viernes, octubre 21, 2022

Gracias, Xi Jinping

Xi Jinping durante su discurso en la ceremonia de apertura del 20º Congreso del Partido Comunista, en Pekín.

Las dictaduras, por lo general, pueden exigir obediencia, pero tienen dificultades para inspirar lealtad.


Por Bret Stephens

Estimado presidente Xi

Por favor, acepte la gratitud y las felicitaciones de mi país ahora que inicia su tercer periodo como secretario general del Partido Comunista de China. Aunque quizá no sea obvio en este momento, creemos que su gestión será reconocida algún día como una de las grandes bendiciones inesperadas en la historia de Estados Unidos, así como de otras naciones libres.

Con algunas excepciones, en términos generales, esto no es lo que se esperaba cuando usted se convirtió en líder supremo hace diez años.

En ese entonces, muchos en Occidente concluyeron que era solo una cuestión de tiempo antes de que China retomara su antiguo lugar como la civilización dominante y la economía más grande del mundo. Las asombrosas tasas de crecimiento anual de su país, que con frecuencia superan el 10 por ciento, dejan en la sombra a nuestro magro progreso económico. En un sector tras otro (telecomunicaciones, banca, redes sociales, bienes raíces), las compañías chinas se fueron convirtiendo en lideresas de la industria. Los ciudadanos extranjeros llegaron por montones para vivir, estudiar y trabajar en Shanghái, Hong Kong y Pekín; los padres estadounidenses presumían de inscribir a sus hijos en clases de inmersión al mandarín.

En el ámbito de creación de leyes, hubo una aceptación general de que una China más rica sería mucho más influyente en el extranjero (y que la influencia se sentiría desde Europa occidental hasta Sudamérica, Asia central y el este de África). Aunque entendíamos que su influencia en ocasiones podía ser de mano dura, había poca voluntad política para frenarla. China parecía ofrecer un modelo único de dinamismo capitalista y eficacia autoritaria. Las decisiones se tomaban y el trabajo se realizaba: qué contraste con el mundo libre, cada vez más anquilosado.

No es que pensáramos que todo estaba bien en China. Su ascenso coincidió con la caída dramática de su rival principal, Bo Xilai, entre rumores de un posible golpe de Estado. Los desafíos a más largo plazo (corrupción generalizada, una población que envejece, el papel del Estado en la economía) requerían una administración prudente. Así como los resentimientos internacionales y la resistencia que invariablemente generan las potencias globales que emergen con rapidez.

Aun así, usted parecía estar a la altura del desafío que suponía el puesto. La amarga experiencia de su familia durante la Revolución Cultural indicaba que comprendía los peligros del totalitarismo. Su determinación a combatir la corrupción parecía ser equivalente a su disposición de liberalizar más la economía (lo cual demostró con la designación del tecnócrata competente Li Keqiang como su primer ministro). Además, su estadía con una familia en Iowa en la década de los ochenta generó esperanza de que podría sentir cierto afecto por Estados Unidos.

Esas esperanzas no solo han sido decepcionadas. Quedaron aplastadas. Si existe algún punto de acuerdo entre Donald Trump y Joe Biden (o Tom Cotton y Nancy Pelosi) es que a usted se le debe poner un alto.

¿Cómo lo hizo?

Su guerra contra la corrupción se ha convertido en una purga en masa. Su represión en Sinkiang rivaliza con la de los gulags soviéticos. Sus “reformas” económicas equivalen al regreso de empresas propiedad del Estado, que suelen ser ineficientes, como actores dominantes.

Su política de facto de espiar, hackear y robar la propiedad intelectual ha hecho radiactivas a las marcas chinas como Huawei en gran parte de Occidente. En 2020, el director del FBI, Christopher Wray destacó en un discurso: “Hemos llegado al punto en que el FBI abre un nuevo caso de contrainteligencia relacionado con China cada diez horas”.

Su política de cero covid, en ocasiones, ha transformado las grandes metrópolis de China en colonias penales vastas e inhabitables. En general, su acoso en la política exterior ha logrado que Japón vuelva a armarse y que Biden prometa que Estados Unidos peleará por Taiwán.

Todo esto podría hacer que su China sea atemorizante. Nada de esto lo hace fuerte. Las dictaduras, por lo general, pueden exigir obediencia, pero tienen dificultades para inspirar lealtad. El poder de coaccionar, como el politólogo Joseph Nye observó de manera célebre, no es el mismo que el poder de atraer. Es una perogrullada que pronto podría venir a perseguirlo (de forma similar a como persigue ahora a Vladimir Putin a medida que su otrora intimidante Ejército es diezmado en Ucrania).

