sábado, febrero 24, 2018

Genealogía de los Meléndez y Pereira en el Valle del Tiznados



De linaje español este apellido se estableció en el Tiznados del siglo XVII, como un grupo familiar, dedicado a la actividad ganadera. 


Por José Obswaldo Pérez 

¿QUIÉN FUE José María Meléndez y Pereira? Era nativo de Villa de Cura, de linaje español. Hijo de Nicolás Melendres, nacido en Villa de Cura, hacia 1722. Ca en aquella ciudad, en 1749, con Rosaa Pereira y Araña[1], nacida en 1727; hija de Sancho Pereira y Arráez (1691-1751) y María González de Araña y Orta (1708- ). Fueron, también, padres de: Jo Ramón, Juana María de los Ángeles y Rosaura[2].



José María se había establecido en San Francisco de Tiznados, a finales del siglo XVIII, con parientes dedicados a la ganadería. Allí, en aquel pueblito agropecuario, contrae matrimonio con doña Paula María Roscio Nieves, hermana del doctor Juan Germán Roscio, prócer independentista. De esta pareja son hijos suyos Domingo Antonio, Juliana, Ángela y Hemenelgido Meléndez Roscio. Este último, en 1874, ocupó el cargo de secretario de la jefatura civil de San Francisco de Tiznados[1], quien a juicio del periodista e historiador Oldman Botello, tenía buena caligrafía. A finales del siglo XIX, era preceptor en la parroquia Santa Rosa de Lima de Ortiz.

Su hijo, Hemenelgido Meléndez, casó con su prima Belén Meléndez y, a su vez, son los padres del comerciante orticeño José María Meléndez Meléndez. Este José María, quien lleva los nombres de su abuelo, contrajo nupcias en febrero de 1903 con la joven Socorro Berroterán Ramos, hija del comerciante y ganadero don Esteban Berroterán y Socorro Ramos[2]. Entre los firmante de la acta del matrimonio civil se haya como testigo la señorita Beatriz Rodríguez, quien, posteriormente, ocupara el cargo de maestra de la Escuela Federal de Ortiz, a principios del siglo XX y será el personaje literario de la señorita Berenice en la novela Casas Muertas, escrita por el escritor anzoatiguense Miguel Otero Silva.

Su hermano Domingo Meléndez Roscio fue comerciante y servidor público. Representó los intereses comerciales de la Casa Comercial de los señores Jo de Jesús Trujillo e hijos, en el municipio Ortiz. También, se desempeñó como maestro de primaria en 1913, formando parte de la Junta Examinadora de la Escuela Federal de Ortiz, entonces, regentada por la señora Beatriz de Rodríguez. Además, fue concejal y músico.

Una hermana del comandante José María, Ángela Meléndez Pereira casó con el villacurano don José Aranguren y son los padres de María Salomé Aranguren Meléndez, quien contrajo matrimonio el 27 de noviembre de 1830 con don Juan Paúl (viudo de Teresa Pulido), caraqueño establecido en Villa de Cura[3].  Una  hija  de  esta  pareja,  Teolinda  Paúl Aranguren   la  mayor- se  casará  con  el  músico  e intelectual Tomás Federico Rodríguez, oriundo de Cagua y establecido en Ortiz, mediado de los años 40 del siglo XIX.

Otros hermanos. Jo Ramón, nacido en 1750; casó el 22 de diciembre 1787, con María Marcelina Trujillo y Pereira, nacida en 1760. Juana María de los Ángeles contrajo matrimonio con Jo de la Natividad Aranguren, de cuya unión son hijos suyos: Josefa, casada con Coronel. Francisco Guerrero; Ana Antonia, casada el 12 de diciembre 1832 con General Venancio María Rachadell y Soto; María Salomé, casada el 27 de noviembre 1830, con Doctor. Joaquín Paúl y Terreros, nacido en 1776, con sucesión[4]. También,  Manuel, Luisa  y Vicenta Aranguren y Meléndez.
Por su parte,  Rosaura Meléndez y Pereira casó con don Jeremías Scotte (o Scott)[5], quien compró en San Francisco de Tiznados en 1848, un hato a don Francisco Monroy, latifundio que contenía “más de cuatro mil reses, 400 bestias caballares y 80 burros aproximadamente” (Botello, 2004; p.34).

De este matrimonio fueron hijos suyos: Francisco, Andrés y Daniel Scott Meléndez. El primero se casó en Ortiz, el 24 de junio de 1871, con Inés Rodríguez Ávila, hija legitima de Pedro Pablo Rodríguez y doña Bárbara Ávila. Fueron testigos Enrique Briceño y Melicia Trujillo.

La ascendencia materna

Por la rama materna, los Meléndez y Pereira están vinculados con los Pereira y Arana (Araña, en los viejos documentos), también, familias villacuranas y fundadoras de este apellido en Parapara, San Francisco de Tiznados, Ortiz, y otros contornos lugareños, donde se habían establecido como criadores de ganados. Su o don Dionisio Pereira y Arráez, natural de Caracas, fue el cuarto Teniente de Justicia de Calabozo. Desde 1749, gobernó por tres años la ciudad, “con mucha quietud y por haber muerto el padre de este, le fue preciso mudar de domicilio con su familia, por lo que hizo renuncia del empleo” (Carrasquel; p.125). Fue hijo de don Sancho Pereira y doña Leonor Arráez de Mendoza.

Un hijo de la pareja Pereira Arana, Santiago Pereira, nacido en San Francisco de Tiznados, contrajo matrimonio en la Iglesia de Santa Catalina de Sena de Parapara, con doña María Susana Pinero y Requena, el lunes 08 de noviembre de 1762. La prometida era hija de don Francisco Lorenzo Piñero y de doña Luisa María Requena, vecinos parapareños. El matrimonio fue oficiado por el párroco bachiller Luis Maestre. Entre sus hijos cuentan: José de Jesús, nacido en 1773; fue su madrina doña Isabel María Arana y Pedro José Pereira Arana, quien vino al mundo en el 1776, siendo sus padrinos el ganadero Francisco Navarrete y Chinea y su esposa María Prudenciana Pereira y Araña.

