viernes, noviembre 24, 2017

El roble de la esquina del Roble/Monólogo

Eduardo López Sandoval

PRESENTADOR: Corren aún las primeras horas mucho antes del amanecer que se anuncia deforme, contrahecho e incierto en esta llanura. Igual que antes de llegar los hombres a esta tierra plana, la sombra de la palma es larga al salir el sol y decrece al éste subir hasta los copos del Roble que sirvió de guía para hacer la calle que se llamó dos siglos después de llegar los barbudos a estas llanas tierras Carrera Doce.

El Director de esta obra de teatro de la Villa de Todos los Santos de Calabozo, es Usted. (Director, empecemos el trabajo teatral).

El actor de la obra es este vetusto árbol. Nombre científico: Quercus robur. Nombre común: Roble. Entre nosotros los calaboceños se conoce a este Ciudadano como el Roble de la Carrera 12 –Ciudadano porque él es de los primeros habitantes, de los más estimables y adestrados ciudadanos: este árbol es la ciudad. Y hoy hablará de sus experiencias viejas...

Escenario: Esquina del Roble, Villa de Todos los Santos de Calabozo. Que se ubica frente al Banco Venezuela, de ayer; que era el Banco Federal anteayer; trasanteayer el Banco Principal. Pero tras trasanteayer, era un corral de vacas jorras donde una soga de cuero al pescuezo de un maute sirvió la doméstica caza de un jaguar. Al toro encerao, los colmillos del gato grande lo salvaron del cuchillo de Eduvigito García, el matarife de la casa de hato de don Eduardo Celis Saune, que tenía su casa de habitación en los espacios del llamado Gran Hotel Guárico hoy. Hotel Mencey ayer. Este torito, fue el último vacuno que sirvió de almuerzo a un felino en las sabanas de esta Mesa que es el casco de la ciudad hoy, donde se ubica la ciudad de Todos los Santos. Cuenta el Padre Loreto, que estudiante aún, en el Seminario de Calabozo, que para ese septiembre del año 1926 funcionaba donde es el actual Colegio Coromoto, frente a la Plaza Bolívar, plaza que honra la memoria del Libertador Simón Bolívar, quien sabe SI POR AHORA… El seminarista Loreto, en compañía de un nutrido grupo de compañeros de estudio, se aventuró a incursionar a la recientemente inaugurada Plaza Urdaneta. Esta plaza, que honra al prócer maracucho, Rafael Urdaneta, se inauguró el 24 de julio de 1926, el programa del evento, publicado el 20 de julio en el periódico de la ciudad, que “El Diario” se llamaba, dice: “Por disposición del ciudadano Presidente del Estado, el próximo 24 de los corrientes, aniversario del Natalicio del Libertador y a la vez del Benemérito J. V. Gómez, será celebrado en esta ciudad de acuerdo con el siguiente PROGRAMA: (…) A las 10 a.m. Inauguración solemne de la Plaza Urdaneta …”.

Visitar la nueva plaza era una aventura que significaba salir de la ciudad, por ocho cuadras, para adentrarse en la sabana de los peligros del campo llanero. Y el riesgo, ¡por cortos pasos del camino no se hizo tragedia! Al aproximarse a la Plaza Urdaneta, cercanía que marcaban con la sombra del Roble, ya se preparaban para ver el ganado del General Sarmiento, ciertamente lo vieron, pero barajustados corriendo hacia ellos por el caminito que luego es la Carrera Doce, asustados como huyendo de las garras de la muerte venían hacia los jóvenes el ganado espantado. Los seminaristas todos, olvidando el nimio objetivo de esa tarde, -el visitar la plaza que los llaneros dedicaron a un maracucho, al General Urdaneta-, corrieron en atropello. Corrieron y corrieron para echar el cuento. Luego la historia la oyeron en la cercana ciudad, se enteraron que un becerro amarrado en el tronco de este Roble fue la comida de un tigre. El animal, sin libertad primero, y sin vida después. Pudiéramos hacer incómodas remembranzas citando algún adagio que hable del Derecho Humano a la Libertad y a la Vida, quien entrega mansamente su Libertad, ya no tiene que decir nada por la Vida … Pero un becerro es un animal … Pero dejemos que un testigo de excepción nos hable de los hechos que pasaron. Oigamos a un protagonista…

(La iluminación desde la completa oscuridad hace el amanecer con las sombras largas que se acortan de Este a Oeste).

ROBLE: Yo, que soy roble. Yo, que fui un bosque entre muchas especies del Llano, ahora estoy solo en la calle principal de la principal ciudad de estos Llanos Colombovenezolanos, la Villa de Todos los Santos de Calabozo. Le doy nombre a una esquina, la más conocida de este Llano. Yo, que nací y crecí en este pedazo de tierra, hoy les contaré algunas de las hojas de la Historia de la cual soy testigo. Yo, veo en la esquina frente a mí el Banco Bicentenario, a viejitos de edad y a muchos jóvenes que son viejitos de esperanzas, en largas colas casi todos los días, que son los días laborables donde no se hace ninguna labor transformadora, menos creadora, para cobrar los hambreados sueldos mínimos en el banco, mínimos y totales, porque no alcanzan para comprar un templero para la sopa de la familia … Soy testigo presencial de los sucesos importantes de esta Mesa de Calabozo, de los menos trascendentes por lo lejano, soy testigo referencial de TODOS los sucesos de este pueblo y del mundo… , por lo contado por ustedes bajo mi sombra. Yo, que cargo con poco más de seiscientos años, que soy testigo de la soledad sin nombre, en mi juventud vi hombres lampiños vestidos con lanzas, tiznados de rojo, arcos y flechas. Tiznados de onoto, desnudos sobre su tierra. Años más, y contemplé veloces los hombres barbudos, cubiertos de ropas, armas de fuego y cruces en sus peludos pechos. Galopaban sobre caballos que hacían vibrar la tierra, se hicieron acompañar por otros animales cuadrúpedos. De pronto, dentro de un corto espacio de cien años, se reprodujo el ganado hasta que atiborraron toda esta tierra llana que baña al río Orinoco, del vibrar menudo, parco y perceptible de sus cascos. Los mismos indios que caminaban sobre sus pies desnudos por el Llano de su propiedad, ahora galopan sobre los cascos de los caballos de peludos dueños, sobre la misma tierra, pero ahora ajena. Siempre desnudos sobre su antigua propiedad.

