domingo, abril 08, 2018

Las últimas horas libre



Lula, rodeado por una multitud. (Reuter)

Misa, memoria y show, la colorida despedida de su gente en el acto de San Pablo. El ex presidente aprovechó la concentración frente al sindicato para un discurso cargado de gestos.


Por Eleonora Gosman

Yo no soy un ser humano. Soy una idea que se mezcla con las ideas de ustedes. Ustedes tendrán que convertirse, en el futuro, cada uno en un Lula”. Esta fue una de las frases que pronunció el ex presidente en el acto que protagonizó junto con sus compañeros gremialistas y los diferentes partidos de la izquierda, en las horas previas a “presentarse” ante sus carceleros.

El día había amanecido con emociones fuertes para el ex jefe de Estado. Sus hijos no lo abandonaron ni un minuto, desde el momento que decidió alojarse en el Sindicato de Metalúrgicos del ABC en San Bernardo del Campo, en las afueras apenas de San Pablo, el sitio donde creció como sindicalista y político.

A media mañana, un grupo de sacerdotes católicos con pastores evangélicos y lutheranos oficiaron una misa en homenaje a Marisa Leticia, su esposa, fallecida exactamente hace un años, en 2017.

Lula nunca perdonó a quienes, supuso, eran los verdaderos causantes de la muerte prematura de su compañera.. “Este no es un momento fácil para mi familia” se condolió. “Y quiero decir, la muerte de Marisa fue anticipada por los jueces y fiscales que maltrataban las figuras no solo mía sino también de mis hijos. A ella la masacraron”.

Pero el tono de este político distó y mucho de ser el de la venganza y la tristeza. Y marcó que respetaría la orden judicial. Se mostró, en todo momento, con un humor impecable que lo acerca precisamente a los sectores de las clases más bajas. Como escribió un periodista en el diario Folha de Sao Paulo: “El hecho es que Lula parece siempre sentirse feliz en el medio de la masa popular. Y su buen humor resiste las situaciones más difíciles”.

La multitud se mostró bronca frente a la detención de su líder, no querían este desenlace. Las consignas eran inequívocas: “Lula no te entregues!”, “Lula vive” y “Lula guerrero del pueblo brasileño”.

Hasta el párroco de 86 años que pronunció la homilía, y que sin duda perteneció a la franja de los curas tercermundistas, se contagió del momento. “En la memoria del pueblo brasileño quedará marcada la historia de estos días como la lucha por la resistencia y la democracia” y concluyó con la consabida consigna: “El pueblo unido jamás será vencido” y la gente repitió el lema.

No faltaron, durante la ceremonia religiosa, referencias al Papa Francisco. Y vinieron del lado menos esperado. Fue la ex presidente Dilma Rousseff que leyó un párrafo escrito por San Francisco de Asís: “Por quien el Papa tomó su nombre”, recordó la ex mandataria.

El ex presidente demostró que tenía intacta esa capacidad notoria de mezclar la política con las historias de vida. Eso hizo cuando contó que en sus épocas de dirigente sindical solía tomar “una copita de coñac para limpiar mi garganta”, antes de discursear.

Tuvo también tiempo y ganas de relatar que en 1979, desde ese sindicato metalúrgico se encabezó una huelga extraordinaria del sector “y conseguimos el mejor arreglo que se podía imaginar con un reajuste de 15% y varias concesiones patronales. Fue en la negociación con las terminales automotrices. Pero ocurrió que los obreros no aceptaron ese convenio y me pasaron a llamar traidor”.

En su memoria quedó marcado el tiempo que les demandó superar esa marca. “Demoramos un año en recuperar la confianza de la gente. Y fue entonces cuando emprendimos una paro de 41 días. En esa época fui preso. Y mis carceleros me decían: ponga fin a esa huelga. Yo les respondía: no voy a poner fin a nada. No soy yo el que decide sino los trabajadores por su propia cuenta”.

De acuerdo con el ex presidente, mirando a la gente que lo escuchaba, sintetizó: “Ahora estamos en la misma situación. Estoy siendo procesado por un departamento que no es mío. Todos mintieron que era mío. Y por eso estoy indignado”. El mensaje duro casi una hora, y quizá fue uno de los mejores de su carrera.


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viernes, abril 06, 2018

La democracia sin cultura se llena de estupidez

En Sils María, donde al profeta del nihilismo se le reveló Zaratustra y el eterno retorno, el ensayista, conferencista y fundador del Nexus Instituut, Rob Riemen, siendo invitado a un ciclo de conferencias junto a otros pensadores, se pregunta por el futuro de una Europa (y por lo tanto de Occidente) que se resquebraja espiritualmente cumpliendo el vaciamiento de sentido que Nietzsche, lúcido hasta la locura, avizoró.
Por Harrys Salswach.-

