lunes, diciembre 15, 2008

EN LOS 80 AÑOS DE LAS ACCIONES Y PRISIÓN DE LOS ESTUDIANTES DE LA GENERACIÓN DEL 28

El Conversatorio se realizó en la casa de habitación de don Alejandro Jiménez, ubicada en la calle principal del caserío, a un lado de la carretera nacional Las Mercedes del Llano – El Calvario – Calabozo. Ahí fuimos recibidos y atendidos gentilmente por la anfitriona, Carmen E. Sierra quien dijo las palabras de bienvenida y agradeció la asistencia.
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“La juventud es la época de la épica, del
sacrificio y del arrojo. Esos jóvenes que apenas
si alcanzaban los 20 años de edad, respondieron
positivamente a las exigencias de su tiempo. Fueron
jóvenes de su tiempo, por eso debe recordarse
su gesta”.


José Antonio Silva Agudelo.
Palenque, 13/12/2008.


FELIPE HERNÁNDEZ G*.
felipehernandez56@yahoo.es

EN LAS POSTRIMERÍAS DEL AÑO 2008, coincidiendo con el llamado tiempo de adviento de los cristianos, quizás por ser el tiempo que antecede a la navidad, tiempo reservado en nuestras vidas para reflexionar, meditar y recordar, fuimos convocados para este sábado 13 de diciembre de 2008, por los amigos cronistas e investigadores, profesor Oldman Botello y doctora Carmen Emperatriz Sierra Viloria, a participar en un Conversatorio en el sitio de Palenque, para recordar el Octogésimo Aniversario de los sucesos adelantados por 252 estudiantes universitarios contra el régimen despótico y cruel del general Juan Vicente Gómez, que desde 1908 de manera tiránica gobernaba a nuestro país. Acción que le dio nombre y marcó a la llamada Generación del 28, como se les identifica en la Historia de Venezuela.

A la convocatoria asistimos, el doctor Rubén Páez Díaz (Presidente del Ateneo de Calabozo y organizador de las Jornadas de Historia en el municipio Miranda), profesora Erlinda León, doctor José Antonio Silva Agudelo (Cronista de Calabozo), profesor Ubaldo Ruiz (UNERG), doctor Eduardo López Sandoval, don Italo Jiménez Laya (Cronista de Camaguán), profesor Félix Celis Lugo (Cronista de El Sombrero), Ysnardo Canigliaro, profesor Néstor León, Simón Fernández, Joaquín Páez Díaz y las señoras Eva de Silva y Orfelina Brito (de Calabozo), además de don Alejandro Jiménez y don Salvador Aquino Blanquez (habitantes de Palenque), los prenombrados don Oldman Botello (Cronista de Maracay y de los pueblos y gentes del Guárico) y la doctora Carmen Emperatriz Sierra Viloria. Quien escribe la crónica, asistió desde la ciudad de Valle de la Pascua.

El Conversatorio se realizó en la casa de habitación de don Alejandro Jiménez, ubicada en la calle principal del caserío, a un lado de la carretera nacional Las Mercedes del Llano – El Calvario – Calabozo. Ahí fuimos recibidos y atendidos gentilmente por la anfitriona, Carmen E. Sierra quien dijo las palabras de bienvenida y agradeció la asistencia.

Antes de iniciar el Conversatorio el profesor Oldman Botello solicitó leer la ponencia que llevó, titulada: Conversatorio sobre Palenque en los 80 años de la Generación de 1928: Los perseguidos de 1928, perseguidores en los 60. El presidio de Palenque”. En la ponencia el autor hace una breve semblanza introductoria de las características y condiciones geográficas, físicas y demográficas de Palenque, La China y El Coco, como área histórica en estudio, calificada por el periodista y telegrafista Luis Evaristo Ramírez en su obra, como “lugares donde se viene a morir”, dada su experiencia cuando estuvo detenido ahí.

