Este ensayo, profundo y vibrante, no sólo reconstruye la figura de José Rafael Viso Rodríguez, sino que propone una lectura crítica y afectiva de la identidad llanera.
Por Adolfo Rodríguez
Introducción
Dos escritos de José Rafael Viso Rodríguez permiten conjeturar que su vida y su obra estaban transidas por una predisposición trascendente, propia de las cosmoetnicidades. Nada extraño en su cercanía con don Rómulo Gallegos: contemporáneos, apasionados por la etnoterritorialidad llanera, unidos por amistades y por el mismo lapso histórico. Uno, profesionalmente llanero desde Calabozo; el otro, intelectual cosmopolita desde Caracas. Ambos convergen en una sensibilidad que trasciende el paisaje.
Un hombre del llano profundo
José Rafael Viso Rodríguez nació el 3 de julio de 1885 en Calabozo y fue bautizado en la Iglesia de Todos los Santos. Hijo de Luis María Viso Hurtado y de la orticeña Abelarda Rodríguez Rodríguez, creció en una región donde la cultura etnollanera comenzaba a imponerse sobre la hatera. Andrés Eloy Blanco lo reconoce en el soneto “Llano Alto”, reproducido por Luis Herrera Campins en 1968, quien lo llama “el último llanero”.
Su heroica sensibilidad se revela en un episodio donde intenta salvar a un fusilado con “compresas de la medicina llanera”, desafiando al temido Roberto Vargas, figura que inspiraría a Gallegos para crear a Juan Crisóstomo Payara. Julio De Armas lo describe como “arquetipo de un hombre de la llanura, casi extinguido hoy”. Fue honrado como primer cronista oficial de Calabozo y miembro correspondiente de la Academia Nacional de la Historia.
Las energías edificantes
La “pasión llanera” atribuida por De Armas se manifiesta en sus alertas ante el abandono de pilares culturales: el paisaje sonoro, la etnosonoridad, la lúdica y la labor en conjunción con el medio ambiente. Viso y Gallegos coinciden en valorar estos rituales como mecanismos de continuidad sociocultural.
Gallegos confiesa haber escrito “con el oído puesto sobre las palpitaciones de la angustia venezolana”. Viso, por su parte, clama en “El joropo se va” (1929) por la preservación de la tradición musical: “Nuestra vieja arpa yace arrebujada en su colcha de retazos… cosa preterida y de la cual ya no queremos hacer memoria”. Advierte que la evolución no debe ser “violenta y alevosa”, sino regulada por las tradiciones como “eje sobre el cual deben girar todas las innovaciones”.
Cuarenta años después, en “Otro ‘Vuelvan Caras’ del General Páez” (1968), reafirma su convicción: el joropo como símbolo de confraternidad, fiesta y resistencia cultural.
Ecos de influencia
Antes de visitar el llano en 1919, Gallegos ya intuía su fuerza imantadora. En “Pataruco”, narra la regresión de un joven refinado hacia las destrezas heredadas de su padre arpista. “Le sale el pataruco; por mucho que se las tape, se le ven las plumas de las patas”. Una reacción similar a la de Santos Luzardo en “Doña Bárbara”, cuando decide recuperar su condición de llanero.
¿Quién influye en quién? Viso Rodríguez parece revestir a Gallegos de etnotrascendencia, despojándolo de sus arreos positivistas. Su autoridad es reconocida por Andrés Eloy Blanco, quien vibra con las mismas resonancias que recorren los caminos del país.
A manera de cierre
Momento crítico para la historia del llano (fin de la hegemonía llanera en Venezuela, transculturación imparable por auge de la economía de puertos, ideologías unidimensionales, etc.)
que obliga, a una intelectualidad emergente, a batir lanzas a favor de las pequeñas utopías ya
erigidas. Conciencias que, desde sus respectivas montañas, flamean decálogos preventivos o sanadores. Compromisos que unen a JRVR con Gallegos bajo fuerte oscurana en la que, cada vez
menos, titilaba la tradición.
En sus pronunciamientos indicios de trascendencia:
1) Legitimidad de una música heredera de la sonoridad alternativa de cada ecosistema y las
prácticas que generan o corresponden.
2) Suerte de efectos demostrativos con los cuales las etnoutopías verifican su razón de ser,
creatividad y eficacia a los fines de un modo de vida libre, igualitario y abierto.
3) Energías culturales, al mismo tiempo que naturales, sutilmente combinadas, que
irresistiblemente imantan o atraen.
4) Diálogo inter-étnico e inter-clasista o inter-cultural, a cualquier nivel, como estrategia para
la perpetuación propia y ajena, en igualdad de condiciones.
FUENTES CONSULTADAS
CALDERA, Rafael Tomás. La respuesta de Gallegos: ensayos sobre nuestra situación cultural.
Caracas: ANH, 1980.
RODRIGUEZ, Adolfo. El daimon de Gallegos: el oído en el Llano. Barinas: Fundación Cultural
Barinas, 1984.
RODRIGUEZ, Adolfo. ¿Qué es la etnotrascendencia? (Libro en preparación).
RUIZ RODRÍGUEZ, Ubaldo. La Crónica de Calabozo Sesenta Años del Primer Cronista
Guariqueño.
Viso González, Luis Eduardo. Información biográfica y artículos de LHC y JDeA (menajería
privada de Facebook)..
Viso Llamozas, Ramón. Información acerca del poema de AEB publicado en “Poda”.
VISO RODRÍGUEZ, J. R.“El joropo de va”, en “Letras”
XVII (720), San Fernando de Apure, 10 de agosto de 1929.
VISO RODRÍGUEZ, J. R. “Otro “Vuelvan Caracas” del
General Páez”. En “Nuestra Tierra”, Calabozo, Segunda Quincena de
enero de 1968)
Misael Flores ( a la izquiersa) junto al historiador y poeta Jeroh Montilla, en una cafetería en San Juan de Los Morros (Foto JOP).
Escribe y lucha identificado siempre con los más sentidos sentimientos de su patria guariqueña. Representa a sus coterráneos, sin esperar ninguna gratificación y dice lo que ellos aguardan que sus más idóneos lideres expresen, como si Misael fuese ese referee capaz de levantar la mano al mejor pugilista del momento.
por Adolfo Rodríguez Rodríguez
Regocija ver que un periodista, surgido de un apartado rincón de la provincia, entre proverbiales limitaciones, sin más estudios que los de la vieja escuela primaria y los de la vida, a edad avanzada se yergue cual muchacho, lúcido, sin complejos ni delirios de grandeza, pasión adolescente, a expresar con su vigor de siempre y la misma seriedad y convicción, su cristalina noción de las cosas, pregonarlas, sin más amparo que su reciedumbre y meridiana claridad de su prosa. Misael ha transitado todos las esferas del ejercicio periodístico en los últimos cincuenta años , sin que se cohíba con ninguno. Desde la reseña de sucesos hasta el comentario lírico, desde el desafío ante quienes ejercen desmedidamente el poder hasta himno para los paisajes extinguidos, desde el reportaje sobre los más intrincados asuntos hasta la nota social o biográfica.
Nada escapa a su percepción o contundencia, a Dios gracias, haciendo uso desde el lenguaje del graffiti hasta el más moderno de los mecanismos de comunicación digitalizada, donde esté, casi siempre a pie, sirviéndose de buen talante, buen genio y destreza reporteril
Escribe y lucha identificado siempre con los más sentidos sentimientos de su patria guariqueña. Representa a sus conterráneos, sin esperar ninguna gratificación y dice lo que ellos aguardan que sus más idóneos lideres expresen, como si Misael fuese ese referee capaz de levantar la mano al mejor pugilitsta del momento. Caminante de colcha y cobiija, está en condiciones de trasladarse hasta el propio sitio del suceso, logrando con su parsimonia campesina y confianza en los suyos, que le den un aventón porque es hombre sin recursos y su desempeño periodístico no es gobiernero como para contar con viáticos y hummers que facilitan cualquier oficio con la comodidad esperada.
Es una voz acertada, oportuna, alerta, perspicaz y acorde con las más sentidas expectativas del momento. Un brindis, pues, por este hidalgo caballero del periodismo militante. Salud!!!
Oleo sobre tela de la Batalla de Carabobo, mural ubicado en el Capitolio Nacional de Venezuela. Autor Martín Tovar y Tovar
En la reanudación de Campaña del Centro en el mes de febrero de 1818, es el tiempo histórico en que este guariqueño decide abandonar al ejército partidario de la Corona Española, para ingresar a las filas de los partidarios de la independencia.
Por José M Aquino H
Este prócer del proceso de independencia venezolana, nació en Calabozo el 8 de junio de 1798, y residenciado en el Rastro ,jurisdicción perteneciente a al Municipio Francisco de Miranda, del estado Guárico .Este hijo de Nicolás Antonio Hurtado de Mendoza y Rita Desideria González y Hernández (Viso,2020) ,convencido de la mejor opción para los habitantes de esta localidad y de la otrora Provincia de Caracas, era luchar por la instauración de una república libre y soberana donde no hubiese ninguna intervención de corona española en sus decisiones .Se incorpora al ejercito republicano en 1818 a la edad de 19 años, en momentos en que el Padre de la Patria Simón Bolívar emprendiera una nueva campaña militar, después de la ocupación por parte del bando patriota de la estratégica localidad de Angostura en 1817,que tenía como fin, ocupar el centro del país y llegar triunfante a la ciudad de Caracas y , enfrentar al brigadier Pablo Morillo, quien había llegado procedente de España en 1815 con un poderoso ejército a esta parte del continente americano ,a tratar de terminar con la resistencias de las fuerzas independentistas.
En la reanudación de Campaña del Centro en el mes de febrero de 1818, es el tiempo histórico en que este guariqueño decide abandonar al ejército partidario de la Corona Española, para ingresar a las filas de los partidarios de la independencia. Luego de la sorpresa que le imprimieron las tropas patriotas a los realistas el día 12 el Calabozo de ese año a las milicias comandadas por el General Pablo Morillo (Dávila, 1924, p 251).Decisión trascendente de este soldado, después de haber prestado sus servicios a los defensores del imperio Español desde muy joven. Asume el compromiso castrense de luchar por los ideales de igualdad y libertad de una nación libre y soberana con el grado de teniente al servicio de la República.
Después de la victoria patriota en Batalla de Calabozo, persiguen al general Pablo Morillo y su maltrecha tropa hacia El Sombrero .donde le presentan combate por el paso del Samán, el ahora teniente republicano Luciano Hurtado fue asignado a las órdenes del general Manuel Cedeño, quien organiza escuadrones de caballería en Guardatinajas, y otros pueblos circunvecinos a la mesa de Calabozo, con el fin de ejercer la guardia y custodia de esas localidades .Luego combatió en los encuentros de Semen en las cercanías de San Juan de Los Morros el 16 de Marzo, donde el ejército independentista recibió contundente derrota por parte de los realista y días más tarde estuvo en la operación guerrera de La Cuesta a finales del mes de marzo (Velasco y Vergara,1960 ).Seguidamente estuvo presente este soldado de la patria en el campamento donde se intentó asesinar en el Rincón de los Toros al Libertador Simón Bolívar el 17 de abril de 1818.Luego combatió en la en la acometida realizada al sur de Calabozo, el 20 de mayo en el sitio denominado Laguna de los Patos ,donde el general Manuel Cedeño fue derrotado por el brigadier Francisco Miguel Morales ,dando de esta manera por terminada la operación que intentaban los republicanos llegar con su ejército triunfante a la ciudad de Caracas a través de La Campaña del Centro.
Seguidamente este destacado prócer guariqueño, Luciano Hurtado, en territorio apureño se incorpora al Regimiento de Guías , inmediatamente estuvo a las órdenes del teniente coronel Francisco Figueredo por disposición del General José Antonio Páez en los llanos apureños, realizando en esos primeros día labores de distracción a las tropas realistas en el Trapiche y la Gamarra (Dávila, 1924,p 251) y de esta manera logran contener las embestidas del poderoso realista ejército dirigido por el general Pablo Morillo .Posteriormente este soldado de la patria tuvo participación en la titánica acción de Las Queseras del Medio el 2 de abril de 1819, donde los defensores de la corona española recibieron una contundente derrota por parte del bando patriota comandada por José Antonio Páez. Estando entre los 150 lanceros a caballos que realizaron dicha maniobra, mereciendo la condecoración Cruz de los Libertadores, otorgada por el Padre de la Patria (Páez, 1867, p.185).
Luego de esta trascendente acción militar, este destacado prócer tomó parte en el grupo de soldados que conformó el ejército patriota comandada por Simón Bolívar, que en el mes de mayo de 1819 salió de los llanos apureños para combatir en la Campaña de la Nueva Granada. Soportando las inclemencias del tiempo por el periodo lluvioso en los llanos del Casanare y ascender los páramos andinos, para luego tomar parte en el enfrentamiento que tuvo lugar el 25 de Julio de ese año, en el sitio denominado Pantano de Vargas, donde los lanceros comandados por Juan José Rondón iniciaron la arremetida para nivelar la contienda y luego obtener la victoria a los independentistas en los tramos finales de la contienda. De igual manera, tuvo participación en la batalla que le dio la independencia a la hermana´ República de Colombia el día 7 de agosto, con la cual ganó la orden Boyacá, la segunda distinción en pocos meses por su alta capacidad para empuñar la lanza a sus enemigos en el campo de batalla.
