- AD logró resumir los grandes valores y aspiraciones de los venezolanos. A pesar de que su programa, desde el genésico Plan de Barranquilla (1931), estuvo definido por el pensamiento de sus líderes, en especial de Rómulo Betancourt, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Juan Pablo Pérez Alfonso, Rómulo Gallegos y algunos más, como Mariano Picón-Salas y Eduardo Mayobre, en todos los casos se basaron en una detenida reflexión sobre la historia de Venezuela. Era lo que correspondía a unos políticos que venían y por mucho tiempo se mantuvieron en el marxismo, pero siempre tomando como eje las especificidades de nuestra realidad de los años treinta y cuarenta. Tanto fue así que esa realidad la pusieron por encima de la ortodoxia revolucionaria que presuponía el marxismo de entonces, para así romper con el modelo soviético y buscar una ruta propia, venezolana. Eso fue haciendo un diálogo (una dialéctica acaso le hubiera gustado decir a un Betancourt de 1938), entre sus ideas propias y lo que la sociedad venía aspirando desde hacía un siglo: la democracia como palanca para la igualdad, la construcción del Estado nación sobre los regionalismos, el respeto de la independencia ante los poderes externos (en aquel momento encarnados en las compañías petroleras), la sustitución del caudillismo por un régimen de legalidad. El programa de la “revolución democrática”, como siempre la llamó Betancourt, era sobre todo producto de una tradición venezolana, actualizada en sus métodos con los últimos avances del siglo XX. En el foro Carrera Damas dijo que hay que “comprender para explicar”: pues bien, los adecos de la primera hora comprendieron a su sociedad, con base en ello la explicaron, y del diagnóstico hicieron un proyecto. Obviamente, AD no fue el único partido en plantear tales cosas, ni el único que hizo grandes esfuerzos en alcanzarlas, pero sí el que supo traducirlas en una propuesta conectada con las mayorías. Si la historia es capaz de dar lecciones, esta puede ser la más importante para AD y para cualquier otro partido venezolano actual: la necesidad de comprender su sociedad.
- El proyecto de país chavista no ha generado un consenso mayoritario. A diferencia del proyecto enarbolado por AD y los principales partidos que terminaron por imponerse durante el sistema de Puntofijo (1958-1999), el proyecto de país impulsado por Hugo Chávez, cuya síntesis definitiva está en el Plan de la Patria 2013-2019, no ha alcanzado, al menos hasta el momento, un consenso similar. Esto puede medirse, a falta de mejor variable, por los resultados electorales: durante los cuarenta años del sistema democrático anterior, quienes votaban por los partidos del sistema sumaban más de 90%. Eso en alguna medida explica el fracaso de la guerrilla. Pues bien, ni en su mejor momento el chavismo ha logrado representar a más de la mitad de los venezolanos si consideramos una abstención que en promedio ha rondado 30% y que, dentro de los restantes que sí votaron, el chavismo ha sido en su mejor momento 60% (pero que en las últimas elecciones ha llegado, con dificultad, a 51%). Por eso, del mismo modo que el altísimo apoyo a la democracia hace comprensible sus grandes victorias políticas de los años sesenta, el apoyo más bien limitado del chavismo explica su dificultad para dominar a toda la sociedad, así como los continuos sobresaltos a que se ha enfrentado en estos tres lustros. No es que otros factores, como sus falencias administrativas o sus escándalos de corrupción no hayan actuado en su contra, pero de base hay que considerar este aspecto cuando vemos que después del desmoronamiento de los partidos en la década de los años noventa, de las abrumadoras victorias políticas del chavismo entre 2002 y 2007, y de la gigantesca bonanza petrolera, se haya muerto Chávez lejos de consolidar su sistema: de base, por lo que vemos, hay demasiados venezolanos que no lo comparten. Incluso muchos chavistas tienen reservas en aspectos esenciales del mismo, como el socialismo.
