sábado, noviembre 28, 2020

Sí a la Consulta Popular de la Oposición

FOTO REFERENCIAL | La sociedad civil se organiza para este proceso político


Por Trino Márquez

La consulta popular prevista para realizarse entre el 5 y el 12 diciembre es la respuesta política de las 27 agrupaciones opositoras firmantes del documento en el cual denuncian por fraudulentos los comicios del 6 de diciembre. Fue la jugada ideada ante la decisión del régimen de mantener esas elecciones, a pesar de la solicitud de los partidos venezolanos y la Unión Europea para que fueran postergadas hasta una fecha que garantizara las condiciones mínimas que les permitieran a los candidatos desplegar su campaña y a los electores mantener contacto con los aspirantes.

La unidad monolítica en torno a la negativa de presentarse a esa cita no fue posible. La fracción reunida en la Mesa de Diálogo Nacional, integrada por varias microorganizaciones, decidió desde hace tiempo entenderse con el régimen para limarle sus aristas más filosas. Por la misma época en la cual este entendimiento se producía, aparecieron los ‘alacranes’, grupo de choque utilizado por Nicolás Maduro para expropiarles Primero Justicia y Acción Democrática a sus genuinos representantes. La ‘oposición oficial’ –esa que promueven los gobiernos autoritarios urgidos de una hojita de parra para no mostrar toda su impudicia ante el mundo democrático- pasó a estar conformada por los miembros de la mesita de noche y por los arácnidos. A estas facciones hay que sumar dos grupos. Uno en el cual se encuentran núcleos e individualidades que antes se conocían como los ni-ni. La otra ala está integrada por parte de los disidentes del madurismo o chavismo no madurista. Se trata de un mosaico variopinto en el que se mezclan organizaciones minúsculas con distintos puntos de vista e intereses, unidos por el deseo de participar en las votaciones del 6-D.

La abstención será muy alta. Probablemente superior a 70%, según proyectan distintas encuestadoras. Esa cita no despierta ningún entusiasmo. En medio de una crisis tan pavorosa como la desatada por la negligencia y corrupción del gobierno durante los últimos ocho años, resulta imposible que unas elecciones parlamentarias que no significan ningún riesgo para el responsable de la catástrofe generen algún atractivo. Son demasiado insípidas y acomodaticias. El país está deshaciéndose y el gobierno y sus aliados les dicen a los ciudadanos que vayan a sufragar porque el Ejecutivo necesita ponerle un poco de colorete a su desgastada imagen nacional e internacional. Pésimo chiste.

En este ambiente tan negativo, el desencanto no afecta solo al régimen. También golpea la credibilidad de la oposición reunida en torno al rechazo a las votaciones del 6-D. El hecho de no haber acabado con la usurpación, ni haber logrado el gobierno de transición, ni las elecciones libres –metas trazadas a comienzos de 2019- ha averiado la credibilidad en el liderazgo nacional e internacional comprometido con el cambio. Mucha gente piensa que ya pasó el momento de las consultas y debe pasarse a las acciones concretas. Pero, ¿cuáles acciones y quiénes serán los sujetos que las emprendan? Esas preguntas obvias no las responden los escépticos. Ni siquiera se las plantean.

En las condiciones actuales del país y de la oposición democrática, no es mucho lo que puede hacerse. El bloque dominante –conformado por la cúpula del Gobierno, del Psuv, el Alto Mando militar y las bandas irregulares- exhibe una solidez granítica. Esos cuatro factores conforman una corporación bien engranada.

Frente a ese aparente hermetismo es indispensable dar señales de vida. Demostrar que a pesar de que la oposición se ha debilitado, no ha claudicado, ni perdido la iniciativa.

Resulta imperativo enseñarles a los venezolanos que esperan un cambio, a la nomenclatura del régimen que pretende petrificar la situación y a la comunidad internacional que nos apoya, que existe el ánimo suficiente para seguir luchando por unas elecciones libres, justas y verificables. En razón de esta necesidad, considero que las próximas semanas hay que dedicar todo el esfuerzo posible para tratar de que la consulta popular sea exitosa.

Juan Guaidó y algunos pocos dirigentes más han asumido con devoción la tarea de animar la gente para que participe en el llamado. Sin embargo, ese reto titánico no puede ser afrontado solo por un núcleo de vanguardia. Hay que incorporar a la mayor cantidad posible de ciudadanos. El desafío consiste en contrastar el seguro fracaso de la convocatoria del 6-D, con una concurrencia masiva el 12-D a los centros donde se recogerán las firmas para rechazar el bodrio parlamentario y demandar que se realicen tan pronto como sea posible unas elecciones nacionales libres.

