viernes, febrero 04, 2022

Ideas y mentalidades en los dos primeros siglos de existencia de la Villa de todos los Santos de Calabozo

Para comprender el desarrollo histórico de la Ciudad de Calabozo, el historiador José Aquino nos aproxima a la relación hombre medio–sociedad-naturaleza, con el fin de entender las transformaciones de su espacio en los diferentes órdenes: económico, político, social y cultural a partir de desde su conformación como villa hasta el presente.
Casco histórico

IMAGE | Casco Histórico de la Ciudad de Todos los Santo de Calabozo.

.José M Aquino H.

Estamos acercándonos a la celebración de los 300 años de la fundación de la ciudad de Calabozo. Por tal motivo, es necesario darle su importancia en cuanto a su desarrollo histórico y abordarlo para su estudio desde la relación, hombre medio –sociedad -naturaleza, con el fin de entender las transformaciones en los diferentes órdenes: económico, político, social y cultural a partir de desde su conformación como villa hasta el presente. Asimismo, tomando en cuenta la acción de sus pobladores en la búsqueda del anhelado bienestar, mediante un estudio de la historias de las mentalidades, como motor indispensables para comprender el grado de compromiso social en el largo transitar de las relaciones humanas y sus incidencias no solo desde la dimensión regional sino también su integración en el ámbito nacional y mundial. Todas estas consideraciones son necesarias acotarlas, más allá del análisis de las distintas corrientes historiográficas, con el fin darle una consideración científica desde una dimensión global. Examinando la actuación de las personas que asumieron un liderazgo en momentos trascendentales para colocar a la ciudad y sus habitantes en un centro de referencia obligado para la comprensión de los hechos históricos en las diferentes épocas.

En este sentido, es necesario considerar que antes de la llegada de los colonos españoles a la mesa de Calabozo y sus alrededores, estas tierras bajas y anegadizas, conformada con vegetación en gramíneas, acompañadas de ríos que van en dirección hacia el sur, para desembocar sus aguas al Apure y luego este espejo hídrico se traslada al Orinoco para descansar en el océano Atlántico. Por este territorio vivían y transitaban muchas comunidades aborígenes por esta red fluvial para aprovecharse de la pesca, la caza y la recolección de frutos de acuerdo a las condiciones de la temporada lluviosa o seca. Estas actividades de subsistencia se va intensificar en la la medida en que se acentúo el proceso de conquista y colonización en los territorio de la región costera y montañosa de las Provincias de Caracas, Barcelona y Cumaná, motivo por el cual, muchas comunidades autóctonas tuvieron que abandonar su territorio ancestral para no estar bajo dominio del colono español ,por tal motivo llegan a esta región en condiciones de seguir su vida nómada, a pesar que desde comienzos del siglo XVII, se fueron asentando los grandes hatos para la cría de ganado vacuno, mular, caballar y asnal. En estos territorios ubicados en los llanos de Calabozo, se encontraron familias apones, cumanagotos, guires, caribes y otomacos entre otras (Armas Chity,1970 p,24) ,procedentes de los llanos del Apure y Guayana en busca de alimentos para su subsistencia.

Esta realidad va a cambiar notoriamente a finales del siglo XVII, en lo concerniente a la fundación de pueblos, tanto en las zonas costeras del territorio de la provincias de Cumaná y Barcelona, al igual que la extensa y despoblada región de los llanos perteneciente a la jurisdicción de la entidad de Caracas. Apesar de contar con una actividad económica que se generaba en los hatos, los aborígenes andaban dispersos por ese territorio. Motivado a cambios en la política del gobierno español ,como consecuencia, en primer término , el incremento del contrabando ,el ataque de corsarios, piratas y bucaneros en zonas del litoral, así como la pretensión de Inglaterra y otras potencias europeas de ocupar territorios pertenecientes a esta colonia hispana .Esto asociado al interés de la nueva dinastía reinante en España ,los Borbones en realizar los cambios con el fin de obtener mejores ingresos a la corona por parte de sus súbditos en este lado del océano Atlántico a las actividades productivas ,ante el enorme gasto de de dinero en encuentros bélicos contra el gobierno inglés que dejó agotadas las arcas de la Corona. En consecuencia, el gobierno colonial que de antemano le había dado autorización a la congregación de los misioneros capuchinos en el año 1647, con su llegada a Cumaná después de no haber sido posible establecerse en la islas caribeña de Granada, con la finalidad de adoctrinar a los aborígenes a la fe católica y también cumplirían con la obligación de fundar pueblos o misiones e incorporarlos a un proceso de vida sedentaria como súbditos productivos para la realeza ibérica ,mediante oficios al servicio de la colectividad organizada.

Esta congregación religiosa durante su estadía en territorio venezolano ,fundaron más de 200 misiones y villa, específicamente en las localidades de las extensas llanuras pertenecientes a la Provincia de Caracas, tuvo dificultades de toda índole para realizar su cometido, a través de 7 Etapas, desde 1658, hasta comienzo del siglo XIX, (Carrocera,1972).Siendo en el Ciclo cuarto, desde 1720 a 1745, cuando en ese lapso, se funda la villa de Todos Los Santos de Calabozo , a pesar de los intentos realizados en el Segundo periodo (1678 a 1702) en fundar una urbe en 1694, en ese mismo lugar, con el nombre de Jesús Nazareno de Calabozo, lo que motivó a realizar nuevas estrategias para fundar esta población. Será bajo las gestiones del religioso Fray Salvador de Cádiz, unas de los interesados en cumplir los compromisos adquiridos en cuanto a la reducción, población y evangelización, en sus informes desde 1718 hasta 1752, destacan su comportamiento por cumplir los acuerdos con la corona española, en la sedentarización de los aborígenes de este vasto territorio, durante las difíciles condiciones de las temporadas lluviosas por las inundaciones y los intensos días soleados en el periodo seco. Cabe señalar, que ante la imposibilidad de agrupar a los aborígenes traídos de las riveras del Orinoco y demás ríos tributarios, vio la necesidad de buscar los aliados para el cumplimiento de esta empresa. Pobladores que trabajaban en los hatos en su mayoría canarios, realizaban trabajos como: alarifes, herreros, mayordomos en dichas unidades productivas, con su colaboración buscaban a los los nativos que desertaban (Carrocera, 1972).