- ¿Cómo llegamos a esto? Si el chavismo, entonces, no es una mayoría tan absoluta como puede pensarse, ¿por qué ha tenido tanto éxito? En buena medida porque no se ha enfrentado a contrapesos importantes, y no solo en los liderazgos. Lo que Hugo Chávez representó como mago de las emociones no se puede negar, pero junto a ello se apuntala la carencia de un proyecto como el que AD encarnó en 1940, diseñado con base en la historia y las aspiraciones mayoritarias. Más allá de sus limitaciones, el chavismo, tanto como un movimiento social amplio, como en cuanto partido político, fue lo que más se acercó a eso. De hecho, es imposible negar que retomó muchas banderas que los partidos del sistema anterior habían dejado olvidadas desde la década de los noventa, como el caso del sueño de igualdad, paralelamente golpeado por el colapso del sistema económico (colapso larguísimo, casi de dimensión geológica, en el que aún estamos). Una vez alcanzadas las grandes metas que se habían trazado en los años cuarenta (y eso ocurrió hacia 1980) hubo una crisis de ideas y una rutinización que no preparó a la dirigencia para la crisis económica que en breve estallaría ni para renovarse al ritmo en que cambiaba la sociedad. Veinte años después, ya la distancia con la base de la población era insalvable y, en medio de ese vacío de liderazgo, Chávez pudo morder una parte, no una abrumadora mayoría, pero sí lo suficientemente grande como para imponerse sobre las demás. La debilidad de las instituciones y de las empresas, junto con el control de Pdvsa y del Ejército después de 2002, pudo darle el poder absoluto. Pero ni su proyecto ha logrado convencer a todos los venezolanos (hoy decepciona cada día a más), ni la oposición logra terminar de perfilar el alternativo.
- Vale la pena repasar la historia. Aunque no puede aportar las soluciones que deben tomar los líderes y asesores, ¿no ofrece el panorama acá presentado algunas pistas sobre lo que ha sido un proyecto de sociedad exitoso, siquiera en el sentido de integrar a las mayorías? Leer la historia, oír a la gente, construir con ella y sus aspiraciones un programa, atender a sus tradiciones pero conectarlas con los avances de la hora actual: eso es lo que en buena medida le dio tan buenos resultados a AD, o al menos lo que el repaso de su historia insinúa. Y parecer ser, al mismo tiempo, lo que los líderes que deben abrir un camino para Venezuela en medio de la maraña de problemas que nos envuelve, que casi nos estrangula en este durísimo 2014, deben considerar si quieren construir una alternativa viable de sociedad.
jueves, septiembre 11, 2014
martes, agosto 26, 2014
No hay héroes cubanos negros
La semana pasada me reuní con Leonardo Calvo Cárdenas, y con Fernando Palacio, líder del Partido Liberal cubano, con quienes intercambiamos opiniones y percepciones sobre Cuba. Explican cuán difícil es hacer equilibrio entre una sociedad que no sabe lo que es la democracia ni la libertad y el deber que tienen en explicarlo, con los escasos medios existentes, sin tener una postura iluminista con el pueblo. Los cubanos sienten que hay algo que está mal, muy mal. Quienes tuvimos la suerte de viajar a Cuba en general volvemos con percepciones diferentes y con un anecdotario cliché como que “el taxista era ingeniero”, o “el mozo es médico” “te intentan vender hasta la esposa”-literal- y que cualquier cubano es capaz de conseguir cualquier cosa del mercado negro: “¿Quieres habanos? Yo consigo, ¿Quieres comer? Yo te llevo ¿Quieres mujeres? Yo te presento”. Nadie se te acerca a hablar porque sean cálidos o porque “los latinos somos así”, se acercan a hablar porque quieren ver cómo hacer que la plata que tenés en tu bolsillo llegue al suyo. Esto sucede en la peatonal de la Habana y en el punto más recóndito del interior cubano. Y este anecdotario cliché en realidad muestra de una manera muy generalizada una sociedad en la que no existe la confianza y por ende no existe el asociativismo ni la solidaridad social tal como la conocemos en otros países.
