jueves, agosto 13, 2015

Mi padre, a los 21 años

Dos jóvenes orticeños – uno de 15 años y otro de 21, Luis Acosta Rodríguez y Arturo Rodríguez R, respectivamente; primos hermanos los dos-, se destacaban en obras teatrales y con la publicación de un periodiquito llamado El Pampero.



Por Domingo Silo Rodríguez Trujillo



Arturo Rodríguez, a los 21 años/Foto reproducción
Corría el año de 1932. En Ortiz, otrora flor de los llanos, ya desbastada bastante por el paludismo, dos jóvenes orticeños – uno de 15 años y otro de 21, Luis Acosta Rodríguez y Arturo Rodríguez R, respectivamente; primos hermanos los dos-, se destacaban en obras teatrales y con la publicación de un periodiquito llamado El Pampero.

Para ese entonces, la capital del Guárico era Calabozo y el a presidente, como así se le decía, era el General Juan Alberto Ramírez, pariente y compadre del General JV Gómez. Ramírez muy disgustado por que unos jóvenes quemaron el retrato de benemérito en la plaza Bolívar Calaboceña, se mudó a Ortiz, con todo su tren Ejecutivo.

Estando ya en Ortiz conoció a los dos muchachos anteriormente nombrados y quedó muy impresionado con ellos. A Acosta Rodríguez lo becó para que siguiese sus estudios en Caracas y a Arturo lo nombró como una especie de Secretario Privado. De ahí esa foto de mi padre, a los 21 años de edad, tomada en Maracay en uno de los viaje que hizo a esa ciudad, con el General Ramírez, a rendir cuentas al presidente.

Me contaba que el Dr. Fernando Gómez, hermano de Eustaquio Gómez y secretario privado del presidente, JV. Gómez, se la mando a tomar para darle una especie de carnet. Fueron tres los viajes que hizo Arturo a Maracay con el General Ramírez y en el tercero conoció personalmente al Benemérito, teniendo la oportunidad de almorzar con él, junto al general Ramírez y Fernando Gómez en la casa de habitación del presidente frente a la plaza Girardot de Maracay.

La foto que aquí público junto a este escrito es una de tres la del Cañete, la otra la tenía mi abuela Beatriz y esta que le obsequió a su tía Doña María Vicenta de Rondón y está en poder de su nieta Mercedes Rondón de Ramírez
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martes, abril 14, 2015

Roscio

Nos acercamos a un nuevo 19 de abril y estamos en el Bicentenario de la Carta de Jamaica. El primero, una fecha fundadora de la nacionalidad, y el segundo, el documento que recoge, en palabras de Bolívar, la idea criolla de la independencia política y de nuestra emancipación intelectual.

Por Reinaldo Rojas

Si la lucha por la independencia fue ardua en el terreno militar, no menos ardua ha sido la búsqueda de nuestra emancipación intelectual. El ruido de las armas cesó pero la confrontación de las ideas no ha pasado la página. Sin embargo, de la independencia lo que hemos exaltado son los hechos militares, la actuación de los guerreros y la proyección de los héroes en la formación nacional.

Nos acercamos a un nuevo 19 de abril y estamos en el Bicentenario de la Carta de Jamaica. El primero, una fecha fundadora de la nacionalidad, y el segundo, el documento que recoge, en palabras de Bolívar, la idea criolla de la independencia política y de nuestra emancipación intelectual. A la carta la hemos denominado en nuestros estudios "proyecto político", para superar su calificación como "carta profética" que la coloca en los ámbitos inalcanzables de los elegidos, dioses y profetas. Y esto, porque la decisión de hacernos independientes fue, ante todo, un acto fundado en un pensamiento filosófico y en un proyecto político.

Obra y labor

Uno de esos pensadores, protagonista de los acontecimientos del 19 de abril de 1810, fue el Dr. Juan Germán Roscio. Su obra y labor fue múltiple en aquellos años decisivos de nuestra historia. Lo encontramos, primeramente, el 18 de abril, en la casa del médico barquisimetano José Ángel de Álamo, encabezando los preparativos de la sesión del día 19 en el Cabildo de Caracas. Ese día participa en la histórica reunión como diputado del pueblo y es redactor del Acta que crea la Junta Defensora de los Derechos de Fernando VII, más tarde transformada en Junta Suprema de Caracas, nuestro primer gobierno autonómico, donde Roscio ocupó la Secretaría de Relaciones Exteriores, despachando comisiones a diferentes capitales de Hispanoamérica, el Caribe, Europa y Estados Unidos, entre ellas, la que conformaron Bolívar, López Méndez y Bello con destino a Londres.