Del mismo modo, este sacerdote fue adquiriendo relevancia en su desempeño por cumplir con su misión, destacando no solamente en el buen trato con los aborígenes, de los cuales la historiografía da cuenta a través de los informes que realizaba a sus superiores provinciales, sino también, fue uno de los religiosos que se enfrentó a las autoridades militares contra los atropellos que se realizaban contra estos nativos. Motivo por el cual, solicitaron ante los entes de gobierno español, la propuesta de designación por parte de estos mismos misioneros los tenientes de Justicia Mayor. con la finalidad de no enturbiar el trabajo que estos religiosos estaban realizando en las comunidades. Del mismo modo, en su amplia trayectoria misional, discutía propuestas con el fin de fundar pueblos y misiones donde había resistencia de las comunidades para establecerse como pueblos de misión, es el caso específico con la intensión de crear una urbe para los colonos origen europeo por esta parte de los llanos de Provincia de Caracas . Sugirió de esta manera la propuesta de crear un pueblo de españoles, con la finalidad de darle estabilidad y apoyo a las misiones fundadas antes de haber establecido villas. Por tal consideración las misiones de los Ángeles y la Santísima Trinidad, se fundaron el 13 de abril de 1723, nueve meses antes que este fraile conjuntamente con Bartolomé de San de San Miguel, levantara el acta fundacional del citado pueblo de españoles en la mesa de Calabozo el 1 de febrero de 1724.

Esta acción no fue la única realizada en pro de la consolidación de estos pueblos de misión y la reducción de las comunidades aborígenes deambulando por distintos lugares de la jurisdicción, con el fin de sustituirle los patrones culturales ancestrales e incorporables nuevas formas de vida sedentaria para convertirse en unos verdaderos súbditos de la corona hispana integrados a las actividades de la realidad económica colonial, especialmente como mano de obra en la actividad productiva y disminuir el robo y abigeato muy común en estos espacios. Le tocó entonces reclamar con ímpetu desde 1741, ante las autoridades de la corona, los fines expansionistas de la congregación Jesuita, comanda por los Padres Bernardo Rotella y Josa Gumilla, al cruzar la margen izquierda del Rio Orinoco, donde habían sido autorizados los capuchinos desde 1658. También combatió las intensiones de los dueños de los hatos ubicados alrededor de la mesa de Calabozo y las dos misiones con la anuencia de un gobernador, al tratar de desconocer los permisos que le habían otorgado las autoridades reales a los pobladores en combinación con algunos gobernadores. Después de largos y tedioso Juicio, el Consejo de Indias les dio la razón a los misioneros y a sus habitantes, permitiendo acabar con la incertidumbre creada por los propietarios de no dejar instalar en esta parte de los llanos el asentamiento poblacional. Entre tanto Fray Salvador de Cádiz, siguió su actividad encomendada por todos los confines de la jurisdicción, fundando pueblos en dirección occidental a la villa San Carlos de Austria, al igual que urbes más allá de Araure y más hacia el noroccidente de San Felipe. Donde los reportes de los capuchinos resaltan la labor mediadora de tratar de rendir al insurrecto zambo Andresote ante de las autoridades (Carrocera, 1972) .Por último cabe destacar la sensibilidad social, para atender a sus compañeros religiosos en solicitar ante las autoridades religiosas y del gobierno colonial, un hospicio para tratar a los sacerdotes misioneros enfermos con avanzada edad. Así termina en 1752, la provechosa labor social de este religioso en cumplir fielmente con lo establecido en los acuerdos (Iglesia y Gobierno de España) para la fundación de pueblos en la provincia de Caracas, y en especial para los hijos de esta urbe villatosantina, motivando a los migrantes emprendedores, asentarse en estas tierras en la búsqueda del bienestar individual y familiar.

En este mismo orden, debemos tener en cuenta que una vez hecha la titánica labor de fundar la villa de Calabozo y sus misiones aledañas por estos frailes Cádiz y San Miguel en 1724, el comportamiento de los pioneros en asentarse en esta localidad villatodosantina es de suma importancia destacarlo. Aspiración natural de todos los migrantes en cuanto al beneficio social, al igual del progreso económico y cultural. Por tanto, nace como una necesidad sentida aspiración del bienestar en otras tierras. Porque donde estaban residiendo le había sido esquivo. En los documentos recopilados por los misioneros antes señalados en diferente cartas, tanto para las autoridades eclesiásticas, al igual para los jefes gobierno, resaltan la intensa labor de estos religiosos por promocionar los beneficios de llegar a esta mesa del bajo llano de la Provincia de Caracas ,en especial para personas pobres. En vista de que los españoles que trabajaban en los hatos, no estaban ganados para esta empresa, al igual que los negros libres, zambos y mulatos, que preferían estar viviendo dispersos en las extensas unidades de producción, de cuyos dueños en su mayoría vivían en la capital de la provincia de Caracas y sus adyacencias ( Castillo,1996).

