por Daniel R Scott
EL SOLDADO DE LA TERCERA COMPAÑÍA
por Daniel R Scott
Argenis Ranuárez A.
Cronista del Municipio J G Roscio. Estado Guárico / 0416-8460435
argenisranuarez@gmail.com
Quiso la generosidad de nuestro amigo y maestro el Doctor en Llanología Adolfo Rodríguez Rodríguez, que a nuestras manos, a nuestro corazón y a nuestro cerebro llegara un ejemplar de su tesis de grado para obtener el título de quinto nivel en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela. Esa tesis (1990), es el resultado final de diez años de trabajo. La vecindad geográfica con Rodríguez en la Ciudad de los Morros y la cercanía en el afecto y en las luchas durante más de cuarenta años, nos permiten conocer en toda su esplendida humanidad al autor de esa investigación que leemos, releemos y consultamos una y otra vez, como la Biblia sobre el llano, el llanero y la llaneridad. La tesis presentada como requisito parcial para optar al grado de Doctor en Ciencias Sociales tiene 593 páginas, quinientas citas bibliográficas y hemerográficas, y esta dedicada al poeta apureño Julio César Sánchez Olivo, su entrañable amigo.A lo largo de once capítulos el autor estructura una teoría sobre “ La Imagen de los Llaneros Venezolanos” que es el título del extenso y enjundioso trabajo.Es una teoría sobre identidad ,ficción y utopía de los llaneros venezolanos con posibilidad cierta de ser aplicada ,comparada y diferenciada con las de los llaneros de Colombia .Es un trabajo de paciente tejedor y así como sus ancestros por vía paterna, los Rodríguez Rodríguez y por vía materna, los Rodríguez Díaz- genealogías para escribir una historia larga, de espíritus luminosos-tejieron sogas y falsetas, la una, cuero cortado con precisión de pulso impecable, torcido y asoleado, la otra, fibra larga resistente y multicolor llevada a creación de artesanía todavía sin reivindicar,así debió tejer el hijo dilecto de Santa María de Ipire esa obra monumental de su entendimiento de llanero que bien ganada tiene credencial de embajador de su confín ante el mundo. La tesis de Adolfo Rodríguez está localizada en la etnopolítica, ciencia que estudia la toma de decisiones de los sistemas societarios étnicos objeto específico es la historia de los llaneros venezolanos durante los tres siglos –más o menos, imprecisa el autor en la introducción ,como buen llanero que da seno al cabresto para permitir las naturales márgenes de error.Durante esos tres siglos nace,se desarrolla y subsiste la neoetnia de los llaneros venezolanos, quienes conciben auto-imágenes y heteroimagenes. El centro de gravedad de la tesis del historiador, poeta y profesor Rodríguez lo constituyen precisamente las imágenes del llanero sobre si mismo y las imágenes de “los otros” sobre el llanero. Rodríguez concibe al llanero como un grupo societario en equilibrio y parte en consecuencia de la premisa de la utopía cumplida. Aplica el autor el enfoque que sobre lo múltiple y lo unitario aporta el diferencialismo dialéctico, en paradigma que a su decir, es resultado de las reflexiones “procuran la elaboración de una teoría grupal de las sociedades”. Apreciamos la obra de Rodríguez como el encuentro de quien busca con afán pero sin apresuramientos, sin prisa y sin carreras, para que búsqueda y encuentro sean la expresión de una personalidad así signada.Cita autores extranjeros y a autores patrios. Recoge como quien cosecha: uno a uno los frutos de muchas investigaciones para identificar, comparar, contrastar. La obra en comento la consideramos monumental, la más extensa,prolífica,madurada y acabada que sobre el llanero se haya escrito.Hay en sus fuentes historia, política, sociología, poesía, antropología, economía, folklore, mitología, estadística, teología, libros, periódicos, revistas y boletines. Poco o nada publicado que se refiera directa, indirecta, radial o tangencialmente al llanero, durante tres siglos quedó fuera de la investigación .Presentada la tesis en 1990, debió nuestro maestro marcar los cabos que iba a atar luego, por lo menos durante cuarenta años. Destaca en el trabajo del Doctor Rodríguez una imagen de los llaneros venezolanos, formada a lo largo de tres siglos de prácticas económicas, sociales y culturales en un ambiente de libertad con hechos de subsistencia y de resistencia pasiva durante el período colonial. Las imágenes, sistemas conceptuales o ideologías sobre si son producto de las condiciones de equilibrio.Fundamenta sus