En 1695 se fundó sobre esta misma mesa el pueblo de indios JESÚS NAZARENO DE CALABOZO, este conglomerado humano fue la progenitora de la VILLA DE TODOS LOS SANTOS DE CALABOZO, fue quien marcó la idea del derecho de existir bajo el sol. Los misioneros capuchinos, al borde de siglo, realizaron el primer intento evangelizador en esta Mesa de Calabozo.

El Historiador Lucas Guillermo Castillo Lara escribe el texto “VILLA DE TODOS LOS SANTOS DE CALABOZO”, colosal obra que como fundamental que es de la historia de este conglomerado social llanero, también es fundamento de la presente perorata. El título del libro se complementa con ”El derecho de existir bajo el sol”, frase que deja ver la lucha valerosa de los clérigos fundadores en contra de los terratenientes, que apoyados por su característico poderío económico, y casi siempre actuando en gavilla con el poder político de Caracas y Madrid, tal Goliat contra David, guerreaban contra El derecho de existir bajo el sol de esta VILLA DE TODOS LOS SANTOS DE CALABOZO.

Escribe Castillo Lara un Aparte que denomina sabiamente, “Con empeño y ardor a defender a Calabozo”. Indica que en el año 1742 la autoridad eclesiástica representada por el recién electo prefecto, Fray Prudencio de Braga, solicita ante el Teniente Justicia de Calabozo, Enrique González Araña, se depongan testigos conocedores de la existencia del pueblo de indios Jesús de Nazareno de Calabozo, tiempos cuando no había señal alguna de posesión de hatos de ganado por estos llanos. Se preparaba una acción judicial contra la sentencia que le confería estas tierras de Calabozo al hatero Diego Domínguez de Rojas, cito: “Los testigos debían declarar, entre otras cosas, sobre las leguas que había desde la Villa y Misión de Nuestra Señora de los Ángeles a las casas de moradas y hato de Domínguez de Rojas y como éste se hallaba introducido dentro de su jurisdicción.”, dice Castillo Lara.

La estrategia de los padres capuchinos convertidos en abogados de El derecho de existir bajo el sol, apuntaba a probar que este sitio de hato antes había sido el pueblo de indios Jesús de Nazareno de Calabozo, por lo que no podían argumentar la data de la Posesión que decía tener, “pues cuando los Misioneros fundaron a Jesús de Nazareno de Calabozo las tierras de San Diego, estaban desiertas y realengas.”.

Este sitio, como el Hato El Caimán, el lugar donde nació el llanero, -el sitio donde el barón de Humboldt hizo la primera descripción científica de esta neoetnia, el llanero-, también estaba perdido de nuestra Historiografía. Recién, en este siglo, un Historiador también ha encontrado a Jesús de Nazareno de Calabozo, más bien reencontrado con viejas lecturas de la obra VILLA DE TODOS LOS SANTOS DE CALABOZO, de Castillo Lara.

La serendipia ocurre cuando en investigación de campo que realizaba este Historiador calaboceño, con su hermano Ubaldo Ruiz, también Historiador y calaboceño por más señas, en búsqueda de tres de los cinco manantiales que rodean a la iglesia de la Misión de los Ángeles, (difíciles de acceder, por el estado de abandono que sufren en este siglo XXI, como los otros manantiales de esta Mesa de Calabozo, como son La Aguada, Pozo Azul, La Arestinga, Elsita, La Piscina, La Tapita y Tinajón, entre otros, desatendidos), conversaban acerca del manantial que se ubica en el sitio del primer conglomerado humano fundado sobre esta Mesa de Calabozo, en el pueblo que el religioso fundador llamó Jesús de Nazareno de Calabozo. Y se preguntaron, ¿dónde está este sitio hoy en el último trimestre de 2015? Y se respondieron: Dicho sitio se encuentra en el llamado Hato San Diego, el mismo que dio pelea a esta Villa de Todos los Santos para que justificara su existencia por el “Derecho de existir bajo el sol”, el mismo que está ubicado hoy en la vía que va de Calabozo a Palo seco, inmediatamente después del Hato Tierra Bella. El mismo que los testigos a favor de la existencia bajo el sol ubican en su declaración así: “Todos los testigos estaban acordes en afirmar, que había cuatro leguas desde la Villa hasta las casas y corrales de Dominguez…”. Es el mismo sitio que yo desde mi altura estoy viendo ocupado, primero por el pueblo de indios JESÚS NAZARENO DE CALABOZO, desde el año 1695.