Es el mismo paisaje, un lago rodeado por pinos y montañas cubiertas de nieve, cuya belleza hizo que los ojos de Proust se llenaran de lágrimas. La Arcadia suiza, con su silencio hermoso, aire puro, el esplendor de la naturaleza y una tradición de pensamiento que es expresión de lo que fue el continente, es ahora el mirador desde el cual la propia cultura, o lo que queda de ella, ruinas, ve su desfallecimiento.
En Para combatir esta era (Taurus, 2018), se reúnen dos ensayos que bien han podido ser parte del anterior libro del holandés (Nobleza de espíritu, Taurus, 2017) que, no sin cierto temerario candor y optimismo, reclama a los intelectuales y a la sociedad la traición del testamento fundacional de Europa y Occidente, el cultivo del alma. Como anota Cicerón “Cultura animi, philosophia est”. Quien esté atento al accionar de las ideologías, de la puesta en marcha de unos engranajes que todo lo trituran hasta devastar naciones enteras, no puede menos que conmoverse con la insistente apelación a la labranza del alma que Riemen reitera en ambos libros. La democracia no se salva de la mirada de Riemen, sin cultura devendrá en la organización de la estupidez, esa forma de la maldad.
El diagnóstico es irrebatible en estas “Consideraciones urgentes sobre fascismo y humanismo”, como dice la baja: la vulgarización del hombre en función de “los peores sentimientos irracionales: resentimiento, odio, xenofobia, ansias de poder y miedo”; el vaciamiento de todo significado que trascienda o conduzca a instancias superiores del espíritu y dé la bienvenida a los apetitos más feroces e inmediatos; la degradación del arte en nombre de una democratización del talento (y los significados) que es su perdición y olvido para complacer a unas masas ignorantes cuyos resabios la hacen inmune a toda búsqueda de “la verdad, la bondad, la belleza, la amistad, la justicia, la compasión y la sabiduría”; la adoración del nuevo becerro de oro que en cada versión hace fotos más nítidas de sus usuarios sonriéndose a sí mismos a una velocidad de repetición suicida; la ciencia extirpada de toda normativa sustancial, el desarrollo de una estulticia integral que se expresa en un lenguaje anacoluto, precario y sexualizado hasta el sinsentido, no pueden sino desembocar en tiranías de cualquier signo, en totalitarismos colectivistas que reduzcan al hombre y el mundo a una cáscara sin contenido y en el que el pensamiento está bajo sospecha. Y he aquí donde Riemen no ajusta la mira de sus binóculos morales, porque la consecuencia para él irremediable de este panorama desolador, es el resurgimiento del fascismo en Occidente. ¿Entenderá el ensayista el fascismo como el capítulo nacionalista del comunismo o su contendor imaginario?
Como parece ser una tradición en la intelectualidad europea y no menos dramática, latinoamericana, el comunismo, la ideología criminal que aún cercena vidas como lo haría una bestia hambrienta, y sus siempre indulgentes y no menos fámulos socialistas, no desvelan al autor. El fascismo, que si el lector quiere lee “comunismo” a lo largo de todo el libro y se calza los zapatos de esa versión italiana de la voluntad de poder, es para Riemen la única amenaza ideológica latente en Occidente. Y como no hace mención a este conjunto familiar: el comunismo y sus crías, nazismo y fascismo, es de creer que China, Cuba, Laos, Venezuela, Vietnam, Corea del norte, por nombrar algunos países, no son amenazas porque ya se han materializado, no son Europa, y han rechazado todo referente Occidental aunque su ideología sea irreductiblemente deudora —de una u otra manera— de esa tradición de pensamiento que admira Riemen.
Es una hora menguada para el cultivo del alma, se siente con admiración el despropósito de tan noble tarea asumida por Riemen. La dama Europa por la que espera su regreso, acompañada de dos nobles caballeros como Thomas Mann y Albert Camus, está hoy avergonzada de sí misma, de sus logros y civilización, del tesoro de su cultura y su belleza, fustigándose el haber sido faro de la humanidad, culpándose de los ataques terroristas que padece y paralizada ante sus perpetradores, abdicando de su fuerza moral, de su espíritu ordenado a la trascendencia, de la tradición que tantas vidas costó honrar, para terminar siendo un continente asfixiado por mano propia, buscando hojas de parra para cubrir sus vergüenzas y no ofender al Otro. Quizás en tiempos tan pueriles y grotescos, lo mejor sea resguardar la libertad leyendo a los tan admirados por Riemen, Mann, Camus, Whitman, Sócrates y Spinoza. Mientras, el mundo parece tomado por los desalmados.



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Fuente: laexperienciadeleerhs.blogspot.com.es

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jueves, abril 05, 2018

El inolvidable padre Franceschini

El padre Juan Bautista Franceschini era originario de Avegno –un pueblo de la Isla de Córcega, Francia-, una población de profundas raíces italianas, a pesar de más de dos siglos de soberanía francesa sobre ese territorio insular. Llegó a Venezuela, estableciéndose en San Sebastián de los Reyes, en 1866.


Por José  Obswaldo Pérez


Avegno: Un pueblo perteneciente a la región de Córcega, Departamento de Alta Córcega (en francés: Haute-Corse, en corso: Corsica Suprana),  ubicada al norte y al oeste con el Mar Mediterráneo.

