“El Gordo Tito”, el dueño del paladar en Ortiz
Tras acumular experiencia en el sector alimenticio, Tito comenzó de forma independiente con un carrito de perros calientes llamado Tito Hot Dog. Con el tiempo, logró consolidar su propio local de comida criolla debido a su ubicación estratégica en la "Ruta de Gallegos".
Por Manuel Camero
Cuando vamos de El Sombrero hacia Ortiz o de San Juan de los Morros hacia Ortiz hay una encrucijada de obligada parada: allí nos espera con suculentas propuestas para complacer nuestros paladares Juan Cristóbal Nieves, “El Gordo Tito”. No es fácil encontrar en nuestras carreteras un buen lugar para comer plácidamente y quedar satisfechos. Pues, “El Gordo Tito” en el Ortiz de Las Casas Muertas (Carretera Nacional) encontró la fórmula de la satisfacción, allí nos espera con su esmerada atención y propuestas gastronómicas.
Desde las primeras horas de la mañana comienza la jornada de trabajo. Donde vean gente aglomerada, allí es, sin lugar a dudas. Antes de conocer el lugar, pasaba por todo el frente, veía el tumulto disfrutando y complaciendo su paladar y le comentaba a mi acompañante: “allí tiene que haber algo bueno”. Hasta que me detuve un día y quedé atrapado con sus delicias.
II
“El Gordo Tito” comenzó en el lugar con un carro de perros calientes, al que llamó Tito Hot Dog. Venía de acumular una amplia experiencia en negocios de comida, hasta que decidió impulsar su propio emprendimiento. Y atinó en montar su negocio de comidas en el corazón de Venezuela, en la Ruta de Gallegos, a pocos kilómetros de Los Dos Caminos que conducen a los pueblos de los llanos de Guárico, si giras a la izquierda, o hacia los pueblos del sur de Guárico que colindan con el estado Apure, si giras a la derecha.
Antes de seguir esa travesía por nuestro llano, El Gordo Tito está allí, como agua de aljibe, para llenarte de sabores.
III
“El Gordo Tito” tiene su secreto y no tiene ninguna mezquindad en compartirlo: “constancia, calidad del producto y buena atención al cliente”. Las empanadas y arepas rellenas son de locura, servidas sin negarle nada, con los contornos y combinaciones que desees, las porciones son generosas. Según Tito, “la mechada con ensalada y queso amarillo es la más pedida”.
Los desayunos criollos son una caricia para los estómagos vacíos. Unas “empanadas operadas” que escandalizan la imaginación, son deliciosamente grotescas. La sopa de costilla evoca la inmensidad de la sabana. Y la combinación de sabores de sus platos fuertes no dejan espacio sino para el placer de la satisfacción.
IV
“El Gordo Tito” es parte del movimiento constante, dirigiendo el personal y atento a los detalles centrados en la atención al cliente y la calidad del servicio, guiado por esta filosofía que le ha dado resultado: “Quien trabaja en lo que le gusta, no es trabajo. Es disfrute, porque nos gusta”. Siempre consciente de que en la Venezuela de hoy se trabaja en un marco de adversidad, que los márgenes de ganancia son reducidos y que cualquier emprendimiento requiere dedicación y constancia.
V
Juan Cristóbal Nieves, “El Gordo Tito”, está lleno de un optimismo supremo que ve en Venezuela un futuro promisor. “Pude haberme ido y no lo hice porque creo en el país. Ahora menos”. En ese “Ahora menos” hay un dejo de realista esperanza, que compartimos.
Regístrelo en su agenda de viaje por las carreteras de Guárico. Con tan solo colocar: “El Gordo Tito en Ortiz” y darle rienda suelta a su imaginación es suficiente.
Manuel Camero es docente, historiador y dirigente politico. Este articulo fue publicado originalmente en su columna Aula Abierta que se publica en medios locales