Pedro Reina: el arte de mirar el llano
El profesor y artista plástico Pedro Reina, nacido en San Fernando de Apure en 1958, vuelve a mirar el llano desde la sensibilidad que lo formó: ahora como jurado del Primer Concurso de Fotografía Amateur Guárico–Apure, donde su memoria visual y su vínculo afectivo con la sabana se convierten en criterio y celebración.
Por José Obswaldo Pérez
El profesor y artista plástico Pedro Reina(@pedroreina9), nacido en el Hospital Pablo Acosta Ortiz de San Fernando de Apure el 29 de diciembre de 1958, participa como jurado del Primer Concurso de Fotografía Amateur Guárico y Apure, una iniciativa impulsada desde la Revista Fuego Cotidiano para celebrar la mirada cotidiana del llano.
Para Reina, esta participación es más que un compromiso cultural: es una forma de reencontrarse con su propia historia visual. “Participar como jurado me permite interactuar socialmente en lo que significa reconocer y seleccionar los trabajos fotográficos de personas aficionadas a la fotografía”, expresa con entusiasmo, destacando el carácter profesional y ameno del equipo organizador.
Una vida marcada por la imagen
Aunque su trayectoria es ampliamente conocida en el ámbito artístico y educativo, Reina se reconoce, ante todo, como un amante profundo de la fotografía. Desde niño, las imágenes han sido un puente hacia su memoria. Recuerda con asombro una fotografía enviada por una amiga, donde aparece junto a su hermano en la plaza de San Juan de Payara: una escena que no recordaba y que lo conectó con la familia Benare, con quienes convivió de pequeño. “Nunca imaginé que me habían tomado foto allí”, confiesa.
Otro recuerdo lo transporta a su adolescencia: una imagen suya tocando guitarra en el jardín del Colegio Luz y Libertad. “Era como volver a vivir”, dice, subrayando cómo la fotografía puede devolverle al ser humano fragmentos esenciales de su identidad.
El llano como estética y como hogar
Reina habla del llano con una mezcla de orgullo, nostalgia y gratitud. Valora profundamente el gentilicio llanero, la vida del campo, la naturaleza que lo rodea y lo inspira. Se declara un “aficionado enardecido del flor amarillo o araguaney”, cuya belleza —dice— lo transporta a otro mundo.
Su relato se llena de sabores y texturas: el chinchorro, la vacada, los platos tradicionales que definen la mesa llanera. Invita a quienes visitan la región a “interactuar con nuestra gente, con nuestro gentilicio, y vivir un mundo maravilloso en el campo, en la llanura, las aguas, los ríos, los esteros, la sabana, el ganado y las fiestas”.
Cunaviche, un recuerdo imborrable
Entre sus vivencias más intensas destaca su llegada a San Miguel de Cunaviche, un pueblo que lo impactó por su belleza y su particular geografía. “Cuando lo vi lleno de agua, me recordó a Venecia”, comenta. Allí vivió una escena que aún lo hace sonreír: una camioneta repartía carne asada a los visitantes. Al principio la rechazó, sin saber que era una tradición comunitaria. “Me devolví y me dieron una costilla asada. Eso no se olvida”.
También evoca a su amigo Sergio Rojas, quien un día lo invitó a montar a caballo. El animal, duro de freno, salió desbocado. “Yo dije: me voy a matar”, recuerda entre risas. Un corral detuvo al caballo y evitó la caída. “Así es el llano: duro”.
Un jurado con memoria y sensibilidad
La participación de Pedro Reina como jurado en este concurso no solo aporta criterio técnico y sensibilidad artística, sino también una mirada profundamente
humana, tejida por recuerdos, afectos y vivencias que lo conectan con la esencia del llano. Su presencia en el certamen reafirma el propósito del concurso: celebrar la identidad llanera a través de la mirada de sus propios habitantes, honrando la memoria visual de Apure y Guárico.
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