Cada 12 de marzo, es un día especial para Alfredo Aquino

El 12 de marzo la familia Aquino Hernández celebra el nacimiento de Alfredo José, cuyo origen está marcado por una emotiva historia familiar que comenzó en 1967 y que hoy sigue uniendo a todos en torno a su vida, valores y trayectoria.


Foto de Alfredo Aquino en su cumpleaños 59
Cumpleaños número 59 de Alfredo José Aquino Hernández.

Por Jose M. Aquino H.

Recordando que, en horas del mediodía del sábado 11 de marzo de 1967, Ramona Hernández de Aquino, informa a su esposo José Aquino Barrios, que presenta los primeros dolores de parto, por estar cumpliendo los nueve meses de gestación de su bebé próximo en nacer. Este de inmediato saca del garaje su carro marca Mercedes Benz, modelo 190 color azul claro. Te llegó la hora de parir; acomódate, nos vamos ambos para la ciudad de San Juan de los Morros, con la canastilla de bebé y una maleta con sus ropas, a eso de las 3 pm de la tarde.

En una hora llegan a la clínica Centro Médico, sanatorio asistencial privado fundado a finales de los años cincuenta, ubicado en la intersección de las calles Roscio con Infante a una cuadra de la plaza de los Samanes en la avenida Bolívar de la capital del estado Guárico. De inmediato los funcionarios del referido centro de salud, notifican al doctor José Antonio Velásquez, médico gineco-obstetra tratante de la paciente con el fin de que acompañara en el parto de la maestra Ramona. El referido médico llega a eso de las 5:30 pm, le informa que las contracciones le están comenzando y había que esperar más tiempo para realizar el procedimiento del parto.

Mientras tanto, los tres hijos de la maestra Ramona en ese tiempo: José Manuel, Fernando Antonio y Evelyn Coromoto, quedaban bajo el cuidado de su abuela materna Juana Peraza de Hernández, quien había llegado procedente de la ciudad de Guanare a la población de El Sombrero, unas semanas antes de que le dieran los dolores de parto a su hija, para estar con sus nietos mientras su hija diera a luz y la asistiera en el postparto. Estos niños estuvieron contentos por estar bien cuidados de su abuela. Pudieron deleitarse de la comida que les preparaba y en especial los exquisitos dulces de leche, quesillos y cabello de ángel.

En la tarde y la noche de ese día 11 de marzo, los niños citados se entretenían jugando y viendo la televisión y antes de acostarse compartían el rezo del Santo Rosario, hábito que la señora Juana realizaba hasta su deceso. Además, rezaba otras oraciones junto a sus tres nietos a la Virgen de Coromoto y a Dios todopoderoso, para que el parto se realizara sin complicaciones.

En la mañana de ese día domingo 12 de marzo de 1968, se despertaron todos a las 7 am; luego desayunaron y posteriormente se trasladan al patio a jugar y a eso de las 10 am, tocan a la puerta. José Manuel sale a abrirla con la señora Juana, allí estaban el señor Ramón Martelo y su esposa Hermes, preguntando por la mamá de la maestra Ramona, para darle una información. El señor Martelo le dice a la abuela Juana: José Aquino le manda a decir a usted y a sus hijos, que, en la madrugada de este 12 de marzo, festividad nacional por estar conmemorándose el Día de la Bandera en ese tiempo, Ramona tuvo un niño varón. La alegría de la señora Juana dándole gracias al Corazón de Jesús y sus nietos también se contentaron por contar con un nuevo hermano en el seno de la familia Aquino Hernández.

Tres días más tarde en horas del mediodía, José Aquino Barrios y la maestra Ramona llegan a la ciudad de El Sombrero con su hijo en los brazos, a su casa, ubicada en la calle El Samán, marcada con el número 2. La abuela abre la puerta para recibir a su hija, al recién nacido, a su yerno el señor José con las maletas y la canastilla. Los niños contentos al ver a este infante de cuatro días de nacido. Evelin Coromoto le pregunta a la progenitora por el nombre de su hermano, ella le contesta: él se llama Alfredo José.

La maestra Ramona le dice a su madre que el recién nacido pesó tres kilos con 200 gramos y midió 52 centímetros. Los hermanos y padres fueron observando el crecimiento y desarrollo de Alfredo José, de piel morena, ojos de color marrón oscuro y cabello negro. Satisfacción de sus hermanos verlo intentar apoyarse para caminar a los 11 meses y a los 6 años acompañarlo a ir a la escuela.

Su hermano José Manuel manifiesta que Alfredo es un niño sano, solamente sufría de broncoespasmos a los dos años, que rápidamente se controlaban de manera satisfactoria en ciertas ocasiones. Recordando un episodio cuando en una época de vacaciones en el mes de agosto, presentó esa patología estando en un hotel en las playas de Higuerote, inmediatamente fue examinado por varios médicos que estaban en ese lugar realizando un Congreso de Pediatría al final de la década de los años sesenta por esos predios y les dieron a sus padres las recomendaciones pertinentes para su curación.

Su comportamiento como niño entre 5 a 8 años se caracterizó por ser creativo y tener un buen desempeño en la escuela. Su madre, la maestra Ramona, decía a su hijo José Manuel, cuando Alfredito cursaba su quinto grado, que veía muchas capacidades para el cálculo de la matemática, igual que su padre, que, aunque no fue a la escuela, sabía las cuatro reglas: sumar, restar, dividir y multiplicar sin equivocarse.

Esta habilidad la ha mantenido Alfredo al igual que su padre, para realizar sus actividades diarias en la rama comercial que ejerce. Su padre solía llamarlo con el apodo “El Negro”. Su capacidad para madurar y afrontar las realidades y dificultades las ha asumido en la búsqueda del éxito en sus 59 años de existencia, para eso ha trabajado intensamente en la búsqueda del bienestar.

Se caracterizó por ser buen hijo, manteniendo el respeto, la gratitud y el apoyo incondicional hacia sus padres y en especial a su madre la maestra Ramona de Aquino, ya que su padre falleció cuando apenas tenía nueve años y no pudo conocer bien la dimensión de su padre; pero en sus genes lleva su carácter de padre: correcto en sus acciones, respetuoso, hombre que practica el bien común, preocupado por la educación de sus hijos, testigo de sus acciones nobles con su prole, humilde, no vive de apariencias, buen hermano y por último buen esposo, una de las claves del éxito, compartir con su pareja, ya que como dicen los preceptos del código de los romanos: “la primera sociedad está en el matrimonio”.

Felicitaciones en tu cumpleaños 59 al lado de tus seres queridos, estimado y apreciado hermano.


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