Luego hace una descripción del llamado presidio al aire libre de Palenque y El Coco, descritas como “barracas techadas con láminas de zinc, sobre columnas de troncos de palma llanera, sin paredes, cuyo espacio lo ocupaban varias cintas de alambre de púas no muy espaciadas entre sí…dentro de la alambrada, el pollino o excusado”. Los uniformes de los presos son descritos de la manera siguiente: “pantalones de liencillo blanco y franjas azules horizontales, dos botones en la bragueta y sus bolsillos, más una blusa de la misma tela provista de un bolsillo”. El “uniforme” lo completaban los grilletes colocados en los tobillos, lo cual no le permitía a los presos (políticos o comunes) desplazarse con rapidez. Vigilados permanentemente por sargentones y cabos de preso que sofocaban cualquier desliz con azotes dados con una “verga” de toro. La comida la constituía fundamentalmente “granos no siempre en buen estado, plátanos sancochados y café aguarapado”.

Los presidios de Palenque, La China y El Coco fueron establecidos en el año 1926, cuando se inició la construcción en los llanos de la carretera El Calvario – Las Mercedes del Llano, a partir de la troncal Calabozo – El Sombrero. Estas carreteras formaban parte del proyecto de vialidad del general Juan Vicente Gómez. Obras que estuvieron a cargo del ingeniero villacurano Luis Eduardo Power. En acotación del doctor José Antonio Silva Agudelo, dicha carretera se iniciaba en Cagua y llegaba hasta la población de Soledad al sureste del estado Anzoátegui, en la margen derecha del río Orinoco donde limita con el estado Bolívar.

Se destacó que durante la dictadura de Juan Vicente Gómez, en Venezuela hubo muchos presidios, entre otros, en el estado Guárico se nombraron dos que estaban localizados en el municipio Infante: el Banco Telesfero y La Pereña, también hubo presidios en San Juan de los Morros; sin embargo, la prisión de Palenque adquirió notoriedad a consecuencia de los sucesos de la Semana del Estudiante en febrero de 1928, por los estudiantes que allí fueron confinados como presos políticos junto con presos comunes; y por el levantamiento militar del 07 de abril también de ese año.

A Palenque fueron llevados en calidad de prisioneros, 16 de los 252 estudiantes detenidos por protestar contra el régimen. Procedían trasladados desde la Colonia Bolívar, en la población de Araira, en el estado Miranda. En información expuesta por Oldman Botello, fueron ellos:

1.- Antonio Anzola Carrillo. Natural del estado Lara. Llegó a ser Ministro de Educación.
2.- Eduardo Celis Sauné. Natural del estado Carabobo.
3.- Rafael Chirinos Lares. Presidente de la Federación de Estudiantes de Venezuela (FEV). Llegó a ser viceministro.
4.- Enrique García Maldonado. Natural de Los Teques, estado Miranda.
5.- Nelson Himiob Alvarenga. Escritor y diplomático.
6.- Pedro Juliac. Médico.
7.- Guillermo López Gallegos. Abogado.
8.- José Antonio Marturet. Natural de Caracas. Diplomático.
9.- Inocente Palacios. Caraqueño, emparentado con el Libertador, por descender de don Bonifacio Palacios y Blanco, quien fue hermano de doña Concepción Palacios y Blanco, madre de Simón Bolívar.
10.- Ricardo Razetti, hijo. Comerciante y fotógrafo artístico. Sobrino del sabio Luis Razetti.
11.- Antonio Sánchez Pacheco. Natural del estado Táchira.
12.- Germán Stelling.
13.- Luis Felipe Vegas.
14.- Luis Villalba Villalba. Abogado y profesor universitario.
15.- Juan Gualberto Yánez. Caraqueño (1904 – 1977). Médico traumatólogo y maestro de destacadas figuras de la especialidad en el Hospital Vargas.
16.- Clemente Parpacén.

