lunes, noviembre 19, 2018

Aficionados del teatro


Por José Obswaldo Pérez
En el siglo XIX, los orticeños mostraron su inclinación por la dramaturgia. Esa afición, por el teatro, estuvo presente como una actividad complementaria de diversión y distracción cotidiana. Pero, también, su presencia ganó su espacio en la escuela, donde se practicaba de manera extracurricular en eventos simbólicos y en festividades organizadas por la comunidad para celebrar, por ejemplo, una fecha patria. De modo que las representaciones dramáticas no sólo cumplieron  la función de ocio de la población sino también sirvieron de artefacto para “fomentar la moral doméstica y la moral pública” (Alcibíades, 2004; p.295).

Tres hechos, para solo mencionarlos, testimonian su registro en los archivos de diferentes tiempos sociales y son fuentes para la historia cultural y de las mentalidades de esta localidad. Fue para entonces, cuando Ortiz vivía su apogeo cultural y político por el accidentado accenso a la capitalidad del Guárico; pero, asimismo, comenzaba a padecer los estragos de la fiebre amarilla y otros morbos como unos de sus peores dramas reales. En ese contexto, el 25 septiembre de 1875 una compañía dramática de aficionados presentaba dos funciones: A falta de pan, buenas son tortas obra del narrador costumbrista  Nicanor Bolet Peraza y otra jocosa petipieza de un aficionado local, con una audiencia de 600 personas.  Dice una nota periodística de El Eco del Guárico que “todos los papeles fueron bien caracterizados, damas y caballeros desarrollaron con regularidad la idea del escritor. No se explica de otra manera el torrente de aplausos que cien veces se escapó de nuestro moderado auditorio y la lluvia de perfumados ramilletes que se desgajo sobre el escenario” (El Eco del Guárico, Ortiz, 7 de octubre de 1875).

Una obra escrita por una mujer

Otro acontecimiento sobre las prácticas dramatúrgicas en la ciudad de Ortiz ocurrió el primero de julio de 1895, cuando el diario El Pregonero anuncia que en la localidad se ha organizado una compañía de aficionados al drama,  la cual se estrenó el 20 de junio con la pieza María o el Despotismo (drama en tres actos), la primera obra teatral publicada por una mujer en el país. Dicha pieza fue escrita por Zulima, seudónimo utilizado por Lina López de Aramburu. (Rojas U, 1986; p.151; Pinto M, 1994; p.23) y otra presentación Zapatero a tus zapatos (comedia en verso y en un acto) del periodista y escritor zuliano Manuel María Fernández, el famoso don Simón.

Femeninas a la vida pública
Ese año, en Ortiz, se presentaría más tarde la compañía lírico-dramática que dirigió el señor Soler Mayorno, la cual encantó a las clases pudientes de la época, según El Pregonero de septiembre de 1895. Pero, las representaciones estudiantiles, también, fueron comunes en los espacios escolares como aquella que organizaron para la fecha el padre Juan B. Franceschini- un culto apóstol de la Iglesia Católica, oriundo de la Isla de Córcega-, regente de la escuela privada para niñas y el Concejo Municipal, para conmemorar el Centenario de Sucre, con la participación de cinco niñas vírgenes en una pequeña obra donde Cristina Paúl representaba a Venezuela, Beatriz Rodríguez a Colombia, Julia Mercedes Reyes a Perú, entre otras, los demás países libertarios de Bolívar.

Notase que la presencia de las féminas escolares en este tipo de actividades nos muestra como referencia la participación de la mujer en el teatro y una apertura a romper los tabúes sexuales que la colocaban en un nivel inferior, limitándola a las labores del hogar, al cuidado de los niños y la atención del esposo. Sin duda que el acceso de estas chicas a la educación las convertían en una clase privilegiada de la sociedad orticeña, pero eran una minoría de la población femenina.