Encontramos referencias en la obra del historiador Castillo Lara, al igual que otras fuentes documentales, la procedencia de las 12 familias pionera en la fundación de esta villa, venidas de distintas localidades ,entre los cuales podemos mencionar la procedencia de La Victoria, San Luis de Cura, al igual de Parapara , El Pao, San Carlos de Austria y hasta de Caracas en su mayoría blancos de orilla, canarios, al igual que algunos pardos , que aspiraban enrumbar sus vidas en esta localidad llanera fueron llegando al correr de los días, con la garantía de ser adjudicado el terreno para construir su vivienda y composiciones de tierras para dedicarse a la actividad agropecuaria. Todo estas esas condiciones fueron satisfactorias hasta que algunos propietarios de hatos, entre los cuales estaba el señor Diego Domínguez y otros hacendados en combinación con el gobernador, trataron de acabar con las fundaciones realizadas entre 1723 y 1724 por este comarca . Tras largos litigios se impuso la racionalidad y los nuevos colonos con la colaboración de los misioneros ya citados, Cádiz San Miguel y demás miembros del poder eclesiástico, que en todo momento apoyaron esta iniciativa contra esta nobleza territorial que argumentaba que el abastecimiento de carne para la ciudad de Caracas, estaba amenazado por parte de estos colonos que habían llegado a establecerse en estos predios.

A pesar de estos problemas con los hacendados, la comarca va adquiriendo relevancia en la actividad económica, social, política y cultural. Los colonos fueron venciendo las adversidades de las inclemencias del clima tanto en los periodos lluviosos como de verano, para realizar sus actividades productivas con éxito. Con una caracterización especial, desde el mismo momento en que llegaron estos emprendedores con un sentimiento de pertenencia para este espacio les trajo prosperidad a muchos de estos pioneros y a sus descendientes. Explorando o intensificando nuevas formas de comercio que le dará gran notoriedad a esta villatodosantina con repercusión en todo el radio de acción en cuanto a la integración de los espacios desolados al circuito económico colonial. Modelo planificado a comienzo del siglo XVIII, con la llegada de la dinastía Borbón al reinado español. Por tal motivo, La actividad agropecuaria integrada a la actividad comercial, potenciada una red fluvial que se podía acceder del rio Guárico al Apure, Orinoco y de allí al océano Atlántico, rindió frutos. En consecuencia, la Villa de Todos el Santos de Calabozo, tuvo un crecimiento vertiginoso, casi de la misma magnitud de San Carlos de Austria, no solo en el orden económico, sino también, social y cultural.

Muchos de primeros pobladores de esta villa y sus descendientes pudieron ver que su migración les rindió benefició individuales y colectivos en medio siglo. Su urbanismo al estilo colonial andaluz en las principales calles de la urbe, es la muestra de la forma de vida de estos grandes propietarios y comerciantes, que tenían un mercado seguro, no solamente en los valles de Aragua y las islas del caribes para sus caballos, mulas, asnos; animales necesarios para las actividades de carga en los ingenios azucareros que habían proliferado durante todo el siglo XVIII. También aportarían las carnes de vacunos para la alimentación de la región centro -norte de la Provincia de Caracas. Alejandro Humboldt, es uno de cronistas que detalla el desarrollo de la vida realizadas por los calaboceños en su viaje por estas tierras, al igual que mostró la desigualdad social imperante al comienzo del siglo XIX, la pobreza de indios, zambos, negros y mulatos. En contrastes con la bonanza de los hacendados y comerciantes que buscaron expandir sus espacios ocupando territorios del otro lado del rio Apure.

Por tanto, esta urbe recibiría la distinción de Villa Eximida en 1774, poseer el privilegio de usar un Escudo de Armas, Picota y Horca, 2 Alcaldes y 6 Regidores, y tener gobierno local, para no depender de la municipalidad de San Sebastián de los Reyes. Es necesario resaltar también la importancia del gobierno español con esta ciudad por ser lugar estratégico para la actividad comercial. A mediados de ese mismo siglo XVIII, se creó una factoría de la Compañía Guipuzcoana, con el fin de controlar el contrabando y asegurar la producción para el gobierno colonial, de esta manera se trató de ejercer un estricto monopolio comercial que motivó grandes protestas en la localidad como en toda la Provincia. Desde el mismo momento de su fundación, la localidad calaboceña vio aumentar su población, en vista al dinamismo de su actividad agropecuaria, en tal sentido, vio incrementar la cantidad de fieles cristianos para el servicio religioso en especial en sector este de la villa, creando un nuevo urbanismo y una parroquia eclesiástica: Nuestra de las Mercedes a finales del siglo XVIII, edificando posteriormente su templo con estilo artístico bien definido. De igual manera, se empieza a proyectar otra iglesia a instancias de sus devotos, especialmente por el señor Demetrio Montiel, durante ese periodo de tiempo.

El vertiginoso ascenso económico, social y cultural, se verá truncado en momentos en que se empiezan a dar los gritos de emancipación, la mayoría de las fuerzas vivas se entusiasmaron por instaurar un sistema republicano, ser los responsables de su propio destino, por tanto, no seguir siendo súbditos de la realeza española. Siempre interesados porque su localidad estuviese bien representada por los mejores personalidades, postula al eminente abogado Juan Germán Roscio ,nacido en San Francisco de Tiznados, cerca de esta tierras, para que sea su representante como diputado en las deliberaciones del Congreso el 5 de julio de 1811,que declara la independiente del gobierno español. Desde las autoridades civiles como los miembros del poder municipal, se aventuran a esta empresa, al igual que una parte de la institución militar, como el teniente de Justicia Mayo y un grueso de soldados, los Regidores y gran parte de la colectividad de esta villa, ven con beneplácito ser considerados ciudadanos con todos sus derechos y deberes, tal como lo establece los postulados de la Revolución Francesa: igualad, libertad y fraternidad.

