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martes, agosto 22, 2023

Juan Fèlix Ovalles, comandante de caballería al servicio del proceso de Independencia venezolano


Desde el comienzo de la contienda independentista estuvo preparado para el combate y le tocó la providencia de estar en la última refriega que dio por terminada la ocupación del imperio español en territorio venezolano, como fue la toma del Fuerte de Felipe en Puerto Cabello, hace 200 años. Una forma de reconocerle sus méritos y su trayectoria insurgente.


José  M  Aquino.


La región guariqueña tiene muchos hombres y mujeres que dieron un importante aporte al proceso independentista, la historiografía hace referencia  a muchos de ellos a los cuales se les han  resaltado  sus méritos por su actuación  el campo de batalla, pero existen otros soldados que lucharon por esta causa, los cuales se han escrito muy poco, por tanto, es necesario resaltarle  sus hojas servicio  a favor de la causa republicana .De esta manera, estaremos   dando los pasos para  ubicarlos en el mismo sitial  de los  demás  héroes de este periodo histórico. Uno de esos  patriotas que hay estudiarle su desempeño castrense, es la del Comandante Juan Félix Ovalles, participante en el Asedio a Puerto Cabello, último enfrentamiento   que realizaron los patriotas  comandadas por el general José Antonio Páez , contra las fuerzas realistas encabezadas por Sebastián de la Calzada en territorio venezolano, que este año se conmemora  200 años de ese acontecimiento. 

Este destacado prócer del proceso  de  independencia nativo de San Juan de los Morros, nace el 22 de junio de 1791, hijo de Josefa Lorca y Carlos Ovalles. Toma la firme convicción de incorporarse al ejército republicano en el mes de abril de 1812, luego de haber ocurrido el devastador  movimiento telúrico ocurrido  en marzo de ese año, que  ocasionó cuantiosas pérdidas  humanas e inmuebles en las principales ciudades  controladas por los patriotas. Su primera incursión bélica  la realizó al lado del General Francisco de Miranda, entre  20 y 29 de abril de ese lapso de tiempo, en la ciudad de la Victoria, contra  las fuerzas realistas dirigidas   por el capitán de Fragata Domingo Monteverde. En esa  refriega sale herido y tiene que huir tras la derrota  de los patriotas, motivo por el cual lo obliga a retirarse de la acciones bélicas por un tiempo, mientras se restablecía de las lesiones; una vez  recuperado, se alista nuevamente en  una unidad militar, esta vez  con el grado de subteniente de infantería, en tiempos  de la Segunda República, donde se enfrentó a las fuerzas realistas comandadas por José Tomás Boves, en San Francisco de Tiznados, a principios  de 1814 (Dávila, 1924).
Después   del éxito de la Campaña  Provincia de Guayana, entre el 8 de octubre 1816 y julio 1817, el Libertador Simón Bolívar proyecta de inmediato  la Campaña del Centro, que tenía como fin de llegar triunfante la región central del país  y entrar  a la ciudad Caracas, pero tras el descalabro en  la batalla de la Hogaza en diciembre de ese lapso, tiene que abortar la operación militar. Al retomarse  la expedición castrense a comienzos de 1818, Juan Félix Ovalles  se incorpora en esta cruzada, llegando con el ejercito libertador  hasta los Valles de Aragua. Toma parte en la Batalla de Semen,  también llamada Tercera Batalla de La Puerta, el día 16 de marzo de ese año, donde  las fuerzas realistas comandadas por  Pablo Morillo, derrotan de manera contundente   al  contingente patriota comandada por el Libertador Simón Bolívar. En esta acción, este oriundo de San Juan de Los Morros, sale herido en la contienda, al  formar parte   del cuerpo de infantería republicana, que la que  sufrió cuantiosas pérdidas humanas y materiales.

En el mes de agosto de 1818, este  prócer guariqueño recibe su merecido ascenso al grado de Teniente de Caballería, por  su desempeño en el campo de batalla. Llegamos a 1819, una vez instalado el 15 de febrero el Congreso de Angostura y realizadas las deliberaciones, donde el Libertador Simón Bolívar, pronunció  su célebre discurso, en el cual propuso un modelo de Estado Republicano y  posteriormente el 2 de abril, los patriotas comandados por el general José Antonio Páez y sus lanceros vencen en una  la arriesgada acción en el sitio de las Queseras del Medio,  a las tropas realistas comandadas  por el general Pablo Morillo, obligándolo  a retirarse a  la Mesa de Calabozo, motivo por el cual se inicia una nueva campaña en tierras neogranadinas . Este  prócer de la independencia participa como integrante del Escuadrón de Dragones a la Campaña  Libertadora de la Nueva  Granada, que se inició el 27 mayo en ese lapso de tiempo, por tanto, este  soldado de la patria  atravesó conjuntamente como los demás compañeros de armas  las diversas dificultades para atravesar en tiempo de lluvias los caudalosos  ríos y las  bajas temperaturas en páramos andinos ,  para  luego vencer a los realistas comandas por el brigadier José María Barreiro  en la población de Boyacá el 7 de agosto de ese mismo año. Por tal motivo, estuvo presente en la entrada triunfante de Simón Bolívar y  todo su ejército a la ciudad de Santa Fe de Bogotá (Dàvila, 1924), tres días más tarde del referido enfrentamiento bélico, que dio por terminada la Campaña de Libertadora de la Nueva Granada en 77 días.

Entramos al año 1820, momento importante para el bando patriota con los excelentes resultados obtenidos  con la liberación de la Nueva Granada, dan un nuevo impulso para ganar la contienda en territorio venezolano; mientras las fuerzas realistas reinaba la desesperanza por la derrota sufrida, aunado al  cambio de política  imperantes en el gobierno español con respecto a la guerra  al recibir el capitán   Pablo Morillo, la orden  de que  arbitre con Simón Bolívar, un tratado de paz y regularización de la guerra. Entre tanto  Juan Félix Ovalles, es ascendido con el grado de Capitán en mayo de ese lapso de tiempo. En 1821, tiene  participación en la Batalla de Carabobo, encuentro decisivo en la cual los republicanos derrotan contundentemente a los defensores de la Corona Español. El Coronel Pedro Celis, certifica su intervención  en dicho encuentro bélico (Ranuàrez ,2017), al no encontrarse en la lista oficial de participantes en  refriega. Posteriormente asume la Comandancia Militar de Nirgua, para 1822, continuaba cumpliendo funciones en esa población (Álvarez,2014).

Llegamos a 1823, el ejercito patriota dirigido  por el General José Antonio Páez, tiene la misión de reducir lo que queda del ejercito realista en territorio venezolano, el día 3 de agosto, el coronel Manuel Manrique, logra la capitulación del brigadier Francisco Tomás Morales en Maracaibo, quedando solamente, quedando  por someter a los  defensores de la monarquía española en Puerto Cabello, comandada por el oficial  Sebastián de la Calzada. Juan Félix Ovalles, formó parte del contingente de 1500 hombres que participaron en el asedio a Castillo de San Felipe, que comenzó el día 23 de septiembre y culminó, de 10 de noviembre de ese año, con la  arriesgada acción de los lanceros que conformaron la operación, permitieron  la rendición del último bastión monárquico de la guerra de Independencia en Venezuela. 

Ya separada Venezuela de la gran Colombia en 1830, bajo el primer  de gobierno José Antonio Páez, a Juan Félix Ovalles, se le ratifica su ascenso a Comandante de Infantería. En 1831, fija su residencia después de haber vivido en Nirgua. Para el año 1835, como   respetuoso  del orden constitucional establecido, decide  apoyar el  gobierno del doctor José María Vargas, y  combate a los líderes del  movimiento Reformista  entre el 7 de junio de 1735 al  3 de marzo de 1736,encabezados por Santiago Mariño, Pedro Briceño Méndez y José Tadeo Monagas, que  aupaban un la restitución de la Gran Colombia. Después de esta sonada militar, se convierte en Guardia de Honor del General en Jefe José Antonio Páez.

Luego de estar a la disposición del General Páez, no sigue con las pretensiones oligarcas de esta caudillo, por tal motivo, se opone a la guerra civil orquestada por este, contra el  recién electo presidente José Tadeo Monagas en1848 (Dávila, 1824), tras el fracaso del asalto al Congreso Nacional  y el alzamiento  en los llanos de Calabozo y el Apure por parte  del centauro portugueseño. Este destacado patriota, ante la severa crisis económica que agobiaba a la nación en1859, durante el gobierno de Julián Castro,  toma la firme disposición de luchar por  una reivindicación social contra los intereses de los terratenientes y comerciantes que habían empobrecido a sus habitantes en sus gobiernos, por tal motivo, se pronuncia  en la ciudad de Miranda, donde residía a favor de los ideales federalistas, inspirados por  Ezequiel Zamora, Antonio Guzmán Blanco y Juan Cristòfono Falcón.

