miércoles, marzo 15, 2017

Doña Josefa Arzola de Camero… “La chinga Arzola”… caritativa dama de la sociedad Vallepascuense y guariqueña.


Doña Josefa Arzola González de Camero: 
La Chinga Arzola o La Doña
FELIPE HERNÁNDEZ G.

DOÑA JOSEFA ARZOLA DE CAMERO, mejor conocida como La Chinga Arzola y La Doña, nació en Valle de la Pascua el 19 de marzo de 1936, ciudad donde también murió el 09 de abril de 2001, cuando apenas tenía 65 años… descendiente de los del Hoyo y Arzola, fue la hija menor del matrimonio de don Ángel Rafael Arzola y doña Josefa Antonia González, siendo además hermana de Josefina, casada con Nino Riera, Juanita, casada con Filiberto Armas Salazar, Carmen Cecilia de García, casada con Miguel García, América, casada con Pedro Guzmán, y Rafael Ángel Arzola González, casado con Elsa Salazar de Arzola.
Doña Josefa Arzola de Camero (La Chinga Arzola) fue casada con el señor Facundo Camero Velásquez, exitoso productor agropecuario, dirigente del Partido Social Cristiano Copei, secretario de la cámara del Concejo Municipal del distrito Infante en los años cincuenta, escritor, conferencista y gobernador del estado Guárico entre los años 1979 y 1980, durante la gestión como Presidente de la República del Dr. Luis Herrera Campins. Fue doña Chinga, una dama caritativa, amante del progreso, comprometida con la gente humilde y con las causas nobles y justas. Devota cristiana y católica practicante.
De la unión de doña Chinga con don Facundo Camero, nacieron sus hijos: Rita Mercedes Camero Arzola, casada con el médico veterinario y profesor del IUT de los Llanos, Eleazar Garnica; Ángel Guillermo, casado con la maestra Marlene Moreno de Camero; Eufracia Cecilia, casada con el productor agropecuario, Gregorio Campagna Rubín, y Ana Beatriz, casada con el comerciante y productor agropecuario, Guillermo Párraga Laya. Entre sus propiedades se contaban el hato El Caribe, en jurisdicción del caserío Apamate, y de otro hato en el sitio de La Peña.
Junto con don Facundo, fueron compadres del Dr. Luis Herrera Campins, de quien gozaron del aprecio y cariño, siempre que su apretada agenda se lo permitía, el Presidente Herrera Campins los visitaba y se hospedaba en su casa, también gozaron del aprecio de connotados políticos nacionales, entre otros del exgobernador del estado Guárico, José Antonio Malavé Risso.
Mujer de principios, comprometida y solidaria, luchadora incansable contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, son recordadas sus acciones y su arrojo para ayudar a los perseguidos políticos... muchas veces expuso su seguridad y la de su familia para esconderlos y protegerlos. Recuerda su hija Eufracia Cecilia, que en una oportunidad tenía escondido en su casa de la calle Las Flores al perseguido de la dictadura, Teodomiro Loreto, enterada que la Seguridad Nacional venía a allanar su vivienda, en una acción desesperada, mientras los gendarmes tocaban la puerta, ella lo maquillaba y disfrazaba de mujer, logrando sacarlo a través de un solar vecino hacia otro escondite... en otra ocasión, al mismo Teodomiro Loreto, lo escondió en una nevera y lo envió en una camioneta para que lo escondieran en una finca en jurisdicción de Espino.
