sábado, junio 04, 2016

Índice de la revista Nuestra Historia


Por: Arturo Álvarez D´ Armas

La revista Nuestra Historia, es un esfuerzo realizado por historiadores cubanos, mexicanos y venezolanos quienes efectuaron un encuentro en la ciudad de La Habana, Cuba, en los primeros días de marzo de 1991.
Esta reunión trilateral conto con la presencia de los historiadores Julio Le Riverend, Jorge Enrique Mendoza, Nidya Sarabia, Olga Montalbán Lamas, Ángel Gutiérrez, José Napoleón Guzmán Ávila, Arístides Medina, Rutilio Ortega y Asdrúbal González.

El Comité de Dirección Editoral estaba compuesto por Salvador Morales (Cuba), José Napoleón Guzmán (México), Arístides Medina Rubio (Venezuela). Publicación editada en Caracas. Como encargada de Edicón y Redacción de los Números 1 y 2, tenemos a Luis M. de las Traviesas Moreno, de los números 3 y 4, Aritides Medina Rubio y Jorge Bracho.


Nuestra Historia. Caracas: N° 1, 1991. 183 p.


"Presentación". P. III
.
MONTIEL, Pedro J. "Las haciendas cacaoteras de los valles costeros del litoral aragüeño en el siglo XVIII". Pp. 1- 19.


BALBOA NAVARRO, Imilcy. "La ganadería en Cuba entre 1827 y 1868". Pp. 21-34.


SÁNCHEZ DÍAZ, Gerardo. "Cultivo, producción y mercado del añil en Michoacán en el siglo XIX". Pp. 35-44.


GÁRCIGA, Orestes y CÓRDOBA, Mercedes. "Regiones económicas de Cuba en 1862. Distribución regional de la renta rural". Pp. 45-72.


PORTUONDO ZÚÑIGA, Olga. "La caficultura santiaguera y su ruina durante la Guerra de los Diez Años (1868-1878)". Pp. 73-92.


LÓPEZ, María Victoria. "Periodización para la agricultura en el estado de Lara, Venezuela, siglo XIX: el caso de la caña de azúcar". Pp. 93-101.


VIZCAÍNO GONZÁLEZ, Lilian. "El deslinde de las haciendas comuneras y la expansión del latifundio en las provincias de Camagüey y Oriente". Pp. 103-114.


JUÁREZ NIETO, Carlos. "Los orígenes del pensamiento liberal-burgués en Valladolid de Michoacán (1808-1828)". Pp. 115-126.


HERNÁNDEZ DÍAZ, Jaime. "Iglesia y Estado en Michoacán durante la primera mitad del siglo XIX: La República Federal, 1824-1835". Pp. 127-141.


BRACHO, Jorge. "El positivismo en Venezuela. Una reinterpretación". Pp. 143-148.


RUIZ, Gustavo Adolfo. "Primer Congreso Pedagógico venezolano". Pp. 149-162.


CORTÉS ZAVALA, María Teresa. "Cultura y política en México. Los vaivenes de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios". Pp. 163-174.
"Documentos del Encuentro Trilateral de Historiadores de Cuba-México-Venezuela". Pp. 175-183.
Nuestra Historia. Caracas: N° 2, enero-junio de 1992. 157 p.
VILLEGAS, Silvio. “Las perspectivas de la investigación histórica en Venezuela. (La historia regional y local)”. Pp. 1-13.
AMARO, Leonor. “La enseñanza de la historia en Cuba. Una reflexión necesaria”. Pp. 15-22.
HURTADO, Pablo Emilio. “Enseñanza de la historia de Venezuela en la escuela básica”. Pp. 23-31.
RANGEL DE C., Ana T. “Noción de tiempo histórico en los niños de la escuela básica (4to., 5to, y 6to, grados, ciudad de Barinas”. Pp. 33-39.
VILLAMIZAR, Ysaira. “Un caso concreto de enseñanza de historia en la calle”. Pp. 41-48.
CHÁVEZ, Maria Guadalupe. “Los negros y su integración social en el Obispado de Michoacán”. Pp. 49-57.
PÉREZ GUZMÁN, Francisco. “Esclavos y forzados en las fortificaciones cubanas”. Pp. 59-65.
SILVA MANDUJANO, Gabriel. “Pázcuaro, Michoacán. Perfil histórico de una ciudad capital provincial novohispana”. Pp. 67-78.
CORDERO MICHEL, Emilio. “El antillanismo de Luperón”. Pp. 79-96.
MEITÍN, Enrique A. “El intervencionismo sindical de Estados Unidos en América Latina: etapas y características”. Pp. 97-115.
BOLAÑOS, Federico. “América Latina en deuda: costos sociales y poder transnacional”. Pp. 117-133.
MASSAGUÉ, Esperanza. “El proceso de pacificación en Centroamérica: balance y perspectivas”. Pp. 135-150.
“Crónicas y documentos del Encuentro de Historiadores de América Latina y el Caribe celebrado en La Habana, del 1ro, al 4 de marzo de 1992”. Pp. 151-157.