Por otra parte, los Pereira y Araña, son parientes del Libertador, puesto que Sancho Pereira y Arráez, fue nieto del Capitán Andrés Arráez de Mendoza y Castro (1616- ) y María de Bolívar y Rebolledo (1624-1673); esta última, hermana del Capitán Luis de Bolívar y Rebolledo (1627-1702) nacido en Caracas y casado alrededor de 1655, con María Martínez  de Villegas y Guevara (1628-); siendo esta pareja los abuelos paternos de nuestro Libertador, Simón Bolívar.

Además, los Meléndez y Pereira (o Meléndez Pereira) son parientes del general Ezequiel Zamora. También, eran del general José de los Santos Pereira, padre del periodista y escritor calaboceño Ismael Pereira Álvarez, quien residió en Ortiz y ejerció la docencia y el periodismo. Personaje de quien escribí en mi trabajo de grado para optar el título de licenciado en Comunicación Social por la Universidad Central de Venezuela.

Bibliografía consultada


Archivo Parroquial de la Iglesia Santa Catalina de Siena - Parapara - Estado Guárico. Matrimonios.
BODÚ AYALA, GILBERTO JOSÉ. Algunos Linajes de Venezuela. Compendio Genealógico de Algunas Familia venezolanas
BOTELLO, OLDMAN (1998).Los Tiznados: orígenes de San Francisco y San José de Tiznados. Caracas: Congreso de la República. Ediciones de la Cámara de Diputados.
BOTELLO, OLDMAN (2004). El linaje Fuentes Ceballos de Landazuri de Villa de Cura y sus entronques. Trabajo de incorporación como Miembro de Número del Instituto Venezolano de Genealogía. Serie Cuadernos de Genealogía.
CARRASQUEL, FERNANDO (1943). Historia de algunos pueblos del Guárico. Caracas: Imprenta Nacional.
CONCEJO MUNICIPAL DE ROSCIO (1903). Actas de Matrimonio. Distrito Roscio.
HERRERA VAILAR B (2007). La estirpe de Los Rojas. Caracas: Fuente para la Historia Colonial de Venezuela, ANH; Tomo I, p.601.
ITURRIZA GUILLÉN, CARLOS (1974).Matrimonios y velaciones de españoles y criollos blancos celebrados en la catedral de Caracas desde 1615 hasta 1831, Caracas: Instituto Venezolano de Genealogía, 987.7/C1 V2i., p.380; Número: 131.
SCOTT, DANIEL (2012). Remembranza de familia. San Juan de los Morros: Ediciones El Perro y la Rana.





[1] BOTELLO, OLDMAN (1998).Los Tiznados: orígenes de San Francisco y San José, p. 95
[2] CONCEJO MUNICIPAL DE ROSCIO (1903). Actas de Matrimonio. Distrito Roscio.
[3] BOTELLO, OLDMAN (2004). El linaje Fuentes Ceballos de Landazuri. de Villa de Cura y sus entronques. Trabajo de incorporación como Miembro de Número del Instituto Venezolano de Genealogía. Serie Cuadernos de Genealogía. p.40.
[4] De esta unión  es la primigenia Teolinda  Paúl Aranguren,  casada  con Tomás Federico Rodríguez, quienes  vivieron por mucho tiempo  en Ortiz.
[5] Según el escritor y abogado Daniel Scott, autor del libro Remembranza de familia (2012), Jeremías emigró a Venezuela y se estableció en Villa de Cura. “En el mes de agosto de 1848 contrajo matrimonio con  la señorita y educadora Rosaura Meléndez” (p.20).

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sábado, febrero 17, 2018

La campaña del centro en el Guárico (1817-1818)

La Campaña del Centro fue la campaña militar emprendida por Simón Bolívar con el objetivo de conquistar la ciudad de Caracas. Los patriotas venezolanos habían conquistado la Guayana venezolana en 1817 y en Apure el Gral. José Antonio Páez dominaba la región. Bolívar deseaba con estos nuevos recursos terminar la guerra con una decisiva campaña sobre la provincia de Caracas, destruyendo al ejército realista del “pacificador” Pablo Morillo en su avance hacia la capital.


FELIPE HERNÁNDEZ G.*


En el sitio de Santa Clara de Manapire, a orillas del río Manapire en jurisdicción de Espino, el Libertador Simón Bolívar esperaba entrevistarse con Pedro Zaraza a finales de 1817. Así lo expuso en distintas comunicaciones. Específicamente, en dos cartas fechadas el 26 y el 30 de noviembre de 1817, y en otras dos fechadas el 02 y 05 de diciembre de 1817.


En la primera comunicación dirigida por el Libertador Simón Bolívar al general Pedro Zaraza el 26 de noviembre de 1817, le dice: “Mi objeto es que Usted VS ocupe a Santa Clara sobre el Manapire en las inmediaciones de Espino, este último pueblo será ocupado por mí cuando sepa que VS se acerca a aquel”. El Libertador nunca estuvo en Espino.

Con ese objetivo comenzó a concentrar sus tropas a finales de 1817, pero la derrota sufrida por el Gral. Pedro Zaraza en la batalla de La Hogaza forzó a Bolívar a suspender las operaciones. El 2 de diciembre de 1817, en el hato La Hogaza, en jurisdicción de Espino, el realista Miguel de La Torre venció al patriota Pedro Zaraza Manrique, frustrando los planes del Libertador de invadir la provincia de Caracas por Manapire. En esa batalla murió su sobrino, don Guillermo Palacios. Entre los objetos de los cuales se apoderó La Torre, figura una imprenta que estaba en poder del Gral. Zaraza. Que se tenga noticia, esa fue la primera imprenta traída al oriente del Guárico.

El 14 de enero de 1818 el Gral. Páez venció en La Biruaca al comandante José María Quero. El 30 de enero, en el hato Cañafístola se entrevista con el Gral. Simón Bolívar, presidente de Venezuela, en campaña que venía desde Angostura para integrarse al ejército de Apure en la campaña contra el Guárico. Páez reconoció la autoridad de Bolívar; la Campaña del Centro se inicia el 6 de febrero de 1818 con la Toma de las Flecheras, según un intrépido plan trazado por el Gral. Páez, la acción se desarrolla en las afueras de San Fernando de Apure, en el Paso del Diamante del río Apure, teniendo como resultado la victoria para el ejército patriota.