EN EL MES DE NOVIEMBRE de 1877, el Doctor Juan Bautista Franceschini, párroco designado de Ortiz, comenzó a ejercer sus actividades eclesiásticas al frente de la Parroquia Santa Rosa de Lima. Venía de realizar su postulado en la población de San Sebastián de los Reyes, donde llegó hacia la década de los 60, junto con un hermano llamado Felipe. No sabemos cuáles fueron las condiciones históricas de su llegada a esta parte del actual estado Aragua. Al menos se sabe, por documentos eclesiásticos, que por esa fecha ejerció como cura en Camatagua y después en San Sebastián, donde no sólo se dedicó al ejercicio sacerdotal sino también a la enseñanza de las primeras letras y el catecismo en los niños de esa localidad.


El padre Franceschini, al igual que su hermano,  era  de Avegno. Un pueblo perteneciente a la región de Córcega, Departamento de Alta Córcega (en francés: Haute-Corse, en corso: Corsica Suprana),  ubicada al norte y al oeste con el Mar Mediterráneo. Era una población de profundas raíces italianas, a pesar de más de dos siglos de soberanía francesa sobre ese territorio insular (Franceschi González, 2002).


Fue hijo legítimo de Félix Franceschini, quien falleció en 1860 y de María Juana Mariani, miembros de una modesta familia de agricultores. También, nos asegura la historiadora  Laetizia Castellani – profesora de la Universidad de Córcega, en Francia- que tuvo otro hermano Carlos María, quien era soltero en 1851. Al respecto, Castellani (2023) señala que este familiar fue terrateniente de la zona, aunque su unidad de producción fue disminuyendo:


“A principios de la década de 1870, Charles Marie poseía casi 10 hectáreas, lo que lo convertía en un terrateniente promedio. Su patrimonio fue posteriormente reducido. Es sorprendente que sus hermanos no sean mencionados ni siquiera en América...”, nos afirma en un texto de email.


Igualmente, la citada historiadora indica que tuvo dos hermanas Caterina y María Domenica Franceschini Mariani. Esta última, según Castellani, padecía de retardo mental. Agrega la investigadora que ningunos de sus hermanos:


“En 1866, ninguna de sus tres hermanos estaba casado, su hermano Charles Marie también era soltero. El padre Don Félix murió en 1863. Es sorprendente que Jean Philippe se fuera sin regresar en estas condiciones. Su partida conlleva a un riesgo significativo de ausencia de descendientes varones, aunque Carlos María todavía estaba en edad de casarse. Una de las hijas, Marie Dominique, es estúpida.”


Siguiendo el relato que nos facilita la profesora Castellani, los Franceschini Mariani era una familia numerosa y, según un censo del año 51, todavía convivían junto a sus padres incluyendo el sacerdote Juan Bautista, personaje que tratamos de reconstruir en esta historia. Pero, dejemos a nuestra informante explicar los pormenores, incluso, ¿dónde estudio el padre Franscechini?:


“En 1851, Jean Baptiste todavía vivía en Aregno con su familia.  El hogar está formado por un gran número de personas, lo que demuestra el deseo de evitar la dispersión del patrimonio. No sé dónde estudió Juan Bautista. ¿Está realmente en Aregno en 1851 como sugiere el censo? Generalmente los sacerdotes que se establecen en América han estudiado en Italia. El seminario de Ajaccio abrió sus puertas en 1835, pero los sacerdotes continúan siendo entrenados localmente en sus parroquias o en colegios. Sin embargo, a partir de 1852, los sacerdotes ordenados estaban teóricamente obligados a someterse a exámenes durante cinco años consecutivos, una medida que no siempre se aplicaba”.


Designado párroco de Ortiz

Su llegada a Ortiz ocurre tras la muerte del padre Cipriano González, ocurrida el 18 de septiembre de 1877. Con el vienen su hermano Felipe Franceschini  y su familia. Este se había casado en San Sebastián de los Reyes, el 9 de noviembre de 1868, con la señora María Jesús Zumbado Padrón, natural de Caracas e hija de Fernando Zumbado Cabrera  y de María del Rosario Padrón. Esta pareja tuvo como hijos a: María Juana Adelaida, quien nació en San Sebastián de los Reyes, actual Estado Aragua, el 16 de diciembre de 1869 y fue bautizada en San Francisco de Cara, el 25 de enero de 1870. Fueron sus padrinos sacramentales su tío el presbítero Juan Bautista Franceschini y la señora Concepción Martínez de Peña.


Seguidamente, Brigida María Antonia, nació en San Sebastián de los Reyes, actual estado Aragua, el 26 de mayo de 1871 y fue bautizada en la Iglesia Parroquial de esa localidad el 17 de agosto del referido año. Fue su padrino de bautizo el general  Juan Nepomuceno Paúl.  Contrajo matrimonio en la Iglesia Parroquial de Santa Rosa de Lima de Ortiz, con don Olegario Ramón Ramos y son los padres de: Carmen, Lorenzo Antonio Ramón y Cipriano Ramón de las Mercedes Ramos Franceschini. De esta línea genealógica nos referimos en el apartado siguiente.


Félix, nació el 27 de noviembre 1875 y fue bautizado en la Iglesia Parroquial de San Casimiro de Gúiripa,  actual Estado Aragua , el 24 de mayo de 1876. Fue su padrino su tío el prebístero Juan Bautista Franceshini.  Este Félix, el 12 mayo de 1894, fue testigo de la golpiza que recibió Ramón Mendoza, un vecino de Valencia, por su atacante Juan Antonio Paúl, durante un Velorio de Cruz de Mayo en Ortiz.