Nuestra Historia. Caracas: N° 3, julio-diciembre de 1992.
“Presentación”. P. I.
Vetencourt, Dolores. “Los Ferrocarriles en Venezuela 1870-1930”. Pp. 1-9.
MURGUEY GUTIÉRREZ, José. “El ocaso y la desaparición de los ferrocarriles en Venezuela”. Pp. 11-28.
GARCÍA ÁLVAREZ, Alejandro. “El ferrocarril industrial en Cuba”. Pp. 29-37.
DEVES VALDÉS, Eduardo. “La cultura obrera ilustrada chilena y algunas ideas en torno al sentido de nuestro quehacer histórico”. Pp. 39-51.
VINAT DE LA MATA, Raquel. “Las obreras de la aguja: un sector olvidado”. Pp. 53-74.
SANTANA C., Nancy C. “Evolución de la mano de obra familiar en los vales altos del estado Trujillo – Venezuela”. Pp. 75-87.
RUIZ, Raúl R. “El surgimiento de la plantación esclavista matancera marco para el nacimiento del grupo local de presión”. Pp. 89-100.
GARCÍA MÜLLER, Luis. “Proceso de repoblamiento de la Barinas colonial”. Pp. 101-116.
GARCÍA BLANCO, Rolando. “La historia regional en Cuba. Principales problemas científicos y metodológicos”. Pp. 117-133.
Nuestra Historia. Caracas: N° 4, enero-junio de 1993. 150 p.
“Presentación”. Pp. 5-6.
CHÁVEZ CARVAJAL, María Guadalupe. “Los negros en Michoacán: rebeldía y sometimiento”. Pp. 7-17.
BARCIA, María del Carmen. “El proceso de abolición legal de la esclavitud”. Pp. 19-30.
MOLINER CASTAÑEDA, Israel. “Los huidos de la ciudad de Matanzas”. Pp. 31-62.
LÓPEZ, Isaac. “Hato de Estánquez, 1889-1902: Aproximación al estudio de una forma de tenencia de la tierra en los Andes venezolanos”. Pp. 63-72.
GUZMÁN ÁVILA, José Napoleón. “Empresas y empresarios madereros en Michoacán 1880-1915”. Pp. 73-88.
VILLALBA, Federico. “De las totalidades a la formación social”. Pp. 89-101.
PORTUONDO ZUÑIGA, Olga. “Anotaciones sobre la antropogénesis del tiempo histórico. Periodización y regionalidad”. Pp. 103-108.
MELGAR B., Ricardo y HUERTA R., César. “Cultura y región: Análisis de caso”. Pp. 109-115.
PEÑA AGUIAR, Xiomara y PEREIRA ALBA, Aleida. “Experiencias en la utilización de un sistema automatizado de recuperación de la información al servicio de la investigación histórica”. Pp. 117-121.
RODRÍGUEZ PÉREZ, María Eugenia y RAMOS HERNÁNDEZ, Reinaldo. “Análisis del flujo de información documentaria en materia de archivos a nivel mundial. Años (1984-1990)”. Pp. 123-150.

Compártalo:

domingo, abril 03, 2016

De la Villa a Carabobo por la patria

Oldman Botello

Nació en Villa de Cuera en 1798 y de corta edad se vinculó en la lucha por la patria libre; se trata del capitán José Hernández, quien en 1811 se incorporó como soldado raso a las fuerzas insurgentes. Siempre estuvo al lado de grandes jefes patriotas, como Bolívar, Páez y Miranda.

Fue de esos hombres sencillos, que no hacen bulla pero en su accionar deja sus fuerzas en pro del objetivo trazado. Basta como ejemplo que en 1812, a un año apenas de su ingreso a la milicia patriota, ya ostentaba el rango de cabo primero. En Ortiz se mostró valiente en lo que presumimos haya sido su bautizo de plomo bajo el comando del entonces capitán turmereño, el pardo Pedro Arévalo y el 23 de matyo de 1812 se le vio pelear con denuedo bajo el comando de Juan Paz del Castillo en su pueblo natal y en San Juan de los Morros. El 20 de junio se hallaba nada menos que bajo la égida del generalísimo Francisco de Miranda en los sucesos de San Mateo y La Victoria, que terminó con la capitulación de La Victoria y el triunfo del canario Domingo Monteverde que no respetó el convenio con Miranda.