Todavía puede corregir esto. Sin embargo, parece poco probable que lo haga, y no solo porque es poco habitual que los hombres de edad avanzada cambien de parecer. Entre más enemigos haga, mayor represión necesitará. Rodearse de hombres que le dicen que sí a todo, como lo hace ahora, puede brindarle un sentido de seguridad, pero lo aislará de flujos vitales de información veraz, en particular cuando esa información no es agradable.

El talón de Aquiles de los regímenes como el suyo es que las mentiras que le dicen a su pueblo para mantener el poder al final se convierten en mentiras que se dicen a sí mismos. Expulsar a periodistas extranjeros de China empeora el problema, ya que pierde el beneficio de tener un punto de vista externo sobre sus problemas agravantes.

Nada de eso resuelve nuestros problemas aquí en Estados Unidos. De muchas maneras, su truculencia los exacerba, sobre todo ante el creciente riesgo de que algún día lleguemos a enfrentarnos. Sin embargo, en la competencia a largo plazo entre los mundos libres y no libres, sin saberlo, usted está ayudando a defender a los libres. Para adaptar una frase de mi colega Tom Friedman, ¿alguien quiere ser su China por un día? Lo dudo.

Es por eso que queremos decir gracias. Sabemos que nuestra Unión tiene problemas; sabemos que nuestros líderes tienen defectos; sabemos que los límites de nuestra sociedad están desgastados. Mirarlo con detenimiento a usted es preferir todo esto a su triste alternativa.

Bret Louis Stephens es un periodista, editor y columnista conservador estadounidense. Comenzó a trabajar como columnista de opinión para The New York Times en abril de 2017 y como colaborador principal de NBC News en junio de 2017.

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La unidad de propósito: un reclamo de la historia (parte final)

Es común en estos días, y por estas calles, escuchar a figuras de la política, las finanzas, la economía y del mundo empresarial y gremial, coincidir con Maduro, en el insólito hecho, de que la causa fundamental de los males que nos aquejan, se deben a la guerra económica, al bloqueo y a las sanciones internacionales.



 

Por Jesús Cepeda Villavicencio


Dedico este último artículo de una serie de escritos que hemos denominado la unidad de propósito a; Todas aquellas personalidades del mundo de la política, que con su actuación, no sé, si a plenitud de conciencia, o por evidente ingenuidad, han terminado colaborando con el régimen de Nicolás Maduro, contribuyendo de esta forma, con la esquizofrenia de la fractura en la sociedad venezolana. También a los oportunistas de la historia; esos, a los que el bien común les es indiferente, un día pueden estar con dios, y el otro con el diablo, con tal de satisfacer su codicia.

Es común en estos días, y por estas calles, escuchar a figuras de la política, las finanzas, la economía y del mundo empresarial y gremial, coincidir con Maduro, en el insólito hecho, de que la causa fundamental de los males que nos aquejan, se deben a la guerra económica, al bloqueo y a las sanciones internacionales. Estos escritos han estado dirigidos, a demostrar con cifras y planteamientos concretos, que los efectos de esta tragedia tienen un origen, una causa y una etiología, muy difíciles de rebatir. A tales efectos trataremos de presentar una síntesis de los criterios que hemos venido señalando.

Queremos dejar claro testimonio, que desde nuestra perspectiva, las sanciones internacionales pueden haber contribuido a agravar una crisis ya existente, como hemos afirmado, la cual se encontraba en estado de metástasis para el momento en que comienzan a aplicarse en el plano económico en el año 2017, y que las mismas obedecen a las reiteradas inobservancias a la democracia y los incumplimientos de tratados, acuerdos convenios y arreglos internacionales, bajo los que se configuran y tutelan, las reglas de convivencias geopolíticas en todos sus órdenes. En ningún caso y bajo ninguna pretensión se puede alegar, que estas son el resultado de pedidos internos, o de infames deseos. Simplemente el régimen patalea y cacarea, porque se les reduce el margen de maniobras para seguir saqueando esta lastimada nación, y no debería, alguien que se considere ubicado en la oposición democrática del país, contribuir con ese cínico discurso.

En el cuadro síntesis que se muestra a continuación, se puede observar cómo ha evolucionado la economía venezolana, en todo el periodo de la era chavista madurista y con ello se demuestra claramente, que el rostro de la crisis que hoy exhibe el país, no guarda relación alguna en sus orígenes y causalidades, con las sanciones internacionales, estas conjuntamente con la pandemia del Covid 19, constituyeron más bien, la excusa perfecta para la expiación de culpas de los “sres” del régimen, es decir, encontraron en este binomio el chivo expiatorio ideal, para endilgarle a terceros la responsabilidad de tamaño desastre, comportamiento típico de los totalitarismos, las cleptocracias y los Estados fallidos.