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
                               
ALCIBÍADES, MIRLA (2004). La heroica aventura de construir una república. Familia-nación en el ochocientos venezolano (1830-1865). Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericana.
AZPARREN GIMENEZ, LEONARDO (1996). Documentos para la Historia del Teatro en Venezuela. Caracas: Monte Ávila Editores Latinoamericanos.
CASTILLO, SUSANA (1980). El desarraigo en el Teatro Venezolano. Marco histórico y manifestaciones modernas. Caracas: Editorial Ateneo de Caracas.
PINTO MONTILLA, LORENA (1994). La Dramaturgia Femenina venezolana. Caracas: CELCIT.
RODRIGUEZ, FRANCISCO (2005). Historia del teatro en el Estado Guárico. Un canto a la escena. San Juan de los Morros: Asociación Civil Editorial Guárico
ROJAS U, JOSÉ (1986). Historia y Crítica del Teatro Venezolano Siglo XIX. Mérida: ULA.
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martes, noviembre 13, 2018

Anécdotas marginales para la historia de la UNERG





 nuestro autor

Adolfo Rodríguez es Licenciado en Letras y doctor en Ciencias Sociales por la UCV. Profesor Titular Jubilado de la Universidad Rómulo Gallegos. Ha sido columnista de prensa tanto de provincia como de la capital: El Nacional, Ultimas Noticias, El Universal, Boletín de la Academia Nacional de la Historia, Imagen, Revista Nacional de Cultura. Actualmente escribe en su blog personal Paso Picado y en su pàgina de Facebook y es colaborador regular de Fuego Cotidiano.