Bárbara  María del Carmen, quien nació en San Sebastián de los Reyes, el 20 de mayo de 1873 y fue bautizada el 16 de julio de ese año, siendo su madrina su tía Carmen Zumabado. Casó con Ramón Marsella, hijo de Juan Marsella, en boda celebrada en Ortiz,  el 11 de noviembre de 1896. Fueron testigos del matrimonio Estalindao Cabrera y su hermana Juana Franceschini. De esta pareja es Dolores Marsella Franceschini, quien contrajo matrimonio con Daniel Ramón Scott Gutiérrez, hijo de Antonio Scott Bolívar y de Sofía Gutiérrez. Siendo los progenitores de Marcial Scott Marsella.


Carlos, natural de San Sebastián de los Reyes,  había nacido 1881 y fallecido en Ortiz, el 19 de agosto de 1911. Tenía 30 años de edad y era soltero cuando murió.


Finalmente, María de Jesús Franceschini Zumbado, quien nació el 28 de noviembre de 1882 y fue bautizada en la Iglesia Parroquial de San Sebastián de los Reyes, el  11 de agosto de 1884, siendo su madrina Graciosa Acosta.


Los Ramos Franceschini


Esta línea surge del matrimonio de Olegario Ramón Ramos, hijo legítimo de Ramón Ramos y de Carmela Ramos, quien había nacido en Santa Rosa de Lima de Ortiz, el seis de marzo de 1865, con Brigida María Antonia Franceschini Zumbado. Pareja que procrea, al menos, cinco hijos que sabemos: Carmen María, que nació  en Ortiz, el seis de junio de 1893 y fue bautizada en el lugar  el 25 de agosto de 1893, siendo sus padrinos Silvestre M. Ramos y Epifanía de Matute; Emilia Josefa; Dionisio de Jesús, quien nació el 9 de octubre de 1906, siendo sus padrinos Ramón Ramos y Lucía Báez; Joaquín Antonio ,  el cual nació en Ortiz, el 16 de agosto de 1908 y fueron sus padrinos de bautismo Ismael Capote y Ana Julia Arana de Loreto y Cipriano Ramón de las Mercedes Ramos Franceschini, quien nació en San Sebastián de los Reyes,  el 27 de enero de 1911 y fue bautizado en la misma ciudad el 13 de marzo de 1912. Fueron sus padrinos Ramón González Espinoza, representados por Francisco Fileno González y Graciosa Acosta. La ceremonia bautismal la realizo el presbítero Bachiller Ramón E. Silva.


Al respecto a este último de los vástagos de los Ramos Franceschini, tuve el placer de conocerlo y compartir amenas charlas con él sobre algunas vivencias del pasado de Ortiz. Fue artesano, gallero y funcionario público. Casó con Obdulia Barrios, oriunda de San Francisco de Tiznados, con quien hubo descendencia (Rodríguez Mirabal, 2012;   p.174).


María Antonia Franceschini fue sepultada en Ortiz, el seis de septiembre de 1956. Tenía 82 años cuando dejó de existir en el Hospital de San Juan de Los Morros, donde recibió los hospicios espirituales.” Fue una mujer blanca, alta; ya con muchas canas”, nos la describe la señora Ligia Rodríguez de Baloa, quien la conoció cuando era muchacha. Igualmente,  mucho antes de su muerte, un recuerdo nos relató recientemente su nieto el profesor Rafael Ramos Barrios: Doña María sufrió un accidente doméstico en su hogar, se cayó fracturándose el fémur y pese que se curó quedó padeciendo de esa dolencia.


Igualmente, una anécdota registra en el periódico El Verbo Liberal de Villa de Cura, quien recoge una parte oscura de la historia de esta familia, en una pequeña crónica noticiosa, en la que se le vincula con un escándalo pueblerino. Escribe el corresponsal del periódico, bajo el título “Zalagardas” la información de que en Ortiz los domingos son algo turbillosos, pues a decir de El Telescopio, hubo algo inmoral entre el cura y el señor Olegario Ramos, “que principio, dice el colega, en la parte llamada La Plazoleta, siguió hasta a esquina del León y aún dura! En el mismo día, J.V. Acosta corrió por la calle de El Comercio detrás de una dama armado de un chaparro, y Rafael Pérez en un rapto de celos, cortó los cabellos a una mujer llamada Celsa González. ¡Buen modo tienen los habitantes de Ortiz, de satisfacer el domingo, pues hasta el cura bebe caldo!”. Estos acontecimientos fueron publicados por El Telescopio, en la edición de septiembre de 1886.


El hecho inmoral entre el sacerdote y el señor Olegario Ramos, como dice el citado periódico, nos presupone a pensar en los días en que el señor Olegario andaba de amoríos con la señoritaMaría Antonia.