Este hecho se dio en la segunda fase de la Campaña del Centro o de 1818, iniciada por El Libertador Simón Bolívar en Angostura (hoy Ciudad Bolívar) el 22 de noviembre de 1817 con tres batallones que siguiendo el curso del Orinoco partieron hacia Apure, ejército que paulatinamente se iría acrecentando con la incorporación de otros jefes patriotas con sus respectivas unidades para formar un gran ejército.

Al llegar a San Fernando, en el hato Cañafístola se entrevistó con el general José Antonio Páez, jefe de los patriotas en Apure. Sumando las tropas llaneras, el ejército ascendía a 4.300 efectivos entre infantería y caballería. Con su ejército patriota luego de recorrer más de 688 kilómetros, a caballo durante 27 días, por un llano inhóspito por la inclemente sequía, logró llegar de forma sigilosa a la población de Calabozo para enfrentarse a las fuerzas realistas dirigidas por el general Pablo Morillo, quien huyó derrotado.

Tras cruzar el río Apure, Bolívar marcho hasta Calabozo, el 12 de febrero de 1818 obteniendo una gran victoria sobre los máximos jefes del ejército realista, Pablo Morillo y Francisco Tomás Morales, en la batalla de Calabozo, la cual constituye el marco inicial de la Campaña del Centro en el Guárico. En lo más enconado de la acción, Morillo utilizó los últimos recursos ordenando a tres compañías del Batallón Navarra que auxiliaran a los compañeros maltrechos, pero la caballería de Páez las destrozó, ganando la batalla. El jefe realista, con su golpeado ejército, queda reducido a la ciudad de Calabozo. Bolívar ordenó poner sitio a la ciudad y ofreció indulto a Morillo, quien terminó evacuando Calabozo dos días después, trasladándose a El Sombrero.

Después de la Batalla de Calabozo, donde Simón Bolívar obtuvo una gran victoria sobre Pablo Morillo, Páez como comandante de la vanguardia persiguió a los españoles y los derrotó en La Uriosa (15 febrero de 1818). Al día siguiente participó a las órdenes del Libertador en la batalla de El Sombrero donde nuevamente los patriotas venezolanos vencen. El 22 es nombrado gobernador de Barinas y recibe órdenes de liberar San Fernando de Apure, lo que logró el 8 de marzo. El 26 de ese mes participó en la batalla de La Cuesta, en Ortiz donde salen vencidos los patriotas y el 2 de mayo combate en Cojedes, acción que resulta indecisa.

La batalla de Calabozo representa la culminación de las actividades bélicas en los llanos de Calabozo y el fin de un largo periplo guerrero que inició Bolívar en Angostura, para llegar a esta batalla el Libertador debió meditar mucho e imaginar cómo sería la toma de los llanos, planificándola con el fin último de despejar el camino para llegar a Caracas.

Durante la contienda de la Campaña del Centro, más de una docena de combates donde salieron unas veces victoriosas y otras derrotadas las fuerzas patriotas, se escenificaron en suelo guariqueño, conmemorándose este 2018, entre otras, el bicentenario de las batallas, combates y escaramuzas siguientes:

- El combate del río Santiago (al sur del municipio La Pascua) el 05 de enero de 1818, siendo derrotado el Cnel. Juan José Rondón por el Cnel. realista Rafael López.

- Toma de Las Flecheras en el paso El Diamante, río Apure (06 de febrero de 1818) exitosa acción náutica dirigida por el Gral. José Antonio Páez y ejecutada entre otros por el Cnel. Francisco Aramendi, que puso en huida a un ejército de 650 realistas comandados por el teniente Juan Durand.

- Primera Sorpresa de Guayabal (08 de febrero de 1818) triunfo patriota alcanzado por el Com. Hermenegildo Mujica contra las tropas realistas acantonadas en el sitio.

- Batalla de Calabozo (12 de febrero de 1818), las tropas del Libertador Simón Bolívar y del Gral. José Antonio Páez derrotan estruendosamente al realista Pablo Morillo; el 15 de febrero lo derrotan nuevamente en la batalla de La Uriosa, y un día después, el 16 de febrero le infligen una tercera derrota en la batalla de El Sombrero (El Samán)… En el Cuartel General de El Sombrero Bolívar lanza su célebre Proclama a los Llaneros venezolanos, en su discurso les dice el Libertador a los llaneros del Guárico: Un ejército de hombres libres, valiosos y vencedores, no puede encontrar resistencia; la victoria marcha delante de nosotros; y Venezuela verá rendirse o perecer a sus crueles conquistadores –Llaneros- vosotros sois invencibles; vuestros caballos, vuestra lanza y estos desiertos, os libran de la tiranía. Vosotros seréis independientes a despecho del imperio español.

- Batalla de Semen o tercera batalla de La Puerta (entre San Juan de los Morros y Villa de Cura) el 16 de marzo de 1818, derrota de las fuerzas patriotas comandadas por Simón Bolívar por el realista Pablo Morillo. - Combate de Antón Pérez (municipio Ortiz), el 18 de marzo de 1818, derrota para las fuerzas patriotas comandadas por el Com. José Francisco Blanca, por el realista Rafael López. - Batalla de La Cuesta en Ortiz (La Indecisa), el 26 de marzo de 1818, entre Simón Bolívar y el realista Miguel de la Torre. - Combate de Chocolate (29 de marzo de 1818), las fuerzas patriotas comandadas por el Cnel. Leonardo Infante derrotan al capitán realista Manuel Ramírez.

- Combate del Rincón de los Toro, entre el 16 y el 17 de abril de 1818, atentado contra el Libertador Simón Bolívar, acción comandada por el coronel realista Rafael López, quien muere en la acción y Bolívar escapa milagrosamente llegando días después a Calabozo.

- Combate de la Laguna de los Patos (20 de mayo de 1818), el general de división patriota Manuel Cedeño, es derrotado por el realista Francisco Tomás Morales. - Segunda Sorpresa de Guayabal (28 de mayo de 1818), el Gral. José Antonio Páez derrota al general realista Francisco Tomás Morales.