Este prócer  de  la independencia, que nació en San Juan de los Morros,  muere el 2 de febrero de 1862, antes de culminar  la guerra Federal, con una trayectoria impecable al servicio de la patria: lucha  al lado  Francisco de Miranda en 1812, sigue con el Padre de la Patria,  Simón Bolívar ,a la Nueva Granada , y acompaña  a José Antonio Páez, desterrar los últimos contingentes de partidarios de la corona española. A pesar de caer herido en el campo de batalla en varias oportunidades, nunca se amilanó, siempre  estuvo  dispuesto a superar las adversidades. Desde el comienzo de la contienda independentista  estuvo preparado para el combate y le tocó   la providencia de estar en la última refriega que dio por terminada la ocupación del imperio español en territorio venezolano, como fue la toma del Fuerte de Felipe en Puerto Cabello, hace 200 años. Una forma de  reconocerle  sus méritos  y  su trayectoria insurgente.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


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Bencomo Barrios, Héctor (2004).Héroes de Carabobo .Ediciones de la Presidencia de la República .Caracas.
Dávila Vicente,(1926). Diccionario Biográfico de ilustres Próceres de la independencia Suramericana. Tomo II
Da Silva, Miguel (2018), Próceres de Carabobo.www Carabobo en sus Personajes. Periodo de La independencia.  Calaméo .com .Books
De  Armas Chitty. (1982). Historia del Estado Guárico. Ediciones de la Presidencia de la República (1978), Historia del Guárico (1807-1874).San Juan de los Morros. Impreso en los Talleres de Gráfico los Morros. Tomo II.
Estévez  G, Edgard (2007), Batallas de Venezuela 1810 1824.Editoial.C SA. Caracas
Franceschi, Napoleón  y Domínguez Freddy (2020), Antología Documental para el estudio de la Historia de  Venezuela 1776-2000.Universidad Metropolitana .Caracas-Venezuela
Ministerio del Poder  Popular para la Cultura (2018). Correo del Orinoco 1818-1821. Fundación del Centro Nacional de Historia: Caracas
Páez, José Antonio (1867) Autobiografía del General Páez. Reedición de Petróleos de Venezuela  en colaboración con la Academia Nacional de la Historia  Caracas:, Venezuela, tomo I.
Rodríguez, Adolfo (1994), El Estado Guárico: Orígenes, mundo y an Juan de los Morros.
Ranuarez, Argenis  (2017). Un Prócer Sanjuanero. http://elrincondelcronistaara.blogspot.com/2017/12/
Robles, Aura (2008), Historia de las Pensiones, Montepío Militar y los Honores de la Independencia de Venezuela: 1830-1858). Ucab, Caracas
Vergara y Velasco, Francisco Javier (1960) .1818 Guerra de Independencia. Bogotá: Editorial Nelly. Estévez  G, Edgard (2007), Batallas de Venezuela 1810 1824.Editoial.C SA. Caracas        

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viernes, abril 21, 2023

Ocupación urbana de la Mesa de Calabozo en 1723


El Sacerdote, Buenaventura de Carrocera (1972), establece 7 etapas para el proceso de fundación de misiones en los llanos de Caracas. Comenzando primero por la parte occidental de la jurisdicción, entre las cuales podemos citar a los pueblos de Araure y Yaritagua, luego en la siguiente etapa establece el pueblo de San Carlos de Cojedes en 1678, y El Tinaco en 1679, de igual manera se intenta fundar infructuosamente hacia el sur de esta provincia el pueblo Jesús Nazareno en la Mesa de Calabozo, en el año de 1694, motivado a que los aborígenes se negaron a establecerse en las riveras del Rio Guárico.


José M Aquino H.


La política de ocupación de espacios deshabitados en la Provincia de Caracas, desde la segunda mitad del siglo XVII, hasta cuando se dan los primero gritos de independencia, no son producto de la casualidad, ni mucho menos estudiarlo desde un solo aspecto en particular, sino que hay que abordarlo desde la complejidad de elementos intervinientes en las realidades, políticas ,económicas, sociales y culturales intervinientes en generar beneficios compartidos con la finalidad de lograr un fin. Por tal motivo, el establecimiento de poblacionales de la mesa de Calabozo a partir de 1723, no es producto de la casualidad. En consecuencia, hay que abordarlos no solamente, la intervención hombre-medio y sociedad naturaleza a través del tiempo (Geohistòrico); sino también desde una dimensión integral de políticas de la corona española, durante ese periodo histórico con el apoyo de la Iglesia Católica, con el propósito de conformar centros urbanos en el extenso territorio de la Provincia de Caracas.


En ese tiempo histórico coincide con la llegada de una nueva dinastía reinante en España, la de los Borbones a partir de la segunda mitad del siglo XVII, que implantaron unas series de reformas para darle una nueva dimensión al estado español y en especial a las provincias de ultramar: por medio de una estructura estatal centralizadas ,con la finalidad de generar y tener mayor control de las actividades económicas de las distintas localidades y en especial de la extensa Provincia de Caracas, que posteriormente conformaría la Capitanía General de Venezuela en 1777,motivado a la necesidad incrementar los recursos financieros que el estado español estaba requiriendo en esa época. Del mismo modo, se propuso también unificar el territorio ante las pretensiones expansionistas de las otras potencias europeas al ocupar territorios españoles en las islas del Caribe y las Guayanas.


Ante esta situación la Corona Española comienza a mediados del siglo XVII, una política de fundar pueblos en las distintas provincias en territorio venezolano, para cumplir con estos propósitos realiza acuerdo con la Santa Sede, para que la congregación religiosa de los Capuchinos, fundasen pueblos en América y estos adoctrinaran a los aborígenes a la fe católica. Estos llegan primeramente a la región del Darién, ubicado entre Colombia y Panamá, para luego trasladarse a realizar estas actividades en las costas del mar Caribe, en 1643, pertenecientes a regiones venezolanas, específicamente en territorios pertenecientes en la otrora provincia de Andalucía en 1643 ( Hernàndez,Anel,2022) ,con la finalidad de reducir a las comunidades aborígenes Cumanagotos, región ubicada entre el Golfo Triste y la desembocadura del rio Orinoco; en ese mismo lapso de tiempo, reciben la autorización de la Corona española para realizar la misma actividad en la provincia de Venezuela. Por tal motivo, estos religiosos católicos desarrollaron una intensa actividad de reducción de aborígenes y fundación de pueblos de misión, especialmente en esta jurisdicción de los llanos, donde se realizaban actividades ganaderas desde el siglo XVI, pero estas ocupaciones no generaban concentraciones poblacionales en dicha zonas; mientras existían una gran cantidad de nativos trashumantes que ocupaban estos territorios en ciertas épocas del año, dedicados a las caza, pesca y recolección de frutos. Transitando las riveras de los ríos Portuguesa, Guárico, Meta, Apure, Guanare, Bocona y el Orinoco, en cuales se encontraban un gran número de comunidades aborígenes.


El Sacerdote, Buenaventura de Carrocera (1972), establece 7 etapas para el proceso de fundación de misiones en los llanos de Caracas. Comenzando primero por la parte occidental de la jurisdicción, entre las cuales podemos citar a los pueblos de Araure y Yaritagua, luego en la siguiente etapa establece el pueblo de San Carlos de Cojedes en 1678, y El Tinaco en 1679, de igual manera se intenta fundar infructuosamente hacia el sur de esta provincia el pueblo Jesús Nazareno en la Mesa de Calabozo, en el año de 1694, motivado a que los aborígenes se negaron a establecerse en las riveras del Rio Guárico. Es precisamente en el cuarto periodo en que se logran conformar dos asentamientos urbanos en dicha región llanura, cuando los misioneros previo acuerdo acuerdos con los distintos jefes de esas comunidades aborígenes: Mapoyes, Tamanacos, guires entre otras familias, ubicados en ciertas épocas del año en las márgenes del rio Orinoco, deciden conformar los núcleos poblacionales en esta mesa. En abril de 1723, la historiografía marca el inicio de la ocupación en esta elevada planicie, en esta parte de los llanos bajos de esta jurisdicción en las cuales albergaron a estos reducidos nativos.


En consecuencia de lo antes expuesto, los llanos bajos de esta provincia de Caracas, van estar circunscritas en la política de poblamiento de la congregación religiosa y las autoridades de la corona española. La finalidad del establecimiento en estos grandes espacios tenían diversos intereses compartidos, más allá de catequizar a los a aborígenes, estaba el control social, en lugares donde se beneficiaban tanto por los hateros y sus trabajadores , para controlar los ganados cimarrones y de esta manera lucrarse de sus cueros , mientras los aborígenes a que deambulaban por estos espacios para aprovecharse de la caza ,pesca y de el beneficio de las carnes de estos vacunos. Por consiguiente, en ese momento histórico la corona española, pretendió con estas ocupaciones urbanas el de modo controlar la entrada de comerciantes provenientes de las islas del Caribe y de distintas parte de la jurisdicción provincial, con el fin de que pagaran los impuestos correspondientes establecido por el gobierno colonial (Aquino, 2022).


Los religiosos Salvador de Cádiz y Bartolomé de San Miguel, autoridades de la congregación religiosa de los capuchinos en sus informes dan cuenta de cada una de las acciones con la finalidad de que esta empresa emprendida no tuviera el fracaso, como en el año 1694 en esta mesa (Carrocera, 1972). Por tal motivo, desarrollaron numerosas acciones con el fin de evitar la deserción de los aborígenes, siempre con el consentimiento de las autoridades reales y en especial del Consejo de Indias, que de inmediato giraban instrucciones a al gobernador provincial. Una de las propuestas fue de estos mismos sacerdotes, seleccionar candidatos para ejercer el cargo de de Justicia Mayor, los cuales eran oficializados el gobernador de turno, de esta manera pudieron trabajar de manera mancomunada con el fin de impedir la deserción de los aborígenes y controlar el orden público; subsanando los problemas presentados con anterioridad al con funcionarios gubernamentales en estos asuntos con los religiosos.


Así mismo los religiosos, recibían de parte las autoridades provinciales las contribuciones monetarias respectivas para que el asentamiento poblacional pudiese conformarse. Con estos recursos pudieron contratar, alarifes, herreros y distintos artesanos, en su mayoría canarios para la construcción de las viviendas y enseñar a los indígenas a estos oficios (Hernández, 2008). De esta manera, llegaran estas personas se establecieron en estas dos comunidades para estos fines, con el cumplimiento de una serie de normas; como la de no permitir hombres solteros, solamente casados con sus esposas, para evitar que estos convivieran con las aborígenes y mujeres de las demás castas.


No solamente, estos dos autoridades de la orden religiosa de los Capuchinos en esos tiempos: Salvador de Cádiz y Bartolomé de San Miguel fundaron estos dos pueblos, inmediatamente tramitaron ante las autoridades de la provincia, la creación de una villa de blancos, para que estas urbes misionales pudieran permanecer en el tiempo a través de el acompañamiento de emprendedores con el fin de evitar la deserción de los aborígenes de estas localidades recién creadas, petición que le fue concedida por las autoridades reales ,en noviembre de ese mismo año .De igual manera, hicieron la debida promoción por todos los centros urbanos en la jurisdicción ,destacando las ventajas de esta parte de los llanos bajos para a asentarse en esta meseta y desarrollar la actividades agropecuarias y de esta manera darle apoyo a estos religiosos a consolidar a estos pueblos de misión. Por tal motivo, tres meses más tarde, comienzan a llegar familias provenientes de San Carlos de Austria, La Victoria, San Luis de Cura entre otras localidades a fundar la Villa de Todos los Santos de Calabozo el 1 de febrero de 1724.


