domingo, enero 04, 2009

Microbiografía/Guillermo Matute Ovalles

Don Guillermo Matute Ovalles
Fue periodista, músico, maestro, hombre público y distinguido caballero .



Por José Obswaldo Pérez


NACIÓ EN EL PUEBLO de Ortiz. Hijo de una modesta familia integrada por el farmaceuta don Pedro Ramón Matute Benavides y doña Manuela de la Trinidad Ovalles Garcia . Fue periodista, músico, maestro, hombre público y distinguido caballero . Casó con doña Encarnación Aguirre. De este matrimonio nació Evandro Matute Aguirre , eminente abogado, juez y escritor guariqueño.

Desde muy joven fue un apasionante lector. Su educación estuvo a cargo de maestros particulares y por su propia cuenta leyó autodidácticamente, construyéndose un basto conocimiento cultural. Hombre de sólidos conceptos cristianos. Como músico le gustaba tocar el armonio y cantar el Popules Meus, en misas y en fiestas patronales; llegó a ser corista de la Iglesia de Ortiz.

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sábado, enero 03, 2009

Se llamaba Simón Rodríguez

Por Daniel R Scott

ALGO AGOTADO MENTALMENTE, eso no me impidió leer con sumo gusto y placer desde la primera hasta la última página "Se llamaba Simón Rodríguez", que es, claro está, una obra de su autoría. La compré en fundación "Librerías del Sur", lugar que no visito muy a menudo por su sesgo irremediablemente ideológico. Pero el pasado 6 de agosto lo visité a ver que novedades había y corrí con la suerte y la grata sorpresa de toparme con su libro. Recuerdo que el librero, hombre amable y de maneras cultas, no se cansaba de recomendarme y ponderarme las virtudes de dos libros titulados "Razón y Revolución", o bien, "Revolución y Razón", pero yo no hacía otra cosa que ver titilar como una estrella el "Antonio Pérez Esclarín" en la cubierta del libro.

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jueves, enero 01, 2009

Ortiz-Calabozo: Historia de una carretera

Eduardo López Sandoval.


Al realizar una investigación para intentar ubicar el sitio actual del fundo El Caimán o La Guadalupe, (que es el lugar donde nada más y nada menos nació el llanero como etnia, cuestión que trataremos en entregas por venir), nos encontramos con importante información que es de capital trascendencia en estos momentos de la construcción del tren que une a Calabozo y Ortiz por los mismos espacios de la actual carretera. Los momentos primeros de esta carretera, que une estos anchos espacios llaneros, por donde no había vía en el primer tercio del siglo pasado, son descritos así por LA MISIÓN ITURBE A LOS LLANOS DEL GUÁRICO”, que en un informe que hace de la excursión medico-científica que se realizó en mayo de 1927, dice: “Muy avanzado el medio día abandonamos a Ortiz para de allí a poco, en “Los Dos Caminos”, equivocar el nuestro, tomando por la abandonada vía que conduce a Calabozo, vía del Rastro y perdiendo las ventajas de la magnifica carretera de los Llanos, (…)”.
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domingo, diciembre 28, 2008