- Combate de Beatriz (lugar cerca de Chaguaramas), el 18 de agosto de 1818 el Cnel. Leonardo Infante derrota al general realista Sebastián de la Calzada.

A 200 años de la Campaña del Centro, son muchas las conmemoraciones bicentenarias… ya Calabozo conmemoró la batalla escenificada en su suelo con un extenso programa; el sábado 17, en El Sombrero, el historiador y cronista, Prof. Oldman Botello estará como orador de orden en el sitio donde se desarrolló la batalla, y en Ortiz y San José de Tiznados organizan el bicentenario de la batalla de La Cuesta y el atentado del Rincón de los Toro respectivamente… Éxitos.

REFERENCIAS

- AMARAL RODRÍGUEZ, Pedro Alejandro. (1973): Rondón no ha peleado. Caracas: Academia Militar de Venezuela.

- BLANCO, José Félix y Ramón Azpúrua. (1983): Documentos para la historia de la vida pública del Libertador. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República.

- CAMERO V. Facundo. (2005): La Hogaza. Valle de la Pascua: Editorial Estampas Llaneras SRL. IX Encuentro de Cronistas e Historiadores Guariqueños. p. 105.

- DE ARMAS CHITTY, J.A. (1978): Historia del Guárico. 1807-1974. San Juan de los Morros: Gráficas Los Morros. p. 50. Tomo II.

- ESTÉVEZ G. Edgar. (2004): Batallas de Venezuela. 1810-1824. Caracas: Libros de El Nacional. p. 128 ss.

- FUNDACIÓN POLAR. (1989). Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas: Editorial Ex-Libris.

- GACETA DE CARACAS Nº 184. Año 1818.

- HERNÁNDEZ G. Felipe. (2015): Aspectos militares del general Pedro Zaraza. Valle de la Pascua: Diario Jornada, 16 de agosto de 2015, p. 04.
- HERNÁNDEZ G. Felipe. (2017): Bicentenario de la Batalla de La Hogaza… (02/12/1817 — 2017). Valle de la Pascua: Diario Jornada, 14 de diciembre de 2017, p. 13.
- HERNÁNDEZ G. Felipe. (2010): Espino y Parmana. (Crónicas y Apostillas). San Juan de los Morros: Fundación Editorial El Perro y La Rana. Imprenta del Guárico. pp. 82, 83.
- HERNÁNDEZ G. Felipe. Historia Económica, Política y Social Del Guárico (1530 – 2017). (Inédito).

- LÓPEZ CONTRERAS, Eleazar. (2004): Bolívar conductor de tropas. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República. pp. 219 ss.

- PROGRAMA Bicentenario de la Batalla de Calabozo. 1818-2018.

- RODRÍGUEZ, Adolfo. (2005): La proyectada ruta de Bolívar por los Llanos del Guárico a finales de 1817. Valle de la Pascua: IX Encuentro de Cronistas e Historiadores Guariqueños.

- RUIZ CASTRO, Sorangel. (2008): Aspectos Históricos del Caudillismo en Chaguaramas y en el Oriente del Guárico.1870-1910. San Juan de los Morros: UNERG. TEG para optar al título de Magíster en Historia, julio 2008. (Tutor: Dr. Felipe Hernández).

- ZARAZA, Lorenzo. (1933): La Independencia en el Llano. Caracas: Editorial Elite. pp.214 ss.

* Cronista del Municipio Infante / UNESR. // fhernandezg457@gmail.com

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viernes, enero 05, 2018

La procesión del Santo Cristo de la Salud de Zaraza


La procesión es acompañada por una multitud que profesa una gran fe y le dan consolidación a una tradición que se extiende hasta otras regiones del Guárico, del país y del exterior. El punto de concentración de los feligreses es la iglesia San Gabriel Arcángel, la fiesta religiosa se inicia a las cinco de la mañana con el repique de las campanas de la iglesia San Gabriel Arcángel, lugar donde reposa la imagen del Cristo de la Salud.


por Felipe Hernández*

La procesión del Santo Cristo de la Salud de Zaraza se realiza el día primero de enero de cada año, representa la más antigua y sentida tradición de esta población del Oriente del Guárico. La actividad se realiza desde el año 1857 (hace 161 año), en gratitud por el milagro de sanación obrado, cuando una epidemia de cólera y otros morbos ocurrida entre los años 1855 y 1856 asoló el poblado; desde entonces, cada año una multitudinaria concentración de personas de todos los estratos y condiciones sociales en procesión, con sentido fervor católico sale a recorrer las distintas calles y sectores de la ciudad en agradecimiento al Santo Cristo de la Salud.

La procesión es acompañada por una multitud que profesa una gran fe y le dan consolidación a una tradición que se extiende hasta otras regiones del Guárico, del país y del exterior. El punto de concentración de los feligreses es la iglesia San Gabriel Arcángel, la fiesta religiosa se inicia a las cinco de la mañana con el repique de las campanas de la iglesia San Gabriel Arcángel, lugar donde reposa la imagen del Cristo de la Salud. A partir de esa hora se comienza a reunir un grupo de personas que realizan un rosario y elevan una oración al Creador, para después, justamente a las seis y media de la mañana salir en caminata.

Durante el recorrido el Cristo es venerado por las personas, quienes le rezan y elevan plegarias y cánticos a Nuestro Señor Jesucristo. Por los lugares y sitios que pasa la procesión, las familias y personas devotas colocan a las puertas de sus hogares, mesas con agua, aguamiel, helados y mandarina, para que las personas que hacen el recorrido se hidraten. Los folcloristas le dedican canciones.

En cuanto a la historia de las imágenes de los Cristos de la Salud que desde 1857 han sido sacadas en procesión por los feligreses, los devotos refieren que son más de tres. De la primera imagen (1857-1866) no se tienen noticias; la segunda imagen la trajo a Zaraza el Pbro. Dr. Pedro José Miserol Pulgar, (Zulia 1839-Valle de la Pascua 1907), quien llegó al estado Guárico en 1866 como párroco de Zaraza y vicario del Unare. Esta imagen posteriormente fue trasladada a la antigua capilla El Carmen, donde permaneció hasta el año 1955, cuando el obispo de la Diócesis de Calabozo, monseñor Antonio Ignacio Camargo, autorizó su traslado a la sede de la Escuela “Cecilia de Castro”, para luego ser trasladada al sector San Felipe de Zaraza, lugar donde don Francisco Hilario Itriago le construyó una capilla, y la restauró don Rafael Zambrano. Otra imagen de Jesucristo que por años fue sacado en procesión, la donó la devota familia González Ortiz, y en los últimos años se ha venerado y sacado en procesión la representación esculpida por el escultor zaraceño Salvador Delgado.