El cabo José Hernández luchó al lado del español patriota Vicente Campo de Elías en la cruenta batalla de Santa Catalina, en el Guárico central, el 14 de octubre y allí en el campo de la acción recibió dos heridas de bala de consideración. Una vez repuesto de sus lesiones, se reincorporó y el 14 de febrero, siempre bajo el comando de Campo de Elías se fajó en la primera acción de La Puerta contra las hordas del terrible coronel de caballería José Tomás Boves, donde fueron derrotadas las fuerzas insurgentes. Fue una carnicería horrible entre el desfiladero y la sabana.

En la batalla de San Mateo el 25 de marzo de 1814 fue testigo al lado de Simón Bolívar del sacrificio de Antonio Ricaurte en el polvorín de la Casa de Alto. Volvió a La Puerta donde fueron nuevamente derrotados, siempre por Boves. En este año sangriento donde cayó la II República, recibió su ascenso, bien ganado, a sargento.

Cuando la guerra se desplazó por fuerza de las circunstancias a otros escenarios, el sargento José Hernández anduvo con el general Santiago Mariño en Cariaco, en tiempos del llamado Congresillo. Con el general Bermúdez se la jugó en Aragua de Barcelona el 11 de agosto de 1814.

En los comienzos de 1820, José Hernández ya es todo un experimentado guerrero, pero sigue con su grado de sargento a pesar de sus esfuerzos en el combate. Ahora le correspondió estar al lado del coronel Manuel Valdez y pasó a la Nueva Granada; en Ocaña sirvió con un jefe como Manuel Manrique, que estaba en el Estado Mayor del ejército.

Ya al final de la guerra, el villacurano José Hernández participó al lado del general José Antonio Páez en Carabobo y allí se ganó como premio a su actividad el Escudo de Carabobo que portaba orgulloso. Siguió con el caudillo llanero a Naguanagua en 1822 y estuvo entre los que asediaron a Puerto Cabello hasta que se rindió la plaza. Corolario de su accionar fue la obtención de otra presea, la de los expugnadores de la ciudad porteña, último bastión de la lucha en el centro del país. Otro orgullo más para el sencillo personaje aragüeño. En 1825, en plena paz fue ascendido a teniente y en 1826 a capitán. En 1834, siendo comandante del batallón “Valeroso Anzoátegui” solicitó cédula de inválido, porque las heridas y molestias en el fragor de la lucha le importunaban la vida. Los Reformistas de 1835 lo detuvieron porque no se plegó a sus requerimientos. En 1836 obtuvo licencia temporal con goce de sueldo y su cédula de inválido. José Hernández, cuya fecha y lugar de fallecimiento se desconocen, tomó estado y dejó descendencia. Un auténtico patriota cuyas acciones en la guerra son desconocidas por la mayoría en la tricentenaria Villa de Cura y en Aragua.

oldmanbotello@hotmail.com
Compártalo:

martes, marzo 22, 2016

La familia Havana: Un apellido afromestizo en el siglo XVIII Orticeño

´
En el presente estudio se aborda el apellido Havana, ubicado en documentos eclesiásticos del siglo XVIII que reposan en el archivo parroquial de la Población de Santa Catalina de Sena de Parapara.


JOSÉ OBSWALDO PÉREZ
Introducción
LOS GENTILICIOS AFROMESTIZOS son muy comunes en los llanos guariqueños. Un registro en los archivos locales se puede encontrar esta especie de apellidos o demónimos por los cuales eran llamados y reconocidos uno de los sectores más oprimidos en los siglos XVI al XVIII, como lo fueron los aborígenes, los africanos-negros y los pardos, cuyos rastros y huellas encontramos aún en plena vigencia en la Historia Contemporánea de Venezuela.

