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    El historiador Manuel Landaeta Rosales no puede comprenderse sin su profunda y prolongada relación con el estado Guárico.Su paso por esta region dejó una huella doble en la historia institucional del Guárico, y en la construcción de la memoria nacional venezolana.


    Foto Manuel Landaeta Rosales tomada del libro Servicios e Índice de Publicaciones Históricas y Estadística de autor, 1920

    Por José Obswaldo Pérez

    La vida del historiador Manuel Landaeta Rosales no puede comprenderse sin su profunda y prolongada relación con el estado Guárico. Aunque nacido en Caracas en 1847, su formación, sus primeros oficios, sus campañas militares, su carrera administrativa y buena parte de su obra histórica están íntimamente ligadas al territorio guariqueño, especialmente al Orituco, que fue para él escuela, hogar, campo de batalla y archivo de memoria.

    Una revisión de su Hoja de Servicios e Índice de Publicaciones Históricas y Estadísticas (1920) escritas por él y publicadas por el gobierno de Ignacio Andrade revela que Landaeta Rosales estudió en San Rafael de Orituco desde muy joven, primero con Brígido Ochoa (1857–1858) y luego bajo la tutela del notable maestro Mariano Rivero entre 1859 y 1864. Allí recibió formación en “números, literatura, poesía, música, derecho, etc.”, es decir, una educación amplia y humanista que marcaría su sensibilidad historiográfica.

    También vivió y estudió en Chaguaramas en 1859, al lado de Juan Antonio Barroeta. Estas experiencias tempranas lo vinculan afectivamente con la región y lo convirtieron en un conocedor directo de su geografía humana y rural.

    Su hoja de servicios, además, muestra que sus primeras responsabilidades administrativas ocurrieron en el Orituco, donde ejerció funciones como: Repartidor de correspondencia en Chaguaramas (1859) y San Rafael de Orituco (1859–1860); Recaudador de Rentas Municipales de San Rafael (1860) y Ayudante de la Comisaría de Guerra del Cantón Orituco (1860–1863). Estas funciones tempranas lo insertaron en la vida institucional del Guárico en plena Guerra Federal.

    Entre 1873 y 1881, su actividad administrativa estuvo casi por completo centrada en el estado. Fue Comisionado para el censo en el caserío Lucero (1873), miembro de la Comisión Exploradora para fundar la Colonia Guzmán Blanco (1874), secretario de la Junta de Fomento del Departamento Cedeño (1874), ayudante de Milicias del Departamento Orituco (1875), secretario de la Subprefectura de San Rafael de Orituco (1876), secretario del Juzgado de 1ª Instancia de los Departamentos Orientales del Guárico (1877) y Prefecto del Departamento Orituco (1880–1881). Igualmente, dicho documento resume esta etapa como funcionario civil con claridad, destacándose “En los tribunales y oficinas de Orituco y otros pueblos del Guárico, desde 1872 hasta 1881.” Durante casi una década, Landaeta Rosales fue pieza clave de la administración guariqueña, participando en censos, juntas de fomento, prefecturas y juzgados.

    Durante casi una década, Landaeta Rosales fue pieza clave de la administración guariqueña, participando en censos, juntas de fomento, prefecturas y juzgados.

    El Guárico como escenario militar

    Su hoja de servicios registra que buena parte de su carrera militar se desarrolló en campañas y acciones dentro del estado guariqueño. La fuente a la que nos remitimos desglosa que participó en: Campaña del Oriente del Guárico hasta Caracas, bajo las órdenes del general Natividad Solórzano (1879), Combate en Altagracia de Orituco (3 de enero de 1879) y Combate en La Peñita (Guárico) (29 de enero de 1879).

    En estas acciones, Landaeta Rosales ascendió a general de brigada, grado otorgado inicialmente por el general Solórzano en Altagracia de Orituco: “ascendido… como 2º jefe del Ejército Reivindicador del Guárico, el 3 de enero de 1879” indica su hoja de servicios.

    Recopilador de historias del Guárico

    En 1880 aparece como “Recolector en Orituco de datos y documentos para la Historia Patria.” , una función reveladora, cuyo dato muestra que su vínculo con Guárico no fue solo militar o administrativo, sino también historiográfico. El Orituco fue uno de los primeros espacios donde Landaeta Rosales comenzó a construir su monumental obra documental.

    Además, en su lista de artículos periodísticos figura un estudio titulado “Las riquezas de Orituco” publicado en 1890 y 1892, evidencia de su interés por la economía y la vida local.

    Aunque su producción es vasta, destacan dos aportes directamente vinculados a nuestra entidad llanera: “Los pretendidos Ejidos de Altagracia de Orituco” (1917) y “El pueblo de Espino, en el oriente del Estado Guárico” (1915). Ambos obras muestran su interés por la historia territorial, jurídica y poblacional del Guárico.

    Un viajero del llano guariqueño

    En su hoja de servicio incluye una lista de lugares visitados por Landaeta Rosales, donde el estado Guárico ocupa un lugar central. Recorrió los siguientes municipios: Ortiz, Parapara, El Sombrero, Barbacoas, Calabozo, Altagracia de Orituco, San Rafael de Orituco, Lezama, Taguay, Libertad, Macaira, Paso Real de Macaira, Sabana Grande, Chaguaramas, La Pascua, Tucupido, Zaraza, El Socorro, Altamira.

    Este inventario confirma que Landaeta Rosales recorrió el Guárico como pocos: desde los llanos orientales hasta los valles del Orituco, conociendo de primera mano su geografía humana.

    Finalmente, la presencia de Manuel Landaeta Rosales en Guárico no fue episódica. Fue formativa, militar, administrativa, intelectual y afectiva. Altagracia de Orituco lo educó, lo empleó, lo ascendió, lo hizo prefecto, lo convirtió en historiador y lo marcó para siempre. Su paso por el estado dejó una huella doble en la historia institucional del Guárico, y en la construcción de la memoria nacional venezolana.

    Bibliografía consultada

    LANDAETA ROSALES, Manuel (1920). Servicios e Índice de Publicaciones Históricas y Estadística. Caracas: Empresa El Cojo.