En 1724, más con cruces que con armas, fundaron la ciudad, la Villa de Todos los Santos de Calabozo, los barbudos con vacas y encomiendas de indios, no querían que los barbudos con caballos, esclavos y armas, les compitieran por su derecho a existir bajo el sol. Los primeros dueños de esta tierra, los indios, parecen destinados por los dioses de los barbudos a ser desplazados de sus dominios. Son los mismos indios que al final de mi Carrera Doce, hoy, en el semáforo más cercano a mis verdes ramas, piden limosna sobre la tierra arrebatada, ahora visten con franelas tiznadas color rojo rojito. Pero siguen desnudos sobre su misma tierra. Doscientos años antes, estos mismos indios, que luchan por su derecho a existir bajo el sol de la Carrera Doce, se les hizo volver la hoja del espejito de la Libertad y la Igualdad. Se hizo la Independencia de Venezuela, de España y de la Gran Colombia. El cañón de las armas de fuego y de las puntas de las lanzas, se apuntaron entre los originales dueños de estas tierras, cruzados con la tinta sangre de la raza de hombres negros desplazados de su continente, África. Siempre desnudos sobre su misma tierra. Siempre. Siempre, mientras mis hojas verdes rumoren al paso del viento que viene desde donde nace el sol de septiembre. Siempre. Siempre recordaré a Bolívar, a Páez y a Urdaneta. Plaza Urdaneta, Plaza Bolívar, Plaza Sucre y Plaza Páez, en el orden de mi distancia. Las plazas que marcan los cantos de los poetas que le entonan sus musas a la Villa de Todos los Santos de Calabozo. Los dueños de los nombres de estas plazas estuvieron en la batalla donde se hizo Venezuela. Sólo Antonio José de Sucre, y el caballo de sus ideas de libertad, no se cuentan en los partes de guerra de esta batalla. La estatua de Sucre fue en algún momento sacrificada, hoy fue rebautizada como Plaza de los Obispos. Años antes, en 1800, el sabio Alejandro de Humboldt, en su Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente, dice: “Encontramos en Calabozo, en el corazón de los llanos, una máquina eléctrica de grandes discos, electróforos, baterías, electrómeros, un material casi tan completo como el que poseen nuestros físicos en Europa. No habían sido comprados en los Estados Unidos todos estos objetos; eran la obra de un hombre que nunca había visto instrumento alguno, que a nadie podía consultar, (…) El Sr. Carlos del Pozo, que así se llamaba aquel estimable e ingenioso sujeto, había comenzado a hacer máquinas eléctricas (…)”. Esto lo dijo Humboldt en 1800. 68 años después, la Academia de Ciencias de Berlín envió a uno de sus académicos a probar lo que había informado Humboldt, especialmente lo referido a la existencia en estos Llanos de un pez que descargaba electricidad para defenderse, es nuestro conocido temblador. Sí, 68 años para reaccionar; sin duda los más adelantados científicos de la época no soñaban las comunicaciones de ahora, pero para nosotros es difícil imaginarnos la incomunicación del siglo XIX. 68 años. Vimos en un soleado y seco mes de abril de 1868 al viajero alemán Carl Sachs, médico por más señas, quien dentro de sus tareas. Dice, “tenía curiosidad de saber si la obra de este hombre ingenioso había sido conservada, y, por tanto, poco después de mi llegada pregunté por los aparatos eléctricos de Carlos Pozo”, lo dirigieron a la llanura al sudeste de la ciudad, que luego fue escenario para el teatro de la Batalla de Calabozo, y hoy es el aeropuerto de la ciudad.

Dice Sachs: “donde vi varios pararrayos montados en altos palos y conectados con tierra mediante cadenas de hierro (…) De hecho no he tenido conocimiento de que las terribles tempestades, que en los meses de lluvias se descargan diariamente sobre la región, hayan tenido alguna vez por resultado un incendio en Calabozo”. Este pasaje de Carl Sachs debería estremecer nuestra conciencia de llaneros, 68 años después habíamos olvidado las enseñanzas de Carlos del Pozo, tal lo cuenta el médico alemán, y hoy doscientos y tantos años después, no lo queremos recordar. En Wikipedia dice de la creación de este hermoso invento, que ha salvado tantas vidas en el mundo como las hojas de todos los árboles de esta Mesa de Calabozo, que su inventor fue, y cito: “En 1749 Benjamín Franklin inició sus experimentos sobre la electricidad; defendió la hipótesis de que las tormentas son un fenómeno eléctrico y propuso un método efectivo para demostrarlo. En 1749 inventó el pararrayos en América y quizás, independientemente, también fue inventado por Prokop Diviš en Europa en 1754.”

Pero de la invención independiente, en este Llano, por el calaboceño Carlos del Pozo, no dice nada. El científico primero de todas estas tierras, que se destacó por la invención de manifestaciones relacionadas con la electricidad, tiene una avenida con su nombre, -si se pudiera llamar avenida a este oscuro callejón-, sin bombillos eléctricos. De los llaneros escribió el amigo Carl Sachs en Calabozo, cito textualmente: “Al Norte de aquí, los llamados llaneros forman una clase propia de gente de color nacida por la mezcla de las diferentes razas del país: roja, blanca y negra.”. Al Norte de Calabozo, en la Mesa de Paya, al Sur de Ortiz, es el lugar donde Humboldt escribió el primer registro científico acerca del llanero, donde nació el llanero o más bien donde se le saca la Partida de Nacimiento al llanero. Citamos al Sabio “Hombres desnudos hasta la cintura y armados con una lanza recorren a caballo las sabanas.”. A estos mismos llaneros, dieciocho años después, -ahora sí en tiempos de guerra-, el Libertador Simón Bolívar arenga, “Llaneros, vosotros sois invencibles”, Proclama del 17 de febrero de 1818, que este próximo 17 de febrero cumple su bicentenario, que lanza desde El Sombrero; por primera vez alecciona a los habitantes de la región de los llanos de una manera consagratoria. Les dice el Libertador a los llaneros: “Un ejército de hombres libres, valiosos y vencedores, no puede encontrar resistencia; la victoria marcha delante de nosotros; y Venezuela verá rendirse o perecer a sus crueles conquistadores –Llaneros- vosotros sois invencibles; vuestros caballos, vuestra lanza y estos desiertos, os libran de la tiranía. Vosotros seréis independientes a despecho del imperio español”. Esos son los llaneros que acompañaron a Urdaneta, Páez y a Bolívar en aquella mañana del 12 de febrero de 1818 en la llamada Batalla de Calabozo, que bien debe llamarse la Batalla de Venezuela. Bolívar venía con Urdaneta desde San Fernando, Páez recién se le había unido con 5.200 hombres, el 9 de febrero los independentistas cruzaron el río Apure en dirección a esta ciudad. Enterado Morillo se puso en marcha de inmediato. El día 10 arribó con 1.800 hombres a Calabozo para reforzar la guarnición local de sólo 650, así el grueso de las fuerzas realistas se encontraban destacadas en Calabozo, ciudad que fue fortificada con un parapeto de tierra, cuatro reductos y una casa fuerte. (No olvidemos llaneros, por favor, el reducto, que de él hablaremos pronto, de esta palabrita nos dice la red: “Reducto es una obra, bien permanente bien temporal, destinada a refugio…”). La Batalla de Calabozo fue una derrota aplastante para los realistas. Se vieron forzados a refugiarse en la ciudad. El jefe realista, con su golpeado ejército queda reducido a la ciudad de Calabozo. Bolívar ordenó poner sitio a la ciudad y ofreció indulto a Morillo, quien terminó evacuando a Calabozo dos días más tarde, trasladándose a El Sombrero, donde se le dio derrota en la Batalla del Samán el día previo al 17 de febrero de la Proclama que hoy quiero recordar.