Por Adolfo Rodrìguez
Cuando se inició la campaña por Universidad Para San Juan de los Morros yo no residía en esta ciudad y tampoco estaba muy ganado por esa causa. Hasta donde logro recordar cuando la Cámara de Comercio asume tal iniciativa, no era más que un sueño solitario de utopistas como el columnista del periódico “Campo Deportivo” que circulaba en los años sesenta y el doctor Evandro Matute en su periodiquito “La Hora Judicial”. Aunque fue en Valle de la Pascua donde la tarea comenzó a cristalizar cuando dicha comunidad emprende la lucha a favor del Instituto Tecnológico de los Llanos. Yo residía en Calabozo  e investigaba sobre los comienzos de la Educación Superior en la zona desde 1883. Por lo cual emprendimos la lucha denominada “Devolvamos a Calabozo su Universidad”, que hicimos extensiva hasta el Apure, Barinas, Portuguesa y Cojedes en nuestro recorrido Por la Ruta de Lazo Martí. De donde resultó la extensión del IUT en cuya inauguración me tocó intervenir con un discurso titulado “No borrar los caminos”. Época en la que una comitiva de estudiantes del liceo Roscio, acompañada del profesor Eduardo Crespo Peraza, visitan Caracas solicitando la universidad para San Juan. Gestión auspiciada, al parecer, por el señor Angelo Donaruma o la Cámara de Comercio sanjuanera, Institución que incluye, tal reivindicación, en un pliego entregado al candidato presidencial  Carlos Andrés Pérez, en que demandaban también el traslado de la PGV. El futuro presidente se comprometió y, como no era partidario suyo,  ironicé diciendo con que metería la Universidad en el Penal.
II
Si alguna vez hubiese que restringir al mínimo el número de personas claves para la creación de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Centrales “Rómulo Gallegos”, me quedaría con estos nombres: Angelo Donaruma y Carmen Idilia Rodríguez Rodríguez. Esta fue quien me presentó a dicho empresario, en el local de la Mueblaría La Rápida, cuando yo no creía en esa causa y era profesor en el Colegio Universitario de Los Teques. Pensaba que no había condiciones para instalar en San Juan una institución de educación superior, aunque amaba el lugar por estudiar en el Roscio, mis hijos residían allí y deseaba residir por siempre a la vera de su paisaje. Mi hermana insistió en que le hiciera caso al  “musiú” y acepté apoyarlos. Una idea temeraria, que nada me costaba y me reconciliaba con el estado de cosas, después de mi pasado subversivo. San Juan carecía de diarios, aunque circulaba, además de la prensa nacional, dos o tres de Carabobo y otros tantos de Aragua. Y el corresponsal de uno de ellos, el neogranadino Álvaro Sarmiento, se manifestó en todo momento solidario con esta causa y otros anhelos de desarrollo cultural. E hizo publicar mi primer artículo en favor de la Universidad: “San Juan será ciudad universitaria”, en el Diario de La Tarde el 15 de enero de 1974 Sin que paramos un instante en aquella batalla para  que el presidente electo cumpliese lo ofrecido.
III
Después fue la creación del Comité Pro-Universidad, idea cocinada también en la Mueblaría y que contó con la participación de bachilleres recién egresados del liceo Roscio (Luis Balbi, Agustin Turupial, Enzo Modano y otros), quienes me acompañaron, con Ángelo, a los diarios El Nacional y El Universal de Caracas con un documento que me atreví a redactar así como sendas páginas para dichos periódicos, suscrita por gremios, asociaciones y representantes de algunas instituciones, solicitando la Universidad para San Juan. Documentos que aparecieron el día 15 de agosto de 1974 en que se efectuó la asamblea en el auditorio de la Casa de la Cultura Víctor Manuel Ovalles presidida entonces por Argenis Ranuarez Angarita, uno de los más fervientes partidarios de la Universidad Para San Juan. De la reunión resulté presidente de aquel comité y comenzamos un vasto operativo de telegramas, cartas, pronunciamientos, manifiestos, artículos de prensa, que fomentaron tal atmósfera como para que el Ministro de Educación doctor Luis Manuel Peñalver, considerara bastante sentida nuestra causa. Y de lo cual resultaron dos comisiones ministeriales: una bastante provisional en la que figuraron docentes de educación media de la localidad (Bartolomé Marín, Antonio Arcia y otros) y la de Estudio de Factibilidad de una Institución de Educación Superior Para San Juan de los Morros presidida por el doctor J-J-González Matheus y juramentada en agosto de 1975.
IV
La campaña Pro-Universidad fue un modelo de lucha que se esmeró en copar todos los espacios e incorporar a toda clase de individualidades, sin distingos políticos, sociales, ni intelectuales. Así como aprovechar todas las oportunidades, de manera tal que no hubiera ni una sola opinión que  se interpusiera en el objetivo central de la Universidad Para San Juan. Hablábamos de Universidad del Centro y acerca de la importancia geoestratégica del lugar, como expusimos en la prensa nacional y en un periodiquito multigrafiado denominado “San Juan Universitario”. Una prédica  que implicó  hacernos presente en cualquier evento al que nos invitasen o convocarlo nosotros mismos o crear las condiciones para que se efectuasen. De donde El Primer Encuentro de Intelectuales con la Universidad Para San Juan, que contó con la presencia, entre otros, de dos profesores de la Universidad de Nueva York que realizaban una investigación sobre historia en el país y me contactaron a tal fin. Procurábamos fechas conmemorativas y las usábamos, como la relativa al Centenario de Ortiz capital del Guárico, que nos permitió que fuese declarada provisionalmente capital del estado, y efectuar un fastuosa celebración con la presencia de numerosas personalidades, entre otras, el escritor Miguel Otero Silva, quien suscribió el documento a favor de la Universidad. No hubo intelectual vinculado a la zona que no contactásemos e instásemos a solidarizarse con nuestro empeño, de manera tal que Simón y Joselo hicieron suya la campaña a través de un programa diario  en Radio Rumbos, escritores de la talla de José Ramón Medina, Pedro Díaz Seijas, Julio De Armas, José Antonio De Armas, Darío Laguna,  el Chino Valera Mora, Julio César Sánchez Olivo, Pascual Venegas Filardo, Mario Torrealba Lossi se sumaron, con artículos o pronunciamientos públicos. Encuentros en Valle de la Pascua, en la Casa Nacional del Escritor, comités en la zona del Hierro, en Acarigua, San Fernando, Los Teques, Caracas.  Una labor de captación que sólo fue  posible por la decisiva participación de doña Elisa Pineda de Belisario como Coordinadora Regional del Comité, Argenis Ranuarez a nivel del municipio, Rafael Arturo Requena en Caracas, Manuel Manrique en Guayana y otros tantos lugartenientes como  Saida de Palmar Lara, Felipe Rodríguez El Poeta del Pueblo, Pedro Valera Mora, Pilar López, los hermanos Parra (Omar y Juan), Margot Bolívar, amén de los nombres antes citados y los que siempre se escapan en toda enumeración.     
V
Con un monto aportado por la Gobernación, la Comisión Ministerial costeó un estudio realizado por una empresa de planificación que presentó un voluminoso diagnóstico sobre el Guárico. En tanto persistíamos con el comité y una columna permanente en el primer diario fundado en la ciudad, La Razón Al Día, en el que se formularon críticas por presunta lentitud en la formulación de las razones para el objetivo propuesto y se vivieron roces entre auspiciadores  como con personas descreídas o inconformes con la idea de establecer una institución que alteraría un ritmo de aldeanidad que hasta ahora había caracterizado a San Juan. Habiendo experimentado, por mi parte, instantes de abatimiento ante la posibilidad de que fraguase nuestra lucha y que sólo la persistencia de Ángelo y de mi hermana Idilia, ayudaron a superar. Y conservo en mi memoria con cierta exactitud el día en que estando  en un velorio, don Ángelo observó que mi hermana, viuda ya, era novia del profesor José Ángel Agreda, Secretario Nacional de Educación de Acción Democrática, y me manifestó gozoso que “Ahora sí íbamos a tener universidad”-
VI.