Los bielorrusos todavía están saliendo a protestar luego del escandaloso fraude perpetrado hace meses por Alexander Lukashenko. Los venezolanos tendremos que hacer lo mismo porque Maduro pretende atornillarse aún más a Miraflores, convocando unas elecciones que solo persiguen diferir el inicio del ciclo que conduzca a la constitución de un gobierno reconocido por los países democráticos.

La jornada del 12-D y los días previos hay que asumirla con el deseo de demostrar que los demócratas somos la inmensa mayoría. @trinomarquezc

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Alida Villanueva, toda una vida en defensa de la cultura popular

El profesor e historiador José Aquino destaca en esta crónica el perfil de la artista Alida Villanueva, una de esas personas que trabaja incansablemente por mantener las tradiciones en la región llanera. Esta destacada ciudadana, graduada en Educación Mención Desarrollo Cultural, en la Universidad Simón Rodríguez, nacida en Cazorla, población localizada al sur del Estado Guárico, es una digna representante con su trabajo en defensa de la diversidad cultural y respeto por las tradiciones, irradiando de esta manera con sus actividades la integración entre los pueblos, como única vía para llegar a una sociedad más justa en que reine la paz y la solidaridad global.

FOTO YOBANI RAMÍREZ | Alida Villanueva: Una mujer llanera, promotora de la cultura popular

Todas las actividades que realizan los hombres cumplen mayormente un beneficio social, con el fin de satisfacer sus necesidades tanto materiales como espirituales a través del tiempo. Son fundamentales para la vida de los pueblos, a través de esos conocimientos, creencias, actividades artísticas, costumbres u otras habilidades adquiridas en la interacción entre de los ciudadanos de una localidad, región, nación o el mundo. Forman parte de la cultura y, es fundamental para el avance del anhelado bienestar en las sociedades .Principalmente si se impulsa desde las comunidades, escenario más propicio para la compartir todas sus creaciones.

Así nace, la cultura popular tan necesaria para fomentar y difundir todo ese conjunto de manifestaciones artísticas y folklóricas, que emanan directamente del sistema de creencias, valores y tradiciones de los pueblos ,en momentos en que el modelo de globalización impuesto por los dueños del capital , quieren impulsar mediante la uniformidad de actividades a escala mundial o planetaria, con la única finalidad del beneficio monetario para sus corporaciones , en detrimento de las creaciones realizadas por los habitantes de las comunidades y las regiones , con el interés máximo de vender masivamente sus productos ,tanto materiales como intelectuales.

Por tal motivo, los cultores son indispensables para preservar la identidad cultural de las comarcas .Una de esas personas que trabaja incansablemente por mantener las tradiciones es la licenciada Aída Villanueva. Esta destacada ciudadana, graduada en Educación Mención Desarrollo Cultural, en la Universidad Simón Rodríguez, nacida en Cazorla, población localizada al sur del Estado Guárico. Zona dedicada a la actividad ganadera con una particularidad artística formada desde la ocupación española durante el periodo colonial. Asumió el compromiso por vocación de trabajar en el área pedagógica, en las que combina su actividad docente, con la de socialización e investigación en diferentes centros de enseñanza de los niveles de Primaria y Secundaria de la Villa de Todos Los Santos de Calabozo, en la modalidad de bailes típicos y demás artes escénicos. Desde su etapa de infante pudo demostrar sus aptitudes, lo que motivó a cursar sus estudios relacionados con esta habilidad con el fin de perfeccionar y desarrollar su carrera profesional desde esta orientación.

Es necesario señalar que esta excelente educadora, no tiene solamente un gran dominio de las distintas formas expresivas, físicas, emocionales y de movimiento para los bailes tradicionales, sino que desde el punto de vista didáctico las sabe trasmitir a su alumnos .Muchos de sus estudiantes han representado con éxito en diferentes festivales y encuentros , tanto local y regional para satisfacción de esta docente en el logro de los objetivos propuestos, la institución escolar, así como también la comunidad que se deleita con las representaciones artísticas . Esta digna pedagoga socializa su sapiencia y habilidades en foros , talleres o en cualquier encuentro con el propósito de difundir y preservar este arte del zapateo tradicional , en sus diferentes manifestaciones en momentos en que otras danzas las quieren imponer para sustituirlas por una modalidad descontextualizada de la región . Realiza también investigaciones sobre las distintas peculiaridades del Joropo en el Estado Guárico y otras regiones del país, con el fin de difundirlo no solamente a sus educandos, sino también para que los promotores culturales de la localidad los conozcan y ejerciten.

Esta destacada emprendedora y promotora cultural no solo sobresale en la modalidad del baile tradicional, sino , también elabora manualidades de larga tradición ancestral, como el de tejer hamacas o Chinchorros ,en los diferentes tipos de hilos, tal como nuestros aborígenes los realizaran antes de la ocupación del territorio por parte de los españoles y posteriormente los usaran los llaneros , para descansar o para hospedarse en cualquier sitio.Del mismo modo esta artista ,sobresale en el arte de modelar distintas figuras y utensilios de arcilla ,demostrando alta capacidad para realizar dichos objetos por su excelente técnica en realizar esta expresión plástica.