En cuanto a su vida pública, doña Chinga a la muerte de la maestra Clara Matos Arzola, asumió la dirección del semi-internado que ésta abnegada docente había fundado en el caserío Sanjonote de la Montaña; Escuela Rural donde estudiaban semi-internos los niños y niñas de escasos recursos económicos de la comunidad, de caseríos vecinos y de Valle de la Pascua. Debido a que los recursos asignados por el Estado a través del Ministerio de Educación siempre eran insuficientes, doña Chinga para mantener la Escuela, solicitaba al comercio y a instituciones públicas y privadas, suministros de comida y útiles para los estudiantes y para adquirir otros faltantes de la institución.
Como Primera Dama del Estado Guárico, por su bondad y don de gente, logró conquistar el aprecio de muchas personas en su natal Valle de la Pascua y demás poblaciones de la entidad. Tanto era el aprecio, que en San Juan de los Morros, un barrio que ayudó a formar y consolidar, brindándole apoyo a sus habitantes, en gratitud en el año 1990 lo bautizaron con su nombre: Barrio “La Chinga”.
Amiga de los amigos, mucha gente la recuerda en las poblaciones guariqueñas. Fue copeyana toda su vida, gozó de la leal y sincera amistad del Presidente Luis Herrera Campins, del gobernador José Antonio Malavé Risso y de otros dirigentes nacionales, regionales y locales de esa organización política, que la llevaron a ocupar cargos en el partido Copei y a ser candidata a la Alcaldía del Municipio Leonardo Infante el año 1990. Su residencia en Valle de la Pascua, en la calle Retumbo, entre las calles El Roble y Cinco de Julio. Quinta “Madrecita”.
A continuación se transcribe una nota periodística escrita el 27 de enero de 1997, fecha en que el Expresidente de República, Dr. Luis Herrera Campins, se encontraba en Valle de la Pascua, visitando a sus compadres, el exgobernador del estado Guárico, don Facundo Camero Velásquez y a su esposa, la Chinga Arzola, la nota dice:
Asistí junto con mi esposa, doña Josefa Arzola de Camero, a un acto solemne en la Plaza Bolívar de Chaguaramas, acompañado del Presidente y Senador Vitalicio, Dr. Luis Herrera Campins. Un acto florido, alegre, concurrido y a la vez sencillo, donde se conmemoraban los 176 años de la muerte del Libertador y un año más de la existencia de la población. El Orador de Orden fue el joven oficial del Ejército, General de Brigada Miguel Díaz Fraile, nativo de ese municipio y vinculado a honorables hogares vallepascuenses… Hubo condecoraciones a distintas personalidades, con la Orden Manuel Cedeño, el “Bravo de los Bravos”. Pero una de las facetas que más embelleció, fue la publicación del libro que bautizamos con el Alcalde Carlos Jiménez, titulado “Notas Ancestrales de un pueblo: Chaguaramas”, escrito por el cronista Rafael Castillo García...
El nombre de La Chinga Arzola se mantiene vivo en el recuerdo de los vallepascuenses, de quienes fueron sus siempre amigas incondicionales, entre ellas: Maritza de Michelangelli, Isolina Arzola, Yolanda Camero, Juliana Gamarra, Kiralba Graterol, Sonia Charaima, etc.

