miércoles, enero 14, 2009

¿CREACIONISMO O EVOLUCIONISMO?

Tanto el Creacionismo como el Evolucionismo, en sus raíces más remotas y ocultas, serán siempre un misterio inescrutable a las mentes mejores y más entrenadas en cualquiera de los esquemas o especulaciones científicas elaboradas por el hombre. Lo cierto es que algo tuvo que haber existido desde la eternidad: o Dios o la Materia. ............................................................................................................................................. Por Daniel R Scott YO CREO EN AMBOS: en el Dios Creacionista y en el Dios Evolucionista. Según sea el caso o los estados de ánimo, creo en uno o en el otro. Es más, cuando, atrapado por mi mayoría de edad, abandoné la tésis tradicional y literalista del Creacionismo y abracé un estudio más o menos serio del evolucionismo, me llevé una sorpresa: eran tales las inconsistencias, grietas y lagunas de la Teoría de la Evolución que llegué a la siguiente conclusión: para poder aceptarla y creerla había que asumir necesariamente que ella solo era posible si Dios estaba detrás, modelando la arcilla cósmica con dedos divinos. No podía ser de otro modo. Es tan simple como ver a Dios con el martillo y el cincel en la mano, dando martillazos y toques a un bloque informe, lo cual tiene sentido porque en el primer verso del libro del Génesis que nos habla del principio de Todo, la palabra "crear", en el hebreo que fue escrito el texto, significa "labrar", "tallar" o "talar". Pero lo cierto del caso es que las casualidades del evolucionismo son tales que no queda más remedio que llamarlas "causalidades" y aceptar que sin el concepto cósmico, energético y cohesivo de Dios ( o energía, como últimamente algunos quieren llamarle ) la Teoría de la Evolución no sería otra cosa que un absurdo y una suprema imposibilidad. Una teoría (así con minúscula). Tanto el Creacionismo como el Evolucionismo, en sus raíces más remotas y ocultas, serán siempre un misterio inescrutable a las mentes mejores y más entrenadas en cualquiera de los esquemas o especulaciones científicas elaboradas por el hombre. Lo cierto es que algo tuvo que haber existido desde la eternidad: o Dios o la Materia. Decir que Dios existe desde la eternidad es una pretensión propia de todo dogma ciego, pero no es menos absurdo pregonar que la "materia bruta" es lo que existe desde la eternidad. Es más: supe de una hipótesis que sostiene que los átomos, las moléculas o lo que sea, que le dan al universo su contextura y orden corpóreo salen de la nada. Pero... ¿cómo es eso? ¡Por favor! ¿De la nada? Entonces surge la pregunta obligada: ¿Que es la nada? La Nada ( así con mayúscula ) es inexistencia absoluta y total. ¿Cómo la inexistencia absoluta, total y definitiva, puede regalarle al universo el andamiaje de átomos, moléculas y masa? La nada, por ser nada, nada puede dar ni de ella nada sale. Si lo que existe desde la eternidad es la materia ( y allí no pueden llegar los filósofos con sus sistemas de pensamiento, ni los teólogos con sus Biblias, ni el científico con sus naves espaciales ) ¿como hizo ésta para salir de su condición primigenia y caótica para crear entes y estructuras tan organizados y perfectos como los que apreciamos ahora ante el microscopio y el telescopio? ¿Se trató de una evolución ciega que tomó la primera dirección que se le ocurrió para que finalmente tu y yo seamos seres racionales y perfectos que con raciocinio sostienen puntos de vistas impares? Aun los mismos evolucionistas aceptan la imposibilidad del "caldo cósmico" Y un Charles Darwin confeso que sostener que un órgano tan complejo como el globo ocular haya evolucionado de la nada era un absurdo. No me cierro ni soy dogmático: Yo creo en la posibilidad racional de la Evolución solo si Dios está detrás de ella, fraguando cada una de las etapas creativo-evolutivas, porque de lo contrario no tiene sentido. Es más: sospecho que aún Dios no ha terminado su proceso creativo-evolutivo en nosotros y en la Creación. 26 de Octubre de 2008, de una carta a Arturo de Armas
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lunes, enero 12, 2009

La historia como memoria

Por José Obswaldo Pérez

ALGUIEN HA DICHO que la vida es un gran puzzle. Digámoslo en inglés para no decirlo en las palabras de la cantante Celia Cruz, “la vida es una gran tómbola”. Aunque esta última apreciación nada tiene que ver con la metodología cualitativa de la historia de vida. Un puzzle significa ensamblar piezas, construir y unir elementos. Eso es lo que constituye y define, en sí, una historia de vida. Vale la pena leer Pacheco: un llanero del siglo XX (2008, Editorial Miranda) de nuestro amigo el doctor Eduardo López Sandoval, para comprender el concepto.

