Ortiz, entre la lectura del paisaje y el relieve

Un recorrido por la formación geohistórica y el sistema hidrográfico de este enclave guariqueño, paso clave entre la serranía interior y las llanuras centrales venezolanas.

Casas Muertas, Ortiz
Fotografía histórica del asentamiento y las estructuras tradicionales en la zona de Ortiz.

Entre una onduladura de pliegos de pequeños cerritos se ubica la zona de Ortiz, perteneciente al paisaje cordillerano del interior, tramo que se extiende entre la depresión Turbio-Yaracuy, por el oeste y la depresión Unare, por el este, y se eleva entre la parte central de la depresión llanera y el mar Caribe.

Constituida por dos zonas montañosas de relieve orográfico distinto: la serranía de la costa al norte y la serranía del interior al sur. Ambas van paralelas entre sí, compuestas por rocas de origen sedimentario, que se transformaron por metamorfismo dinamotérmico, durante el cretáceo y el terciario: pizarra, areniscas y caliza entremezcladas.

Morfológicamente, ambas zonas constituyen una serie de elevaciones de terrenos accidentados (cerros, colinas y galeras) en ciertos casos parcialmente separadas por estrechas gargantas de quebradas. Ortiz se encuentra ubicado, en un valle circuido por pequeños cerros, a las orillas del río Paya y a una altura de 168 metros sobre el nivel del mar.

I.1 El Sistema Hidrográfico Local

Hidrográficamente pertenece a las aguas fluviales de la Cuenca del Río Tiznados y el río Paya, este último afluente del Guárico y de gran importancia en la región nor-occidental. El Paya fluye en dirección Norte-Sur desde la Serranía de los Paredones hasta el sur de San Sebastián de los Reyes. En su curso superior, el río es de escaso caudal, permaneciendo seco durante los meses de mínimas precipitaciones. En este tramo se comporta con un típico recorrido intermitente: abundante caudal en los meses lluviosos y poco o ninguno en los meses de sequía.

Es a partir de las cercanías del caserío El Layero, situado al Sureste de Parapara, donde el río adquiere importancia a consecuencia de los afluentes que recibe tales como: el Vílches, el Parapara, el Cargüita, el Chirgüita y otros cursos menores también de carácter intermitente. Unos dos kilómetros, aproximadamente, hacia el Sur, ya dentro de lo que hemos denominado el Valle de Ortiz, el río Paya recibe a la vez las aguas del río San Antonio y de otras quebradas de iguales características.

Desde allí ensancha su caudal y aumenta considerablemente con relación a su curso superior. Sin embargo, aún así, no es constante. El régimen de las aguas es regulado principalmente por las precipitaciones; de tal forma que, en la estación lluviosa, las aguas discurren normalmente, pero en la de sequía no existe circulación superficial. Durante el período seco es cuando se forman trechos de aguas estancadas a lo largo de su cauce.

El Río San Antonio es el segundo curso fluvial de importancia estrictamente local. Se origina prácticamente en los alrededores del cerro Guasimal, a expensas de numerosas quebradas, entre ellas, la Güirigüiri, Taparito, Usepa, El Banco y Guasimal. Estas depresiones proceden de una cuenca hidrográfica bastante amplia –denominada Valle de San Antonio–, pero de escaso potencial de escorrentía. Las mismas fluyen en dirección Norte-Sur; desde el Caserío Puepe, el río sigue rumbo Este-Oeste, hasta desembocar a la margen occidental del río Paya, en las proximidades del Caserío San Antonio.

Esta principal red hidrográfica representada por los ríos Paya, San Antonio, y el Vilchez, cumplen un papel de primer orden en el área, ya que son tierras aluviales que drenan y ofrecen ventajas de ser aprovechadas para el poblamiento humano. Aunque en periodos de lluvia sus caudales pueden generar destrozos en la agricultura, no representan un alto peligro, debido a que han permitido emplazamientos de poblaciones humanas. Estas influencias de los ríos son una de las tantas razones que involucran la escogencia del área por emigraciones europeas, que años más tarde llamarán al lugar como "de Ortiz" (Rodríguez Dellán, 1974: 16).