Esta laboriosa artista llanera, toma en cuenta las tradiciones heredadas por los antepasados, en la elaboración de productos artesanales, como es el caso de la del jabón de la tierra, para uso la de higiene personal y el lavado de determinados objetos. De esta manera, se preserva una tradición que ha pasado de generación en generación de la cual esta destacada educadora, especialista en la rama cultural se interesa en mantener y difundir tanto para sus educandos, como para los diferentes centros educativos donde ha laborado. De igual forma se han beneficiados las comunidades con los cursos y talleres que imparte de manera desinteresada cuando a bien la soliciten.

Esta guariqueña, es una prominente cultora del velorio de Cruz de Mayo ,una de las festividades más importantes de la religiosidad popular en Venezuela ,no solamente en la organización de dicho acto ,que consiste en la ornamentación del saltuario ,sino también como participante en las diferentes actividades de la celebración, reflejadas en juegos, cantos, oraciones y alabanzas en honor al símbolo más representativo de la religión Católica .

Toda esta actividad realizada por esta educadora, en aras de resaltar las manifestaciones de la cultura de la región, de la misma manera de su preservación y difusión en tiempos que las tendencias hegemónicas de la globalización o mundialización, quieren ejercer su dominio con una cultura única. Alida Villanueva, es una digna representante con su trabajo en defensa de la diversidad cultural y respeto por las tradiciones, irradiando de esta manera con sus actividades la integración entre los pueblos, como única vía para llegar a una sociedad más justa en que reine la paz y la solidaridad global. <7p>


José Aquino es doctor en Ciencia de la Educación, historiador y promotor cultural. Profesor Titular Jubilado de la Universidad Rómulo Gallegos, estado Guárico. Venezuela

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jueves, noviembre 19, 2020

El Llano Magnificado y disminuido

Adolfo Rodríguez 

 

ILUSTRACIÓN: Al sur de las Mercedes del Llano (Foto de ARR).

La ardua empresa de comprender a Venezuela debe mucho a los positivistas. Sobre todo a Laureano Vallenilla Lanz (10-11-1870 * 16-11-1936). Se esmera en despejar a fondo aquella maraña de desolaciones que deja el siglo XIX y saca sus conejos del sombrerito del determinismo. Aunque se esfuerza en demarcarse de etiquetas: “La historia, como la vida, es muy compleja. No la historia inspirada en el complejo simplista que sólo ve en nuestra gran revolución la guerra contra España y la creación de nuestra nacionalidad, sino la que profundiza en las entrañas de aquella espantosa lucha social, estudia la psicología de nuestras masas populares y analiza todo el conjunto de deseos vagos, de anhelos imprecisos, de impulsos igualitarios, de confusas reivindicaciones económicas, que constituyen toda la trama de la evolución social y política de Venezuela” (Vallenilla L, 1991, p. 75).

Sus meritorios esfuerzos representan, por lo tanto, sondas husmeando en ese temerario compromiso de descomponer y reconstruir lo inasible. Sus vislumbres repuntan finalizando el siglo XIX y resuenan aún en el destartalado XXI. Ratificado, discutido, rechazado, poco evadido, procede situarlo en su tiempo, ciertas tradiciones, insistencias; degustarlo a partir de los derroteros por donde insólitos traspiés ha dado el país. Lectura que me permito desde ese llano y esos llaneros que alborotan en su obra.

Una suerte de causalidades vincula fuertemente alrededor de ese par mítico: la asociación caballo y llanura con lo que denomina bandolerismo. Y la de éste con el caudillismo y el gendarme necesario. Cadena de negatividades que culmina en una presunción, no siempre ejercida gloriosamente.

En conferencia dictada en el Círculo de Bellas Artes de Caracas, el 1 de agosto de 1914, con afirma, sin ambages, la idea de Venezuela como estructura supranacional ya cumplida: ”Hablemos de sociedad, pueblo, Nación, Estado (…) cual fuere muestra formación étnica, Venezuela constituye una entidad Social, psicológica y política perfectamente definida aun comparándola con las otras naciones Hispano-América. Existe el tipo venezolano como existe una sociedad, un Estado, una Nación venezolana. Y me atrevo a afirmar que el sentimiento de nacionalidad y de Patria, la “solidaridad orgánica”, se hallan entre nosotros tan fuertemente arraigados y tan sólidamente establecidos como en cualquiera de las viejas nacionalidades que son la resultante de un proceso secular, a pesar de nuestro mosaico étnico y de nuestra corta edad”.