A partir de ese tiempo histórico en la Mesa de Calabozo, desarrollará una intensa actividad económica que marcará el camino de prosperidad para una parte de los ocupantes, que vinieron de otros lugares a fomentar actividades agropecuarias , a través del otorgamiento de mercedes reales y titularidad de tierras, para la cría de vacunos, caballos y mulas y el desarrollo de la actividad comercial; mientras que los aborígenes traídos de las márgenes de los Orinoco y el Apure, además de adoctrinarlos a la religión católica, incorporarlos a ser unos súbditos del gobierno monárquico, a través de sus fines y propósitos , como vasallos al servicio de este sistema de gobierno imperante ,mediante el desmantelamiento su cultura ancestral y ser a la larga la mano de obra de las actividades productivas en esos espacios.


Este establecimiento poblacional no tuvo exento de litigios. La congregación al lado de sus pobladores tuvo que enfrentar un largo juicio promovido por los dueños de los hatos circunvecinos entre ellos San Diego y Altagracia, que pretendían desactivar estos centros humanos, porque sentirse amenazados de que su riqueza ganadera fuese disminuida y en peligro de desaparecer como consecuencia de los establecimientos urbanos .Este sacerdote Salvador de Cádiz unas veces ejerciendo el cargo de prefecto de la congregación y San Miguel, realizaron distintas diligencias jurídicas, tanto en Caracas como en el Consejo de Indias junto a los pobladores, para que estas manera estas amenazas no llevaran a feliz término. Por tal motivo, agotaron todas las instancias, ya que la política del estado español estaba circunscrita al fomento y desarrollo urbano en las provincias de ultramar y en especial en las provincias que formarían en 1777 la Capitanía General de Venezuela, para proteger estos territorios de cualquier invasión de las otras potencias europeas : Francesas, inglesas y holandesas.


Es necesario, resaltar que la historiografía da cuenta de que los fundadores de los pueblos de misión en esta mesa ubicada en los llanos bajos de la Provincia de Caracas: Salvador de Cádiz y Bartolomé San Miguel ,ya que estos por su jerarquía eclesiástica realizaron las diligencias pertinentes, pero contaron también con sacerdotes que tuvieron una larga estadía cumpliendo estas funciones de adoctrinamiento y tratando de incorporar a estos aborígenes a la vida sedentaria, siendo unos de ellos Fray Félix Cortés en la Misión de la Santísima Trinidad, y Fray Felipe de Palma, en el pueblo de los Ángeles .Tocándoles a estos religiosos en 1753, la entrega a las autoridades eclesiásticas a la diócesis la administración de estas iglesias. Cumpliendo de esta manera con los fines y propósitos que esta orden religiosa en urbanizar en estas partes bajas de los llanos de esta jurisdicción, consolidando estos tres pueblos que serán referencia en la actividad económica, política, social y cultural en estos trescientos años de existencia.


REFERENCIAS BIBIOGÀRAFICAS.


Aquino, José M. (2022).Ideas y mentalidades en los dos siglos de existencia de la Villa de Todos los Santos de Calabozo. https://fuegocotidiano.blogspot.com/2022/02/ideas-y-mentalidades-en-los-dos.html.

_________ (2022). El Empeño de Fray Salvador de Cádiz de fundar pueblos en la Mesa de Calabozo. https://fuegocotidiano.blogspot.com/2022/03/fray-salvador-de-cadiz-y-su-empeno-en.html

Brizuela, Jean Carlos (2013) La villa de San Carlos de Austria en las relaciones históricos- geográficas e informes misioneros (siglos VII y XVIII) Aspectos para su estudio http://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1315-94962013000100007.

De Carrocera, Buenaventura, (1972), Misión de los Capuchinos en los Llanos de Caracas. Tomos I y II, Fuente para la Historia Colonial. Academia Nacional de la Historia, Caracas Castillo Lara, (1996), Villa de Todos los Santos de Calabozo. El derecho de existir bajo el sol. Ediciones Fundación Carlos del Pozo, Calabozo, Estado Guárico. De Armas Chitty. (1982). Historia del Estado Guárico. Ediciones de la Presidencia de la República -_____________. (1978), Historia del Guárico (1807-1874).San Juan de los Morros. Impreso en los Talleres de Gráfico los Morros. Tomo II. Hernández, Ane l( 20229).Los Capuchinos Hispanos y sus misiones americanas durante la primera mitad del siglo XVII. https://www.redalyc.org/articulo.oa

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. Rodríguez, Adolfo (1994). El Estado Guárico: Orígenes Mundo y Gente., Comisión Regional del V Centenario del Encuentro de Dos Mundos, San Juan de los Morros.

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viernes, noviembre 18, 2022

Caracterización de los estilos artísticos en el arte religioso cristiano-católico calaboceño

Fachada de la Catedral Metropolitana de Calabozo, perteneciente al arte barroco americano o arte colonial

Calabozo se convirtió en un centro de la actividad económica de la provincia, esto permitió que se conformara un extenso urbanismo colonial, estilo andaluz con características propias y adaptada a la realidad de la región y símbolo de un momento histórico lleno de prosperidad para los dueños de hatos y grandes comerciantes. Del mismo modo, la arquitectura religiosa siguió la misma transformación que realizaron los demás pueblos


José  Aquino


Las  artes  y las religiones desde los orígenes de la humanidad han estado relacionadas, porque todas las producciones artísticas tienen un  interés o sentimiento hacia alguna divinidad, por tanto los seres humanos    realizan diferentes creaciones  con el fin de rendirle culto a lo sagrado y lo divino. El desarrollo histórico del arte ha marcado cada una de las caracterizaciones o estilos en honor a un ser omnipotente. Por tanto, es necesario destacar, la manera de adorador  en la era  cristiana que  se inicia en el continente europeo, con  el arte Cristiano Primitivo en los siglo I y  II después del nacimiento de Cristo; luego el sentimiento Cristiano ,se propaga por todo  el Imperio Romano con el emperador Constantino en el siglo III , y se mantiene a  la  muerte este mandatario cuando  sus dos herederos hijos ,dividen el Imperio en Oriente y Occidente, manteniendo este culto religioso por  ese territorio durante la llamada Edad Media; encontrándose   dos estilos: Románico y  Gótico, hasta el siglo XV, y  cuando el sentimiento religioso sufre cambios  con la llegada de la Modernidad a través del  Arte Renacentista, que luego  decaerá con la llegada  del Arte Barroco de inspiración cristiano católica.


Es precisamente el movimiento artístico Barroco que  nació a comienzos  del siglo XVI, triunfando en dicho  continente como consecuencia del  impulso  del movimiento religioso Cristiano Católico denominado  Contrarreforma , con el fin de recuperar  la gran cantidad de fieles perdidos  en muchas naciones por seguir la Reforma Protestante   y contener el avance  de las ideas inspiradas en Martín Lutero y Juan  Calvino. En tal sentido los reyes de España, se alinean  con este movimiento, impulsando esta creencia religiosa gobernada por  los Papas en el Vaticano, en momentos cuando  se está realizando  el proceso de conquista y colonización del territorio americano .En consecuencia este estilo es traído de este lado del océano Atlántico, tanto por los colonos españoles y portugueses, convirtiendo a este credo a los nativos , luego   a los esclavos  y las castas que se derivaron de esta mezcla en adeptos a esta creencia religiosa mediante el proceso de  transculturización; pero con una caracterización muy especial para la realización de los templos de veneración, al no contar con todos los materiales para la construcción de  las creaciones artísticas. Dándole una peculiaridad de esta manifestación del arte con el nombre  de   Barroco Americano  o Arte Colonial Americano, y en cada entidad político territorial,  una manera de concebir estos monumentos y su ornamentación, con el único fin  de rendirle culto a Dios.


Interior de la Iglesia Nuestra Señora de Las Mercedes, donde se aprecian los arcos de medio punto y el plano de tres naves

En lo que respecta a la entidad político territorial llamada Capitanía General de Venezuela a partir de 1777, la actividad artística del arte barroco colonial americano no  realizaron obras monumentales, ni las artes  comparables como  las de los virreinatos  del Perú, capital Lima  y el virreinato de la Nueva España, capital México, debido a que la actividad económica en ese territorio no permitía que sus habitantes  la realizaran obras colosales de arquitectura, al igual que  esculturas y pinturas para embellecer los templos en estos centros poblados con el fin de rendirle culto a Dios y las demás advocaciones marianas. Es  después de  la fundación de Coro, en 1527, el Tocuyo, Trujillo, Mérida, Barquisimeto, en la región centro occidental; y   luego en la región central  se fundarían Valencia, y seguidamente el colonizador Diego de Losada somete a los aborígenes dirigido por el Cacique Guaicaipuro  para fundar  Caracas en 1567, que más tarde se convertiría en Provincia y más tarde,  la sede de la Capitanía General de Venezuela. Después de  consolidarse como poblado   transformaron las primeras iglesias, remplazando las  de carácter  provisional  para construir  la arquitecturas religiosas de este estilo colonial (Camacho, 2016).


    La historiografía da cuenta  que durante  los siglos XVII y XVIII,  seguían fundando pueblos en esta entidad político-territorial  y al estar consolidados, según el nivel socioeconómico de sus  fieles, realizaban la construcción   y ornamentación de sus templos permanentes y bien concebidos   un  periodo de tiempo  pautado, se realizaba con la finalidad  de  cumplir con los rituales de la religión Cristiano Católico. La Villa de Todos los Santos de Calabozo, fundada en 1724, por el interés de la Corona Española de fundar pueblos en esta parte  los llanos bajos de la Provincia de Caracas, con la colaboración decidida  de la orden religiosa de  los  Capuchinos, en cumplir con los acuerdos establecidos entre el  Vaticano y la realeza hispana, en consolidar también esta creencia mística  y tener mejor control del territorio por parte del gobierno imperial.


Capila de la Sagrada Familia, ubicada entre la carrera 10 con calle 7 de Calabozo

12  familias fundadoras que vinieron a esta comarca para  dedicarse a las actividades agropecuarias en la mesa de Calabozo, se le unieron en los siguientes años más personas, antes los  beneficios de los otorgados por el gobierno español en otorgarles terrenos para construir sus viviendas y tierras para sus semovientes, que unido a la intensa actividad comercial hicieron posible en dos décadas  un renacer económico para los ocupantes de este asentamiento poblacional, como para  la hacienda pública, traducida en más impuestos recaudados para la corona. Estableciéndose  también en dos décadas  la Compañía Guipuzcoana, que garantizaría por cierto tiempo  durante su estadía el control de la intensa actividad comercial en esta región de los llanos. A consecuencia de lo antes expuesto, la ciudad de Calabozo se convirtió en un centro de la actividad económica de la provincia, esto permitió que se conformara un  extenso urbanismo   colonial, estilo andaluz con características propias  y  adaptada a la realidad de la región y símbolo de un momento histórico lleno de prosperidad para  los dueños de hatos y grandes comerciantes. Del mismo modo, la arquitectura  religiosa siguió la misma  transformación que realizaron los demás pueblos al cabo de muchos años, sustituir  el templo inicial por un oratorio que  tuviese  el estilo  majestuoso y que perdurase  en el tiempo.


