lunes, diciembre 29, 2025

Babalawos ¿Sociedad secreta?

En este artículo, el antropólogo Diógenes Díaz analiza en profundidad la organización de los Babalawos, sacerdotes mayores del culto de Ifá dentro de la Santería, planteando la pregunta de que si constituyen una verdadera sociedad secreta.


Por Diógenes Díaz

Las religiones afroamericanas son tan complejas como la misma diversidad de manifestaciones dejadas por los africanos en esta tierra. Se vincula indistintamente su personalidad al trance o posesión, igual que definirlas como brujería o hechicería, para mencionar algunos calificativos, dejando de lado elementos que definen su complejidad; nos referimos al calendario de festividades, rituales de iniciación, liturgia, mitología, sistemas de adivinación y las jerarquías sacerdotales. Preferimos indagar sobre temáticas desconocidas en las religiones, para profundizar la compresión de ellas. Las estructuras jerárquicas y todo el enramado de conceptos que sostienen las prácticas rituales, para mencionar lo que ahora trataremos, dan cuenta de otra versión de estas religiones.

Nuestra maestra Michaelle Ascencio, nos permitió, con su trabajo “San Benito ¿Sociedad Secreta?”, tener una referencia teórica para comprender la sociedad de Babalawos.

“Ciertamente, encontramos en esta sociedad rituales de iniciación, la prueba del juramento, el mito o leyenda en que se apoya el secreto y la separación de los hombres de las mujeres” (Mackenezie, Norman. 1973)

Agregamos la reinterpretación de las estructuras de poder establecidas y aun permanentes en la sociedad tradicional yoruba. La importancia de los sacerdotes en las decisiones políticas de esa sociedad. Los cambios ocurridos de esa organización política vertical existente todavía en territorio yoruba, los cambios bruscos a consecuencia de la trata de esclavos y su redefinición en los llamados Cabildos de esclavos en Cuba colonial. Esta adaptación se manifiesta en la comunidad religiosa de tradición yoruba en el Caribe, en las funciones que cumple el Babalawo dentro de ella, ya descritas. En el desarrollo del articulo hablaremos de la sociedad de Babalawos como en un principio se estableció como sociedad secreta y esa continuidad le permitio mantenerse en el tiempo.

Ifá integro en Cuba el complejo religioso conocido como “Regla de Ocha” o “Santería”, nombre con que se identificó a la religión de los yorubas. El sistema adivinatorio de Ifá llegó al país por la memoria colectiva del esclavo y ha pasado a través del tiempo como un conocimiento transmitido en forma oral y práctica (Mola, Claudia.1994 .61).

En la estructura organizativa interna de la Santería se divide en el culto de los Orichas que comprende iniciaciones, sacrificios rito y ceremonias, oráculos de adivinación como el caracol y el coco, y el culto de Orúnmila- Ifá. Diferenciando las jerarquías sacerdotales, los Babalawos y sacerdotes mayores a los Iworos o santeros, Iyalochas para las mujeres y babalochas para los hombres. Como religión no tiene organización oficial ni reglamentos internos que establezcan una jerarquía universal sobre todos sus practicantes. Existe una jerarquía interna que se reduce a una distribución de poderes en los oficios ritualistas, esto para los dos sistemas fundamentalmente existentes.

Precisamente el tema por abordar en esta oportunidad, el culto de Ifá, como sistema adivinatorio; el Babalawo, sacerdote mayor y su organizacion, nos mostrará un elemento para comprender el culto a los Orichas, divinidades yorubas traídas por los esclavos a la Cuba colonial, desplazada por todo el Caribe y presente en Venezuela. Ifá representa el pensamiento filosófico por excelencia, sabiduría plena, centro de ideas cosmogónicas y cosmológicas, la visión del mundo, las normas éticas que rigen las relaciones sociales de los hombres. La concepción de la naturaleza, la vida y la muerte. Los preceptos orientadores de los hombres, su vida, simbólicamente se transmite por la vía de los ODU u ODUN, signos o letras descifradores del mundo, el bien y el mal. Básicamente son dieciséis, llamados Olodus o Meyis, nombrados a continuación en el orden jerárquico para los sacerdotes: Baba Ejiogbe, Oyekú, Iwori, Odí, Iroso, Ojuani, Obara, Okana, Ogundá, Osá, Iká, Otrupo, Otura, Irete, Oché, y Ofún, Asociado a cada signo hay un conjunto de versos y proverbios. Historias ilustrativas llamadas Pattakies, donde se recrea el mundo simbolizado en tramas protagonizadas por los dioses yorubas, animales o personas ligados al mismo signo. Ifá habla en metáfora y parábolas. Todo el bagaje de conceptos y consideraciones sobre la vida la encontramos en este sistema adivinatorio, su aprendizaje forma parte desde el mismo día de iniciación, la asimilación de todo su cuerpo literario desarrollado por las distintas ceremonias en que participan, son secretas, encuadran a la Sociedad de Babalawos en el tipo de sociedad herméticas y de exigente selectividad de sus miembros.

El diálogo que entabla el consultado con el sacerdote discurre en la estera perfilando la claridad del consejo de Orula. Existen otras letras, del resultado de la combinación de los Oddu básicos llamados omulu o compuestos. En su totalidad serían 256 signos fundamentales que contiene este sistema adivinatorio. En el esquema de sociedades secretas se encuentra un cuerpo de creencias que se convierten en la columna vertebral de la organización. El conocimiento de los ODDUN o letras de Ifá es obligación del sacerdote que se inicia, pertenecer a la Sociedad de Sacerdotes que rinde culto a Orula u manejan é interpretan Ifá.