El primero de enero de 2015, ante el virus de chikungunya que azotaba a Zaraza y a Venezuela toda, en su recorrido la imagen fue detenida frente al hospital Francisco Troconis, algunas clínicas y el nuevo hospital de la ciudad. En la calle Concordia se encontraron las imágenes del Cristo de la salud y de San Antonio, que perteneció a monseñor Arturo Celestino Álvarez, en el emotivo acto, el profesor Tobías Ramírez pronunció un sentido discurso de fe. Que se tenga noticias, esta procesión de profunda devoción católica, es la única en el mundo, que se realiza cada primero de enero a las seis de la mañana.

Tal como se viene haciendo desde hace 161 años, el amanecer de este 1° de enero de 2018 no fue la excepción, la imagen del Santo Cristo de la Salud de Zaraza fue sacada por sus fieles devotos, en una peregrinación multitudinaria por las calles de la ciudad, en un acto de fe y devoción, rogando que aleje las enfermedades, los vicios y los males que aquejan a los habitantes del municipio, del estado Guárico y del país en general.

*Cronista del Municipio Infante / UNESR. /  fhernandezg457@gmail.com
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sábado, diciembre 23, 2017

Las Políticas de Salud Pública en Ortiz, durante el período del gomecismo 1908-1927

Una revisión de las Actas del Concejo Municipal del Distrito Roscio, como fuente primaria, nos acerca a una etapa de la historia municipal de Ortiz, durante el período del gomecismo, fenómeno que se estudia en uno de sus aspectos sociales como la salubridad pública y su incipiente institucionalización en Venezuela.






 Por Jose Obswaldo Perez

Introducción


La historia de la salud pública en Ortiz, durante el gomecismo, estuvo orientada a políticas de saneamiento ambiental y a la construcción de unas pocas obras de ingeniería sanitaria. Al estudiar las fuentes documentales primarias- como las Actas del Concejo Municipal del Distrito Roscio de 1908 – 1913-, se infieren un conjunto de datos que constituyen una memoria para el estudio de la historia regional y local, abierta a un enriquecimiento de temáticas como la historia social de la medicina y de las ciencias médicas.

De tal modo que el propósito de este trabajo es presentar una aproximación sobre un aspecto fundamental del conocimiento del pasado de la sanidad en la región: especialmente en la relación entre el desarrollo de la salud pública y el poder político, poniendo énfasis en el rol de los concejos municipales como instancias de administración pública.

La investigación se justifica porque aborda la incipiente institucionalización de la salubridad en Venezuela, mediante un proceso social civilizatorio y de urbanización de la sociedad,  primer cambio histórico y pacifico que generó una transformación cultural del siglo XX[1]. En este contexto, el Concejo Municipal del Distrito Roscio se alineo a las pautas en materia de políticas públicas del régimen gomecista, como también lo hizo en el pasado, con el castrismo. Su cuerpo edilicio, por principios del siglo XX, estaba impregnado en lo político e ideológico en el marco de la corriente positivista bajo el símbolo del progreso. Ya, desde el siglo XIX, esta teoría había influido en el diseño de las políticas sanitarias como herencia a las aplicadas por el gobierno de Antonio Guzmán Blanco, dando origen a los lineamientos pragmáticos en materia de salud pública. Esta filosofía del gobierno de Juan Vicente Gómez pone de manifiesto el interés de comprender la influencia del medio físico hostil en el entorno local. En el caso de Ortiz, como bien señala Rodríguez Dellán (1974), los factores fisio-bióticos desencadenaron negativamente en el proceso de decadencia local.

Dentro de esta concepción política, Ortiz fue considerado como espacio hostil afectado no sólo por las condiciones ambientales sino también por las económicas, políticas y sociales. En este contexto, Ortiz era una población empobrecida y gubernamentalmente abandonada. Por lo tanto, la transformación social del medio físico fue una de las metas de la corporación distrital, cuyos logros en este campo fueron parciales por no decir nulos. El escaso presupuesto destinado por el Ejecutivo Regional y los pocos recursos por recaudación de rentas municipales no eran suficientes para atender las necesidades humanas de la población.

El Concejo Municipal del Distrito Roscio, a través de sus concejales- en especial la Comisión de Policía e Higiene-, debatía sobre la problemática de salud y el medio ambiente local, aglutinados en un discurso oficial para ofrecer la imagen de una localidad sana y libre de cíclicas epidemias: construcción de un nuevo cementerio y un matadero municipal, la apertura de un hospital y el incremento del alumbrado público, son ejemplo de obras de esta acción gubernamental. El simbolismo del progreso y la modernidad, como discurso, son asumidos por la elite local como bandera política; pero, esta postura no se refleja colectivamente, en lo material, por lo escaso en la construcción de obras públicas.

El Concejo Municipal y la salud publica

A finales de la década del siglo XIX, principalmente a partir del año 1891, el estado Guzmán Blanco pasó a denominarse estado Miranda, divido en distritos y cabeceras. Entre los distritos, figuraba el Distrito Roscio, con Ortiz como cabecera y los municipios de Santa Rosa de Lima, Las Mercedes (parroquias urbanas), Parapara, San José y San Francisco de Tiznados. En 1901, el estado Guárico recobró su autonomía y se estructuró en distritos. Roscio permaneció con su misma estructura hasta 1936, cuando la población de Ortiz fue despojada de su investidura municipal  distrital a raíz del traslado de la capital a San Juan de los Morros, convirtiéndose esta ciudad en sede de los poderes públicos.