Frente a este escenario, de deconstrucción sistemática de valores sociales, lo que más preocupa a Leonardo y Fernando es la posibilidad de que en el futuro se instale el narcotráfico, que en algunos pueblos del interior comienza a surgir y el peligro que eso tiene para el futuro de Cuba.
Es inevitable pensar en nosotros y nuestra relación con la idea de democracia, en cómo quienes más enfáticamente condenan la dictadura militar argentina muchas veces son condescendientes con la idea de que no es tan grave que en Cuba no haya democracia porque “tienen asegurados la salud y la educación”. Habla mucho también de quienes políticamente creen que se sienten identificados por los valores de una revolución que sucedió hace 55 años, como si cada día de esos 55 años fueran como aquel Enero de 1959. Una revolución que luego de la caída de la Unión soviética no deja de desplomarse en todos sus sentidos, sentidos que eran sostenidos en base a inyecciones de dinero y no de luchas épicas para hacer películas con galanes de Hollywood.
Conversando con Leonardo y Fernando, también es inevitable preguntar qué puede hacer uno desde su lugar y piden que contemos lo que nos ha tocado ver, sin alterar ni una sola imagen, que contemos lo que vimos y vivimos fuera del mundo de los hoteles all inclusive cubanos, las playas paradisíacas, el clima templado y la buena música, porque ninguna de estas es mérito de los Castro.
Decirles opositores sería injusto, el opositor se opone. No hay una gota de resentimiento en sus palabras, trabajan para ser mejores ellos. No quieren venganza, quieren democracia.
MARTÍN YEZA
Es coordinador de la Dirección de Políticas de Juventud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y y coeditor de la web politicadiagonal.com.domingo, agosto 24, 2014
Juan Hurtado Manrique y la Iglesia de Ortiz
Algunos aspectos históricos sobre su recuperación se inician en el mes de enero de 1886, cuando se conforma una Junta de Fomento, bajo la presidencia del presbítero doctor Juan B. Franceschini, quien dedicará sus esfuerzos para rescatar aquel espacio religioso
![]() |
| Juan Hurtado Manrique, Proyectista de la Iglesia de Ortiz (Foto Reproducción JOP) |
Por José Obswaldo Pérez
Sobre la reconstrucción del templo de Santa Rosa de Lima del pueblo de Ortiz hay una riqueza histórica aún poco estudiada y sistematizada. Algunos aspectos históricos sobre su recuperación se inician en el mes de enero de 1886, cuando se conforma una Junta de Fomento, bajo la presidencia del presbítero doctor Juan B. Franceschini, quien dedicará sus esfuerzos para rescatar aquel espacio religioso, el cual se hallaba en “desmejoradas” condiciones por la “presión del tiempo”.
Entre los primeros objetivos de dicha Junta estaba la de encargarse de recolectar fondos entre los vecinos para tan loable obra. Así fue como se inició aquel comité que, para la fecha, ya había reunido unos 500 pesos, los cuales habrían de ayudar, en gran parte, en la reparación del templo.
A la par de esta iniciativa de los orticeños, el general Joaquín Crespo Torres – siendo presidente de la República – se comprometió durante una visita al pueblo de Ortiz, el 13 de mayo de 1886 que “emprendería toda su ascendente en la administración actual de país, para que el Tesoro Nacional erogase inmediatamente la cantidad de mil pesos, como contingente (...) a la reedificación del templo de esta ciudad”.
Para esta labor, el gobierno de Crespo encomendó la ejecución de la obra al notable arquitecto caraqueño Juan Hurtado Manrique, quien inicio los trabajos en julio de 1886 y para finales de ese año estaba terminado el frente y casi todas las paredes laterales de las naves derecha e izquierda.
El 8 de diciembre de 1896, el presbítero Franceschini señala – en una carta dirigida al ministerio de Obras Públicas (MOP) -, los adelantos de la reedificación, mencionando que faltaba el techado del templo; pero, los trabajos se habían interrumpidos, desde 1895.