Saltemos ahora 200 años, vengamos a la Plaza Urdaneta.

En los cortos días de este siglo, en el año 2002, tiempos de golpes de Estado, uno de los locos del pueblo, -violento-, de cuyo nombre no quiero acordarme por ahora, quien se declaraba fiel seguidor de uno de los bandos en conflicto, -el trastornado estaba con el Poseso; en la cumbre de su desvarío concluyó que el busto de la Plaza Urdaneta no era el de Bolívar, por tanto era el de un escuálido, había que ajusticiarlo. Y en lo más profundo de mi cofia guardo este recuerdo, fui testigo, vi a un desquiciado con la razón de un revolucionario, descabezar con un largo objeto contundente, la estatua del General Rafael Urdaneta, la misma estatua que hizo Leonel de Jesús Muñoz Bracho, Escultor, descendiente de la etnia aborigen de los Añü, del estado Zulia, quien inducido por Miguel Rivero, también artista plástico zuliano, quien durante una visita a Calabozo le comentaron que en esta ciudad existía una plaza Urdaneta, y que no tenía busto. Esta inquietud la llevó al Zulia el artista, y los zulianos respondieron obsequiando a este Llano el busto que en el 2002 fue decapitado por el orate revolucionario. Este grupo de zulianos murieron casi todos en un trágico accidente el 23 de julio de 1995, cuando viajaban para los actos protocolares del establecimiento del busto, hecho ocurrido en el trecho llamado Las Maravillas, el artista zuliano Leonel de Jesús Muñoz Bracho fue uno de los dos sobrevivientes, perdió una pierna y estrechó su amistad con esta tierra por las atenciones que le brindamos ante el accidente, y nos dijo Gracias obsequiándonos la obra Los Fundadores que está en la Redoma de la Avenida 23 de Enero, en la entrada de la ciudad. Los maracuchos planearon celebrar el 23 de octubre, fecha del cumpleaños del prócer, la estatua ya la había traído el artista plástico Miguel Rivero, 10 de los amigos maracuchos murieron en el accidente, pero contra esta adversidad la estatua fue instalada, en la inauguración Julio Portillo editó las palabras de homenaje. Pero el busto fue decapitado por un enajenado que se dice revolucionario, a quien mientan Cirio. Ante la ausencia del busto del homenaje al último presidente de la Gran Colombia, el maracucho Rafael Urdaneta, los calaboceños esta vez laboraron para Calabozo un nuevo busto. El Maestro Martín Funes guio a Jorge Wuanqi, artista peruano, discípulo del eminente escultor, para que hiciera un nuevo busto, y lo instalaron otra vez.

Pero.

Pero un mal día del 2014, en el entrar de una noche oscura, nóminos maleantes, innombrables y presuntos revolucionarios, presuntamente actuando bajo la dirección de Cirio, el loco violento, quien, -presuntamente, repito hasta redundar-, dictaba ordenes desde el Centro Geriátrico de Macaira, -como loco. Siguiendo precisas instrucciones secuestraron a Rafael Urdaneta. Los plagiarios no comunicaron nada acerca del destino de la imagen del prócer por un largo tiempo en que los calaboceños, y yo personalmente como guardián de la estatua, pensábamos que posiblemente eran capaces de seguir el conocido modus operandi de estos orates, con el cual ya se presentaron, y le cortaran la cabeza. Nos preguntábamos, ¿Su destino será el del busto de Sucre, que de su plaza fue sustituido en tiempos de la Presidencia de un llamado Carlos Andrés Pérez? Pregunta que se hicieron con callada protesta los calaboceños. Ante esta disconformidad callada de un pueblo, después que habían colocado en el puesto de Urdaneta una estatua a pie, que parece la de un oficial que complació en su ejercicio a los intereses de un Imperio Insular, que la más destacada actuación fue que en una escaramuza se escondió cobarde en un reducto... Simbólicamente a la Plaza de Rafael Urdaneta, -quien sí ofreció su pecho por la existencia libre de esta Patria-, la convierten en un reducto más. Recuérdese que “Reducto es una obra, bien permanente bien temporal, destinada a refugio…”).

Recordamos una frase del caraqueño Simón al maracucho Rafael, poco antes de morir dijo: "El no habernos compuesto con Santander nos ha perdido a todos". Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Ponte Palacios y Blanco, se lo dijo a su gran amigo, el General Rafael José Urdaneta Farías, antes de iniciar su último viaje… Hoy, con la metáfora que nos permite esta poesía, acerca de las palabras del Libertador, podemos decir que Rafael y Simón somos tú o yo, y/o cualesquiera de ustedes… Pregunto, ¿Quién representa a quien nos pierde a TODOS en este teatro de socialismo? ... Me despido a la llanera y despedirme no quisiera, con esta palabra, SALUDOS. Que significa salud para TODOS, porque en el hospital que alcanzo a ver desde mis copos no hay médicos, y en la farmacia no hay medicinas. ¡Salud!.