Hombre bueno e inteligente


El padre Franceshini tiene, en su atrayente vida humana, el haber sido un buen e inteligente hombre al servicio de la Iglesia. Se dice que renunció a ser obispo por no naturalizarse venezolano, “no porque no quisiera el país, sino que le parecía que dejar de ser italiano era como renegar de sí mismo”, se narra en la novela Casas Muertas,  donde es personaje narrativo, junto con otro actores secundarios, como la ama de llaves de la casa parroquial, la beata Hermelinda,  quien revive el pasado de Ortiz tomando como referencia la vida religiosa del pueblo; en particular, las de sus párrocos como Franceschini. Dice nuestra devota religiosa, al describir al sacerdote francés en el relato de Miguel Otero Silva, lo siguiente:


“El padre Franceschini, con su musical acento italiano, derramaba un sermón elocuente desde el púlpito de Santa Rosa y prometía, después de hacer llorar a sus feligreses con la pasión de Cristo, convertir aquella iglesia en una de las más bellas de la provincia venezolana. Los altares estaban llenos de flores cortadas en los jardines de Ortiz y la Virgen del Carmen no se resignaba a las flores blancas de papel con lunares de moscas sino que al pie de su imagen terminaban de abrirse las mejores rosas del pueblo “.


Ciertamente, el padre Franceschini es uno de los promotores de la reconstrucción de la Iglesia Santa Rosa de Lima de Ortiz. En 1886 presidió la Junta de Fomento que  se dedicó con esfuerzo rescatar de dicho templo, el cual se hallaba en “desmejoradas” condiciones por la “presión del tiempo”. Dicha Junta, además, se encargó de recolectar fondos entre los vecinos, con lo cual reunió un total de 500 pesos que, en gran parte, ayudaron para comenzar la recuperación del templo.


Ricardo Núñez Gómez, joven periodista y educador cumanés residenciado en Ortiz - por iniciativa del gobierno de Antonio Guzmán Blanco, quien promovía la educación gratuita-, daba cuenta del mal estado en que se encontraba el templo orticeño, en el periódico El Indicador de Villa de Cura. Sin duda, aquellas notas periodísticas motivaron al presidente de la República, el general Joaquín Crespo Torres, para que se comprometiera - durante una visita al pueblo de Ortiz, el 13 de mayo de 1886- a emprender “… toda su ascendente en la administración actual de país, para que el Tesoro Nacional erogase inmediatamente la cantidad de mil pesos, como contingente (...) a la reedificación del templo de esta ciudad".


Dice Núñez Gómez, en otro artículo publicado en El Progreso de Calabozo que, para junio de ese año, el gobierno ya había desembolsado los mil pesos prometidos y los mismos habían ingresado a la tesorería de la Junta Inspectora de la Fábrica de la Iglesia.


El 8 de diciembre de 1896, el presbítero Franceschini señala - en una carta dirigida al Ministerio de Obras Públicas (MOP)-, los adelantos de la reedificación, mencionando que faltaba el techado y que los trabajos se habían interrumpidos desde 1895. "En esta obra se ha invertido (aproximadamente, hasta el último del mes próximo pasado) veinticinco mil pesos o sean cien mil bolívares", apunta el emprendedor sacerdote.


Más adelante el párroco destaca que " para poner este edificio a punto de techarlo, falta pues, concluir el presbiterio y cuatro columna con cinco arcos por cada lado de la nave del centro", acota.


Se desprende en la misma misiva del Padre Franceschini que el edificio se había principiado a construir en el mes de julio de 1886. A finales de 1888 estaba terminado todo el frente y casi todas las paredes laterales de la nave derecha e izquierda, siguiendo el plano del ingeniero Hurtado Manrique. Hurtado Manrique concibió la obra en el denominado estilo neoclásico y según la tradición, el diseño era una réplica de una Basílica de Roma. Lamentablemente, Hurtado Manrique murió antes de culminar la iglesia, quedando construida parcialmente.


Para principios de 1893, durante una inspección de los trabajos de construcción, los ingenieros Jesús Muñoz Tebar y Mister Block examinaron y aprobaron la obra por su solidez y clase de material usado en ella. En la fábrica se había invertido aproximadamente 25.000 pesos o sea, 100 Mil Bolívares.


Este hombre de Dios, fue un sujeto polifacético, uno entre los religiosos más activos que han pasado por Ortiz. Fue docente y dirigió una escuela privada para niñas; formó parte de la Junta de Instrucción Pública a finales de 1888. Presidió grandes fiestas religiosas, hasta se atrevió a meterse en la política, arriesgarse para anteceder por un armisticio promovido por Crespo, contra sus adversarios políticos.


En 1895, el padre Juan B. Franceschini y el Concejo Municipal organizaron una actividad cultural para conmemorar el Centenario de Sucre, con la participación de cinco niñas vírgenes en una pequeña obra donde las escolares Cristina Paúl representaba a Venezuela, Beatriz Rodríguez a Colombia, Julia Mercedes Reyes a Perú, entre otras, los demás países libertarios de Bolívar.


El rostro del padre Franceschini es revelado como un hombre de “…tez muy blanca, de ojos claros y pelo rubio”, según descripción de la maestra Beatriz de Rodríguez, recogida por su nieto el profesor Fernando Rodríguez Mirabal, Cronista Municipal de Ortiz.  En 1900, el padre Franceschini regresa a San Sebastián de los Reyes. Allí continuará ejerciendo la labor sacerdotal. No sabemos si allí morería años después.