“Es extraordinaria la fidelidad, a través del tiempo y del espacio de la memoria colectiva yoruba a sus tradiciones y concretamente a las técnicas, ritos y plegarias que se refieren a la adivinación. Esto se puede explicar por la larga e intensa disciplina de su aprendizaje ya que la formación de los profesionales de la adivinación, de los sacerdotes de ifá, como Abimbola recuerda, es un ejemplo supremo de sacrificio que muestra la capacidad casi ilimitada de la memoria humana” (Muñoz, Luís.1996:17)

Del panteón de dioses de la Santería o religión de los Orichas, hay una ligada al oráculo de Ifá, Orula u Orunmila, el benefactor de los hombres, consejero, sabio. El encargado de interpretar Ifá. Para la concepción de los creyentes, al nacer alguien, él se presenta ante el creador para saber su destino. Orula es testigo. Por tanto, está acreditado para orientar a los humanos con el fin de enfrentar la vida. Otra fundamentación estriba en que una vez concluida la obra de Dios, Olofi, sube al cielo cansado de trabajar en la creación, enviando posteriormente a Orula y a los otros Orichas para la tierra para encargarse de los problemas humanos. En cambio, al principio, el Oricha Changó, dios del trueno y el fuego, era encargado de interpretar Ifá, pero a consecuencia de sus permanentes batallas, como no tenía tiempo para consultar, le entregó los instrumentos de adivinación al viejo Orula. En otra versión, es Elegguá, dios de las encrucijadas y los caminos, que salva al pequeño Orula de la furia de su padre, quien ordenó matar a todos los varones, indignado porque Oggún, dios del hierro y la guerra, había cometido incesto con su madre. Orula es enterrado al pie de una Ceiba, diariamente Elegguá le llevaba alimento, fue salvado del castigo y con el tiempo perdonado por su padre. Su hermano Chango cortó de la Ceiba un tronco, hizo un tablero para adivinar entregándoselo a su hermano Orula, famoso adivino entre la gente. Los argumentos anteriores son resúmenes, forzados por razones de espacio, de historias contenidas en el oráculo de Ifá explicativas del rol ocupado por Orula, así como los otros Orichas, sus parentescos, personalidades, caprichos e inconformidades. Los dioses africanos son distintos a lo acostumbrado, ellos se humanizan, poseen sexo, conciben, viven y tienen debilidades. En analogía Ifá representaría la Biblia del cristiano o el Corán del musulmán. Cada elemento de ceremonia y los rituales de esta religión, su origen o esencia de la ceremonia, Ifá la explica. No sólo el campo de lo religioso, también las normas que rigen la vida profana de los creyentes de los Orichas.

Los humanos, para entablar diálogo con Ifá, se dirigen a los Babalawos, sacerdotes del culto, únicos autorizados para consultar con el oráculo de Ifá. Son los servidores de Orula, recibidos en una ceremonia de gran envergadura. Este sacerdote es fiel intérprete de la máxima unidad sagrada Ifá-Orula. Escogido y privilegiado por este dios entre los varones, ni siquiera los homosexuales. Los hombres seleccionados generalmente pasan por una ceremonia dirigida por Babalawos, llamada entrega de Mano de Orula o Awofaca para los hombres, donde la divinidad escogerá su futuro iniciado. En el caso de las mujeres reciben el ICOFA, representación de Orula, la mayor ceremonia de este culto para ellas, llegando al rango de Apetebí o ayudante de Orula. Las funciones de los sacerdotes están prescritas en Ifá. Su autoridad para salvar a una persona de muerte trágica o repentina, colocándole el Ildefá, pacto de Orula con la muerte, simbólicamente una pulsera de color amarillo y verde, colocado en la mano izquierda. Iniciando a otra persona, entregándole Elegguá, deidad principal acompañado de Oggún, Ochozi y Osun, en conjunto son llamados los guerreros, en resumen, se afirma que estos Orichas fueron iniciados en Ifá, por tanto, el Babalawo conoce enteramente sus secretos. Ejerciendo diversas funciones en la consagración de otra persona de su Oricha tutelar, sacarle el ángel de la guarda, el ebbó de entrada, la matanza de animales, la mencionada entrega de mano de Orula, consagrar otra persona como Babalawo, sobre las órdenes de Orula, cumpliendo el escogido los requisitos ya mencionados, agregándosele el de una conducta moral intachable, varón definido y hacer cotidiana. Volvemos a encontrar una característica de las sociedades secretas planteadas por MACKENZIE (1973); tienen criterios definidos para elegir los candidatos que admiten y para rechazar a otros, la mayoría de ellas son masculinas.

No existe organización institucional en este culto, la circunstancia histórica no lo permitió. Existe un orden jerárquico, por familias sagradas, relación de iniciado, más adelante lo tocaremos. Otros, por una mayor profundidad de este sistema de adivinación y alcance por ceremonias después de hacerse Babalawo, serian: Primero, el Babalawo, aquel consagrado al culto de ifá-orumila. El Babalawo consagrado que recibe cuchillo o kuanaldo, autorización para matanza de animales de cuatro patas. El Babalawo consagrado y con kuanaldo, recibiendo a Olofi, llega a la mayor consagración Omo-Odu. Por último, existe el Oluo Babalawo, punto polémico entre nuestros informantes, algunos afirman que es un Babalawo con su Oricha tutelar consagrado y su ceremonia de Ifá, otros hablan de aquel Babalawo que consagra otro hombre como Babalawo, recibe el nombre de Oluo, quienes lo colocan en la primera clasificación ya descrita. En fin, el orden mencionado es respetado por la mayoría, agregándole el factor de tiempo de consagración de mucho peso entre estos sacerdotes. Propio de las sociedades secretas, casi todas ellas tienen una estructura pronunciadamente jerarquizada y un complicado sistema de rangos que van consiguiendo sucesivamente sus miembros para pasar de novicio a dignatario. Muy importante son las iniciaciones, los neófitos simbólicamente mueren y resucitan, para establecer una línea divisoria de quienes son iniciados y quienes no pertenecen a ella. Esta experiencia de iniciación es estrictamente secreta, por tanto, incomunicable para los desconocidos.