     Es en el año 1776, cuando comienza la construcción de la iglesia (Loreto, 1968), que sería posteriormente elevada a Catedral. El presbítero  Juan Ángel Leal, fue el religioso que se encargó de realizar todas las gestiones para que la obra tuviese feliz término, para que los pobladores pudiesen  contar con un lugar para la adoración y veneración a Dios, al marianismo  y al santoral católico con prestancia. La iglesia de la Villa de Todos los Santos de Calabozo, se inauguraría en 1790, después  de 14 años en culminarla  y erigirse  como  una de los principales templos de estilo Barroco americano en territorio venezolano después de la Catedral de Caracas, con una caracterización particular que es necesario destacar: una planta basilical de tres naves, perteneciente al estilo Romano, modelo que utilizado  desde el siglo III  DC, en el Imperio Romano, en basílicas y baptisterios entre otros oratorios ; también cuenta  en su interior con arcos de   medio punto, como en las divisiones de las naves en su interior, soportadas por columnas del orden Toscano, romano con capitel Dórico, perteneciente al Arte Griego; Su fachada ,muestra a la vista sus sencillez con sus líneas curvas en sus adornos, para calificarla como joya arquitectónica del arte Colonial Americano. Este templo contó  con   retablo con este mismo  estilo hasta el año 2015, cuando se fue sustituido por  un modelo  neoclásico, que le da la majestuosidad  a esta Catedral Metropolitana. Dándole la satisfacción a la feligresía  durante ese Tiempo Histórico a finales del siglo XVIII, de contar con un sitio de veneración que simbolizaba la opulencia de los fieles  ganaderos, comerciantes y la feligresía de las demás  castas  de contar con un centro de gran importancia para veneración en los Llanos Bajos de la Provincia de Caracas, y  que no se quedaba detrás de la majestuosidad de los demás templos esparcidos  en tiempos de la Capitanía General de Venezuela.


Fachada de la Iglesia de Nuestra Señora de los Angeles, en el Barrio Mision de los Angeles de Calabozo

La importancia en todos los aspectos de la realidad, política, económica social y cultural  de Calabozo, a finales del siglo XVIII, va ser tal que desde ese momento la arquitectura  en general va  tener un  gran impulso, el urbanismo va siguió  el mismo patrón andaluz , encontrando en   última década de esa centuria, la construcción de edificaciones de este estilo Barroco Colonial, entre las cuales podemos mencionar la  Casa de Alto, que actualmente es la sede de la Escuela de Historia de la Universidad  Rómulo Gallegos, propiedad en ese entonces de la familia Viana Camacho,  entre la carrera 12 con calle 5,diagonal a la Plaza del Libertador Simón Bolívar. Del mismo modo, comienzan  las iniciativa de los pobladores del sector este de esta villa, para  la construcción de un nuevo templo en honor a la devoción de la Virgen de las Mercedes.


Fortis de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, estilo neoclásico

     Por la iniciativa de los residentes de este sector de la ciudad en su mayoría perteneciente a los pardos,  construyen este  nuevo oratorio en   el año1804 (Ruiz, 2007). Los estudiosos de los estilos arquitectónicos consideran que este templo, mantiene  elementos artísticos del arte Barroco, e incorpora elementos del arte Neoclásico que ya estaba de moda en Europa  a mediados del siglo XVIII, por arquitectos franceses, determinando un estilo ecléctico. Por tanto, en  ese momento  históricos  la Ciudad de Calabozo, era considerado una de las poblaciones más importantes  perteneciente de  Llanos  de la Provincia de Caracas, con un  crecimiento poblacional vertiginoso y urbanístico bien concebido, detrás San Carlos de Austria que se había fundado por casi  medio siglo de antigüedad  ( Brizuela ,2013).


      Esta iglesia construida  en honor a los devotos de  Nuestra Señora  de Las Mercedes, posee una fachada a base de líneas rectas, en las cuales se presentan  adornos de  sus  columnas con un fustes  acanalados sobre unos capiteles del orden Jónico  Griego, representando la sobriedad  Helénica Clásica, pero el elemento artístico de gran importancia es en la  cúpula de doble casquete que  utilizaron las catedrales  del renacimiento en el siglo XVI .En su interior  la iglesia está conformada por tres naves separadas  por columnas del orden Toscano adosados de un capitel Dórico, elemento característico del Arte Barroco con una base ática, techumbre de madera estilo Mudéjar, y en el fondo una imagen de  la advocación mariana que simboliza la compasión y la misericordia, por tal motivo se le reconoce también  como  la  Patrono de los presos desde el año 1269.


El sentimiento de los habitantes de esta villa como todo el periodo colonial a medida que aumentaba la población iban construyendo templos par a rendirle culto a Dios, las advocaciones marianas y al santoral cristiano- católico, por tal motivo durante las últimas  décadas del  siglo XVII, los miembros devotos  de  la  Virgen del Carmen, organizados en su cofradía quieren además de tener una ermita en sus casas y hatos, aprovechando la bonanza económica de los fieles,  emprenden la campaña para  una  nuevo baptisterio. El mayordomo interino Demetrio Montiel, además de  comprar la escultura de dicha imagen al cual le manifiestan  devoción, comienza a realizar las gestiones para esta empresa (Ruiz, 2007). Luego del   deceso a comienzos del siglo XIX del citado administrador, y la entrada del proceso de independencia, y el triunfo republicano, tiene  un nuevo encargado, designando  por el Arzobispo de Caracas  Ramón Ignacio Méndez, en 1935; recayendo en el acaudalado ganadero José Ramón García  durante las primeras décadas del periodo republicano, quien emprendió esta empresa.


      En cuentas a  los informes que enviaba este administrador a las máximas autoridades  eclesiásticas y  su esfuerzo para  trasportar los materiales a la ciudad de Calabozo para realizar esta gran obra artística religiosa, inaugurada el 19 de abril  año 1846, para beneplácito de los devotos, reconocen a este mecenas como el impulsor definitivo de la construcción del templo. En momentos en que esta ciudad  retomaba el ritmo económico que tuvo antes del proceso de independencia. Este monumento arquitectónico es de estilo neoclásico, nacido originalmente  en Francia, a mediados del siglo XVIII, determinando que esta construcción fue una de las edificaciones  pioneras der este género  realizadas en Venezuela  después de la de San Juan Bautista de Cumaná a finales del siglo XVIII,  y posterior  a  la Iglesia de Santa Teresa de 1877, realizada por el autócrata civilizador Antonio Guzmán Blanco.


En esta joya arquitectónica tiene su  frente  a base de líneas rectas con  columnas pertenecientes al orden Jónico Griego: fuste acanalado sobre un capitel con volutas laterales, en las que se presentan tres puertas de madera; en el interior el oratorio está conformado por tres naves, soportadas por columnas de fustes lisos, sobre capiteles del orden dórico con algunas  decoraciones; en el fondo un  retablo principal con la imagen de la patrona, adornados  con elementos perteneciente a esta modalidad artística, al igual que en las naves  laterales otros retablos más pequeños, y en la parte opuesta al altar   la edificación cuenta con una estructura de madera llamada  coro, reservado para los cantores  que realizan los canticos.  


Encontramos también  elementos artísticos muy significativos, que es necesario presentar y hacer  referencia de   un estilo Barroco  Americano, en el oratorio construido en  el pueblo de Misión de los Ángeles, fundado por la congregación religiosa Capuchina en el año 1723, con aproximadamente 500 aborígenes traídos de las riveras del Orinoco a la mesa de Calabozo, para cambiarles  sus vidas nómadas a sedentarias,  estableciéndose  en las cercanías del rio Guárico. Realizándose el poblamiento y urbanismo de manera provisional en sus inicios al momento de asentarse, como durante  el periodo de conquista y colonización; las primeras construcciones eran de realizadas de techo de paja, barro y madera hasta que el conglomerado poblacional se consolidara durante un largo periodo de tiempo, para  posteriormente   construir  la urbe duradera en el tiempo


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Para el año 1836, la historiografía da cuenta de la remodelación   del templo de esta comunidad, que aspira ser declarado Patrimonio Cultural, cuando en el mes de abril de 2023, cumpla 300 años de su fundación y se una a las demás iglesias de la localidad que gozan de esta distinción .En  su frente podemos apreciar  modeladas  columnas acanaladas sobre  un capitel estilo Dórico y  sostenidas  esta pilastras de un ático. Distinguiéndose es  la puerta, de madera, hacia arriba una  ventana  de madera a modo de balcón con barandillas  para otorgarle claridad al interior del templo, y más elevado  está  su campanario, para avisar a los fieles el comienzo de la liturgia; este  templo mantiene la misma  estructura de una sola nave desde que se erigió el templo. (MPPC, 2006)


     A finales del siglo XIX, se construyó un sagrario en las inmediaciones del  antiguo Hospital  Las Mercedes, ubicado éntrela calle 7con  carrera 10 de esta ciudad villatodosantina, tomando en cuenta con el estilo de moda en Europa , en  esos  últimos años  de esa centuria, el Arte  Neogótico donde las formas clasicistas , no serán más fuente de inspiración en  los elementos arquitectónicos ,  para dar paso a una concepción romántica en todas las actividades  de la creación artística. Por tanto, el interés por construir templos en  la búsqueda  por la elevación, el apuntalamiento, los decorados, acabados  y el uso de ventanales ojivales entre otros aspectos, para semejarse al modelo  gótico utilizado en la Edad Media, utilizando  este sentido para obtener la gracia divina la gracia.