Conviene en que todos los venezolanos “tenemos algo de llanero”. A cuyo efecto un presunto individualismo y subsecuente caudillismo nacional dimanantes “del modo de vida gestado en el medio físico llanero”. Temeridad que esgrime ya en 1919: “en Venezuela, aun los que nacemos en las cordilleras y las costas tenemos algo de llaneros (1930, p. 344). La circunstancia histórica derivándola de un factor: “el caudillismo nacido de las patas de los caballos empujó violentamente la evolución igualitaria e impuso al país el sistema efectivo de Gobierno por encima y casi siempre en contra de las constituciones importadas” (p. 349).

Desprendiendo, también, distintivos nacionales, más o menos de índole permanente: “en aquellas hordas semi-bárbaras existían los gérmenes poderosos que habrían de determinar los rasgos inconfundibles del Carácter Nacional” (p. 353). “en los países de llanura, como el nuestro, donde la gran parte de la población se había conformado en la vida pastoral y nómada, con todos sus caracteres de individualismo y de barbarie, la revolución asumió fases tan sangrientas, su ferocidad llegó a tal extremo, que las relaciones de aquellos días pavorosos parecen páginas arrancadas a los historiadores que más dramáticamente han descrito la invasión de los bárbaros germanos” (1956 (1921): 84-85).

Cierto “individualismo bárbaro característico de los pueblos pastores” patentizado en “aquel estado de anarquía espontánea”, extensivo a toda Hispanoamérica, “con manifestaciones más bárbaras y sangrientas, más individualistas e igualitarias en aquellos donde prevalece la llanura y la vida pastoral se había desarrollado con todos sus caracteres disgregativos, constituyendo grupos o clases nómades, antagónicos, sin sujeción posible a ningún régimen regular de gobierno, uniéndose ocasionalmente bajo la autoridad temporal de un caudillo, “para llevar a todas partes, a su paso, el terror y la devastación ” (Ib., pp 85-87)

Pormenores, cuyo origen remonta a una de las modalidades en que se forma el llanero de la Orinoquia colombo-venezolana: el caballo y la llanura. Configuración o “constitución geográfica” que le endosa “consecuencias necesarias y fatales”, de acuerdo con teorizaciones euro céntricas que lo asisten:

“Donde existen llanuras y caballos existen bandoleros, asienta Hellward y Schweiger, refiriéndose a lo que aún hace pocos años sucedía con los nómadas de la Mesopotamia respectos a las autoridades turcas, pone a las claras la situación de los llaneros venezolanos en la época colonial y da la clave de los sucesos posteriores...” (1952): 111). Apoyado en Sarmiento, para quien “Es un axioma de sociología americana, el postulado de que en Hispanoamérica el Caudillismo surgió de las patas de los caballos”. Induciéndolo a establecer que “Los pueblos pacíficos y sedentarios no producen caudillos militares” (IBID, pp. 161, 218).

“acción fisio-psicologíca impuesta por el medio...” (1953 (1930) : 171). El papel jugado por los llaneros en el proceso de la independencia, le permite inferir peso decisivo “en el desarrollo histórico de Venezuela” por esas potencias instintivas”. Insistiendo que “en aquellas hordas semi-bárbaras existían los gérmenes poderosos que iban a determinar los rasgos inconfundibles del Carácter Nacional...” (IBID: 188). Y remachando que “el individualismo surgido de las ruinas de la sociedad colonial impuso un elemento de gobierno”, que denomina “el patrocinio militar, la supremacía del más fuerte, del más sagaz, del más vigoroso, del más valiente”, vínculo que “sin destruir la libertad individual ni la igualdad característica de los pueblos pastores… estableció sin embargo una subordinación jerárquica de donde surgió también, como en la Edad Media europea, nuestro feudalismo caudillesco…” (1958 – (1921) : 88).

Presupuesto que amplía en 1929 para legitimar, a partir de principios doctrinarios aportados por Taine, el imperio de gendarmes electivos o hereditarios “de ojo avizor, de mano dura, que por las vías de hecho inspira el temor y que por temor mantiene la paz” (1952 (1929) : 119).

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA CONSULTADA 

VALLENILLA LANZ, Laureano Cesarismo Democrático. Caracas, Tipografía Garrido, 1952. VALLENILLA LANZ, Laureano Crítica de sinceridad y exactitud. Caracas Ediciones Garrido, 1956 VALLENILLA LANZ, Laurean Disgregación e integración. Caracas Tipografía Garrido, 1953. 

ILUSTRACIÓN: Al sur de las Mercedes del Llano (Foto de ARR).

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jueves, octubre 15, 2020

El inesperado Adiós de Felipe Hernández

El historiador y profesor universitario, José Manuel Aquino, recuerda la trayectoria vida del doctor Felipe Hernández González, Cronista Municipal de la Ciudad de Valle de la Pascua, recientemente fallecido en aquella localidad. En este artículo, Aquino repasa las dimensiones de este gran hombre de la cultura guariqueña desde su actuación como gremialista, docente e historiador reconocido.