Esta posición de la mayoría de ciudadanos de esta, villatodosantina, se verían envuelto en el proceso de guerra de independencia, de graves consecuencias para esta comunidad que junto a Chaguaramas, bastiones patriotas a comienzo de la reyerta por esta entidad guariqueña. Con saldo nefasto a partir del mes de mayo de 1812, con la incursión del jefe realista Eusebio Antoñanzas por Calabozo y sus alrededores, luego vendrían las crueldades de José Tomas Boves y su sed de venganza contra los patriotas locales, muchos de sus principales líderes militares independentistas mueren tras sus envestidas y atrocidades, dando un duro golpe a las aspiraciones del ejército republicano hasta finales de 1813. Apellidos de familia que comulgaban con esta causa, como los hermanos Parpacen en que varios de ellos perecieron en la contienda emancipadora; otros tuvieron ir rumbo a los llanos apureños, allí encontramos a calaboceños luchando contra los defensores del Rey, muchos de ellos la historiografía hacen mención, que siguieron a los orticeños hermanos Mujica que residían en esta villa, el caso de Diego Parpacen, mientras existen otros próceres que han sufrido un olvido historiográfico, como son los casos del General Pedro Pérez, Manuel Figueredo, Fernando Pérez entre otros, sacrificaron sus vidas por la instauración de la República ,libre y soberana.

Entrando en el periodo republicano en 1830, después del fallido intento del Libertador Simón Bolívar de formar la Gran Colombia, los hombres y mujeres de esta villa, les tocó seguir con la larga tarea de la reconstrucción social, económica y cultural bajo el manto de un orden constitucional que privilegiaba con derechos a los que tenían bienes de fortuna. Dentro de un ambiente marcado por la inestabilidad política, muchos militares siguieron inicialmente al general José Antonio Páez, como hombre fuerte de los gobiernos pertenecientes a la oligarquía conservadora, pero se agarbaron los problemas sociales a consecuencia de las leyes de que beneficiaban a los grandes hacendados y al sector comercial en detrimento a la masa campesina que había luchado por la independencia, endeudada y arruinada al igual que a pequeños ganaderos por la Ley de Espera y Quita, ocasionando grandes revueltas rurales. Uno de esos insurrectos por esta localidad guariqueña en 1845, fue Pedro Aquino, que reclamó el desamparo gubernamental y aspiración de una mejor sociedad inclusiva. (Pérez, José, 2007).

En el año 1848, después de una reforma territorial pasa a ser capital de Provincia, que le va a dar no solo una significación política, sino que también va a recuperar el empuje económico a través de la ganadería de importancia y el comercio perturbados por la guerra de independencia. Luego vendrán los tiempos de la Guerra Federal, donde los Calaboceños tuvieron un rol importante, con la llegada de Guzmán Blanco al poder. Uno de sus más connotados seguidores Pedro Bermúdez Cuasin, fue gobernador en esta entidad durante la llegada al poder del referido Ilustre Americano, luego estuvo encargado del gobierno en el Estado Carabobo, durante el Periodo de gobierno llamado Septenio. Calabozo en ese lapso pierde su estatus de capital 1874, pero lo retoma en 1888 .Es en ese último cuarto del siglo XIX, cuando esta comarca mantiene su importancia económica y comercial, para adquirir una relevancia social y cultural, gracias al trabajo de sus habitantes, a pesar de momentos críticos de la agitación política por las constantes pugnas entre los partidarios del liberalismo amarillo y los caudillos locales, durante ese periodo de tiempo. Calabozo en esa última década de ese siglo, siempre estuvo en ese periodo bajo los fundamentos del pensamiento positivista, destinado a desarrollar bajo el lema del orden y progreso un nivel científico, artístico y cultural de calidad. Teniendo instituciones como un Colegio de Primera Categoría con grado universitario, una Escuela Episcopal, Colegio Nacional de Niñas, periódicos para cumplir con los requerimientos sociales, gracias a gran cantidad de médicos, abogados, educadores, intelectuales ,escritores, como :Tomás Domínguez, Francisco Monroy, Narciso López Camacho, Luis Sanojo, Francisco Lazo Martí entre otros dando a esta localidad una relevancia en este mundo de las ideas y vinculada al mundo académico para cerrar con broche de oro estos 200 años.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.

De Armas Chitty. (1982).Historia del Estado Guárico. Ediciones de la Presidencia de la República

_____________.(1978),Historia del Guárico(1807-1874).San Juan de los Morros. Impreso en los Talleres de Gráfico los Morros. Tomo II.

Carrocera, Buenaventura, ( 1972).Misión de los Capuchinos en los Llanos de Caracas. Tomos I y II, Fuente para la Historia Colonial. Academia Nacional de la Historia, Caracas

Castillo Lara, (1996), Villa de Todos los Santos de Calabozo. El derecho de existir bajo el sol. Ediciones Fundación Carlos del Pozo, Calabozo, Estado Guárico.

Pérez José O. (2007), Manuel Aquino. https://fuegocotidiano.blogspot.com/2007/05/manuel-aquino-delgado.html .

Rodríguez, Adolfo (1994). El Estado Guárico: Orígenes Mundo y Gente., Comisión Regional del V Centenario del Encuentro de Dos Mundos, San Juan de los Morros

*Docente e historiador venezolan
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martes, febrero 01, 2022

Casas Muertas y el petróleo

Algunos mal informados o con sesgo político interpretan la novela como una crítica a la actividad petrolera, la cual habría producido casas muertas en el medio rural. Otros, como el nacimiento de una nueva Venezuela.

Por Eddie Ramirez

Casas Muertas, la conocida novela de Miguel Otero Silva, fue el tema de una extraordinaria conferencia de la distinguida escritora, periodista y profesora Milagros Socorro, organizada por Venamérica y la Venezuelan American Petroleum Association (VAPA). Estas organizaciones programan semanalmente conferencias sobre tópicos técnicos. La semana pasada enriquecieron nuestro acervo cultural con la discusión de una obra que no es sobre el petróleo, pero que lo toca tangencialmente.

Algunos mal informados o con sesgo político interpretan la novela como una crítica a la actividad petrolera, la cual habría producido casas muertas en el medio rural. Otros, como el nacimiento de una nueva Venezuela. Milagros nos hizo el milagro de pasearnos amenamente por las noventa páginas de la novela, en la que solo al final, en la página 81, aparece la palabra petróleo. No pretendemos referirnos a la acertada visión de la conferencista sobre la novela, sino a un punto discutido en la sobremesa entre ella y los participantes.