“Los sacerdotes de Ifá o babalawos son, por su parte objeto de ceremonias iniciáticas particulares en los secretos de su culto. A medida que se avanza en los niveles iniciáticos, los secretos son más rigurosamente conservados por sus integrantes, siendo también su número más reducido.” (López, Rafael.1978:53)

La organización de los Babalawos se desprende de una adaptación de los linajes antiguos que sobreviven en la Cuba colonial. No existen iglesias o templos especiales para rendir culto a Orula. Cada casa de un sacerdote es un lugar sagrado. Entre estos sacerdotes se establece una parentela entre el Babalawo que consagra a otro, en binomio Padrino- Ahijado. Recibe el nombre de ahijado el que “recibe a Orula”, el que “hace Ifá”, “tiene hecho Ifá”, tomando la investidura de esta jerarquía sacerdotal. El oficiante principal de la ceremonia de 7 días de aprendizaje es su futuro padrino. Pero este padrino debe tener su propio padrino. Este ahijado. El Babalawo recién consagrado que tomamos como ego, quien consagró a su padrino es su abuelo de Ifá, se desprende una “consanguinidad” sagrada, repartida entre hermanos, tíos, sobrinos, etc. Quien ocupó el segundo lugar en la consagración del Babalawo, se denomina Oyubbona. Demos un ejemplo. El Awo ni orunmila de Carlos Hecker- Ogunda Biode en Ifá, su padrino es Francisco Henríquez-Irete Batrupo en Ifá, su Oyubbona es el popular “Masuo”, Osa di en Ifá. El Oba fue José Andrés, Colá Babaeyobe, y sus hermanos son Luís Marcano Irete Kután y Juan Carlos Ramos Otura Aira. Su abuelo de seria Juan Lecler Ogunda Kete y su bisabuelo Joaquin Salazar osalofabeyo. Como podemos notar, hay un nombre agregado por el signo de nacimiento, es una identificación como Babalawo.

Ahora bien, esta estructura básica ha sido cambiada por distintos factores que retroceden lo que en un principio era lo que destacamos como sociedad secreta, se perdió la rigidez en la selección de los iniciados, se divulga por distintos medios los secretos y ceremoniales principales, por otro lado, la violación de normas éticas y la ruptura de la relación Padrino-ahijado genera una crisis necesaria para repensar hoy sobre el culto de Ifa.

La condición de sociedad secreta como esquema permitió en las peores circunstancias históricas la continuidad del culto de ifa y la subsistencia de los Babalawos como jerarquía sacerdotal, garantía de la conservación de los preceptos fundamentales de esta religión. Es hora de detenerse como comunidad religiosa de iniciar una urgente defensa de este legado espiritual.


Bibliografía

  • Aguilera, Pedro Pablo; (1996) Religión y Artes Yorubas. Editorial Ciencias Sociales. La Habana.
  • Ascencio Michaelle; (1976) San Benito: ¿Sociedad Secreta? FACES UCV. Caracas.
  • Akinjogbin, I. A. y Otros; (1983) El Concepto del Poder en África. Editorial Serbal UNESCO. España.
  • Bolívar A. Natalia; (2005) Los Orishas en Cuba. Mercie Ediciones. Cuba.
  • González Huguet, Lidia; (1968) La Casa-Templo en la Regla de Ocha. Revista Etnología y Folklore Nº 5 Enero-Junio. La Habana.
  • Guanche, Jesús; (1983) Procesos Etnoculturales de Cuba. Editorial Letra Cubanas. La Habana Cuba.
  • López Valdez, Rafael (1978) El Lenguaje de los Signos de Ifá y sus Antecedentes Transculturales en Cuba. Revista de la Biblioteca Nacional José Martí. Año 69, 3ra época-Vol. XX, La Habana, Mayo-Agosto.
  • Mola, Claudia y de Armas Gustavo; (1999) Oduduwa un Secreto de Ifá. Editorial oduduwa. Puerto Rico.
  • (1994) La Adivinación de Ifá. Revista Africamerica año 2 Nº 2 Enero-Junio, Caracas.
  • Muñoz, Luís Joaquín (1996) Los Cultos Yorubas en África y América. Revista Africamerica año 3 Nº 6 Julio-Diciembre, Caracas.

Diógenes Díaz es antropólogo, activista y académico afrovenezolano. Profesor de la Universidad de Carabobo, integrante de la Red Afrodescendientes de Venezuela y de la Alianza Regional de Afrodescendientes de América y el Caribe. Posee un Doctorado de Ciencias Sociales mención Estudios Culturales (Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad de Carabobo, Venezuela). Desarrolló la primera tesis académica sobre la Santería (regla de Ocha e Ifa) en Venezuela. Ha escrito artículos y ofrecido conferencias sobre la Afrovenezolanidad, la descolonización y el concepto de afroepistemología.