Esta característica definió el trazado del camino real o los caminos de recuas que lo comunicaba con los Valles de Aragua y Caracas, siempre al pie de la cadena de las serranías. Desde el siglo XVII se conocía como el Valle de Ortiz y San Antonio. Estaba ubicado en los Llanos de Paya, una región dividida en términos por el Oriente con el Partido de la Cruz y comenzaba desde la quebrada la Pitara hasta el río de la Portuguesa.

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I.2 Raíces Indígenas y los Primeros Hallazgos

El espacio físico estaba estructurado por pequeñas comunidades indígenas nómadas para el momento de la penetración hispánica. De la antigüedad de su ocupación y conformación dan testimonio la inmensa cantidad de topónimos de origen caribe-cumanagotos, así como restos de petroglifos y algunas piezas arqueológicas encontrados en él. Significativos son los hallazgos localizados en la llamada Sierra de Tiznados y Paya Abajo, espacios cruzados por varios ríos y quebradas. Ambos lugares sirvieron de asiento fundamental a comunidades indígenas nómadas y, luego, para el poblamiento europeo (españoles, portugueses y africanos). Allí tenían sus conucos y vegas o sementeras, junto con los esclavos que servían en los hatos y las personas libres que habitaban el lugar.

Las tierras localizadas al sur, regadas por el río Paya y más allá el Guarumen y el Tiznados, eran planas y ricas en pajizales para la expansión ganadera y el establecimiento de hatos como unidades de producción. A través de investigaciones etnológicas y arqueológicas realizadas en la región de la Sierra de Tiznados y Paya (parte de la microrregión de Ortiz), se puede reconstruir, aunque muy parcialmente, algunos aspectos del nivel de desarrollo cultural de aquellas comunidades indígenas asentadas en el espacio que nos ocupa.

Por ejemplo, el doctor José María Vargas creyó reconocer en cráneos hallados en sitios de la Sierra caracteres de una raza Caribe, dominadora del bajo Orinoco y las pequeñas Antillas. Se cree que sus apreciaciones parecen corroboradas por el concepto de Sivers, en la geología y geografía de esta cordillera. Estudios etnohistóricos recientes elaborados por el doctor Adolfo Rodríguez y el antropólogo Carlos Ríos Roldán, pertenecientes al equipo de investigadores del Centro de Estudios del Llano de la Universidad Rómulo Gallegos y de la Escuela de Antropología de la Universidad Central de Venezuela, han podido encontrar vestigios de esas culturas en el sitio de Paya Arriba, representados en utensilios de uso doméstico como platos, vasos, figuras de barro en general y piedras trabajadas (lítica).

Documentos del siglo XVII dan conocimiento de esta región geográfica e histórica. Entre las fuentes más importantes que se citan están las Actas del Cabildo de Caracas, donde se señala el sitio de San Juan de Paya, vecindario de Ortiz, como:

"...población y hatos del nuevo pueblo de Paya, que está en los llanos de Paya y contorno, término de la ciudad de San Sebastián..." Actas del Cabildo de Caracas (1969, Tomo V: 30-31)

Asimismo, el fray Pedro Simón (1581-1623), quien escribió Noticias Historiales de las Conquistas de Tierra Firme en las Indias Occidentales, publicada en España en 1627, centra su atención sobre las características de los pueblos indígenas, haciendo referencia a la provincia de los Tiznados y el origen del término:

"...que llamaron los españoles de los indios tisnados, a causa de que todos... traían los rostros muy pintados de negro." Fray Pedro Simón (1963, Tomo I: 183)

Igualmente, fray Antonio Caulín en su Historia Coreográfica de la Nueva Andalucía, se refiere al Valle de los Tiznados:

"Enterrándolo en un espacioso valle, a quien los españoles dieron nombre de Provincia de los Tiznados por unos indios que en él habitaban, pintados siempre de negro con carbón molido y yerba mora sobre unas rajaduras, quienes introducido aquel betumen permanecían indelebles su pintura, que ellos tenían a superior gala; y desde entonces se conocerá este nombre Tiznados en un río, que corre por los llanos de la provincia de Venezuela y que cae al Portuguesa, y en todos los hatos de ganado que hay en sus márgenes y vegas circunvecinas." Fray Antonio Caulín (1992:159)
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II. La Demarcación Geográfica

La configuración del espacio geográfico de los Llanos de Paya comienza a finales del siglo XVI, adquiriendo su consolidación y cristalización en el siglo XVIII. Desde luego que la denominación genérica de Llanos de Paya se refería a las tierras bajas drenadas por el río Paya del cual le deviene el nombre como hidrotopónimo. Dentro de esa nomenclatura aparece el Valle de Ortiz, los cuales constituirán una especie de jurisdicción político-administrativa y, a su vez, delimitará nuestra región histórica.