Casi todos ellos nombrados en la novela Fiebre de Miguel Otero Silva, obra que fue recordada porque ahí su autor, (que también formó parte de la Generación del 28), recrea lo acaecido en Palenque; así como las obras La Carretera de Nelson Himiob Alvarenga, Aquí se viene a morir, de Luis Evaristo Ramírez, Viva Arévalo Cedeño. El libro de mis luchas de Emilio Arévalo Cedeño, y Una Inocente Historia de Inocente Palacios.

Todos los estudiantes antes nombrados fueron “uniformados” con los pantalones de liencillo blanco y franjas azules horizontales, con dos botones en la bragueta y bolsillos, una blusa de la misma tela provista de un bolsillo, y grilletes sesentones en los tobillos, “porque esa era la orden que tenían los carceleros”.

Durante el tiempo que funcionaron los presidios de Palenque, La China y El Coco y se adelantaban los trabajos en la carretera, fueron numerosas las muertes que ocurrieron, como consecuencia de enfermedades endémicas como el paludismo y la disentería, también por hambre, maltratos y por intentos de fuga hacia la sabana abierta. Lo que le dio validez a la consigna que identificaba al régimen gomecista, para que el pueblo ironizara:
Unión, Paz y Trabajo.
Unión en las cárceles.
Paz en los cementerios, y
Trabajo en las carreteras
.

Los coroneles que actuaron como jefes de la prisión de Palenque, fueron: Amadeo Campero, Roberto Torres Velasco, ¿? Varela, Rodolfo C. Piña, y Jacinto Clinovis Maldonado.

Se hizo mención a dos intentos de asaltar Palenque que hubo. Uno por el general Emilio Arévalo Cedeño y otro urdido por don Ricardo Montilla y el coronel Luis Felipe Hernández para liberar a los estudiantes. Este segundo intento fue debelado, y los estudiantes fueron trasladados a El Sombrero.
Mención especial merecen la participación en el Conversatorio, por las intervenciones de don Alejandro Jiménez y don Salvador Aquino Blanquez, quienes son nativos de la comunidad de Palenque, donde además siempre han vivido. Especialmente Salvador Aquino Blanquez, llanero de 81 años, quien en un ejercicio de historia oral, recurriendo a la memoria y a la experiencia nos permitió acercarnos a la vida cotidiana y a información no registrada en las fuentes tradicionales. Con mucha seguridad dio testimonio de información que le transmitió su madre, recuerdos de los lugares donde estaban los presidios, donde según afirma todavía quedan vestigios y describió como era su construcción.


Sabemos que la experiencia y la información que aportó son datos subjetivos, es decir no muestran verdades precisas o reconstrucciones veraces, más sin embargo, en alguna medida contribuye a la toma de conciencia, alimentando el surgimiento de nuevos puntos de vista, nuevos debates y en consecuencia, fomenta la posibilidad de un enriquecimiento mucho mayor del conocimiento histórico y del fenómeno histórico en estudio.
Afirmó que en Palenque los comisarios y generales eran quienes verdaderamente ejercían la autoridad. Cada preso cargaba un grillo “pegado” en los tobillos de entre 30 y 40 kilos de peso aproximadamente y un escolta que les seguía a todas partes, con un látigo hecho con una “verga” de toro, para azotar a quien no hiciese el trabajo forzado con prontitud, intentase fugarse o se alzara.
La jornada de trabajo forzado comenzaba antes de las seis de la mañana y terminaba a las seis de la tarde. A cada hombre después de darle un posillo de café aguarapado, se le asignaba la tarea que debía realizar ese día, y se le entregaba un pico, una pala o una chícora.
Solamente se hacían dos comidas al día: un desayuno a eso de las diez de la mañana, casi siempre harina de maíz (especie de fororo o atole) con agua y en la tarde entre las 3 y 4 de la tarde el almuerzo, generalmente de granos y topochos.


Una de las tareas era la apertura de hoyos. Cada hombre tenía que abrir diario 51 hoyos con una medida equivalente a dos cuartas de profundidad y medio metro de ancho aproximadamente por cada costado, donde se le pudiese dar vuelta a cada estante antes de clavarlo de manera definitiva.