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Antídoto contra dictadores

Por mucho tiempo, intelectuales, políticos y medios de comunicación consideraron que la corrupción, la pobreza y la impunidad, entre otros males sociales, podrían ser los causantes directos de la caída de las democracias y del advenimiento de las dictaduras. Esta obra descubre, mediante un enfoque novedoso y revelador, que detrás de toda "revolución social" se esconden razones más psicológicas y personales, y menos altruistas. ¿Por qué las sociedades se dejan seducir una y otra vez por los demagógicos discursos de los populistas y caen en manos de las tiranías cuando se sabe que las dictaduras sacrifican el desarrollo y las libertades elementales del hombre? Este es, tal vez, el dilema más importante que enfrenta la sociología contemporánea y que la presente obra explica de forma esencial, lógica y contundente. Es un grave error seguir pensando que las dictaduras surgen cuando aumenta la corrupción en los países democráticos porque al hacerlo indirectamente enviamos dos mensajes negativos, incorrectos y peligrosos: "Las democracias son corruptas" y "La solución inevitable es la dictadura". Las estadísticas demuestran que en las dictaduras existe tanta o mayor corrupción e injusticias que en las democracias, solo que la represión de la prensa y de las personas bajo los sistemas autoritarios impiden con más eficacia que se conozcan los "escándalos de palacio". Si, contrariamente a lo que muchos creen, no fuesen la corrupción ni las desigualdades sociales las principales responsables del surgimiento de las dictaduras, ¿cuáles serían las verdaderas causas? A través de un diálogo revelador entre dos estudiantes, Antídoto contra dictadores nos ofrece la respuesta de este y de muchos otros interrogantes clave. Puede consultar más sobre la obra en www.antidotocontradictadores.com.
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domingo, enero 04, 2009

Microbiografía/Guillermo Matute Ovalles

Don Guillermo Matute Ovalles
Fue periodista, músico, maestro, hombre público y distinguido caballero .



Por José Obswaldo Pérez


NACIÓ EN EL PUEBLO de Ortiz. Hijo de una modesta familia integrada por el farmaceuta don Pedro Ramón Matute Benavides y doña Manuela de la Trinidad Ovalles Garcia . Fue periodista, músico, maestro, hombre público y distinguido caballero . Casó con doña Encarnación Aguirre. De este matrimonio nació Evandro Matute Aguirre , eminente abogado, juez y escritor guariqueño.

Desde muy joven fue un apasionante lector. Su educación estuvo a cargo de maestros particulares y por su propia cuenta leyó autodidácticamente, construyéndose un basto conocimiento cultural. Hombre de sólidos conceptos cristianos. Como músico le gustaba tocar el armonio y cantar el Popules Meus, en misas y en fiestas patronales; llegó a ser corista de la Iglesia de Ortiz.

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sábado, enero 03, 2009

Se llamaba Simón Rodríguez

Por Daniel R Scott

ALGO AGOTADO MENTALMENTE, eso no me impidió leer con sumo gusto y placer desde la primera hasta la última página "Se llamaba Simón Rodríguez", que es, claro está, una obra de su autoría. La compré en fundación "Librerías del Sur", lugar que no visito muy a menudo por su sesgo irremediablemente ideológico. Pero el pasado 6 de agosto lo visité a ver que novedades había y corrí con la suerte y la grata sorpresa de toparme con su libro. Recuerdo que el librero, hombre amable y de maneras cultas, no se cansaba de recomendarme y ponderarme las virtudes de dos libros titulados "Razón y Revolución", o bien, "Revolución y Razón", pero yo no hacía otra cosa que ver titilar como una estrella el "Antonio Pérez Esclarín" en la cubierta del libro.

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