Al llegar posteriormente victorioso el ejército patriota a Santa Fe de Bogotá, regresa a territorio venezolano y sigue realizando su actividad castrense durante todo el año 1820. Entretanto, el Libertador Simón Bolívar después de firmar los tratados de paz con el general Pablo Morillo en Trujillo a finales de noviembre de ese año, establece un reordenamiento de su ejército con el fin de darle una contundente derrota a los partidarios de la corona española, una vez reanudadas las hostilidades a partir del 28 de mes de abril, de ese lapso de acuerdo a los tratados de Santa Ana de Trujillo. Encontramos a Luciano Hurtado en el mes de mayo de ese lapso de tiempo por los lados de San Carlos de Cojedes, en la concentración de la tropa patriota para enfrentar a los realistas, compuesta por 2500 hombres de Caballería y 4000 miembros de la infantería ,para enfrentar 24 de junio de 1821 en las sabanas de Carabobo sella prácticamente la independencia venezolana al dejar casi desmantelado el ejército español .Participa como oficial subalterno en la refriega, obteniendo la distinción “Vencedor de Carabobo”.
Es necesario resaltar la valentía de este prócer oriundo de Guardatinajas, de tomar una decisión trascendente como ciudadano y militar de grado, al desertar del bando realista y no seguir siendo partidario de la corona española incorporándose a las filas patriotas . En momentos que el general realista Pablo Morillo, ejercía con su tropa un claro dominio en gran parte del territorio venezolano. Del mismo modo, pudo demostrar su entereza, por seguir la causa republicana en momentos en que la ansiada Campaña del Centro se desvanecía, principalmente por la aplastante derrota en la batalla de Semen en marzo de ese año; el intento de asesinato del Libertador en el Sitio del Rincón de los Toros el 17 de abril y el fracaso en la reyerta en que participó al lado del general Manuel Cedeño el 20 de Mayo de ese lapso ,en la Laguna de los Patos al sur de la Villa de Todos los Santos de Calabozo ,que ocasionó conflicto entre la oficialidad republicana, por el mal manejo del enfrentamiento.
Demostró durante los primeros cuatro meses del año 1819,en los llanos apureños ,al lado de los generales Fernando Figueredo y José Antonio Páez, su arrojo en las distintas maniobras realizadas con el buen manejo del ristre, estando a la altura de su compromiso para las refriegas ,por tal motivo estuvo entre los 150 lanceros a caballo ,al que le dieron una contundente derrota a la numerosa milicia realista encabezada por el general Pablo Morillo, en la batalla de Las Queseras del Medio, destacándose como un digno representante del Alto Llano de la Provincia de Caracas ,al igual que Juan José Rondón, Hermenegildo Mujica, Julián Mellado ante los experimentados lanceros del Bajo Llano perteneciente la otrora Provincia de Barinas. Todos estos hechos evidencian que al tener un año en las filas patriotas cumplió cabalmente con todas sus deberes y normas asignadas.
Todas esas condecoraciones ganadas por su buen servicio en el campo de batalla: Orden Los Libertadores, Batalla de Boyacá y Vencedor de Carabobo son los premios más deseados para un soldado de la patria, por lo cual no solo destaca su heroísmo sino también, el compromiso con la causa que asumió al incorporarse a la defensa e instauración de una república con plenos derechos de igualdad y libertad para los ciudadanos. En el año 1826 , recibe su merecido ascenso al grado de Capitán en tiempos de la Gran Colombia, ejerciendo sus funciones inherentes a su rango castrense en el Departamento de Venezuela (Dávila,1924) .Contrae nupcias con Rosalía Echevarría ,tiene una hija de nombre Rosalía Hurtado, a través de ella desciende el poeta ,periodista y político ,miembro de la generación del 28,guariqueño,luis Barrios Cruz (Viso,2020) .Al finalizar sus funciones castrenses, fija su residencia en San Juan de Payara, donde se dedica a las actividades agropecuarias hasta su deceso.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
Aquino, José. (2019). Bicentenario de la Batalla de las Queseras del Medio, 2 de abril de 1819, Revista Fuego Cotidiano. En línea: 2019/03
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Estévez G, Edgard (2007), Batallas de Venezuela 1810 1824.Editoial.C SA. Caracas
Franceschi, Napoleón y Domínguez Freddy (2020), Antología Documental para el estudio de la Historia de Venezuela 1776-2000.Universidad Metropolitana .Caracas-Venezuela
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Páez, José Antonio (1867) Autobiografía del General Páez. Reedición de Petróleos de Venezuela en colaboración con la Academia Nacional de la Historia Caracas: Venezuela, tomo I.
Robles, Aura (2008), Historia de las Pensiones, Montepío Militar y los Honores de la Independencia de Venezuela: 1830-1858).Ucab, Caracas
Viso González , Luis (1920), Compendio Genealógico. https://gw.geneanet.org/negroviso?lang=es&n=gonzalez+y+hurtado+de+mendoza&p=joseph+francisco
Vergara y Velasco, Francisco Javier (1960) .1818 Guerra de Independencia. Bogotá: Editorial Nelly. Estévez G, Edgard (2007), Batallas de Venezuela 1810 1824.Editoial.C SA. Caracas
A inicios de este siglo, la alianza entre La Habana y Caracas tenía visos de eternidad.
Ahora, cuando faltan unas pocas semanas para la realización de los comicios presidenciales en Venezuela, los cubanos aguantamos la respiración. Sabemos que cualquier justificación puede brotar del palacio de Miraflores para cancelar el proceso electoral
Por Yoani Sánchez*, La Habana
Las noticias llegan fragmentadas y confusas, pero en Cuba la gente tiene la "oreja parada" si del proceso electoral en Venezuela se trata. En medio de los problemas cotidianos, de los cortes eléctricos que se extienden por toda la Isla y de una inflación que ha hundido el poder adquisitivo de buena parte de la población, cuesta creer que lo que ocurre en el extranjero pueda ser tema de interés aquí. Pero la cita del 28 de julio no es cualquier cosa ni es en cualquier país.
A inicios de este siglo, la alianza entre La Habana y Caracas tenía visos de eternidad. El generoso subsidio petrolero que Hugo Chávez otorgó a la Isla, permitió al régimen cubano frenar parte de las reformas económicas a las que se vio obligado con la crisis tras la caída de la Unión Soviética. Como en todo matrimonio político, ambas partes, no solo unieron fuerzas en la economía, la diplomacia internacional y el discurso ideológico sino que también se sintonizaron en sus métodos.
El chavismo se fue pareciendo cada vez más al castrismo. La persecución a los opositores, la ilegalización de partidos, el fusilamiento de la reputación de los adversarios y el exilio como única opción para quienes se le oponían pasaron a ser en Venezuela situaciones cotidianas. El secuestro de las instituciones democráticas, el desmontaje de la prensa libre y los berrinches políticos en los foros internacionales completaron el cuadro de similitudes. Pero, a diferencia de Cuba, en la nación bolivariana quedó abierta una pequeña rendija electoral para sacudirse a Nicolás Maduro.
Ahora, cuando faltan unas pocas semanas para la realización de los comicios presidenciales en Venezuela, los cubanos aguantamos la respiración. Sabemos que cualquier justificación puede brotar del palacio de Miraflores para cancelar el proceso electoral y también conocemos las mil y una triquiñuelas que pueden sacarse de la manga los autoritarios para evitar salir del poder. Entre la expectativa y el temor nos movemos. Nadie, como nosotros, sabe lo que está en juego.
No solo se trata de unas elecciones que podrían cambiar el derrotero nacional de los venezolanos sino que sus consecuencias hacia el interior de nuestra Isla son imposibles de calcular. No solo se trata del probable recorte del suministro de petróleo venezolano a Cuba, ya de por sí menguado en los últimos meses, sino que hay que añadir el mensaje que llegará a tantos de mis compatriotas que han perdido la esperanza de sacudirse de encima una dictadura.
Si Maduro se enfrenta a las urnas es muy probable que pierda estrepitosamente, al menos eso señalan las encuestas. Pero antes de ese día, puede desde inventarse un conflicto militar que le haga decretar el estado de excepción hasta invalidar al principal candidato opositor que le hace sombra, Edmundo González Urrutia. Todo es posible, pero cualquier salida de ese tipo hundirá su régimen, aún más, en el descrédito y las sanciones económicas.
Mientras tanto, en Cuba, millones de ojos están atentos a los vaivenes electorales de Caracas. Un día nos levantamos escépticos pensado: "algo hará, seguro que lo cancela todo antes de perder", pero al otro, la veta optimista se impone y nos decimos "si ellos lo logran, va y nosotros también". Quedan más de dos meses. Hay tiempo para la esperanza y tiempo para la decepción. Pase lo que pase, la onda expansiva llegará hasta esta Isla.
*Periodista y escritora cubana. Directora de 14ymedio.com
El teniente José Antonio Herrera, prócer de la independencia, natural de Calabozo, es uno de esos héroes olvidados de nuestra historia patria.
Por José M Aquino H.
La historia regional y local da cuenta de muchos héroes guariqueños y en especial de calaboceños que lucharon por la independencia venezolana; pero otros milicianos que participaron en este proceso emancipador han sido olvidados por la historiografía. En consecuencia es necesario reivindicar a estos forjadores de libertad al estudiar su hoja de servicio y destacar sus valiosos aportes a dicha causa libertaria. De esta manera, estaremos tomando en cuenta a muchos protagonistas de estas lidias en la instauración de la República y soberana.
Uno de esos héroes olvidados es el teniente José Antonio Herrera, prócer de la independencia, quien nació en esta localidad, antes de comenzar la década de los años 1790, decide incorporarse a luchar por la instauración de la República en el año 1813, en el momento en que el Libertador Simón Bolívar, emprendía una operación militar desde la ciudad de Cúcuta el 14 de mayo de ese año, emprendiendo la Campaña Admirable con el fin de liberar a Venezuela del gobierno español, una vez perdida la Primera República a través de la Capitulación del General Francisco de Miranda en 1812;en ese instante en que la actividad bélica se trasladaba a los predios de la población calaboceña que le vio nacer al referido personaje, cuando el coronel Vicente Campo Elías, vino en auxilio del coronel Tomás Montilla, quien había sido derrotado en el caño Santa Catalina, el 21 de septiembre, por el jefe realista José Tomás Boves, y luego es derrotado el 10 octubre en la sabanas de Mosquiteros, cerca de la población del Calvario, Estado Guárico.
La primera incursión guerrera de este soldado, fue en segundo asedio a la ciudad de Puerto Cabello, el día 26 de agosto de 1813, cuando el Libertador Simón Bolívar y el general Rafael Urdaneta intentaron asaltar, este importante ancladero por varios días una vez concluida la Campaña Admirable, pero tuvieron que retirarse 17 de septiembre, ante la llegada de un contingente realista por vía marítima a ese lugar. Luego combatió y salió victorioso en la batalla de Araure, el día 5 de diciembre de ese lapso de tiempo, cuando estuvo adscrito a uno de los cuatro batallones que dispuso el mando patriota para enfrentar a sus oponentes durante varias horas. Luego sale en una operación militar bajo la dirección de del coronel Vicente Campo Elías, a combatir a José Tomás Boves, que había derrotado días más tarde al coronel independentista Pedro Aldao, en el Paso de San Marcos cerca de la población de Calabozo.
Este destacado soldado luego participó en la breve y sangrienta Primera Batalla de La Puerta, cerca de la población de San Juan de los Morros, el día 3 de febrero de 1814, cuando el ejército defensor de la corona española comandada por José Tomás Boves, derrotó a los partidarios republicanos dirigidos por Vicente Campo Elías, quien salió huyendo con 200 jinetes para Villa de Cura (Estévez,2004,p 64).Después de esta refriega, estuvo a las órdenes del general Santiago Mariño con quien combatió por los lados de San Carlos de Cojedes en la batalla de Arao, donde enfrentaron al oficial realista José Ceballos y sus tropas ,quienes estaban esperando al ejército patriota y los derrotan; posteriormente estuvo a las órdenes del Libertador Simón Bolívar donde enfrentaron y vencieron a sus oponentes en las sabanas de Carabobo el 28 de mayo de ese mismo lapso, al Mariscal de campo Juan Manuel de Cajigal y al coronel José Ceballos.
Una vez obtenido el triunfo en la Primera Batalla de Carabobo en el mes de mayo de 1814 ,comandados por el Libertador Simón Bolívar , este destacado patriota fue testigo de todo el descalabro que sufrió el ejército republicano, por parte de José Tomás Boves y su ejército conformado por llaneros, al derrotarlos por segunda vez en el sitio de la Puerta, el día 15 de junio ,que propició la perdida de la Segunda República y la gran emigración de gran cantidad de pobladores de Caracas al Oriente del país ,por temor ante la llegada a esa ciudad del referido sanguinario jefe militar español .Ante esta situación este destacado soldado de la patria no se desanima, y sigue los pasos de sus superiores y los demás miembros de la tropa rumbo a la población de Aragua de Barcelona, donde enfrentan al brigadier Francisco Tomás Morales el 17 de agosto de ese mismo lapso de tiempo, y salen derrotados nuevamente.
En consecuencia de estas acciones bélicas, el Libertador Simón Bolívar, parte al exilio para la Nueva Granada en septiembre de 1814, este patriota estuvo en Cumaná, bajo las órdenes de los generales José Félix Rivas y Manuel Piar, en el enfrentamiento contra las tropas de José Tomás Boves donde vuelven a salir vencidos el 16 de octubre (Estévez, 2004, p 82). A pesar de estos momentos aciagos para la patria por esta cadena de adversidades en el campo de batalla en esos últimos meses de ese año, y las continuas rivalidades entre la oficialidad republicana que provocaron continuas deserciones del ejército republicano, este patriota siempre estuvo dispuesto a luchar por la independencia. Por eso lo vemos en primera línea combatiendo en las fatídicas contiendas de Úrica, el día 5 de diciembre, y días más tarde en la ciudad de Maturín, donde se pierde el último bastión de los independentistas en el Oriente del país.