Más tarde, es quien redacta la convocatoria a elecciones y elabora el reglamento del futuro Congreso Constituyente de 1811, en cuyo escenario actuará como diputado electo, mientras ocupa el cargo de Secretario de Estado, Guerra y Marina en la Junta Suprema, Poder Ejecutivo que antecede el nacimiento del Estado venezolano republicano e independiente de 1811. Es, pues, una figura rectora, múltiple, incansable. Declarada la independencia en julio de 1811, el Congreso lo comisiona junto a Francisco Javier Ustáriz y Gabriel de Ponte para elaborar el proyecto de Constitución que será aprobada el 21 de diciembre de 1811. Al constituirse nuestro primer gobierno independiente, allí estará Roscio.

Formación intelectual

Pero, ¿por qué Roscio logra ese liderazgo y autoridad? Para ello, habría que hurgar en su formación intelectual en los campos de la teología, la filosofía y el derecho. Bachiller de Filosofía y Doctor en Cánones en la Real y Pontificia Universidad de Caracas, título obtenido en 1794, siendo estudiante obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Derecho Civil, el Premio de Sagrados Cánones y la Medalla en los ejercicios literarios de la Academia de Derecho Español y Público, presidido por otro grande de las leyes, el licenciado Miguel José Sanz.

Sin embargo, a pesar de toda esta brillante carrera política, es como pensador que Roscio se proyecta en la historia universal con su obra "El triunfo de la libertad sobre el despotismo", tesis de carácter teológico, filosófico y jurídico en la que expone su doctrina republicana de emancipación e independencia. A la teología feudal, como la denomina, le opone una "teología de la liberación", que vincula la soberanía popular, es decir, la república, con los principios cristianos. El origen de la autoridad y del poder civil, la soberanía popular, las nociones de libertad, derecho y ley, la democracia y la anarquía, la obediencia, así como la inviolabilidad y carácter sagrado de las personas, son los temas tratados en esta obra publicada por primera vez, en lengua inglesa, en Filadelfia, en 1817; y luego, en español, en México, en 1824, contando entre sus lectores y seguidores a don Benito Juárez. A Venezuela llega este libro, aún desconocido entre los venezolanos, en 1953, editado en el primer tomo de sus Obras Completas.

Criollo hispanoamericano

Roscio nació en Tiznados, hoy estado Guárico, el 27 de mayo de 1763, hijo de José Cristóbal Roscio, natural de Milán, y de Paula María Nieves, nacida en La Victoria. Este criollo hispanoamericano murió el 10 de marzo de 1821 cuando se disponía asumir la Presidencia del Congreso reunido en La Villa del Rosario de Cúcuta. En su "Alocución a la Poesía", Bello invoca a Roscio como sabio legislador, honesto ciudadano y amigo fiel, dejando a la posteridad esta frase que es todo un epitafio: "De la naciente libertad, no sólo fue defensor, sino maestro y padre".

reinaldoeneal@gmail.com


*Publicado originalmente en el Diario El Universal | martes 14 de abril de 2015
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Recordando al Padre Chacin




Por Felipe Hernández G

Fue el 19 de abril de 1993 cuando el venerable monseñor y doctor Rafael Ángel Chacín Soto, o mejor, el Padre Chacín, como le conocimos todos, nos dio su último adiós. En la Catedral Nuestra Señora de la Candelaria de nuestra ciudad, reposan sus restos. Así lo quiso él y así se hizo.

Andino de nacimiento, llanero de corazón, vallepascuense por adopción; el Padre Chacín, fue un sacerdote católico, amante de la historia. Un investigador acucioso de los orígenes y desarrollo de pueblos y ciudades. Un cura bueno que durante su apostolado en Valle de la Pascua, en el municipio Leonardo Infante y en el estado Guárico, desarrolló una fructífera y benefactora labor pastoral, educativa y social, además de ser el primer cronista de Valle de la Pascua, que le permitió dejar a la posteridad un legado historiográfico recogido en su obra cumbre: “Orígenes de Valle de la Pascua”, y en infinidad de discursos, ensayos, artículos y crónicas, hoy desperdigadas en archivos, repositorios y bibliotecas particulares; las cuales junto con sus ejecutorias educativas, culturales y sociales se perpetúan hasta la actualidad.