      Esta capilla de la Sagrada Familia, a pesar de no ser  tan colosal  como los templos de más dimensiones que existen en  Venezuela y otros países ,es una bella construcción representativa  de este arte con su planta rectangular de una sola nave,  pináculos elevados  y  con los ventanales apuntalados, siendo una referencia artística en  los llanos guariqueños, que destaca la acción de los hombres por rendirle culto a sus creencias  en lugares sagrados con dimensiones estéticas de importancia, a lo largo de los siglos XVIII y XIX. Por tal motivo,  es necesario desarrollar un estudio riguroso de  las mentalidades de estos hombres y mujeres  de esos tiempos para entender  su comportamiento  no solo en lo religioso, sino también en los estándares de progreso  de una ciudad que perdió  su liderazgo cuando el dictador Juan Vicente Gómez, se llevo la capital en 1934, para San Juan de los Morros.


Todas estas consideraciones artísticas son necesarias resaltar en momentos en que  el turismo es visto como una fuente de recursos para los pobladores y el estado venezolano en todas sus instancias, por tal motivo esta presentación, es para incentivar y desarrollar el turismo religioso en  esta ciudad, sea del credo cristiano-católico u en otras religiones, con la finalidad de acompañar a sus gobernantes  en este diseño de  políticas para el bienestar colectivo.


REFERENCIAS BIBLIOGRÀFICAS.

Brizuela, Jean (2013).La villa de San Carlos de Austria en las relaciones histórico-geográfico e informes misioneros (siglos XVII y XVIII).Aspecto para su estudio. Tiempo y espacio. Caracas.

Camacho, Shanlly. (2016). Arquitectura Colonial religiosa, características. http://etniaindigenavenezolanatimotocuicas.blogspot.com/2016/03/arquitectura-colonial-venezolana.html.

Loreto, Jesús (1968). Lugares y gentes de mi pueblo. Caracas abril de 1968.

Ministerio del Poder Popular para la Cultura (2006).Catalogo Patrimonial del Municipio Francisco de Miranda del Estado Guárico https://guao.org/biblioteca/catalogo_del_patrimonio_cultural_venezolano_estado_guarico.

Ruiz, Ubaldo (2007). Un  Símbolo Calaboceño. Iglesia y Parroquia de las Mercedes (1795-1858). Fondo Editorial Ipasme. Caracas

José Manuel Aquino es docente, promotor cultural e historiador venezolano. Se desempeña como Gerente Editorial de Revista Fuego Cotidiano

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jueves, noviembre 03, 2022

¿Cuándo iniciará el siglo XXI en Venezuela?

Mariano Picón Salas hizo popular el axioma de que Venezuela ingresó al siglo XX en el año 1936 con la muerte del gamonal férreo. Nosotros, habitantes del siglo XXI, aún no hemos ingresado al siglo XXI estando en Venezuela, y esto sólo será posible cuando hayamos recuperado la Democracia bajo el protagonismo de los civiles y la recomposición de la vida social pluralista y tolerante en un sentido político real.


Por Ángel Lombardi Boscán



Las fechas históricas no coinciden con los tiempos históricos. Hay sociedades en pleno siglo XXI que aún se mantienen en el siglo XX como la venezolana. Otras como algunas africanas y asiáticas, muy pobres y con desarrollo social ínfimo, se han quedado inmovilizadas en el tiempo.

El caso venezolano es paradigmático y asombroso a la vez. Pasamos de ser una sociedad próspera y receptora de inmigrantes luego de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) a otra arruinada y con su población en fuga. Proceso éste iniciado con la llegada al poder del chavismo en el año 1998 y que se profundizó, como rosario de males, entre los años 2012 y 2022.

La evidencia del colapso se traduce en el desmantelamiento institucional de la Democracia y la colonización de los distintos poderes públicos de parte de la hegemonía en el poder. Esta crisis “sistémica” nos ha llevado a una especie de callejón sin salida en la hora actual. Tampoco representa una novedad si recurrimos a una mirada histórica de larga duración.

La actual hegemonía pretoriana bebe y se inspira en el caudillismo decimonónico surgido de los escombros de la Independencia (1810-1831). El proyecto republicano fue asumido desde una formalidad platónica tratando de imitar el prestigio institucional de los países líderes de la modernidad en ese momento. La realidad pre-moderna, con sus expresiones primitivas y campesinas, marcadas por el ojo del huracán de la violencia, contradecían los modales patricios de sucesivas hegemonías (Páez, Monagas, Guzmán Blanco, Castro-Gómez) con apenas luces y méritos en aspirar desarrollar una gestión gubernamental de alto vuelo y con continuidad en el tiempo.

El chavismo/madurismo, con una determinación suicida, decidió demoler la cultura pluralista que empezó a formarse luego del año 1936 con la muerte del tirano Juan Vicente Gómez. Es necesario recordar que en el año 1903 el dictador Cipriano Castro fundó la Academia Militar y que en ese mismo año en la Batalla de Ciudad Bolívar, el Vice-Presidente Juan Vicente Gómez derrotó al caudillismo montonero y selló el fin de la Independencia. Una Independencia que duró más de cien años y desestabilizó al país según una interpretación más amplia atribuida al historiador Manuel Caballero.

La Independencia como herida histórica abierta nunca se cerró completamente. El Gloria al Bravo Pueblo quedó como retórica y venda patriótica. La Generación del 28, universitaria y civil, representó junto al descubrimiento de la riqueza petrolera, la vieja aspiración de modernizar a la muy atrasada y militarizada sociedad venezolana. Los gobiernos militares moderados y de apertura política de López Contreras y Medina Angarita entre el lapso 1936 y 1945, representaron los primeros pasos de la asunción a la Democracia. Luego vino el trienio adeco de 1945 a 1948 con importantes avances sociales siendo los más importantes el derecho al voto de las mujeres y la elección presidencial a través del voto directo, secreto y universal.

La reacción de Marcos Pérez Jiménez cuando derrocó a Rómulo Gallegos en 1948 volvió a poner al país bajo la bota militar. El 23 de enero de 1958 representó el retorno a la Democracia y cuarenta años de predominio civil. Quizás sea, con todas sus imperfecciones, los mejores cuarenta años de toda nuestra vida republicana desde que terminó la Independencia.

Esta concatenación de hechos nos lleva a una gran conclusión: el chavismo/madurismo volvió a conectar al país con el período de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez haciendo de la baza militarista el sustento de su hegemonía política. Esto representa una regresión histórica pasmosa caracterizada por la demolición de las rutinas civiles hoy postergadas. Las prácticas pluralistas fueron sustituidas por la confrontación (Diego Bautista Urbaneja).

Esto es lo que explica el éxodo más grande del mundo en el presente: 7.1 millones de venezolanos huyendo de la nueva barbarie impuesta en el país. El indiscriminado saqueo nacional y el predominio de una corrupción sin límites ha desmontado la seguridad social de los venezolanos apuntalado por el quiebre inexorable del modelo rentista petrolero.

Mariano Picón Salas hizo popular el axioma de que Venezuela ingresó al siglo XX en el año 1936 con la muerte del gamonal férreo. Nosotros, habitantes del siglo XXI, aún no hemos ingresado al siglo XXI estando en Venezuela, y esto sólo será posible cuando hayamos recuperado la Democracia bajo el protagonismo de los civiles y la recomposición de la vida social pluralista y tolerante en un sentido político real.

(Versión tomada del portal Noticiero Digital)

Ángel Lombardi Boscán es historiador y profesor universitario.Director del Centro de Estudios Históricos de LUZ

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sábado, mayo 28, 2022

Francis Fukuyama vuelve a la carga

Hace poco más de 30 años, el politólogo estadounidense proclamó fallidamente el fin del conflicto ideológico como motor de la historia. En un artículo reciente retrocede a aquella idea, aunque con matices, ambigüedades y lagunas de información.
Francis Fukuyama se hizo famoso tras la publicación de su obra "El fin de la historia", hace tres décadas (Getty Images).


Ramón Cota Meza

Circula en redes sociales el ensayo “The long arc of historical progress” (The Wall Street Journal, 29/04/22), cuyo autor, Francis Fukuyama, no necesita presentación desde la publicación de su ensayo “The end of History?” (1989) y su extensión en el libro The end of History and the Last Man (1992), ambos de inspiración hegeliana y con repercusión mundial. En México fue enarbolado por liberales y neoliberales que, más o menos a partir de entonces, emergieron como la corriente de opinión principal.

En el intervalo de la publicación de ambas piezas ocurrió el derrumbe de la Unión Soviética, que se presentía desde 1984 por las reformas de Gorbachov. Este acontecimiento histórico dio gran fuerza al argumento principal de Fukuyama, a saber: que el liberalismo económico y político navegaba sin enemigo al frente, lo cual anunciaba el fin del conflicto ideológico como motor de la historia, de modo que el mundo marcharía hacia una nueva era signada por el progreso económico, científico y tecnológico y la adopción de las ideas e instituciones políticas liberales.

Sin pretensión de restregar el fracaso de esta predicción en la cara del autor y de los gobiernos y comentaristas que la abrazaron, es bueno recordar que esta fue la ecuación ideológica que dominó la escena mexicana hasta 2018, cuando la historia dio el vuelco que ahora tiene al país en vilo. Los pasos en la azotea se escuchaban desde la primera presidencia de Hugo Chávez en Venezuela en 1999, su influencia en casi todo el resto de América Latina en las dos décadas subsiguientes y la trepidación de una xenofobia agresiva en Estados Unidos y Europa.

A lo largo de este periodo, Fukuyama ha publicado ocho libros, todos orientados a enmendar carencias y mitigar ideas absolutistas del primero, advertir los nuevos desafíos a la hegemonía liberal y proponer ideas para la creación de estados más eficientes y justos. Pero ahora, con “The long arc of historical progress”, retrocede a su idea original, ciertamente matizada y no exenta de ambigüedades y lagunas de información.

Su mensaje principal es que “las sociedades están evolucionando claramente hacia la igualdad y la libertad individual [pero] no hay un mecanismo histórico fundamental que nos conduzca inexorablemente hacia un orden mundial liberal, similar a la creencia marxista de que la historia culminaría en el comunismo.” Para que ese orden liberal mundial sea realidad “urge la acción”, pero “si adoptamos […] una visión amplia de la evolución social humana, claramente hay un arco de la historia.” Esto es estructural.