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2025 marcó el fin de una etapa de 80 años

El 2025 pasará a la Historia como un año donde se despertó la necesidad de decidir cuáles son los derechos humanos comunes y cuáles no lo son, sobre todo en lo puramente biológico. |


Pronto será necesario analizar ideas actuales y es acertado comenzar junto con el inicio del segundo cuarto de este siglo.


Por Mario Antonio Sandoval

Dentro de pocas horas terminará una etapa iniciada al momento de finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuando el empleo bélico de la bomba atómica abrió la posibilidad de la destrucción de este planeta debido a las acciones humanas. Hasta entonces y desde el principio de los tiempos, la guerra era una posibilidad con efectos cada vez más amplios, y hubo muchos miles de millones de víctimas a causa del nacimiento o muerte de reinos e imperios, pero nunca estuvo la humanidad en la posibilidad por razones distintas a las plagas y a los fenómenos naturales. Los avances tecnológicos utilizados para matar se multiplicaron de inmediato. En la Primera Guerra Mundial, se estrenó como arma de muerte el uso del avión, nacido apenas once años antes con el vuelo de los hermanos Wright utilizando la dinamita inventada con fines pacíficos por Nobel en 1867.

Este falleciente año fue pletórico de sorpresas inesperadas y de cambios en la manera de analizar las diversas formas de gobierno.

Han pasado sólo 80 años desde la destrucción de Hiroshima y Nagasaki, pero los avances bélicos de semejante peligro fueron iniciados por el científico alemán Oppenheimer, luego capturado por Estados Unidos para evitar el avance de este tipo en la Unión Soviética de Stalin. Así nació la Guerra Fría, cuyo fin aún no ha llegado y lejos de ello cada vez facilita más la matanza, gracias a las eufemísticamente llamadas armas de destrucción masiva. La URSS se desintegró, pero continuó sus avances científicos y armamentistas. Hace casi cuatro años, su dirigente Putin consideró estar listo para lograr en pocos días la destrucción y reingreso de Ucrania, en un error debido a la arrogancia. Cambió el mapa de Europa en ese tiempo y se llegó a la increíble y virtual unificación de las dos superpotencias, con una China comunista aunada.

El aumento del número de países con armas atómicas aumenta el riesgo a causa de los gobernantes fanáticos encabezándolos en condiciones antidemocráticas, por decirlo suavemente. China es una superpotencia, sin duda, pero su emperador Mao obtuvo esos logros en mucho gracias a las matanzas despiadadas de ciudadanos, a la destrucción de su cultura. La política del gran paso adelante, mal planificada e imposible de lograr por estar basada y aplicar las doctrinas comunistas, significó muerte de 30 millones de personas y convirtió a la sociedad en un grupo disciplinado de siervos temerosos de morir por órdenes del multipoderoso Estado. Junto con Corea del Norte, Cuba, Vietnam y Laos, son los únicos países comunistas del mundo. En lo económico aprovechó los precios muy bajos de los productos y el interés de las empresas occidentales para comprar en base sólo a los precios.

En otro tema, el avance vertiginoso del islamismo radical fanático y teocrático comenzó gracias al error de Occidente al no entender los terribles efectos de la posibilidad de llegada de los ayatollas ni de comprender cómo actuarían en los países donde han recibido abrigo sin condiciones. Pasaron de ser países atrasados a potencias económicas donde el sueño de Mahoma para crear un gran califato mundial se encuentra a pocos años de distancia y talvez menos, gracias a su dominio del petróleo, y ahora representan una amenaza para especialmente en la Europa cristiana pero complaciente, enfrentada al Islam en sus facciones fanáticas con un crecimiento demográfico muy superior, debido también al abandono de los puntos de vista religiosos y sociales. Es imposible dialogar con quienes su religión premia a los asesinos de cristianos.

La aceptación de personas voluntariamente cambiadas de sexo está teniendo consecuencias no prevenidas. No equivale al homosexualismo o lesbianismo, presentes en toda la Historia. Son temas complicados y separatistas de la unidad de los seres humanos. El 2025 pasará a la Historia como un año donde se despertó la necesidad de decidir cuáles son los derechos humanos comunes y cuáles no lo son, sobre todo en lo puramente biológico. Todas estas realidades actuales no existían hace 80 años. Este momento es adecuado para analizarlas abiertamente porque sus efectos pueden llegar al fin de la raza humana, por distintas razones, entre ellas los límites de la libertad, cuyo campo no es solo en lo económico. Pronto será necesario analizar ideas actuales y es acertado comenzar junto con el inicio del segundo cuarto de este siglo.


Mario Antonio Sandoval es periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.

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domingo, diciembre 28, 2025

Una bóveda de cristal: la reingeniería del control civil en Venezuela

La Bóveda de Cristal es hoy una realidad operativa. Un sistema donde la transparencia es unidireccional: el Estado observa cada nervio de la vida ciudadana, mientras el ciudadano se enfrenta a una bóveda hermética donde su identidad es rehén |



Por Milagros Socorro

Mientras Venezuela celebraba la Nochebuena de 2025, el régimen ejecutaba en la sombra la mayor operación de captura de datos civiles de su historia reciente. Tal como ha sido la norma desde la llegada del chavismo al poder —aprovechar los momentos de distracción nacional o asueto para instrumentar medidas de control irreversibles—, entre las 11 de la noche del 24 de diciembre y la madrugada del 26, el monitoreo técnico de las redes estatales confirmó una migración masiva y coordinada de servidores. En el silencio de la Navidad, el SAIME, la banca pública y la plataforma Patria fundieron sus bases de datos en un solo nodo centralizado.