En el presente estudio se aborda el apellido Havana, ubicado en documentos eclesiásticos del siglo XVIII que reposan en el archivo parroquial de la Población de Santa Catalina de Sena de Parapara. Dos aspectos nos animan aquí tratar en este ensayo, más allá del registro del gentilicio. El primero, sobre hipótesis de la procedencia de esclavos negros en nuestros espacios llaneros, principalmente de factorías del hinterland caribeño y segundo el carácter socio-cultural del apellido, en una de las clases sociales existentes en la colonia, ubicadas en el espacio geomental del pueblo de Ortiz. Se trata de grupos mestizos que constituyeron el fundamento más lejano de nuestra clase media, formada también por los blancos no mantuanos.

El afromestizaje llanero
La esclavitud en los llanos guariqueños dio paso a un proceso de mestizaje rápido y casi violento. La mezcla de tres orígenes étnicos: españoles (principalmente andaluces y vascos), negros e indios - que también podríamos categorizarlos como afrollaneros- dio origen al género de “llaneros”, una nueva neoetnia generalmente asociada a la ganadería y que ya para el siglo XVII habían constituido nichos culturales muy característicos y fuertemente mestizados.

El proceso de mestizaje y aculturación de los grupos sociales a partir de la segunda década del siglo XVIII, tiempo histórico de referencia en cual aparece el apellido Havana- algunas veces se registra en los documentos con b alta y en otros con v pequeña-, un gentilicio que proviene del hinterland negrero del puerto de La Habana (Cuba), el cual sirvió de comercio y tráfico de esclavos, tal como señala Roger Bastide y quien afirma que con frecuencia al esclavo no se le daba el nombre de su verdadero origen, sino el del puerto donde era embarcado. Así, por ejemplo, todos los esclavos que pasaban por el fuerte El Mina llevaban consistentemente el apellido Mina, fueran ashantis, owes o yorubas u otras etnias . Esto ocurrió con el apellido Havana, asimismo en los gentilicios locales como Caheo y Congo, encontrados en fuentes primarias.

En el siglo XVIII, la familia Havana vivió en Ortiz. Eran descendientes de esclavos. Juan Lorenzo de la Havana y su mujer María Dionisia Solorzano aparecen en los libros eclesiásticos de la localidad, en el tiempo en que eran párrocos de Parapara, el cura capellán Francisco Juan de Toledo y el Bachiller Luis Maestre.

Los Havana Solorzano eran pardos libres, moradores del Hato Rincón de San Pablo, ubicado en San Juan de Paya. También conocido como Paya Abajo. Partido ganadero que, junto con el San Antonio y el Tiznados, dio origen y consolidación al espacio geomental del Pueblo de Ortiz.

En los libros de bautismo de 1761 aparece registrado el nacimiento de María Albina de la Luz, hija legitima de la pareja Havana Solorzano; quien nació el 18 de febrero de 1761. Fueron sus padrinos Tomás de Solórzano y María Tomasa Blanco.

El sábado 14 de mayo 1763, en la Iglesia de San Juan Bautista de Paya fue bautizada la niña María Candelaria, de tres meses y 14 días. Fue su madrina María Tomasa Solorzano, quien vivía en el Sitio El Cayman. Entre los testigos del bautizo estuvieron Don Andrés Pérez y Don Gabriel Dorta.

Otra hija de la pareja fue bautizada el 13 de junio de 1764. Se llamaba María de las Mercedes, quien había nacido el 15 del mes de mayo de ese año. Fue su madrina María Tomasa Solorzano, quien vivía en el Sitio El Cayman. Entre los testigos del bautizo estuvieron Don Andrés Pérez y Don Miguel de Silva.

Como se observa, los Havana- Solorzano no eran procreadores de niños varones, por lo menos en lo que hasta hoy se ha podido investigar. Los documentos analizados están en muy mal estado y muchos ellos son incomprensibles para transcribirlos.

Algunas reflexiones sobre este apellido
Llama la atención del registro de este apellido, se trata de un gentilicio español correspondiente a un topónimo antillano de la Isla de Cuba, cuyo significado y origen podría interpretarse desde varias ópticas, según la historiografía cubana. Comenzando con sabana, en idioma haitiano, pasando por el nombre indígena Habaguanex y haven o gaven, para decir “puerto, fondeadero, abra” según el lingüista William Dwight Whitney (1827-1894) hasta el nombre de locura, dicho en lenguaje indígena. Pero aún hay muchas curiosas inferencias para este topónimo algunas colmadas de precisiones.