Me despido más aún porque no encuentro manera, con un poema del mismo Historiador al que se ha hecho referencia, que contrapuntea con la idea de estos mismos orates que atropellan a Rafael Urdaneta, que atropellan la historia de Calabozo todo, con la loca idea de cambiar el nombre de Calabozo, porque según ellos le insinúa la idea de cárcel y pretenden rebautizarla con el penoso nombre de Ciudad de la Libertad, el poema dice:

CALABOZO


Hay un pueblo con forma de hoz.


Y corazón de árboles grandes,

que se los traga el calor:

del sol que pica,

de la tierra que nace con la muerte.


Caminaron … caminaron … caminaron.


Ese pueblo nació por cansancio:

Lo fundaron en febrero.


En desquite por sus heces,

la tierra les regaló:

… una flor entre los saetales.
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sábado, noviembre 04, 2017

Doña Carmen Ovalles

Juan flores zapata.

Doña Carmen Ovalles era la partera del Pueblo Abajo y más allá…..

Por mas de 20 años ejerció su Ministerio del Poder Popular para la salud y el bienestar de nuestras parturientas en San Juan de los Morros.

Era como un susurro. Una suave brisa de la mañana. No se sentían sus pasos. Nuestros padres nos enseñaron a pedirle la bendición. Desde el año 1940 6 ( seis) de cada diez sanjuaneros (as) nacimos en sus brazos de cariño y bondad Atendía a familias pudientes y a vecindarios pobres y pobrisimos Nunca cobro : lo que ustedes me puedan dar era el precio de su consulta. Todo el pueblo la lleno de amor y cariño.

Enseñaba fe , alma y caridad. Nunca una palabra fuera de tono. Al pedirle la bendición respondía ; Dios me lo bendiga y me lo favorezca y me lo haga útil y honrado. Amen… respondían nuestras madres. Mama Carmen y eso.. anda sola.. . No mijo con DIOS y la Virgen respondía en voz baja. Casi susurros.

Al verle llegar mi mama exclamaba Doña Carmen le voy a preparar un cafecito..no Maria , respondía, voy a Pueblo Nuevo que una paciente me esta manchando...hay que andarle rápido y como una burbuja de sol se perdía en la polvareda de la calle. Y debajo del brazo su paraguas del sol y de la lluvia. Era caminante del fulgor y del brillo permanente del amor hecho Dios. Pasito a pasito no había lluvia ni sol que la detuviera.

Tenia una fe profunda en la vida y la trasmitía. Sin escándalos sin bulla sin estruendo. No puedo mas ..gemía la parturienta y las palabras le salían llenas de lagrimas y ella le respondía.. no..no dale seguro , que tu eres una gran mujer. Descansa. Tu vas ver que si puedes Vamos…vamos ya va a salir y…. salía un ser humano lleno de vida y de gloria .Y al primer llanto de vida … Ya esta ¡¡ . Dios es muy grande mujer. Rápido pésame la vela a San Ramón y el agua caliente. Y sola llena de amor rezaba su

“ Padre Nuestro que estas en los cielos.. santificado sea tu nombre..” y una lagrima de satisfacción y amor debía llenarla de felicidad. En cientos de partos, normales y difíciles, nunca tuvo una perdida¡¡..

Una sociedad que se ha mostrado diligente para aplaudir y premiar a políticos que luego han resultados truhanes, ladrones y malandros, nunca se ha ocupado de señalar a pioneros de la Salud y de la Atención a nuestros humildes enfermos como Doña Carmen Ovalles y tantos otros. Su recuerdo sera una placa herrumbrosa, si acaso, en el cementerio de la ciudad.


Doña Carmen Ovalles era la partera del Pueblo Abajo y mas allá…..

Atendio cientos de partos normales y de alto riesgo nunca tuvo una perdida. Atendia las familias pudientes y le quedaba tiempo para atender a sectores pobrísimos Con su sombrilla atravesaba caminos de sol y lluvia. Lucianero, Sabana Grande, Cumbres, Don San Ramon Nonato y la Virgen Maria le acompañaron en el rezo oportuno y consolador siempre y nunca abandonaron a sus pacientes,. Por 40 años de servicios de esta noble Madre Publica..nunca una perdida. 40 dias de reposo, una cuarentena, y mucho cuidado con la dieta.. Que Dios la tenga en su gloria. Se lo merece. Una sociedad que se ha mostrado diligente para aplaudir y premiar a políticos que luego han resultados truhanes y malandros, nunca se ha ocupado de señalar a pioneros de la Salud y de la Atención a nuestros humildes enfermos , como Doña Carmen Ovalles y otros verdaderos apostoles de la bondad.

Vamos a rezar ; Padre Nuestro que estas en el Cielo …. Doña Carmen Ovalles era la partera del Pueblo Abajo y mas alla…..

Atendio cientos de partos normales y de alto riesgo nunca tuvo una perdida. Atendia las familias pudientes y le quedaba tiempo para atender a sectores pobrísimos Con su sombrilla atravesaba caminos de sol y lluvia. Lucianero, Sabana Grande, Cumbres, Don San Ramon Nonato y la Virgen Maria le acompañaron en el rezo oportuno y consolador siempre y nunca abandonaron a sus pacientes,. Por 40 años de servicios de esta noble Madre Publica..nunca una perdida. 40 dias de reposo, una cuarentena, y mucho cuidado con la dieta..



Que Dios la tenga en su gloria. Se lo merece. Se lo ha ganado.

Una sociedad que se ha mostrado diligente para aplaudir y premiar a políticos que luego han resultados truhanes, robones y malandros, nunca se ha ocupado de señalar a pioneros de la Salud y de la Atención a nuestros humildes enfermos , Su recuerdo sera una placa herrumbrosa si acaso,en el cementario de la ciudad.