Con el arco así tensado, Fukuyama lanza la flecha a diez mil años de evolución, de modo que su arco parece un saco en el que todo cabe. Uno se pregunta si lanzar la flecha tan lejos tiene alguna utilidad cognoscitiva. El mismo Fukuyama parece descartar esta amplitud al concentrar su argumento en la evolución del capitalismo a partir de fines del siglo XVIII, con énfasis en la aplicación del método científico, el desarrollo de la tecnología, la revolución industrial y el transporte marítimo a gran escala. Esto produjo, según su argumento, “el crecimiento económico continuo (steady) que ha caracterizado a la economía mundial desde entonces.”

El adjetivo steady tiene varias acepciones, todas relacionadas con lo estable, lo permanente. Es claro que este no ha sido el caso del desarrollo capitalista, cuya característica más notoria ha sido la discontinuidad por las crisis recurrentes con su cauda de desgracias para las sociedades y los capitalistas mismos. Esto no parece importar a Fukuyama; lo que le importa es que “el liberalismo siempre vuelve”. Bueno… también vuelve la reacción contra él, de modo que podemos hablar de una dinámica signada por la expansión económica y las reacciones defensivas de la sociedad. Esto es lo que Karl Polanyi (en La gran transformación) llamó “doble movimiento” del mundo moderno.

Fukuyama pasa por alto esta realidad tan evidente y documentada. Para él, todo progreso humano del mundo moderno es atribuible al liberalismo, cuando los hechos indican que el avance de la justicia social ha costado sangre, sudor y lágrimas de los desposeídos, casi siempre contra los intereses económicos y políticos creados por la expansión económica misma.

Fukuyama parece ignorar la dinámica del desarrollo capitalista y la historia social relacionada. Este desarrollo conduce inevitablemente a la concentración de la riqueza porque está basado en la competencia, la cual engendra ganadores y perdedores. Por definición, los ganadores terminan concentrando la riqueza. Por eso Schumpeter, cuyas credenciales capitalistas son indudables, dijo que el crecimiento económico es una sucesión de concentraciones y que su característica principal es la inestabilidad.

La competencia económica también demanda reducir costos, cuyo efecto cae casi siempre sobre la fuerza de trabajo porque su oferta generalmente supera a la demanda. Los epígonos del capitalismo suelen responder: “Pero el nivel de vida de los trabajadores ha aumentado a lo largo de los años.” Sí, pero no por la bondad del capitalismo, sino por luchas contra sus condiciones.

Fukuyama pasa por alto esta realidad, documentada por montañas de libros y reportes. Por ejemplo, La situación de la clase obrera en Inglaterra de Friedrich Engels (1845), reporte de las condiciones de vida y la resistencia fragmentada de los trabajadores. Engels era industrial textil de Manchester, así que sabía de lo que hablaba. Después de leer toda la documentación disponible, dedicó 21 meses a convivir con trabajadores y sus familias para conocer sus condiciones de vida y percepción del mundo en que vivían, lo cual es narrado con suma objetividad, sin la carga ideológica de escritos posteriores del autor. En esta línea, pensemos en las grandes novelas realistas del siglo XIX, desde Los miserables de Víctor Hugo hasta Tiempos difíciles de Charles Dickens, cuyo trasfondo es la miseria económica, el abuso de los poderosos y sus consecuencias de degradación moral.

Más cerca de nuestra época, Los condenados de la tierra de Franz Fanon (1961), que describe los estragos, económicos, sociales, psicológicos y morales del colonialismo francés en Argelia. O la célebre novela El primer hombre de Albert Camus (1960), cuya descripción de la pobreza en su hogar y el entorno argelino nos deja sin habla. Podrían añadirse De las ruinas de los imperios: la rebelión contra Occidente y la metamorfosis de Asia, Pankaj Mishra (2012), o Explotación, colonialismo y lucha por la democracia, Pablo González Casanova (2017), solo para nombrar unos cuantos de los cientos, quizá miles de libros, ensayos, antologías y panfletos.

Respecto de la independencia de los pueblos colonizados, Fukuyama admite en otra parte la dificultad de estos para adoptar plenamente el liberalismo y afirma que tal dificultad reside en la forma de su descolonización. “Estados Unidos ha sido un mal constructor de naciones […] no como Inglaterra lo hizo en la India”. Está claro que la India de Narendra Modi refuta esta apreciación de la descolonización inglesa.

Fukuyama atribuye al liberalismo la conversión de la clase trabajadora de Estados Unidos en clase media, sin mencionar que este avance proviene del progresismo de fines del siglo XIX, que sentó las bases del New Deal y de la notable mejora de las condiciones de vida de los trabajadores del periodo de posguerra hasta los setenta. Ninguno de estos avances fue concesión graciosa del capitalismo; todos fueron producto de luchas políticas que hallaron eco en diversas administraciones demócratas y republicanas.

En suma, la atribución del progreso humano y la justicia social al liberalismo por Fukuyama es insostenible. Su afirmación de que “el liberalismo siempre vuelve” debe ser matizada: “El liberalismo ha vuelto hasta ahora.” Creo que Fukuyama estaría de acuerdo con esta precisión. Lo que siempre vuelve o siempre está presente es la tensión entre el liberalismo económico y la resistencia social concomitante.

Respecto de otros artículos y entrevistas recientes de Fukuyama, quedan algunas cuestiones a precisar. Por ejemplo, su afirmación de que “Latinoamérica es la única región del mundo que luce bien al día de hoy […] De hecho, la desigualdad económica disminuyó en la región en la última década. Es la única región del mundo donde esto sucedió. Este proceso fue posible en parte gracias a los movimientos populistas, que al mismo tiempo han sido funestos para la democracia […] Pero ha habido elecciones en Argentina, Venezuela y Bolivia, y muchos votantes han rechazado a los populistas […] Me parece que, en general, Latinoamérica está haciendo lo correcto…” (“El desafío más importante de nuestro tiempo es lograr un Estado moderno”, entrevista con Ángel Jaramillo, Letras Libres, 15/10/2016).

Parece que en este tema Fukuyama necesita más información. Cuando hizo esta declaración, Nicolás Maduro tenía tres años en la presidencia de Venezuela (hoy lleva nueve). Y está claro que la desigualdad económica y la pobreza han aumentado. La mayoría de la gente en los países de América Latina y otras partes vive un sentimiento de agravio moral, como el que constató Friedrich Engels en la Inglaterra de su tiempo.

Este sentimiento ha sido capturado y es manipulado descaradamente por demagogos cuya ambición es mantenerse en el poder a toda costa. La destrucción económica e institucional que están causando terminará derrotándolos. Si el liberalismo regresa sobre las ruinas que los demagogos están dejando, esperemos que sea un liberalismo social.

(Texto publicado originalmente en la Revista Letras Libres, en su página online, el 25 mayo 2022)

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sábado, abril 16, 2022

¿Qué es la Historia?

Los gobiernos socialistas interfieren en la labor de los historiadores con sus leyes y proyectos sobre Memoria
memoria

IMAGE | laventanaciudadana.cl .

Gabriel Tortella El Mundo

La Historia es saber, o, mejor dicho, todo el saber es Historia. Se trata de una verdad evidente: no podemos conocer más que lo que ha ocurrido; por lo tanto, nuestros conocimientos son Historia; no pueden ser otra cosa. Es cierto que cuando hablamos de Historia nos estamos refiriendo comúnmente a la historia de las sociedades humanas. Pero, en realidad, todos los campos científicos tienen historia y están basados en la Historia. Las teorías de la física están sustentadas en los experimentos y observaciones que los físicos llevan siglos haciendo. Todo campo científico, en realidad, tiene dos historias: una es la acumulación de hechos que la disciplina explica o quiere explicar; otra es la evolución de las teorías, interpretaciones e intereses de los científicos, la evolución de pensamiento de esa ciencia, sea ésta la física, la química, la medicina, la economía, la política, la sociología, el arte, la literatura, etcétera.

¿Qué es la Historia?Ciñámonos a lo que más frecuentemente se entiende por Historia, es decir, el pasado de las sociedades o colectividades humanas. En realidad, incluso la Prehistoria es Historia: los pintores de Altamira o de Alpera ya estaban escribiendo Historia, y lo mismo los autores del Gilgamesh o de la Biblia. Pero la Historia científica nace en la Grecia clásica, siglo V antes de Cristo, con Heródoto y Tucídides. El primero, además, le da a esta ciencia el nombre con el título de su gran obra, Historias, que presenta «los resultados de su investigación para que el tiempo no borre el recuerdo de las acciones humanas y que las grandes empresas [...] no caigan en olvido». Ambos pioneros prestaron atención sistemática a sus fuentes y a la veracidad de lo que narraban, aunque la obra de Heródoto contiene un cajón de sastre de historias míticas (muy divertidas) a las que él mismo concede escaso crédito. Pero su narración de la lucha de los griegos contra la invasión persa, cuyo recuerdo estaba muy reciente cuando él escribía, es magnífica, y contiene el primer contrafactual: ¿qué hubiera sucedido si la armada persa hubiera vencido en Salamina?

Otra virtud de Heródoto es su sentido del humor, del que Tucídides, autor de La guerra del Peloponeso, carecía, quizá por escribir en el destierro. Desde entonces hasta hoy la Historia ha conocido épocas oscuras y épocas gloriosas, pero una constante ha sido que los poderosos hayan tratado de ponerla a su servicio para promover sus intereses. Se ha dicho que la Historia siempre está sesgada, porque son los vencedores los que la escriben. Esto puede ser cierto en ocasiones, pero no siempre. Hoy vemos, con nuestra Guerra Civil, que la versión de los vencidos domina claramente sobre la de los vencedores; y Tucídides, que narró la guerra donde su Atenas natal salió derrotada, nunca disimuló los errores y los crímenes de sus compatriotas.

La Historia es, por definición, escrita y son lagos de tinta y montañas de papel los que recogen la obra de los historiadores en los 25 siglos largos desde Heródoto hasta hoy; y la ciencia ha evolucionado considerablemente. Pero aún son muchos los historiadores que se resisten a utilizar los métodos de las ciencias sociales. La Historia económica, por ejemplo, no ha tenido general aceptación hasta hace relativamente poco tiempo y aún es mirada con reparo por muchos colegas en España y en otros países. Ramón Carande, uno de nuestros precursores, era, como Heródoto, ameno y divertido, y contaba que cuando llegó a Simancas para investigar sobre la Hacienda de Carlos V encontró que los legajos que le interesaban estaban clasificados como Papeles sin interés. Su colega francés y coetáneo, Marc Bloch, recomendaba al historiador saber interpretar un balance bancario, para muchos «más hermético que un jeroglífico». En general, la aplicación de las ciencias sociales y sus métodos, casi siempre cuantitativos, a la Historia, ha suscitado frecuentemente rechazo, aunque con argumentos poco convincentes o rigurosos: se ha hablado del peligro de deshumanizar la Historia, de hacerla aburrida e incomprensible, argumentos más bien endebles desde el punto de vista científico. Han sido algunos historiadores cuantitativos los que más certeramente han señalado el posible abuso de esta técnica y las falacias que puede traer consigo.