El análisis de las fuentes contenidas en los Archivos Parroquiales de Santa Catalina de Sena de Parapara y Rosa de Lima de Ortiz, ubicados en el Archivo Diocesano de Calabozo, nos permite observar la estructura social del Ortiz colonial. De modo que las partidas de bautismo reflejan, de manera generalizada, aspectos poco conocidos de la vida de la gente de ascendencia africana durante el período transatlántico, especialmente relacionada con la familia y la cultura. Sin embargo, estos documentos que son fuentes históricas primarias nos dicen poco sobre los pensamientos o las emociones de esa gente calificada de “inferior”. Pero, hay pistas que nos pueden proporcionar algunas ideas sobre determinada clase social y sus relaciones interétnicas en distintos espacios locales. El mestizaje y la preservación de la pareja son otros de los puntos los cuales podríamos destacar. Así como otros datos que nos permitan – a través de la socialización de las partidas de bautismo- la reconstrucción de la familia mestiza local.

Finalmente, la condición social de los Havana-Solorzano, aunque pardos libres, se trataba de una casta que no tenía privilegios. Pero que a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, las constituían la mayoría de la población de la provincia de Venezuela, y sobrepasaban en número a los blancos criollos y peninsulares, a los negros esclavos y los indios sin mezcla. En el caso de Ortiz, se componían, aproximadamente entre un 35% y 40% de la población total.

Fuentes consultadas


ARCHIVO PARROQUIAL DE SANTA CATALINA DE SENA DE PARAPARA. Libros de Bautismos 1714-1766.
ACOSTA SAIGNES, MIGUEL (1967). Vida de los esclavos negros en Venezuela. Caracas: Ediciones Hespérides. [s.p.]
ÁLVAREZ D’ ARMAS, ARTURO (1999, Agosto 04): Cacheo. Maracay, El siglo. P.A/4
JARAMILLO, MARCOS ANDRADE (1999). De la trata a la Esclavitud. Venezuela siglo XVIII. Caracas: Fondo Editorial ISPAME
ARMAS CHITTY (1981): “Zambos y pardos en un censo de población del siglo XVII” En: Semblanzas, Testimonio y Apólogos. Caracas: Academia Nacional de la Historia.
BASTIDE, ROGER (1967): Las Américas Negras. Madrid: Alianza Editorial., p 14-15.
DE FRIEDEMANN, NINA S (2004) África en la construcción de América. En: Prensa Argentina http://argenpress.info.
LARA, ORUNO (1981). Resistencia y esclavitud; De África a la América Negra. En "La trata negrera del siglo XV al XIX". París; Serbal/Unesco.
MENDOZA, IRMA (2005) "Presencia de la mano de obra esclava de origen africano en el Guárico Colonial. Siglo XVIII" En: Resonancias de la Africanidad. Caracas: Fondo Editorial Ipasme, p 14
ORTEGA. MIGUEL ÁNGEL. La esclavitud en el contexto agropecuario colonial... Siglo XVIII.pp. 65-101.
PEREZ A, JOSE O. Esclavitud y africanismo en la cultura llanera. En: Fuego Cotidiano. Disponible en línea [Consultado: 15 de agosto 2015]
POLLAK ELTZ, ANGELINA (2005). Afrovenezolanos. Caracas: Editorial Tecnocolor.
RAMOS GUÉDEZ, JOSÉ MARCIAL (2001). Contribución a la historia de las culturas negras en Venezuela colonial. Caracas: Instituto Municipal de Publicaciones- Alcaldía de Caracas.
RODRÍGUEZ, ADOLFO (2006, 29 Mayo): La Cultura Afrollanera en la formación de los llaneros. Conversatorio sobre influencia Árabe y Africana en Venezuela. Caracas: Universidad Bolivariana de Venezuela.Mimeografiado.
ROIG DE LEUCHSENRING, EMILIO (1939).La palabra Habana. Su origen, etimología y ortografía. En: Historia de La Habana. Desde sus primeros días hasta 1565. La Habana: Municipio de La Habana. Administración del Alcalde Dr. Antonio Beruff Mendieta, pp. 45 – 54.


Compártalo:

sábado, marzo 19, 2016

El Asalto de Ortiz en 1862. Un episodio de la Guerra Federal

Oldman Botello

Introducción

Presentamos a continuación, el acaecer de un hecho de anpas registrado en Ortiz en diciembre de 1862 Y que es desconocido en la historia local. Ocurrió avanzada ya la Guerra de Federación, movimiento social y político que conduciría en 1864 al igualitarismo social y ponde fue figura descollante el general del Pueblo Soberano, Ezequiel Zamora (1815-1859), título que le fite otorgado en San José de Tiznados en 1846, en momentos cuando se movilizaba la insurrección campesina y antiesclavista que fue el bautizo militar en grande del prócer del Federalismo.