Mientras en Ortiz morían las casas, sus pocos habitantes se limitaban a rivalizar con sus vecinos de Parapara de Ortiz, quienes alegaban ser de Parapara de Parapara. Paralelamente, en el oriente de Venezuela nacían ciudades gracias al oro negro. El desplazamiento del medio rural al urbano ha ocurrido en todos los países, con o sin petróleo. En el nuestro, lo atípico fue la velocidad de esa migración, como consecuencia de la actividad y renta del petróleo. Lógicamente, este hecho ocasionó grandes distorsiones. Corresponde a los gobiernos, establecer políticas para lograr cierta nivelación.

La sociedad venezolana no ha valorado adecuadamente la importancia de la contribución de las empresas petroleras al desarrollo del país. Los petroleros tienen gran parte de culpa porque, como lo recalcó Milagros Socorro, no se han preocupado por divulgar lo que hacen en su trabajo, ni sus contribuciones a la comunidad.

Sin duda que, en los primeros años de la producción petrolera, las empresas extranjeras evadieron impuestos y no trataron bien al personal obrero. Por eso se produjeron huelgas en 1925 y 1936. Gradualmente, respetaron las leyes, aumentaron los salarios, otorgaron beneficios sociales a los trabajadores, construyeron viviendas, campos deportivos, escuelas y comisariatos para suministro de alimentos subsidiados.

Además, ejecutaron programas de responsabilidad social. Así, por ejemplo, la Shell creó El Servicio Shell para el Agricultor, que tuvo un impacto importante en la producción de hortalizas, frutales, control de malezas, insectos y enfermedades, a través de la investigación aplicada en las fincas de los agricultores y de la asistencia técnica. La Creole tuvo programas culturales y también agrícolas. Además, construyeron escuelas, carreteras, acueductos y dispensarios médicos.

Esta política de responsabilidad social la intensificaron las empresas nacionalizadas Maraven, Lagoven, Corpoven y Pequiven, quienes por medio de convenios con el sector privado realizaron una importante contribución al desarrollo de sus áreas de influencia. Estas empresas manejaron eficientemente el negocio petrolero y petroquímico, y realizaron programas de responsabilidad social con los recursos que aprobaba el accionista.

Además, bajo la presidencia de Juan Chacín, Pdvsa creo a la filial Palmaven para contribuir a un desarrollo más armónico entre la actividad petrolera y el medio rural, constituyendo empresas mixtas en el sector agrícola, prestando asistencia técnica y realizando trabajos de evaluación y remediación ambiental.

Pdvsa fue una empresa petrolera y petroquímica que tenía programas de responsabilidad social. Chávez-Maduro la transformaron en una empresa de responsabilidad social mal entendida, que marginalmente realiza alguna actividad petrolera. Para ello, le ordenaron que se quedara con gran parte de los ingresos que antes iban al fisco. Irresponsablemente, Pdvsa creo las filiales Industrial, Agrícola, Naval, Desarrollo Urbano, Ingeniería y Construcción y una PdvsaTV. Por cierto, todas están quebradas y los casos de corrupción son conocidos.

Pdvsa funcionó bien mientras se respetó la meritocracia en la designación del personal. Desde luego, con alguna que otra excepción. Como en todas partes, había algunos engreídos. Ahora está destruida. ¿Se podrá recuperar, aunque no sea como la anterior? Se esté o no de acuerdo, será necesario cambiar la legislación para incentivar mayor participación del sector privado.

No es cierto que los petroleros éramos apáticos ante el acontecer nacional. Lo demostramos con nuestro trabajo y cuando promovimos el paro petrolero de abril en defensa de la meritocracia y cuando nos sumamos al paro cívico en defensa de la democracia.

Perdimos nuestra carrera, prestaciones y fondo de ahorros, pero no nos arrepentimos. Seguimos presentes y comprometidos con el país. Los sueldos y salarios del personal, al menos antes de la destrucción roja, estaban dentro del 75 percentil de los existentes en el país. Los planes, presupuestos y resultados de Pdvsa eran aprobados por el accionista representado por el ministro del área; los convenios internacionales eran aprobados por el Congreso de la República y la Contraloría General de la República tenía una Contraloría Delegada en Pdvsa, además había una auditoría interna y otra externa. Los Informes se presentaban puntualmente y eran públicos. Ahora, el último es el de 2016.

Tiene razón la distinguida Milagros Socorro cuando nos reclama que los petroleros no escribimos para divulgar nuestras vivencias. Una de las pocas excepciones es el incansable Gustavo Coronel. Otros colegas son articulistas sobre la situación actual, pero hace falta el testimonio de la generación anterior.

Como (había ) en botica: Vergonzosa la escena en Iquique, Chile, donde grupos de malandros rompieron cunas, coches de niños y carpas de refugiados venezolanos, ante la indiferencia de los carabineros. Probablemente esta acción se debió a un abuso de algún compatriota nuestro, pero esa no es razón para esa acción vandálica, que no es la manera de ser de la mayoría del pueblo chileno. Felicitaciones al padre Ugalde por el premio Fundación Arana ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados! eddiearamirez@hotmail.com ,

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domingo, enero 30, 2022

La semblanza

La semblanza es un relato del tiempo. Sobre el rápido boceto de la primera impresión, se sobreponen los relieves, matices y claroscuros que trae el tiempo. Porque esa es justamente la tarea esencial de la semblanza: superar el falso brillo de lo inmediato, eludir la obviedad de la primera percepción, traspasar la tentación de las apariencias
Por Nelsón Rivera

La semblanza es el género de las distancias. Quien la escribe debe separarse unos pasos de sí mismo, abandonar el coto cerrado del yo, y ubicarse en un espacio mental abierto y poroso, desde el cual aproximarse a otra persona, al ser humano al que se propone retratar.