E. H. Carr (no Raymond) publicó hace ya tiempo un librito con el mismo título que este artículo donde ponía de relieve que el historiador debe ser objetivo pero no puede serlo completamente, porque ya la elección del tema de investigación, las fuentes y el método que utiliza suponen otros tantos sesgos. La honestidad no le exige, por tanto, una objetividad total, que es imposible, sino simplemente que deje claras sus hipótesis de partida, la evidencia y los métodos que sustentan sus conclusiones, brindando así al lector elementos para formar su propia opinión

La memoria colectiva, como la individual, es algo más subjetivo y maleable que la Historia. Es una mezcla de recuerdos, lecturas y testimonios compartidos que conducen a interpretaciones menos rigurosas que las de la Historia, pero que pueden tener mucho mayor poder que ésta por haber calado más hondo y más ancho. Por supuesto, la Historia puede y debe tener parte esencial en la formación de la memoria colectiva; por eso es tan importante que sea veraz y por eso muchos políticos intentan (y a menudo logran) imponer su propia versión, que acostumbra a ser falaz; si no lo fuera, no sería necesario imponerla.

Estas reflexiones vienen provocadas por las interferencias que los últimos gobiernos socialistas están llevando a cabo en la labor de los historiadores con sus leyes y proyectos sobre Memoria (sea ésta histórica o democrática) y con las profundas reformas de los programas educativos, sobre todo de segundo ciclo, que incluso han suscitado una leve protesta por parte de la Academia de la Historia. Estos gobiernos parecen ignorar que lo más democrático que puede hacerse con la memoria colectiva es dejarla en paz para que sea ella misma, como conjunto de personas adultas que es, quien se informe y enriquezca con las aportaciones que los historiadores ofrecen investigando y debatiendo libremente.Las mencionadas leyes y proyectos tratan de imponer de modo inadmisible una versión predeterminada de la historia de la Guerra Civil española, una versión maniquea que ningún Gobierno debiera manifestar y menos tratar de imponer a sus ciudadanos. La Guerra Civil ha sido uno de los temas más investigados, en España y en el extranjero, durante los más de 80 años desde que estalló y no necesita ningún estímulo estatal, y menos con los propósitos partidistas que traslucen la ley de 2007 y el anteproyecto de 2021.

El Gobierno, inmiscuyéndose en estos temas y convertido en un Ministerio de la Verdad orwelliano, promulga engendros como la memoria democrática de las mujeres, el Plan cuatrienal de la Memoria Democrática, el Consejo Territorial de la tan sobada MD, el derecho de las víctimas a la verdad, los procesos memoriales, el Centro Documental de la MD -que se superpone al Archivo de la Guerra Civil de Salamanca (cuyos fondos, por cierto, el Gobierno de Zapatero había dispersado en 2006 a petición de la Generalitat)-, el Catálogo de símbolos y elementos contrarios a la MD, y los lugares o parajes de MD, dando así un espectáculo de sectarismo ridículo que ni los órganos de propaganda del franquismo llegaron en su día a igualar.

La Historia es una ciencia apasionante, en continua evolución, y con una multiplicidad de temas, métodos y escuelas, a menudo enfrentadas en polémicas en ocasiones acaloradas, lo cual en el fondo es saludable y estimulante; pero se convierte en algo peligroso y aberrante cuando Estados y gobiernos deciden utilizarla para sus propios fines unilaterales y propagandísticos. Esto ha sido muy propio de regímenes totalitarios, como los comunistas, nazis y fascistas, y hoy de los protofascistas, como la dictadura blanca catalana. Por eso resulta alarmante, aunque a la vez risible y pintoresco, que el Gobierno español, en principio democrático, recurra a manejos pretendidamente académicos, que, pese a sus proclamas y golpes de pecho, son en esencia dictatoriales.

Lo que la Historia no es, ni puede ser en absoluto, es una fábula para niños grandes escrita por amanuenses domesticados al dictado de políticos prepotentes y soberbios. «Libertad para la verdad, pero no para el error», proclamaban los ministros de Información de los gobiernos de Franco. ¿Y quién discriminaba entre una y otro? Ellos. ¿Están proclamando y haciendo lo mismo, desde el lado opuesto del espectro político, los ministros de Sánchez? Todo indica que sí.

Gabriel Tortella, economista e historiador, es miembro del Colegio Libre de Eméritos. Su último libro, con Gloria Quiroga, es La semilla de la discordia. El nacionalismo en el siglo XXI (Marcial Pons).
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sábado, marzo 19, 2022

Particularidades en la conformación del núcleo poblacional en la Mesa de El Sombrero en 1725

Sus fundadores fueron mayormente pobladores provenientes de San Sebastián de los Reyes , que sometieron y esclavizaron a los aborígenes principalmente guamos y guaiqueries para luego desplegar actividades agrarias a gran escala, tanto en las haciendas para sembrar, cacao, caña de azúcar y tabaco;al igual que en los en los hatos con la cría de distintos ganados ( vacunos, caballar y mular).
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IMAGE Minube | Iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Inmaculada de La Concepción de El Sombrero.

José Manuel Aquino G

La ocupación de los espacios para el establecimientos humanos, siempre tienen una intención, que debe ser estudiado desde la relación hombre-medio y sociedad-naturaleza a través del tiempo .Por tal motivo, el poblamiento en Venezuela durante el periodo colonial fue gradual y con distintas intensiones, por parte de los conquistadores hispanos, con el f in apropiarse inicialmente de los metales preciosos pertenecientes a las comunidades aborígenes de este continente, especialmente del oro y demás piedras de alto valor en el mercado. Un gran número de expedicionarios llegaron a esta parte del territorio americano con estos fines, originado por la fiebre del oro y plata de gran demanda en Europa, en tiempos de la fase mercantilista del modo de producción capitalista, impulsada por una acumulación originaria de capital. Nación que más tuviese ese preciado metal, no solamente era rico, sino también una gran potencia hegemónica por contar con cuantiosas riquezas.

Desde finales del siglo XV y mediados del siglo XVI, las provincias que se iban conformando por expedicionarios y colonos se apropiaron de de estas riquezas, al igual que las perlas. Por tanto, serán las zonas costeras e igualmente las islas que concentraron los núcleos poblacionales para ocuparse a estas actividades extractivas y pesqueras, hasta que el interés por la búsqueda de oro dejara de ser prioritario por no conseguir el potencial yacimientos esperados , al igual que la captura de las margaritas se fuesen agotando, por tanto, estos pueblos fueron perdiendo su importancia económica y estratégica a consecuencia de este factor antes descrito ; posteriormente se establecieron paulatinamente asentamientos urbanos en valles y terrazas, en territorios pertenecientes a esta jurisdicción político territorial a un ritmo, de acuerdo al interés del colonizador y sus descendientes por fomentar la siembra de rubros agrícolas como el café ,el cacao, el algodón y el tabaco, entre otros productos muy apetecidos, por su gran demanda mundial, al igual que la cría de ganado vacuno, mular y caballar con fines comerciales en momentos de la expansión del modelo capitalista, en tiempos de la primera revolución industrial Europa y la instalación de los ingenios azucareros en las islas del Caribe (Aquino,2022).

De esta manera se inicia el poblamiento de Coro, Maracaibo, Cumaná, La Asunción, Coche, Cubagua, Borburata entre otras poblaciones de importancia en la primera mitad del siglo XVI, para la búsqueda de oro y demás metales preciosos, pero cuando estas riquezas extractivas se acabaron, comienza la fundación de pueblos en toda la región costa montaña y centro de esta jurisdicción político territorial durante la segunda parte de esa centuria, para dedicarse a las actividades agrícolas. Será el régimen de encomiendas, el soporte para que a los colonos españoles, recibieran en carácter de tributarios a los aborígenes, con el fin de evangelizarlos, pero el verdadero interés de parte de estos ocupantes era obligarlos a realizar trabajos agotadores al servicio de los encomenderos, en las grandes extensiones de tierras que habían sido otorgadas por la corona españolas, a través de mercedes reales y composiciones de tierras,para cumplir las actividades de los cultivos del café, añil, tabaco, cacao y caña de azúcar en las haciendas y la ganadería en los hatos; creando de esta manera una nueva aristocracia territorial en esta jurisdicción político administrativa. Posteriormente fue incorporada la mano de obra esclava africana a realizar estas actividades ante la imposibilidad de estos nativos a cumplir con estos menesteres.

De esta manera, se fueron conformando los núcleos poblacionales ubicados en los diferentes valles de la región central de la provincia de Venezuela: Valencia, San Mateo, La Victoria, San Sebastián de los Reyes, con vocación agropecuaria, permitiendo incorporar gran cantidad de trabajadores a cumplir estas funciones del campo, motivado que al desregularse el sistema de encomiendas, los indios dejaron de ser los únicos que realizaban estas labores del agro. El proceso de colonización y vocación por la siembra en gran escala se acompañó por un proceso de integración cultural y cruce de la sangre blanca, india y negra. En consecuencia, durante ese tiempo histórico se aceleró el crecimiento de la población mestiza (Pardos, mulatos y zambos), los cuales se dedicaron mayormente a estas actividades agronómicas y participar en la conformación de los núcleos poblacionales en las distintas regiones del territorio venezolano para intensificar los cultivos de caña de azúcar, cacao, añil,tabaco, algodón muy demandados en el mercado europeo.