No hay en la ciudad de Valle de la Pascua, obra educativa, social, deportiva o cultural, en la cual no esté su nombre vinculado. En los archivos del Concejo Municipal infantino reposan diversos testimonios de las sesiones de Cámara donde se recogen aspectos de la designación como Vicario Episcopal y como Cronista del Municipio Infante del Padre Chacín.

En ese orden de ideas, el acta Nº 70 de la sesión extraordinaria del Concejo Municipal del Distrito Infante, efectuada el dos de octubre de 1969, siendo las 6:00 pm, el presidente titular del ente legislativo, ciudadano Manuel Oropeza Fraile, con la asistencia de los concejales: Rafael López, Eduviges Loreto, Celenia Valera Rojas, Miguel Vilera del Corral, Dr. Diógenes Ron Troconis, Prof. José Gregorio González, Godofredo Castro Oropeza (Síndico) y Manuel Requena Fernández, Secretario de la Cámara… informó que el motivo de la convocatoria era un agasajo y reconocimiento que varios organismos representativos de la comunidad, harían al Padre Rafael Ángel Chacín Soto, ascendido a Vicario Episcopal de los distritos Infante, Ribas y Zaraza. El reconocimiento se haría en el Liceo “José Gil Fortoul”, el sábado 4 de octubre a las 7:00 pm;…el Concejo Municipal estuvo presente en el acto, y la Cámara colaboró con al Padre Chacín… hizo un reconocimiento y fue nombrado Cronista Oficial de la Ciudad... A petición del concejal Dr. Diógenes Ron Troconis, se elaboró un programa, se le otorgó una placa y un pergamino en nombre del Concejo Municipal. A solicitud del concejal, Prof. José Gregorio González, se hizo una sesión solemne el sábado a las 6:30 pm y en la misma se le entregó una copia del programa y se le impuso la medalla de honor… El Presidente: Manuel Oropeza Fraile. El Secretario: Manuel Requena Fernández.

El desarrollo del homenaje hecho por el Concejo Municipal se reseña en el Acta Nº 71. Sesión Solemne del día 4 de octubre de 1969… el presidente titular de este Organismo, ciudadano Manuel Oropeza Fraile… con la asistencia de los concejales: Rafael López, Prof. José López Itriago, Celenia Valera Rojas, Miguel Vilera del Corral, Dr. Diógenes Ron Troconis, Prof. José Gregorio González, Godofredo Castro Oropeza (Síndico) y Manuel Requena Fernández, Secretario de la Cámara… El Presidente informó el motivo de la Sesión Solemne y se designó una comisión integrada por los concejales Rafael López y José López Itriago, para conducir al Presb. Dr. Rafael Chacín Soto al lugar designado en la presidencia. Seguidamente hizo uso de la palabra el Presidente y en forma amplia expuso la meritoria labor desarrollada por el Padre Chacín en la colectividad, tanto en lo religioso como en lo social y económico. Luego se procedió por secretaría a dar lectura a una copia del acuerdo elaborado por la Cámara en reconocimiento al Padre Chacín. De inmediato se procedió a la imposición de la medalla por la presidencia al Presbítero Chacín y a la entrega de una copia del acuerdo elaborado y como último punto hizo uso de la palabra el Vicario Episcopal, Dr. Rafael Chacín Soto… agradeció el reconocimiento que le hiciera esta Cámara y concluyó expresando sus más amplios deseos para que continúe en su mayor preocupación por los problemas que aquejan a esta colectividad… El Presidente: Manuel Oropeza Fraile. El Secretario: Manuel Requena Fernández.

A 22 años del viaje a la eternidad de quien fue un gran venezolano, esta crónica es más que un sentido recuerdo de la fecunda labor filantrópica, espiritual, educativa y cultural desarrollada en la sociedad vallepascuense y guariqueña por el Padre Chacín. Su nombre perdurará por siempre, en la Catedral de Nuestra Señora de la Candelaria, en la plaza Bolívar, en las calles pascuenses, en el Colegio “Juan Germán Roscio”, en el Liceo “José Gil Fortoul”, en el sector La Concordia, así como en el recuerdo de sus amigos, de quienes fuimos sus alumnos y le conocimos. Como reconocimiento perpetuo, una avenida y un liceo de nuestra ciudad le tienen como su epónimo.