Por mas de 20 años de sirvió al pueblo sin vacaciones, sin prestaciones , sin bonos, sin cesta ticket , sin días libres ni puentes … Ni el pueblo, ni nosotros que recibimos sus hermosos servicios , ni los gobiernos de ningún partido hemos sabido valorar los hermosos e invalorables de DOÑA con mayúsculas CARMEN OVALLES. . Mientras a políticos miserables, arpíos y robones se les dan placas y homenajes a esta Pionera de la Caridad Publica se le condena al numero herrumbroso, de una placa en el cementerio… si acaso.


Juan flores Zapata. Juanflores080@hotmail.com
0241-8342578
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viernes, octubre 27, 2017

Desmontar una bella fábula: Caso Miranda en Zaraza


Para ello debo empezar Primero, estableciendo que ese apellido ha existido en la hondonada del Unare desde el tercer tercio del Siglo XVIII, (los 1770s). La pequeña población Chaguaramal de Perales fue quemada (realidad fue chamuscada) en 1816 en cruenta escaramuza, huyendo los pobladores hasta la zona de Sabana de Uchire, Tocuyo y Purgüey, dentro de ellos iban algunos Miranda. Otros fueron a Aragua de Barcelona y El Chaparro. Después de la refundación de la aldea a partir de 1828 varios vecinos de apellido Miranda volvieron y comenzaron a tener hijos, a bautizarlos, confirmarlos y casarlos...

Por Manuel Vicente Soto Arbeláez



Debo reconocer que en la actualidad en Venezuela se ha despertado un inusual interés por el estudio de la familia. Doquier uno va se encuentra con personas o grupos, tratando de escudriñar todo tipo de material documental de los cuales puedan desentrañar los orígenes de sus antepasados, cosa que veo con beneplácito; sin embargo, en algunos casos, al no consultar y certificar los documentos que aseguren su futuro aserto, en la persona que investiga comienza a volar la imaginación al tratar de atar cabos sueltos, que a falta del documento que respalde la información que pretende dar, la verdad histórica o genealógica cae en falsedades. Tal es el caso de lo que algunos que portan esos genes afirman sobre el origen de la familia Miranda de Zaraza y el Oriente del Guárico, tratando de demostrar, recurriendo a falsos positivos, que la estirpe de una de las matronas genearca del apellido allí proviene del generalísimo don Francisco de Miranda Rodríguez, específicamente de una hija natural que tuvo en Bogotá un hijo homónimo suyo: Don Francisco Miranda Andrews a resultas de su unión extra conyugal con una dama de las principales familias de esa ciudad de la Gran Colombia, según se afirma.

Antes de morir el 26 de abril de 1831defendiendo al gobierno bolivariano del general Rafael Urdaneta, Miranda Andrews le había encomendado a su hermano Leander (Leandro), ambos de nacionalidad británica, que localizara y se encargara del cuidado y crianza de su ilegítima hija Avelina, a la sazón de cuatro años de edad; es decir, había nacido en 1827, dato importante que usaré más adelante. Leandro hizo el esfuerzo de ubicar a la niña sin resultado positivo. Y es de allí de donde parte la bella fábula zaraceña de que Avelina Miranda, por mero azar, la llevaron primero a Petare y luego a la cuenca del Unare, al Alto Llano de Caracas, con el nombre de Rosa Avelina Miranda, quien con el tiempo, ella o una hija suya, se hizo mujer de don Federico Moleiro Arbeláiz, teniendo con él una larga prole. De suyo algunos serían los Miranda zaraceños pues no hubo matrimonio en esta unión. La historia romántica todavía persiste, pero debe ser desmentida pues los documentos que tengo hablan con la verdad incontrovertible, desmontando la bella fábula.

Para ello debo empezar Primero, estableciendo que ese apellido ha existido en la hondonada del Unare desde el tercer tercio del Siglo XVIII, (los 1770s). La pequeña población Chaguaramal de Perales fue quemada (realidad fue chamuscada) en 1816 en cruenta escaramuza, huyendo los pobladores hasta la zona de Sabana de Uchire, Tocuyo y Purgüey, dentro de ellos iban algunos Miranda. Otros fueron a Aragua de Barcelona y El Chaparro. Después de la refundación de la aldea a partir de 1828 varios vecinos de apellido Miranda volvieron y comenzaron a tener hijos, a bautizarlos, confirmarlos y casarlos, siendo algunos de los nombres más usados y repetidos los de Celestino Miranda, casado con Juana Sánchez; Anastasio y Miguel Miranda hijos naturales de Ana Miranda; Clemencia Miranda Pacheco, Mónica Miranda, Fabiana Miranda, Inés Miranda Sánchez, casada 2 veces; Cesáreo Miranda, Crescencio Miranda y otros muchos anotados por el Pbro. Dr. José Vicente Polacre Burgos y por el arzobispo primado de Venezuela, el barinés Dr. Ramón Ignacio Méndez de la Barta, en su visita pastoral a Chaguaramal de Perales en 1835.

Segundo, como se dice ahora en lenguaje coloquial ¨donde se cae la cédula¨ es en el caso de Rosa Miranda, la genearca que nos ocupa, quien a los 18 años de edad casó en Zaraza el 14-03-1870 con Saturnino Flores de 20 años de edad, siendo el oficiante el zuliano Pbro. Dr. Pedro José Miserol Pulgar, ante los testigos (roto) Zárate y María Jesús Zamora; los desposados eran hijos naturales de Dolores Flores y Fabiana Miranda respectivamente. En el acta matrimonial el cura no la llama Rosa Avelina, sino Rosa a secas. Si tenía 18 años debió nacer en 1852 y no en 1827 como señaló en su lecho mortuorio Francisco de Miranda Andrews en el caso de su hija Avelina. Si la casadera chaguamalera hubiera nacido el año 1827 al momento de la boda con Saturnino Flores tendría 43 años y no hubiera podido parir hasta 1889, a los 62 años, cuando nació su última hija Carmen Rafaela Miranda, quien fue bautizada como Rafaela Agustina. Ninguna mujer pare a los 62 años.