Prolegómenos.

La Guerra Federal comenzó el 20 de febrero de 1859 cOflel grito de guerra proferido por el general Tirso Salaverría en Coro y que inmediatamente siguió su curso en todo el país. donde a sangre y fuego se batieron los ejércitos contendientes, el de la oligarquía civil y militar enquistada en el poder desde 1830 y el de las fuerzas populares que acaudillaron fundamentalmente el general Ezequiel Zamora, -el general Juan Crisóstomo Falcón, y los generales Tirso' Salaverría, Manuel Ezequiel Bruzual, Francisco Linares Alcántara (llamado luego el Gran Demócrata), y coronel Antonio Guzmán Blanco y en el Guárico figuras como Manuel Borrego y Zoilo Medrano, parapareños; Donato Rodríguez Silva, de San Francisco de Cara, Aragua; Francisco Esteban Rangel, de Canuto (hoy La Unión de Canuto, jurisdicción de San Lorenzo de Tiznados y de Ortiz), Esteban Álvarez Meza, de Parapara; José de Jesús González (El Agachado), hijo de esclava, de El Consejo, estado Aragua; Celestino Bolívar, Juan Esteban Rodríguez y otros: ..

En el Guárico hubo encuentros armados a granel, unos llJás importantes que otros. Por ejemplo la toma de C81abozoen varias oportunidades, el combate indeciso de .la laguna, palmar y caño de Coplé, Santa María de Tiznados o Lecherito, combates en Chaguaramas, San José y San Francisco de Tiznados, etc. Así continuó la guerra de desgaste, basta la firma del Tratado de Coche pqr las fuerzas en pugna y que marcó el triunfo de la Federación, que a juicio de los mamadores de gallo de la Caracas de esos años "no dejó sino centavos negros y negros con centavo".

El asalto de Ortiz

En la continuación de la guerra y específicamente en el Guárico central, el día de la Virgen Inmaculada, el 8 de diciembre de 1862 a las ocho de la mañana, los orticeños recibieron su desayuno de plomo por parte de las fuerzas federales comandadas por el general- Manuel Borrego, acompañado por los oficiales Juan Esteban Rodríguez, Celestino Bolívar, Juan Pérez, José Ruido y otros. Defendían la plaza las tropas de la oligarquía al mando del comandante Henrique Mujica, y los subalternos Juan Francisco Loreto, ortíceño, Juan Ramón Mirabal, calaboceño, Pedro Ramos (homónimo del general turmereño que comandó la batalla de Santa Inés en 1859 en Barinas), capitán Miguel Marchena, apureño f teniente Pedro García. El jefe político del cantón era el calaboceño Ramón Viso. .

Antes de iniciar las acciones y como militares formales, el general Manuel Borrego, por voz de Juan Esteban Rodríguez y Celestino Bolívar, solicitaron al comandante Henrique Mujica, la entrega de la plaza para evitar derramamiento de sangre. El mensaje escrito fue llevado por una mujer, seguramente acompañante de las tropas, tal como se vería en las fuerzas de la Revolución Mexicana en 1914. Se desconoce el nombre de la mensajera, la cual entregó el papel y después de leerlo,' el comandante Mujica, con ella misma envió la respuesta como corresponde a un' hombre de honor: "La defenderemos con el honor y la lealtad que caracterizan a los empleados que la representan" .

A los diez minutos comenzó la andanada de plomo contra el fortín donde estaba acantonada la fuerza defensora y que posiblemente estuvo en el lugar donde hpy se encuentran el Centro Cultural "Juan Germán Roscio" y la escuela del mismo nombre. Hubo muchos tpuertos por parte de los atacantes y más de veinte heridos de consideración. El fuego fue ininterrumpido hasta las cinco de la tarde cuando las fuerzas federalistas se declararon en derrota por la falta de armas y municiones. Un herido de los guerrilleros no pudo ser rescatado por el fuego vivísimo que hacían desde el fqrtín y se fueron sin él. El parte gubernamental dice que el ejército oligarca tuvo cinco heridos leves y que solo fue muerto un honrado de padre de familia que pescó un balazo sin tener arte ni parte en aquella matazón.