Durante el año 1815 ,uno de los tiempos más difíciles que afrontó el ejército republicano, tanto para la mayoría de la alta oficialidad patriota que estaban en el exilio, solicitando apoyo logístico para continuar la lucha por la independencia, mientras otro grupo de militares dispersos operaban en focos guerrilleros en el territorio nacional, (AGN,2010,p18) manteniendo vivas las hostilidades .Entre las cuales podemos destacar acciones en las zonas aledañas a Pariaguan, San Diego de Cabrutica y Chaguaramas por donde estuvo operando el ahora subteniente José Antonio Herrera ( Dávila,1924,p 248 ) .Luego de la llegada del Libertador Simón Bolívar en el año 1816 a territorio venezolano, el oficial José Antonio Herrera, vuelve a estar a sus órdenes y posteriormente formó parte en el 1818 de la Campaña del Centro. Participò en la Batalla de El Samàn el 16 de febrero de 1818, por la población de El Sombrero donde las tropas patriotas presentan combate al general Pablo Morillo, (Dávila, 1924, p 248).
Siguiendo la ruta de la Campaña del Centro, este prócer ,estuvo combatiendo en la Tercera Batalla de La Puerta, el 16 de marzo de 1818, donde el ejército republicano fue derrotado nuevamente por los realistas, ocasionando cuantiosas pérdidas humanas y material de guerra en la refriega (Vergara y Restrepo,1960 ,p 205).Luego estuvo en la refriega de la Cuesta, cerca Ortiz el día 28 de ese mismo mes y seguidamente 17 de abril estaba en el campamento cuando se intentó asesinar al Libertador Simón Bolívar, en el sitio del Rincón de los Toros cerca de San José de Tiznados ,dando de esta manera por finalizada la cruzada patriota de llegar a la ciudad de Caracas .Después este soldado calaboceño se incorpora a la tropa del general José Antonio Páez, a finales del mes de mayo de ese lapso en el Regimiento Guías, que era dirigido inicialmente por el coronel Fernando Figueredo Mena, que se caracterizaba por realizar acciones de combate tanto de infantería como de caballería hasta el año 1820.
En el mes de mayo de 1821 José Herrera, estuvo por San Carlos de Cojedes, concentrado como miembro de la tropa patriota adscrita al general José Antonio Páez, que participa posteriormente en la batalla de Carabobo el día 24 de junio, encuentro que selló la independencia venezolana, obteniendo la distinción “Vencedor de Carabobo”; al igual que todos los participantes en la importante contienda .Luego este teniente guariqueño continuó ejerciendo sus funciones castrenses hasta 1836.En su hoja de servicio como miembro activo de la milicia republicana, aparecen las operaciones que cumplió en el año 1825 contra los facciosos de los Guires en el Alto de Llano de la Provincia de Caracas ,también incursionó frente a los insurgentes de la Revolución de las Reformas, dirigidas en 1835 por los generales Santiago Mariño ,Pedro Briceño Méndez, José Tadeo Monagas entre otros levantados contra del orden constitucional al destituir al Presidente José María Vargas .
Después de combatir con los insurrectos a mediados de 1836, decide solicitar su licencia retiro de sus funciones como militar activo al servicio del estado venezolano y le es concedida la solicitud con su goce de sueldo y posteriormente este beneficio es ratificado en 1838 (Dávila, 1924, p 48).Así termina su trayectoria marcial por 23 años empuñando las armas de la República; siendo de gran importancia su aporte de sus 8 años de lucha al servicio del proceso de independencia entre 1813 a 1821. A pesar de tantas dificultades, siempre mantuvo firme en sus convicciones para instaurar una nación libre y soberana. El 9 de junio 1839, fallece en San Fernando de Apure al lado de su esposa Josefa Reyes y sus cuatro hijos.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Páez, José Antonio (1867) Autobiografía del General Páez. Reedición de Petróleos de Venezuela en colaboración con la Academia Nacional de la Historia Caracas:, Venezuela, tomo I.
Robles, Aura (2008), Historia de las Pensiones, Montepío Militar y los Honores de la Independencia de Venezuela:1830-1858).Ucab, ,Caracas
Vergara y Velasco, Francisco Javier (1960).1818 Guerra de Independencia. Bogotá: Editorial Nelly. Estévez G, Edgard (2007), Batallas de Venezuela 1810 1824.Editoial.C SA. Caracas.
Eumelia Hernández deja un libro de mucho interés sobre la historia de la mujer venezolana. “Una vida de lucha”..
Fue una mujer de fuste, gran activista en el combate permanente por los derechos de la mujer
Por Arturo Álvarez D´ Armas
Nació en Caracas el 14 de octubre de 1913.Tras la muerte del dictador Juan Vicente Gómez en 1936, se incorporó a diversos movimientos feministas para iniciar una lucha por los derechos de la mujer venezolana y de la clase obrera. Se desempeñó como trabajadora del calzado.
Fundadora en 1936 junto a prominentes luchadoras sociales como Josefina Juliac, Lola Morales Lara, Victoria Corao, Mercedes Fermín, Carmen Clemente Travieso y María Teresa Castillo de la Agrupación Cultural Femenina. En ese mismo año forma parte junto a Miguel Acosta Saignes, Cruz Alejandro Villegas, Rodolfo Quintero, Augusto Malavé Villalba y otros venezolanos el Partido Republicano Progresista. Cuando todos los grupos de orientación marxista se reagrupan en el PCV, ella forma parte de ese partido.
En 1937 es una de las organizadoras de los manifestantes que fueron desde la “Plaza Bolívar hasta Miraflores”, protestando por el alza desmedida de los alquileres. Durante muchos años fue trabajadora del calzado. El 8 de marzo de 1944 en la conmemoración del Día de la Mujer, es la oradora de ese magno evento.
Bajo el gobierno dictatorial del general Marcos Pérez Jiménez, es detenida en la Cárcel de Mujeres de Los Teques, obteniendo su libertad el 28 de diciembre de 1957, cuando al tirano le quedaban muy pocos días en el poder.
Luchadora incansable en pro de los desposeídos. Miembro del Partido Comunista de Venezuela, dirigente sindical en cuyas estructuras organizacionales ocupo posiciones de primera línea siendo un factor importante en la unidad gremial e ideológica de los trabajadores venezolanos. Vicepresidente de la CUTV.
En los años 70 junto a los hermanos García Ponce se une a Vanguardia Unitaria Comunista, nueva división del PCV. Después queda como independiente y ocupa una secretaría en la Central Unitaria de Trabajadores de Venezuela.
Mujer de fuste, gran activista en el combate permanente por los derechos de la mujer. Participo en innumerables eventos nacionales e internacionales.
Nos deja el libro de mucho interés sobre la historia de la mujer venezolana. “Una vida de lucha”. Caracas: Fundación para el Desarrollo de la Región Capital, 1985. 91 p.
Falleció el 17 de septiembre de 1990 en su ciudad natal. Cuando se escriba la historia del movimiento obrero venezolano, Eumelia Hernández ocupará un sitial de honor.
En su hoja de servicio de este patriota calaboceño da cuenta de su presencia en la fatídica Segunda Batalla de la Puerta, el 15 de junio de 1814 (Estévez, 2007), donde las tropas comandadas por Simón Bolívar y Santiago Mariño, fueron derrotados por las milicias realistas dirigidas por José Tomás Boves y Francisco Tomás Morales. Obligando al regimiento republicano a retirarse hacia el oriente del territorio venezolano y ponerle fin la llamada Segunda República. Ante esta situación Diego Parpacén se vio forzado a replegarse en localidades cercanas a de la localidad de Calabozo, ante las embestidas de los partidarios de la monarquía española
Por José Aquino
Capitán Diego Parpacèn, natural de Calabozo, importante villa que en pocas décadas desde su fundación, se convirtió en un centro de producción ganadera y comercial de gran importancia para la Provincia de Caracas. Este hijo de Domingo Antonio Parpacèn, desde muy joven junto a sus hermanos Nicolás ,Gil Antonio y Dionisio, se declaran partidarios de la causa republicana , y con más ahínco cuando se declara la independencia el 5 de Julio de 1811,como gran parte de los pobladores en esa época, encabezados por las autoridades del cabildo de esa localidad : José Vicente Delgado y Pedro Mirabal. Desatacando, las familias más representativas en ese tiempo, como lo fueron las familias Mujica y Parpacèn.
Con el grado de Sargento Primero, Diego Parpacèn se alista en al ejército republicano, el 13 de abril de 1812 (Dávila, 1924), tres meses antes de la capitulación del general Francisco de Miranda ante el Jefe realista Domingo Monteverde, que de esta manera se da por perdida la Primera República. Como consecuencia de este hecho histórico, motivo por el cual, no se pudo establecer un ejército permanente que pudiese enfrentar eficazmente a los a partidarios del impero español en territorio venezolano. En momento también en que el terremoto ocurrido el 26 de Marzo de 1812, provocara cuantiosos daños materiales y humanos , principalmente en las ciudades partidarias a la causa republicana como fueron Caracas, Valencia ,La Guaira ,San Felipe La Victoria, Barquisimeto entre otras localidades.
En el año 1813, mientras el Libertador Simón Bolívar, estaba por tierras neogranadinas después de la Capitulación del General Francisco de Miranda, organizándose para iniciar la Campaña Admirable con el fin de restablecer el dominio republicano en el territorio venezolano .Este logra conformar un ejército, y parte desde tierras colombianas y logra entrar triunfante por el occidente del país para llegar victorioso hasta la región central, derrotando a los realistas. Llegando posteriormente triunfante a la ciudad de Caracas. En ese lapso de tiempo, Diego Parpacèn, estuvo cumpliendo sus funciones castrenses en la ciudad de Calabozo, a las órdenes del coronel Carlos Padrón. El primer encuentro bélico de este guerrero como soldado republicano fue realizado cerca de esta misma localidad, donde salen derrotados por el jefe realista José Tomás Boves recién incorporado al ejercito realista, en las inmediaciones del Caño Santa Catalina, cerca de la población de el Calvario el 23 de septiembre, que con anterioridad se había enfrentado a los patriotas por los lados de Cachipo, comandados por Antonio Freites y los hermanos José Tadeo y José Gregorio Monagas.
Después del triunfo en el paso del caño Santa Catalina, por parte de los realistas, toman la localidad de Calabozo ,mientras tanto Simón Bolívar reordena sus fuerzas y envía al coronel Juan Vicente Campo Elías, con un contingente de 1300 soldados a enfrentar y luego vencen al asturiano contundentemente a los partidarios del Rey, encabezada por el asturiano Boves, el 14 de octubre de ese mismo lapso en las sabanas de Mosquiteros. Diego Parpacén , y una gran cantidad de calaboceños tomaron acción en esta refriega; muere emboscado su hermano Nicolás Parpacén .En la acometida José Tomás Boves salió huyendo para Guayabal, con un grupo de soldados, para luego organizarse y enfrentar con éxito a los patriotas dirigidos por el coronel Pedro Aldao ,quien muere junto a otros miembros de su estado mayor en este encuentro bélico, el día 9 de diciembre en el paso de San Marcos a las orillas del rio Guárico .Entre tanto Diego Parpacén y otros destacados calaboceños a consecuencia de La derrota, huye hacia San Juan de los Morros para salvar sus vidas ;mientras los pobladores del Rastro y Calabozo, sufrieron toda clase de atrocidades por parte de los soldados partidarios de la corona española, comandadas por el citado jefe militar para calmar su sed de venganza contra los calaboceños partidarios de la independencia.
Entrando en el año 1814, mientras José Tomás Boves después de la aplastante victoria sobre el Coronel Pedro Aldao el mes de diciembre de 1813, organiza un poderoso ejército con el fin de avanzar a los Valles de Aragua, donde los republicanos habían ganado terreno y reinstalado la Segunda República con la Campaña de Admirable. Diego Parpacén con el grado de sargento se reincorpora al ejército partidario de la independencia bajo la dirección del Coronel Vicente Campo Elías, a su paso por San Juan de los Morros en los primeros días del mes de enero. Enfrentan posteriormente a las tropas realistas comandadas por el asturiano Boves, el 3 de febrero en lo que la historiografía le ha dado el nombre de la Primera Batalla de la Puerta, siendo derrotados; seguidamente estuvo en las hostilidades en la localidad de de la Victoria, triunfando al lado de José Félix Rivas .Luego este prócer estuvo combatiendo en el desgastante y largo encuentro bélico en la localidad San Mateo, que inició el día 28 de febrero y culminó el 25 de marzo, luchando al lado del Libertador Simón Bolívar, donde fue herido de muerte su jefe, coronel Campo Elías.
En su hoja de servicio de este patriota calaboceño da cuenta de su presencia en la fatídica Segunda Batalla de la Puerta, el 15 de junio de 1814 (Estévez, 2007), donde las tropas comandadas por Simón Bolívar y Santiago Mariño, fueron derrotados por las milicias realistas dirigidas por José Tomás Boves y Francisco Tomás Morales. Obligando al regimiento republicano a retirarse hacia el oriente del territorio venezolano y ponerle fin la llamada Segunda República. Ante esta situación Diego Parpacén se vio forzado a replegarse en localidades cercanas a de la localidad de Calabozo, ante las embestidas de los partidarios de la monarquía española, durante todo el segundo semestre de ese lapso de tiempo y todo el año 1815, mientras que muchos de los principales jefes patriotas estaban en el exilio solicitando ayuda financiera para reanudar los enfrentamientos; mientras otros milicianos realizaban incursiones guerrilleras para desestabilizar a sus oponentes.