A su memoria, a XXII años del fallecimiento del Padre Chacín, su sobrino, el Prof. Reinaldo Peña Chacín, está circulando la invitación a una misa que se efectuará el domingo 19 de abril de 2015, a los 9:00 am en la Catedral de Nuestra Señora de la Candelaria.

*UNESR-Cronista del Municipio Infante
felipehernandez457@yahoo.com

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domingo, abril 12, 2015

La muerte del Gral Joaquín Crespo en la Mata Carmelera

Con la muerte de Crespo en 1898 se cierra un apasionante capítulo de la Historia de Venezuela, caracterizado por lo violento de la vida política nacional, termina la hegemonía del Liberalismo Amarillo y desaparecen del escenario todos los partidos venezolanos del siglo XIX, los cuales van a resurgir con fuerza, 38 años después de la muerte de Juan Vicente Gómez el 17 de diciembre de 1935. De los partidos del siglo XIX, solo el Partido Nacionalista (Par-Nac) en el Guárico intentó renacer, pero no pudo.

Foto del Presidente Joaquín Crespo
 (Autor desconocido)
Nacido en San Francisco de Cara, estado Aragua,  el 22 de agosto de 1841,  el Gral. Joaquín Sinforiano de Jesús Crespo Torres, murió en el sitio de La Mata Carmelera, estado Cojedes, el 16 de abril de 1898. Fue un militar y político venezolano, Presidente de la República en dos oportunidades: 1884-1886, y 1892-1898. Miembro destacadísimo y resaltante del Liberalismo Amarillo, fue el más fiel aliado y seguidor del Ilustre Americano, Gral. Antonio Guzmán Blanco, quien impulsó el vertiginoso ascenso de su extraordinaria carrera política, llegando a consagrarse como su sucesor político y siendo la segunda persona que ocupó la presidencia de la República por más tiempo, durante dicho período, sólo superado por el propio Guzmán Blanco.


Joaquín Crespo, se convirtió en el más poderoso caudillo de Venezuela tras el retiro político y posterior muerte de Guzmán Blanco, el 28 de julio de 1899, pasando a ejercer la presidencia durante un período de seis años, durante los cuales buscó emular el brillo del gobierno Guzmancista, pero se vio confrontado con una realidad diferente, problemas económicos, descomposición social y la decadencia del Liberalismo Amarillo, que se vio finalmente consumada durante el período presidencial de su sucesor, Gral. Ignacio Andrade, el cual él impulsó, y se estima colocó a través de un fraude electoral. Crespo, fallecería defendiendo a Ignacio Andrade en la Revolución de Queipa,comandada por José Manuel Hernández, quien fuese el candidato de oposición por el Partido Liberal Nacionalista contra Andrade y presunto vencedor real de las elecciones.


Muy vinculado a la provincia del Guárico, especialmente a los pueblos de Parapara y Ortiz, Joaquín Crespo inició su carrera militar siendo muy joven, en 1858, al alistarse en las filas del ejército federal, bajo las órdenes del coronel Jesús de Jesús González (El Agachado), Donato Rodríguez y luego Zoilo Medrano, pasando después a servir directamente a los generales Ezequiel Zamora, Juan Crisóstomo Falcón y Antonio Guzmán Blanco durante las fases finales de la Guerra Federal, siendo con el último de estos, con el que pasó a tener una muy estrecha amistad, convirtiéndose en la mano derecha y hombre más leal del gran caudillo.