De allí que la interacción de factores históricos y factores geográficos determinarán las características propias de la toponimia de esta microrregión. En este proceso de nominación de lugares jugará un papel importante el binomio hombre-medio, que establecerá una interrelación dinámica y dialéctica en la cual el medio influye sobre el hombre, y éste es capaz de ejercer una gran influencia o transformación de las características físicas y culturales del sitio donde se asienta.

El hecho de que el gobernador Francisco La Hoz Berrío diera instrucciones al Cabildo de Caracas y la comisión del Capitán Gonzalo de los Ríos para el poblamiento de los Llanos de Paya, permite comprender la primacía caraqueña y sansebastianera sobre el Valle de Ortiz, pues en lo político-administrativo estas tierras estaban bajo la jurisdicción de San Sebastián de los Reyes.

Hitos en la consolidación territorial de Ortiz

1696 — Vicefeligresía Eclesiástica El Obispo de Caracas Diego de Baño y Sotomayor funda una vicefeligresía adscrita al pueblo de Parapara, nombrando al clérigo Don Miguel Antonio de Dueñas. La jurisdicción abarcaba Ortiz, Paya, La Cañada y Güesipo, con unos 30 hatos activos.
1767 - 1768 — El relato de Altolaguirre Las Crónicas señalan que en Ortiz ya se agrupaban más de setenta casas de vecinos formalizados en pueblo, manteniendo una humilde iglesia de paja.
1776 (26 de Enero) — Nueva Parroquia Don Miguel Muñoz y Aguado, en representación de Monseñor Mariano Martí, decreta la desmembración de Ortiz del curato de Parapara, erigiendo la nueva parroquia bajo la advocación de Santa Rosa de Lima de Ortiz.
1800 — La mirada de Humboldt El célebre naturalista Alejandro de Humboldt lo describe como un "villorrio" (village), y lo reconoce estratégicamente como la "puerta de entrada" o "garganta de los llanos" de la Provincia de Caracas.
1812 — Estructuración de la República La primera Constitución declara a Ortiz como Distrito, perteneciente al Cantón Sur de San Sebastián de los Reyes. En 1846, con la autonomía del Guárico, Ortiz se consolida plenamente.
1872 - 1881 — Capitalidad del Guárico Alcanza el título formal de ciudad en 1872. Para 1873 es privileged con la capitalidad de la provincia y, de 1874 a 1881, funge como capital oficial del Estado Guárico, impulsando obras públicas y relevancia político-administrativa.

De este modo, las particularidades geohistóricas del Valle de Ortiz están definidas en la segmentación del territorio venezolano como producto del lento proceso de exploración, conquista y poblamiento europeo que caracterizó la colonización. De espacio solitario y realengo pasó a un espacio geográfico hospitalario y progresista.

Su desarrollo económico, fundamentado en un principio en asientos de hatos y después en haciendas agropecuarias, y el perfil urbano, comercial y administrativo que adquirió como pueblo español, principalmente durante el siglo XVIII y mediados del siglo XIX, lo aproximan a conceptualizarlo como una región singular, de la cual el antiguo Partido Paya fungió como un centro nodal o funcional para la conquista de los Llanos.

Ficha Técnica y Geográfica
Ubicación Valle circundado por pequeños cerros, a las orillas del Río Paya, Estado Guárico, Venezuela. Temperatura 26,5 ºC (Media)
Altitud 168 m s. n. m. Precipitación 1.100 mm (Media anual)
Superficie 5.081 km² (7,8% del estado Guárico) Hidrografía Cuenca del Río Tiznados y Río Paya