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Esta aproximación debe ser cauta, despojada de ruidos. Regida por ese principio de vida que es la debida distancia. La debida distancia es incuantificable. Carece de medidas o reglas. Es una atribución personalísima. No hay dos iguales. De ella solo puede decirse, apenas, que su punto exacto está entre lo próximo y lo alejado, entre lo invasivo y lo ajeno. La debida distancia autoriza a observar con suficiente nitidez, pero sin exponerse demasiado a las potentes radiaciones que emanan de toda personalidad. 

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A la debida distancia se corresponden el debido silencio y la debida escucha. Lo debido bien podría ser una familia que resume nuestros deberes con el mundo que nos rodea: observar más allá de la envoltura, pero sin inmiscuirse; escuchar las resonancias; romper el silencio solo cuando sea imperioso. 

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La visión es la fuerza preeminente de la semblanza. La llave que enciende el mecanismo y despeja el campo al resto de los sentidos. La visión, cuando es generosa, anticipa: se adelanta al resto de los sentidos y los guía. Intuye la posible tonalidad de las palabras, la textura de las manos, los alientos de la conversación. Al avanzar hacia el otro, la visión envuelve. Si tiene la oportunidad, lo captura todo: el semblante, los gestos, el movimiento. La visión es voraz: quiere ver más, incluso aquello que le ofende (no escuchar más, no oler más, no tocar más, no saborear más: el resto de los sentidos resisten menos; renuncian pronto, a diferencia de la visión, que se sostiene mejor ante los embates de lo que causa repulsa).

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La semblanza parte del rostro y viaja hacia el rostro. La majestad del rostro, su infinita peculiaridad, su condición irreducible, están en el núcleo de la semblanza. Emmanuel Levinas cerró en una frase el principio y el final del círculo humano: “El rostro es lo que no se puede matar”.

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Del rostro, decía Levinas, emana el mandato de no matarás. Es el rostro lo que ocultan los torturadores y los asesinos. 

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La posibilidad de la semblanza —el anhelo de construir un retrato hablado de otro— proviene de un conjunto sin capítulo final: del sistema de gestos que constituye cada rostro, de lo que ofrece u omite la mirada, de la potencia o vulnerabilidad que, instante a instante, cambia el estado del semblante. 

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La semblanza es un relato del tiempo. Sobre el rápido boceto de la primera impresión, se sobreponen los relieves, matices y claroscuros que trae el tiempo. Porque esa es justamente la tarea esencial de la semblanza: superar el falso brillo de lo inmediato, eludir la obviedad de la primera percepción, traspasar la tentación de las apariencias. 

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El movimiento es uno de los desafíos narrativos cruciales de la semblanza. Lo fijo, el cliché, la etiqueta, son lo opuesto a la semblanza, llamada a dar cuenta de las variaciones, la secuencia de matices que son inherentes a la condición humana.

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Quien se dispone a escribir una semblanza ha de responderse una pregunta: cuáles son sus sentimientos hacia su retratado. Cuáles sus impulsos recónditos, cuáles sus interrogantes. Una posible semblanza que no esté sembrada por la duda no merece ser escrita.

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Lo más genuino de la semblanza es la lucha con los enigmas de lo humano. Al final, el resultado no puede ser sino adverso: unos pocos hallazgos y un caudal de preguntas sin respuesta.

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La semblanza es una escritura solitaria. Encuentro entre el autor y la persona sobre la que se propone escribir. No me refiero al ambiente en que escribe. Hablo del espíritu, del silencio primordial que rodea al instante previo de cada frase. Como la poesía, la semblanza es una escritura precedida de silencio.

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El asedio a la semblanza tiene lugar en varios frentes. La apología, la subestimación, la desinformación, la generalización y la simplificación siembran sus trampas, minas que estallan y erosionan el texto. La semblanza debe avanzar con la astucia: como un navegante se aproxima a una costa que no conoce: escuchando los dictados del sentido común, con el ánimo en máxima vigilia. 

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Sugiere Lydia Davis sobre el relato: no debe darse por terminado antes de que esté listo. Lo mismo compete a la semblanza. Caldo de lenta maduración, necesita de los altibajos del tiempo para encontrar su modulación, su lengua sensible. 

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Tal como en la ficción: mientras mejor provisto esté el almacén de datos del retratista, más elocuente, específico y revelador será el retrato. Los hechos guardan una eficacia formidable para combatir a las abstracciones sin contenido. Los hechos determinan el destino de las abstracciones: si les otorgan sentido o si las neutralizan. Si las legitiman o las apartan. 

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Reino de equilibrios: entre persona y contexto; entre memoria y presente; entre detalles y visiones panorámicas. La semblanza tiene esta peculiaridad: camina, a un mismo tiempo, por varias cuerdas tensadas en el espacio, que se cruzan unas con otras. 

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Develar: la voluntad profunda de la semblanza. Descubrir a los lectores la palabra final, el aliento decisivo que lleva consigo toda persona. Sugerir lo que hay en ella de indeclinable. La semblanza es la búsqueda de lo irreducible. 

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De esa voluntad proviene el primer deber de la semblanza: despojar al retratado de su ropaje, quitar las vendas al personaje, para que pueda ser restituido a su condición de persona.

Nelsón Rivera es periodista e investigador. Director del Papel Literario,desde 1995, la publicación cultural más antigua de América Latina, que circula desde 1943 como parte del Diario El Nacional.(Artículo publicado originalmente en la mencionada publicación el 30 de enero de 2022).