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miércoles, abril 04, 2018

Alcaldía del Municipio Leonardo Infante


La sede de la Alcaldía del municipio Leonado Infante está ubicada en la conocida esquina de Barandas, calle Guasco c/c calle Retumbo de la ciudad de Valle de la Pascua, a una cuadra al este de la plaza Bolívar y de la catedral de Nuestra Señora de la Candelaria.

El municipio Leonardo Infante está localizado geográficamente al Nor-Este del estado Guárico, está conformado por las parroquias Valle de la Pascua (capital del municipio) y Espino (parroquia foránea).

FELIPE HERNÁNDEZ G.

La elección de las autoridades regionales en Venezuela ya estaba contemplada en la Constitución de 1961, sin embargo, no se habían realizado más que elecciones para los concejos municipales en 1979 y 1984, los gobernadores y alcaldes eran designados directamente por el Ejecutivo Nacional. En 1984 el gobierno del entonces presidente de la República, Dr. Jaime Lusinchi, decretó la creación de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE) que p hacer efectivo el ordenamiento jurídico de aquella Constitución, que para el momento no era aplicado.

La COPRE fue dirigida por el historiador Ramón J. Velásquez desde su instalación en 1985. En 1987 la comisión presidencial arrojó como resultado un impulso a la política para la descentralización territorial del país, la cual se va a ejecutar a partir de 1989, cuando asume la segunda presidencia el Sr. Carlos Andrés Pérez y el Congreso Nacional aprueba las leyes respectivas. En diciembre de 1989, es promulgada la Ley de Régimen Municipal y se realizan por primera vez en Venezuela, elecciones para elegir a los gobernadores y alcaldes de las regiones para el período 1990-1993, éstos cumplirían sus funciones por un período de tres años con posibilidad de reelección inmediata una sola vez.
El cuanto al cargo de alcalde, este es un funcionario público que se encuentra al frente de la administración local básica de un municipio. El cargo tiene carácter autónomo, jefe del ejecutivo municipal y administrador de los recursos propios de la municipalidad. Es electo cada cuatro años, pudiendo ser reelegido; gracias a una enmienda constitucional, pueden ser revocados a través de un referéndum, según lo previsto en la Constitución Nacional de 1999. El Poder Municipal está además integrado por un órgano legislativo, el Concejo Municipal, la Contraloría Municipal y el Consejo Local de Planificación, organismos que se encargan de fiscalizar la gestión económica del alcalde y los demás entes municipales.

El municipio Leonardo Infante está localizado geográficamente al Nor-Este del estado Guárico, está conformado por las parroquias Valle de la Pascua (capital del municipio) y Espino (parroquia foránea).

La primera elección de alcalde del municipio Leonardo Infante la ganó el arquitecto y profesor universitario Manuel Matos Charmelo (1990-1993), le tocó estructurar, adecuar y gerenciar el nuevo sistema administrativo del municipio de acuerdo a las demandas que exigía el cargo. De las ejecutorias de su gestión destacan: la adquisición de la actual sede del Concejo Municipal (calle Retumbo al lado de la Alcaldía), diligenciar todo lo atinente a la creación de la Diócesis de Valle de la Pascua, apoyo económico y logístico para la culminación de la sede de la Universidad Simón Rodríguez, el matadero y el mercado de la parroquia Espino, la incorporación de la nómina del Cuerpo de Bomberos a la Alcaldía (hasta entonces dependían del Hipódromo La Rinconada), entre otras.


La Sra. Carmen Teresa Alcalá de Matos cumplió el papel de primera dama del municipio, director general: Prof. José López Itriago, secretaria del despacho: Sra. Yanina Lara; Prof. Héctor Morales Guerra: asistente del alcalde, contralor municipal: don Emilio Laya Piñero, director de desarrollo social y después de recursos humanos: Dr. Héctor Rodríguez Rondón, administrador: Lic. Elpidio Pulido y síndico municipal: abogado José Rafael Requena.


La gestión como alcalde del Arq. Manuel Matos Charmelo, hasta ahora es considerada entre las mejores, por sus ejecutorias y la pulcritud de los actos administrativos, en reconocimiento a su gestión, al suroeste de la ciudad (frente a la Zona Industrial “Don Luis Adolfo Melo”) se encuentra el Barrio “Matos Charmelo”. Un reconocimiento de los habitantes de ese populoso sector de la ciudad a su positiva gestión municipal.

El segundo alcalde del municipio Leonardo Infante, Ing. Edgar Martínez Ferrer, resultó electo en dos períodos consecutivos (1993-1996) y (1996-2000), casado con la Ing. Marianela Ríos de Martínez, estuvo siete años en el cargo, en razón que la Ley de Régimen Municipal fue reformada y el ejercicio de los alcaldes fue extendido a cuatro años con reelección inmediata. Durante la gestión del alcalde Martínez Ferrer, el cargo de director general del despacho, lo ocupó el Lic. José Gregorio “El Flaco” Camero Farías, quien durante su ejercicio cumplió una eficiente y reconocida labor. Entre las obras realizadas durante la gestión, están: el sector Autoconstrucción, la sede de la Casa Parroquial (MAMBRE), la pavimentación con concreto de las calles de los sectores “Minas de Arena”, “Playa Verde”, “El Rosario” y “Cinco de Julio”, el Boulevard “Guasco” y la remodelación de la sede de la alcaldía Infantina.