La llamada Ley de Tareas del régimen contemplaba los trabajos forzados, esta fue aplicada con rigor a los presos que engrillados construyeron la carretera en el sector del presidio. Lugar donde los estudiantes fueron humillados y ofendidos en sus derechos civiles y ciudadanos.
Palenque y La China fueron hatos que pertenecieron a Félix Galavís, general tachirense muy afecto al régimen.


Según Salvador Aquino Blanquez en el hato Palenque había 35.000 cabezas de ganado. El hato El Punzón tenía una extensión equivalente a 42.000 hectáreas.


Se recordó que según testimonio del escritor Eduardo Casanova, dada la talla de las personalidades que integraron la Generación del 28, fue llamada por muchos intelectuales, el “sindicato de la inteligencia”.


Vale dejar constancia, que el profesor Oldman Botello entregó a los asistentes, además de la ponencia leída, la fotocopia de una acuarela que fue pintada por el estudiante preso Enrique García Maldonado, titulada “Campamento de Palenque en 1928”. En ella se observa claramente como era la prisión, la forma como estaban dispuestos los caneyes cercados con alambre de púas y el celador. También entregó un muestrario fotostático de fotografías, en una de ellas destaca un promontorio de grilletes sesentones arrumados en el patio de una casa, en la población de El Sombrero.


Finalmente se puede afirmar, que el Conversatorio resultó provechoso, porque le permitió a los asistentes ubicarnos en la realidad que le tocó vivir a los presos comunes y a los estudiantes que fueron confinados en las prisiones de Palenque, La China y El Coco. Denotándose la ausencia absoluta de derechos humanos. Los recuerdos nos enseñan como las personas piensan, vieron y construyeron su mundo y cómo expresaron su entendimiento de la realidad.

De ahí que podamos decir, que los relatos orales producto de las experiencias, vivencias y lecturas nos introducen al conocimiento de la experiencia individual y colectiva. Esta experiencia es un dato subjetivo, es decir no muestra verdades precisas o reconstrucciones veraces, pero si permite realizar una reconsideración de los hechos históricos hasta alcanzar su reconstrucción lo más cercana posible a la verdad histórica.

El acuerdo más importante del Conversatorio fue la tarea encomendada al cronista del Calabozo, doctor José Antonio Silva Agudelo para que diligencie ante las autoridades del municipio la construcción en Palenque de una plaza en homenaje a los Estudiantes de la Generación del 28 que ahí estuvieron confinados pagando prisión por delitos políticos en condiciones tan adversas.
Sitio de Palenque - Parroquia El Calvario, estado Guárico; 13 de diciembre de 2008

* Profesor Universitario. UNESR. Historiador.
En la ciudad de Valle de la Pascua, a los catorce días del mes de diciembre del año dos mil ocho
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lunes, diciembre 01, 2008

Los perros de la guerra

D' Evereux era un militar aventurero, arrogante e imponente, de origen irlandés nacido en Wexford en 1778. Tiene entre su hoja de vida su participación en la sublevación en Irlanda de 1798; fue obligado al exilio, convirtiéndose luego en ciudadano norteamericano, residenciándose en Baltimore, por poco tiempo; allí comenzó hacer nueva vida y empleándose en barcos cargueros. 

Por José Obswaldo Pérez



A Daniel R Scott
LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA en Hispanoamérica encontró en los militares europeos un buen negocio para hacerse dinero. La actividad de reclutamiento de legionarios y su asistencia es (y ha sido, hasta la actualidad) un negocio que se oferta abiertamente y que cuenta entre sus clientes a gobiernos y empresas multinacionales, que lo prefieren no solo por la efectividad de sus resultados, sino también por la “discrecionalidad” política y, en ocasiones, porque resulta más barato. Tal es el caso del general John d'Evereux, el mismo quien levantó en 1820 una legión irlandesa en la acción militar de Chaguaramas, estado Guárico.