afirmaciones en los trabajos de autores llaneros y no llaneros como Humbolt, Ramón Páez, Torrealba, Bolet Peraza, Ovalles, Vallenilla Lanz, Tejera, Bolívar Coronado, Arvelo, Gil Fortoul, Eduardo Blanco.Pocaterra, Andrés E González, Rago, Picón Febres, Otero Silva, Carlos Palacios, Planchart, Pastori, Tosta, De Armas Chitty, Julio DeArmas y otros. El autor cita a cada uno para reforzar su propio juicio. Incluye cartas, proclamas, memorias, poesía y teatro. Organiza y valora datos. El particular ecosistema llanero en el tiempo y el ser humano-neoetnia producto de las etnias hispánicas indígena y negra-, actuando libremente en ese espacio y durante ese tiempo para generar una dialéctica de las imágenes en la historia llanera venezolana a través de cuatro modelos de ficcionalización: colonizadora, fragmentada, asumida y de resistencia.Para Rodríguez-y lo comprendemos plenamente- el llanero es la respuesta a la dominación.Es una “opción cultural” que nace en el siglo XVII con la invasión o cerco del llano, donde el ganado vacuno o “los grandes rumiantes” comenzaban a multiplicarse espontáneamente dadas las condiciones ambientales de la región de los llamados “Llanos de Caracas”, “llanos de Venezuela” o “Llanos de San Sebastián” donde las prácticas de subsistencia de las etnias autóctonas en el llano, van a asociarse a las prácticas nacidas de la nueva realidad producto de la fusión con las prácticas propias del Hato y consecuencialmente del llamado “trabajo del llano”. El caballo pasa a formar parte de la vida del hombre, bien como medio de transporte que le permite ganar tiempo a las distancias, sirviéndole además para cazar, buscar ganado cimarrón y pastorear. El comportamiento de esa nueva etnia se expresa de manera pacífica, frente al comportamiento de las etnias autotóctonas, es decir, aquellas que poblaban el territorio hoy denominado “Región de los Llanos”, antes de la conquista. Esa convivencia de prácticas pre y post llaneras, tiene según Rodríguez su explicación en la racionalidad del ser étnico, la cual excluye toda contradicción.La orientación hacia la supervivencia en un medio de contrastes, es hacia el convivir,Se trata de una fuerza propia, que conduce al equilibrio del modelo societario, con una persistencia para el logro del equilibrio o capacidad de recuperación que son la voluntad definitoria del carácter deseable utópico de cada sistema étnico. La identidad étnica, es así, un status ,una condición que asumida plenamente por el llanero, lo hace mantenerla atoda costa y trance con orgullo de sus posibilidades,de sus aptitudes y de sus destrezas para asumir riesgos,peligros,obstáculos o simplemente para enfrentar satisfactoriamente la vida.La vida suya ,que es la vida del llanero en el espacio al cual pertenece, en su territorio, en su llano, con un alto grado de desarrollo de la interacción recíproca con la naturaleza:Ella alimenta su cuerpo y su espíritu. De esa naturaleza vive, vive en armonía: la meta alcanzada será la victoria cumplida que hacen del llanero un “hombre completo”, capaz de tener conciencia de sí mismo y de “los demás” conciencia ecosistémica y conciencia diacrónica, ésta última la que le permite mantener la utopía conquistada. El poeta, profesor, historiador y académico desarrolla las ficcionalizaciones con la pericia de quien conoce la metodología y con ella se obliga por mandato de manuales, más allá de que no la comparta.La ficcionalización por identificación es la del espacio. Rechazar o dominar lo que al conquistador lo considera un peligro contra el cual él, eslabón unido al monarca como guerrero suyo, y el monarca unido a Dios como su representante en la tierra, debe enfrentar y someter. Abunda en citas que van desde Fray Pedro de Aguado, Juan de Castellanos y Fray Buenaventura de Carrocera, sobre “, la conquista del llano” (1585-1788). La identificación con la barbarie (ficcionalización por identificación) el llanero va a ser ficcionalizado en una identificación a veces cercana a la verdad y otras, apartadas totalmente.La desnudez de su cuerpo y la intrepidez de su espíritu, lo hacen parecer y ser identificados como “bárbaros”, lo cual incluye flojera, indolencia, pereza, ociosidad, en citas que van desde Humbolt hasta Uslar Pietri, pasando por el prócer José Laurencio Silva, el Prebístero José F Blanco y Codazzi. Esa ficcionalización también se hace extensiva a la identificación de los llaneros con la herejía. Los indios