El tercer alcalde electo, Lic. Tomás Valmore García Seijas, casado con la Sra. María Assunta Armenante de García. Se desempeñó como burgomaestre durante dos períodos (2000-2004) y (2004-2008). Durante su gestión adquirió la sede de la Universidad Nacional Experimental Libertador (UPEL), creó el Complejo Cultural “Otto Rodríguez”, la Red Geodésica “Simón Bolívar”, el Geriátrico “Los Abuelitos”, el Parque “Laguna del Pueblo”, la Cancha-Parque de la Urb. Los Cerritos II, y construyó algunos ambulatorios, entre otros en el sector Los Olivos y en la parroquia Espino, algunas escuelas rurales (Loma Alta, El Burro, La Ese, La Peña, etc.) y algunos puentes (La Haciendita, Playa Verde, Los Olivos, La Concordia “calle Stadium”, etc.). Funcionarios recordados por la eficiente labor cumplida durante el ejercicio del alcalde García Seijas, son: Liliana Camejo (asistente del alcalde), Judith Rodríguez Guía (jefa de eventos y protocolo), y Dinora Seijas de Mancini (directora de desarrollo social).
El cuarto alcalde del municipio Infante, es el Teniente José Rafael Ortega, casado con la Sra. Adriana León de Ortega, ejerció el cargo desde el año 2008 hasta 2013. Las ejecutorias más importantes de su gestión, son: la rehabilitación de la Plaza Bolívar mediante el cambio de baldosas y una fuente de ornato; alumbrado, colocación de bancos y una fuente en la Redoma “El Tranquero”, cambio de la capa asfáltica de la Av. Rómulo Gallegos, demarcación de la entrada y salida de vehículos en la avenida Las Industrias c/c Av. Libertador, calle Atarraya sur y entrada hacia Guamachal por la Av. Circunvalación, inició del Parque Metropolitano y colocación de una fuente en la plaza Bolívar de Espino.

El quinto alcalde fue el Ing. Pedro Elías Loreto Rengifo, casado con la Lic. Manarí Manaú de Loreto, durante su gestión (2014-2018) se realizaron importantes obras arquitectónicas, especialmente en cuanto a vialidad y ornato, destacando entre ellas, la avenida Las Industrias, la avenida hacia la salida a Tucupido (calle Real) y el inicio de la avenida Ricaurte, a ello se suman el moderno Parque “Tío Simón”, y parques infantiles en casi todos los sectores de la ciudad y de la parroquia Espino, el moderno Boulevard “Julián Moncado” en el populoso sector La Baranda, el moderno estadium “Don Teófilo Peña” en el sector Cristo Rey, la rehabilitación de la avenida principal de la Urb. Las Garcitas, el estadium “Luis Torres” la construcción del puente Santa Rosa (entre los sectores Playa Verde y Los Samanes).

Desde enero de 2018, ocupa el cargo como alcaldesa la Ing. Nidia Loreto-Loreto.


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viernes, marzo 23, 2018

El petro: la criptomoneda desahuciada




El gobierno de Maduro se alistó en las filas de la era bitcoin para evadir el cerco financiero impuesto por Estados Unidos. Venezuela se convirtió en el primer país en acuñar una criptomoneda. Washington no tardó en responder: prohibió toda transacción con cualquier moneda digital venezolana.

Por Gloria M. Bastidas

Venezuela es un naufragio. Los indicadores económicos son una mancha roja. Una mancha roja que coloca al gobierno en serios aprietos: la caja no da para más. El país vive su propio cambio climático: sequía de dólares. Lo que dicta el manual ante semejante crisis (la inflación rondará el 13 mil por ciento este año) es que se recurra a un plan de estabilización con ayuda financiera internacional. O lo que sería lo mismo: llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional pasa sacar el barco a flote. Pero el chavismo ha apelado a otra tabla de salvación: el petro, la moneda virtual propuesta por Maduro en diciembre pasado. La jugada lucía interesante. Es la primera vez que un Estado crea una criptomomeda. La meta que se trazó el chavismo era emitir 100 millones de petros que, tasados en 60 dólares cada uno (el precio es el equivalente a un barril de petróleo), supondría un bocado nada desdeñable para las arcas del régimen: 6 mil millones de dólares. La cifra luce apetitosa si se considera que para 2018 el país debe cancelar cerca de 8 mil millones de dólares por concepto de deuda externa. No está mal. Ingresar a las filas de la era bitcoin pudiera proveer a Maduro de un tónico para recuperar las frágiles finanzas del socialismo del siglo XXI.