Muchos usuarios se han preguntado por qué internet estuvo inusualmente lento para acceder a páginas gubernamentales el 25 de diciembre, un día festivo. En un día sin usuarios, las páginas deberían volar. Si estuvieron lentas o dieron errores de timeout es porque el servidor estaba ocupado haciendo reindexación de bases de datos (moviendo millones de filas de una tabla a otra). Esa es la huella de calor de la migración que exponemos en esta nota.

El poder ha cerrado el círculo. Ahora tiene la capacidad técnica de ejecutar un —digamos— borrado civil automático para inhabilitar “legalmente” a cualquier ciudadano desde un solo tablero de control, sin necesidad de jueces ni expedientes físicos.

Por razones de seguridad, las identidades de los especialistas en ciberseguridad y análisis de datos que colaboraron en el monitoreo técnico de esta investigación, y que advirtieron lo que se está llevando a cabo, se mantienen bajo reserva. Por eso, los hallazgos presentados son hechos técnicos verificables que trascienden la narrativa oficial de “mantenimiento rutinario”.

La nueva arquitectura de las plataformas estatales

El comportamiento tradicional del chavismo no ha sido solo el de una dictadura de fuerza bruta —que también—, sino el de un sistema de ingeniería social que usa el control administrativo como mecanismo de sumisión. Desde la Lista Tascón hasta el Carnet de la Patria, el régimen ha instaurado una práctica según la cual, para anular la disidencia, no basta el silencio absoluto, sino la dependencia absoluta. La arquitectura de las plataformas del Estado representa la culminación de este proceso: el paso de la vigilancia analógica a una infraestructura donde la identidad misma está condicionada por un sistema de algoritmos punitivos.

Lo que el chavismo pergeñó en esos días de diciembre no es una mejora tecnológica, sino una arquitectura de fusión total. Hasta hace poco, el Estado operaba como un archipiélago: el SAIME, la banca y el sistema Patria eran islas de información que rara vez se comunicaban en tiempo real. La nueva ordenación ha eliminado los puentes para construir un solo continente de datos. Han pasado de una estructura de compartimentos a una de nodo centralizado, donde un servidor madre —al que llamaremos Bóveda de Cristal— actúa como el gran validador de la existencia civil.

En términos prácticos, han diseñado un sistema de interoperabilidad punitiva: una red nerviosa donde el flujo de información es circular y constante. Ya no se trata de bases de datos que se consultan; se trata de una sola entidad digital que respira al unísono, permitiendo que un dato capturado en un punto de venta se convierta, en segundos, en una orden de bloqueo en el registro de identidad. Han construido, en fin, un sistema donde la burocracia ya no necesita burócratas, sino algoritmos que deciden quién es ciudadano y quién es un fantasma administrativo.

La médula de esta operación reside en la validación cruzada en tiempo real. Al unificar los registros, el sistema detecta instantáneamente cualquier discrepancia en el comportamiento del ciudadano. Para asegurar que esta migración ocurriera sin testigos, se ejecutó una intervención quirúrgica en la infraestructura de red. El monitoreo técnico reveló una latencia selectiva en los nodos de salida internacionales, puesto que bloquearon el envío de denuncias técnicas mientras los portales oficiales saturaban la narrativa con propaganda festiva. Asimismo, se detectó el uso de inspección profunda de paquetes (DPI) para redirigir el tráfico de la prensa independiente hacia agujeros negros digitales. La DPI no es solo un bloqueo de páginas: el Estado “abre el sobre” de la información que viaja por internet para decidir si la deja pasar o la desvía.

Un freno civil automático

Un hallazgo crítico es la intervención de los nodos de la banca pública, cuyos protocolos ahora obligan a reportar el IMEI del teléfono y las coordenadas de geolocalización exacta del usuario en cada transacción. Esto convierte al consumo en una herramienta de delación, porque el régimen puede vincular tu ubicación con tu identidad en tiempo real.

Para la diáspora, esto se traduce en una capacidad de “borrado civil” selectivo: al cruzar registros migratorios con la banca nacional, el sistema puede suspender la identidad digital de ciudadanos críticos, impidiéndoles gestionar sus ahorros o propiedades desde el extranjero. Un venezolano en Perú o Miami, al intentar renovar su pasaporte, puede descubrir que su usuario “no existe” porque el algoritmo detectó que no tiene movimientos bancarios en Venezuela o que sus redes sociales son “de interés” para la inteligencia.

La Bóveda de Cristal no es solo un almacén de datos, sino una herramienta activa de intervención. El efecto más práctico es la pérdida de la autonomía administrativa. Al estar todo cruzado, un problema en un área puede bloquear las demás. Ya ocurre: si el sistema detecta que tu teléfono no coincide con tu ficha del SAIME, te bloquea el acceso al banco. Con la nueva centralización pueden impedir que compres gasolina, pagues servicios básicos o ingreses a un hospital público simplemente apagando tu ID en el nodo central. Es, en los hechos, un interruptor de ciudadanía.

Un corralito patrimonial digital

Otro efecto se producirá al unificar la data de la diáspora con el registro de la propiedad y la banca. Ya bloquean el acceso a cuentas bancarias desde el exterior a perfiles específicos. Con la Bóveda de Cristal podrán ejecutar expropiaciones digitales: si el sistema detecta que una propiedad pertenece a alguien que el registro migratorio marca como “fuera del país por más de X tiempo”, pueden congelar la ficha catastral e impedir cualquier venta o traspaso de forma automática, sin pasar por un tribunal.