In memoriam

Por José Manuel Aquino H.

El día sábado 3 de octubre de 2.020, en horas de la noche, las redes sociales estuvieron activas en el ambiente académico por la región llanera, con la noticia del deceso del insigne profesor universitario e historiador Doctor Felipe Hernández. La nota luctuosa fue difundida por el cronista de Ortiz, profesor Fernando Rodríguez Mirabal. A Felipe lo conocía desde su estancia en la ciudad de Valencia, cuando él cursaba estudios en la Facultad de Educación de la Universidad de Carabobo, a mediados del año 1.977, cuando quien escribe entró a cursar el tercer semestre en la especialidad de Ciencias Sociales en dicha institución. A partir de ese tiempo, comenzó un inquebrantable aprecio. Desde esa época se destacó por su alto grado de solidaridad con sus compañeros de curso y, especialmente, por el equipo de estudio integrado por Gloria Salinas, José la Gruta, Raúl Ruiz, Arturo Franceschi y Coromoto Domínguez. Demostrando no solamente su camaradería sino también el interés por la formación intelectual del colectivo. En los lugares de esparcimiento y en la biblioteca aportaba no solo sus conocimientos a cualquier otro estudiante que le solicitara su asesoría; también, de manera, desinteresada prestaba sus libros para cualquiera que los necesitase.

Por otra parte, debemos destacar la más firme disposición por obtener una buena formación; por eso, constantemente, lo encontrábamos participando en talleres y foros que el Departamento de Ciencias Sociales programaba, con el fin de despertar el interés del estudiantado en el mejor desarrollo de su consecución académica y es, precisamente, en esos encuentros en que Felipe asistía regularmente conjuntamente con su equipo de estudio y ocupaban los primeros puestos de los eventos cuando floreció la amistad; de ahí radica su éxito como buen estudiante, porque ese intercambio de ideas le permitía no solo orientarse sino también averiguar más de los temas tratados. Así que al concluir su período académico acumuló excelentes calificaciones y una preparación tanto académica como intelectual que le generaría posteriormente ser un eficiente catedrático y un destacado investigador en la rama de las Ciencias Sociales.

Una vez obtenido el título de Licenciado en Educación, Especialista en Ciencias Sociales, con un excelente promedio que le garantizó estar ubicado en el primer tercio de su promoción de 1.981, con la opción de quedarse laborando en la Facultad de Educación de la Universidad de Carabobo, decide volver a su terruño, porque siempre consideraba que en la entidad guariqueña había oportunidades para laborar en Educación Superior en algún momento; porque la economía estaba en expansión debido al aumento de la actividad agropecuaria, en esa parte de la región llanera a través de la siembra de maíz y sorgo y esta demandaba todo tipo de servicios y especialmente el educativo, necesario para impulsar el bienestar de los pobladores. Su primera experiencia docente la tuvo en la Escuela Granja de San José de Tiznados, para luego laborar en la instituciones de Educación Media, Diversificada y Profesional de su ciudad natal, Valle de la Pascua, donde demostró su alta capacidad en el desempeño de su actividad docente en esa modalidad educativa, que le permitió por su currículo ganar un concurso para trabajar a nivel universitario.

Es necesario señalar que en ese lapso de tiempo, mientras Felipe Hernández, trabajó en Educación Media, incursionó en la actividad gremial como miembro activo de la directiva del Colegio de Licenciados en Educación en el Estado Guárico, acompañando a la Licenciada Azucena López de Álvarez en la conducción de dicha organización a mediado de los años 80, destacando logros importantes en el mejoramiento de las condiciones laborales de sus colegas. En su gestión, también, se consiguió aumentar considerablemente el número de agremiados a dicha corporación en Valle de la Pascua e incorporarlos al seguro corporativo de asistencia médica que promocionaba dicha agrupación, demostrando de esta manera la alta capacidad de liderazgo y de convocatoria para el logro de los beneficios sociales de sus colegas de Educación Media.

Un nuevo reto para este destacado paladín de la educación guariqueña, a finales de la década de los años ochenta del pasado siglo, forma parte del cuerpo profesoral del Núcleo de la Universidad Simón Rodríguez. En esa institución de Educación Universitaria desarrolla toda su capacidad tanto intelectual como gerencial al servicio de la comunidad vallepascuense, destacándose por su alto nivel de eficiencia y eficacia en el aula, al igual que en la realización de cursos de extensión universitaria, lo que le permitió recorrer la región actualizando los conocimientos a los miembros del magisterio regional y al mismo tiempo realizó una amplia actividad investigativa, específicamente en la reconstrucción histórica regional y local, ascendiendo al escalafón de Profesor Titular, cumpliendo así con los estándares de un excelente profesor universitario a nivel de pregrado y postgrado mediante el cumplimiento de las actividades de docencia, extensión e investigación universitarias, su éxito de gestión radicó en su permanente interés por perfeccionar el conocimiento. Realiza estudios de maestría y doctorado con gran esfuerzo, al tener que trasladarse desde su localidad, a la capital de la República para cursar y obtener el grado académico de Magister y luego el de Doctor en Historia en la Universidad Santa María.