   
El decreto llegó por carambola y está narrado en un discurso de Giovanni D´Angelis en homenaje rendido al profesor Ágreda. Contaba que se cumplían 400 años de la fundación de Santa Ana de Coro cuando el Presidente CAP salía hacia Falcón con el decreto de creación de la Universidad Francisco de Miranda, que la comunidad de aquel estado reclamaba. Mi hermana habló con su esposo antes de abordar junto con la comitiva presidencial un avión hacia Coro y Agreda expresó al presidente que no debía fundarse la de aquella región si no se erigía también la del Guárico, que esperaba también la suya. El presidente preguntó por la opinión de los rectores y Agreda aseguró su conformidad. Mientras que a los rectores les expresaba que el presidente esperaba de ellos su aval para crear la Universidad de San Juan. Y, en medio, de este intríngulis bien intencionado, surgió la Unerg, con una Comisión el 26 de julio de 1977,  en la que sí formé parte. Nuestra Comisión elaboró un Informe Final con recomendaciones para carreras en el Área Agropecuaria y en el de las Ciencias de la Salud, coordinadas por los doctores J. De J Montilla y  Luis Barrios Díaz, respectivamente. Aunque hubo que generar nuevas movilizaciones para que el Gobierno Nacional designase las primeras autoridades el 11 de Noviembre de 1978, un mes antes de elecciones nacionales, que incidieron en los comienzos institucionales. Aquel equipo iniciador estuvo integrado por el rector JJ Gonzalez, Eduardo Carreño Llamozas como Vicerrector Administrativo y Adolfo Rodríguez, como vicerrector académico. Desde entonces la Unerg no ha hecho más que avanzar. 