CUADRO SÍNTESIS(1)

AÑOS PIB(MM$) IPB(MM$) RI(MM$) FIEM(MM$) DE(MM$) R(DE-PIB)
1998 91.3 9.7 15.4 nota pp 28.5 0.31
2000 117 40.6 20.4 nota pp 40 0.34
2005 112 57.5 30.4 nota pp 40 0.35
2010 235 71 30.3 nota pp 100 0.42
2015 111 37.3 16.3 nota pp 140 1.26
2020 58.8 15.4 6.4 nota pp 160 2.72

Fuente: BCV, datosmacro.com, diversos autores y cálculos propios


En 1998 Venezuela contaba con el fondo de inversiones para la estabilización macroeconómica, al cual la constitución de 1999 le otorgó rango constitucional, con la intencionalidad fallida de darle destino a los excedentes generados por altos precios petroleros. Para el año 2002 el FIEM disponía de 7 MM $, que sumado a los ingresos financieros generados, totalizaron un patrimonio de 8 MM $. Entre los años 2003 y 2015, a pesar de los altos ingresos generados por los elevados precios del petróleo, ese fondo no recibió aportes (cero ahorro), pero si retiros y para el 2012, el fondo había prácticamente desaparecido. No solo se gastaron sus recursos, sino que se consumieron las reservas internacionales del país y su deuda externa creció descomunalmente.

El cuadro refleja el comportamiento quinquenal de seis categorías o estamentos fundamentales para analizar, el comportamiento de la economía de un país. Al respecto en esta apretada síntesis, se puede observar cómo, solo entre los año 2010 y el 2020, una década,; el PIB de la nación decrece en un 75 %, los ingresos petroleros cayeron en un 80 %, las reservas internacionales disminuyeron en un 80 % y la relación deuda pib se incrementó en un 650 %. He ahí la verdadera razón del descalabro económico de la nación. Con una relación deuda externa - pib de 2.72, se ha agravado aún más la capacidad del país para honrar los compromisos derivados de su deuda. Y eso no tiene otro calificativo que irresponsabilidad y cleptocracia de las más severas.

¿A dónde fueron a parar los recursos? Por un lado a un exagerado gasto corriente, una macrocefálica política expansiva de gasto público, calificada como social, pero que en el fondo no ha sido otra cosa que una eufemística manera de ocultar el más grosero populismo del que se tenga conocimiento histórico, y por el otro, a la promoción de opacas y oscuras alianzas internacionales, que han tenido repercusiones leoninas. En ese sentido, según las fuentes consultadas; PDVSA hasta el año 2015 había destinado 225 MM $ a “programas sociales” y a una sumatoria de fondos nada eficaces, pero si muy eficientes en el manejo discrecional y corrupto de los mismos. Los enormes volúmenes de ingresos percibidos por concepto de renta petrolera, fueron utilizados para impulsar el acelerado crecimiento del consumo público y privado, y esto generó a su vez, una explosión en la demanda de bienes y servicios, cubierta en buena parte por las importaciones, desmantelando y sepultando con ello, todo el andamiaje productivo nacional, siendo el sistema agroalimentario un palmario ejemplo de lo que se afirma.

Era imposible no entender que una situación de esta naturaleza, no tuviera severas consecuencias en los planos sociales de la nación, como en efecto sucedió, solo en la perversa mente de los jerarcas del régimen, una situación como esta no ocurriría, de hecho para ellos, está negada la existencia de una emergencia humanitaria compleja, esto último es una fábula creada por la oposición, difícil aceptar humana y políticamente este tipo de conductas.

A la EHC, que ha afectado la calidad de vida de los venezolanos en todos sus órdenes, hay que añadir la gravedad de la violación de los Derechos Humanos (derechos consagrados universalmente). El derecho a la vida, a la libertad de expresión y a la libertad política, amén de los otros múltiples derechos, han sido secuestrados por una dictadura de nuevo rostro, esquemas de gobierno que emergen en la era de la post verdad, los acelerados avances en las tecnologías de la información y el control social, así como la promoción de la antipolítica, y la sustitución de las ideas por stickers. Son tan evidentes y de tal magnitud los grados de violación a los DH, que la corte penal internacional (CPI), ha aperturado ya, de hecho y de derecho, una investigación penal a Nicolás Maduro y toda su cadena de mando, y el sistema de justicia norteamericano, ha ofrecido recompensas por su captura.

