José Antonio Mendoza: “Alguien me reconoció mi labor sin ser fotógrafo profesional”

José Antonio Mendoza, ganador de la categoría Mi paisaje llanero del I Concurso de Fotografía Amateur Apure–Guárico, capturó el amanecer sobre el puente María Nieves, una imagen que nació como refugio emocional y hoy se convierte en símbolo de su vínculo con el llano.

El amanecer que José Antonio Mendoza capturó desde el puente María Nieves no sólo reveló la belleza del llano apureño: también marcó el camino de un abogado que encontró en la fotografía un refugio emocional y, ahora, el reconocimiento como ganador del I Concurso de Fotografía Amateur Apure–Guárico en la categoría Mi paisaje llanero.


Por José Obswaldo Pérez

El amanecer sobre el puente María Nieves, en San Fernando de Apure, no sólo iluminó el llano aquella mañana: también abrió un camino inesperado para José Antonio Mendoza, abogado, trabajador tribunalicio y ahora ganador de la categoría Mi paisaje llanero en el I Concurso de Fotografía Amateur Apure–Guárico. Su imagen —un estallido de luz que nace sobre el río y se expande como un susurro sagrado— fue seleccionada por capturar con autenticidad la esencia del territorio llanero.

Un oficio que nació del dolor y se convirtió en refugio

Mendoza cuenta que la fotografía llegó a su vida en un momento difícil, cuando la depresión y el agotamiento emocional lo obligaron a buscar una salida. Lo que comenzó como distracción terminó revelándose como una pasión profunda.

“Sol del nuevo día en naranja” — José Antonio Mendoza (Apure), Primer lugar Paisaje Llanero.

“Cada foto es como un hijo”, confiesa. Y esa relación íntima con la imagen se percibe en su relato: caminar con su madre al amanecer, detenerse en el puente, sentir que aquello que veía era inefable y que solo la cámara podía salvarlo del olvido.

El reconocimiento que emociona y sorprende

Ganar el concurso le produjo una mezcla intensa de alegría, incredulidad y ganas de llorar. No es la primera vez que su trabajo recibe atención: un piloto apureño radicado en Caracas quiso comprarle una fotografía que había visto en redes. Aunque no pudo pagarle en efectivo, le entregó víveres equivalentes al valor acordado.

“Lloré”, recuerda Mendoza. “Porque alguien reconoció mi labor sin ser yo fotógrafo profesional”.

Ese gesto, sumado al premio actual, reafirma para él que la sensibilidad también es un oficio.

El llano como raíz, identidad y destino

Mendoza habla del llano con la devoción de quien lo lleva en la sangre. Sus orígenes paternos en Arichuna y maternos en Guárico lo conectan con una tradición campesina que respeta profundamente: la cría, la pesca, la tierra, el trabajo duro.

Cita a Simón Díaz para explicar su visión: “En el campo está la yuca, el topocho, la auyama, la carne, el queso… en el campo está todo”.

Para él, fotografiar el llano es un acto de gratitud y de memoria. Es mostrar un territorio inmenso, a veces difícil de alcanzar, pero siempre capaz de dejar sin palabras a quien lo contempla.

Un premio que celebra identidad

El I Concurso de Fotografía Amateur Apure–Guárico buscó precisamente eso: reconocer miradas auténticas sobre el paisaje y la vida cotidiana llanera. La obra de José Antonio Mendoza destaca porque no solo retrata un amanecer: retrata una historia personal, un origen familiar y una forma de entender el país desde la tierra que lo alimenta.

Su fotografía ganadora no es solo una imagen; es un testimonio de resiliencia, pertenencia y amor por el llano.


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