Doña Rosa Miranda murió en Loma Triste, cerca de Zaraza, de disentería, el 05-11-1902, a los 50 años de edad como anotó en el acta de defunción el Pbro. Dr. Arturo Celestino Álvarez, futuro obispo del Zulia y de las Pampas Guariqueñas con sede en Calabozo, candidato desde los 1990s a los altares de la Iglesia Católica. Tendremos, Dios mediante, a este paisano Beato para regocijo de la feligresía. Lo consideramos zaraceño, pero nació en Clarines, hijo natural de doña Justa Álvarez, quien lo llevó niño infante a Zaraza.
Tercero. Volviendo al relato tenemos que a poco de la boda Saturnino Flores murió el 13/10/1871 dejando a la joven viuda en la inopia, quien se acogió a los brazos del soltero más codiciado de Zaraza: Don Federico Moleiro Arbeláiz Chacín y Escala Gimón, 15 años mayor que ella, pues éste nació en Aragua de Barcelona el 31/05/1837, fue bautizado allí el 12/01/1838. Del testamento de don Federico, cuya certificación poseo, otorgado en el Juzgado de Primera Instancia de Zaraza el 21 de abril de 1909 él reconoce como sus hijos y legítimos herederos habidos con ROSA MIRANDA (difunta) a Alejandrina Miranda de Cuenca, nacida en 1872; Manuel María, Silvestre de Jesús (difunto); Rosa Crisanta (difunta, segunda esposa que fue de Anacleto Arveláiz); Luis Felipe, José María (murió párvulo); Miguel María, José Gregorio y Carmen Rafaela Miranda (tercera esposa que fue de Anacleto Arveláiz, casados por poder en la prefectura de Zaraza, bajo el No. 8, del Registro de Matrimonios el 15/04/1910 y por Artículo Mortis ante el Pbro. Rafael Antonio Romero González, párroco de la iglesia del Arcángel San Gabriel y Vicario, el 05/10/1919. Anacleto murió dos días después).

Cuarto y último. Repito, los documentos hablan y rompen las fábulas. En todo caso Rosa Miranda nacida en 1852 nada tiene que ver con Avelina Miranda la nieta del Precursor generalísimo don Francisco de Miranda Rodríguez, nacida en 1827 en Bogotá. Rosa fue hija natural de la zaraceña Fabiana Miranda y en ningún documento se la señala como Rosa Avelina. Tuvo una hija llamada Rosa Crisanta; pero esa es otra historia que sustentaré con documentos. No fabulo. Rosa Miranda fue la madre de mi abuela Carmen Rafaela Miranda; luego, tengo velas en ese entierro. LQQD = Lo que querìa demostrar.

Correo del autor: manuelsotoarbelaez@yahoo.com


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El maestro don Simón Rodríguez... A 246 años de su nacimiento



Por FELIPE HERNÁNDEZ G.
Cronista Oficial de Municipio Infante/UNESR/ Valle de la Pascua

Nacido en Caracas el 28 de octubre de 1771, el maestro don Simón Rodríguez fue un niño expósito, siendo sus padres adoptivos, don Cayetano Carreño y doña Rosalía Rodríguez, quienes lo acogieron en su seno y le dieron sus apellidos, aunque posteriormente renunció al apellido paterno ―Carreño―, lo formaron en la fragua de los mejores venezolanos de la época; creciendo bajo el cuido y la protección del párroco Juan Rafael Rodríguez, hermano de doña Rosalía, quien no solo veló por la educación en los primeros años de vida del insigne personaje, sino que además fue su guía espiritual y social. Cuando se cumplen 246 años de su nacimiento, vale recordar la reflexión que sobre el insigne maestro escribió el historiador y ensayista, don Mariano Picón Salas (1993): “Don Simón ---hay que confesarlo---- fue un poco excéntrico y de su genialidad emanan siempre destellos de extrañeza y locura...”.
Su nombre de pila era Simón Narciso de Jesús Carreño Rodríguez. Como se dijo antes, se educó bajo la tutela del cura José Rafael Rodríguez. La Caracas de ese entonces contaba con una población de 25.000 habitantes aproximadamente y había negros y mulatos por doquier. Simón Rodríguez era blanco. En mayo de 1791 ―cuando ya tenía 21 años― el Cabildo de Caracas le dio un puesto como profesor en la Escuela de Lectura y Escritura para Niños. En esta escuela tuvo la oportunidad de ser el tutor del futuro libertador, Simón Bolívar. A don Simón siempre le disgustó el racismo y por defender a los pobres le retiraron la escuela que fundó y donde estudiaron los hijos de las mejores familias de la época, junto a pobres que no podían pagar, y a quienes don Simón pagaba de su magro sueldo. Vivía en una casa con su esposa María de los Santos Ronco, su hermano Cayetano con su esposa e hijos, esclavos y demás que llegaban a 19 personas. A don Simón, tampoco nunca le gustaron los españoles. En Venezuela Simón se dio cuenta que los hispanos desdeñaban el agua y el jabón y Caracas, por la suciedad, se la pasaba en una eterna epidemia. Además los españoles eran crueles y libidinosos.
Para los venezolanos, como escribió José de Oviedo y Baños, y más adelante J.L. Salcedo Bastardo, José Gil Fortoul, Augusto Mijares, Reinaldo Rojas y otros, “no había garantías individuales” y al que le encontraban un libro se exponía a la cárcel, a los latigazos en público y hasta a la pena de muerte. El gobernador Francisco de Cañas y Merino tenía por costumbre raptar a los menores de edad y esconder a las niñas robadas con las que se saciaba en la casa de un tal José Montesinos. El obispo Fray Mauro de Tovar les daba cuerazos a las mujeres si le eran infieles al marido. Las desnudaba y las azotaba por las calles de Caracas, después las hacía presas. De noche no podían salir los mestizos, los indios, los mulatos, los pardos. La crueldad la sintió Simón Rodríguez en carne propia cuando ajusticiaron a José María España y lo descuartizaron. Don Simón que participó en esa conspiración (la Conspiración de Gual y España en 1797), huyó de Venezuela, tenía 26 años, después de haber formado a Bolívar. En Kingston–Isla de Jamaica, cambió su nombre por el de Samuel Robinsón. Recorrió a América del norte y toda Europa, menos España, que le traía muy malos recuerdos. En 1853 emprendió su último viaje rumbo a Lima-Perú, al lado de su hijo José, y de Camilo Gómez, un compañero de este. La muerte lo sorprendió el 28 de febrero de 1854, con 84 años de edad, en el caserío de Amapote, a orillas del río Chira. Hacia 1925 sus restos fueron trasladados al Panteón de Perú, y en 1954 al Panteón Nacional de su natal Caracas.
En otro orden de ideas, sobre los vínculos de Simón Rodríguez con el Guárico, vale recordar que su madre putativa (puesto que fue un niño expósito), doña Rosalía Rodríguez, era natural de El Sombrero donde nació, al igual que su hermano, el presbítero Dr. Juan Rafael Rodríguez. Doña Rosalía murió en Santa María de Ipire en 1799 o 1800, en su hato Mahomito.
Su nombre es recordado en nuestro país, porque distintas instituciones educativas, calles, plazas, parques y avenidas llevan con orgullo su nombre... a ello se suma la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), creada a través del Decreto Presidencial Nº 1.582 de fecha 24 de enero de 1974, emitido por el Presidente de la República, Dr. Rafael Caldera “con la finalidad de contribuir con el desarrollo integral de Venezuela...”, decreto publicado en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela Nº 30.313 de fecha viernes 25 de enero de 1974, firmado por el Presidente de la República y el Ministro de Educación, doctores Rafael Caldera Rodríguez y Enrique Pérez Olivares, respectivamente. De la UNESR en el Guárico existen tres Núcleos, en las ciudades de San Juan de los Morros, Valle de la Pascua y Zaraza, así como algunas extensiones en otras poblaciones del Guárico, y la Estación Experimental La Iguana en el municipio Santa María de Ipire.
En cada uno de sus núcleos la UNESR forma ciudadanos con espíritu creativo, capaces de participar activa y efectivamente en la construcción de una sociedad libre, democrática, participativa, dinámica y equilibrada, inscrita en las ideas y preceptos de su epónimo, quien como educador, escritor, ensayista y filósofo, amen de tutor y mentor del Libertador Simón Bolívar, y al igual que don Andrés Bello, fue un visionario defensor de la educación pública y de la modernidad.