También se abre la puerta a la geolocalización del pensamiento. En la actualidad, capturan el IMEI y el GPS en cada pago y cada inicio de sesión, lo que les permite saber en qué esquina estás cuando usas tu tarjeta o tu aplicación bancaria. En lo sucesivo, podrán aplicar algoritmos de asociación: si el GPS detecta que tres personas “de interés” coinciden en la misma coordenada geográfica —un café, una casa, una plaza— a la misma hora, el sistema puede generar una alerta automática de “reunión no autorizada” para los servicios de inteligencia. Es vigilancia física a través de infraestructura civil.

El viejo impuesto revolucionario, ahora automatizado

El “impuesto revolucionario” es un eufemismo empleado por organizaciones guerrilleras o grupos terroristas para aludir a la extorsión. La banda contacta a empresarios, comerciantes o profesionales y les exige una suma de dinero bajo amenaza de atentar contra sus vidas, sus familias o sus propiedades, alegando que no se trata de un robo, sino de una “contribución obligatoria” para sostener la causa.

Al tener acceso en tiempo real a tus flujos de caja y tus deudas, el régimen puede hacer cobros automáticos o multas instantáneas. Si deciden un nuevo arancel o una sanción por “comportamiento cívico”, podrían debitarlo directamente de tu cuenta sin aviso previo, porque el nodo central controla la pasarela de pagos.

Si esto fuera poco, al centralizar registros de defunción y sucesiones con la banca, el Estado puede automatizar la absorción de activos de personas fallecidas cuyos herederos estén en el exterior o no tengan su data “sincronizada”. Es la forma más rápida de transferir riqueza privada al Estado sin ruido legal.

Estarás preguntándote qué más pueden hacer. Pueden convertirnos en fantasmas legales. Sin patrullas en la puerta, pueden hacer que tu dinero no valga, que tu cédula no te identifique ni te otorgue derechos, y que tu propiedad deje de ser tuya. El efecto práctico es la extorsión institucionalizada: para que el sistema “te deje vivir”, debes ser totalmente transparente y sumiso ante la Bóveda.

La Bóveda de Cristal es hoy una realidad operativa. Un sistema donde la transparencia es unidireccional: el Estado observa cada nervio de la vida ciudadana, mientras el ciudadano se enfrenta a una bóveda hermética donde su identidad es rehén.

En esta nueva era, la libertad ya no se pierde solo en celdas y cárceles clandestinas, sino en los servidores. Mientras la Lista Tascón era un papel estático, la Bóveda de Cristal es un organismo vivo que se actualiza con cada compra de pan o cada inicio de sesión bancaria. Con ella, el régimen ya no necesita seguirte en la calle: ya vive dentro de tu identidad digital.

Esta investigación se fundamenta en el análisis de tráfico de red y el monitoreo de nodos estatales realizado entre el 22 y el 26 de diciembre de 2025. Los datos técnicos fueron obtenidos mediante la verificación de restricciones selectivas en nodos de prensa y gateways internacionales, así como el registro de picos anómalos de actividad en los nodos centrales del SAIME y Patria durante el asueto.

Interrogantes técnicas al Estado:

  1. Migración de datos en asueto. ¿A qué se deben los picos de latencia selectiva y transferencia masiva de archivos registrados entre la medianoche del 24 y la madrugada del 26 de diciembre en los nodos centrales del Saime, la banca pública y la plataforma Patria, cuando el tráfico de usuarios civiles era prácticamente inexistente? Geolocalización del consumo. ¿Cuál es el marco legal y la justificación técnica para que los protocolos de la banca pública obliguen a capturar y reportar el código IMEI del hardware y las coordenadas de geolocalización exacta del ciudadano en cada transacción comercial? 
  2. Validación cruzada en tiempo real. ¿Existe un protocolo de interoperabilidad que permita al sistema centralizado bloquear el acceso a la identidad civil o a servicios bancarios si detecta una discrepancia entre el número telefónico del usuario y su ficha del SAIME? 
  3. Estatus de la diáspora. ¿Cómo garantiza el Estado que la unificación de los registros migratorios con la banca nacional y el registro de la propiedad no se utiliza para ejecutar “expropiaciones digitales” o suspensiones selectivas de identidad de venezolanos en el exterior? 
  4. Vigilancia predictiva. ¿Se han instrumentado algoritmos de asociación que generen alertas automáticas ante la coincidencia geográfica de ciudadanos considerados “perfiles de interés” en una misma coordenada IP o GPS?


Artículo publicado originalmente en La Gran Aldea

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En Venezuela, la historia de un bloqueo parece repetirse

IMAGEN Cipriano Castro, quien gobernó Venezuela de 1899 a 1908. Conocido como el “León de los Andes”, desafió a las grandes potencias de la época. |Biblioteca del Congreso


Una crisis de hace más de un siglo involucró a un dictador aficionado a la fiesta, los objetivos estadounidenses de afirmar su supremacía militar, y fricciones entre las grandes potencias.


Por Simon Romero

Un bloqueo destinado a asolar la economía de Venezuela. Un vehemente líder venezolano conocido por sus inusuales movimientos de baile en momentos de angustia. Un gobierno estadounidense que pretendía afirmar su supremacía militar en Latinoamérica.

Sí, estas descripciones se refieren a la crisis en la que está sumida Venezuela.

Pero también se aplican a una campaña militar contra Venezuela en los albores del siglo XX, la cual produjo un cambio radical en las relaciones de Estados Unidos con América Latina.

La crisis de Venezuela de 1902-03 centró la atención mundial en Cipriano Castro, un dictador aficionado a las fiestas conocido como el “León de los Andes”. Su gobierno en Venezuela estuvo marcado por un persistente estado de beligerancia hacia las grandes potencias de la época.