Llegamos al año 1816, en momentos en que el Padre de la Patria Simón Bolívar estuvo en Haití organizando los preparativos para una nueva incursión bélica y solventando los inconvenientes para retomar las acciones guerreras en territorio venezolano. Diego Parpacèn luego de estar siendo acosado y perseguido ese lapso de tiempo , se incorpora en un momento importante para la milicia independentista en los llanos apureños, junto a otros coterráneos, entre los cuales estaban Hermenegildo Mujica, José Francisco Hurtado, Remigio Lara , Florencio Jiménez ( De Armas,1980 ) a las órdenes para ese entonces, Teniente Coronel José Antonio Páez , quien había organizado la resistencia por estas tierras desde 1815, con triunfos contundentes en Mata de la Miel en los primeros días del mes de febrero del año 1816 y posteriormente a finales del mes de mayo en el encuentro de El Yagual.
Lo importante de esta incorporación de Parpacén y los demás guariqueños, no solamente por su capacidad de asimilar todas las habilidades puestas en práctica por José Antonio Páez, para vencer a sus contrarios, pudo demostrar su capacidad de combate para dominar a sus contrarios, en los difíciles momentos en que el ejercito realista trató de acorralarlos ,pero salieron derrotados en las incursiones de Ell Yagual a finales de 1816 y Mucuritas a comienzos del año 1817.También estos guariqueños donde estaba Parpacèn aportaron sus conocimientos castrenses a la hora de emprender la Campaña del Centro en 1818,comenzando con operación denominada La Toma de las Flecheras, el 6 de febrero de ese lapso de tiempo y en la sorpresa que le propinaron al general Pablo Morillo en Calabozo, su tierra natal, seis días más tarde, al obligarlo a huir hacia El Sombrero y presentarle reyerta en el paso del Samán el día 16 de ese mismo mes (Vergara y Velasco,1960).
En ese mismo mes de marzo de 1818 de ese lapso de tiempo, continuo la referida Campaña del Centro con el grado de Teniente. El 26 de marzo estuvo en el enfrentamiento de La Cuesta, cerca de la población de Ortiz (Dávila, 1924), cuando las fuerzas patriotas encabezadas por José Antonio Páez y Simón Bolívar que días antes habían sido derrotados por los realistas en la batalla de Semen, llamada también la Tercera Batalla de la Puerta. En este enfrentamiento no pudieron neutralizar a sus oponentes ante la indecisa acción bélica. Después de la derrota del ejercito republicano e intento de asesinato del Libertador Simón Bolívar en el mes de abril en el sitio denominado Rincón de los Toros, Diego Parpacèn participó en el enfrentamiento en Laguna de los Patos el 20 de mayo de esa año, donde el coronel Manuel Cedeño cae derrotado por el contingente realista comandado por el general Francisco Morales, a quien después derrotan , 8 días más tarde en la población de Guayabal para dar por concluida la operación militar del Libertador Simón Bolívar de llegar victorioso con su ejército a la ciudad de Caracas. Luego de esta operación Parpacèn, estuvo a las órdenes del general José Antonio Páez en territorio apureño.
Llegamos a los primeros días del año 1819, mientras Simón Bolívar estaba preparando el discurso para instalar Congreso de Angostura, y el Jefe realista general Pablo Morillo organizando sus tropas en Calabozo, para trasladarse a los llanos apureños a tratar de reducir a los republícanos. Entre tanto el teniente de Dragones Diego Parpacèn, continua a las órdenes del general Páez, tratando de mantener el control de esta región estratégica región de los llanos en la margen derecha del rio Apure como centro principal de operaciones, y sitio de provisión de ganado vacuno para de esta manera darle alimentación a las tropas patriotas, al igual de suministrarle caballos para la movilización del ejército republicano y de esta manera seguir luchando por la independencia.
Parpacèn, luchó en el mes de marzo de ese lapso de tiempo en el encuentro bélico de las Mangas Marrereñas, y luego el 2 de abril como miembro de la caballería a las ordenes José Antonio Páez .Combatió seguidamente en la Batalla de las Queseras del Medio, con el grado de teniente donde el ejército republicano derrotó contundentemente a las tropas realistas, obligándolas a retirarse la ciudad de Calabozo y pasar el periodo lluvioso por estos lares. Por este memorable encuentro guerrero, recibió la condecoración Orden de los Libertadores (Páez, 1867), junto al General Páez y los demás lanceros, por parte del Padre de la Patria Simón Bolívar. Seguidamente este soldado de la patria acompañó al Libertador Simón Bolívar en la Campaña de la Nueva Granada, en el escuadrón de lanceros que comandó Juan José Rondón que partió el 27 de mayo de ese año por la aldea de Los Setenta a orillas del rio Apure. Soportando en el viaje las inclemencias del tiempo tanto por el periodo lluvioso como el transitar los páramos andinos, y luego derrotan a los partidarios de la corona española, en Pantano de Vargas y seguidamente en la batalla de Boyacá, donde vio acción el 8 de agosto de 1819, por lo cual fue galardonado con la condecoración “Batalla de Boyacá”, máxima distinción por su participación en tan importante victoria que le dio la independencia a la hermana en territorio de la Nueva Granada (Franceschi, 2020).
La participación más trascendente para la vida de este soldado de la patria, fue en el de estar presente en el encuentro bélico más importante y que selló prácticamente la independencia en territorio venezolano, como fue el ocurrido el 24 de junio de 1821 en las sabanas de Carabobo. Siendo galardonado con el escudo “Vencedor de Carabobo”, decretado por el Congreso Constituyente de la Gran Colombia el 23 de Julio de 1821.Despues de esta incursión militar, solicita su licencia temporal con goce de sueldo con el grado de Capitán. Recibe la Hacienda Casarapa en los Valles del Tuy, por sus servicios prestados a la causa republicana (Dávila, 1924).Retomó nuevamente las armas para luchar contra los intereses continuistas de José Tadeo Monagas, lo que le valió el exilio .Regresa al país en 1869, y recibe el diploma de Ilustre Prócer de la Independencia. Se aleja de la vida militar, y al igual de toda actividad política para estar con su esposa Josefa Padrón, con quien procreó tres hijos.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.
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Viso ,Luis (2020),Orígenes de las familias Calaboceñas, Calabozo
Yovani Ramírez siempre le ha interesado por estudiar los hechos históricos, por tal motivo realiza con las restauraciones de imágenes en bronce de personajes de la independencia venezolana
En la región guariqueña hay que destacar la genialidad, creatividad y estilo de Yobani Ramírez, oriundo la ciudad de Calabozo. Desde su infancia tuvo inclinaciones hacia las artes visuales, empezando con la realización de dibujos que eran expuestas en cartelera del Grupo Escolar Pedro Itriago Chacín. Luego su interés por las artes plásticas se acrecentó cuando a la edad de 16 años, realizó varios talleres de pintura a finales de la década de los años 60 en la Casa de la Cultura Francisco Lazo Martí.
José Aquino
Las artes plásticas expresan pensamientos ,ideas y sentimientos; mediante la utilización de distintos materiales ya sean moldeables o manipulables con la finalidad de expresar una opinión de una forma o escena.Los artistas de este género realizan obras de dibujos ,pinturas ,esculturas, grabados y cerámicas, en las cuales apreciamos sus valores estéticos: la belleza, el equilibrio ,la armonía y la tragedia entre otras cualidades. También apreciamos la aplicación de distintos principios o teorías en sus diseños combinadas con los elementos compositivos entre las cuales podemos señalar: Líneas, color, luz, textura, figura y demás componentes, con el fin de presentar estos trabajos a los espectadores. Al transcurrir del tiempo la humanidad ha conocido grades genios del arte por su talento y creatividad como Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Paul Gauguin, Claudio Monet, El Greco, Pablo Picasso .En Venezuela encontramos Arturo Michelena, Cristóbal Rojas, Armando Reverón, Jesús Soto, Carlos Cruz Diez entre otros más destacados.
En la región guariqueña hay que destacar la genialidad, creatividad y estilo de Yobani Ramírez, oriundo la ciudad de Calabozo. Desde su infancia tuvo inclinaciones hacia las artes visuales, empezando con la realización de dibujos que eran expuestas en cartelera del Grupo Escolar Pedro Itriago Chacín .Luego su interés por las artes plásticas se acrecentó cuando a la edad de 16 años , realizó varios talleres de pintura a finales de la década de los años 60 en la Casa de la Cultura Francisco Lazo Martí .Lo que motivó al graduarse de bachiller se trasladara a la ciudad de Caracas a cursar estudios en la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas institución de gran prestigio a nivel nacional e internacional, que tiene como principal objetivo dotar de herramientas y competencias a los cursantes para a entrar en el campo de la plástica de una manera integral .A pesar de no concluir su carrera ,pudo adquirir conocimientos que le fueron provechosos para su formación artística, una vez retomara sus estudios de las artes plásticas en la ciudad de Valencia. La Casa Páez, Valencia. Una obra de restauración realizada por el artista calaboceño Yovani Ramírez
Instalado en la ciudad del Cabriales a mediados de la década de los años 70. Al tener más tiempo para realizar estudios en las artes plásticas, cursó con éxito la carrera de Arte Puro, adquiriendo las competencias para ser un excelente artista plástico, al contar no solo con su vocación artística ,sino estar bien formado con excelentes maestros entre los cuales podemos nombrar Braulio Salazar y Eulalio Toledo Tovar.En la realización de sus obras se observa un buen manejo del análisis de las formas, el dibujo analítico y el reconocimiento expresivo de la línea, junto a los conceptos, recursos y técnicas de la pintura; como artista profesional encuentra el espacio ,no solo para su dominio ,sino también de su libre expresión. De igual manera, adquiere en los trabajos de escultura las aptitudes para manejar y la resolución de los aspectos tridimensionales del arte, no sólo en lo volumétrico de las formas, sino también en su despliegue y su relación espacial. Al terminar la carrera de Arte, se graduó de Diseñador Gráfico en la misma institución, sobresaliendo en sus tareas asignadas en esta profesión un buen dominio del dibujo y la pintura para la realización de figuras en movimiento para combinarlas con los colores con la finalidad de llevarlas al plano digital. Destacando también en sus obras el buen manejo del lenguaje visual y claro dominio de las ilustraciones a través de los distintos ambientes.
El interés por todo lo relacionado con las artes es objeto de estudio para Yobani Ramírez , por tal motivo realizó cursos de fotografía , cine y manejo de títeres y marionetas en la Escuela de Teatro Ramón Zapata de la capital del Estado Carabobo a finales de la década de los años 70.Tambien estudió la carrera de de publicidad .De esta manera logra convertirse en un artista que domina distintas habilidades con el fin de presentarlas no solamente en sus obras a través de su creatividad ,sino también cumplir una labor pedagógica en la trasmisión de conocimientos a las nuevas generaciones ,que se han visto beneficiado con su didáctica específicamente en la instituciones donde se formó y trabajó como docente ,en este caso la Escuela de Artes Arturo Michelena impartiendo las cátedras de dibujo ,pintura y diseño gráfico o en el Centro de Estudios Modernos de la misma localidad Carabobeña.
Se ha desempeñado como dibujante y diseñador de empaques en distintas empresas de la ciudad de Valencia, la Dirección de Cultura del Estado Carabobo y actualmente realiza esta actividad en la Universidad Rómulo Gallegos en Calabozo .Del mismo modo combina esta labor con la fotografía especializada en los distintos ambientes: judicial, social y deportivo para portales informativos en redes sociales y otros medios de la ciudad de Calabozo, realizados con gran maestría en presentar y documentar las imágenes con la finalidad de mostrar los acontecimientos en los reportajes.
En sus primeros años de actividad artística realizó cuadros de corte figurativo, utilizando imágenes reconocibles, llenas de formas, colores, tamaños, texturas para contar, y expresar sus ideas emociones, preocupaciones, fantasías. Encontrando en ellos la en diversidad de temas como el paisaje llanero; retrato de personajes del periodo de la independencia; bodegones representada en animales, flores y otros objetos; caricaturas de distintos géneros para luego transitar al arte abstracto. La preferencia por el movimiento aparente o irreal es su fuente de estudio para luego plasmarla en sus obras .El Arte Óptico es la tendencia artística con la cual ha trabajado en los últimos años, para ello ha estudiado todo los fundamentos teóricos y prácticos de los máximos exponentes el húngaro Víctor Vasarely y el venezolanos Carlos Cruz Diez y el argentino Julio Le Park.
Ramírez en los trabajos de este estilo, se observa el uso de formas simples, de líneas y círculos concéntricos, en las que predominan generalmente el blanco y negro y la contraposición de colores complementarios con el fin de crear una sensación de movimiento, gracias a los efectos ópticos ,estableciendo un dinamismo en las superficies planas, que en ojo del espectador se transforma en espacios tridimensionales llenos de agitación ,movimiento y oscilación .Utilizando también la pintura en acrílico ,con el fin de obtener bases definidas y limpias en la búsqueda de efectos visuales únicos ,tal como se pueden observar a continuación.
A lo largo del tiempo, este destacado artista ha realizado exposiciones con el fin de que el público contemple la calidad de sus obras, de las cuales podemos señalar las realizadas en la Ciudad de Valencia, con motivo XXXIII aniversario del Salón de Artes Visuales Arturo Michelena del año 1975; la del III Salón de Artes Plásticas de la Escuela de Educación de la Universidad de Carabobo en 1976;Además ha expuesto en el Ateneo de Valencia ,la Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena y Salón de Artes Plásticas de Guácara durante el año 1989.De igual manera ha presentado obras en la Casa de la Cultura Francisco Lazo Martí de Calabozo año 2009, con trabajos del Arte Óptico. Asimismo ha expuesto muestras fotográficas en la misma localidad, de las cuales sobresale la que lleva por nombre “Plaza, Identidad y subjetividad”, en el Museo de la Ciudad de Calabozo en el año 2016.