El Diario de Rufino Blanco Fombona

Diarios de mi vida" abarca un turbulento período de unos casi treinta años que recoge las peripecias íntimas, políticas, diplomáticas y literarias del controversial autor, siendo a mi ver lo más interesante el injusto presidio que sufrió luego de ser nombrado gobernador del distrito federal Amazonas, al oponerse al odioso y denigrante monopolio del caucho.
.................................................................................................................................. Por Daniel R Scott "Hay, sobre todo incesantes contradicciones, ataques de mal humor, caprichos que le llevan a atacar hoy a Jesús para alabarlo mañana, tan repetidas veces como para que el propio autor concluya descubriendo, gracias al diario, lo que sus contemporáneos supieron desde siempre, que era un ser contradictorio, en perpetua oscilación, un ser extremado, de rápidas pasiones, gobernado por esta inclinación a confiar en el espontáneo furor, en el espontáneo goce y a volver de ellos bruscamente" ( Angel Rama ) Acabo de leer y releer "Diarios de mi vida" de Rufino Blanco Fombona. He remarcado citas, pensamientos, frases o palabras incomprensibles y casi en desuso que en el texto abundan por doquier. En la contraportada de esta edición impresa por Monte Avila Editores Latinoamericana a un módico precio ( hay que aplaudir esta iniciativa de abaratar el costo de los libros al Estado ) una sucinta semblanza del autor: "Fue una de las personalidades más atractivas de la cultura hispanoamericana de la primera mitad del siglo XX. Escritor de múltiples inquietudes e invenciones -diplomático, editor, anarquista, novelista, poeta-, crítico en todos los frentes, su personalidad avasallante eclipsó, en muchos casos, la importancia de su obra, contribuyendo a la creación de una leyenda acerca de su vida" Hombre de temperamento bilioso, cuesta creerlo poseedor de un espíritu sensible capaz de labrar buena poesía o libros tan bien escritos como sus "Mocedades de Bolivar", una delicia para leer. "Diarios de mi vida" abarca un turbulento período de unos casi treinta años que recoge las peripecias íntimas, políticas, diplomáticas y literarias del controversial autor, siendo a mi ver lo más interesante el injusto presidio que sufrió luego de ser nombrado gobernador del distrito federal Amazonas, al oponerse al odioso y denigrante monopolio del caucho. Estos largos meses de cautiverio, lejos de ser malgastados en ayes, quejas y lamentos inútiles, fueron dedicados a la acción racional, productiva y creadora. En efecto: No solo enseñó a leer y a escribir a sus humildes compañeros de infortunio, además escribió la que fue una de sus novelas más conocidas: "El hombre de hierro", demostrando asi que para el hombre de temple la adversidad es terreno abonado y fértil para sembrar y cultivar las flores más bellas del espíritu humano. El mismo Rufino escribiría meses después: " El hombre de hierro ha sido un éxito colosal. Un exito colosal... en Caracas satisface a los autores locales" Una buena parte del diario abarca los días de Cipriano Castro, al que le interesó el poder por el poder, el que no pensaba sino en bailar y bailar, el mismo que se acostaba con mujeres cada día más bellas y jovenes, el que, en fin y para no alargar más la lista, manoseaba y besuqueaba a niñas de escuela vestidas de blanco. Bueno, no me lo creáis a mí, que tan solo soy lector, eso lo decía el propio Rufino Blanco Fombona. Que se nos presente alguien que desmienta las páginas de su diario. Cierto o falso, lo cierto es que el caudillo andino cuenta con las glorias de reposar en el Panteón Nacional y tiene en su haber el asesinato sumarial de Antonio Paredes, a "aquella esperanza, aquella gallardía, aquella dignidad, aquella protesta, aquella hermosura moral y física" ( Rufino Blanco Fombona ) Pero ese es otro capítulo de nuestra historia del cual otro día hablaremos con más calma. No deseo seguir analizando esta obra porque considero más provechoso que sea el propio Rufino Blanco Fombona el que haga oir su voz, el que hable de sí mismo, como lo hizo con otra obra suya titulada ¿Bolivar visto