Miguel Ángel Martínez Meucci. | ÁNGEL NAVARRETE
El intelectual exiliado en España es una de las voces más respetadas y escuchadas por el liderazgo democrático del país. Apunta que "una transición a la rusa no sería la transición que Venezuela espera"
Por: Redacción Fuego Cotidiano
MADRID. – En el complejo tablero del exilio venezolano en España, la voz de Miguel Ángel Martínez Meucci resuena con una autoridad forjada entre la academia y el análisis estratégico. El politólogo, consultado frecuentemente por el liderazgo democrático, ha lanzado una advertencia clara en una reciente entrevista concedida al diario El Mundo: cualquier intento de cambio político que ignore la voluntad popular está condenado al fracaso.
Para Martínez Meucci, la legitimidad de origen y el respaldo social no son accesorios, sino el motor indispensable de un cambio real. "Una transición sin el pueblo no es factible", sentenció, subrayando que la presión interna es el contrapeso necesario frente a un sistema que busca perpetuarse.
El riesgo del "Modelo Ruso"
Uno de los puntos más agudos de su intervención fue la comparación con procesos históricos de apertura fallida o controlada por las élites. El intelectual fue enfático al señalar que los venezolanos no buscan un cambio cosmético que mantenga las estructuras de poder intactas bajo un nuevo rostro.
"Una transición a la rusa no sería la transición que Venezuela espera", afirmó el politólogo.
Con esto, Meucci advierte sobre el peligro de una "liberalización autocrática" o un reparto de cuotas entre cúpulas (políticas y económicas) que deje de lado la reinstitucionalización democrática y la justicia.
Las claves del análisis
Según el análisis de Martínez Meucci, el escenario venezolano actual se debate entre tres tensiones fundamentales:
- La legitimidad democrática: El reconocimiento internacional y la fuerza del voto ciudadano.
- El control fáctico: La resistencia del aparato estatal y militar a ceder espacios.
- El factor social: La capacidad de movilización de una población consciente de su rol histórico.
El académico sostiene que el liderazgo debe ser capaz de amalgamar estos factores sin ceder a la tentación de acuerdos a puerta cerrada que sacrifiquen la esencia del mandato popular expresado en las urnas.