Lo que ocurre es que el petro está viciado de nulidad de manera congénita. El aval de la criptomomeda son las reservas de petróleo del país. Y cierto: Venezuela registra las mayores reservas probadas del mundo entero, por encima de Estados Unidos, Arabia Saudita, Canadá o Irak. Pero la Constitución Nacional es clara: las reservas no pueden darse en garantía porque no pueden ser enajenadas. Por esta razón, la Asamblea Nacional, órgano controlado por la oposición, declaró ilegal el criptoactivo. Ya eso, de entrada, empañaba el mercadeo de la criptodivisa: laguna jurídica que espanta a los potenciales compradores. La garantía en entredicho. Y hay otro elemento capital: supongamos que el comprador del petro reclame el aval (un barril de petróleo por cada petro), ¿cómo puede hacerlo si se trata de un mineral que yace en el subsuelo? No se trata de petróleo versionado en barriles, sino en estado bruto. Extraerlo y procesarlo resultaría costosísimo. El aval se convierte entonces en una promesa vaga. Ya estos dos elementos (ilegalidad e intangibilidad del barril) hacían del petro una criatura poco confiable.

Pero quien le ha dado el tiro de gracia ha sido Donald Trump: El petro fue la herramienta que el chavismo encontró para esquivar las sanciones financieras que le impuso el Departamento del Tesoro al gobierno de Maduro el año pasado. Estas sanciones le impiden crear nueva deuda (o refinanciar la existente) para obtener fondos frescos, algo perentorio dada la hecatombe económica que sacude a Venezuela. Y el petro no es más que un bono de deuda disfrazado de moneda virtual. Es una venta de petróleo a futuro. Así que Trump dictó esta semana una Orden Ejecutiva que prohíbe a los ciudadanos norteamericanos o a quienes residan en Estados Unidos hacer todo tipo de transacciones con cualquier moneda digital que emita Venezuela. Hasta Rusia entra en la trama: la revista Time, luego de que el presidente de Estados Unidos condenara a muerte la criptomoneda venezolana, publicó una noticia bomba: Rusia tendría sus manos metidas en la confección del petro. Moscú, que ya está expuesto a sanciones impuestas desde Washington y que tiene planes para lanzar el criptorublo, habría asesorado en secreto al gobierno de Maduro para que acuñara un signo monetario virtual que le permitiera eludir el cerco financiero que le ha tendido el imperio.

El gran enemigo del petro no es Trump. Ni su autor intelectual: los rusos. Es su creador material: el gobierno de Maduro. Más allá de que Trump hubiera dictado o no la Orden Ejecutiva, el petro no tenía mucho futuro. Primero, porque fue creado, como dijimos, al margen de toda legalidad. Y segundo, porque el chavismo ha engendrado una crisis económica de dimensiones catastróficas que hacen que la moneda virtual carezca de pedigrí. La inflación de Venezuela es la más alta del planeta. La deuda externa cayó en cesación de pagos (default) desde noviembre pasado: lo dice la calificadora de riesgo Standard & Poor’s. La República y Petróleos de Venezuela (PDVSA) han incumplido con el pago de 2 mil 500 millones de dólares. El FMI vaticina que el producto interno bruto experimentará una caída de 15 por ciento este año y llegaría así a un quinquenio en negativo. ¿Un gobierno con este expediente negro goza de autoridad para emitir una criptomoneda? Pudiera ser si el aval que respaldara la operación fuese muy atractivo. Pero no lo es: se trata de un barril de petróleo apócrifo. Tiene valor cero porque está en el subsuelo. Y lo peor: tampoco se puede ofrecer como garantía la producción actual porque ésta viene declinando a niveles preocupantes, como si el país hubiera vivido una guerra. En 1998, cuando Chávez llegó al poder, la producción era de 3 millones 400 mil barriles diarios. En febrero pasado, la producción fue de un millón y medio de barriles diarios.

El gobierno aseguró que la preventa del petro había sido un éxito. Dijo que había logrado una intención de compra de 5 mil millones de dólares. Lo dijo antes de que Trump vetara la moneda digital. Y es posible que el petro hubiera despertado curiosidad. Al menos curiosidad. Pero intención de compra no es compra final, que ya no se dará. Lo que hubo fue un flirteo. Y puede ocurrir: internet es un cosmos con su propia realidad. El petro había despertado un cierto interés en los devotos de las criptomonedas. Para ellos resulta muy atractivo que quien adquiere la criptodivisa no deja rastros por el sistema financiero convencional y la operación, además, se conserva en el más estricto anonimato. Esto es un buen señuelo para quienes poseen dinero mal habido y necesitan depositar sus fortunas en bancos no tradicionales. En eso el chavismo es un grandeliga. En diciembre pasado, el diario El País de Madrid daba cuenta de un hecho espeluznante: ex ministros de Chávez, empresarios y testaferros ocultaron dos mil millones de euros en la Banca Pública de Andorra. El dinero lo obtuvieron mediante el cobro de comisiones por el otorgamiento de contratos de PDVSA. Y sí: para eso son muy buenas las monedas encriptadas. Nadie pregunta de dónde vienen los fondos. Ya por esa razón el petro podría haberse constituido en un buen refugio para operaciones turbias. Pero ya ni siquiera eso. La Orden Ejecutiva de Trump fue un petardo que destrozó el corazón de la criptodivisa recién acuñada por Maduro. Nadie mete dinero en una alcancía desahuciada.


Fuente: Letras Libres

Gloria M. Bastidas (Caracas, 1963) Analista política. Periodista egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV)

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