El trabajo realizado por este artista ha sido galardonado en distintos momentos: Mérito al Estimulo por ser el mejor estudiante de Arte Puro de la Escuela Arturo Michelena año 1975, por su obra” Intercepción visual número 10,”; igualmente en ese mismo lapso obtuvo el primer lugar en el III Salón Artes Plásticas de la Escuela de Educación de la Universidad de Carabobo , y la distinción Braulio Salazar en el año 1989 que otorga el esa institución cultural carabobeña .Además de recibir numerosas certificaciones por su fructífera labor no solamente en las artes pláticas, sino también en el campo del diseño grafico y fotográfico .Toda esa trayectoria de este genial, artista es necesario difundirla con la finalidad de que la sociedad global conozca el significativo trabajo referente al arte óptico comparable con los grandes maestros de este estilo.
Otra actividad importante realizada con esmero por Ramírez , es el de restaurador y conservación de obras de artes, con el fin de detener el deterioro o devolver el estado original de las pinturas y esculturas, aplicando técnicas para alargar la vida a estos trabajos artísticos y bienes culturales. En sus estadía por la Escuela de Artes Arturo Michelena, contó con las orientaciones del maestro Eulalio Toledo Tovar, con quien aprendió las técnicas restaurativas, hasta el punto de seleccionarlo por este destacado artista para rehabilitar los murales que están en el Museo de Historia Casa Páez, en el año de 1976,.donde vivió el general José Antoni Páez ,después de la Batalla de Carabobo en 1821.Lugar donde convergen el arte, la historia y la cultura, encentrándose también piezas de armas , utilizadas durante la guerra de independencia, allí no solo aprendió a devolver el resplandor de los colores , además de la satisfacción personal de haber colaborado en rehabilitar dichas pinturas, mediante el buen desempolvando, limpieza a través del desengrasado y la reducción del barniz; luego enmasillar para luego retocar la capa pictórica.
Ramírez siempre le ha interesado por estudiar los hechos históricos, por tal motivo realiza con las restauraciones de imágenes en bronce de personajes de la independencia venezolana. Por tal motivo, no dudó en reparar la estatua pedestre del general José Antonio Páez, en la ciudad de Calabozo, cuando fue llamado por las autoridades municipales para realizarle los arreglos respectivos, después que la efigie sufriera un percance, al derrumbarse del pedestal a consecuencia de la caída de un árbol en la plaza donde estaba expuesta. En este trabajo previa evaluación, diagnóstico y limpieza, para luego realizar el retoque y reintegración cromática, mediante la rehabilitación de la piel del cuerpo escultórico como consecuencia de las condiciones ambientales, le dio un esplendor natural. Luego realizó la restauración de las lozas de mármol que sufrieron daño en el pedestal, mediante el restablecimiento de parte de la rotulación. Demostrando dominio del trabajo restaurativo a tan importante obra de arte, del primer presidente del periodo Republicano .Todas estas consideraciones son necesarias para catalogar a Yobani Ramírez como un artistita plástico integral por su dominio en las diferentes facetas de las artes pláticas.
José Aquino es docente e historiador. Fue Decano del Área de Humanidades y Letras de la Universidad Rómulo Gallegos (UNERG), Venezuela.
IMAGE | Insurgentes escapando de tropas federales en Springfield (1787) de C. Kendrick, publicada en Edward Sylvester, The People’s History of the World, v. vi. (imagen de dominio público)..
Existen los que consideran que llamar insurrección a lo que pasó es una exageración. Para estas personas, lo que hubo fue una manifestación pacífica con ciertos desaciertos gracias al mal manejo realizado por los efectivos de seguridad del Capitolio. A su vez, otros justifican mencionando, y aun creyendo, que las elecciones le fueron robadas a Trump.
Por PABLO L CRESPO VARGAS
El asalto al Capitolio federal estadounidense el 6 de enero de 2020 puede ser visto como un intento de golpe de estado o insurrección realizado por un grupo de individuos y organizaciones que consideraban que el presidente Donald Trump debía quedarse en el poder. Las teorías de cómo se realizaron los eventos de ese día son varias. Existen los que consideran que llamar insurrección a lo que pasó es una exageración. Para estas personas, lo que hubo fue una manifestación pacífica con ciertos desaciertos gracias al mal manejo realizado por los efectivos de seguridad del Capitolio. A su vez, otros justifican mencionando, y aun creyendo, que las elecciones le fueron robadas a Trump.
Independientemente su creencia sobre lo que ocurrió el 6 de enero de 2020 en Washington D.C., no se puede negar que fue un acontecimiento donde se utilizó la violencia para lograr los objetivos que deseaba cada bando. Esto contracta con el mito de que la gobernanza estadounidense se rige por un orden establecido basado en leyes que son justas e imparciales, que imposibilitan actos de violencia dentro de sus instituciones. Claro, el golpe de estado no se completó, tampoco el presidente Trump pudo mantener su posición como primer mandatario de la República de los Estados Unidos.
Ahora bien, ¿tenemos evidencia de otros atentados o intentos de desestabilización política dentro de los Estados Unidos en su historia? o ¿estos acontecimientos solo ocurren en los llamados países del tercer mundo? La realidad es que al hacer una búsqueda dentro de la historia estadounidense podemos encontrar una serie de revueltas o intentonas de golpes de estado y remoción de gobiernos por uso de la fuerza en esferas federales, estatales y municipales. Pasaremos a nombrar algunos de ellos, y quizás, más adelante los reseñemos con mayor profundidad.
Cronológicamente hablando, una de las supuestas primeras conspiraciones para tomar el gobierno fue la que se dio en Newburgh (New York) entre oficiales del Ejército Continental —fuerza armada de las colonias británicas en Norteamérica en su guerra de independencia— en marzo de 1783, dado a la falta de paga a los militares. Sobre este evento hay un debate histórico en cuanto a cuáles fueron las expectativas y si en realidad hubo una intención más allá de la protesta. No se puede negar el desencanto que muchos militares tuvieron por el hecho de que el Congreso no desembolsó el dinero a tiempo para saldar su deuda y la importancia de la intervención de George Washington, general en jefe de las fuerzas, para evitar una rebelión. Años luego, entre agosto del 1786 a febrero de 1787 se da la Rebelión de Shays, nuevamente, el detonante fueron los problemas económicos y sociales que se estaban dando en la recién formada nación. En el siglo XX, específicamente entre 1933 a 1934, y surgido de la testificación realizada por el general Smedley Butler(Infantería de Marina) se conoció de una supuesta conspiración entre dueños de grandes empresas para derrocar al presidente Franklin D. Roosevelt e instalar un gobierno fascista en los Estados Unidos.
En las esferas estatales también ocurrieron levantamientos y enfrentamientos que en términos de pérdidas humanas y económicas fueron mayores que las mencionadas en los párrafos anteriores. En Rhode Island, entre 1841 a 1842, Thomas Wilson Dorr, no solamente trató de tomar el gobierno, sino que creó un sistema de gobernanza paralelo que tuvo que ser enfrentado por el gobierno estatal, sin la ayuda del gobierno federal. Entre abril y mayo de 1874, en Arkansas, se dio una guerra civil entre el gobernador republicano (Elisha Baxter) y un pretendiente a la gobernación del mismo partido (Joseph Brooks). Las intenciones de este segundo fueron frustradas, aunque la cantidad de víctimas mortales sobrepasó las 200 personas. Ese mismo año, en septiembre, un grupo de supremacistas blancos conocidos como la Liga Blanca tomó la ciudad de New Orleans (Luisiana), por lo cual tropas del gobierno federal tuvieron que intervenir y recapturar la ciudad. En 1931, nuevamente en Luisiana hubo una disputa por la gobernación que terminó con la movilización de la Guardia Nacional del estado. Tan reciente como el 2020, un grupo de extrema derecha, conocido como The Wolverine Watchmen, planificó el secuestro de la gobernadora, Gretchen Whitmer, y el derrocamiento del gobierno estatal de Michigan; sin embargo, la conspiración fue descubierta por el Negociado Federal de Investigaciones (FBI en sus siglas en inglés).
A los actos ya comentados, debemos incluir los intentos de derrocamiento que se produjeron en gobiernos municipales. Entre 1886 a 1887, dos facciones del Partido Demócrata lucharon por el control del gobierno del condado de Fort Bend, en Texas. En 1898, la ciudad de Wilmington en Carolina del Norte fue escenario de una lucha de poder entre supremacistas blancos y una coalición de negros y blancos que se llamó Partido Fusionista. En ambos ejemplos, las facciones supremacistas, que no gobernaban, terminaron derrocando a los gobiernos integracionistas, sin que el estado o el gobierno federal interviniese. Al igual que los ejemplos ya presentados hay otros que podremos discutir luego.
PABLO L CRESPO VARGAS es historiador puertorriqueño. Es estudioso de la Historia de los Estados Unidos de Norteamerica.El presente artículo fue publicado originalmente en El Posta Antillano
Lucas Guillermo Castillo Lara (1921-2002) fue un escritor e historiador venezolano que dedicó especial atención a la historia regional y local de diversas regiones de Venezuela. Fue autor de más de una veintena de textos historiográficos (entre ellos, Calabozo: el derecho a vivir bajo el sol) Además, Castillo Lara fue una lúcida y poderosa conciencia del siglo XX. Adolfo Rodríguez comenta el fascinante libro en que plasmo sus impresiones sobre el desarrollo histórico de la ciudad calaboceña.
Por Adolfo Rodríguez
INTRODUCCIÓN
Fundada en 1724 para resguardo y custodia de las Misiones de Indios de Nuestra Señora de los Ángeles y de la Santísima Trinidad, en la Mesa de Calabozo, Llanos de Caracas, la Villa de Todos los Santos de Calabozo, su espectacular crecimiento durante el siglo XVIII. Los misioneros capuchinos la erigen con tal jerarquía, dentro de esa amplia región, como enclave civilizatorio de previsibles y necesarias expectativas económicas, sociales, políticas, religiosas, en tan vasta territorialidad.
La configuración de una economía ganadera y agrícola basada en labores intensivas (pequeñas fincas y minifundios) subvendría a la conformación de una estabilidad suficiente como para soportar la etapa primigenia de la ciudad así como las dificultades en un contexto dominado, políticamente, por un stablishment orientado por una concepción extensiva de la ganadería y la gran hacienda con fines mercantiles.
Lucas Guillermo Castillo Lara, en su obra al respecto, publicada en 1975, elabora un inmejorable estudio para comprender los orígenes y avatares experimentados por dicha ciudad en su período iniciático. Cuatro de los capítulos de dicha obra son significativos al respecto: “El desarrollo promisor del pueblo” (cap VII), “La mayoría de edad de Calabozo” (cap. XIV) , “Título, dignidad y escudo de villa libre y eximida” (cap. XV) y “La Villa consolidada y estable” (cap. XVI). 19 capítulos en gran parte referido a los contratiempos y otras incidencias que se cernieron en torno al proyecto fundacional o “derecho” mencionado por dicho autor.
DESARROLLO URBANO
Erigida en 1724, diez años más tarde ha “crecido de tal manera, que para una jornada que proyectaba hacer el P. Fray Marcelino de San Vicente, los vecinos aportaron 84 hombres con sus armas.
“En la delineada plaza que medía 120 varas por cada frente, cuatro botalones marcaban las esquinas y diseminadas en su cuadrado unas cuantas matas de chaparro y la sombra acogedora de algún camoruco o algún caro. Frente a la plaza comenzaba a apostarse las casas”. Agregando que “igual sucedía por las ocho calles que de allí partían, rumbo a los cuatro vientos de la Sabana(…) la iglesia de bahareque y techo de palma”. En cuya construcción participan “todos los vecinos”, quienes la dotan de sus “ornamentos y demás objetos litúrgicos para el culto”. Que concluida fabrican Casas Reales, Cárcel y Carnicería.
En 1735 Don Francisco Casado y su mujer Doña Francisca Oviedo y Castro donan la Casa Cural, reparada años más tarde por el Capitán Adrián Francisco Delgado “cortando las maderas para levantarla” y reedifica en 1806 el padre Roque Díaz. De bahareque, con cinco piezas, techo de palma.
Apunta Castillo Lara (1975) cómo “la vida se deslizaba con austera sencillez y los vecinos trataban de construir su propio desarrollo” (p. 138).
En la Semana Santa el vecindario costeaba cuatro procesiones (pp. 133-146)
Y en 1744 una matrícula, según los misioneros, fija la población en 1850 personas. Para Castillo Lara “el progreso” de la villa es indetenible: “crecía y se desarrollaba, estirando calles y paredes hasta la abierta sabana. Iglesia, Casas Reales, Cárcel y Carnicería, Cura, Teniente de Justicia, vecindario numeroso. Tierras Propias. Actividad económica productiva”. De manera tal que en 1752 cuenta con las condiciones necesarias “para adquirir su mayoría de edad como pueblo” (p. 294).
De “tarea civilizadora” califica la cumplida por Fray Marcelino de San Vicente y sus seguidores” (p. 294).
Afianzaba. en su “ánimo”, “la idea de hacer entrega de la Villa a las autoridades civil y eclesiástica a fin de que pasase directamente a su control y administración”. Lo cual se cumple a principios de aquel año” y la Villa es erigida en parroquia”, tomando en consideración sus “términos y linderos” originales (Pp. 295, 298).
En 1774 el Rey le concede a la Villa Título, dignidad y Escudo de villa eximida”, advirtiendo Castillo Lara que resultado de una siembra que “venía de atrás, de una pequeña semilla que amorosas manos franciscanas colocaron junto a una sencilla cruz, en la tierra fértil de unos hombres con vocación de hacer y construir”. Gestión formal que data de 1754: fijar “el territorio en que debían ejercer su jurisdicción los jueces de la Villa, cuyas facultades debían ampliarse. La erección de un Cabildo con dos alcaldes Ordinarios, dos de la Hermandad, alférez Real, Alcalde Provincial, Depositario general, fiel ejecutor, Regidores, Procurador General, de Menores, y Escribano Público y de Cabildo”.