Al día siguiente, nueve de diciembre, aniversario de la batalla de Ayacucho y 59 años antes de la fundación de Puerto Ayacucho, capital de Amazonas, volvió a presentarse, muy recuperado, el ejército de la Federación, pero no entró en batalla porque el espionaje dio la novedad de que en la noche llegaron refuerzos desde Villa de Cura al mando del coronel villacurano León Rodríguez Guerrero, comandante de la División Guárico. Se retiraron, pues, sin disparar un tiro, discrecionalmente .
El 29 de enero siguiente, año 1863, hubo otro intento d, asaltar a Ortiz que fue repelido y muerto el jefe atacante, comandante Rafael Hurtado. Los demás com¡:pñeros huyeron hacia la sierra como informó el coronel León Rodríguez Guerrero a la superioridad. .
Esos fueron dos de los innumerables hechos históricos acaecidos en jurisdicción de Ortiz en tiempos de la llamada Guerra de los cinco años o Federación Brava, que"a fin de cuentas aniquiló a las fuerzas de derecha u oligarcas "hasta como núcleo social" al decir del genera¡ Guzmán Blanco, uno de los que usufructuaron a manos llenas el triunfo federal.

FUENTES:

ALVARADO, Lisandro (1953) Historia de la Revolución Federal en Venezuela. Caracas: Ediciones del ministerio de Educación
BOTELLO, Oldman. Historia General del Guárico. precolombina. siglo XXI. (Inédita) Gaceta Oficial, 1862.
Compártalo:

viernes, marzo 18, 2016

Semana Santa: Vida y pasión de Jesús. Sus enemigos


Manuel Vicente Soto Arbeláez

Mucho se ha escrito sobre la vida, pasión y muerte de N. S. Jesucristo (0-33 dC), presentándolas desde todos los puntos de vista imaginables. El tema es apasionante y seguramente se ha de seguir escribiendo sobre uno de los hombres cuya acción y pensamiento más ha influenciado a la humanidad, sobre todo a lo que hoy llamamos “mundo occidental”. Para poder entender en profundidad todos los hechos ocurridos, es necesario ubicarnos en el escenario y tiempo de los sucesos, pues los juicios de todo evento histórico y cultural deben estar basados sobre el entorno político, social, económico y cultural de la época de los mismos. No se puede intentar entender casos sucedidos hace tanto tiempo, utilizando la óptica de un hombre de la época actual.

La tierra raizal, Palestina, era mucho más grande de lo que fue hasta 1948, cuando desapareció para dar paso a la creación por resolución de la O.N.U., del Estado de Israel, quedando los territorios de Cis y Transjordania -riberas izquierda y derecha del río Jordán-, bajo el protectorado hachemita, cuyo jefe actual es el heredero del Rey Hussein. En el año cero de nuestra época ese país cubría, además de lo descrito, territorios de Siria, Líbano, Jordania y a la Península de Sinaí. Por ser un centro de comunicaciones de todo el Levante, Norte y Sur, su actividad comercial era bastante desarrollada. El paso de mercaderes provenientes de otras regiones, hacía que el habitante de esa nación hablara o entendiera varios idiomas o dialectos. Allí se comunicaban en hebreo, arameo, cirenaico, persa, griego, turco y egipcio (lengua árabe arcaica). Esta es la razón histórica del por qué el judío tiene una facilidad innata para entender idiomas, pues desde hace por lo menos 30 siglos ha tenido que aprenderlos para poder subsistir y comerciar. Deberá también tenerse en cuenta que hace 20 siglos ya Roma señoreaba en el lugar, por lo que la lengua del Lacio (el latín) era dominante entre la burocracia y la clase privilegiada. Uno de los tetrarcas palestinos que impusieron los romanos, Herodes el Grande, fue educado en la corte imperial de la ciudad del Tíber, la capital del mundo. Todo este cuadro nos permite ver que la sociedad en la cual se desempeñó Cristo era bastante compleja y al mismo tiempo influenciable.

Si el dominio romano era completo desde el punto de vista militar y fiscal, se mostraba laxo desde la óptica política y social. Los administradores, burócratas y jueces, eran ciudadanos locales. El Imperio sólo intervenía en casos de cierta entidad; pero a pesar de esa actitud un tanto suave de los conquistadores, el pueblo palestino no presentaba un frente unido en pro de la liberación del país. Todo lo contrario, los judíos estaban profundamente divididos en sectas que se comportaban como verdaderos partidos políticos, cada uno en defensa de sus intereses parciales y, evidentemente, circunstanciales.