REFERENCIAS
AQUINO D. Manuel. (1996): Los Rodríguez de Don Simón. San Juan de los Morros: El Nacionalista, martes 09 de abril de 1996. p. 6.
HERNÁNDEZ G. Felipe. (2009): El Maestro Don Simón Rodríguez / Familiares y parientes en el Guárico Colonial. Caracas: UNESR. Dirección de Desarrollo Profesoral.
HERNÁNDEZ G. Felipe. (2009): (2007): El Núcleo Valle de la Pascua de la UNESR. Apuntes históricos. Valle de la Pascua: Talleres A.C. Estampas Llaneras, SRL.
RODRÍGUEZ, Argenis. (1996): Simón Rodríguez en Caracas. San Juan de los Morros: El Nacionalista, martes 02 de abril de 1996. p. 6.


Correo del autor:felipehernandez457@gmail.com
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jueves, octubre 05, 2017

Kazuo Ishiguro, siete novelas para explorar la memoria

Lo que hace del estilo del Nobel algo valioso es el uso, sobre todo y ante todo, literario del lenguaje


POR AGENCIAS

Kazuo Ishiguro, Nobel de Literatura 2017, nació en Nagasaki en 1954, pero se crió en Londres. Es autor de siete novelas, una producción corta en número pero que ha tenido un gran reconocimiento por parte de la crítica y el público (su obra ha sido traducida a 28 idiomas y llevada a la pantalla en dos ocasiones).

Con «Pálida luz en las colinas», su debut literario, Ishiguro ganó el premio Winifred Holtby en 1982. En ella, el autor contaba la historia de Etsuko, una mujer japonesa de 50 años que, tras el suicidio de su hija mayor, rememora su vida para tratar de explicarse la tragedia familiar. En este viaje al pasado, a ese Japón de los años cincuenta todavía herido por la guerra, aparece de forma obsesiva la imagen de Sachiko, su vecina, con la que entabla una relación tan enigmática y ambigua como interesante.

Aunque varias de sus novelas están ambientadas en el pasado, como por ejemplo An Artist of the Floating World (Un artista del mundo flotante, 1986, en donde la acción se sitúa en su ciudad natal en los años posteriores al bombardeo atómico de la misma de 1945), ha cobrado relevancia como escritor de ciencia ficción. En la Never Let Me Go (Nunca me abandones, 2005) la historia transcurre en un mundo alternativo, similar pero distinto, al nuestro, durante los postreros años 90 del siglo XX.

Sus novelas están escritas en primera persona y los narradores con frecuencia muestran el fracaso humano. La técnica de Ishiguro permite que estos personajes revelen sus imperfecciones de manera implícita a lo largo de la narración, creando así un patetismo que permite al lector observar los defectos del narrador al mismo tiempo que simpatiza con él.

Kazuo Ishiguro ha sido merecedor de numerosos premios, entre los que hay que mencionar el premio Booker de 1989 por The Remains of the Day (Los restos del día, 1989, aunque ha estado nominado a dicho premio en varias ocasiones más), así como la Orden de las Artes y las Letras por parte del Ministerio de Cultura de la República Francesa. Pero si hay que destacar un premio, sin duda alguna, hay que hablar del Nobel de Literatura conseguido en el año 2017.

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