Todo lo cual nos lleva a reflexionar, sobre el insólito mundo de las conductas humanas, y nos remite salvaguardando distancias, momentos históricos y magnitudes de daños, a la revisión de la obra, La Banalidad del Mal, de la encumbrada figura de una de las más importantes filósofas políticas del S XX; Hannah Arendt. Expone esta extraordinaria pensadora toda una argumentación filosófica, sobre la insensibilidad, la indiferencia y la no culpa de los criminales, allí se puede observar como la intencionalidad asesina y criminal, trata de esconderse detrás de fachadas ideológicas y legales, que en definitiva sólo pueden ser legales para los partidarios de quienes cometen las fechorías, y a quienes les resultan útiles. No olvidemos la máxima de toda dictadura, independientemente de su modalidad, “ella construye su propia oposición, la que le es útil”.

Maduro y su corte, están siendo enjuiciados en la CPI, por más que pretendan banalizar el mal, como lo hacen de manera consuetudinaria en nuestra sufrida Venezuela. Algún día LA JUSTICIA LOS ALCANZARÁ. Nuestra lucha es de conciencia, pero de conciencia ciudadana, por valores y libertades; por la DEMOCRACIA, como espacio para la libertad.

Pie de página
(1) Significados de las siglas presentes en las siete culumnas verticales del cuadro: 1) Años. 2) Producto Interno Bruto. 3) Ingresos petroleros Brutos. 4) Reservas Internacionales. 5) Fondo de Inversiones y Estabilización Macroeconómica. 6) Deuda Externa. 7) Relación Deuda PIB

Jesús Cepeda Villavicencio es ingeniero agrónomo, MsSc en Desarrollo Rural, doctor en Ciencia de la Educación, profesor universitario jubilado, ensayista y político.

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miércoles, octubre 19, 2022

La crisis de los hombres y los niños

Un grupo de jovencitos que aprenden a usar herramientas de maquinas en 1954 Foto BERT HARDY/GETTY IMAGES

Hay algo en la cultura moderna que está produciendo una brecha de aspiraciones.


Por David Brooks

Si has prestado atención a las tendencias sociales, probablemente tengas alguna idea de que los niños y los hombres están enfrentando dificultades, en Estados Unidos y en todo el mundo.

Tienen dificultades en el salón de clases. A los 5 años de edad, las niñas estadounidenses tienen 14 puntos porcentuales más de probabilidades de estar “preparadas para la escuela” que los niños, bajo la tutela de padres con características similares. Al llegar al bachillerato, dos tercios de los estudiantes en el 10 por ciento superior de la clase, clasificados según el promedio de calificaciones (o GPA, por su sigla en inglés), son niñas, mientras que aproximadamente dos tercios de los estudiantes en el decil más bajo son niños. En 2020, en las 16 mejores facultades de derecho estadounidenses, ni una sola de las principales revistas de derecho tenía un hombre como editor jefe.

Los hombres también enfrentan dificultades en el lugar de trabajo. Uno de cada tres hombres estadounidenses con solo un diploma de bachillerato (10 millones de hombres) ahora está fuera de la fuerza laboral. El mayor desempleo está entre los hombres jóvenes de 25 a 34 años. Los hombres que ingresaron a la fuerza laboral en 1983 ganarán alrededor de un 10 por ciento menos en términos reales durante toda su vida que aquellos que comenzaron una generación antes. Durante el mismo período, los ingresos de por vida de las mujeres aumentaron un 33 por ciento. Prácticamente todos los aumentos de ingresos que las familias estadounidenses de clase media han disfrutado desde 1970 se deben a aumentos en los ingresos de las mujeres.

Los hombres también tienen dificultades físicas. Los hombres representan cerca de 3 de cada 4 “muertes por desesperación”: suicidio y sobredosis de drogas. Por cada 100 mujeres de mediana edad que murieron de COVID hasta mediados de septiembre de 2021, hubo 184 muertes de hombres.

El nuevo libro de Richard V. Reeves, “Of Boys and Men”, es un hito, uno de los libros más importantes del año, no solo porque es una mirada integral a la crisis masculina, sino también porque busca el origen de esa crisis y ofrece soluciones.

Aprendí muchas cosas que no sabía. En primer lugar, los entornos desafiantes obstaculizan mucho más a los niños que a las niñas. Es posible que las niñas que crecen en barrios pobres y familias inestables logren salir de ahí. Los niños son menos propensos a hacerlo. En Canadá, los niños nacidos en los hogares más pobres tienen el doble de probabilidades de seguir siendo pobres que sus contrapartes femeninas. En las escuelas estadounidenses, el desempeño académico de los niños está más influenciado por los antecedentes familiares que el de las niñas. Los niños criados por padres solteros tienen tasas más bajas de matriculación universitaria que las niñas criadas por padres solteros.