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viernes, noviembre 02, 2018

Alejandro Rodríguez Guzmán fue un ciudadano ejemplar





Por Misael Flores.
Alejandro Rodríguez Guzmán fue un ciudadano que se formó trabajando duro desde muy pequeño, lo que aunado a su ejemplar comportamiento ciudadano y a su permanente esfuerzo por su superación personal le permitió ocupar, después de ser repartidor de arepas en su pueblo cuando muchacho, cargos tan importantes como la Gobernación del Estado Guárico, entre otros que mencionaremos más adelante en este escrito. Y sobre todo ganarse el muy merecido respeto y estima de la gente de bien del colectivo guariqueño, así como de personalidades de otras regiones del país. Acumuló bienes de fortuna cónsonos con su trabajo y su ordenada vida, siendo su mayor capital el buen nombre que heredaron sus diez hijos y nietos.
Nace en El Tesoro, caserío aledaño a la población de Tucupido, el 04 de mayo de 1.909. Fueron sus padres Fernando Rodríguez Moreno y María Guzmán Arbeláez. Es Alejandro el menor de los hermanos donde se encuentran, entre otros: Juan Miguel, Fernando Antonio. Evarista, María Luisa y Virgilia. Su niñez y adolescencia transcurren en Tucupido. Desde muy joven es educado por su padrino don Reinaldo Torrealba, quien lo introduce en el mundo del comercio y la lectura, a la cual le dedicaba bastante tiempo, lo que lo conlleva a asegurar que fue un autodidacta, y así, con los conocimientos que va adquiriendo, va desarrollando su vida.
En 1.943 contrae nupcias con la señorita Olga Méndez Rubín, oriunda de Valle de la Pascua, quien fue su compañera y el gran amor de su vida y con quien estuvo unido hasta la muerte de ésta en 1.972. De esta unión nacen diez (10) hijos, quienes llevarán por nombres: María Mercedes, Alejandro, Olga Evarista, Fernando Gregorio, Orlando Rómulo, Javier, Perla, Octavio Alejandro, Morelia Piedad y Zoraya Juliana.
En su pueblo Tucupido, tierra de mucha pujanza agropecuaria para la época, lo vemos incurso en comercio, cría de ganado y hombre público. Ya en 1.945 es presidente de la Junta Comunal del municipio Tucupido, y en ese mismo año forma parte de la comisión nombrada por el presidente Medina Angarita que va a Estados Unidos a adquirir  vientres y reproductores de la raza cebú con la finalidad de mejorar los rebaños nacionales. Junto con otros criadores, don Alejandro funda la Asociación de Ganaderos de Tucupido.
También fue don Alejandro una de las personas que, con su constancia y dedicación, lograron elevar a Distrito Ribas el municipio Tucupido, dependiente para esa época del distrito Zaraza.
Don Alejo, como muchos amigos preferían llamarlo, hombre de gran visión futurista, preocupado por la necesidad de desarrollo de su pueblo. Así vemos que fue adquiriendo inmuebles para construir modernas edificaciones, como el edificio Teatro Ribas, el edificio Bicentenario, el local donde funcionaría la Clínica Doctor Ernesto Díaz Vargas. Uno de sus logros más significativos fue el conseguir para Tucupido la creación del Colegio María Inmaculada, dirigido por monjas de la Congregación “Hijas de María Madre de la Iglesia”, dotándolas del inmueble respectivo y en el cual todavía se imparte educación.
En el año 1.956 comienza don Alejandro a construir para la compañía Venezuela Atlantic, la urbanización Atlantic , hoy urbanización Tálon, siendo ésta una las más modernas para su época, dotada de viviendas, esparcimiento y recreación, no solo para sus moradores sino también para la población de Tucupido. Para la construcción de esta urbanización, don Alejandro contactó, a través de la Embajada de Italia, mano de obra calificada de albañiles, carpinteros y buenos trabajadores italianos que luego se enraizaron en la zona.
En su vida pública, don Alejandro es nombrado gobernador del estado Guárico en el año 1.972, ejer5ciendo la primera magistratura hasta marzo de 1.974, dejando su huella de honestidad y eficiencia como gobernador esparcida por todo el Estado, pues no hubo ciudad, pueblo o caserío que no sintiera el paso de la misma.
Como anécdota, nos cuenta su hijo Alejandro, que una vez notificado de la decisión del doctor Caldera de nombrarlo gobernador, los convocó a él y a la persona de su mayor confianza, señor Saturnino Correa, para informarles de tal nombramiento. Alejandro lo conmina a que no acepte, alegando que no tenía necesidad y ese cargo lo que podría era traerle problemas y preocupaciones, a lo que don Alejandro le contestó; “Hijo, que mayor satisfación para un hombre, que de repartidor de arepas en su pueblo llegue a ser gobernador de todo el Estado y poder servirle a toda su población.
Finaliza su gestión de Gobernador y ya viviendo en Valle de la Pascua, nos encontramos a don Alejandro ocupando posiciones como la de presidente de la Cámara de Comercio,  y también la del Rotary  Club, de la Asociación de Productores Agropecuarios del Distrito Infante (APADI) y siempre activo en todos los movimientos en pro del desarrollo integral de todo el estado Guárico.
Fue condecorado con la Orden Francisco de Miranda en su Primera Clase, debido a su aporte al desarrollo de la ganadería en el país.
En fin, don Alejandro Rodríguez Guzmán fue un hombre muy devoto al Sagrado Corazón de Jesús, un hijo fiel al Estado que lo vio nacer, muy buen hijo y hermano, inmejorable esposo, padre y abuelo, hombre muy familiar, amigo de los amigos y, sobre todo, de una generosidad y bondad inquebrantable  hacia sus semejantes. Y retomando las palabras de ese insigne historiador, profesor Alejandro Berroeta, cuando escribió que “ese portentoso e inmenso corazón, que siempre tenía un espacio para la necesaria y oportuna ternura, dejó de sonar un 12 de julio de 1.980.

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sábado, octubre 27, 2018

La radio en valle de la pascua... Antecedentes históricos.


El historiador guariqueño plantea en este articulo los orígenes de la radiodifusión en la Ciudad de Valle de la Pascua.Los antecedentes se remontan al año 1949, cuando Luis Adolfo Melo fundó la Publicidad Guárico y con cuatro altoparlantes colocados en diferentes esquinas de la ciudad transmitía programas y avisos comerciales y sociales desde las siete de la mañana hasta las nueve de la noche.