El 18 de septiembre de 1864, Crespo se casó en Parapara con Jacinta Parejo. Bajo el gobierno de la Federación del mariscal Juan Crisóstomo Falcón, fue diputado a la Asamblea Legislativa del Estado Guárico (1864), y diputado principal al Congreso Nacional también por el Guárico (1865-1868). Al término de su gestión como diputado toma las armas en contra de la Revolución Azul (1868-1870) destacándose como uno de los principales seguidores del presidente Antonio Guzmán Blanco, quien el 4 de diciembre de 1871 lo asciende al grado de general en jefe de los Ejércitos de Venezuela. En septiembre de 1876 Crespo forma parte del equipo ministerial del presidente, Gral. Francisco Linares Alcántara; luego de que Linares Alcántara falleciera, se unió al movimiento de la Revolución Reivindicadora encabezado por el Gral. Gregorio Cedeño, que repuso a Guzmán Blanco en el poder en 1879, para el período presidencial del Quinquenio (1879-1884). En el Quinquenio guzmancista, Crespo fue Jefe Civil y Militar de Maracay (1880) y presidente del Estado Guzmán Blanco (1882).

El 20 de febrero de 1892, desde su hato El Totumo, en jurisdicción de San Francisco de Tiznados, el Gral. Crespo lanza un manifiesto de protesta, ante las pretensiones del presidente Raimundo Andueza Palacio de modificar la Constitución y perpetuarse en el poder. El 11 de marzo de 1892 se inicia la insurrección armada de la Revolución Legalistapara derrocar a Andueza Palacio. La revolución rápidamente se propagó por todo el país, y en octubre de 1892, encabezada por Crespo (héroe del deber cumplido) entra triunfante a Caracas y toma el poder.

Con la anuencia y ayuda de Crespo, el 1° de febrero de 1897 fue elegido Presidente de la República el Gral. Ignacio Andrade en “elecciones libres” contra la figura del Gral. José Manuel Hernández "El Mocho", quien no reconoció el triunfo de Andrade y se alzó en armas con el movimiento denominado el “Grito de Queipa”: El Mocho Hernández abandonó Caracas y se internó en los llanos de Cojedes. Crespo, como protector del gobierno, salió a someterlo y el 16 de abril de 1898 cayó muerto por un certero disparo efectuado desde el campo de los insurrectos, cegándole la vida al hercúleo personaje quien iba montado sobre un caballo alazán peruano de gran alzada, con capa blanca, botas de charol, sombrero de Panamá, en el sitio conocido como La Mata Carmelera. El cadáver de Crespo fue sacado soterradamente hacia Caracas; y enterrado en el mausoleo familiar en el Cementerio General del Sur, en Caracas, donde reposan sus restos desde el 24 de abril de 1898.

Con la muerte de Crespo en 1898 se cierra un apasionante capítulo de la Historia de Venezuela, caracterizado por lo violento de la vida política nacional, termina la hegemonía del Liberalismo Amarillo y desaparecen del escenario todos los partidos venezolanos del siglo XIX, los cuales van a resurgir con fuerza, 38 años después de la muerte de Juan Vicente Gómez el 17 de diciembre de 1935. De los partidos del siglo XIX, solo el Partido Nacionalista (Par-Nac) en el Guárico intentó renacer, pero no pudo.

Al igual que muchos políticos y militares de la época, Crespo era masón, Grado 33. Muy popular entre sus soldados, quienes lo llamaban "Taita" o padre, al igual que en su época llamaron a José Antonio Páez y a José Tomás Boves. Algunos años después de su muerte, su tumba en el Cementerio General del Sur fue profanada, sustrayéndole algunas condecoraciones de su uniforme y su espada. El Gral. Crespo era abstemio, a tal punto que nunca consumió bebidas alcohólicas.


UNESR / Cronista Oficial del Municipio Infante
felipehernandez457@yahoo.com

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viernes, enero 09, 2015

¿Murió Fidel?

“…sacaremos el ataúd sin la autorización y pondremos el muerto en la calle”.

La Hojarasca, Gabriel García Márquez


por NINOSKA PÉREZ CASTELLÓN

Fidel Castro Ruz
“Era una hojarasca alborotada, formada por los desperdicios humanos y materiales”. El día que leí esas palabras de Gabriel García Márquez en su novela La Hojarasca me transporté de nuevo a mi niñez, marcada para siempre por el comienzo de “la revolución”.

La hojarasca “todo lo contaminaba”, llegó con “secreción de olor a flor de piel y de recóndita muerte”. Medio siglo después mis vivencias de esos días del comienzo de aquel enero de 1959 son grises, en blanco y negro, sin una gota de color o alegría y con el imaginado olor de la sangre que corría con la furia de la venganza desmedida con que Fidel Castro y sus esbirros llegaron al poder.

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