En segundo lugar, las políticas y los programas diseñados para promover la movilidad social suelen funcionar para las mujeres, pero no para los hombres. Reeves, un académico de la Institución Brookings, visitó Kalamazoo, Míchigan, donde, gracias a un donante, los graduados de bachillerato pueden asistir a muchas universidades del estado de manera gratuita. El programa aumentó el número de mujeres que obtienen títulos universitarios un 45 por ciento. Las tasas de graduación de los hombres se mantuvieron iguales. Reeves enumera toda una serie de programas, desde la enseñanza preescolar hasta los esfuerzos de apoyo para la universidad, que produjeron avances impresionantes para las mujeres, pero no impulsaron a los hombres.

Reeves tiene una serie de propuestas de políticas para abordar la crisis, la más controvertida de las cuales es hacer que los niños comiencen su escolarización un año más tarde que las niñas, porque en promedio la corteza prefrontal y el cerebelo, que participan en la autorregulación, maduran mucho antes en las niñas que en los niños.

Hay muchas razones por las que los hombres están enfrentando dificultades, por ejemplo, la disminución de los trabajos en la manufactura, que otorgan un gran valor a la fuerza física, y el aumento de los trabajos en el sector de servicios. Pero me llamó la atención el concepto de desmoralización que permea todo el libro. Reeves habló con hombres en Kalamazoo sobre por qué las mujeres se estaban adelantando. Los hombres dijeron que las mujeres simplemente están más motivadas, trabajan más duro y planifican mejor. Sin embargo, esto no es una cuestión de responsabilidad individual. Hay algo en la cultura moderna que está produciendo una brecha de aspiraciones.

Muchos hombres sencillamente parecen menos ambiciosos. Las estudiantes universitarias tienen cerca del doble de probabilidades de inscribirse en programas de estudios en el extranjero que los hombres universitarios. En 2020, en medio de la COVID, la disminución de la matrícula universitaria de los estudiantes varones fue siete veces mayor que la de las estudiantes mujeres. Como dice Reeves: “No es que los hombres tengan menos oportunidades. Es que no las están aprovechando”.

Más hombres llevan vidas azarosas y solitarias. Aproximadamente el 15 por ciento de los hombres dicen que no tienen amigos cercanos, frente al 3 por ciento en 1990. Uno de cada cinco padres no vive con sus hijos. En 2014, más hombres jóvenes vivían con sus padres que con una esposa o pareja. Aparentemente, incluso muchos de los que están casados no son compañeros ideales. Las esposas tienen el doble de probabilidades de iniciar divorcios que los esposos.

Me queda la impresión de que muchos hombres son como lo que dijo Dean Acheson sobre el Reino Unido después de la Segunda Guerra Mundial. Han perdido un imperio, pero aún no han encontrado un papel que desempeñar. Muchos hombres tienen un ideal obsoleto: ser hombre significa ser el principal sostén de tu familia. Luego no pueden alcanzar ese ideal y la desmoralización comienza.

La ambición no solo sucede; tiene que ser estimulada. La cultura todavía está buscando un ideal masculino moderno. No les está inculcando a muchos niños las habilidades emocionales y de crianza que son tan urgentes e importantes hoy en día. Un sistema que etiqueta a más de una quinta parte de todos los niños como discapacitados en el desarrollo no les está inculcando un sentido de confianza y competencia.

La masculinidad se ha vuelto loca. Volver a las caricaturas de seudomachos como Donald Trump y Josh Hawley no ayuda.

David Brooks es periodista canadiense-estadounidense columnista especializado en política.Escribe en el New York Times y la PBS NewsHour, y es conocido por sus puntos de vista conservadores

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lunes, octubre 17, 2022

Amenaza nuclear con Putin

Putin trata de imponer una línea roja insistiendo en que utilizará “todos los medios a su disposición”, incluido su arsenal nuclear, para defender las recién y unilateralmente ampliadas fronteras de la Madre Rusia.

Aun suponiendo que Putin fuese un actor racional que desea evitar la aniquilación nuclear, eso no es necesariamente tranquilizador.


Por Michael Dobbs

Dos países con armas nucleares en rumbo de colisión sin aparente vía de salida. Un dirigente ruso errático que emplea un lenguaje apocalíptico: “Si quieren que nos veamos todos en el infierno, eso es cosa de ustedes”. Los careos en las Naciones Unidas, donde cada parte acusa a la otra de estar arriesgándose a provocar el Armagedón.

Durante seis décadas, la crisis de los misiles cubanos se consideró el enfrentamiento definitorio de la época moderna, el momento en el que el mundo rozó más de cerca la aniquilación nuclear. La guerra en Ucrania presenta unos peligros de igual magnitud, como mínimo, y en especial ahora que Vladimir Putin se ha puesto en una posición compleja al declarar que buena parte de la vecina Ucrania pertenecerán a Rusia “para siempre”.