Por FELIPE HERNÁNDEZ G.


La historia de la radio en el estado Guárico comenzó a mediados del siglo XX cuando se abrieron las primeras radios en Amplitud Modulada (AM) en San Juan de los Morros, Valle de la Pascua y Zaraza. Los antecedentes en Valle de la Pascua se remontan al año 1949, cuando Luis Adolfo Melo fundó la Publicidad Guárico y con cuatro altoparlantes colocados en diferentes esquinas de la ciudad transmitía programas y avisos comerciales y sociales desde las siete de la mañana hasta las nueve de la noche.

El año 1950 se estableció en Valle de la Pascua el ingeniero Carlos Poleo, propietario en ese entonces de las emisoras “La Voz del Tigre” en El Tigre y “Ondas Porteñas” en Puerto La Cruz- estado Anzoátegui, su idea: instalar una estación de radio en Valle de la Pascua. Para ello compró la Publicidad Guárico a Luis Adolfo Melo, y solicitó los permisos ante el Ministerio de Comunicaciones y el Concejo Municipal de la época.

Con el nombre de Radiodifusora La Pascua YVLO, 1370 kilociclos inició el período de prueba el tres de noviembre de 1952. El 28 de noviembre de ese año fue inaugurada oficialmente. En 1955 la emisora fue comprada por los señores José Rafael Negrón y Carmen Khan. Aquí comienza lo que se podría considerar la segunda etapa de la emisora. Posteriormente, el primero de noviembre de 1971 la emisora fue vendida nuevamente a la compañía Intrasol de los señores Simón Moreno Moreán, Evangelo Yanopoulos y Mario Casamassima. Radio La Pascua significó para Valle de la Pascua la entrada al mundo de la información de una ciudad que en los años cincuenta experimentaba un franco crecimiento, producto de la migración rural-urbana y del establecimiento en la zona de compañías petroleras y florecientes comercios.

La segunda emisora que se estableció en la ciudad fue Radio Enlace 860 AM, el 22 de junio de 1990. Siendo sus propietarios los señores Omar Camero Zamora y su hijo Omar Gerardo Camero Álvarez. El 28 de noviembre de 1992 fue inaugurada Radio La Pascua FM, de la compañía Intrasol; y el 25 de septiembre de 1995 inició su programación Radio Ambiente 96.1, cuyos propietarios iniciales fueron el Arq. Manuel Matos Charmelo, la Sra. Carmen Teresa Alcalá de Matos, el Prof. Ramón Santiago Martínez y el Sr. Juan Francisco Champión; en la actualidad, dicha emisora es propiedad del afamado cantautor Reinaldo Armas.

A partir del año 2000 se han establecido las emisoras FM: Guariqueña 93,5 (Buenísima 93.5); Auténtica 90.5; Alternativa 100.7;Ambiente 96.1 FM; Buenísima Plus 101.5 FM; Deportiva 98.3 FM; Deportivísima FM; Dinámica FM; Estirpe FM; Excelente 92.1 FM; Expresión 90.5 FM; Garcitas Stereo 101.1; Kairos 104.5 FM (Tiempo de Dios); Kolor FM; Luz Guerrera 93.5 FM; Mega Latina 97.9 FM; Onda La Superestación 89.7 FM; Platino 102.3 FM; Popular 106.1 FM; RNV 88.9 FM (Canal informativo); Stilo 107.1 FM; Talento 102.7 FM; Vida 94.1 FM, Retro Radio on Line, entre otras.

A modo de corolario, es importante señalar que la radio como medio informativo siempre ha tenido una gran importancia en el estado Guárico y por ende en Valle de la Pascua, por lo extenso de su territorio y las numerosas comunidades rurales que existen en su geografía, en ese sentido, puede decirse que la radio como medio de comunicación masivo, además de informar, también ha cumplido una importante labor cultural, especialmente en lo referente a la promoción de la música, el folclore y la organización de eventos y actividades que además de culturizar también promueven la participación de la población en diversas actividades que contribuyen al bienestar ciudadano, promoviendo la convivencia , el bien común y combatiendo el flagelo de las drogas y otros tantos problemas que afectan el bienestar colectivo.