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sábado, noviembre 29, 2008

100 AÑOS DE ARMAS CHITTY

El historiador Adolfo Rodríguez señala que Armas Chitty influyó por casi 50 años en la historia del Guárico, en lo cultural y lo político. Pero, sobre todo, en la cotidianidad más inmediata del llano. En pocas palabras, Armas Chitty fue un hombre del campo. No sólo es el precursor de la historia regional, si no que lo es también del sentimiento de llaneridad, bajo una estela más trascendente, sin etnocentrismos negativos ni desistimientos humillantes.
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Por José Obswaldo Pérez

SE CUMPLIERON LOS CIEN AÑOS del natalicio de José Antonio Armas Chitty. Nuestro historiador más fecundo de nuestra historiografía regional. Una vasta obra apreciable convierte a José Antonio de Armas Chitty como uno de los hombres cultura más prolifero, en términos intelectuales, de nuestro terruño. El trabajo historiográfico es amplio y su recorrido abarca distintos aspectos de nuestra historia, de una manera global, para decirlo en palabras del historiador francés Marc Bloch.

Armas Chitty nació en Caracas, el 30 de noviembre de 1908. Cuando él cumple los seis años se traslada a Santa María de Ipire, Estado Guárico, donde vivió hasta los 27 años. Allí aprendió con sus padres, no sólo las primeras letras, sino a cultivar el amor por las cosas menudas del llano; por ese contagio olor de querencias que quedará reflejado a posteriori en sus obras, en un lenguaje llano y poético. Son numerosos las crónicas y ensayos a revisar y a difundir de este escritor apasionado por la interpretación histórica en los diversos ámbitos del devenir social, político y económico regional venezolano, interpretaciones que apuntan a la reafirmación de la historia de su patria chica y a la “guariqueniedad”.

Historiador, profesor universitario, funcionario público y poeta. Como historiador – desde el Instituto de Antropología e Historia de la Universidad Central de Venezuela - se ocupó de investigar y divulgar, basado en documentación conservada en archivos del país y de España, la trayectoria de regiones, ciudades y pueblos de Venezuela como Monagas, los Andes, Guayana, Guárico, Carabobo, Zaraza, Tucupido, Caracas, Puerto Cabello, Paraguaná y Punto Fijo, y San Miguel del Batey; de dar a conocer la vida y la obra de personajes como Fermín Toro, Emilio Arévalo Cedeño, Juan Francisco de León, José Tomás Boves, José Manuel Hernández, Carlos Soublette y otros. También escribió relatos y poemas inspirados en la Historia y la geografía de Venezuela. Su labor como historiador le fue reconocida con la designación de individuo de número de la Academia Nacional de la Historia (1979), con la presentación de su trabajo Aventura y circunstancia del llanero: Ganadería y límites del Guárico, Siglo XVIII; en esta institución de la que llegó a ser secretario (1983-1991).

El historiador Adolfo Rodríguez señala que Armas Chitty influyó por casi 50 años en la historia del Guárico, en lo cultural y lo político. Pero, sobre todo, en la cotidianidad más inmediata del llano. En pocas palabras, Armas Chitty fue un hombre del campo. No sólo es el precursor de la historia regional, si no que lo es también del sentimiento de llaneridad, bajo una estela más trascendente, sin etnocentrismos negativos ni desistimientos humillantes.

Su legado ha quedado vigente como fundador e impulsor de los encuentros de Historiadores y Cronistas instituidos en la década de los 80, en las primeras actividades que se efectuaron en las ciudades de San Juan de los Morros y Ortiz. Herencia que ha seguido fundamentándose con los estudios locales y regionales de la Maestría de Historia de Venezuela de la Universidad Rómulo Gallegos, valorizando su legado y su presencia intelectual en nuestras aulas y vida académica.