“En esta obra se ha invertido (aproximadamente, hasta el último del mes próximo pasado) veinticinco mil pesos o sean cien mil bolívares”, apunta el emprendedor sacerdote, en su correspondencia.
Y continúa el párroco destacando que “para poner este edificio a punto de techarlo, falta pues, concluir el presbiterio y cuatro columna con cinco arcos por cada lado de la nave del centro”, acota.
A estos trabajos se incorporó el arquitecto Alejandro Chataing, asistente de Hurtado Manrique. En 1895, ambos proyectaron las modificaciones de la iglesia de Ortiz, la cual sólo se construye parcialmente. De modo que quedó inconclusa hasta finales de siglo XX. Sin embargo, se terminó el ancho frente, con dos cuerpos cilíndricos en sus extremos, destinados para la sacristía y el baptisterio y terminados con cúpulas. Los muros laterales que quedaron sin frisos evidencian las técnicas constructivas coloniales de mampostería y tapias con rafas, utilizadas por el arquitecto, mientras que las columnas fueron levantadas con ladrillos cuidadosamente conformados para reproducir la forma redonda.
La iglesia fue diseñada en una escala ambiciosa. Pero la crisis económica y política afectó la continuación de estos trabajos. También, tristemente, Ortiz fue afectado por la catástrofe del paludismo descrita en la novela de Miguel Otero Silva. La localidad para 1888 había perdido sus funciones administrativas estadales, con ellas le habían decretado la muerte.
El Partido Nacionalista en Guárico (1936-1941)
![]() |
| Roberto Vargas, una de las figuras políticas
del Partido Nacionalista del Guárico
|
Los primeros 35 años de la dinastía andina se iniciaron con la invasión de los sesenta que devino en la llamada Revolución Liberal restauradora, comandada por el general Cipriano Castro, quien derrocó al general Ignacio Andrade el 19 de octubre de 1898, meses después del asesinato del general Joaquín Crespo en la Mata Carmelera, el 16 de abril de 1898, este suceso dejó a Venezuela sin partidos políticos por más de 35 años. Muerto Gómez, el país vive un estallido político a partir de 1936.
El primer partido en organizarse fue Unión Nacional Republicana (UNR), fundado el 31 de enero. Entre sus fundadores estaban Martín Pérez Guevara, Casto Fulgencio López, Leopoldo García Maldonado, Enrique Tejera Paris. UNR fue el primero, y duró muy poco. De sus principales figuras, unos se fueron para el gabinete del presidente López Contreras, mientras otros buscaron tiendas políticas de mayor definición y vuelo.
El doctor Roberto Vargas y Oscar Larrazábal habían sido de los fundadores del Partido de José Manuel “El Mocho” Hernández, surgido de una escisión conservadora del Partido Liberal Nacionalista en tiempos del general Joaquín Crespo Torres. Entre 1936 y 1937 varios personajes se dedicarían a estructurar los que se llamaría el PARNAC, que era el resucitar del Partido Nacionalista al cual en el Guárico, perteneció el Dr. Roberto Vargas.
En su libro El Tuerto Vargas, doctor y general (1990), don Oldman Botello cita la obra: Venezuela Moderna (p. 37), donde se señala: “…El presidente Eleazar López Contreras estimuló la creación de organizaciones partidistas en el seno del gobierno y trató de que los amigos de su gobierno y la gente atemorizada por la presencia de las nuevas corrientes ideológicas y políticas se organizara para la batalla. En este camino permitió que el Ministro de Obras Públicas, ingeniero Tomás Pacanins protegiera la creación o mejor, la resurrección del Partido Nacionalista bajo las siglas de Parnac, queriendo estimular en los escasos sobrevivientes y en los nietos de los jefes del mochismo, o nacionalismo, el entusiasmo que fue candela guerrillera y fe electoral a comienzos del siglo XX”.
El Dr. Roberto Vargas fue de los abanderados en la constitución del PARNAC, en el cual militaban jóvenes representantes de las clases pudientes guariqueñas y algunos cuantos mayores. Pero esta organización tuvo vida efímera.