Cuando Juan Vicente Gómez asume el poder, la microregión de Ortiz se encuentra en condiciones precarias, en una fase de estancamiento[2], en lo económico, social y político. Fundamentalmente en el tema de la salud y los servicios sanitarios son casi inexistentes. Esto se entiende por la existencia de políticas dependientes de la administración gubernamental. Cuando se habla de salud pública se incluye la idea del Gobierno. Precisamente, este elemento juega un papel importante en el Concejo Municipal del Distrito Roscio, por su tarea relativa a la atención de la salud a través de la comisión de policía e higiene. Consecuentemente, un hecho de enclave histórico constituirá el Congreso de Municipales[3], convocado para reunirse en 1911, en conmemoración del centenario de la Independencia, el cual servirá de encuentro para discusión de una visión objetiva del país. En las Memorias y Actas del Congreso se trazan las líneas de las reformas sanitarias, que trata de impulsar el ministro Samuel Darío Maldonado[4].

Durante ese tiempo, la Municipalidad de Roscio, como órgano de representación del municipio, tendrá un papel importante dentro de sus competencias que ocupaban en todas las materias de la vida local. Entre ellas la de salud, cuyo aspecto resalta en algunos hechos históricos sintetizados cronológicamente. En octubre de 1909, el Jefe Civil del Distrito, Ismael Capote, prohibió los enterramientos en los cementerios del sureste del municipio capital Ortiz. En abril de 1910, el gobierno Regional solicitó al Concejo Municipal, “recomendar este cuerpo de mutuo acuerdo a dicho Magistrado la construcción de una obra pública de mayor necesidad para este distrito”. Al respecto, la municipalidad aprobó, en sesión extraordinaria, por unanimidad “pedir al ciudadano Presidente se designe decretar la construcción de un cementerio a propósito para esta ciudad que carece en absoluto de dicho edificio”.

En otra sesión extraordinaria, en el mes de 3 de mayo de 1910, el presidente de la Corporación Municipal, Carlos H. Trujillo, sometía a consideración de la cámara una manifestación de apoyo a la medida de clausura de los cementerios, decisión tomada por el Jefe Civil como “medida higiénica y de salubridad pública, medida que ha recibido el aplauso general de todos, a pesar de no haber otro cementerio habilitado para el servicio público”. La manifestación de la Municipalidad sobre este tema, también, exhortaba a la autoridad civil del distrito a “...doblar con mayor fuerza tal prohibición, no permitiendo la inhumación ni exhumación de ningún cadáver en dichos cementerios”.

Con la medida de seguridad y control de los camposantos, el Concejo Municipal del Distrito Roscio inicia, ese  año de 1910,  una campaña de saneamiento ambiental en el municipio capital de Ortiz y el año siguiente, la Corporación Municipal, mediante una resolución obligaba a la población a desmontar y limpiar sus solares, asimismo reparar sus “empalizadas” con alambres, palo a pique o varas[5]. La acción estaba dirigida a cumplir con las competencias que se le asigna a los concejos municipales de “velar por el mejoramiento de las poblaciones y conservación de su estado sanitario”[6]. Con los aportes de un 50% de la recaudación de las multas por saneamiento ambiental se pretendía mantener el funcionamiento del Hospital San Antonio, el cual había sido establecido en el año de 1911.Pero, años antes, a finales del siglo XIX, ya se hablaba de un hospital en Ortiz, de acuerdo con documentos primarios de la jefatura civil del Distrito Roscio. No solamente eso, durante su tiempo de capitalidad regional y esplendor económico, también, había contado con dos casas de beneficencia pública y cuatro farmacias.

También, en sesión ordinaria del 01 agosto de 1910, el concejal José Lorenzo Márquez, denunciaba la presencia de un “barrial infeccioso” que perjudicaba la salud pública en la Calle del Llano, en la parte comprendida desde la casa antigua la Alayonera a la Matutera, esta última que habitaba el ciudadano Ramón Vilera. “Es de la opinión que se proceda hacer tapar con ripio por cuenta de las rentas y que la suma que se invierta en el trabajo se cargue al ramo de fomento”, propone el edil en la Cámara Municipal.

En esta política de salubridad pública y embellecimiento del municipio, el concejal Germán Matute propuso en el Concejo Municipal un proyecto de acuerdo dando cabida a los dueños de casas o encargados de ellas a refaccionarlas y pintarlas “convenientemente”, con fin de que la municipalidad procediera a la denominación de calles y numeración de casas “bajo la pena, al contraventor, que el mismo acuerdo establezca”. En esta línea de acción hubo la necesidad de establecer una nueva relación con respecto a la transformación de los espacios habitados. Los alumbrados públicos pasan a ser indispensables, en primer término, al incorporar a la población a la vida nocturna; pero, sobre todo, brindarles seguridad y protección a sus habitantes. Ya, en ese año de 1910, el Concejo Municipal aprobaba un aumento del alumbrado público con dos faroles más; uno, en la Esquina de la Plaza San Rafael y el otro en la Calle del Ganado, frente la Casa de Comercio de Cándido Castillo y el Botiquín de Pedro Tovar, para lo cual el ayuntamiento destinó la cantidad de 10 bolívares. En este sentido, el Concejal Sixto Manuel Páez propuso el diez de octubre de ese año, al cuerpo edilicio, incrementar el alumbrado público con siete faroles más y 30 bolívares para gastos; proponiendo su colocación en las esquinas siguientes o en las casas de don Francisco Paradisi, José Alberti, Gaspar Marchena, La Logia, doña María F de Ramos, Raquel Meléndez y otro, en el Matadero Público. “Con la condición de que el interesado lo proveerá del correspondiente aceite”. Sin embargo, el Recaudador de Rentas Municipales manifestó posteriormente que no tenía faroles disponibles y servibles, al contrario, se necesitaban 200 bolívares para comprar nuevos faroles para habilitar los deteriorados que existían. No obstante, el 21 septiembre 1925, el Ejecutivo Regional decretó la reinstalación del alumbrado público, el cual crece en absoluto en aquella población.[7] El alumbrado público es progreso y sus gastos cuentan con la buena acogida por parte de la población.

