En los años noventa, Camejo asumió la Alcaldía de Ortiz, en un contexto de descentralización administrativa de los Estados y Municipios. Inspirado por el historiador Guillermo Morón, promovió encuentros con figuras locales junto con el padre Ezequiel Serrano, Álvaro Salazar, el profesor Fernando Rodríguez y Oldmán Botello
Por José Obswaldo Pérez
IMAGEN Manuel Peña (1990) | El historiador Guillermo Morón recorre la Iglesia Parroquial Santa Rosa de Lima de Ortiz, en compañía del alcalde José Camejo Castillo, durante visita como presidente de la Academia Nacional de la Historia.
Ortiz, capital del municipio homónimo en el estado Guárico, celebra hoy 151 años de historia como capital estatal. En medio de esta conmemoración, el exalcalde José Camejo comparte una reflexión cargada de memoria, logros y desafíos, evocando momentos claves de su gestión y el devenir de la localidad.
En los años noventa, Camejo asumió la Alcaldía de Ortiz, en un contexto de descentralización administrativa de los Estados y Municipios. Inspirado por el historiador Guillermo Morón, promovió encuentros con figuras locales junto con el padre Ezequiel Serrano, Álvaro Salazar, el profesor Fernando Rodríguez y Oldmán Botello. “Reunimos gente que conoce la cultura e hicimos ese compartir”, recuerda, destacando también el papel de doña Lila Seijas, en Relaciones Públicas.
Uno de los símbolos de esa época fue la restauración de la Iglesia Santa Rosa de Lima de Ortiz. “Estas paredes hablan”, dice Camejo, aludiendo al esfuerzo colectivo que permitió techar el templo, antes expuesto a la intemperie.
Igualmente, un 12 de noviembre de 1994, durante su gestión, se inauguró el Peaje de Dos Caminos, una obra que permitió eliminar la peligrosa Curva de Mamoncito. “Era una tragedia para los orticeños”, afirma. Hoy, Camejo sueña con nuevas obras que justifiquen el pago del peaje: como la ampliación y el desarrollo vial de la Av . Roberto Vargas, hacia Parapara.
El exalcalde también señala la necesidad de resolver los problemas jurídicos de los ejidos, fundamentales para el desarrollo municipal. Propone retomar estudios sobre los minerales en la galera de Ortiz, en colaboración con Corpollano, como vía para generar empleo y dinamizar la economía local.
Desde la celebración del Centenario de la Capitalidad de Ortiz, en 1974 —evento que califica como “apoteósico”— se iniciaron obras como las cloacas, que hoy requieren inversión y actualización. Lo mismo ocurre con el sistema eléctrico y los pozos de gas paralizados. “Debemos hacer estudios para generar nuevos empleos y desarrollo”, insiste.
Con voz serena pero firme, José Camejo hace un llamado a las autoridades: “Estamos totalmente a la orden para aportar. Estas fechas deben servir para corregir y avanzar”.
La Diosa Blanca, editorial que toma su nombre del ensayo mitológico de Robert Graves, apuesta por libros que dialogan con lo ancestral, lo femenino y lo poético. El sabor de Circe se inscribe en esa línea, con una cuidada edición que incluye una ilustración de Tibisay Vargas, también poetisa y esposa de Jeroh, quien incursiona como artista visual por su trabajo en torno a lo onírico y lo ritual.
Desde el prólogo de Edgar Vidaurre —un ensayo místico que vincula la saga artúrica con la Trinidad cristiana y la cuaternidad jungiana— hasta los versos que evocan a Ginebra, Morgana, Parsifal y el tejido ritual del amor cortés, la obra se despliega como un canto trovadoresco contemporáneo. Vargas Rojas se inscribe en la tradición de las trobairitz, aquellas mujeres medievales que cantaban el amor desde la complejidad, la resistencia y la gestación simbólica.