El Dr. Vargas, simultáneamente con su participación como senador, en 1936 es electo para encabezar el gremio de los ganaderos con el nombre de Asociación Nacional de Ganaderos de Venezuela, que es el embrión de lo que en 1938 el Dr. Julio de Armas Mirabal, junto con los hermanos Eladio y Arturo Díaz Vargas, de Valle de la Pascua; el Dr. Antonio Aranguren y Miguel Pulido, de Camaguán, constituyeron plenamente con carácter nacional. Fue un gremio también de poca duración aquel que encabezó Vargas, pero le correspondería presidir en 1946-47 la Asociación Nacional ya citada, teniendo como Secretario al fundador y primer Presidente, Dr. Julio de Armas.
El 16 de julio de 1936, junto con otras agrupaciones entre ellas los banqueros, caficultores, cañicultores, cacaoteros y empresarios, dirigen una exposición al Presidente López Contreras apoyando el “Programa de Febrero” por satisfacer las necesidades nacionales; consideran necesaria la promulgación de una ley que garantizase el orden público y condenaba la doctrina comunista, como era de esperarse en un grupo oligárquico como el que dirigía la exposición al Presidente López Contreras. (El Universal, Caracas, 20 de junio de 1936, p. 1. Citado por OB).
Estos tiempos fueron convulsionados para el país, especialmente en Caracas, donde el gobierno trataba de frenar los ímpetus de las generaciones emergentes en la política. Contaba el gobierno con el apoyo de la alta burguesía. Desde las tribunas de la oposición se denunciaban los desmanes en los métodos lopecistas de conducir el país.
El viernes 25 de septiembre de 1936 se constituye la directiva nacional del PARNAC, integrada por los principales Pedro José Rojas, Jorge Herrera Uslar, Oscar Larrazábal (que fue secretario del Mocho Hernández), Antonio Parra Pérez, Pedro María Delgado, Jorge Arévalo González y Carlos Navas Spínola; suplentes: Feliciano Pacanins, Antonio Lima, Roberto Vargas, Germán Balda Cantisani, Bernardo Borges Ustáriz, Elías Pérez Sosa y J.M. Pérez Machado; el tesorero fue J.A. Rangel Báez.
“Puros viejos godos. De la oligarquía caraqueña y provincial”, dice don Oldman Botello. El Partido Nacionalista o Parnac, junto con otros partidos fue estimulado por López Contreras como contrapeso a los partidos de izquierda, e inclusive le permitió a su ministro Tomás Pacanins que reviviera el Partido Nacionalista. Pudiéndose afirmar, que en el período 1936-1941, se plantea en la sociedad venezolana una crisis política en la que se dirime o pone en juego la cuestión del poder. En el curso de esa crisis y de la lucha que de ella se deriva, el Parnac se identifica con la clase social dominante, la cual intenta imponer desde el estado una concepción y una práctica autoritaria, oligárquica y restringida de la democracia.
En su declaración de principios el PARNAC se definía como “…una asociación cívica nacional de orden político, cuya finalidad es la de establecer en Venezuela la verdadera república democrática, organizando de acuerdo con las bases de su programa político, social y económico, los distintos ramos en que se divide la administración republicana”. Se fijó como objetivo realizar en Venezuela una renovación política y social; bajo el lema “La Patria por razón o por fuerza” y como bandera el color azul del pabellón nacional.
Pero su concepción política y su identificación con la elite gobernante, le depararon al Partido Nacionalista una vida efímera; no pudo resistir el peso y la dinámica de la historia, era una Venezuela distinta.
Para ese mismo tiempo ocurre también la disolución de otros partidos políticos como ORVE (Movimiento de Organización Venezolana), PRP Partido Revolucionario Progresista), FEV (Federación de Estudiantes de Venezuela), OP (Organización Popular) “…expulsados del país sus máximos dirigentes y confinados otros (…) tanto el Partido Nacionalista (PARNAC) como el Partido Agrario Nacional (PAN), perdieron su favor (el de López Contreras) y se extinguieron sin pena ni gloria…” (Venezuela Moderna. p. 37). El presidente López Contreras en su Mensaje ante el Congreso justificó las medidas por necesarias.