eran “paganos” y el modelo de subsistencia era pagano, según la óptica del invasor. En este encuentro, bien vale la pena citar fragmento del dominico Juan José de Rojas, en 1768,trascrito por Rodríguez, sobre la porción de los llanos de occidente, llamados Barinas. “A todo el territorio de Barinas quiso Dios dotarlo de fecundidad en sus pastos, en sus frutos y acomodos para cría de ganado, pero esto bien oculto bajo el freno de la fiereza de aquellos indios, entramos misionando los frailes dominicos, fueron fundando poblaciones, y a las sombras de éstas iban entrando los españoles y plantando sus hatos, y hoy son tantos los ganados que pueden contarse por millones” cita hecha de la que a su vez hace Virgilio Tosta . La tesis de Adolfo Rodríguez trabaja luego con la identificación de los no-blancos, otra ficcionalización por identificación. Negros, mulatos, zambos y mestizos recibieron por igual la furia del racismo. Esa percepción sobre los llaneros persistió luego de culminado el período colonial y de iniciada la accidentada vida republicana. Los llaneros también fueron identificados con lo exótico,la cita que hace el autor es una fotografía del llanero apureño tomada por Páez ,quien bien los conocía: “Los apureños mostraron siempre en los campos de batalla todo el denuedo del cosaco, la intrepidez del árabe del desierto, y en sus virtudes cívicas el desprendimiento de los espartanos”.En esa identificación, también el llanero ha sido tenido por “insubordinado y rebelde por naturaleza”.Páez, Vallenilla, Santander, Ker Porter y otros escamoteadores de la verdad, son citados por el autor. La neoetnia los llaneros, asi ficcionalizada, la incluye el autor en el evolucionismo unilateral. La separación que hizo el pensamiento de la antropología de las luces, cuyo objetivo supremo era la “civilización” entre el estado de naturaleza y el estado de las leyes o Sociedad civil, llevó a concebir al llanero ya no como un bárbaro a quien había que destruir, sino como un primitivo cuya incapacidad requería de tutelaje.De allí que la antropología de la ilustración propuso políticas de protección y tutelaje.Ovalles, Amaya, Pocaterra, Samper, Otero, Gallegos y Tamayo entre los más citados. La “ imagen feudal de los llaneros” constituye otra ficción en la identificación de la etnia.El autor detalla en su investigación las razones por las cuales el hato constituía una modalidad señorial o patriarcal donde el dueño de hato es propietario de la tierra y de los medios de producción y el llanero ,el trabajador, muchas veces alzado contra el colonizador en el proceso de dominación .Destaca en esta forma de ficcionalización de la identidad de los llaneros ,la sustitución del término “peón” por el de “vaquero” en la ordenanza de llanos de 1811,para evitar la excepción existente hasta entonces de los peones en el servicio militar . Cabrera Malo y Gallegos son los autores ,en quienes Rodríguez fundamenta esta ficción.El académico guariqueño dedica cientos de páginas a la ficcionalización de los llaneros por identificación, la ilegalidad calificándolos de vagos, inobedientes y ociosos, los jueces de llano aparecieron en las ordenanzas de llano de finales del siglo XVIII y fueron creados registros especiales por el gobierno colonial, para inscribir a toda la gente libre al servicio de los hatos. De esos años es la aparición de salteadores de camino y cuatreros. Fueron creadas cuadrillas para reprimir el abigeato.El autor refiere fases de Calabozo, Guardatinajas y Camaguán, hoy estado Guárico, considerados sediciosos, y donde los protagonistas eran llaneros. Durante el breve período de la primera república, Boves dirige el descontento social, los documentos citados coinciden en el calificativo a los pobladores del llano: forajidos, sublevados y salteadores.El libertador en 1814,se queja de la “adhesión” de los pueblos del bajo llano a la tiranía .Páez, según la investigación de nuestro cronista mayor-hizo oferta de dinero a los soldados para evitar que cometieran raterías. Los liderazgos de Boves y Páez en la población de los llanos, el influjo de esos dos hombrees llevó a otra ficcionalización:fueron los llaneros identificados como comunidad mesiánica.Formidable pertinencia de la citas de expresiones de J A Páez sobre su liderazgo, al igual que otras de Urbaneja Achelpol,Luis Villalba y Rómulo Gallegos. Con abundante argumentación y valiosas citas el investigador guariqueño Adolfo Rodríguez