A medida que ambos países sigan subiendo peldaños en la escalada, crecerá la probabilidad de los errores, como evidenció la crisis de los misiles cubanos. En una guerra convencional, es posible que los dirigentes políticos cometan errores importantes y que la raza humana sobreviva, magullada pero ilesa. En un enfrentamiento nuclear, incluso un pequeño malentendido o fallo de comunicación puede tener consecuencias catastróficas.

En octubre de 1962, fue el presidente John Kennedy quien declaró un bloqueo naval, o cuarentena, de Cuba, para impedir el refuerzo de las posiciones militares soviéticas en la isla. Esto hizo que recayera sobre su homólogo en el Kremlin, Nikita Khrushchev, la responsabilidad de aceptar la condición claramente señalada por Estados Unidos para poner fin a la crisis (la retirada total de los misiles soviéticos de Cuba), o en su defecto arriesgarse a una guerra nuclear.

Esta vez se han invertido los papeles: Putin trata de imponer una línea roja insistiendo en que utilizará “todos los medios a su disposición”, incluido su arsenal nuclear, para defender las recién y unilateralmente ampliadas fronteras de la Madre Rusia. El presidente Biden ha prometido ayudar a Ucrania en sus esfuerzos defensivos. No se sabe cómo reaccionará Putin al ver que se ignora su línea roja.

Aun suponiendo que Putin fuese un actor racional que desea evitar la aniquilación nuclear, eso no es necesariamente tranquilizador. A diferencia de lo que se suele pensar, el mayor peligro de guerra nuclear en octubre de 1962 no provenía de que Khrushchev y Kennedy se estuviesen sosteniendo la mirada, sino de su incapacidad para controlar los acontecimientos que ellos mismos habían puesto en marcha.

Como descubrí cuando hice la cronología, minuto a minuto, de la fase más peligrosa de la crisis, hubo momentos en que ninguno de los dos dirigentes era consciente del devenir de los acontecimientos en el campo de batalla, que se basaban en su propia lógica y cobraban su propio impulso.

Khrushchev nunca autorizó el derribo de un avión espía estadounidense U-2 sobre Cuba por medio de un misil soviético el 27 de octubre de 1962, el día más peligroso de la crisis. Kennedy ignoraba que otro U-2 se adentró por error en el espacio aéreo ruso ese mismo día, alertando a las defensas aéreas soviéticas. “Siempre hay algún hijo de puta que no se entera”, fue lo que dijo después.

Aunque la guerra en Ucrania es obviamente distinta de la crisis de los misiles cubanos, no es difícil concebir que se produzcan fallos y errores de cálculo comparables. Un proyectil extraviado desde alguna de las partes podría causar un accidente en una central nuclear, y provocar una lluvia radiactiva sobre gran parte de Europa. El fallido intento ruso de interceptar los suministros militares de Occidente a Ucrania podría salpicar a países de la OTAN como Polonia, y suscitar la respuesta automática de Estados Unidos. Una decisión rusa de emplear armas nucleares tácticas contra unidades ucranianas podría derivar en un intercambio nuclear total con Estados Unidos.

Aunque los servicios de inteligencia estadounidenses han tenido algunos éxitos impresionantes en Ucrania, y en especial su acertada predicción de la invasión rusa, que ocurrió el 24 de febrero, la crisis de 1962 debería servir de recordatorio sobre los límites de la recabación de información. A Kennedy se le informó tarde del despliegue soviético de misiles de alcance medio en Cuba, pero se le escamotearon otros asuntos igual de importantes. No estaba al tanto, por ejemplo, de la presencia de casi 100 misiles nucleares tácticos soviéticos en Cuba que apuntaban hacia la base naval de Guantánamo y una potencial fuerza invasora estadounidense. La CIA subestimó la fuerza de las tropas soviéticas en la isla y fue incapaz de rastrear los movimientos de cualquiera de las ojivas nucleares.

Lo que sí tenían tanto Kennedy como Khrushchev era un concepto intuitivo del peligro del enfrentamiento, no solo entre sus respectivos países, sino del mundo entero, si se permitía la escalada de la crisis. Por eso mantuvieron un canal extraoficial para comunicarse de forma privada (a través del hermano del presidente, el fiscal general Robert Kennedy, y el embajador soviético en Washington, Anatoli Dobrynin), sin dejar de lanzarse acusaciones en público. Por eso también actuaron con rapidez para alcanzar un acuerdo (mantenido en secreto durante décadas) que consistía en el desmantelamiento de los misiles de alcance medio estadounidenses en Turquía a cambio de que los soviéticos retiraran sus armas nucleares de Cuba.