Es necesario señalar asimismo que este docente también sobresalió en el campo de la gerencia universitaria al desempeñar con acierto la Dirección del núcleo en la institución mencionada durante el lapso establecido, cuando pudo demostrar su capacidad administrativa al valorar principalmente al personal del centro educativo, dando óptimos resultados de su gestión, a través de su marcado liderazgo que permitió llevar a feliz término una excelente planificación, organización, control y dirección de las actividades académicas.

Es importante hacer referencia de manera precisa y explícita de su gran labor investigativa en la reconstrucción de los procesos históricos, desde la matria o patria chica parafraseando al historiador mexicano Luis González. Es la microhistoria de su localidad el interés de este historiador, en indagar la relación temporoespacial mediante su excelente manejo de categorías para presentar los hechos desde una visión de totalidad, al estudiar los momentos del acontecer regional, local y parroquial. En sus escritos está reflejado su estilo de concebir la memoria colectiva de los pueblos, justificando debidamente la importancia del tema a tratar, acompañado siempre de un tratamiento en el buen uso de los tipos de fuentes, en cada una de las particularidades de estudio con el fin de analizar o rehacer el hecho dentro de un contexto espacial. Todas estas consideraciones antes señaladas fueron tomadas en cuenta a la hora de la designar cronista de la ciudad, por parte de la Cámara Municipal del municipio Leonardo Infante, por muerte del doctor Luis Fernando Melo, que antes había relevado al presbítero Rafael Ángel Chacín Soto.

Ante esta designación, como buen llanero de tener la responsabilidad al asumir todos los compromisos que se le presenten, se dedica a cumplir sus funciones como cronista de la entidad municipal, tal como lo estipula la Ordenanza Municipal y los estatutos que rigen la Asociación de Cronistas de Venezuela del cual era miembro activo. Le imprime su estilo personal al cumplir sus funciones inherentes a tal designación, que consiste no solamente en investigar, sino también en recabar, registrar y publicar los hechos y procesos de ese espacio, al igual que ser un celoso guardián en la preservación de la memoria colectiva y del patrimonio cultural de la localidad.

Todas estas disposiciones las cumplió a cabalidad, dejando honda huella en el acontecer historiográfico de las parroquias, la localidad y la región. Su libro Valle de la Pascua, en los llanos del Guárico (1725-2000), es una lectura obligada para conocer la historia de la ciudad llamada por los poetas la princesa del llano. Del mismo modo, la obra titulada Espino y Parmana (Crónicas y Apostillas).También debemos destacar las innumerables trabajos de investigación presentados en los diferentes encuentros de Historia Regional y Local en la Entidad guariqueña y en otros estados del país, en representación del Municipio Leonardo Infante.

De igual manera, gran cantidad de sus trabajos se encuentran insertos en los distintos portales de internet especializados en temas históricos, en el estado Guárico, entre los que se destaca el de Historiografías y Fuego Cotidiano y también aparecen en el diario digital Notipascua, sin dejar de mencionar que en su red social facebook se podrá comprobar la calidad de sus investigaciones con lenguaje sencillo los hechos históricos, aportando de esta manera con su conocimiento e integridad en el ejercicio de la escritura, calificativos expresados por el cronista, Alberto Pérez Larrarte en un encuentro de Historiadores en la ciudad de Barinas, en diciembre de 2.008 titulada: Ponencia para un libro de Felipe Hernández.

Es un serio revés para el haber historiográfico venezolano y la cultura guariqueña este inesperado adiós de Felipe Hernández, tal como lo expresara el Doctor Adolfo Rodríguez al conocer la noticia, pero su obra estará para ser estudiada y difundida a profundidad, tanto en su labor como docente como también en la de sus investigaciones históricas. Por tanto, es un paradigma a seguir para las nuevas generaciones por su entrega, sencillez y vocación de servicio para la cultura guariqueña. Por tal motivo, los próximos encuentros de Historia Regional de Historia deben ser propicios para estudiar su legado y trascendencia para la actividad académica a nivel regional y nacional.

Adelfo Morillo escribe en una de las páginas de la bitacora Calabozo tierra de dios Platón en el Diálogo Simposion, El Banquete, hace hablar a Sócrates, su maestro y a Alcibíades también discípulo de Sócrates, y sendos discursos expresan el invalorable tesoro de la amistad, vaya esta memoria de tiempos griegos, para enaltecer al amigo que se ha ido…

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sábado, octubre 10, 2020

Roso Vilera, una lanza en Carabobo

Uno de los próceres de la Independencia de Venezuela, natural de Ortiz, fue el Comandante Roso Vilera. Peleó en el ejército de José Antonio Páez, en Carabobo; y casó con la nieta de una prima del escritor costumbrista venezolano Daniel Mendoza, también nativo del pueblo de Casas Muertas. Su consorte se llamó Juliana Moreno Hurtado.