por sí mismo? No recuerdo. Quiero que hable él y que se le oiga a él. Que exprese sus preocupaciones políticas y sus inquietudes literarias, para que se vea cuan poco o mucho ha avanzado la intelectualidad y la sociedad venezolana: "En nuestro país tenemos, hoy, un imperativo máximo. Hay que crear ciudadanos. Hay que crear gobernantes. Hay que crear ideales. Hay que encarnar esos ideales en la masa que pueda comprenderlos y en las élites que puedan realizarlos" "No debemos fabricar leyes y leyes, en serie. Basta con que las que existen se cumplan. Una ley mediocre que se aplica es preferible a un ideal que todos burlan" "Alejarnos política y económicamente de los Estados Unidos, mientras se pueda, pero sin dejar de estudiarlos" "...que son en Venezuela los de doblar el espinazo, aceptar sin discutir la voluntad del amo, de sus queridas, de sus paniagudos, sacrificar todo y a todas horas la dignidad propia y los ideales... "Se vive creyendo que la política no es una ciencia experimental que debe estudiarse, sino un menester bajo, de ciegos e impreparados, que saben sonreir, adular, engañar, o tomar trincheras" "La política de esta gente se reduce a inquirir y comentar lo que hacen o dejan de hacer, lo que piensan o dejan de pensar el Presidente y los de su entourage" "Nuestra gran revolución futura será la revolución del pan y de la escuela" "Y un gran pueblo piensa en la trascendencia de sus actos" "Nadie está contento con su suerte. Todo es lamentaciones. Detrás de las querellas contemplo el porvenir, tan brumoso, de este desgraciado y fragente fragmento de tierra, donde sólo sonrie la naturaleza" "En un país desgraciadamente personalista como el nuestro, cada grupo busca, no una bandera sino un hombre" "En Venezuela el peor gobierno es preferible a la mejor de las revoluciones" "A Gil Fortoul le sobra talento, no le falta carácter y el patriotismo no está del todo ausente de su corazón. Pero el amor a los empleos públicos, de que ha vivido durante toda su vida, y el temor de perderlos, priva en él sobre lo demás" "Cambiar el ambiente, revolucionandolo, por cuantos medios logren nuestra inteligencia y nuestras manos, es preparar un mundo mejor" "No existe en estos seres altruismo alguno, ni siquiera en forma de amor al terruño. Nada sino apetitos vulgares, rastreros. ¡Qué ausencia de nobles propósitos!" "La poesía está en la vida y no en las canciones; en lo que otros llaman prosa y no en lo que otros llaman poesía. En la vida de todo hombre superior, en lo que él hace, piensa, goza y sufre; en sus emociones, en sus ambiciones, en sus ideas, y sobre todo en sus actos hay poesía" Es necesario que los sueños se conviertan, por obra y gracia de nuestra voluntad, en realidades" "¿Será cierto que los poetas estamos condenados a la soñación, mientras los fuertes obran y crean? No. No. El ensueño es noble, entre otras cosas, por cuanto puede traducirse en acción. El mayor poeta es aquel que se expresa en actos nobles, trascendentales" "Me levanto, enciendo la vela, cubriendo la luz con libros para que no la vean de fuera y me pongo a escribir. Escribir es el consuelo de los escritores" "Es increible lo que gozo con la bella expresión literaria, sea en verso, sea en prosa, que la haya escrito yo, que la haya escrito otro" "¡Me parece todo con tal derecho a existir! ¡Me parece todo tan necesario y bello, para la suprema armonía del mundo! ¡Qué bueno es comprenderlo todo, amarlo todo: poetas, músico, filósofos, vinos, civilizaciones, pueblos, razas! ¿Por qué vamos a cerrar nuestra alma a nada que pueda enriquecerla?" Rufino Blanco Fombona moriría en 1943 mientras viajaba a la Argentina. El 23 de Junio de 1975 sus restos fueron trasladados al Panteón Nacional, sitio de próceres y gente eminente. Mucho después, a principios del 2003, el "bailómano" de Cipriano Castro fue a hacerle compañía en el mismo sagrado recinto patrio. Ya sabéis, por aquello de "La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria". En este país, no hay nada que suene y funcione mejor que las frases grandilocuentes.
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jueves, diciembre 25, 2008

Simón Bolívar dijo siempre no

Antonio García Ponce*
Desde 1813 hasta 1830, Simón Bolívar se planteó a menudo un dilema: ser estadista o ser guerrero. Y, en funciones de estadista, fue constante su deseo de ejercer el poder de manera temporal. Veamos: 1.- Victorioso en Caracas, dice en la asamblea celebrada el 2 de enero de 1814 en el convento de los religiosos Franciscanos: Compatriotas: yo no he venido a oprimiros con mis armas vencedoras: he venido a traeros el imperio de las leyes: he venido con el designio de conservaros vuestros sagrados derechos. No es el despotismo militar el que puede hacer la felicidad de un pueblo, ni el mando que obtengo puede convenir jamás, sino temporariamente, a la república (Obras completas, volumen VI, Madrid, Maveco de Ediciones, 1992, p. 67). Ya en octubre del mismo año no estaba en el poder, sino derrotado, en Ocaña. 2.- De nuevo victorioso, en Angostura, se dirige a los venezolanos el 22 de octubre de 1818: …Elegid por magistrados a los más virtuosos de vuestros conciudadanos y olvidad, si podéis, en vuestras elecciones, a los que os han libertado. Por mi parte, yo renuncio para siempre la autoridad que me habéis conferido, y no admitiré jamás ninguna que no sea la simple militar, mientras dure la infausta guerra de Venezuela. El primer día de paz, será el último de mi mando (Ob. cit., p. 144). Meses después, el 15 de febrero de 1819, en su discurso ante el Congreso de Angostura, pronuncia las más terminantes palabras que definen lo muy temporal de su presidencia, palabras que ya todo el pueblo conoce. Y cuando ese congreso lo elige Presidente, dice otra vez, en forma terminante, el 20 de febrero: La Soberanía Nacional me ha honrado nuevamente encargándome del Poder ejecutivo bajo el título de PRESIDENTE INTERINO DE VENEZUELA (p. 171). 3.- El Congreso constitutivo de la gran Colombia, reunido en Cúcuta en 1821, lo elige Presidente, y acepta la designación, el 1º de octubre, con las siguientes salvedades: …Estoy profundamente penetrado de mi incapacidad para gobernar a Colombia, no conociendo ningún género de administración. Yo no soy el magistrado que la república necesita para su dicha: soldado por necesidad y por inclinación, mi destino esta señalado en un campo, o en cuarteles. El bufete es para mí un lugar de suplicio. Y agrega: …No admitiré el título de presidente sino por el tiempo que dure la guerra, y bajo la condición de que se me autorice para continuar la campaña a la cabeza del ejército, dejando todo el gobierno del estado a S.E. el general Santander… (p. 193). En efecto, la Constitución aprobada prohibió al Presidente ejercer el poder ejecutivo mientras estuviese en campaña. Además, estableció en su artículo 107 que la duración del Presidente será de cuatro años, y no podrá ser reelegido más de una sin intermisión. Durante aquellos cuatro años, Bolívar nunca despachó como presidente, y ni siquiera estuvo en la capital (Bogotá). 4.- Cuando venció el periodo constitucional de 4 años, el Congreso quiso reelegir a Bolívar, pues la Carta Magna lo permitía. El Libertador, de nuevo, se negó, e invocó para ello el ejemplo de Jorge Washington, con las siguientes palabras: …La honrosa lección que me ha dejado el héroe ciudadano, el padre de la gran república Americana no debe ser inútil para nosotros. El pueblo quiso nombrarlo nuevamente para la suprema magistratura; generosamente mostró el peligro de continuar indefinidamente el poder público en manos de un individuo. El héroe fue oído, el pueblo de la gloria, de la libertad y de la dicha, de la virtud fue dócil; la república Americana es, en el día, el ejemplo, y tan sublime lección me dice lo que debo hacer; también Colombia sabrá seguir noblemente a su hermana mayor (Ob. cit., volumen III, p. 402). Se refería el Libertador a la famosa renuncia, conocida con el nombre de Farewell Address, que hace Jorge Washington al declinar una segunda reelección, en 1797, y donde dice que ha tomado la resolución de no presentarse para una nueva reelección, y pedía que se le hiciese justicia al tomarse su declinación como un estricto respeto a todas las consideraciones que deben vincular a un ciudadano obediente con su país. Es más, a Santander le escribe desde Perú, el 4 de junio de 1826: El pueblo colombiano ha ordenado, por el órgano de sus representantes, que ningún ciudadano le sirva en la presidencia del estado más de ocho años. Yo he sido seis años jefe supremo, y ocho presidente; mi reelección, por tanto, es una manifiesta ruptura de las leyes fundamentales (p. 403). 5.-Los asuntos del gobierno y de la marcha de la guerra se complicaron con el problema de Páez y la Cosiata. Bolívar va a Caracas, somete a Páez pero se distancia de Santander. Se opta, entonces, por el recurso de convocar un Congreso que introduzca reformas en la Constitución. Se reúne la Convención en Ocaña, que no conduce a nada. Partidarios de Bolívar dan un golpe en Bogotá y lo llaman a ejercer la dictadura. Bolívar acepta, con la protesta de las mentes liberales más lúcidas de Europa y otros lugares. Se convoca, como rectificación y para volver a la constitucionalidad, a un nuevo Congreso. Ante este cuerpo constituyente, Bolívar dice, el 2o de enero de 1830: La República será feliz, si al admitir mi renuncia nombráis de presidente a un ciudadano querido de la nación: ella sucumbiría si os obstináseis en que yo la mandara. Oíd mis súplicas: salvad la República: salvad mi gloria que es de Colombia. Disponed de la presidencia que respetuosamente abdico en vuestras manos (volumen VI, p. 290). Y se prepara para marchar a Europa. 6.- La Constitución de Colombia de 1830 decía en su artículo 83: El Presidente y Vicepresidente de la República durarán en sus funciones, ocho años, contados desde el día 15 de febrero, y no podrán ser reelegidos para los mismos destinos en el siguiente período. Y la Constitución de Venezuela de 1830 decía en su artículo 108: El Presidente durará en sus funciones cuatro años, y no podrá ser reelegido inmediatamente, sino después de un periodo constitucional por lo menos. *Médico y Doctor en Historia. Trabajo inédito
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