Cuando finalmente se agotó la paciencia por las deudas impagadas de Venezuela, Alemania, el Reino Unido e Italia recurrieron a lo que entonces se conocía como diplomacia de cañoneras, y utilizaron su poder naval para ejercer presión en un intento de hacer que Venezuela cumpliera sus obligaciones.

“Es el análogo más cercano en muchos sentidos a lo que ocurre hoy”, dijo Francisco Rodríguez, economista venezolano de la Universidad de Denver.

Las similitudes entre ambos bloqueos ponen de relieve cómo las características del enfrentamiento actual, como el lenguaje antiimperialista de Nicolás Maduro y el empeño del presidente Donald Trump por afirmar el dominio estadounidense sobre el hemisferio occidental, recuerdan a épocas anteriores.

En la primera crisis de Venezuela, el bloqueo desató una oleada de hostilidad antialemana en la prensa estadounidense, basada en gran medida en temores sobre la rápida expansión de la flota naval alemana y las ambiciones de Guillermo II, el malhumorado káiser que dirigía Alemania.

El presidente Theodore Roosevelt, al principio algo indiferente ante los esfuerzos europeos por cobrar deudas, tomó nota de este sentimiento. Estados Unidos, con la reciente captura de Puerto Rico y Filipinas como botín de la guerra hispano-estadounidense, estaba en ascenso.

“Estados Unidos tenía la sensación de que los acontecimientos corrían a su favor, de forma muy parecida a como se ven hoy los chinos”, dijo Jack Thompson, profesor de estudios estadounidenses en la Universidad de Ámsterdam.

Roosevelt ordenó la mayor concentración de poder naval estadounidense jamás vista en el Caribe hasta ese momento, señal de que Estados Unidos estaba dispuesto a luchar para impedir que Alemania se afianzara en la región.

Alemania, junto con el Reino Unido e Italia, acordaron entonces resolver la disputa con Venezuela mediante el arbitraje, y efectivamente dieron marcha atrás frente al creciente poderío militar estadounidense.

Al año siguiente, el presidente estadounidense impulsó intensamente la Doctrina Monroe, que era una advertencia a las potencias europeas contra una mayor colonización en América, al añadir su propio “Corolario Roosevelt” a esa piedra angular de la política exterior.

Este corolario, que afirmaba que Estados Unidos tenía derecho a ejercer el “poder policial” en América cuando descubriera casos de irregularidades, condujo a décadas de intervenciones militares, golpes de Estado e invasiones directas de países latinoamericanos.

En noviembre, el presidente Trump propuso su propio “Corolario Trump”. Afirma que su gobierno debe intervenir en el continente americano para impedir la migración masiva a Estados Unidos y garantizar un hemisferio “libre de incursiones extranjeras hostiles o de la propiedad de activos clave”.

Al igual que el refuerzo militar de Roosevelt era un mensaje para Alemania, una potencia emergente en aquel momento, el bloqueo de Trump de los buques petroleros sancionados en Venezuela tiene como objetivo China, que consume el 80 por ciento de las exportaciones de petróleo de Venezuela y ha realizado enormes incursiones económicas en toda Latinoamérica.

También abundan las diferencias entre ambos bloqueos; al fin y al cabo, los separan 122 años.

Uno de ellos se relaciona con la economía de Venezuela. Guerras civiles y levantamientos habían asolado Venezuela, pero a principios del siglo XX el país estaba relativamente cerrado al comercio mundial y no necesitaba importaciones para alimentar a su población.

Ahora, Venezuela depende abrumadoramente del petróleo, que representa más del 90 por ciento de sus ingresos por exportaciones.

Aunque los expertos afirman que parte de los ingresos petroleros de Venezuela se pierden a causa de la corrupción, el gobierno de Maduro necesita los ingresos de este comercio para mantener en funcionamiento las fuerzas armadas e importar artículos de primera necesidad, como alimentos.

Otro contraste evidente tiene que ver con Estados Unidos, que ya no es una potencia mediana, sino un coloso con armas nucleares. Y después de décadas en las que Estados Unidos dio prioridad a sus objetivos en Medio Oriente y Asia, Trump está volviendo a concentrar su atención en el hemisferio occidental.

Su campaña de intimidación contra Venezuela es solo el comienzo de este cambio, según ha dejado claro el gobierno de Trump, parte de un esfuerzo por reafirmar la supremacía estadounidense en una región en la que los dirigentes han colocado durante mucho tiempo la soberanía nacional y la no intervención entre sus valores fundamentales.

Sin embargo, otros paralelismos entre los dos bloqueos de Venezuela muestran que la historia, si no se repite del todo, sí rima un poco.

Por ejemplo, Cipriano Castro, el dirigente venezolano que protagonizó la crisis de 1903. Al igual que Maduro en la actualidad, presentó su presidencia como una línea de defensa contra una nueva oleada de colonialismo y como un repudio a las ricas élites venezolanas alineadas con intereses extranjeros.

Con apenas 1,67 m de estatura, solía llevar botas de tacón alto y un extravagante sombrero con plumas para parecer más alto, así como uniformes militares de gran tamaño adornados con medallas y enormes charreteras doradas.

“Tiene la vanidad de un pavo real, el temperamento de un tigre y los hábitos de un sátiro”, escribió una vez un diplomático británico sobre Castro.

Cuando los banqueros se negaron a refinanciar la deuda de Venezuela después de que Castro tomara el poder en 1899, hizo que les pusieran grilletes y los hizo desfilar por Caracas. Al día siguiente, aceptaron financiar su gobierno.