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jueves, enero 27, 2022

Voluntarios británicos: La guerra cambia de curso (1819)

En Venezuela la guerra se había estancado y ninguno de los dos ejércitos estuvo en capacidad de poder infligir una derrota decisiva sobre su adversario. Bolívar entendió adecuadamente las especiales circunstancias de la lucha en ese momento, y ya al tanto de las noticias peninsulares que referían sobre los preparativos de una nueva expedición militar sobre América, decidió cambiar el escenario de la lucha con un sorprendente como audaz plan militar


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La fuerza estranjeras ayudaron a disciplinar a nuestro Ejército/Batalla de Boyaca de Martín Tovar y Tovar

Por Ángel Lombardi Boscán

La ayuda extranjera a la causa republicana nunca fue desinteresada. Y además, tampoco fue todo lo efectiva y deseable en algunas especiales circunstancias de la lucha, sobre todo, en lo atinente a las bárbaras jaurías, sobre personas y propiedades, de algunos regimientos insubordinados ante el retraso de la paga

No hay duda que Bolívar aprovechó la presencia de oficiales extranjeros para disciplinar mejor al ejército, y que utilizó desde entonces a los regimientos legionarios, como soporte fundamental en campañas decisivas como la que se hizo en la Nueva Granada en 1819 y luego sobre Venezuela en 1821.

Ahora bien, sostener la excusa de Morillo, acerca de la participación de las fuerzas extranjeras como factor decisorio en el resultado final de la guerra, es algo difícil de compartir. Inglaterra prestó una inestimable ayuda, militar y logística, pero fueron Bolívar, Páez, Mariño, Bermúdez y los soldados venezolanos y neogranadinos quienes inclinaron la victoria a favor de su propio bando. El número total de extranjeros que combatieron al lado de los independentistas en Venezuela fue de un número aproximado de 5.000 voluntarios entre los años 1817 y 1820.

Desde Margarita, el General Rafael Urdaneta junto con las fuerzas de voluntarios británicos bajo el comando de James English, desembarcaron el 16 de julio en la ciudad de Barcelona, ocupándola y llevando a cabo un feroz saqueo violando las órdenes de los principales líderes republicanos. No fueron pocos los problemas de insubordinación que estos voluntarios extranjeros le crearon a Bolívar. TSJ en el exilio busca acuerdo para que interinato cancele honorarios: Ramos Reyes

Morillo tenía ahora que atender el frente oriental y acusó a Inglaterra por el descarado auxilio que brindaba a los rebeldes. Las operaciones militares se realizaron bajo la misma tónica que en el resto de los escenarios del país, donde la precariedad de las fuerzas de ambos bandos era insuficiente para decretar una manifiesta superioridad respecto al otro.

En Venezuela la guerra se había estancado y ninguno de los dos ejércitos estuvo en capacidad de poder infligir una derrota decisiva sobre su adversario. Bolívar entendió adecuadamente las especiales circunstancias de la lucha en ese momento, y ya al tanto de las noticias peninsulares que referían sobre los preparativos de una nueva expedición militar sobre América, decidió cambiar el escenario de la lucha con un sorprendente como audaz plan militar: avanzar con un ejército a la conquista del Nuevo Reino de Granada atravesando desde Angostura todos los llanos ubicados en el Sur del país y los difíciles pasos de la escarpada cordillera andina por los lados del páramo de Pisba. Este inesperado movimiento divergente cambió el curso de la guerra e inclinó la balanza del triunfo a favor de Bolívar.

La causa española se había vuelto impopular y las deserciones entre los soldados americanos empezaban a ser un problema de graves consecuencias para los realistas. Luego del triunfalismo del año 1818 era difícil aceptar que en los primeros meses del año 1819 no se podía dar el “golpe de gracia” sobre los enemigos. No les quedó otra, a los encargados de difundir la propaganda realista en aquel entonces, que sobredimensionar el paso del Arauca por parte de Morillo como un auténtico éxito logístico. Aunque en el fondo hoy sabemos que no le condujo a nada positivo.

Director del Centro de Estudios Históricos de la Universidad del Zulia @LOMBARDIBOSCAN ,
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martes, enero 18, 2022

Magdalena Reyes de Pinzón: una excelente labor social y educativa

La trayectoria pedagógica educativa de Magdalena Reyes de Pinzón, es digna para un estudio más analítico y riguroso como especialista, para que los guariqueños conozcan la capacidad desplegada en la gerencia de aula, especialmente en los grados iniciales de Educación Primaria

José Manuel Aquino.

Cuando hablamos del desempeño de  los seres humanos ya sea en el contexto local, regional, nacional y mundial, es necesario valorar los distintos roles que cumplen  en la sociedad, ganando los más sobresalientes, una notoriedad  como “Buen Ciudadano”, porque  trabajan eficientemente  para concretar los objetivos en el ámbito  donde interactúan en función de la paz y la armonía social, cumpliendo también  cabalmente con sus obligaciones, respetando los derechos del prójimo. Una de esas personas que ha tenido esta noble distinción en la población del Sombrero, fue Magdalena Reyes de Pinzón, desde que se residenció en esta urbe  a finales de los años sesenta del siglo XX, hasta su deceso en enero del año 2020, cuando pasó  a gozar la vida eterna.

Esta destacada educadora nacida en la ciudad Calabozo, en el momento histórico en que Venezuela, empezaba a consolidar los cambios en todos los órdenes de la vida de la nación, como consecuencia de la  expansión de la industria petrolera .Los recursos económicos que generaba esta actividad los gobernantes de esa época invirtieron cuantiosos recursos para realizar el tránsito vertiginoso  de una sociedad rural a urbana. Por tanto, fue testigo de las transformaciones ocurridas en esta localidad guariqueña que  vio crecer a partir de la construcción del Sistema de Riego Rio Guárico que permitió la llegada de contingente de personas, no solo  provenientes de del medio campestre, sino también de distintas regiones del país, al igual de inmigrantes europeos. De igual manera, empezó a ver los cambios de su espacio local que  vio evolucionar de un ambiente agropecuario, donde sus padres tenían predio para la cría de ganado, a verlo transformando en un asentamiento urbano, a mediados de los años cincuenta del siglo XX, con el nombre del Barrio La Cruz del Perdón.