En 1911, se crea la Junta de Sanidad del Distrito Roscio por recomendación del Inspector de Sanidad del Estado. Esta junta estaría integrada por el Jefe Civil del Distrito, Presbítero José María Moreno Matute y los concejales, licenciados en Farmacia Cesar Díaz y Mariano Polanco. A esta junta la corporación municipal le asignó 20 bolívares mensuales para su funcionamiento y se instaló a mediado del mes de noviembre de ese año. Igualmente, en el mes de abril de 1912, el Jefe Civil de San José de Tiznados, general José Eugenio Herrera, participa al Concejo Municipal de la instalación de la Liga Antipalúdica de aquel municipio.

En 1913, el periódico oficialista El Nuevo Diario informaba que el Concejo Municipal de Distrito Roscio había aumentado el alumbrado público y que la corporación se ocupaba seriamente de equilibrar las rentas municipales. Mientras, en 1916, el inspector de Instrucción Pública, Antonio J. Sotillo, anunciaba la divulgación de una Cartilla Antipalúdica escrita por el doctor Vicente Peña, la cual fue elogiada por varios facultativos e impresa y distribuida en las diferentes escuelas del estado Guárico, durante la administración del General David Gimón. Este librito informativo fue propuesto por Sotillo y su publicación ordenada por el Ministerio de Instrucción Pública, para “ampliar las nociones de Higiene con especiales explicaciones del paludismo, que tengan por fin la preservación del individuo y la defensa social[8].

Los signos del progreso y la modernidad se hacen presentes hacia un período de transición contemporánea. En 1914, el automóvil aparecía por primera vez en la población, con su carácter social y transformador. Según Rodríguez Dellán (1974; p.51), a partir de 1917, la población de Ortiz comienza a mejorar progresivamente con el ensanchamiento, engranzonado y asfaltado  de la  Calle del Ganado. Pero, con un cuadro brusco de saltos y contrastes. Ese año, la población de Ortiz contaba con 4 mil habitantes; y, también, estaba afectada por las fiebres palúdicas y el beriberí. El año siguiente apareció la epidemia llamada “gripe española” acabando con los pocos habitantes de la urbe y el campo. Fue la estocada final. Como Miguel Otero Silva narra en Casas Muertas: “Sobre aquel pueblo llanero, ya devastado por el paludismo y la hematuria, ya terrón seco y ponedero de plagas, cayó la peste como zamuro sobre animal en agonía” (p. 36). También, un relato de Arturo Rodríguez, un informante clave del devenir histórico de Ortiz, confirmaba que la peste española afectó en toda Venezuela, “pero, en Ortiz fue terrible; encontró el terreno abonado. Un pueblo palúdico con hambre y mísero; en el último estado de abandono”[9]

Un avance silencioso

A raíz de las proposiciones del Congreso de las Municipalidades en materia de salud, el gobierno de Juan Vicente Gómez adopta las líneas generales dichas propuestas asumiendo las recomendaciones para la creación de un modelo sanitario promovido internamente con el apoyo de instituciones del exterior. Este modelo fue impulsado por la Fundación Rockefeller (Rockerfeller Foundation, en inglés), que se concretó en el control de algunas enfermedades epidémicas[10]. A partir de 1920, sin hipérbole, comienza un proceso de avance silencioso en materia sanitaria. Ortiz -la capital del Distrito Roscio- que aparece como un pueblo de aldea abandonada, con apenas, entre 300 y 500 habitantes sólo en la urbe, es tímidamente objeto de la atención de las políticas de salud del régimen gomecista. A consecuencia de los tantos factores implícitos en este periodo gubernamental, el petróleo parecía rendir sus frutos en el presupuesto nacional, ya que en materia de salud se comenzaba una reforma total con la creación y modernización de las instituciones sanitarias[11].

En 1923, el general Juan Vicente Gómez decretó el tratamiento del paludismo, anquilostomiasis y la epizootia o desgarradera en Venezuela, enfermedades a la que estaba expuesta la población orticeña y sus parroquias. Este decreto dividió a las regiones infectadas en secciones: Ortiz y sus parroquias que pertenecían al Distrito Roscio, correspondían a la sección central. A esta sección estaba a cargo el doctor Pastor Oropeza, quien fue comisionado por la Dirección de Sanidad Nacional, el 15 de febrero de 1924. Su misión estaba orientada a llevar a cabo una serie de medidas sanitarias de sanidad general[12].

Una comisión organizada por el doctor Juan Iturbe, especialista en enfermedades tropicales y autor del excelente trabajo La biología de los Llanos, visitó a Ortiz, en mayo de 1927, con el fin de realizar un diagnóstico en la zona. El estudio - conocida como Misión Iturbe- consistió en extraer “muestras de sangre, fotografías de enfermos y cuantos datos e informaciones estimamos útiles para la defensa de sus habitantes contra el mortífero paludismo, la anquilostomiasis y la ulcera tropical” [13] También, en abril de ese año, los doctores Isaac Benarroch y Rolla Hill, miembros de la Fundación Rockefeller[14], visitaron esta población donde realizaron investigaciones sobre el avance la fiebre palúdica. El estudio fue publicado en su libro Anquilostomiasis y paludismo en Venezuela, editado por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, en 1940.

Apuntaciones finales

Sin duda, las políticas de salud pública durante el gobierno de Juan Vicente Gómez, en el contexto geohistórico de la microrregión de Ortiz, son un aporte de datos nuevos y significativos para la ampliación historiográfica regional y local, como información en el campo de la historia de la medicina. El estudio de las Actas del Concejo Municipal del Distrito Roscio de 1908 – 1913, nos permitió cotejar las pesquisas con otras fuentes documentales y orales, arrojando este primer acercamiento sobre una temática que se revela mucho más compleja e interesante de lo que aparentemente puede parecer.

A partir de 1920, el proceso modernizador se destaca en las transformaciones que suceden en materia de salud. A penas con la innovación puesta con la iluminación de lámparas de acetileno y en la construcción de algunas pequeñas obras de ornato público, sirvieron como enclaves que acompañarían a una incipiente transformación sanitaria en el país, gracias a la primeras bondades del petróleo que los venezolanos comenzaban a percibir.

 

Bibliografía

Documentales manuscritas
CONCEJO MUNICIPAL DEL DISTRITO ROSCIO. Libro de Actas.