“Es un poco irónico, pero yo lo llamo la reestructuración de la deuda más exitosa de la historia de Venezuela”, dijo Rodríguez, el economista.

En medio del actual enfrentamiento con Washington, Maduro ha cantado y bailado, mientras que Castro se hizo famoso durante el bloqueo de 1903 por celebrar bailes que duraban desde el atardecer hasta la mañana siguiente, según relatos de la época.

En una ocasión, cuando los buques de guerra británicos y alemanes se apoderaban de barcos de la armada venezolana, organizó un baile en el Palacio de Miraflores, entonces la mansión presidencial oficial de Caracas, bebiendo champán y bailando durante horas con un elenco rotativo de amantes mientras los generales esperaban en los pasillos con telegramas urgentes.

El registro histórico no siempre presenta a Roosevelt de la mejor manera durante la crisis de Venezuela. Detestaba a Castro y lo llamaba “pequeño mono indescriptiblemente malvado”, lo cual reflejaba el racismo que impregnaba sus propias opiniones y la política estadounidense de la época.

¿Podría el resultado del primer bloqueo de Venezuela arrojar alguna pista sobre cómo podría acabar el actual enfrentamiento?

Puede que sea demasiado pronto para saberlo.

Castro se mantuvo en el poder durante unos años hasta que su mala salud (provocada por el “libertinaje”, según los diplomáticos estadounidenses) lo llevó a buscar atención médica en Europa en 1908.

Su mano derecha, Juan Vicente Gómez, tomó entonces el poder en un golpe sin derramamiento de sangre apoyado por Estados Unidos. Castro permaneció en el exilio hasta su muerte en 1924.

Gómez gobernó Venezuela con mano de hierro y amasó una inmensa fortuna mientras utilizaba espías y agentes para controlar la nación mediante la fuerza y el terror. Otorgó concesiones a las compañías petroleras estadounidenses, mantuvo buenas relaciones con las potencias mundiales y liquidó la deuda externa de Venezuela.

Gómez gobernó hasta 1935, cuando murió tranquilamente en su cama a la edad de 78 años.


Simon Romero es corresponsal del Times para México, América Central y el Caribe. Reside en Ciudad de México.

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viernes, diciembre 26, 2025

Momento MCM: Tiempo, posición y error cero


La historia venezolana registra múltiples derrotas ligadas a la impaciencia. El momento actual abre una posibilidad distinta, más exigente: ganar por contención, cálculo y resistencia al error.


Por Xavier Padilla

María Corina llegó a un punto excepcional: concentra en su persona una expectativa real que se traduce en ventaja estratégica y en pieza de altísimo valor. En ajedrez, cuando una pieza adquiere ese peso, el campeón deja de moverla por impulso y empieza a mover el tablero alrededor de ella.

El régimen comprende esta situación con mayor claridad de lo que muchos suponen. Dado que la disputa por legitimidad y conexión popular ya produjo su saldo (uno desfavorable para él), su objetivo actual pasa por inducir movimiento prematuro, forzar decisiones bajo presión emocional y provocar gestos heroicos que parezcan audaces y terminen siendo funcionales a su maquinaria represiva.

La tarea de MCM en esta fase gira en torno a la administración del tiempo como herramienta. Cada día sostenido sin error estratégico incrementa el desgaste del régimen, amplía fisuras internas y expone debilidades acumuladas. El tiempo bien conducido favorece a quien actúa sin depender de la fuerza bruta.

La presencia física de MCM dentro del país sólo adquirirá sentido cuando ello active consecuencias irreversibles. Un retorno sin cobertura estratégica ofrece al régimen una escena que sabe administrar: persecución, encierro, relato épico controlado. La amenaza profunda para una tiranía madura surge cuando el conflicto permanece abierto, sin posibilidad de clausura.

En el plano internacional la clave reside, por su parte, en seleccionar interlocutores con capacidad de acción concreta —ya sabemos quiénes son—. Allí el registro moral cumple una función de encuadre. El desplazamiento real ocurre cuando el caso venezolano se integra en cálculos de seguridad, economía y estabilidad regional de los decisores con capacidad de acción. Ahí genera costos y modifica conductas.

Resulta igualmente decisivo para ella preservar, de cara al régimen, la ambigüedad estratégica. Anunciar de forma anticipada revela intenciones y reduce margen de maniobra. El silencio bien dosificado obliga al adversario a anticipar escenarios, cometer errores de cálculo y dividirse entre lecturas contradictorias.

MCM necesita conservar su condición de referencia sin transformarse en punto de choque. Centralidad sostenida, visibilidad medida, liderazgo sin sobre escenificación, firmeza sin prisa. Esa combinación desarma a un adversario habituado a reaccionar frente a blancos fijos.

En términos de ajedrez, esta etapa corresponde a una asfixia posicional. Se reduce el margen de maniobra del rival, al cual se le encarecen todas sus respuestas, y así se acumulan ventajas pequeñas en su contra hasta que cada movimiento empeora su situación. El desenlace aparece cuando desaparecen para él las jugadas útiles.

La historia venezolana registra múltiples derrotas ligadas a la impaciencia. El momento actual abre una posibilidad distinta, más exigente: ganar por contención, cálculo y resistencia al error.

Si MCM sostiene ese pulso, el cierre llegará por agotamiento del sistema, como consecuencia de su propia inercia.


Xavier Padilla es escritor y mśusico venezolano, autor de El ídolo que devoró a su pueblo (Amazon, 2025)

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