Rodríguez determina otra forma de ficcionalización: la identificación con las ideologías monárquica o republicana.La proclama de Bolívar a los llaneros el 17 de febrero de 1818, exalta el valor de la etnia llanera, considerémoslas invencibles. Morillo creyó en la posibilidad de seducir a los llaneros a favor a favor de la causa realista.Los jefes patriotas identifican al llanero con la independencia.Los autores citados en esta forma de ficcionalización de la identificación ,entre otros son Aguilera,Tejera,Eloy González,Gil Fortoul y Arvelo Larriva Los llaneros son identificados como personajes costumbristas, con el comunismo, como no-federales, como base y sustentación del caudillismo, el alma regional como desintegradora, y con el determinismo, todo ello a partir de 1830,con etapa de apogeo de la oligarquía liberal de los Monagas y con el final de la hegemonía política llanera. Los autores citados por Rodríguez son Eduardo Blanco, Larrazabal, O’leary, Fermín Toro, Juan Vicente González, Manuel José Romero, Pérez Vila, Fernández Heres, Rondón Marquez, Daniel Mendoza, Méndez Echenique,Villavicencio,Julio De Armas padre,Julio De Armas hijo,Armas Chity. Cita a los periódicos:El eco de Apure el Torrente, La Opinión Nacional, el Bazar,Ultimas Noticias, el Correo del Orinoco,Alborada,entre otros. Finalmente, creemos que la muy discutida afirmación hecha en Mérida el pasado 5 de junio en el Encuentro de Cronistas de Venezuela con estudiantes de la Escuela de Historia de la ULA, no es del todo cierta. Si hay quien lea una tesis de grado, obviamente, no como quien lee un libro de texto o una obra literaria, sino como lo que es: una fuente para nuestras investigaciones. Consideramos de gran valor la investigación sobre los llaneros de Venezuela de quien entre mucha obra buena es el creador y Director hasta hace poco, del Centro de Estudios del Llano(CELLUNERG) de la Universidad Rómulo Gallegos de San Juan de los Morros-de la cual es promotor y fundador, y donde ejerció el vicerectorado Académico-,ha trabajado Rodríguez sobre el medio, el hombre, el proceso evolutivo, usos, costumbres, personajes, modos de producción, mitos, leyendas y el sentido de pertenencia que lleva al llanero a una filiación con su ecosistema .Una y otra vez en la copla, en el corrío, en el poema, en los himnos, el la reláfica y hasta en la cotidiana conversa, el llanero se siente y se nombra hijo o hermano de sabana, cielo, viento, río, palma y del sol. Y del sol, como todo nacido “en ésta ribera del Arauca vibrador”. Razones de tiempo no nos permiten comentar la parte de la tesis del llanerólogo, llanerófilo y llanerómamo Doctor Adolfo Rodríguez, relativa a la heteroimagen de los llaneros venezolanos, esa percepción de “los otros”, en la cual el autor abunda en citas reforzadoras de sus dichos al respecto, como la de Carlos Palacios quien atribuye al llanero entre otras cualidades “las costumbres sencillas, mínima criminalidad, la hospitalidad, inventiva noble y poética, delicadeza de carácter y desprendimiento del interés material”. Por estas razones, proponemos en este Encuentro-simposio la publicación de la obra “IMAGEN DE LOS LLANEROS VENEZOLANOS(Identidad, ficción y utopía)”en coedición de los estados Barinas, Guárico, Apure, Cojedes y Portuguesa, para que cada biblioteca de liceo, universidad, casa de cultura, ateneo, centro de historia e instituto de investigación de esas entidades tengan para ofrecer a sus lectores, miembros o investigadores, un ejemplar de esta Biblia del llano, de los llaneros y de la llaneridad, escrito por el exégeta de Juan Germán Roscio, el clarificador de Zamora, el reivindicador de Don Carlos del Pozo, alumno-amigo de D Armas Chitty, amigo y Maestro nuestro.
Por Daniel R Scott
Por Daniel R Scott
Sale nuevamente el sol sobre el humilde pueblo de Parapara. Se filtra entre las ramas de la arboleda y el trinar de los pájaros un amanecer inusualmente frío por obra y gracia de las lluvias del mes de agosto. Por lo general, el clima de Parapara es caluroso y sofocante, propio del "bosque seco tropical" dijera el cronista e historiador Oldman Botello. La temperatura es tan alta, espesa y húmeda, que al caminar sus calles sientes sumergirte dentro de ella como si se tratase de las aguas de las lagunas del llano. Los más inconformes empotraron en las paredes de sus casas aires acondicionados para burlarse del calor y vivir dentro de un clima artificial, falso y surrealista.
