarquías de “calidad” vigentes en la Provincia. Ese trasfondo explica por qué uno de sus primeros casos —la defensa de su tío Pedro Alcántara de Nieves— se convirtió en un episodio decisivo para su pensamiento jurídico.
Pedro Alcántara de Nieves era un propietario acomodado de Tiznados. Allí convivía —como único blanco que habitaba en el casco urbano del pueblo— con Ysabel Silva, mujer de “calidad zamba”, con quien deseaba contraer matrimonio. Esta decisión desató un conflicto con el cura del pueblo, el presbítero Diego Báez de Simancas, quien acusó a Alcántara Nieves de pretender un matrimonio “inconveniente” según la Pragmática de Matrimonios.
La Pragmática, promulgada en 1776, otorgaba a padres y autoridades eclesiásticas la facultad de oponerse a uniones consideradas desiguales en términos de “calidad”, honor o conveniencia social. En la práctica, reforzaba las jerarquías raciales y el control familiar sobre los matrimonios.
El pleito llevaba años cuando, en mayo de 1780, el Obispo de Caracas, Mariano Martí, visitó la parroquia San Francisco de Tiznados. En su Relación de Visita Pastoral, Martí registró los rumores y acusaciones que circulaban en el pueblo: se decía que Alcántara Nieves “vivía mal con una mujer de un hombre que le cuidaba el hato”. El señalamiento no era casual: era una forma de deshonrarlo y bloquear el matrimonio.
El historiador Oldman Botello, hurgador de historias menudas, señala en su libro Los Tiznados. Orígenes de San Francisco y San José de Tiznados (1998, p.33) que el susodicho criador de ganado ante la habladurías de la gente se fue a Villa de Cura, donde enfermó gravemente.
Cuando el Provisor de Caracas emitió providencias en apoyo a las objeciones del cura, Roscio decidió intervenir. Presentó un recurso de fuerza, mecanismo jurídico que permitía apelar decisiones eclesiásticas ante tribunales civiles cuando se consideraba que vulneraban derechos.
El expediente —conservado en el Tomo XXIX/II, folios 145–160 del Archivo Arquidiocesano de Caracas— describe el caso como:
“Disenso y matrimonio a Pedro Alcántara Nieves, blanco, e Ysabel Silva, zamba, con infracción de la pragmática del asunto.”
Roscio argumentó que las acusaciones del cura eran infundadas, que la Pragmática estaba siendo aplicada de manera abusiva y que su tío tenía derecho a contraer matrimonio sin ser objeto de infamación. Su defensa combinó habilidad técnica, conocimiento de la legislación vigente y una sensibilidad particular hacia las desigualdades que afectaban a quienes no encajaban en los moldes sociales de la Provincia.
Este episodio temprano revela cuatro rasgos que definirían la obra posterior de Roscio:
- Rechazo a las jerarquías de “calidad”. Habiendo sufrido él mismo discriminación por su ascendencia, comprendía la injusticia de un sistema que subordinaba derechos civiles a criterios raciales.
- Defensa del equilibrio entre jurisdicciones. El recurso de fuerza era una herramienta para limitar excesos eclesiásticos. Roscio la empleó con precisión, anticipando su futura defensa de la supremacía del derecho civil en la República.
- Sensibilidad hacia la dignidad humana. Décadas después, en El triunfo de la libertad sobre el despotismo, denunciaría las estructuras jurídicas que legitimaban la desigualdad. Este caso fue un laboratorio temprano de esas ideas.
- Formación del arquitecto jurídico de la Independencia. El joven que defendió a su tío en 1788 sería, en 1811, uno de los redactores de la Declaración de Independencia de Venezuela y del Reglamento de Elecciones, pilares del nuevo orden político.
La defensa de Pedro Alcántara de Nieves no fue un simple ejercicio académico. Fue un acto de afirmación personal y jurídica en una sociedad donde el honor, la “calidad” y la reputación determinaban el destino de las personas. Roscio, desde su juventud, mostró una comprensión profunda de la ley como instrumento para corregir abusos y ampliar derechos.
Este episodio, aparentemente doméstico, anticipa la trayectoria de un hombre que dedicaría su vida a desmontar las estructuras de desigualdad de la Provincia de Venezuela y a construir un orden republicano basado en la libertad, la igualdad y la justicia.
Fuentes bibliográficas
- Arcila Farías, Eduardo. Economía y sociedad en la Venezuela del siglo XVIII. Caracas: Universidad Central de Venezuela, 1969.
- Archivo Arquidiocesano de Caracas. Tomo XXIX/II, folios 145–160: “Disenso y matrimonio de Pedro Alcántara Nieves e Ysabel Silva”. Documento manuscrito.
- Botello, Oldman. Los Tiznados. Orígenes de San Francisco y San José de Tiznados. Caracas: Fondo Editorial del Estado Guárico, 1998.
- Hernández, José Rafael. Juan Germán Roscio: pensamiento político y obra jurídica. Caracas: Fundación Polar / Biblioteca Biográfica Venezolana, 2007.
- Lynch, John. Las reformas borbónicas y la sociedad venezolana del siglo XVIII. México: Fondo de Cultura Económica, 1989.
- Martí, Mariano. Relación de la Visita Pastoral a la Diócesis de Caracas (1771–1784). Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1969.
- Pellicer, Luis. Entre el honor y la pasión. Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1981.

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