PEREZ A, JOSÉ OBSWALDO (1996, diciembre 16). La salud publica en Ortiz en tiempos de Gómez. San Juan de los Morros: Diario La Antena, p.4.
AQUINO D, MANUEL (1996). Huella y presencia de la medicina y médicos en El Sombrero. Zaraza: IV Encuentro de Cronistas e Historiadores.

Documentales impresas
BAPTISTA, ASDRUBAL (1986). Más allá del optimismo: Transformaciones fundamentales del país. En: NAIN, M y PIÑANGO, R (1986). El caso Venezuela: Una Ilusión de Armonía. Caracas: Ediciones IESA, pp.23-34
BOTELLO, OLDMAN (1994). Para la historia de Ortiz. Publicaciones de la Alcaldía de Ortiz.
CARBALLO PERICHI, CIRO (1981).Obras públicas, fiestas y mensajes (un puntual del Régimen Gomecista).Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia.
CORDOVA, VICTOR (1997). El Gomecismo y el modo de vida del venezolano. En: SOSA, ARTURO Y OTROS (1987). Gómez, Gomecismo y Antigomecismo. Caracas: Fondo Editorial de Humanidades y Educación, UCV.
CUETO, MARCOS (2005). Instituciones sanitarias y poder en América Latina. Dynamis: Acta Hispanica ad Medicinae Scientiarumque Historiam Illustrandam. Vol. 25;pp. 49-57
ITURBE, JUAN (1927, mayo).La Misión Iturbe a los Llanos del Guárico. En: Boletín de la Cámara de Comercio de Caracas.
POLANCO ALCANTARA, TOMÁS (1990).Juan Vicente Gómez. Aproximación a una biografía. Caracas:
RODRIGUEZ  DELLAN,  E  (1974): Dinámica Geográfica de un Pueblo. Contribución al estudio de la Evolución Urbana de Ortiz. Caracas: Universidad Central de Venezuela. Mimeográfico.
RUIZ, CALDERÓN HUMBERTO (1997). Tras el fuego de Prometeo. Becas en el exterior y modernización en Venezuela (1900 – 1996). Mérida: Editorial Universidad de los Andes, Venezuela, p, 251, 252.

SILVA ÁLVAREZ, ALBERTO (1988). Maldonado, Samuel Darío. En: Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas: Fundación Polar,, p.794
SILVA OTERO, MIGUEL (2001). Casas Muertas. Caracas: Editorial El Nacional.
SOSA, ARTURO Y OTROS (1987).Gómez, Gomecismo y Antigomecismo.Caracas: Fondo Editorial de Humanidades y Educación, UCV.
SOTILLO, ANTONIO J (1916). Informe de la Inspectoría Técnica de Instrucción Primaria, Secundaria y Normalista de la Séptima Circunscripción Escolar. En: Memoria del Ministro de Instrucción Pública. Vol 1, T.1. Caracas: Imprenta Nacional; p.303.
VILA, MARCO AURELIO (1965).Aspectos Geográficos del Estado Guárico. Caracas: CVF


[1]BAPTISTA, ASDRUBAL (1986). Más allá del optimismo: Transformaciones fundamentales del país. En: NAIN, M y PIÑANGO, R (1986). El caso Venezuela: Una Ilusión de Armonía. Caracas: Ediciones IESA, pp.23-34
[2]Se trata del período histórico que va desde 1889 hasta 1917, con el advenimiento de la explotación petrolera.
[3]El representante por la Municipalidad de Roscio, para este Congreso, fue el ciudadano Luis Corrales por recomendación del general J. A. Hernández.
[4] Samuel Darío Maldonado obtuvo el Doctorado en Ciencias Médicas en la Universidad de Valencia (1893) y poco después fue a Estados Unidos donde realizó estudios de otorrinolaringología y en oftalmología (1894-1898) (Silva Álvarez, 1988, DHV, p.794)
[5]CONCEJO MUNICIPAL DEL DISTRITO ROSCIO. Sección Ordinaria del 02 de octubre de 1911. En: Libro de Actas.
[6]Ídem.
[7]El Universal, viernes 25 de septiembre de 1925.
[8]SOTILLO, ANTONIO J (1916). Informe de la Inspectoría Técnica de Instrucción Primaria, Secundaria y Normalista de la Séptima Circunscripción Escolar. En: Memoria del Ministro de Instrucción Pública. Vol 1, T.1. Caracas: Imprenta Nacional; p.303
[9]PEREZ A, JOSÉ OBSWALDO (1996, diciembre 16). La salud publica en Ortiz en tiempos de Gómez. San Juan de los Morros: Diario La Antena, p.4
[10]CUETO, MARCOS (2005). Instituciones sanitarias y poder en América Latina. Dynamis: Acta Hispanica ad Medicinae Scientiarumque Historiam Illustrandam. Vol. 25;pp. 49-57
[11]CORDOVA, VICTOR (1997). El Gomecismo y el modo de vida del venezolano. En: SOSA, ARTURO Y OTROS (1987). Gómez, Gomecismo y Antigomecismo. Caracas: Fondo Editorial de Humanidades y Educación, UCV.
[12]AQUINO D, MANUEL (1996). Huella y presencia de la medicina y médicos en El Sombrero. Zaraza: IV Encuentro de Cronistas e Historiadores.
[13]ITURBE, JUAN (1927, mayo).La Misión Iturbe a los Llanos del Guárico. En: Boletín de la Cámara de Comercio de Caracas.
[14]Desde 1927, los Estados Unidos comienzan a mostrar un interés especial en Venezuela, por ser ésta importante fuente de petróleo y de caucho. También la FR manifiesta su interés en ese mismo año en iniciar los trabajos contra la Uncinariasis. Conjuntamente con la Dirección de Sanidad Nacional de Venezuela, la Fundación emprendió, en 1927, la campaña, pero está estaba más interesada en la lucha antimalárica en Venezuela que en la Uncinariasis, pues la malaria era un problema de salud más importante en las zonas petroleras. Ver RUIZ, CALDERÓN HUMBERTO (1997). Tras el fuego de Prometeo. Becas en el exterior y modernización en Venezuela (1900 – 1996). Mérida: Editorial Universidad de los Andes, Venezuela, p, 251, 252.
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