Me acosté el sábado por la noche y el domingo me amaneció sin haber podido dormir ni siquiera media hora. El pesado y temido amigo insomnio me visitó sin previo aviso ni mediar palabra alguna, perturbándome el sueño, la paz y la alegría. Los segundos se convierten en minutos y los minutos me parecen horas, y no faltará alguna hora insolente de la madrugada que se me ría en mi propia cara. En este caso de nada me sirvieron las estratagemas, ardides y trucos de antes para echarle fuera: ni la respiración abdominal del niño recién nacido, ni contar del uno al cien y del cien al uno como me lo recomendó cierto médico, ni ninguna de los otros ejercicios de meditación creativa que practiqué a mediados de los noventa. Todo falló. El insomnio me sujeto fuertemente por el cuello decidido a no soltarme hasta que cantara el último gallo en el corral y las primeras hilachas de claridad se golpearan contra la ventana de vidrio cuarteado y metal oxidado de la habitación. Resignado, a eso de las 4.00 a.m., me dejé caer boca arriba sobre la cama insomne, con las manos entrelazadas detrás de la cabeza, espiando antes de tiempo por la ventana la aparición de los primeros candiles del día.
Ya va amaneciendo. El paso de las horas traen a rastras las primeras luces del nuevo día. Aunque ya la oscuridad es lentamente disipada por la tímida y friolenta aurora de los llanos, siento que el tizne de la madrugada se me quedó en las ojeras, resaltando el cansancio de la mirada. Menos mal que nadie me ve. En los silencios matutinos de la atmósfera dominical con sabor a misas y capillas evangélicas, comienza a lloviznar sobre el techo de acerolit. El rebotar de las gotas son las tristes campanadas que llaman a un selecto número de fieles a los cultos y a la liturgia de la melancolía. Al rato oigo un ruido, breve y repetitivo, que por su naturaleza sobresale por encima de los otros. Es una rudimentaria musicalidad quebrada, algo parecido al el xilófono o marimba, el instrumento musical que en los días de mi infancia marchaba triunfal en manos de la acompasada "banda seca" del Grupo Escolar "Republica del Brasil", donde cursé mis estudios primarios. Recuerdo que un niño o una niña, engalanados con un vistoso traje militar como sacado de los días de la independencia sudamericana, tocaban en ese plateado artefacto "El Amor Es Azul" del director de orquesta Frank Pourcel. Esta musicalidad en miniaturas de cristal (un tintineo) que ahora oigo no parecen cosas de la lluvia: cada uno de los sonidos posee colorido, soronidad y carácter propios, danzando en torno a una técnica o principio de los que rigen el universo musical. El ritmo parece provenir de algún trozo de pentagrama desgarrado y mutilado por manos profanas y criminales. Es una melodía primitiva, básica y hasta torpe, pero agradable al oído: se le nota cierto arreglo, una combinación sonora de un par de notas musicales. ¡Qué cuernos! ¿De qué otra forma podría describirlo? Soy un mal letrado y no conozco el argot. Lo que oigo, en fin, es el neuma o fragmento recuperado de una canción perdida en los escombros arqueológicos del olvido y la desidia.
Mente e imaginación se me dieron cita para deliberar e intercambiar opiniones, pero no dieron con el origen de la discapacitada nota musical. "¡Ah que más da!" me dije. "Hay que verlo". Me senté en la cama aguzando el oído. Nada: mis cinco sentidos están hechos un asco con esto del insomnio. Me puse en pie, caminé hacia la puerta y miré a todos lados. El misterio se resolvió: el canto gregoriano viene de varias botellas de cerveza vacías golpeadas rítmicamente por las gotas de agua que caen del techo de acerolit. Eso es todo. El beodo las dejó amontonadas allí, sin sospechar en su ebriedad que el talento innato de la llovizna matutina sacaría la música oculta en el cristal. Cosas de borrachos y del período pluvioso. Nada más fortuito y artístico. La verdad es que, en el peor de los casos, vivimos en un mundo maravilloso, después de todo.
Revelación: todas las cosas, hasta las más prosaicas, atesoran en sus átomos invisibles un ritmo oculto a la espera de ser descubierto y llevado a un pentagrama, y del pentagrama a las grandes orquestas del mundo. En mi caso, lamenté de veras no tener alma de músico o ser compositor bien dotado para extraer los vestigios y restos melódicos del vidrio y de la lluvia, para componer alguna canción que resuene en algún concierto. El público se pondría de pie y no cesaría de aplaudir, como en "El Mesías" de Handel.
¿Quien me asegura que de los rumores confusos y los ruidos ensordecedores de una ciudad capital no se puede extraer, con estudios, corazón e imaginación, una gran sinfonía que deleite el oído culto de los públicos selectos?
15 de Agosto de 2008