“Según la matrícula levantada ese año, había 174 familias(… ) amen de otra libre que no estaba avecindada . Tenia tres compañías milicianas con más de 300 hombres, oficiales, cajas de guerra, banderas, espontones y partesanas. Las dos Misiones colaterales tenían sus Iglesias, Curas, Casas Reales, Cabildo, Capitán Alcalde y dos compañías de indios reducidos” . El gobernador Solano ordenó en 1764 “expedir testimonio de todo lo actuado, para que Calabozo ocurriese a impetrar al Rey, la dicha gracia” (p. 305.308).
Se demarcaron las tierras de la villa, un plano fue levantado, numero de casas, 18 de tapia y tejas y otras más que se construían al modo de la Capital”, Una nueva Iglesia en construcción de tres naves, casa Real de bahareque doble, tejada, “madera firme y estable, con tres piezas, una sala con piso enladrillado, otra que servía de cárcel y la tercera que servía de calabozo con cepo, cadenas y grillos. Una carnicería cuya casa estaban fabricando, los corrales ya estaban listos para encerrar los ganados y las pesas repartidas a los vecinos para el abasto de carne todo el año” (p. 321).
Asimismo tres compañías Milicianas de blancos, Una de Pardos y otra de Zambos (p 324).
Elocuente los términos en que se manifiesta la Real Cédula:
“Carlos III, Rey de España, “he resuelto…. Condescender a su instancia, continuándole, o contendiéndole de nuevo la denominación y privilegios de VILLA EXIMIDA, Terreno y Jurisdicción propia…. Usando signo de Villa como a tener Picota y Horca. Que para su gobierno político y Civil, pueda tener y Tenga dos Alcaldes que ejerzan su jurisdicción Ordinaria; seis Oficios de Regidores, los cuatro Censillos y los otros dos con títulos de Alférez Real y Alguacil Mayor, y una escribanía Pública y Cabildo… etc….etc., en Aranjuez, a los 20 días del mes de abril de 1774.
En 1780 el Obispo, entre otras disposiciones, tomó medidas respecto a cementerio, por cuanto se enterraba los muertos en la propia iglesia (p. 249).
La relación de la cantidad del ramo de propios y arbitrios de la villa y su aplicación, enviados en 1795 por Francisco de Vegas al Gobernador y Capitán General. correspondiente a los años 92, 93 y 94, ofrece ligeramente una idea del desarrollo económico, social y cultural experimentado por la Villa en vísperas del siglo XIX . A saber: pensiones de solares, dos pulperías, pasos o transporte de los ríos, tierras de labor, Carnicería, gastos en prisiones y otros hierros para la Cárcel Real, pagos al portero para el aseo y cuido de la Sala Capitular asignados por el Cabildo, desde su erección; desyerbo de la plaza, fiesta del Corpus Cristi Corpus con vísperas, procesión, misa, músicos, violines y cera, cajero y pífano: fiesta de Todos los Santos, con tercia, procesión, músicos, violines y cera; pensión a su “Magestad” según su Real Cédula de confirmación, costos de la dependencia que en la Junta Superior de Real Hacienda se hace sobre dehesas y ejidos de la villa; fábrica de la Cárcel y Casas Reales, cercarlas todas de tapias y rafas, dar principio a los corredores, con pilares de ladrillo y mezcla, barandas de madera y entablar la mayor parte de dicho corredor; ramo de pesas, multas (Carrasquel, F., 1943, pp . 370-373).
CIVILIZACIÓN
El concepto de desarrollo manejado por Castillo Lara, generalmente, se asocia, identifica o complementa con la noción eurocéntrica de civilización, en cuanto que modo de vida reducido a grandes concentraciones humanas, fácilmente controlables. En tal sentido valora la labor cumplida por los misioneros y “la dificultad de civilizar aquellos indios trashumantes” (p. 143).
En 1750 se traslada la Misión de la Santísima Trinidad de un lugar contiguo a la Villa hacia el sitio de Marchena en virtud de encontrarse “más civilizados los indios” (p. 300).
De 1752 data su erección en Parroquia y Vicaría y a poco su designación como cabecera de partido y un curato correspondiente al de San Francisco de Tiznados (p. 325).
En 1764 un Prefecto considera que la dos Misiones de Nuestra Señora de los Ángeles y de la Santísima Trinidad , cuya custodia ejercen los pobladores de la villa, “se encontraban en estado de pasar al estado secular”, significando que “estaban civilizados“ (p. 145). Así que “un año antes de la entrega” la población se mantenía estable, ambas con sus iglesias de teja, “muy capaces y decentes y debidamente ornamentadas”, aptos para convertirse en Curatos de Doctrina. En tanto que sus pobladores “con ánimo pacífico y naturaleza dócil” (p. 301).
Los misioneros e incluso alguno de los soldados que los acompañan en su labor reduccionista, se ocupan de la formación religiosa de los indios. En tanto que, para los blancos, pardos y otros asentados en la villa, a los efectos de su ascenso cultural que les permita mayor autonomía regional, el Cabildo se dirige al Obispo Mariano Martí para que les designe un Preceptor y los Estatutos de una Escuela que se encontraba cesante. Se designó a José Julián Llamozas. Y como expresa Castillo Lara, no “simple escuelita”, por cuanto “profundizaba en los estudios humanísticos”. Latinidad que aborda la Gramática por el Arte de Antonio de Nebrija. poética según los clásicos griegos y latinos y Retórica, de acuerdo con el método, práctica y estilo estilado en Caracas Aprendizajes que evaluaba el Vicario en compañía de otros sacerdotes (Pp. 346-348).
OTRO DESARROLLO
Castillo Lara, aunque enfoca su historicidad en términos de una muy personal concepción positivista, no descarta aperturas de conquistadores y colonizadores, hacia una comprensión de la otredad americana. Al respecto su apelación a la existencia de una conciencia acerca de la posibilidad de un origen común y subsiguiente tolerancia y convivencia:
Dice de colonizadores que reconocen haber recibido indígenas capturados en incursiones esclavizadores, “tocados en sus conciencias”(1984, p. 89). En tanto que juzga “un clima de conciencia” el derivado de cierta definición sobre encomienda (p. 106).
Una predisposición que se pone de manifiesto en varias circunstancias como para inferir una interculturalidad que incide en los procesos históricos a modo de mutua aculturación como hecho forzoso en los procesos de “desarrollo”.
El reconocimiento de otros modos de vida con sus respectivas dinámicas evolutivas o no, étnicas o neoétnicas, forman parte de la formación socio-cultural de los pueblos.
Elocuente es la defensa que Don Tomás Suazo y Arévalo cumple ante las acusaciones formuladas contra el denominado bandolero Guardahumo. Intuitivo y perspicaz Castillo Lara la califica de “novedosa“ y estima que tal defensor “se toma a pecho su papel”. Deviene explicativo, valorativo, justificativo y legitimador de las diferentes actuaciones de dicho bandido como parte de un modo de vida étnico:
“andaban por los campos como es su profesión natural, y que solo tomaron lo necesario para su sustento y transporte, lo que no es mucho, pues viéndose estos hombres despojados de sus tierras que les dio la naturaleza por los españoles que las habitan, tomen lo necesario para la conservación de su vida, por cuya razón viéndose atropellados y desposeídos de ellas tal vez hacían los homicidios supuestos que se le acusan”
Trasladando, más bien, a los acusadores, tales responsabilidades, ya que si “hubieran tenido anteriormente sus Corregidores, que los hubiesen hecho guardar sus fueros, regalías y privilegios, y no hubiesen protegido el despojo y usurpación de sus terrenos, no se vieran precisados a sujetar su alimento a la caza de venados, cachicamos, y demás, amelear , y otros ejercicios a que se dedican”.
Concluyendo que el “más racional” debería deducir que sus exabruptos derivan del hambre, desnudez, persecución.
Que las confesiones de Nicolas Guardahumo no justifica la sentencia porque su ignorancia o fatuidad, pudo resultar de la conminación o las represiones, “rígida prisión y extrañas cadenas”. Desmerece los raptos de mujeres, atribuyéndolos a consentimiento por parte de éstas, por preferir el libertinaje y el ocio que “la recolección y sujeción en que vivían”, amén de que Guadahumo les daba 2un amoroso tratamiento”. Culpando a las autoridades de que se hiciese Capitán de bandidos (Castillo Lara, 1975).
Atisbos que obliga a revisar interacciones entre los indios de las misiones con respecto a los vecinos de la villa, así como con respecto a otras etnicidades y neoetnicidades gestadas en la región. Y la necesidad de categorizar conductas de unos y otros modelos de desarrollo, sea que colidan, sea toleren o intercambien.
CONCLUSIONES
Cabe considerar como decisiva la decisión de los indígenas respecto al sitio elegido para asentarse definitivamente.
La muy bien calculada estrategia de los misioneros en cuanto la prédica a los fines de la fundación de la villa y el modelo de establecimientos económico sociales de que se sirven para garantizar la necesaria estabilidad del poblado.
Los atisbos acerca de dinámicas psicosociales que pudieran incidir tanto en retrasos como en lo que se refiere a desarrollos irreversibles en la formación sociocultural de las comunidades.
BIBLIOGRAFIA
CARRASQUEL, FernandoHistoria colonial de algunos pueblo del Guárico, Caracas: Imprenta Nacional, 1943.
CASTILLO LARA, L. G. Calabozo: el derecho a vivir bajo el sol. Caracas: Italgráfica Editores, 1975.
CASTILLO LARA, Lucas Guillermo (LGCL). San Sebastián de los Reyes. Caracas, 1984, 2 v.
RODRÍGUEZ, Adolfo. Geohistoria Guariqueña, Facebook, internet. (obra inédita).
El 8 de noviembre de 1823, las fuerzas patriotas comandadas por el general José Antonio Páez liberaran la ciudad de Puerto Cabello y provocan la caída del último bastión imperial en Venezuela. José Aquino aborda este acontecimiento con una revisión historiográfica sobre la participación de los guariqueños, de los cuales poco se conocen sus actuaciones a favor de la instauración de la República y, en especial, en esta acometida de Puerto Cabello que cumple 200 años.
Asalto de Puerto Cabello en la noche del 7 de noviembre de 1823. Autor: Pedro Castillo. Museo Casa Páez. Valencia.
Por José Aquino.
Después del triunfo del ejército patriota el 24 de junio de 1821 con la batalla de Carabobo, las mermadas tropas realistas comandadas por el brigadier Miguel de la Torre, se acantonaron en la ciudad amurallada de Puerto Cabello, refugio estratégico que le permitieron resistir el asedio de los republicanos por más de dos años. Será en el año 1823, cuando las milicias defensoras de la corona española, salen del territorio venezolano perteneciente en ese tiempo a la recién creada Gran Colombia. Con la acción de la Batalla del Lago, el 24 de julio de ese lapso de tiempo, el general Francisco Tomás Morales, capitula y entrega la plaza de Maracaibo y la fortificación de San Carlos, al almirante José Prudencio Padilla, para luego embarcarse rumbo a la isla de Cuba.
En vista a que la mayoría de la flota española se había trasladado al lago de Maracaibo, el general José Antonio Páez, a comienzo de 1823, empieza a realizar el asedio a la impenetrable ciudad amurallada de Puerto Cabello, no sin antes tratar de convencer a los realistas comandadas por el brigadier Sebastián de la Calzada para una capitulación. Al ser infructuosa la rendición, desde el mes de agosto hasta el mes de octubre de ese año, en los primeros días del mes de noviembre, comienzan las operaciones para el asedio con más de 1200 soldados y varias embarcaciones de guerra traídas de La Guaira, con el fin de rendir a los españoles de esa plaza (1). El ejército patriota el día 7 de noviembre en horas de la noche, decide la operación para entrar en la muralla de Puerto Cabello, y sorprender al bando enemigo, con la presencia de más de 100 fusileros y 150 lanceros para realizar la maniobra. Se introdujeron uno a uno al mar, atravesaron manglares con agua hasta el pecho, y las armas en la boca, pisando suelo fangoso, llegan a la fortificación para sorprender y vencer a los realistas en esta acción, logrando desterrar de manera definitiva en esta parte del continente americano el contingente militar perteneciente la corona española.
Por tal motivo, es necesario tomar en cuenta a muchos soldados de la patria, dieron su aporte al proceso de independencia, de los cuales poco se conocen sus actuaciones a favor de la instauración de la República, y en especial en esta acometida de Puerto Cabello que cumple 200 años. Destacando la participación de los llaneros guariqueños, que tuvieron un rol protagónico desde 1811, hasta el final de la contienda independentista, de esta manera, estamos dando los pasos para incorporar a muchos hombres y mujeres que arriesgaron sus vidas al servicio de esta causa, al incorporarlos a la nueva historiografía incluyente, visibilizando sus luchas a favor de la instauración de la patria libre y soberana; reconociendo sus valiosos aportes de este colectivo social, por tanto, estamos reivindicando a cada uno de esos héroes de la nación, su participaron en esta importante ataque y colocarlos al lado de los consagrados luchadores del proceso emancipador.
En el fragor de la guerra de independencia venezolana se fueron incorporando paulatinamente gran cantidad de soldados a esta gesta emancipadora, especialmente en la extensa región guariqueña ,que en ese tiempo formaba parte de la Provincia de Caracas, por nombrar entre tantos próceres de las cuales conocemos su trayectoria militar como la de Pedro Zaraza, Diego Parpacèn ,Juan José Rondón, Lorenzo Belisario, Hermenegildo Mujica, Julián Mellado, de las cuales se conocen sus hazañas ; pero también hay una larga lista de militares de esta parte del llano venezolano que poco se han investigado su trayectoria castrense, por tal motivo es es necesario reconocerles sus méritos como forjadores de libertad. Entre esos héroes olvidados guariqueños por la historiografía tradicional, encontramos a los oficiales: Juan Ángel Bravo, Juan Félix Ovalles, José Antonio Benítez y Pedro Pérez, que estuvieron bajo el mando del General José Antonio Páez, en La Toma de Puerto Cabello, en 1823.