* El autor es Cronista Oficial del Municipio Leonardo Infante- Valle de la Pascua

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viernes, septiembre 21, 2018

El camino Crespero y la revolución legalista


La revolución Legalista tomó ese nombre, porque sus integrantes –además de Crespo, los generales Ramón Guerra, Wenceslao Casado y José Manuel "el Mocho" Hernández--- no estaban de acuerdo con las nuevas reformas a la constitución propuestas por el gobierno de Andueza Palacio
               
FELIPE HERNÁNDEZ G*.

La Revolución Legalista fue una guerra civil encabezada por el general Joaquín Crespo Torres, que tuvo como causa el movimiento continuista del presidente Raimundo Andueza Palacio, quien pretendía perpetuarse en el poder mediante una reforma constitucional. Aunque constitucionalmente estaba estipulado que su período terminara el 20 de febrero de 1892, Andueza Palacio planeó reformar la Constitución con el fin de prolongar su estadía en el poder por dos años más, motivo por el que fue llamado por sus adversarios continuista.

En ese orden, Joaquín Crespo se alzó en armas el 11 de marzo de ese año en su hato “El Totumo”, al sur de San José de Tiznados en el estado Guárico, dando inicio a la guerra, que como la candela rápidamente se propagó por todo el país, tomando como bandera el argumento según el cual: “Los integrantes de este movimiento no están de acuerdo con las nuevas reformas hechas a la constitución, ya que las consideran continuistas, porque alarga el período presidencial”.

La revolución Legalista tomó ese nombre, porque sus integrantes –además de Crespo, los generales Ramón Guerra, Wenceslao Casado y José Manuel "el Mocho" Hernández--- no estaban de acuerdo con las nuevas reformas a la constitución propuestas por el gobierno de Andueza Palacio, a las que consideraban continuistas, porque, entre otras cosas, proponía alargar el período presidencial a cuatro años y los revolucionarios sostenían que se debía nombrar un Consejo de Gobierno para que éste, a su vez, eligiera un presidente para el próximo bienio, según lo establecido en la Constitución vigente de 1881, conocida como la Constitución Suiza… Pero el gobierno, empecinado en continuar con sus aviesos planes, para combatir la revolución, nombró al médico y general Sebastián Casañas, quien ocupaba el cargo de comandante del ejército, antes había ocupado la presidente del Guárico (24/01/1874 hasta el 11/03/1875).

Esta nueva guerra civil rompe abruptamente con el período de paz que desde 1870 había impuesto en el país el general Antonio Guzmán Blanco. Escenario de “sosiego político y militar”, que le había hecho decir irónicamente al presidente Andueza Palacio, que “en Venezuela ya ni los gallos peleaban”. Infeliz frase, pues la contienda armada que desató con su práctica ofertó una ingente contabilidad de encuentros militares y muertes no vivida en el país desde la Guerra Federal (1859-1863). La revolución Legalista desató odios inveterados y luchas políticas entre las facciones guzmancistas, rojaspaulistas, anduecistas y crespistas. El partido liberal amarillo, como nunca le había sucedido con anterioridad, “estaba escindido en múltiples cabezas”, tal como lo reseñara irónicamente El Diablo, periódico humorista caraqueño.

Como consecuencia de la guerra civil que generó la revolución Legalista, en Valle de la Pascua y sus caseríos, quedó para la posteridad el recuerdo del camino crespero en las inmediaciones de los vecindarios de Jácome Abajo y Jácome Arriba. La historia es como sigue:

Con la excusa de alimentar las tropas que acompañaban a Crespo y su revolución, éste ordenó a los soldados y peones que mantenía en sus propiedades agrícolas en el oriente y sur del Guárico, recoger el ganado “realengo” que consiguieran en las sabanas del sureste de la entidad y lo llevaran hasta su finca “El Totumo” en los Tiznados, así como a Parapara, San Juan de los Morros o Villa de Cura, donde eran apotrerados, no sólo para alimentar las tropas sino también para venderlo.

Aunque la revolución llegó a su fin el 7 de octubre de 1892, cuando el general Joaquín Crespo, a la cabeza de 10.000 hombres y bajo un torrencial aguacero, entra a la ciudad de Caracas y toma el poder, el saque de ganado “realengo” de las sabanas del Guárico continuó durante todo el período de su segunda presidencia (1892-1898), con la excusa de reales o supuestos alzamientos en contra de su gobierno. “El 7 de octubre de 1892 entró triunfante a Caracas una multitud de hombres y mujeres liderados por el general Joaquín Crespo. Ellos y ellas, durante aproximadamente seis meses de combate, defendieron la llamada Revolución Legalista” (Inés Quintero: 2001).