Pero, aún, en nuestras Alma Mater falta el olor de la vida humana, en una pluma que calce los sentimientos de lo menudo, divorciada de toda orientación cientificista, que capte y plasme los recuerdos de nuestra tierra. El paisaje, el alma y la tradición, definibles como todas las temáticas de investigación, pero independientes de las diferentes “historias”. Más allá del tiempo que Armas Chitty empezó a explorar y que hoy puede ser recorrido con nuevos temas, sin forzar límites, por quien sienta el secreto llamado que orienta el ancestral oficio de historiar con devoción.

NOTA DEL AUTOR:
La foto que ilustra este artículo fue tomada en el II Encuentro de Historiadores y Cronistas , en homenaje a su persona y celebrado en Ortiz, en Noviembre de 1993; la misma pertenece a los archivos del señor José Camejo Castillo.
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miércoles, noviembre 26, 2008

lunes, noviembre 17, 2008

...Y DE NUEVO WILLIAM POWER

Corría el año de 1819. La guerra por la independencia de Sudamérica estaba en su punto más álgido. Allende al mar, buques de la Legión Irlandesa zarpan de las playas europeas haciéndose pasar por inmigrantes. Como el gobierno británico prohibió el reclutamiento de soldados que apoyaran a la revolución sudamericana, se valieron de este ardid para salir apresuradamente de Irlanda.
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Por Daniel R Scott

POR TERCERA VEZ me ocupo de escribir sobre el mismo personaje. Disculpad. La razón para volver a escribir no puede ser más simple: de manos de familiares y amigos, así como de mis propias indagaciones, me ha llegado material nuevo que se hace preciso trabajar y ordenar en un nuevo artículo que además complemente o corrija los anteriores. Lo que escribo no siempre es definitivo, ni correcto, ni totalmente cierto. Escribo e investigo al mismo tiempo, sobre la marcha, lo cual hace de mi material algo sujeto a corrección constante. La finalidad sigue siendo más o menos la misma: informar a mi familia acerca de sus orígenes e intentar preservar poco de lo mucho que se llevaron mi abuela y papá a la tumba. Porque en parte eso es lo que me lleva a escribir compulsivamente sobre mi familia, no la vanagloria ni la vanidad, sino un remordimiento, el sentimiento de culpa que me dejó el haberme permitido dejarlos ir sin antes haber dejado una muestra escrita de todo lo que sabían y guardaban en los silos de su mente.

Corría el año de 1819. La guerra por la independencia de Sudamérica estaba en su punto más álgido. Allende al mar, buques de la Legión Irlandesa zarpan de las playas europeas haciéndose pasar por inmigrantes. Como el gobierno británico prohibió el reclutamiento de soldados que apoyaran a la revolución sudamericana, se valieron de este ardid para salir apresuradamente de Irlanda. Tras cruzar el atlántico, dos contingente de esas naves desembarcaron en Angostura, en los meses de abril y mayo de 1820. Entre los que llegaron a esa ciudad, se hallaba Power, antepasado nuestro, de quien mi padre heredó y llevó con orgullo su segundo apellido. El arribo de William Power a esa ciudad tiene su debida base documental, ya no es producto de una fuente oral. En la página 1 de "El Correo del Orinoco" con fecha del 24 de abril de 1820 se puede leer, respetando la gramática y la ortografía de la época, lo que sigue: "El 15 del corriente ha surgido en este puerto la fragata Gran Nicolás, que traxo a su bordo parte de un regimiento de infantería ligera de la Legión Irlandesa, al mando de su coronel, General de Brigada, Guillermo M. Power. La presencia y porte de estas tropas las recomiendan; y no dudamos que a las órdenes inmediatas de su experto y acreditado coronel, presten servicios importantes a la patria."