El oriundo de El Sombrero, Juan Ángel Bravo ,se incorpora a la caballería del ejército republicano a las órdenes del componente militar dirigido por el general José Antonio Páez, en 1816 .Inicialmente estuvo presente en la toma de Achaguas y el asedio a la población de San Fernando, luego incursiona en Rabanal a las órdenes del coronel Miguel Guerrero, seguidamente estuvo presente en el enfrentamiento en el sitio de Palital contra los defensores de la corona española el día 18 de diciembre, con una meritoria actuación que le significó un ascenso al grado sargento primero a comienzos del año 1817 (2), cuando luchó con arrojo y valentía en unas de las columnas de la caballería formadas para combatir el regimiento de caballería enemigo.
A finales del mes de enero de 1817, Juan Ángel Bravo, participa en la en la sabana de Mucuritas, cuando el ejército patriota derrota contundentemente a la milicia comandada por brigadier realista Miguel de La Torre. Siendo este encuentro bélico una de las primeras derrotas sometidas por la guardia republicana al general Pablo Morillo, en territorio venezolano desde su llegada a este continente en 1815. Este prócer del proceso de independencia, actuó en unas de las tres líneas de ataque de la caballería formada por 1100 jinetes, con la cual les dieron una tajante derrota a los partidarios de la Corona española. Es necesario señalar que este destacado soldado, se amoldó al estilo de lucha del bando patriota del bajo llano, con claro dominio de las condiciones del medio geográfico: transitar por los difíciles caminos fangosos en época de invierno, medanales, gamelotales y crecidas de los ríos. Además de soportar las condiciones de climáticas que imperan en las praderas apureñas en distintos periodos del año, no fueron obstáculos para aportar con su arrojo y valentía a contrarrestar a los partidarios del rey por esa región.
Una vez participado en esa cruzada, acompaña al ejercito patriota comandada por José Antonio Páez por Barinas, con la misión de aprovisionarse de distintos recursos para continuar la lucha por la independencia venezolana, para luego regresar a los llanos apureños a seguir sus funciones militares, entre las que se encuentra la toma de San Fernando dirigido por el comandante Juan Gómez. En el mes de enero 1818, asciende al grado de Alférez, que le permite tener más responsabilidades en el campo de batalla y participar en la Campaña del Centro, planificada y dirigida por el Libertador Simón Bolívar, con la finalidad de llegar hasta la ciudad de Caracas.
Este destacado prócer republicano estaba en la operación, entre los 1100 jinetes, miembros de la división de caballería de Apure al mando del General Páez, en los primeros días del mes de febrero. Estará el día 6 presente en la primera toma de Guayabal por parte del coronel Hermenegildo Mujica, seguidamente verá acción en la batalla de Calabozo el día 12, en la cual los patriotas sorprenden al General Pablo Morillo. Posteriormente estuvo presente en la persecución de la tropa realista y en los enfrenamientos en la Uriosa y la batalla del Samán, en su tierra natal El Sombrero el día 16 de febrero; luego estará presente el en la operación bélica de La Cuesta en las cercanías de Ortiz en el mes de marzo, y luego acompañó al general José Antonio Páez en las incursiones por los lados de San Carlos de Austria.
Antes de regresar a los llanos apureños por el fracaso del ejército republicano en llegar a la ciudad de Caracas, con la fracasada Campaña del Centro, este ilustre prócer guariqueño estuvo presente en Segunda acometida a la población de Guayabal, 28 de mayo, cuando el general Manuel Cedeño, es derrotado por el brigadier realista Francisco Tomás Morales. Este soldado luego incursiona con José Antonio Páez miembro de su escuadrón de del señalado de caballería, en diferentes encuentros para preservar los espacios ganados en territorio apureño, antes de la fatídica Campaña del Centro a comienzos del año 1818.
Llegamos a enero del año 1819, Juan Ángel Bravo, siempre en el regimiento de caballería a la orden del General Páez, estuvo presente en los encuentros guerreros de las Mangas Marrereñas, Sacra, La Gamarra. Teniendo posteriormente una meritoria actuación en la batalla de las Queseras del Medio el 2 de abril de ese año, donde recibe la condecoración por su intrépida acción en el combate con la Orden de los Libertadores de Venezuela, tal como lo reseñó el diario El Correo del Orinoco en días posteriores al combate y en la autobiografía escrita por el Centauro por el general Páez (3). Del mismo modo, este soldado patriota recibe su merecido ascenso al grado de teniente por su disciplina, arrojo y intrepidez en el campo de batalla en el mes de julio de ese mismo lapso.
Luego de haber obtenido el grado de teniente, sigue realizando sus obligaciones en el campo de batalla, encontrándose en las incursiones victoriosas del ejército patriota, en Boca de Payara, Guaca, Caramacate, Trapiche de La Gamarra y en el sitio de La Cruz, predios pertenecientes a la provincia de Barinas. Una vez roto el Armisticio y demás acuerdo de regularización de la guerra en enero de 1821 entre los republicanos y realistas, encontramos a este soldado guariqueño a las órdenes del coronel Miguel Antonio Vásquez, Jefe del Estado Mayor de la primera división que comandaba el General Páez en la Batalla de Carabobo el 24 de junio, cuando irrumpe valientemente contra el batallón realista de la Reina, al que lograron rechazar y vencer a esta caballería enemiga .Luchó con tanto arrojo que mereció los calificativos del propio Libertador Simón Bolívar, de que este patriota merecía un uniforme de oro por haber recibido gran cantidad de lanzazos en su ropa y no salir herido en la refriega .(Páez, p 206 ).Encontraremos posteriormente a este patriota, accionando en la toma y asedio de Puerto Cabello en 1823 con el grado de Capitán, en último enfrentamiento de importancia del ejército patriota contra las fuerzas enemigas en territorio venezolano ,con la capitulación del general Sebastián de la Calzada y su tropa.
Una vez culminado el proceso de independencia en territorio venezolano, este destacado soldado de la Patria quedó a al mando del general división José Cornelio Muñoz, acantonado en tierras de la provincia de Apure, después de la separación de Venezuela de la Gran Colombia .Luego estuvo combatiendo al lado del General Páez para restituir en la Presidencia de la República al doctor José María Vargas, quien había sido destituido por los rebeldes encabezados por los generales Santiago Mariño y Pedro Carrujo con la finalidad de impulsar un modelo de estado federalista y la restitución de la Gran Colombia a través de la rebelión denominada Revolución de Las Reformas entre el 7 de junio 1835 y marzo de 1836.Muere en septiembre 1843 en la población de Achaguas, a consecuencia de la enfermedad contraída por el síndrome de la elefantiasis ,caracterizada por el aumento de algunas partes de las extremidades inferiores del cuerpo humano.
Otro militar que participó en el Asedio a Puerto Cabello en noviembre de 1823, fue comandante Juan Félix Ovalles destacado prócer del proceso de independencia nativo de San Juan de los Morros, nace el 22 de junio de 1791, hijo de Josefa Lorca y Carlos Ovalles. Toma la firme convicción de incorporarse al ejército republicano en el mes de abril de 1812, luego de haber ocurrido el devastador movimiento telúrico ocurrido en marzo de ese año, que ocasionó cuantiosas pérdidas humanas e inmuebles en las principales ciudades controladas por los patriotas. Su primera incursión bélica la realizó al lado del General Francisco de Miranda, entre 20 y 29 de abril de ese lapso de tiempo, en la ciudad de la Victoria, contra las fuerzas realistas dirigidas por el capitán de Fragata Domingo Monteverde. En esa refriega sale herido y tiene que huir tras la derrota de los patriotas, motivo por el cual lo obliga a retirarse de las acciones bélicas por un tiempo, mientras se restablecía de las lesiones; una vez recuperado, se alista nuevamente en una unidad militar, esta vez con el grado de subteniente de infantería, en tiempos de la Segunda República, donde se enfrentó a las fuerzas realistas comandadas por José Tomás Boves, en San Francisco de Tiznados, a principios de 1814.
Después del éxito de la Campaña Provincia de Guayana, entre el 8 de octubre 1816 y julio 1817, el Libertador Simón Bolívar proyecta de inmediato la Campaña del Centro, que tenía como fin de llegar triunfante la región central del país y entrar a la ciudad Caracas, pero tras el descalabro en la batalla de la Hogaza en diciembre de ese lapso, tiene que abortar la operación militar. Al retomarse la expedición castrense a comienzos de 1818, Juan Félix Ovalles se incorpora en esta cruzada, llegando con el ejercito libertador hasta los Valles de Aragua. Toma parte en la Batalla de Semen, también llamada Tercera Batalla de La Puerta, el día 16 de marzo de ese año, donde las fuerzas realistas comandadas por Pablo Morillo, derrotan de manera contundente al contingente patriota comandada por el Libertador Simón Bolívar. En esta acción, este oriundo de San Juan de Los Morros, sale herido en la contienda, al formar parte del cuerpo de infantería republicana, que la que sufrió cuantiosas pérdidas humanas y materiales.
En el mes de agosto de 1818, este prócer guariqueño recibe su merecido ascenso al grado de Teniente de Caballería, por su desempeño en el campo de batalla. Llegamos a 1819, una vez instalado el 15 de febrero el Congreso de Angostura y realizadas las deliberaciones, donde el Libertador Simón Bolívar, pronunció su célebre discurso, en el cual propuso un modelo de Estado Republicano y posteriormente el 2 de abril, los patriotas comandados por el general José Antonio Páez y sus lanceros vencen en una la arriesgada acción en el sitio de las Queseras del Medio, a las tropas realistas comandadas por el general Pablo Morillo, obligándolo a retirarse a la Mesa de Calabozo, motivo por el cual se inicia una nueva campaña en tierras neogranadinas . Este prócer de la independencia participa como integrante del Escuadrón de Dragones a la Campaña Libertadora de la Nueva Granada, que se inició el 27 mayo en ese lapso de tiempo, por tanto, este soldado de la patria atravesó conjuntamente como los demás compañeros de armas las diversas dificultades para atravesar en tiempo de lluvias los caudalosos ríos y las bajas temperaturas en páramos andinos , para luego vencer a los realistas comandas por el brigadier José María Barreiro en la población de Boyacá el 7 de agosto de ese mismo año. Por tal motivo, estuvo presente en la entrada triunfante de Simón Bolívar y todo su ejército a la ciudad de Santa Fe de Bogotá (4) tres días más tarde del referido enfrentamiento bélico, que dio por terminada la Campaña de Libertadora de la Nueva Granada en 77 días.
Entramos al año 1820, momento importante para el bando patriota con los excelentes resultados obtenidos con la liberación de la Nueva Granada, dan un nuevo impulso para ganar la contienda en territorio venezolano; mientras las fuerzas realistas reinaba la desesperanza por la derrota sufrida, aunado al cambio de política imperantes en el gobierno español con respecto a la guerra al recibir el capitán Pablo Morillo, la orden de que arbitre con Simón Bolívar, un tratado de paz y regularización de la guerra. Entre tanto Juan Félix Ovalles, es ascendido con el grado de Capitán en mayo de ese lapso de tiempo. En 1821, tiene participación en la Batalla de Carabobo, encuentro decisivo en la cual los republicanos derrotan contundentemente a los defensores de la Corona Español. El Coronel Pedro Celis, certifica su intervención en dicho encuentro bélico (5), al no encontrarse en la lista oficial de participantes en refriega. Posteriormente asume la Comandancia Militar de Nirgua, para 1822, continuaba cumpliendo funciones en esa población (6).
Llegamos a 1823, el ejercito patriota dirigido por el General José Antonio Páez, tiene la misión de reducir lo que queda del ejercito realista en territorio venezolano, el día 3 de agosto, el coronel Manuel Manrique, logra la capitulación del brigadier Francisco Tomás Morales en Maracaibo, quedando solamente, quedando por someter a los defensores de la monarquía española en Puerto Cabello, comandada por el oficial Sebastián de la Calzada. Juan Félix Ovalles, formó parte del contingente de 1500 hombres que participaron en el asedio a Castillo de San Felipe, que comenzó el día 23 de septiembre y culminó, de 10 de noviembre de ese año, con la arriesgada acción de los lanceros que conformaron la operación, permitieron la rendición del último bastión monárquico de la guerra de Independencia en Venezuela.
Ya separada Venezuela de la gran Colombia en 1830, bajo el primer de gobierno José Antonio Páez, a Juan Félix Ovalles, se le ratifica su ascenso a Comandante de Infantería. En 1831, fija su residencia después de haber vivido en Nirgua. Para el año 1835, como respetuoso del orden constitucional establecido, decide apoyar el gobierno del doctor José María Vargas, y combate a los líderes del movimiento Reformista entre el 7 de junio de 1735 al 3 de marzo de 1736,encabezados por Santiago Mariño, Pedro Briceño Méndez y José Tadeo Monagas, que aupaban un la restitución de la Gran Colombia. Después de esta sonada militar, se convierte en Guardia de Honor del General en Jefe José Antonio Páez.