Por José Obswaldo Pérez

La vida y las actuaciones del Comandante Roso Vilera se sumergen en unas breves líneas de su Hoja de Servicio como Ilustre Prócer de la Independencia de Venezuela. Este joven llanero se convirtió en una importante figura militar nativa de Ortiz. Aunque no sabemos con claridad en qué año nació ni quiénes fueron sus padres. Sin embargo, se señala que fue hijo natural de María Antonia Vilera. Fue hombre de lanza y heroísmo. Desde 1812 formó parte del afamado Escuadrón de Ortiz, conformado por jóvenes orticeños que respondieron al llamado del cumplimiento del decreto de la Ley Marcial y las instrucciones del general Francisco de Miranda, llamado el generalísimo y comandante en jefe de las tropas patrióticas del país. Dicha convocatoria consistió en reclutar varones entre trece y sesenta años de edad para incorporarse al Ejercito Libertador.

Se trataba de un batallón de lanceros de la “mejor gente” lugareña de Ortiz. Contó con fuero de guerra y fue organizado y entrenado por el sargento José Manuel Olivares, bajo las órdenes del Coronel Luis Santinelli. Estaba conformado por unos 50 hombres aguerridos y patriotas. El brigadier español Domingo Monteverde y Eusebio Antoñanzas los acusó de “insurgentes” y quizás sea esta la razón porque Ortiz pagó con sangre su afrenta al ejercito realista con la toma de la localidad en 1812. Un hecho de la Guerra Magna en nuestra jurisdicción guariqueña que tiene una gran importancia historiográfica por la postura colectiva de sus habitantes frente al conflicto bélico. Dos años antes, La Gaceta de Caracas anunciaba que los pueblos del Guárico se habían abrazado a la causa independentista. Después vinieron las retaliaciones y muchos fueron los sacrificados.

Cuando Ortiz ardió en llamas, por provocación de las fuerzas realistas, era este pueblo distrito, perteneciente a la Villa de Todos los Santos de Calabozo o el llamado Cantón Sur del Departamento San Sebastián de los Reyes, tal como lo expresaba la primera Constitución venezolana, sancionada el 31 de enero de 1812. Precisamente, la población estaba floreciente y su crecimiento demográfico desde 1780 a 1813 era ascendente. Para esta última fecha, alcanzaba aproximadamente 2.000 habitantes, la cual estaba discriminada de la siguiente manera: 58% era gente blanca, 19 % mestizos (entre indios y negros), 15% pardos libres y 8% esclavos.

De ese universo étnico son aquellos hombres integrantes del Escuadrón de Ortiz pertenecieron a una geografía rural, cuyo paisaje albergaba el crisol de la insurgencia contra la opresión española. De una toponimia agraria basada en una estructura monoproductora, sustentada en la explotación de peones en los hatos y haciendas ganaderas. Entre estos individuos se citan a los hermanos Mujica, Santos Utrera, Miguel Antonio Pérez, Manuel Maldonado, Policarpio Díaz, Francisco Salgado, José Francisco Ramos (Capitán de Caballería), Antonio Mariam (Celador de Alta Policía), José Francisco Rodríguez, Evaristo Montenegro, Vicente Pérez, Remigio Tovar, León Ochoa, Vicente González, Antonio Tovar y otros. Todos naturales de Tigüigüe, Mesa de Paya, Los Cartoncitos, El Roble, Las Patillas, Puepe, Mapire, San Antonio y Cañafistula (Alfonzo, 1982; pp.21-22).

Roso Vilera debió ser de Mesa de Paya. Apellido que se funda mediado del siglo XVIII, en el Paya Abajo – recuérdese que existía Paya Arriba, en la actual Parapara-. Después de la pérdida de la primera República en manos del generalísimo Miranda, Vilera se alistó en el ejército del general José Antonio Páez. A su lado participa en la campaña libertadora del centro con ímpetu de luchador hasta el año 21, cuando llegó a la Batalla de Carabobo. En su participación militar logró conquistar el grado de Capitán. Más tarde, en Valencia, el 28 de noviembre de 1826, obtiene el grado de Teniente Coronel, graduado en Caballería (Dávila, 1924).