Al igual que Kennedy, Khrushchev había experimentado el horror de la Segunda Guerra Mundial. Sabía que la destrucción causada por una guerra nuclear sería muchas veces mayor. Los archivos del Kremlin demuestran que, a pesar de su espeluznante retórica, Khrushchev estaba decidido a buscar una solución pacífica en cuanto vio claramente que su arriesgada apuesta nuclear había fallado. Putin, en cambio, ha decidido subir las apuestas en todos los momentos críticos. La escalada se ha convertido en su táctica preferida.

Todo esto está sucediendo en un contexto de revolución de las comunicaciones que ha acelerado el ritmo de la guerra y la diplomacia, y que resuelve algunos de los obstáculos tecnológicos con los que tuvieron que lidiar Kennedy y Khrushchev, pero que en su lugar crea otros nuevos. Ya no hacen falta 12 horas para transmitir un telegrama en clave desde Washington a Moscú. Hoy en día, las noticias viajan desde el campo de batalla casi de manera instantánea, ejerciendo presión sobre los dirigentes políticos para que tomen decisiones rápidamente. Un presidente de Estados Unidos ya no cuenta con el lujo del que disfrutó Kennedy en octubre de 1962, cuando se tomó 6 días para sopesar su respuesta al descubrimiento de los misiles nucleares soviéticos en Cuba.

No hemos empezado a acercarnos a los niveles de alerta nuclear que caracterizaron la crisis de los misiles cubanos. Aunque Putin ha hablado de poner sus fuerzas nucleares en alerta máxima, no parece haberse confirmado ningún movimiento en esa dirección. La fase más peligrosa de la crisis de los misiles cubanos duró solo 13 días; estamos ya en el octavo mes de la guerra en Ucrania, sin que se atisbe ningún final. Cuanto más se prolongue, mayor será la amenaza de se produzca algún terrible error de cálculo.

©2022 The New York Times Company

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viernes, octubre 14, 2022

La unidad de propósito: un reclamo de la historia (parte cuatro).


Para la Oposición Democrática, actuar juntos, con un propósito claro, constituye la única esperanza que nos queda, para poder reivindicarnos ante esta lastimada sociedad, y ese propósito no es otro, que el desalojo de maduro y su cortejo de sociópatas, de manera contundente, pacífica y electoral, en las próximas elecciones del 2024


“ Antes de que se pueda reconstruir una nación, sus ciudadanos deben comprender en primer lugar; como se socavaron sus instituciones, como se tergiverso su lenguaje y como se manipulo a su gente “. Anne Applebaum

Por Jesus Cepeda Villavicencio

3.1,2. En el artículo anterior, tratamos lo referido al significado de las SI, sus orígenes y razón de ser, hicimos referencia a dos fechas claves para el inicio de la aplicación de estas en Venezuela; 2008, cuando comienzan a establecerse responsabilidades individuales a importantes figuras del régimen, tanto políticos, como funcionarios públicos y “empresarios “ afines a él, por sus vinculaciones directas, con escandalosos hechos de corrupción, blanqueo, lavado de capitales y nexos con el narcotráfico, y el año 2017, cuando se formalizan las sanciones económicas. Es importante destacar asimismo, que desde el año 2013, cuando maduro accede a la presidencia de la república, comienzan las sospechas y especulaciones sobre la legitimidad de su triunfo electoral, las inobservancias constitucionales y la utilización de claros ventajismos electorales, siembran de dudas tanto a nivel nacional, como internacional, el proceso realizado ese año, hechos que comienzan a ser constatados, a partir del año 2015, cuando el régimen pierde de manera contundente las elecciones parlamentarias, lo que lo obliga con el más inmoral cinismo, a la implementación de abiertas violaciones electorales; como la negación de derechos constitucionales (referéndum revocatorio) y los írritos procesos de elección de una ilegítima constituyente, y el descarado fraude electoral del año 2018, donde maduro se reelige presidente. Estos eventos marcan la pauta, para el desconocimiento del régimen, por parte de la comunidad democrática internacional, cerca de 60 países se distancian de maduro, y un número no menos importante rompe relaciones diplomáticas, iniciándose un severo aislamiento, que se mantiene hasta la fecha.

Todo este complejo contexto de crisis de legitimidad y representatividad, coincide con una, de mayor magnitud, en los planos; a_ sociales (pobreza general de ingresos del 94%. ENCOVI,2022), b)_ económicos (caída libre del 80% en el PIB de la nación, en los últimos 7 años), c_ políticos ( fragilidad país; ubicándonos como el segundo país más frágil del continente americano, después de Haití, y en fase de peligro creciente) y d_ ecológicos (retrocediendo a un cavernícola proceso de extractivismo primitivo, denominado, Arco Minero del Orinoco, AMO, que abarca 112000 km cuadrados de territorio, que está causando gravísimos desequilibrios étnico ambientales), todo lo cual ha conducido a una liquidación de hecho y de derecho, de nuestra institucionalidad monetaria, salarial, de servicios públicos, de asistencia social y de infraestructura vial y comunicacional. Las irrebatibles cifras que se muestran a continuación, revelan el gigantesco fraude que ha significado para el país, el advenimiento de este adefesio socialista denominado, socialismo del S XXI, sostenido por la manu militari, la corrupción, un control hegemónico mediático absoluto y un control social sin precedentes, caldo de cultivo ideal para la promoción del cinismo y la manipulación de la gente.

En el periodo comprendido entre el año 2000 y el año 2016, según fuentes de diversos actores ligados al mundo de las finanzas, el petróleo y la politica, Venezuela percibió por concepto de ingresos petroleros, la astronómica cifra de 900 mil millones de $, que al contrastarlos con los 349 mil millones de $ recibidos en los 40 años de la mal llamada cuarta república, se revela con dolor y asombro, una realidad que se desnuda ante nuestros ojos, y nos lleva a formularnos la siguiente interrogante, ¿ cómo fue posible llegar a una situación tan dramática, como la que hoy vive el país, con unos ingresos tan monumentales?. Es allí donde radica la indignación y la suprema necesidad, de la sensata actuación conjunta de los sectores democráticos comprometidos con el inaplazable cambio político.

Es necesario resaltar en este análisis que estos extraordinarios ingresos, no fueron producto de previsiones planificadas de exploración, perforación y extracciones de incrementos productivos, sino que por el contrario, los mismos obedecieron a los altos precios sostenidos durante un largo periodo, como podemos apreciar, en las relaciones que presentamos a continuación: año 1998, producción 3167000 b|d. precio del barril 8.4 $ año 2012, producción 2500000 b|d. precio del barril 112 $ año 2015, producción 2489000 b|d. precio del barril 44.7 $ año 2021, producción 700000 b|d. precio del barril 85.4 $, donde a su vez es notoria la caída productiva, como consecuencia de la desnaturalización y desmantelamiento, a que fue sometida PDVSA, otrora gran industria petrolera mundial.

El petróleo es considerado un commodity, cuyos precios son altamente volátiles, muy sensibles a los frecuentes cambios en la demanda energética, la cual a su vez, depende de los inesperados juegos de la geopolítica mundial, posibles conflagraciones y a siniestralidades climáticas. Por estas razones, los países cuyos ingresos dependen en gran medida de las exportaciones de crudo, recurren a la creación de mecanismos institucionales y contingenciales que les permitan amortiguar los efectos adversos, que para sus respectivas cuentas fiscales, les genera las épocas de naufragio de los precios.

A tales efectos, Venezuela contaba para 1998, con un mecanismo denominado fondo de inversiones para la estabilización macroeconómica (FIEM ), al cual la constitución de 1999 otorgó rango constitucional ( artículo 321 ), todo lo cual auguraba, una plena disposición para el funcionamiento ordenado, planificado y previsible en el manejo de los gastos del Estado, tanto a nivel nacional, como regional y municipal, sin embargo, esta iniciativa constitucional no podía ser la excepción , y al cabo de unos pocos años, siguió el mismo rumbo, que la gran mayoría de los mandatos establecidos en dicha constitución, se convirtieron en una quimera, ante las pretensiones del Estado de prerrogativas, mecanismo a través del cual, este régimen vulnera todos los derechos consagrados en esa carta magna.

En la próxima entrega abordaremos en detalle estos trascendentales asuntos, así como los referidos a las reservas internacionales y el manejo de la deuda pública externa, porque constituyen el epicentro donde se localiza la etiología de las desgracias, que como nación padecemos en la actualidad, desmintiendo con sólidos argumentos las miserables tesis mediáticas, que con un asqueroso y sádico cinismo, mantienen los “sres” del régimen y sus acólitos tarifados, de que la crisis es consecuencia de la guerra económica y de las sanciones internacionales, que, repetimos comienzan a aplicarse es a partir del año 2017, cuando la enfermedad oncológica, ya había hecho metástasis.

Para la Oposición Democrática, actuar juntos, con un propósito claro, constituye la única esperanza que nos queda, para poder reivindicarnos ante esta lastimada sociedad, y ese propósito no es otro, que el desalojo de maduro y su cortejo de sociópatas, de manera contundente, pacífica y electoral, en las próximas elecciones del 2024.


Jesus Cepeda Villavicencio es ingeniero agrónomo, MsSc en Desarrollo Rural, doctor en Ciencia de la Educación, profesor universitario jubilado, ensayista y político

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