*Cronista del Municipio Infante / UNESR.
felipehernandez457@yahoo.com

Compártalo:

domingo, marzo 05, 2017

“Aquí amamos a Chávez”

Por CARLOS MALAMUD

El 5 de marzo de 2013 moría Hugo Chávez en medio del desconsuelo de sus seguidores. Su despedida, convertida en un funeral de estado, fue seguida por cientos de miles de venezolanos y numerosos mandatarios extranjeros. Cuatro años después las cosas han cambiado y es el gobierno bolivariano quien debe recordar a sus compatriotas la obligación de amarlo, probablemente por temer que ese sentimiento no aflore de forma espontánea.

Así se pone en marcha la maquinaria propagandística para rescatar su figura y, de paso, salvar al régimen de la debacle y la pérdida de prestigio en que se haya inmerso. En pocas semanas hemos pasado del “aquí no se habla mal de Chávez” para minimizar el impacto de la serie “El comandante”, al “aquí amamos a Chávez”. Ninguno de los dos casos es una sugerencia o invitación sino, más bien, una imposición que invade la esfera privada y los sentimientos.

Ante la falta de respaldo popular y argumentos convincentes, el chavismo ha entrado en un terreno resbaladizo e imprevisible. Al invocar a los “escuálidos” (opositores), Diosdado Cabello demuestra una vez más que la campaña de amar a Chávez no es una invitación cordial: “No nos van a sacar al comandante del corazón, escuálidos, ni hoy ni mañana ni nunca, dentro de 100 años seguiremos hablando de Chávez”.

Las encuestas confirman la orfandad del gobierno. Sólo el 17% de los venezolanos dice amar a Chávez y más del 50% ni lo ama ni lo odia. Y si bien Chávez mantiene un 50% de popularidad, cuatro años atrás tenía 71%. Maduro apenas es bien valorado por el 18% de los encuestados, en un declive constante de su imagen.

Uno de los retos del chavo-madurismo fue convertir el recuerdo de Hugo Chávez en mito religioso. Daniel Lozano cita en La Nación a Michele Ascencio, una antropóloga haitiana-venezolana ya fallecida: “El uso de las creencias religiosas del chavismo es una forma de hacer política. El reto es convertir al ciudadano en devoto”.

Es una nueva vuelta de tuerca a la religiosidad latinoamericana, no ajena a la fuerte expansión de las iglesias evangélicas. Esto explica la presencia del “amor” y del verbo “amar” en el discurso político regional. En su campaña electoral de 2002, el PT brasileño ganó por primera vez unas elecciones presidenciales con el lema “Lulinha, paz e amor”. Y en 2009, tras 10 años en el poder y en pleno fragor para lograr la reelección indefinida, el PSUV publicó un decálogo de razones por las que se debía votar que Sí en el referéndum. La primera: “Porque Chávez nos ama, y amor con amor se paga”.

Al margen de su mala gestión de gobierno, un gran obstáculo del chavo-madurismo para impulsar el enaltecimiento de su líder es que, a diferencia de Fidel Castro, carece de rasgos heroicos que puedan ser convenientemente exaltados. Su amor por los pobres, su servicio a la patria o sus logros en la gestión, hoy son insuficientes. Su hoja de servicios militar no incluye nada parecido a Sierra Maestra, ni ninguna entrada triunfal en La Habana. Sólo el mítico “por ahora” tras el fallido golpe de febrero de 1992. El intento de convertir el “por ahora” de entonces en el actual “Chávez para siempre” e instituir el 4 de febrero como “día de la dignidad nacional” no alcanza.

Chávez será recordado por sus buenas obras y no por mitificaciones. Sin embargo, el desgobierno de sus sucesores, comenzando por la cúpula gubernamental y la del partido político que la sustenta, está haciendo todo lo posible para enterrar el legado chavista. Siguiendo a Derrida se podría afirmar que la nueva campaña de “amar a Chávez” prosigue la deconstrucción de la “revolución” bolivariana.

Pese a todo se insiste en los tópicos tradicionales, comenzando por el del “espíritu inmortal”. Por eso se pretende redimensionar al “Gigante de América”, haciéndolo aún más grande. O se intenta que el maná que reparte el “Mesías de los Pobres” llegue a un mayor número de destinatarios y aumente el número de sus fieles y seguidores, aunque los recursos (materiales y de ideas) a disposición del proyecto bolivariano sean cada vez más escasos.

En definitiva, se busca que el “Chávez infinito” llegue más allá, que realmente no tenga límites nacionales, regionales o internacionales, pese a su creciente desprestigio. Por eso Maduro insiste: “Además de las actividades previstas en homenaje a nuestro Comandante Chávez, para conmemorar un año más de su partida física, hemos decidido lanzar la campaña ‘Aquí amamos a Chávez’ que tendrá su canción en varios idiomas, porque nuestro Comandante Chávez es un líder mundial que trascendió nuestras fronteras”.

En 2014, a 15 años de la llegada de Chávez al poder, Maduro afirmaba tajante: “La actividad de la vanguardia revolucionaria no está en la calma está en la actividad. Amar a Chávez y a la Patria es convertir el amor en acción” o “Todo el que se sienta patriota, que ame a esta Patria, el que ame a Chávez, el que se sienta bolivariano y bolivariana”. El hecho es trascender el amor platónico y pasar de las palabras a los hechos: “No basta con decir lo amo tanto que no puedo vivir. ¿Qué nos enseñó Chávez? La lucha todos los días, la acción, el compromiso, el trabajo permanente”.