Tanto Magdalena  como  su hermano Pedro, tuvieron una sólida formación en  valores  donde resaltan: amor, sinceridad, empatía, paciencia y humildad y también virtudes en las que se pueden señalar  la: gratitud , prudencia, fortaleza, fe y generosidad de parte de sus padres: María Vicenta Quiñones de Reyes y José Esteban Reyes, que marcaron grandemente en los temperamentos de estos descendientes en sus desenvolvimientos como   ciudadanos ejemplares, no solo en el ámbito familiar, sino también en el medio laboral y especialmente el social. Contaba Magdalena en  las distintas tertulias con quien escribe esta semblanza, que estos hábitos los reforzaría, cuando acudía a los centros educativos de Primaria y Secundaria en la Villa de todos los Santos de Calabozo. De ese contacto en el sistema educativo, nació su vocación por la enseñanza a sus semejantes; mientras sus compañeras de estudios, Micaela Silva y Felicia León Abreu, viajaron a la ciudad de Caracas, para cursar la carrera de  Ciencias Jurídicas, en la Universidad Central de Venezuela. En cambio esta notable mujer, luego de culminar sus estudios de Educación Media,  se traslada a la capital del Estado Guárico, San Juan de los Morros,  para estudiar en la Escuela Normal que funcionaba El Grupo Escolar “2 de   Diciembre”, posteriormente este centro de formación magisterial cambió de nombre  en honor al Prócer de la Independencia venezolana José Félix Rivas, al ser depuesto el gobierno de Marcos Pérez Jiménez; obteniendo  el título de Maestra Normalista en la citada casa de estudios.

Una vez graduada de educadora Magdalena Reyes en 1960, con un cúmulo  de expectativas para cumplir su labor docente, da sus primeros pasos en el Grupo Escolar  “ Narciso López Camacho “ de la población guariqueña de Tucupido, durante 7 años; en ese  lapso contrae nupcias con el técnico mecánico diesel Luis Pinzón, con quien va procrear 5 hijos, de esta consolidada  unión matrimonial; luego  obtiene el traslado para la localidad de El Sombrero, motivado a estar más cerca de su lugar de procedencia, Calabozo, para  tener mayor contacto con sus familiares. En esa ciudad a las orillas del rio Guárico, no solamente despliega  su meritoria  misión educativa tras laborar por más de 25  años en la Unidad Educativa Julián Mellado, sino también  apreciar su grado de sensibilidad social. Durante su llegada pudo compartir con distinguidos educadores, de los cuales podemos señalar a Juana Chaparro, que dirigía  la institución escolar en ese momento, Alicia Sánchez Esaa, Esperanza Carpio de Orta, Nancy Ron, Tesalia Martínez entre otros docentes, al igual fraternizó también con la eficiente secretaria durante ese tiempo Lilian Tovar Cedeño.

La trayectoria pedagógica educativa de Magdalena Reyes de Pinzón, es digna para un estudio más analítico y riguroso como especialista, para que los guariqueños conozcan la capacidad desplegada en la gerencia de aula, especialmente   en los  grados iniciales de Educación Primaria, a través de un buen manejo del enfoque constructivista, muchísimos años antes de que fuera puesta en práctica este paradigma de pedagógico en la última década del siglo XX, por el Ministerio de Educación a través de la  Reforma Educativa, basados en los postulados de Lev Vygotsky con su orientación sociocultural y David Ausubel con el aprendizaje significativo. Obteniendo excelentes  resultados con sus alumnos principalmente el aprendizaje de lectura y escritura, permitiendo a esta destacada educadora, ser la docente de Primer Grado por varias generaciones de sombrereños que cursaron estudios en la Unidad Educativa Julián Mellado, desde el mes de octubre 1967, hasta que recibiera la jubilación por parte de las autoridades del Ministerio de Educación por los años 1980.


Además de su excelente desempeño académico, Magdalena Reyes de Pinzón,  sobresalió durante su estadía en el Sombrero, su calidad humana, en la práctica del bien de la comunidad. Destacando especialmente  compartimiento altruista, atendiendo a las necesidades de la colectividad; no solo para sus compañeros de trabajo, sino también con todo el  que necesitara alguna ayuda, de manera desinteresada sin buscar alguna recompensa o reconocimiento por su acción filantrópica. Especialmente con las personas de la tercera edad en condiciones de abandono, o de cualquier ciudadano que solicitara alguna  ayuda económica  o tratamiento quirúrgico. Esta digna calaboceña con unos valores cristianos muy sólidos como son la: humildad, abnegación, fraternidad  para con sus semejantes, se ganó el respeto, solidaridad  y admiración de esta comunidad.

Del mismo modo, esta noble mujer con calidad humana, ante cualquier problema que tenía cualquier persona la encomendaba pedirle a Dios y especialmente al seminarista salesiano sombrereño Amílcar Montañez, fallecido en 1952, el cual le tenía gran devoción como  también muchos pobladores de esa localidad llanera y  aconsejaba llevarle un recuerdo a la imagen, por la acción o favores  concedidos, de este joven lleno de virtudes, que alcanzó una vida de religiosidad. Todas esas consideraciones son necesarias recordarlas, para que   las nuevas generaciones de sombrereños conozcan a sus grandes maestros que dieron  lo máximo por elevar el nivel cultural y el progreso de esta localidad guariqueña, sino también de ser un paradigma en el comportamiento ciudadano, y que su nombre no solamente quede reseñado  en el comedor de la Unidad Educativa Julián Mellado, sino también que  otro centro educativo y cultural de esta urbe, lleve su apelativo en reconocimiento a su excelente labor ciudadana.

*Docente e historiador venezolano

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