En julio de 1835, Vilera es uno, entre los orticeños, que acude con el Escuadrón al Hato San Pablo -en la jurisdicción de Ortiz-, propiedad del expresidente y general Páez, donde el Centauro lanza una proclama para enfrentar a los militares que se rebelan contra el poder civil del presidente José María Vargas, en la conjura conocida como la Revolución de las Reformas (Rodríguez, 1994; p.84; Arráiz, 2007; p.32). Desde este hato, Páez se puso en marcha para dominar la situación y restablecer el hilo constitucional. Por ello, el gobierno de Carlos Sublette, el 25 de abril de 1837, lo asciende a primer Comandante con mando en dicho escuadrón. Más tarde, el 12 de abril de 1839, en el segundo gobierno Páez le concedió letras de retiro con goce de sueldo.

El Comandante Vilera contrajo matrimonio en la Iglesia Parroquial de Santa Rosa de Lima de Ortiz, el 17 de septiembre de 1823, con Juliana Moreno Hurtado, hija legítima de Dámaso Moreno Mendoza y Rosa María Hurtado. Su mujer era nieta por línea paterna de doña Micaela Mendoza y Ramos, madre de Dámaso y hermana de José del Sacramento Mendoza y Ramos, padre del poeta y escritor costumbrista venezolano Pedro Daniel Mendoza García, también nacido en Ortiz, y mejor conocido como Daniel Mendoza (1823-1870), autor de "El Llanero en la Capital", publicado en el folleto Flores de Pascua, en 1846.

Entre los hijos de la pareja Vilera-Moreno cuenta con Rita Vilera Moreno, quien casó en la Iglesia Parroquial de Santa Rosa de Lima de Ortiz, el 6 septiembre de 1847, con su pariente Antonio Moreno Sierra, hijo de Juan José María de la Concepción Moreno y de Dolores Sierra. Antonio muere en la Parroquia Santa Rosa de Lima de Ortiz, el 20 de enero de 1857 y doña Rita lo hace en 1861, dejando huérfanos a tres hijos aún pequeños: Evarista, Ana Julia y Adolfo Moreno Vilera.

La mayor de los Moreno Vilera, doña Evarista- nieta de Roso Vilera- esposó en la Iglesia Parroquial de Santa Rosa de Lima de Ortiz, el 18 de junio de 1869, con Fernando Antonio Rodríguez Vargas, hijo de Aniceto Rodríguez Vargas y de María de Jesús Vargas. De esta pareja surge la prodiga familia Rodríguez Moreno, donde provendrán dos figuras destacadas del Ortiz contemporáneo: Nicanor y Arturo Rodríguez, ya fallecidos.

Evarista murió el 8 de septiembre de 1924, a la edad de 80 años, viuda. Fue sepultada en el Cementerio General de Ortiz, con solemnidad y con la Extremadura oficiada por el párroco Francisco Javier Peña. Sobre sus hermanos, sabemos que Ana Julia contrajo matrimonio con Ramón Loreto Pérez, hijo de José de Jesús Loreto Pérez y María Escolástica Pérez López; y de Adolfo aún desconocemos datos de su vida.

En la Casa de los Rodríguez-Moreno – en la vieja Casa de Baranda, ubicada en la Calle del Ganado o Calle del Llano (hoy avenida Dr y Gral Roberto Vagas)- las hazañas de la Guerra de la Independencia habían quedado guardadas en la memoria de doña Evarista Moreno Vilera, mujer férrea, locuaz y memorialista. En su sangre tuvo el linaje de aquellas familias mestizas, provenientes de Valencia, Cojedes y San Sebastián de los Reyes que se establecieron en Ortiz, desde tiempo coloniales. De ella supimos de la memoria viva de don Nicanor Rodríguez, quien nos contó en largas horas del mediodía aquellos anécdotas que venían del más allá. Supimos oírlos gratamente con detenimiento y como un buen sastre de la Historia, entre deconstrucción y reconstrucción, se fueron armando aquellos recuerdos del olvido.

El comandante Roso Vilera murió en Guaderrama, cerca de Barinas y su esposa obtuvo en el año de 1847 una pensión de viudez, refrendada por el Ejecutivo Nacional en el 52 y 67. En el año 1874, doña Juliana Moreno Hurtado hizo una nueva solicitud.

Fuentes bibliográficas

ALFONZO VAZ, CARLOS (1982): Los Muxica Guariqueños de la Independencia. San Juan de los Morros: Editorial Los Llanos.

ARRAÍZ LUCCA, RAFAEL (2007). Venezuela: 1830 a nuestros días. Caracas: Editorial Alfa.

DÁVILA VICENTE (1924). Diccionario Biográfico de Ilustres Próceres de la Independencia. Suramericana. Tomo I y II. Caracas.

PÉREZ A, JOSÉ OBSWALDO (2010, 19 febrero). Roso Vilera. San Juan de los Morros: Diario El Nacionalista, p.5

RODRÍGUEZ, ADOLFO (1994): El estado Guárico. Orígenes, Mundo y Gente. San Juan de los Morros: Ediciones de la Comisión regional Conmemorativa del V Centenario del Encuentro de Dos Mundo.

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