La “Marcha peronista” es rotunda en lo referente a la valía del líder y al recuerdo que se debe cultivar: “Por ese gran argentino/que se supo conquistar/a la gran masa del pueblo/combatiendo al capital./Perón/Perón, que grande sos./Mi general, cuanto vales”. La duda que angustia a Maduro, Cabello y sus principales seguidores es si la gran masa del pueblo venezolano seguirá subyugada por la figura de Hugo Chávez o buscará nuevos referentes. De momento, y como no las tienen todas consigo, apelan al temor y así se pasa del “aquí no se habla mal de Chávez” al “aquí amamos a Chávez“. Así sea.

CARLOS MALAMUD

Catedrático de Historia de América de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), de España e Investigador Principal para América Latina y la Comunidad Iberoamericana del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos. Ha sido investigador visitante en el Saint Antony´s College de la Universidad de Oxford y en la Universidad Torcuato Di Tella de Buenos Aires y ha estado en posesión de la Cátedra Corona de la Universidad de los Andes, de Bogotá. Entre 1986 y 2002 ha dirigido el programa de América Latina del Instituto Universitario Ortega y Gasset, del que ha sido su subdirector. Actualmente compatibiliza su trabajo de historiador con el de analista político y de relaciones internacionales de América Latina. Ha escrito numerosos libros y artículos de historia latinoamericana. Colabora frecuentemente en prensa escrita, radio y TV y es responsable de la
Compártalo:

A los morochos: ¿Qué es el populismo?


No se llama populismo por casualidad, sino porque es popular. Logra engañar a la gente ofreciendo repartirle gratis cosas, usualmente producidas o propiedad de otros, a quienes los populistas definen como ladrones y especuladores, mientras la economía los llama correctamente productores y generadores de riqueza y a quienes le pueden expropiar todo


Por Luis Vicente Léon

Luego de terminar una entrevista telefónica con un periodista extranjero, me di cuenta que mis hijos me miraban con algo que parecía curiosidad. ¿Qué pasa?, pregunte extrañado. “Papá, ¿qué es eso del populismo, que cada vez que lo nombras terminas intenso?”. La pregunta me tomó por sorpresa y mi respuesta en ese momento fue bastante pobre, así que decidí profundizar el tema para ellos y para ustedes aquí.
El populismo es una oferta política engañosa, aparentemente atractiva para las personas más desposeídas, quienes usualmente son quienes lo apoyan con mas pasión y, paradójicamente, quienes terminan más afectados por sus resultados, invariablemente devastadores.
No se llama populismo por casualidad, sino porque es popular. Logra engañar a la gente ofreciendo repartirle gratis cosas, usualmente producidas o propiedad de otros, a quienes los populistas definen como ladrones y especuladores, mientras la economía los llama correctamente productores y generadores de riqueza y a quienes le pueden expropiar todo, menos su conocimiento exclusivo de cómo esas cosas se hacen y se distribuyen eficientemente. Los discursos populistas son encendidos, llenos de culpables, enemigos imaginarios y marcianos invasores.
Ofrece cambio y castigo, dos palabras seductivas y motivadoras. El discurso es siempre el mismo: Castigo a la oligarquía, redistribución de la renta (operación Robin Hood), intervencionismo económico, controles, expropiaciones e intervenciones de empresas y se acompaña con la criminalización de la disidencia, el nacionalismo y el chauvinismo, entre muchas otras yerbas aromáticas.
Pero el populismo suele tener un tiempo finito para conectar a la población. Su primer problema es la incapacidad para resolver los problemas que promete atender. Él llega cuando la situación es mala y eso le hace más fácil penetrar el deseo de cambio de la población, pero el resultado también siempre es el mismo: ineficiencia, corrupción, desinversión, destrucción de valor, contracción económica y empobrecimiento exponencial, lo que lleva a sus ejecutores a ofrecer más control para “tapar” los huecos que deja el control anterior, a la vez que acentúa la persecución y la represión contra sus adversarios para fortalecer la tesis de los culpables externos. El resultado es igual que en el del primer control, pero peor, y la respuesta de los populistas es controlar aún más para “tapar” los huecos del nuevo control, con el que se pretendía “tapar” los huecos del control previo y así sucesivamente.
Cuando alcanza su nivel máximo de ineficiencia, que siempre alcanza, la población, que antes los aplaudía, ahora quiere cambio. Independientemente de su nivel de formación termina entendiendo el problema y el responsable como si hubiera pasado por una maestría de economía. Rechaza ahora los controles, el intervencionismo, las expropiaciones y quiere votar  para reformular lo que ahora entiende inadecuado e inviable. Pero los populistas, que antes se basaron en el respaldo de esa población para justificar su poder, ahora impiden que ese pueblo se exprese. Lo amenaza y restringe, coartando incluso su libertad de expresión, bajo la tesis de que si alguien teme decir lo que piensa, terminará por evitar pensar lo que no puede decir.
Como una película de Hollywood, luego de pasar más trabajo que una gata ladrona, el final de esa historia suele ser alentador: el fin del populismo y el rescate de la democracia y el mercado. El problema es que ese final feliz no siempre llega con la misma celeridad, ni comodidad. Depende de lo que la sociedad haga para lograrlo. Pero no se trata de un tema de fuerza sino de inteligencia. Un bien mucho más preciado, valioso… y escaso.
Compártalo:

viernes, marzo 03, 2017

Carlos Belisario: “ A costa de la demagogia reivindican memoria de la Negra Matea”

El dirigente político solicitó al presidente Nicolás Maduro reivindicaciones por parte de su gobierno con el municipio Ortiz, quien se encuentra sumergido en el olvido por todas las instituciones y entes gubernamentales

Carlos Belisario, médico de la población de
 San José de Tiznados (Ortiz)
El medico Carlos Belisario lamentó que se pretenda reivindicar la memoria de la negra Matea a costa de la demagogia y de una gran desidia con el pueblo que la vio nacer, en alusión a los actos programados para el traslado de sus restos simbólicos al Panteón Nacional.

Belisario, quien estuvo en los actos que comenzaron en San José de Tiznados, el pasado miércoles 1 de marzo, se refirió al evento resaltando: “Nuestros pueblos han escrito su nombre en la historia de Venezuela; pero es una verdadera lástima que, en 18 años de revolución bolivariana, nos encontremos hoy sumergidos en la desidia y en el abandono total. Ni el gobierno nacional, regional y mucho menos el municipal le han dado el valor y la importancia histórica que tienen nuestros pueblos al tenerlos con la vialidad intransitable, falta de alumbrado público, fallas en el aseo urbano, en los servicios públicos, instituciones educativas, culturales, deportivas y recreativas totalmente deterioradas, ausencia en construcción de viviendas”.

Además, el dirigente aprovecho la oportunidad para enviarle un mensaje al Presidente Nicolás Maduro “Sr. Presidente celebramos que los restos simbólicos de Nuestra Matea Bolívar sean exaltados en el Panteón Nacional; pero, aprovecho la ocasión para exigirle reivindicaciones por parte de su gobierno a nuestro municipio Ortiz quien se encuentra sumergido en el olvido por todas las instituciones y entes gubernamentales”, finalizó.

Compártalo:

miércoles, marzo 01, 2017

Ese policía de Ortiz….