En el Guárico, del PARNAC en Ortiz fueron militantes: el Dr. Roberto Vargas, Horacio Trujillo, Nicanor Rodríguez… En Valle de la Pascua, las familias Zamora Pérez, Hernández Núñez, Hernández Zamora y los hermanos Eladio y Arturo Díaz Vargas. En Camaguán: Dr. Julio de Armas Mirabal, Dr. Antonio Aranguren y Miguel Pulido.
De sus últimas actividades, en junio de 1938 en Valle de la Pascua circuló una convocatoria del Partido Nacionalista, que supongo también circuló en los principales pueblos del Guárico, decía así:
PARTIDO NACIONALISTA
Por la razón y por la fuerza
CONVOCATORIA
El Directorio del Partido Nacionalista del Distrito Infante, en sesión extraordinaria del día 29 del próximo pasado, ha acordado convocar a sus miembros a un asamblea general, con el fin de constituir el nuevo Directorio político del año 1938 a 1939, y tratar asuntos de suma importancia para la colectividad. Se invita a todas las personas simpatizantes del Par-Nac., a la asistencia de este acto, que tendrá lugar el día 5 del corriente mes a las 2 p.m., en el salón de la Sociedad Socorro Mutuo.
Valle de la Pascua: 3 de junio de 1938.
El Directorio.
Pero ya la organización estaba herida de muerte y como tal desapareció… haciendo una efímera reaparición en 1941 para apoyar al presiente Medina Angarita.
REFERENCIAS
BATTAGLINI, Oscar. (2001): La democracia en Venezuela: Una historia de potencialidades no realizadas. Caracas: Ediciones FACES/UCV.
BOTELLO, Oldman. (1990): El Tuerto Vargas, doctor y general. Caracas: Fondo Editorial Ipasme. pp. 290-292.
CONSALVI, Simón Alberto. (2011): La historia y sus historias. El Post-Gomecismo 1936: Los Partidos Políticos (IV). Caracas: El Nacional, 14 Febrero de 2011.
El Universal, Caracas, 20 de junio de 1936, p. 1, citado por OB).
Fundación Universidad Metropolitana. (1988): Apreciación del proceso histórico venezolano. Caracas: Fondo Editorial Interfundaciones
HERNÁNDEZ G. Felipe. (2006): Historia de Valle de la Pascua. En los Llanos del Guárico. Caracas: Tipografía de Miguel Ángel García e hijo. p. 225.
MAGALLANES, Manuel Vicente. (1983): Los Partidos Políticos en la evolución histórica venezolana. Caracas: Ediciones Centauro/83. 5a edición. pp. 301-302.
Mensajes Presidenciales, tomo IV, p. 312.
Cronista Oficial del Municipio Leonardo Infante
felipehernandez457@yahoo.com
viernes, agosto 08, 2014
Enseñanza, elites y sujetos
José Obswaldo Pérez
Durante el
periodo de la conquista y la colonización en Hispanoamérica, la organización de la educación resultó un proceso lento y tardío, a lo
largo del hoy territorio
venezolano y, en el particular, en la
región geomental del
estado Guárico. Diferencias
explicables históricamente en razón a nuestra estructuración social, económica y política. Aunque, todavía, siguen siendo desiertas las búsquedas de
registros discursivos que den cuenta de la presencia del maestro o de la
escuela primaria en nuestros espacios locales durante el tiempo histórico colonial. Apenas unas pocas descripciones referidas en forma parcelada
detallan visiones teogónicas y cosmogónicas expresadas por aquellos hombres,
primeros habitantes y observadores de estos paisajes culturales
(Bigott, 1995) y,
especialmente, por la visión de
los llamados Cronistas de India.