Durante el siglo XVII, se siguen fundando centros urbanos en la jurisdicción de la otrora Provincia de Caracas, principalmente en los valles del Orituco a partir de 1694, territorios pertenecientes a la entidad guariqueña, entre las cuales podemos citar los poblados de Altagracia de Orituco en , San Rafael de Orituco, Lezama y Macaira .Sus fundadores fueron mayormente pobladores provenientes de San Sebastián de los Reyes , que sometieron y esclavizaron a los aborígenes principalmente guamos y guaiqueries para luego desplegar actividades agrarias a gran escala, tanto en las haciendas para sembrar, cacao, caña de azúcar y tabaco ;al igual que en los en los hatos con la cría de distintos ganados ( vacunos, caballar y mular) . De la misma manera, se conformaron núcleos poblados, principalmente en la gran posesión del hato Paya, en las cercanías del rio que lleva este mismo nombre de dicho latifundio, del cual nacerá el pueblo de Ortiz, en el mismo año 1694, y por esa época se fundará Parapara, durante esa última década de esa centuria; mientras que a partir de la segunda década del siglo XVIII, en la región de los llanos altos de la Provincia de Caracas, específicamente hacia el sur, a las orillas del rio Guárico, se irán agrupando familias a dedicarse a las actividades agropecuarias y posteriormente conformaran los asentamientos poblacionales.

Bajo esta modalidad fundacional en esta región, específicamente a las orillas del rio Guárico, se van a dar los primeros pasos para el núcleo poblacional de Barbacoas en la segunda década del siglo XVIII, cuando el sacerdote Gerónimo Rebolledo en el año en el año 1717 ( Martì, 1998) , asentó varias familias aborígenes en su hato, marcando el inicio de esta comarca, que luego albergó a distintas castas que formaron la estructura social durante el periodo colonial para dedicarse a las actividades agropecuarias. Posteriormente se oficializa como pueblo constituido el 20 de mayo de 1738, por las autoridades del Cabildo de San Sebastián de los Reyes. En la otra margen de este largo riacho, se formó una localidad en la mesa de El Sombrero, que se caracteriza por tener un terreno elevado en una cima plana, apropiado para el establecimiento de una urbe , en un momento histórico en que las haciendas que estaban en sus inmediaciones realizaban una intensa actividad agropecuaria, cuyo producción estaba destinada al intercambio comercial con otras localidades (De Armas,1980, p.50 ), motivo por el cual albergaba un gran número de personas en su mayoría integrantes de las castas inferiores de la estructura social del periodo colonial ,para realizar las labores del campo, en una zona la alta fertilidad de sus suelos, permitieron tener cosechas abundantes, especialmente en la siembra de tabaco, lechosa, melón, frijoles, maíz ,yuca, caña de azúcar, plátanos entre otros rubros ( Martì,1998) ; al igual que la cría de los distintos ganados en hatos circundantes de esta parte de los llanos altos de la Provincia de Caracas.

Toda esta actividad motivó a unos dueños de estos predios agropecuarios, donar lotes de terrenos para la conformación de un nuevo poblado, con la finalidad de albergar al gran número de personas que llegaban a estos predios a realizar las distintas actividades del campo. Miguel Reina, fue uno de los donantes, el 10 de marzo de 1725, con 62 solares, fecha que se inicia el poblamiento formal en la mesa del Sombrero ( Rodríguez, 1990 ); del mismo modo hace lo propio, el pardo Andrés Gomare, cediendo, 200 solares para que sea la sede de la futura Parroquia Eclesiástica, con la proposición expresa de sus otorgantes de esas tierras, que tuviese como patrona a Nuestra Señora Inmaculada de La Concepción (Martì, 1998). A partir de ese momento todos estos labriegos integrantes de las distintas castas que conformaron el estamento social durante el periodo colonial, iniciaron la construcción de sus residencias con el beneplácito de los potentados que tenían la mano de obra garantizada para la realizaciónde las actividades agropecuarias, en constante aumento como consecuencia, no solamente de la fertilidad de las tierras, sino también la calidad del tabaco, rubro muy sembrado en esta región en esos momentos, de gran demanda el mercado mundial durante esa época, lo que obligó posteriormente a la corona española,realizar restricciones a través de una empresa monopolizadora en 1753 en territorio venezolano, limitando su plantación y producción de esta hierba como fue la instalación del Estanco del Tabaco por el Valle del Orituco ( Calzadilla, 1999 ), para esta manera evitar el contrabando. A pesar de estos impedimentos los dueños de las haciendas y pequeños agricultores esta comarca, seguían cultivando y clasificando la picadura para el consumo local y regional de muy buena calidad a través del tiempo.

El obispo Mariano Martì en su visita pastoral a esta población en 1783, detallaba la vida de este esta comarca durante ese tiempo histórico. Estimaba este prelado una población para la época en 2100 personas, en la que habitaban un número considerable de pardos con mejor condición económica, ubicados al este de la iglesia de la comarca ; mientras que el resto se sus habitantes la conformaban, mulatos, zambos y negros libres de inferior condición social , se localizaban estos habitantes del lado oeste del templo, que antes de asentarse en ese espacio, merodeaban los alrededores de la mesa de El Sombrero, a diferencia del núcleo poblacional de la vecina Barbacoas , que estuvo habitada desde sus inicios por aborígenes (Martì,1998 ) ,para luego albergar todos los miembros del estamento social del periodo colonial, una vez conformada la comarca a dedicarse a las actividades agropecuarias. Entre tanto, muchos blancos residentes en la mesa de El Sombrero desde sus inicios, mayormente provenientes de las islas Canarias y su descendencia, dueños de las unidades de producción, moraban en sus haciendas o hatos aledaños al núcleo poblacional, hasta que se consolidara el núcleo poblacional años más tarde.

Entre los más importantes predios agropecuarios reseñados por la historiografía durante esos años de la conformación del núcleo poblacional, se encuentran Barrancas, cuyo dueño fue Francisco Irazábal, en esa unidad de producción vivió el Prócer de la independencia Julián Mellado Lineros, antes de alistarse en el ejercito Libertador ( Aquino, 2021 ) ; el Hato Corocito del terrateniente , pardo libre Andrés Gomare; Carrizalito , Hilario Rodríguez propietario pertenecieron a la nobleza territorial durante el periodo colonial, llamados también “ Los Amos del Valle”, descendientes del Márquez del Toro, familiares directos de la esposa del Libertador María Teresa Rodríguez del Toro; e igualmente emparentados con Francisco Letra, latifundista de la Hacienda El Hato, lugar donde acampó el Padre de la Patria Simón Bolívar y su tropa después de la Batalla del El Samán el 16 de febrero de 1818 ( Aquino Delgado ,1998).

El obispo Mariano Martí, en su informe referente a la visita pastoral a la población de El Sombrero en 1783, destaca la advocación vehemente de los habitantes a la imagen de Nuestra Señora Inmaculada Concepción, desde la conformación como Parroquia Eclesiástica, fue su patrona, contando para ello con un templo de pequeñas dimensiones, hecha de bahareque y tejas de una sola nave, incorporando un baptisterio. Dependió en ese tiempo de la Vicaría de San Sebastián de los Reyes que le concedió a partir de la década de los 40 del siglo XVIII, la oficialidad de Parroquia Eclesiástica, e igualmente contaba con un comisionado designado por el Cabildo Municipal de la misma villa sebastianera .Al igual describe este religioso en su visita pastoral a través de su informe, la estadía permanente de personas en esta comarca, no solamente para el trabajo en las actividades agropecuarias, sino también para realizar los intercambios comerciales, en la compra y venta de diversos productos.

Tomando en cuenta el desarrollo histórico en sus primeros 75 años de existencia, desde la conformación del núcleo poblacional, podemos decir con propiedad que el poblamiento en la mesa de El Sombrero, fue producto de una necesidad de los propietarios en tener la fuerza de trabajo que andaba dispersa por esta región, para que de asentasen y laborasen en las actividades agropecuarias. Motivo por el cual, Reina y Gomare impulsaron el poblamiento de esta comarca con la donación de lotes de tierra. Caso contrario la Villa de Todos los Santos de Calabozo y las Misiones de nuestra Señora de los Ángeles y La Santísima Trinidad, que se fundaron bajo una política de poblamiento integral del gobierno colonial, de acuerdo a lo establecido en las disposiciones del Consejo de Indias y llevadas a cabo por los misioneros Capuchinos entre los años 1723 y 1724 ,para ubicar a las distintas comunidades aborígenes que vivían entre esta región y las márgenes del rio Orinoco, territorios más apartados pertenecientes a la Provincia de Caracas, dedicados a la caza, pesca, y recolección de frutos, a vivir una vida sedentaria ,basada en las costumbres del colonizador y fundar también un pueblo de españoles con el fin de darle apoyo a las misiones antes citadas ( Carrocera,1972 ) .

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Aquino, José M. (2022).Ideas y mentalidades en los dos siglos de existencia de la Villa de Todos los Santos de Calabozo. https://fuegocotidiano.blogspot.com/2022/02/ideas-y-mentalidades-en-los-dos.html. Aquino.

-------------------.( 2022), Fray Salvador de Cádiz y su empeño de fundar pueblos en la Mesa de Calabozo. https://fuegocotidiano.blogspot.com/2022/03/fray-salvador-de-cadiz-y-su-empeno-en.html.

____________( 2021) , Julián Mellado Paladín de la independencia Venezolana https://fuegocotidiano.blogspot.com/2022/03/fray-salvador-de-cadiz-y-su-empeno-en.html.

Aquino D, Manuel (1989), Sitios Históricos de El Sombrero, Encuentro de Cronistas e Historiadores, Calabozo, Estado Guárico

Calzadilla, Pedro (1999), El Valle de Orituco. Editorial Tierra Firme, Serie de Estudios Regionales 3. Caracas.

Carrocera, Buenaventura, (1972), Misión de los Capuchinos en los Llanos de Caracas. Tomos I y II, Fuente para la Historia Colonial. Academia Nacional de la Historia, Caracas

Castillo Lara, (1996), Villa de Todos los Santos de Calabozo. El derecho de existir bajo el sol. Ediciones Fundación Carlos del Pozo, Calabozo, Estado Guárico.

De Armas Chitty. (1982). Historia del Estado Guárico. Ediciones de la Presidencia de la República

_____________.(1978),Historia del Guárico(1807-1874).San Juan de los Morros. Impreso en los Talleres de Gráfico los Morros. Tomos I - II.

Martì, Mariano (1998) Documentos Relativos a su Visita Pastoral de la Diócesis de Caracas ( 1771-1784).Tomos I –II (3 3eic),Caracas, Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia.

Rodríguez, Adolfo (1994). El Estado Guárico: Orígenes Mundo y Gente., Comisión Regional del V Centenario del Encuentro de Dos Mundos, San Juan de los Morros.

* Docente e Historiador venezolano
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