No durarían mucho tiempo en Angostura. El "Correo del Orinoco", esta vez en su número del 24 de mayo de 1820, informa a los patriotas que esos dos contingentes partieron presumiblemente rumbo a Achaguas, navegando las aguas del Orinoco. Dice el periódico en su página 3: "En días pasados han partido de aquí rio arriba dos divisiones de la Legión Irlandesa, al mando del coronel del primer regimiento de infantería ligera, general Power: y desearíamos que la poca extensión de nuestra gaceta nos permitiese insertar una comunicación en que aquel agradecido Gefe manifiesta su reconocimiento por la atención y hospitalidad que tanto él, como cada uno de sus subalternos fueron tratados en esta capital"

Power y su gente se adentro en el país a través del Orinoco. De seguro habrán visto en sus orillas no solo los terribles caimanes y la flora exuberante, sino también lugares que hoy se conocen con los nombres de Moitaco, Mapire, el Pinal, etc, hasta llegar al río Apure, y finalmente al poblado de Achaguas. El viaje se llevó varios kilómetros de clima, selva y llano que debieron ser muy rigurosos e inclementes para unos hombres aclimatados a la europea. Algunos enfermaron, otros murieron. Dice Lino Duarte Level que "a principios de junio llega a Apure, Power con ciento y pico de irlandeses... Reunidos todos los extranjeros fueron debidamente organizados con los jefes siguientes: John Blosset, comandante en jefe, John Deighton, comandante de la Caballería, Farriar de la Artillería, William Davey, teniente coronel comandante de la Infantería y Brooke Young, teniente coronel comandante de la Infantería ligera, según aparece de la representación dirigida al Libertador el 25 de agosto. Power quedó como Jefe de los irlandeses. Páez pidió al libertador los despachos militares para la oficialidad, y éste contestó el 24 de septiembre que vendrían en primera oportunidad, pero negó el de General que pedía Power, a quien no reconoció sino el grado de Teniente Coronel" .

¿Y que de aquel duelo al que me he referido en mis dos artículos anteriores? Mi papá lo mencionaba muy a menudo. El mismo Lino Duarte Level, en el capítulo XII de su libro "Historia Patria" da su versión de los hechos: "Reunidos en la noche en la morada de Páez todos los jefes para celebrar el santo de Bolivar, Blosset invitó a Power a tomar un vaso de licor, invitación a que éste se negó cortésmente. Blosset, que había tomado bastante, se dio por ofendido y pidió satisfacción. Intervino Páez y el asunto pareció terminado...Blosset, seguido de dos testigos, se presentó a Power a reclamar la satisfacción pedida, y a pesar de la poca voluntad de éste para batirse por no considerar el asunto de tanta importancia como para ello, no fue posible rehusar el duelo y pocos momentos después se verificó a la pistola, quedando muerto Blosset. Páez arrestó a Power y a los testigos y los envió al Cuartel General, donde fueron juzgados en Consejo de Guerra y absueltos de toda culpa"

Power se salvó del Consejo de Guerra y de ser fusilado. Participó en la batalla de Carabobo, como ya lo he dicho en los otros dos artículos, y finalizada la contienda se radicaría en el país. Dice mi buen amigo José Pérez, según lo que él ha leído, que "William Middton Power es quizá el nombre completo de ese legionario que había sido comanadante en la armada británica en Egipto, tal como lo relata el historiador Alfred Hasbrouch en su libro Foreing Legionaries in Liberation of America. William no sólo llegó para cooperar en la independencia de Venezuela, sino que también se trajo a su mujer doña Margarita Windford, de origén escocés, natural de Glashamton, Worcestershire" Y añade mi amigo: "de este matrimonio viene toda la familia Power venezolana documentada por el genealogista Don Dogoberto A. Romer.".

A William Power le nació un hijo, Eduardo Power, que se casaría con Maria Eugenia Orta. De esa unión nace Carlos Power, quien al casarse con Carmen Olivo engendraría a Carlota Power Olivo. Carlota Power le dió a luz a Daniel Scott Gutiérrez el que sería su hijo primogénito, Don Antonio Scott Power, mi padre, nacido en 1912. Y por ahí sigue la cosa, según sean los descendientes.
26 de Septiembre de 2008
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