Esta división obró en contra de Jesús, pues siendo éste miembro o descendiente de la casa del Rey David, tenía todos los derechos para ser defendido por la ley hebraica, ya que él no había atentado contra la seguridad del Estado o del Imperio Romano. Su reino no era de este mundo. Su prédica se concentraba en la humanización del Judaísmo. Como se sabe, ésta religión monoteísta considera que la relación del hombre con “Jahve” debe hacerse sin intermediarios, es una dualidad deidad-persona y de nadie más. La caridad ni el amor para el que no sea de esa fe le es otorgada o dado por el ortodoxo. Además, el judaísmo denomina al resto de los mortales como “gentiles”, que en hebreo significa “aquellos que parecen gentes”. En época de Jesús se sacrificaban animales en las Sinagogas, pareciendo éstas unas carnicerías. Estaba vigente la ley del “diente por diente, ojo por ojo”, o ley del talión, se lapidaba públicamente a las adúlteras. Todas éstas prácticas inhumanas excluyentes y discriminatorias fueron criticadas por El Mesías. Él trató que las relaciones con Dios fueran más amplias, introduciendo el concepto de la Santísima Trinidad. Para él no existían “gentiles”, sino que todos éramos humanos y dignos de consideración para ser presentados ante el Señor, llevados de la mano al bautizo; a quienes quisieron lapidar a una adúltera les dijo: “quien esté libre de pecado que lance la primera piedra”; a los defensores de la Ley del Talión los reconvino así: “si te dan por la mejilla izquierda, ponles también la derecha”; “ama a tu prójimo como a ti mismo, del hombre sencillo y creyente será el reino de los cielos”, latigueó a los mercaderes y matarifes en el Templo para adecentarlo. En fin, él quería un judaísmo más amplio, participativo, humano y democrático, proposición ésta que no le iban a perdonar los grupos o partidos existentes.


El “Partido Revolucionario Palestino Pro-Independencia de Roma” era capitaneado por Barrabás, valiente y abnegado patriota hebreo, pero carente de la pasta de líder buscó al hijo de María, a quien el pueblo seguía ciegamente, para que encabezara el movimiento independentista, siendo rechazado de buenas maneras por Jesús, pues su lucha no era por Israel, sino por toda la humanidad. El guerrillero Barrabás fue entonces, el primer enemigo mortal que se ganó Cristo.

Los “Fariseos” eran los judíos burócratas por excelencia. Ocupaban los cargos públicos y la Judicatura. Bailaban al son que tocaran los pretorianos romanos. Ejercían el sacerdocio y eran mayoría en el Sanedrín. Tenían todas las prebendas posibles y no estaban dispuestos a perderlas, fueron ellos los mercaderes y matarifes echados del templo a latigazos. Nunca le iban a perdonar al intruso hacerse llamar “Hijos del Señor” fue el segundo grupo de enemigos que sacrificarían a Cristo.
Los “Saduceos” formaban la clase de la nobleza judía. Estaban por encima de las disputas diarias, pues debían atender sus negocios, pequeñas industrias e intereses económicos. Fue el tercer grupo que en bloque votó contra el nieto de Ana, con la sola honrosa excepción de José de Arimatea.

Estos tres “partidos políticos” fueron los causantes de la desgracia del Salvador, pues el cuarto grupo judío, formado por los “Esenios” no se inmiscuyó; primero porque no vivían en ciudad alguna sino en el Valle del Mar Muerto, alejado éste del sitio de los acontecimientos; y segundo porque eran hombres sanos, ascetas acostumbrados al sacrificio y purificación del alma. Tenían fama de ser grandes médicos (curanderos) siendo visitados por pacientes de todo el Levante, a quienes ellos recibían y recetaban en las cuevas de Jericó y Qunram.

En estos Esenios se cree que está el misterio de los diecisiete años de vacío en la vida de Jesús. De él se conoce casi todo desde su nacimiento hasta los 12 años de edad. Luego hay un misterio insondable de los 13 a los 29 años, cuando de nuevo aparece en el Jordán. Varios tratadistas aseguran que todo este tiempo lo vivió Cristo con esta secta judía, aprendiendo de la Biblia y practicando la medicina que posteriormente usaría en sus curas milagrosas. En 1948 aparecieron en las cuevas de Qunram los famosos “Rollos del Mar Muerto” que los Esenios legaron a la posteridad. De estos rollos se espera se puedan aclarar varios misterios bíblicos. Estudiosos de todo el mundo están abocados a ello. Sin embargo existen fuerzas que no están acordes con que el contenido de estos rollos sea dado a conocimiento del público en general. Mientras tanto nosotros los creyentes demos al “César lo es del César y a Dios, lo que es de Dios”, Jesucristo dixit
Compártalo: