lunes, junio 25, 2007

Los negros escondidos del Paya. Una aproximación histórica al término Cumbito

Históricamente, este antiguo vecindario del municipio Ortiz surgió como un área cercana al Hato San Pablo de Paya, hacia la primera década del siglo XIX . El nombre del lugar es un legado de los africanos traídos durante la trata esclavista a Venezuela. Especialmente, el vocablo es originario de los negros mandingas.


Aun en  la memoria de don José Nieves quedan  rasgos de un pasado mestizo de indios y  negros /Foto JOP.

José Obswaldo Pérez

Alrededor de Mesa de Paya, en la región histórica del pueblo de Ortiz, surgió, espontáneamente y dentro del propio espacio geográfico, un caserío rural formado por “gente de color”, descendientes de esclavos negros. El nombre de este caserío es Cumbito, el cual se ubica en una posición astronómica de latitud 9 32' 08'' y una longitud de -67 17' 14''. Se trata de una comunidad rural enclavada – geográficamente- en un banco de sabanas al suroeste de la población orticeña, a menos de 10 km de este centro urbano, cerca del fundo La Ceiba. Esta área ocupa una extensión aproximada de 32,6 kms, en una zona orográfica perteneciente a la depresión llanera y la serranía interior. Geológicamente, esta área está compuesta por rocas de origen sedimentario, en su mayor parte, que se transformaron durante el terciario y cuaternario, aflorando en las formaciones Riecito y Quebradón, e intersectan al Caño Antonio Pérez. Hidrográficamente, se encuentra entre los ríos Paya y Guárico.

Un paisaje vegetal de llanura que va desde las Galeras de Ortiz hacia el sur de los llanos, conbinado con relieve piemontano, con abundante palmeras y una gran variedad de especies animales. Para el censo Nacional de 1961, Cumbito poseía 12 viviendas y en 1971 tenía 117 habitantes y 20 viviendas, entre las cuales había 18 ocupadas y dos desocupadas.

Históricamente, este antiguo vecindario del municipio Ortiz surgió como un área cercana al Hato San Pablo de Paya, hacia la primera década del siglo XIX . El nombre del lugar es un legado de los africanos traídos durante la trata esclavista a Venezuela. Especialmente, el vocablo es originario de los negros mandingas. En el país, los cumbes han sido considerados por la historiografía como espacio de “resistencia africana”. Este concepto surge de la antropología para tratar de definir el fenómeno del cimarronaje en las provincias hispanoamericanas: esclavos rebeldes huidos de los hatos y haciendas agrícolas, pese a la represión de sus amos y/o de las autoridades provinciales. También, en nuestro Llanos, predominó la denominación "rochela" para designar, en la época provincial, a los caseríos de negros, indios, sambos, mestizos, pardos y blanco fugitivos (Rodríguez, 1994). Estos espacios eran habitados por estos grupos sociales que acosaban a los centros poblados, haciendas y hatos; se dedicaban al contrabando, el abigeato y la sustracción de víveres (Carrasquel 1946, Mendoza, 2005). Un fenómeno sociocultural que prevaleció en muchas localidades del hoy estado Guárico del siglo XVIII, como una expresión de “resistencia cultural” ante el vasallaje de los colonizadores europeos.

Un lugar de reunión 

Desde el punto de vista toponímico, Cumbito es un historiotopónimo o/y ecotopónimo dentro de la denominada clasificación taxonómica. También, como hemos subrayado, su nombre es proveniente de la lengua mandinga que significa "lugar de reunión, grupo o asiento de negros" (Salazar Quijada, 1991). Aunque es un término bastante polisemántico y polémico por las diversas interpretaciones que se le dan, en nuestro caso, nos referimos a un diminutivo hispanizado de Cumbe (Kumbe, Nkumbi), cuyo significado procede de un baile africano originario de la Guinea continental española. A su vez, la voz kumbe (nkumbi) significa tambor (Ortiz, 1985: 184; Álvarez D´ Armas, 2005).

Sin embargo, Álvarez D Armas (2005) citando a Fernando Ortiz señala que la palabra Cumbito deriva de la raíz kumb, la cual se encuentra muy difundida en el oeste africano y que, en Venezuela, “llamamos cumbe, a las comunidades fundadas por los esclavos liberados…”. Por otra parte, el investigador agrega que el especialista en idiomas africanos en América, William W. Megenney, apunta los siguientes sinónimos para el referido término: Cumbe (s.), palenque, quilombo, escondite; y, seguidamente, sitúa la voz cumbe como un verbo en los idiomas Fang: kumbe. Shona: kumbe. Bambara: kumbé, cuyas inferencias podrían ser:agruparse, estar reunidos,encontrarse con,  entre otras interpretaciones lingüísticas (Megenny,1983; 119).

A parte del Cumbito ubicado en la Mesa de Paya de Ortiz, también, con este mismo nombre, se conoció en la actual parroquia de San Francisco de Tiznados, un sitio en 1791, propiedad del ganadero Felipe Urbina. Del mismo origen existe en San José de Tiznados un vecindario con el nombre de Cumbote (actualmente conocido como Cumbote I y Cumbote II) que, en bantus, significa "rana". Es una variante de Cumboto y, a su vez, proviene de Cumbo o Cungo (voz mandinga, de etnia africana), que significa " lugar apartado, heredad". Edler (1997;p.34) señala que los vocablos Cumbe y Cumbo son aportes de las etnias mandiga y fang, procedentes de las sacas de esclavos de las regiones del antiguo Sudán y del África Ecuatorial, respectivamente.

Está muy claro que el topónimo Cumbito se extiende por otros lugares de Venezuela, especialmente en Guárico y Aragua. E igualmente en otras partes del mundo. Por ejemplo, en Guinea-Bissou se halla un pueblo con el nombre Ponta Cumbito y una población en Angola.

Huellas de africanía 

Al indagar sobre este espacio orticeño hemos podido encontrar el surgimiento de un valioso legado cultural que sobrevive en la actualidad. Esto demuestra que la presencia africana en Ortiz y sus parroquias, durante el período provincial y poscolonial, se manifiesta -hasta hoy-, en lo que hemos denominados huellas de africanía. Una definición que interpreta los hechos históricos de los afrodescendientes, a través de su legado y sus iconos. La definición es, también, conocida como “cadenas de asociaciones icónicas”, cuyo axioma nos permite situarnos en el lenguaje de las imágenes, tal como ha sido planteado por el científico social Gregory Bateson. Sus ideas, a su vez, podrían relacionarse con el concepto de “orientaciones cognoscitivas” propuesto por Sidney Mintz y Richard Price, para aproximarnos a los problemas de la evolución de las culturas afroamericanas. Todo este tema, también, ha sido bien desarrollado por los antropólogos colombianos Nina S. de Friedemann y Jaime Arocha, quienes han abordado esta tesis a partir de los procesos de reintegración étnica ocurridos a raíz de la trata esclavista desde el siglo XVI, cuando gente de igual o similar procedencia volvió a encontrarse en escenarios distintos a los de su cotidianidad africana (Friedemann, 1993) 

Según estos autores los procesos de reintegración étnica constituyen la génesis de nuevos sistemas culturales afroamericanos en regiones como Venezuela, que debían haberse iniciado tan pronto se juntaran las primeras víctimas de la trata esclavista con nuestros espacios llaneros. La dinámica interétnica de esta génesis ha sido discutida por Mintz y Price (2012) con relación a la diáspora africana y sus relaciones análogas, como parte de una propuesta para explicar la teoría sobre el control cultural en la formación de grupos étnicos diferenciados, también referidas a culturas negras, examinadas por Bonfil Batalla (1987) y denominativas por ese autor como etnogénesis, para describir la dinámica de las relaciones interétnicas.

Al entender a Cumbito como parte de un sistema cultural producto de un proceso de reintegración étnica es uno de los aspectos que juzgamos fundamentales a la hora de demostrar la urdimbre integradora entre  geografía cultural y las diversas cosmovisiones en la comprensión de la perspectiva geohistórica de la influencia de los afrodescendientes  en las relaciones entre hombre y espacio. Demostración esta que se observa en esta comunidad, ya que en su etnohistoria guarda mucha relación con su nombre y el grupo étnico que lo habita. Algunas de sus múltiples manifestaciones culturales son el resultado de ese intercambio del mestizaje (o meeting pot) que se distingue en las zonas rurales provenientes de los caseríos enclavados en estos bancos de sábanas. Un ejemplo de sus expresiones culturales más resaltantes son las fiestas de violín, el tradicional culto a la Cruz de Mayo, en la que se celebran velorios, danzas y juegos como la Marisela; así como las festividades a Nuestra Señora del Carmen y, en un tiempo no muy lejano, las de San Juan Bautista.

Entre los bailorios, la danza de la Marisela es una festividad mestiza que consiste en un “baile de adivinamiento” que recuerda a las sambas de origen africano o afroantillano. El baile radica en una danza trémula en la que una persona se disfraza de cualquier cosa y empieza hacer piruetas y a cantar bambas y recoger prendas. Las bambas, según el investigador Arturo Álvarez D’ Armas, son “cuartetas recitadas en los velorios de santos en los llanos centrales”. En otras palabras, las bambas son sucesiones de coplas con pie forzado y sobre un mismo tema.

En el Cumbito de Ortiz, las bambas – tal como nos los ha explicado Álvarez D’ Armas -llevaban un sentido satírico y de jocosidad, a fin de colocarle “esa pimienta de humor para mantener el grado de ánimo necesario en la concurrencia”. Dice nuestro citado autor que el término Bamba viene del quimbundu Mbamba; es decir, es una palabra de origen bantus. Un ejemplo de estas cuartetas recogidas en Cumbito es la siguiente:

“Marisela se perdió su madre/
la anda buscando calle arriba/
y calle abajo/
y Marisela bailando

Tú eres una garza blanca
arriba de un alcornoco
a ti nunca te faltarán
piojos, lagañas y mocos”

El baile sigue. La Marisela recoge las prendas y luego se realizan las penitencias para devolverlas. Se enciende una vela y la Marisela dice:

A la una el reloj y la fortuna,
a las dos la campana y el reloj,
a las tres esta prenda de ¿quién es?...
que se quema, que se quema

La dueña de la prenda tiene que hacer lo que Marisela inventa para recuperar su prenda. 

Fernando Rodríguez, Cronista Municipal de Ortiz, recoge en un artículo que, entre las Mariselas más famosas de Cumbito, encontramos a: Juan Arana, Remigio Tovar, Nelson Díaz y Panchito Ascanio, este último ya fallecido. Igualmente, el autor se refiere a otros juegos tradicionales en los bailorios de Cruz, entre los que cita La Tortuguita y El Brujo. Todas estas manifestaciones constituyen algunos "rastros difuminados" o "huellas de africanía" de culturas afrodescendientes. Rasgos de una “cultura híbrida americana” que influyó en la formación histórica de la cultura en nuestras localidades rurales (Bastide, 1969; p.51; Marcano Jiménez, 2001; pp.58-59). En el presente, algunas de estas festividades y bailes de esta localidad fueron declarados Patrimonio Nacional por el Instituto de Patrimonio Histórico de la Nación, en el año de 2005[7].





HEMEROBIBLIOGRAFÍA

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miércoles, junio 13, 2007

Diecisiete de febrero /DIA DEL LLANERO



Eduardo López Sandoval


INTROITO

Voy a realizar la lectura de una misiva que me envía el Concejo Municipal de Calabozo, y que bien podría ser el párrafo final de esta PROPOSICIÓN.

La carta tiene fecha, 16 de marzo de 2007, y dice:

“Ciudadano: Abogado Eduardo López Sandoval. Presente.- Tengo el agrado de dirigirme a usted, en la oportunidad de hacer de su conocimiento que en Sesión Ordinaria de la Cámara Municipal de fecha 5 de Marzo del presente año, se acordó remitirle copia del Decreto donde se designa el 17 de Febrero como el Día del Llanero.”.

Decíamos que esta debería ser la parte final de esta trabajo porque es lo último que ha sucedido, -por ahora. Esta es la parte final de una primera etapa del un largo proceso burocrático, proceso al cual mediante la presente Ponencia los invito a participar, pues, permítaseme esta metáfora: “En el ave que es esta sociedad, el ala inquieta que conforman los Cronistas e Historiadores, vuela más, -es más eficiente y eficaz-, que la parsimoniosa pata calzada con bota de la burocracia gubernamental”.

Hablemos del procedimiento burocrático: La carta que recién leímos es la respuesta al planteamiento que hicimos por ante el Concejo Municipal del Municipio Autónomo Francisco de Miranda, donde solicitamos se declarara el Día del Llanero.

Veamos cuál fue el planteamiento realizado en Calabozo, el 01 de marzo de 2006:

“CIUDADANOS: CÁMARA MUNICIPAL DEL MUNICIPIO AUTÓNOMO FRANCISCO DE MIRANDA. CALABOZO. SU DESPACHO.-Saludos cordiales.

“Solicito derecho de palabra para tratar asunto relacionado con la labor que Ustedes realizan.

“Propongo:

“1) Que esta Cámara Municipal asuma la proposición del Historiador Adolfo Rodríguez, “…que el 17 de febrero sea consagrado en cualquier almanaque de Colombia o Venezuela como día de los llaneros.”.
“2) Que esta Cámara decida, inmediatamente, en honor a este Día de los Llaneros que se propone, establecer para esta fecha un Encuentro de Historiadores que tenga como tema a los Llanos Colombo-venezolanos.”

En otra carta del proceso burocrático, fechada en Calabozo el 09 de julio de 2006, que atendía a la comunicación, de fecha 05 de mayo de 2006, dirigida a mi persona por la Cámara Municipal, informa que: “se trató su solicitud y la Cámara acordó solicitarle presentar un proyecto de dicha solicitud relativo a la conmemoración del día de los llaneros”. En ese entonces respondimos, (textualmente):

“Repetimos: Seguimos y apoyamos la propuesta del Historiador Adolfo Rodríguez, que indica que el día del llanero debe celebrarse el 17 de febrero, por ser la fecha en la cual el Libertador Simón Bolívar, lanzara la Proclama a los Llaneros desde la población de El Sombrero.

“LAS RAZONES HISTÓRICAS:

“Las circunstancias habían colocado a Bolívar cerca de los llaneros en tiempos recientes a aquel 17 de febrero.

“Veamos algunas circunstancias, (recuérdese que Bolívar decía, el hombre es el hombre y sus circunstancias):

-Meses antes el Libertador es rescatado por los llaneros de Zaraza, luego del revés de la Casa Fuerte en Barcelona.

“-El 06 de ese mes había ocurrido la captura de Las Flecheras, en Boca de Coplé, por parte de los llaneros.

“-El 07 de febrero es realizada la toma de Guayabal por el Comandante Hermenegildo Mujica, (el mismo a quien gracias a sus acciones patriotas, junto a sus hermanos, lo recordamos con el nombre de Paso e’ Mujica).

“-12 de febrero, Batalla de Calabozo, donde Bolívar puso en derrota a Morillo.

“-15 de febrero, ataque a la retaguardia de Morillo, de parte de los llaneros, en La Uriosa.

“-16 de febrero, Batalla de El Sombrero.

“-17 de febrero, proclama de Bolívar a los llaneros en El Sombrero.

“Estos encuentros con los llaneros, fueron razones para que el genio del Libertador lanzara, el 17 de febrero de 1818, la Proclama a los Llaneros, y son suficientes razones para que esta Cámara Municipal se convierta en la primera entidad territorial de Colombia y Venezuela que reconozca y celebre un día para los llaneros, y que la primera celebración sea el 17 de febrero de 2007.

“Realizo de seguidas, el primer esbozo de los que puede ser el “cronograma de actividades para la celebración de dicho proyecto.”(Cita textual de la carta que se responde).

“-Que esta Cámara convoque, inmediatamente, Sesión Especial, donde se invite al Historiador Adolfo Rodríguez, y a los Cronistas e Historiadores de las Entidades Federales llaneras de Colombia y Venezuela, con el fin de acordar el establecimiento del “Día de los Llaneros”.

“-Que se programen para el mes previo al día de los llaneros, actividades deportivas y culturales en las poblaciones que en la historia están involucradas. Se proponen: 1) Realizar Encuentro de Historiadores y Cronistas de los llanos colombos-venezolanos, que involucre,-por lo menos-, investigadores de ambos países. 2) Que se realice cabalgata que toque los poblados de San Fernando, Guayabal, Camaguán, Calabozo, El Sombrero, etc.. Y que el paso de esta cabalgata por Calabozo coincida con el 12 de febrero, día de la Batalla de Calabozo.

“-Que esta Cámara nombre Comisión que se encargue de los mencionados eventos, -de programarlos y de ejecutarlos-. Que ésta esté integrada por Concejales de esta Cámara, por Historiadores de la región, por miembros del Grupo de Historia Regional y Local de la Ciudad de Calabozo, por sendos miembros de las instituciones universitarias que hacen vida en nuestro Municipio, por representantes estudiantiles de los diferentes niveles de escolaridad, y por interesados de diferentes entidades llaneras. Para presidir esta Comisión propongo al Doctor Adolfo Rodríguez, y a mi persona como integrante. Atentamente Eduardo López Sandoval.”.

Ya habíamos realizado similar planteamiento por ante las autoridades municipales de las ciudades de El Sombrero y Guayabal. Guayabal nos respondió positivamente; de acuerdo a lo último que nos han informado, sólo falta la publicación del Acuerdo de Cámara. Esperaba que el Municipio Mellado aprobara la solicitud realizada por nosotros, pero nos informan, para nuestra satisfacción, que el Día del Llanero aquí en El Sombrero existe. Había nacido el 17 de febrero de 1988, de acuerdo a los que nos indica artículo de prensa calzado por el extinto Cronista de esta ciudad, el Ciudadano Manuel Aquino. Cito de seguidas, buena parte del artículo en cuestión, y que tiene el título NUEVAMENTE SOBRE EL DIA DEL LLANERO, y que fue publicado en el diario El Nacionalista con fecha 04 de marzo de 1996. Cito: “…nos referimos al DÍA DEL LLANERO, derivado de la famosa proclama dirigida por nuestro Padre Libertador, a los llaneros comprendidos en todo. Es decir, que no se dirige a los llaneros venezolanos solamente, sino a todos los llaneros habitantes del inmenso piélago desde el centro de la Nueva Granada hasta Maturín y Bocas del Orinoco…”.

Luego el artículo del Cronista Manuel Aquino hace alusión al hecho del Acuerdo de Cámara que establece el Día del Llanero por primera vez en Venezuela en este Municipio Mellado. El Cronista habla del nacimiento de Día del Llanero y de la trascendencia que debe tener con las siguientes palabras: “Con la emisión de este acuerdo se alimenta la idea de que con la consagración del Día del Llanero en toda la jurisdicción del Municipio Mellado, el 17 de febrero, los demás Municipios de la región se hagan solidarios con el nuestro y hagan lo propio en sus respectivas jurisdicciones. Y no solamente de manera individual, sino también ocurrir a la inmediata instancia del ciudadano Gobernador a fin de que lo haga de carácter regional, hecho lo cual remita dicho decreto a sus homólogos de todos los Estados Llaneros…”.

Nosotros le agregaríamos a este procedimiento, que una vez acordado el Día del Llanero por algún Estado Llanero, solicitemos que éste, a su vez, se dirija a la instancia correspondiente de la Asamblea Nacional y/o el Ministerio de Relaciones Exteriores para que estos entes de presencia nacional tramiten lo propio por ante las autoridades del vecino y hermano país, es decir para que el Día del Llanero sea una fecha que la celebremos en todos los lugares donde están los llaneros, en los Llanos Colombo-venezolanos.

(Vale este paréntesis: Nos informan que el Día del Llanero aprobado en El Sombrero no se celebra, más que eso no se conoce que tal Acuerdo se realizó un 17 de febrero de 1988. Ante esta situación el Cronista Manuel Aquino manifestó en el artículo en comento: “Creo, que la Secretaria de nuestro Ayuntamiento en aquel entonces, no cumplió su cometido y el acuerdo ya sancionado se engavetó y por lo tanto, sin ninguna resonancia.”).

Propongo, entonces que:

1)…ante los órganos administrativos que se celebre el 17 de febrero como el Día del Llanero en todos los Llanos Venezolanos, y que esta proposición sea elevada a las autoridades de Colombia.

2) Que todos y cada uno de nosotros –los lectores- haga lo necesario para que en cada uno de vuestros municipios se haga lo propio, se declare el Día Municipal del Llanero.

3) Que los lectores que manifiesten este compromiso de individualmente solicitar, -en el pleno uso de sus derechos constitucionales-, por ante sus respectivas autoridades municipales, que se declare el Día del Llanero, se constituyan inmediatamente en Equipo de Trabajo, y que este Equipo sea coordinado por el Cronista de El Sombrero. Que este Equipo de Trabajo acuerde inmediatamente reuniones periódicas para evaluar los alcances del vuelo.
Posdata, para quienes estén interesados en participar en esta pelea contra molinos de viento, nuestro correo electrónico es:

eduardolopezsandoval@yahoo.es
eduardolopezsandova@cantv.net
lopez_eduardo@cantv.net

Teléfonos: 0246-8720187
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Historia en un periódico

AQUELLA MAÑANA ENTRÓ por la puerta del periódico El Pregonero, un hombre singular de mediana estatura, trajeado en chaleco y palto, con un reloj de leontina. Caracas respiraba sus aires gumancistas; se ínfulaba, en esos días tormentosos, como una ciudad cosmopolita. Era tranquila, acogedora; con calles empedradas, casas y casonas de uno y dos pisos; edificios modernos, de una arquitectura romántica, construidos en la administración de Guzmán Blanco. Caracas pretendía ser un petit París y el francés era la lengua predilecta de la gente distinguida y mundana; el habla de quienes hacían gala de erudición y recuerdos de viajes "por la Europas".

Corrían casi tres años de la revolución que llevó al poder por segunda vez al general Joaquín Crespo Torres. Eran días en que la crisis económica y financiera del país hacia crujir las bases del gobierno. La vida económica venezolana estaba muy difícil, casi de bancarrota. Crespo, quien no ocultaba esta realidad, hacía esfuerzos para aliviar la situación a través de un plan de desarrollo de nuevas obras públicas hasta donde lo permitían los limitados recursos de la época, al tiempo que cambiaba ministros de Hacienda como cambiarse de camisa.

La ciudad de los techos rojos, de las fiestas y de los grandes bailes de salón en los clubes El Concordia y El Venezolano, reencuentro de los habitantes, que entre risas de cócteles, con aparente tranquilidad y aires afrancesados, parecía en verdad una urbe cosmopolita. Tenía varios periódicos importantes como El Constitucional, El Diario de Avisos, El Tiempo, La Religión y este último, El Pregonero, que en cuyas hojas de papel se registraba impreso un país sumergido en el atraso económico, en el personalismo político, en el sarcasmo y en la contienda verbal diaria.

Caracas venía - tal vez sin darse cuenta y si para bien o para mal- transformándose técnicamente a través de una serie de innovaciones comunicacionales desde 1856, cuando entró en actividad la primera línea del telégrafo eléctrico venezolano, entre Caracas y La Guaira, y la llegada del teléfono en los primeros años de la década de 1880, como lo apunta Manuel Pérez Ávila en su libro Para la Historia de la Comunicación Social. Este proceso de cambio, poco a poco, sería el paso del puente hacia los tiempos modernos, que incluiría un tímido desarrollo de la prensa periodística.

De este modo, Venezuela entraba en una época de la información con el mundo. Un acontecimiento inaugurado por las agencias internacionales y locales de noticias, a través de la aparición del cable francés. De allí, el país estaba a las puertas del "imperio de la noticia", aunque la prensa venezolana no tenía conciencia del significado de las nuevas técnicas de la comunicación, como se demostrará posteriormente.

Un caso curioso tiene esta historia. Nadie pensaría que, en un país sumergido en guerras y conflictos armados, hubiera habido un empresario con valentía de atreverse a cruzar el puente de la modernidad. Un puente angosto y difícil. Por eso, nada ingenuo tuvo que - en esos días de crisis político-económica- se haya producido un cambio en la redacción de El Pregonero, uno de los periódicos más importantes e influyentes de la Caracas del siglo XIX, quien tendría como su redactor estrella al periodista liberal Ismael Pereira Álvarez.

Pereira Álvarez asumió la jefatura de la publicación el 2 de julio de 1894; se trataba de un individuo de principios morales honestos, que recibía un buen trato por parte del gobierno liberal el cual se hallaba en el poder. Era un intelectual de prestigio y experiencia periodística, gozaba de reconocimientos como editor y fundador de periódicos en el interior de la provincia. Además, era culto; dueño de una especial inteligencia y muy mesurado en la lid política.

Su entrada al periódico correspondió al director y dueño de El Pregonero, Odoardo León Ponte, quien lo eligió para el cargo, dado que el más indicado para la orientación del periódico era él. Pero esta designación se explicaba, sobre todo, por la amistad y la afinidad política que había entre ambos. Los dos eran militantes del partido liberal amarillo, pero con pensamientos distintos; la adhesión partidista los había llevado por separados al terreno de la confrontación ideológica, en medio de debates polémicos.

Pereira Álvarez era el prototipo del nuevo redactor-jefe; redactor nato que impondría un fresco concepto al periodismo incipiente del siglo XIX. Era conocido en la capital y en el interior del país como un hombre culto y ponderado, proveniente de un respetable ambiente social. Hace dos años atrás, la opinión pública lo aplaudía por un artículo publicado en la prensa de la capital en defensa del entonces presidente Raimundo Andueza Palacio, bajo el seudónimo de “un liberal”. Decía en aquel artículo, mordaz y atacante, que “Son los godos que asoman la lívida frente haciendo muecas al partido liberal”.

Desde la redacción, Ismael Pereira Álvarez corregía, analizaba y observaba los comunicados pagados por los opositores del régimen que llegaban al periódico para su publicación. Se trataban de artículos injuriosos y mordaces. Además de atacar al Jefe de Estado, se dirigían sobre todo al ministro de Hacienda, artífice de la gestión administrativa de Crespo.
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viernes, junio 08, 2007

Tiznados: El acento de un pueblo guerrero

Desde punto de vista histórico, Tiznados fue un antiguo sitio y hato que perteneció a Don Agustín Cevallos, en el siglo XVII. Para 1722, en este lugar existía una capilla pública que funcionaba como la “matriz y la principal”, junto a siete capillas aledañas. La unidad geográfica inmediatamente precedente al lugar fue el hato, cuyo nombre y perímetro sirvió para configurar y denominar el Valle de Tiznados. ..................................................................... José Obswaldo Pérez *
TIZNADOS es topónimo hispánico, cuya voz identifica a un hidrotopónimo y un área geográfica, especialmente a las actuales parroquias San Francisco, San José y San Lorenzo de Tiznados. Según las Crónicas de Indias, el nombre fue puesto por los españoles a un grupo de indígenas de origen caribe que habitaban esa región en el siglo XVI. Estos indígenas llamados “tiznados” tenían los rostros pintados de ciertas rajaduras creados por ellos. Se sacaban alguna sangre sobre la cual ponían tizne o carbón molido y sumo de hierba mora, con lo cual quedaba su pintura señalada para siempre en sus cuerpos.