El general Crespo tuvo posesiones agrícolas y viviendas en el municipio Infante, específicamente en Parmana (los hatos Tortuga y Guanayen) en Espino (una vivienda de tapia y rafa y techo de moriche), y en Valle de la Pascua (una vivienda en la calle El sol ---actual calle Guasco--- a media cuadra de la plaza Bolívar y de la catedral, casi al frente de la alcaldía, donde sede actual de la Escuela de Especialidades “san José”, así como un hato en el sitio de “La Sabana”, hoy llamado “El Páramo”, al noroeste de Valle de la Pascua).

Fue mucho el ganado del sureste del municipio Infante fue arreado hacia posesiones cresperas en el noroeste del Guárico y en el centro del país. En ese sentido, el ganado que era recogido como realengo (confiscado) en las inmediaciones de Parmana se le iba sumando el que encontraban en su recorrido por los sitios de Chimire, Centella (Las Piñas), La Arenoso, La Candelaria, La Arenosa, Rabanal, La Furia, Acerito, Espino, Bastardero, Mulatal, La Llanera, La Barrosa, Apamate, El Burro, La Barrosa, El Caribe, Melaito, Corozalito, Las dos Palmas, Las Mangas, Jácome Abajo…

El camino crespero se iniciaba en el caserío Jácome Abajo, aproximadamente en las inmediaciones del predio donde en la actualidad está la vivienda de Manuelito Díaz Ledezma, pasaba por el tapón de la laguna “La Escobalera”, seguía hacia “El Alto”, posesión que fue de Juan Manuel Bolívar y luego de don Felipe Hernández Bolívar, seguía por donde ahora está la finca de Baudilio Escobar Arzola, pasando por el frente de las posesiones de Juan de Jesús Higuera, Pancha Higuera, Ángel y Anselma Arzola hasta llegar a posesión “La Leareña” de don José Norberto Leal, en inmediaciones de donde ahora está construida la escuela del vecindario Jácome Arriba. En ese lugar se bifurcaba la vía. A la derecha la que conduce hacia el sitio de “Los Alcaravanes” en la carretera nacional que va al caserío Corozal y Valle de la Pascua; y a la izquierda la carretera rural que conduce a los caseríos Los Cañitos y Los Bálsamos (en la actualidad Los Bálsamos es un barrio al suroeste de Valle de la Pascua), de ahí enfilaban hacia El Páramo-El Desparramadero pasando por el pueblo de Lezama hasta llegar a su destino. 

Como se puede ver, el llamado camino crespero, propiamente dicho, se extendía por la ruta siguiente: Jácome Abajo - Jácome Arriba - Los Cañitos - Los Bálsamos - El Páramo - El Desparramadero… famoso era el camino crespero, una pica abierta paralelamente a poca distancia del camino real, por donde los soldados y peones del general Crespo Torres desechaban el camino real que conducía a Valle de la Pascua. Así pasaban el ganado robado que ellos llamaban realengo, ganado confiscado para alimentar la tropa que participaba en los levantamientos y alzamientos de la Revolución Legalista iniciada el por el general Joaquín Crespo, el 11 de marzo de 1892, además de engrosar la fortuna del caudillo.

 ¿Por qué desechaban el camino real y pasaban el ganado por esa pica en las inmediaciones de Valle de la Pascua? Porque en esta población vivían muchos de los dueños de ganado que por las diferencias climáticas, en el período de sequía sacaban sus ganados para que pastaran en sus hatos y fincas en las sabanas de Parmana, La Peña de Marrero, Espino y otros sitios localizados en las inmediaciones del Orinoco medio. Así evitaban que los dueños se percataran de la sustracción del ganado que pastaba en sus propiedades.

REFERENCIAS

BOTELLO, Oldman. (1998): Los Tiznados. Orígenes de San Francisco y San José de Tiznados. Caracas: Congreso de la República de Venezuela. Ediciones de la Cámara de Diputados.

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DÍAZ LEDEZMA, César. (2013): Entrevista. Valle de la Pascua, jueves 10 de octubre de 2013.

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  UNESR-Cronista Oficial del Municipio Infante. Valle de la Pascua // fhernandez457@gmail.com

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