Luego de estar a la disposición del General Páez, no sigue con las pretensiones oligarcas de esta caudillo, por tal motivo, se opone a la guerra civil orquestada por este, contra el recién electo presidente José Tadeo Monagas en1848 (7), tras el fracaso del asalto al Congreso Nacional y el alzamiento en los llanos de Calabozo y el Apure por parte del centauro portugueseño. Este destacado patriota, ante la severa crisis económica que agobiaba a la nación en1859, durante el gobierno de Julián Castro, toma la firme disposición de luchar por una reivindicación social contra los intereses de los terratenientes y comerciantes que habían empobrecido a sus habitantes en sus gobiernos, por tal motivo, se pronuncia en la ciudad de Miranda, donde residía a favor de los ideales federalistas, inspirados por Ezequiel Zamora, Antonio Guzmán Blanco y Juan Crisóstomo Falcón.
Este prócer de la independencia, que nació en San Juan de los Morros, muere el 2 de febrero de 1862, antes de culminar la guerra Federal, con una trayectoria impecable al servicio de la patria: lucha al lado Francisco de Miranda en 1812, sigue con el Padre de la Patria, Simón Bolívar ,a la Nueva Granada , y acompaña a José Antonio Páez, desterrar los últimos contingentes de partidarios de la corona española. A pesar de caer herido en el campo de batalla en varias oportunidades, nunca se amilanó, siempre estuvo dispuesto a superar las adversidades. Desde el comienzo de la contienda independentista estuvo preparado para el combate y le tocó la providencia de estar en la última refriega que dio por terminada la ocupación del imperio español en territorio venezolano, como fue la toma del Fuerte de Felipe en Puerto Cabello,
El Capitán José Antonio Benítez, participó también en la toma de Puerto Cabello en 1823.Su hoja de servicio como militar activo del ejército patriota, da cuenta de su actuación castrense de este oriunda de San Juan de los Morros (8). Se incorpora al ejercito republicano en1821, momento importante en que, el ejército patriota se preparaba para enfrentar a las fuerzas realistas comandada por el brigadier realista Miguel de la Torre. Este guariqueño se alista con las fuerzas republicanas con el grado de sargento, bajo el mando del general Juan Francisco Bermúdez en la Provincia de Barcelona, en la Campaña de Caracas, con la misión ordenada por el Libertador Simón Bolívar, en el mes de mayo, de entretener a las fuerzas enemigas para evitar que estas se concentrasen en las sabanas de Carabobo. Por consiguiente, José Antonio Benítez, estuvo en esa operación disuasiva conformada por 1200 soldados, que partió el primer día de ese lapso de tiempo, cruzando el rio Unare, para luego trasladarse a Caucagua y luego vencer a los mandos realista el 12 de ese período en el Rodeo; para luego llegar a Caracas, cumpliendo con la orden encomendada de llegar antes el día 15 de ese mes.
Luego siguió con sus demás compañeros realizando actividad de despiste hacia la Guaira, para volver a la ciudad de Caracas y dirigirse a la población de El Consejo. Seguidamente estuvo en el enfrentamiento ocurrido el 24 de mayo en las Lajas, donde los patriotas al mando de Juan Francisco Bermúdez, caen derrotados por las fuerzas realistas comandadas por Tomás Morales, por falta de municiones, teniendo que retirarse hacia Petare, para después ver acción en el sangriento combate en El Calvario ,en el cual los republicanos huyen hacia Guarenas y Santa Lucía, cumpliendo de esta manera la distracción de las fuerzas enemigas, mientras que mayormente el ejercito independentista, estaba concentrada en la sabana de Carabobo, para posteriormente vencer de forma contundente a las fuerzas de los partidarios de la corona española en territorio venezolano, el 24 de junio de 1821.
Luego estuvo en San Juan de los Morros, realizando adiestramiento a los nuevos soldados del ejército. En el año 1823, participó en el quinto asedio a Puerto Cabello (9), último e importante enfrentamiento militar librado en el proceso de independencia, en tierras venezolanas, que en ese momento formaba parte de la Gran Colombia. En esta acción interviene como miembro de la tropa al mando del general Francisco Bermúdez que vino a colaborar con el general José Antonio Páez, jefe de la operación, que reunió más de 1200 soldados de los Batallones: Granaderos, Anzoátegui y Boyacá, con un grupo de caballería comandado por el general Fernando Figueredo, que estuvo arrestado en el castillo de San Felipe, unos meses en el año de 1812 y por tener conocimiento de esta fortificación, fue uno de los responsables de la arriesgada operación castrense.
En 1828, José Antonio Benítez, recibe el meritorio ascenso al grado de capitán de milicias, desde 1830, cuando estaba bajo el mando del general Santiago Mariño, por territorio tachirense, para luego solicitar la jubilación en 1852, como oficial activo del ejército nacional, después de haber servido a la patria por 31 años. De esta manera, estamos destacando la hoja de servicio de este soldado que luchó por la instauración de la república, en momento propicio de esta celebración Bicentenario de la Toma de Puerto Cabello, para resaltar a todos estos insurgentes que la historiografía tradicional, no los tomó en cuenta.
También estuvo en la última asonada para desterrar a los partidarios de la corona española en Puerto Cabello, el general Pedro Pérez. Este prócer de la independencia venezolana, nacido en la Villa de Todos los Santos de Calabozo probablemente a finales del siglo XVIII (10), fue testigo de todos los desmanes que realizaron los partidarios de la corona española por parte del oficial Eusebio Antoñanzas en esta región a los partidarios de la causa republicana, a partir de mayo de 1812 y posteriormente José Tomás Boves, que después de ser puesto en libertad ,empuñó las armas y seguir con las mismas atrocidades a su paso, por las distintas localidades donde combatía a los patriotas, como el enfrentamiento en el Paso de San Marcos en el rio Guárico, donde asesinarían al oficial Pedro Aldao y seguidamente en los combates del sitio de la Puerta en 1813. Dando como resultado, la pérdida de la Segunda República, obligando a este oficial independentista, junto a otros guariqueños a pasar al otro lado del rio Apure, para continuar lucha por la independencia.
La alternativa para estos soldados partidarios de la causa republicana, principalmente los procedentes de Ortiz, Calabozo y San José de Tiznados a continuar la lucha por la causa republicana por los llanos apureños, al conocerse las titánicas acciones emprendidas por José Antonio Páez, con su ejército conformado de llaneros procedentes de la provincia de Barinas y las localidades del Casanare neogranadino desde 1815. Pedro Pérez se incorporó a este contingente castrense al igual que muchos guariqueños en ese lapso de tiempo como Diego Parpasen, Hermenegildo y Antolín Mujica, Roso Vilera, Juan Ángel Bravo, Luciano Hurtado entre otros soldados. Su primera incursión de insurgente de importancia de este guariqueño fue la Campaña del Centro, que tenía como objetivo el Libertador Simón Bolívar, llegar triunfante a la ciudad de Caracas en 1818.
Será el día 6 de febrero de 1818, con la famosa acción de la toma de las flecheras en las que participó este oficial guariqueño Pedro Pérez, con otros 49 jinetes desnudos con las sillas flojas y las gruperas sueltas, atravesar el rio Apure bajo las órdenes de los coroneles Francisco Arismendi y Cruz Paredes para apoderarse de las 14 embarcaciones que estaban en el apostadero de la otra orilla (11), con la finalidad transportar la totalidad de los 4000 soldados y pertrechos de guerra , sin alertar a los defensores de la corona española y tratar de sorprender al general Pablo Morillo que estaba en Calabozo, bajo la mirada y asombro del Libertador Simón Bolívar y los miembros de la oficialidad que lo acompañaba.
La actuación parcial de este prócer republicano fue reseñada por Tomás Antonio ´Domínguez, a finales del siglo XIX, en diferentes medios impresos para esa época ,de los cuales el historiador y miembro de la Academia Nacional de la Historia, Telesco Mac Peharson, incorporó un ensayo de este autor, en su Diccionario ,Histórico ,Geográfico ,Estadístico del Estado Miranda en 1891, permitiendo conocer su desempeño como militar al servicio de la república del cual la historiografía para ese tiempo no la había tomado en cuenta. En este artículo señala, que a pesar de estar a las disposición de José Antonio Páez, este soldado conformó como miembro de la milicia que emprendió el viaje desde la aldea del Setenta, ubicada en las inmediaciones de la jurisdicción del Municipio Muñoz, en el Estado Apure a finales del mes mayo de 1819, para la campaña de la Nueva Granada comandada por el Libertador Simón Bolívar. Por tanto siguió, la tormentosa ruta, de cruzar el río Arauca, luego entrar a territorio neogranadino, con el fin de pasar el llano inundado, hacia los Andes para llegar al corregimiento del a municipio de Paipa actual Departamento Boyacá (12),
Participando en los dos enfrentamientos de importancia en territorio neogranadino para culminar con éxito la Campaña de la Nueva Granada: la batalla de Pantano de Vargas el 25 de julio de 1819, yendo detrás de los 14 lanceros a caballo que comandaba el coronel Juan José Rondón que iniciaron la remontada para vencer a sus oponentes en la refriega, y posteriormente salir victorioso en el encuentro bélico del 7 de agosto de ese mismo lapso de tiempo en Boyacá (13), en el cruce del rio Teatinos por las inmediaciones de Tunja. Luego de salir triunfantes en ambas contiendas el Libertador Simón Bolívar sigue su ruta triunfal a la ciudad de Santa Fe de Bogotá, y comisiona al coronel José Mirabal y al oficial Pedro Pérez guariqueño a la ciudad de Calabozo, con el fin de requerir información de los acontecimientos en esta región por donde estaba el general Pablo Morillo y el brigadier Miguel de la Torre y dar también la buena nueva de los laureles obtenidos en tierras colombianas. De esta manera, este destacado patriota participó en esa gran epopeya por estas tierras neogranadinas, junto a sus paisanos Hermenegildo Mujica, Florencio y José Jiménez Madrid, Julián Mellado de los cuales la historiadores han escrito sus hazañas, al igual que el nativo de Santa Rita de Manapire, Juan José Rondón, sin que a este patriota se le haya mencionado su actuación por esa región.
Este destacado soldado, también participó en la cruzada más importante del proceso de independencia venezolano ,la Batalla de Carabobo el 24 de Junio de 1821, como miembro de esa comitiva que estaba formada para el combate en la primera división del ejército patriota, a la disposición del general José Antonio Páez, con quien también siguió luchando a su lado hasta sacar definidamente con la toma de Puerto Cabello en noviembre de 1823, formando parte del contingente militar de 1200 soldados, que estuvo los primeros días del mes de noviembre de ese año en El Palito y de esta manera ser testigo ,ver partir a los soldados de la corona española en territorio venezolano .Luego tuvo la misión de luchar contra la facción guerrillera realista de los Güires en 1824,por el Alto Llano de la Provincia de Caracas al lado de prominentes jefes patriotas como lo fueron los coroneles Judas Tadeo Piñango en Calabozo y José María Zamora en Chaguaramas.
Después de la disolución de la Gran Colombia en1830, este destacado oficial patriota siguió activo en el ejército venezolano hasta 1840.Siempre a la disposición de José Antonio Páez, para combatir las diversas insurrecciones que se presentaron durante varios periodos presidenciales: la de 1831, cuando el general José Gregorio Monagas, desconoce en Aragua de Barcelona, la Constitución Nacional vigente para ese tiempo;
Igualmente estuvo en primera línea para aplacar a los sediciosos al mando de Santiago Mariño, Diego Ibarra Pedro Carujo, Pedro Briceño Méndez entre otros en la llamada Revolución de las Reformas, que derrocaron al doctor José María Vargas en 1835 y luego peleó contra las revueltas de los hermanos Juan Pablo Y José Francisco Farfán en 1837.
Para el ensayista y abogado Tomás Antonio Domínguez citado por Mac Pherson , el general Pedro Pérez fue un consumado defensor del modelo de gobierno de corte centralista al comenzar la guerra civil en 1859,por tanto se opuso a los postulados de los sistemas federalistas y modelos económicos de orientaciones liberales , al considerarlos no acorde para la unidad de la nación. Después de pasar la turbulencia política con la llegada de Antonio Guzmán Blanco en 1870 de la década anterior, vivió los últimos años de su vida narrando sus momentos de gloria en Calabozo, gozando de vitalidad de un guerrero a pesar de llegar a los 80 años, para luego fallecer sin un reconocimiento significativo, a pesar de ser un soldado a carta cabal al servicio de la patria. Solamente tuvo la intención de reconocerle sus méritos, el doctor Ignacio Oropeza Blanco, al solicitarle que al morir, cortarle un brazo para embalsamarlo, con la finalidad llevarlo a un Museo Nacional que se estaba conformando en la capital de la República en esos tiempos y así, se le recordase su trayectoria como gran soldado de la patria; pero a pesar de contar su aprobación, esta acción no se pudo materializar, motivado que al momento de su deceso el galeno no se encontraba en la ciudad.
Notas
Pita R. Puerto Cabello: La Rendición del Ultimo Bastion Monárquico en Venezuela. p. 19
Bencomo H. Héroes de Carabobo. p. 59
Páez. J. Autobiografía del General Páez. p. 185.
Dávila V. Diccionario Biográfico de ilustres Próceres de la independencia Suramericana. Tomo II p. 41.
Ranuarez. A. Un Prócer Sanjuanero. p. 1.
Álvarez M. Formación de Milicias y Batallones en la Venezuela Pre republicana p. 7.
Dávila V. Diccionario Biográfico de ilustres Próceres de la independencia Suramericana p. 42. Tomo II.
Dávila V. Diccionario Biográfico de ilustres Próceres de la independencia Suramericana p. 36. Tomo I.
Ibídem p. 36.
Rodríguez A. General Pedro Pérez, Diario El Nacionalista, San Juan de los Morros. p. 4.
Páez J. Autobiografía del General Páez p. 141.
Mac. P. Diccionario, Histórico, Geográfico, Estadístico y Biográfico del Estado Miranda. p. (406).
(13) Ibídem p. 406.
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