Esto demuestra que los indígenas se provocaban heridas en el rostro sobre cuya incisión se pintaban tatuajes permanentes. Según explica el Diccionario de la Real Academia Española, tiznado proviene de tiznar: “manchar con tizne, hollín u otra materia semejante”. Estos indígenas estaban habituados a costumbres guerreras (Ortega, 1992:51).

A través de investigaciones etnológicas y arqueológicas realizadas en la región de la Sierra de Tiznados se puede reconstruir, aunque muy parcialmente, algunos aspectos del nivel de desarrollo cultural de aquellas comunidades indígenas asentadas en el espacio que nos ocupa. Por ejemplo, el doctor José María Vargas creyó reconocer cráneos hallados en sitios de la Sierra, caracteres de una raza Caribe, dominadora del bajo Orinoco y las pequeñas Antillas. Se cree que sus apreciaciones parecen corroboradas por el concepto de Sivers, en la geología y geografía de esta cordillera.

Estudios etnohistóricos recientes elaborados por el doctor Adolfo Rodríguez y el antropólogo Carlos Ríos Roldán, entre otros investigadores de la Escuela de Antropología de la Universidad Central de Venezuela, han podido encontrar vestigios de esas culturas en el sitio de Paya Arriba, en la actual jurisdicción de la Parroquia de Parapara, representados en utensilios de uso domestico como platos, vasos, figuras de barro en general, piedras trabajadas o lítica, entre otros elementos.

 Desde punto de vista histórico, Tiznados fue un antiguo sitio y hato que perteneció a Don Agustín Cevallos, en el siglo XVII. Para 1722, en este lugar existía una capilla pública que funcionaba como la “matriz y la principal”, junto a siete capillas aledañas. La unidad geográfica inmediatamente precedente al lugar fue el hato, cuyo nombre y perímetro sirvió para configurar y denominar el Valle de Tiznados. Hidrográficamente es un importante afluente que cae al río Portuguesa, e inunda a todos los hatos de ganado que hay en sus márgenes y vegas circunvecinas.

Dice Aguado (1535-1589) que fue un nombre puesto por los españoles: “...a causa de que la gente de aquella provincia todos traían los rostros pintados de ciertas rajaduras que en ellos se hacían, haciéndose y sacándose alguna sangre, sobre la cual ponían tizne o carbón molido y zumo de yerba mora, y quedaban las pinturas señaladas siempre. De esta manera de galanía usan algunas naciones de moros de la costa de Berberia”. (Aguado, 1987, T.l:23).

 La raíz indohispánica de Tiznados va acompañada con el nombre de San Francisco, el Señor San José y San Lorenzo, como producto de un manifiesto sentimiento religioso de los colonizadores, los cuales los llevó a designar a numerosos centros poblados prehispánicos y, más tarde, a los surgidos durante la Colonia, con nombres del santoral romano. De este modo se hizo muy usual que el nombre religioso estuviese seguido por uno indígena. El primero respondía a los requerimientos de los fieles o de los sacerdotes y obispos, mientras el segundo a lo geográfico o a lo tradicional. El nombre religioso era el impuesto y nombre indígena era el autóctono (Vila, 1979)

 Sin embargo, el sentido común del pueblo acoge la brevedad de los nombres, lo cual fue acortando con manifiesta tendencia a hacer que subsistiera el término de origen indígena. Esto ocurría sin adoctrinamiento alguno; así, la expresión cultural de lo autóctono -como son los nombres de pueblos, parajes y accidentes geográficos de raíz indígena-, predominó sobre el vocablo aportado por la cultura introducida. Unos ejemplos son los nombres como San Francisco, San José y Santa Rosa de Lima, los cuales son hagliotopónimos productos del sentimiento religioso durante la colonia, referentes a figuras venerables por las comunidades que respondían al intenso culto mariano o franciscano. Aunque, en 1988 se intentó cambiar o bautizar el nombre de San Francisco de Tiznados por Ciudad Roscio, propuesta formulada sin éxito por la Corporación de Desarrollo de la Región de los Llanos, CORPOLLANOS.

 En definitiva, un proceso de traslación toponímica dio origen al nombre de San Francisco de Asís de Tiznados. Nombre que surgió como hagliotopónimo en 1746, cuando ya había en este lugar cura e iglesia parroquial dedicada a San Francisco de Asís. Es la referencia más antigua del nombre de la población, lo que se confirma en una matrícula de 1758, cuando ya tenía 1.763 habitantes y era cura propio, el párroco Santiago Armada. Pero, muchos años antes, Tiznados se conocía con los términos a secas de “sitio Tiznados”, “Valle Tiznados” y “Partido Tiznados” (1720), cuya extensión geográfica abarcaba hasta lo que en el presente conforman los tres municipios de la Cuenca de Tiznados; mientras, el Señor San José de Tiznados aparece en 1780 y San Lorenzo de Tiznados en 1992. El primero por disposición eclesiástica y el segundo por decisión legislativa, promovida por el Concejo Municipal de Ortiz.

  NOTAS BIBLIOGRAFICAS
 BOTELLO, OLDMAN (1998): Los Tiznados. Caracas: Congreso de la República. Ediciones de la Cámara de Diputados
CARVAJAL, (FRAY) JACINTO (1956): Relación del descubrimiento del río Apure hasta su ingreso en el Orinoco. Madrid: Edime.
CASTILLO LARA, LUCAS G (1984): San Sebastián de los Reyes. La ciudad Trashumante. Tomo I. Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia.
CORPOLLANOS (Octubre, 1988): Estudio Integral de la Cuenca del Río Tiznados. Calabozo: Rodríguez Hurtado, J & Asociados C.A Gaceta Oficial del Estado Guárico. Ley de División Político-Territorial del Estado Guárico. San Juan de los Morros, 30 de Mayo de 1992.
ORTEGA, MIGUEL ÁNGEL (1992): La Esclavitud en el contexto agropecuario colonial. Siglo XVIII. Caracas: Editorial APICUM, colección Otro Discurso Nº 2
PÉREZ, JOSÉ OBSWALDO (2005,06 Diciembre) La Iglesia de San Francisco de Tiznados (I). San Juan de los Morros: Diario El Nacionalista, p A-4
RODRÍGUEZ, ADOLFO (1994): El estado Guárico. Orígenes, Mundo y Gente. San Juan de los Morros: Ediciones de la Comisión regional Conmemorativa del V Centenario del Encuentro de Dos SIMÓN, PEDRO (1882): Noticias Historiales de las conquistas de Tierra Firme en la Indias Occidentales (1924). Bogota.
VILA, MARCO A (1978): Antecedentes Coloniales de Centros Poblados de Venezuela. Caracas: Ediciones de la Facultad de Humanidades, UCV.
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*José Obswaldo Pérez es periodista, profesor universitario e historiador venezolano.
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miércoles, junio 06, 2007

Historia y periodismo

Un aporte a la autoconciencia y autoestima de un poblado es la reconstitución de la historia local. Esto permite que “ los grupos vivan significativos procesos de refuerzo de autoestima social, recuperando sentidos colectivos de humanización”. Además, la recuperación de la historia local produce un valor agregado significativo para la planificación del desarrollo, más pertinente con la propia realidad. Es decir, orienta las políticas públicas del gobierno local, regional o nacional, respecto del desarrollo cultural y social de la población.


JOSE OBSWALDO PÉREZ

La historia (local) es una historia con la gente misma, permite que el protagonismo no se circunscribe sólo a una élite, sino que abarque también a la gente anónima, consigue que la historia pase por dentro hacia afuera de de la comunidad. Ayuda a los menos privilegiados y sobre todo a los más viejos a recuperar su dignidad”.
Paul Thompson. Historiador
“¿Qué otro oficio permite vivir la historia en el instante mismo del devenir y también ser un testimonio directo? El periodismo es un privilegio extraordinario y terrible...“
Oriana Fallaci. Entrevista con la Historia.


Sobre este tema de periodismo e Historia, me gustaría decir que es algo mucho más cercano a nosotros de lo que nos pueda parecer. No sólo, porque la prensa sea un material documental muy utilizado por los historiadores para nuestra investigación sobre el pasado, sino por que la prensa al pretender dar noticia de lo que ocurre en la sociedad y en el mundo, recurre con frecuencia al pasado, para explicar cosas que suceden en la actualidad. Por lo tanto el Periodismo y la historia están más cerca de lo que muchos piensan. Si estamos de acuerdo en que para dar, o mejor para explicar las noticias que cada vez con más rapidez se suceden y aparecen en la prensa es necesario dar explicación de cosas del pasado, algo que creo fundamental es la participación de historiadores en la elaboración de las noticias, y en la explicación de ellas. El periodismo necesita historiadores, pero no sólo para escribir artículos de opinión, sino que trabajen en él de forma activa, periodistas-historiadores, que ayuden a esclarecer las noticias que la prensa transmite a la sociedad. Suele trazarse una neta línea divisoria entre el periodismo y la Historia. Pero el periodismo, por su cercanía a los hechos, es una forma de hacer Historia y la Historia, al interpretar los acontecimientos, es también una forma de hacer periodismo.

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