Como primera autoridad del pueblo, llegó muy temprano una mañana a su despacho en la prefectura local; colocó su revolver sobre la mesa y llamó a su policía de turno, el gerdamen Raimundo, un guardia analfabeto; pero, muy diligente, jocoso y dicharachero


Avenida Bolívar de Ortiz, año 1965

José Obswaldo Pérez

A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX, el general Luis Benito Crespo Torres, hermano del General Joaquín Crespo —caudillo llanero quien fue dos veces presidente de Venezuela—, fue jefe civil de Ortiz. Como primera autoridad del pueblo, llegó muy temprano una mañana a su despacho en la prefectura local; colocó su revolver sobre la mesa y llamó a su policía de turno, el gerdamen Raimundo, un guardia analfabeto; pero, muy diligente, jocoso y dicharachero:
— Es orden de Calabozo — le dijo el general Luis Crespo Torres, cumpliendo así las instrucciones superiores emanadas del gobierno del Benemérito y del presidente del Estado Guárico.
Crespo Torres —como lo llamaban, con su segundo apellido— fue General de Brigada de los Ejércitos de Venezuela, ascendido a esa jerarquía en mayo de 1885; participó en numerosas jornadas de guerra y con importante actuación, especialmente en la Revolución Legalista que acaudilló su hermano Joaquín en 1892 y en la Revolución llamada Libertadora, entre 1901 y 1903, siendo comandante del 9° Cuerpo del Ejército Revolucionario contra el gobierno del Gral. Cipriano Castro. Nació en Parapara en 1857 y murió en Caracas en 1933. Casó en primeras nupcias por la Iglesia, en Parapara, con María Andrea (o María del Carmen) Belisario, nacida el 23 de febrero de 1859, hija de Vicente Belisario y Victoria Ramírez, en agosto de 1871. Fueron padrinos de la boda Camilo Torres  y Concepción Freitas (AP. Parapara. Mat. 1881;p. 57). Mientras, en segundas nupcias, el general Crespo Torres, en acto cumplido en Calabozo el 11 de noviembre de 1887, desposó a la distinguida señorita Carlota Mier y Terán Romero, hija de don Francisco Mier y Terán Matos y doña Emperatriz Romero (AAC. Parr. Las Mercedes. Mat. 1887: 29v). Físicamente, el general era renco de una pierna; se la había malograda con una herida de bala en una de esas batallas por la defensa de la legalidad institucional. Sin embargo, el hombre mantenía su fama de persona recia y arrojada.
— Si, señol enseguida mesmo cumplo sus oldenez, mi generar—respondió avivadamente Raimundo.
—Ved, toma nota de todos los carros que pasen por aquí— dijo Crespo Torres, la máxima autoridad local y le entregó un lápiz y un papel de línea casi amarillento.
Raimundo salió a la antigua calle Comercio, la principal avenida de transito de Ortiz, hoy convertida en avenida Bolívar. Allí se plantó, en la espera de algún vehículo de motor.
Al poco rato apareció un automóvil en la calle principal y Raimundo, como buen servidor público, detuvo el auto. El viejo policía se acercó a los viajantes y educadamente comenzó a hacerles preguntas tales como su jefe la había encomendado. Sacó el lápiz, un viejo papel amarillento y le dijo al conductor:
—Escríbame aquí mesmo, su nombre y pa’ oden van.
El conductor tomó el lápiz y el papel y luego escribió este verso: “Ese policía de Ortiz, / merece que le tire un peo/ en la punta de la nariz”,  
El policía inocente de la burla  llevó el papel al general Crespo, el cual leyó y luego miró a Raimundo de reojo, echándose una carcajada.
Con el tiempo, un periodista larense quien se desempeñaba en el MSAS en Caracas, me confesó, hacia la década de los 80 del siglo XX, sobre el autor del aquel versito, el cual se hizo popular en casi toda Venezuela.
—Fue Concepción Concho Carrasco- me dijo el versado hablistán-, quien fue tesorero de la gobernación de Apure — durante el mandato del General José “Pepe” Domínguez, en la década de los años 30—, el autor de aquel versito insidioso que, aún, algunos lugareños recuerdan.

José Obswaldo Pérez es periodista e historiador. Actualmente editor de la Revista Electrónica Fuego Cotidiano


Compártalo: