domingo, octubre 27, 2013

En Chabasquén


Julio Mendoza, poeta y escritor, Cronista
de Chabasquén


Por Edgardo Malaspina

18 DE JULIO. JUEVES
Llegamos a Paraíso de Chabasquén por una carretera empinada. Seguimos la ruta de la Campaña Admirable. Eran casi las cuatro de la tarde. Nos reciben en el Museo Arqueológico de la ciudad. El director del museo nos da la mano y se presenta: Luis. Así a secas, con mucha sencillez, con mucha modestia. Luis ha recolectado muchas piezas que adornan el museo: hachas antiguas, armas de fuego, instrumentos musicales, herramientas de trabajo, botellas, pinturas, y muchos otros objetos que la gente ha donado en cariñoso gesto para conservar la memoria del pueblo.


Julio Mendoza, el cronista de Chabasquén, es un hombre pequeño de estatura, pero grande de espíritu. Es un profesor jubilado. Enseñaba castellano y literatura en el liceo, y ahora se dedica con mucho entusiasmo, a escribir la historia de su pueblo. Julio nos da la bienvenida con un trago de cocuy que carga en una garrafa y nos acompaña hasta el hotel Punto Criollo, frente al Cerro Mulato.

Julio señala hacia la intrincada montaña y dice que por allí pasó José Félix Ribas, el héroe de la Campaña Admirable.

Punto Criollo es uno de esos hoteles acogedores de pueblo. Todo tiene una chapa antigua, familiar. La habitación es pequeña con paredes desvaídas pero limpias. El piso de cemento es rojo con matices descoloridos. Hay una mesa de madera y eso me gusta . No tolero las de hierro. Son frías en todos los sentidos.


A las seis estamos en la Villa del Paraíso, un restaurant muy pequeño. Luego nos vamos nuevamente al museo. Nos acompaña Esención, una hermosa chica a quien le manifiesto que su nombre seguramente es Asunción, y que por las conocidas deficiencias idiomáticas de los registradores de hace algunos años, le fue cambiado. Se risa sólo tiene una traducción: eso es imposible.

Nos encontramos con un obelisco. Seguimos unas cuadras más por la calle principal. Hay casas viejas bien restauradas en estilo colonial con colores muy vivos y grandes ventanales de hierro.
En el museo se prepara una velada artística. Julio dice que el nombre de la ciudad se relaciona con la flor paraíso, y agrega que el pueblo es fácil de querer y difícil de olvidar.

Un grupo de niños baila el tamunangue y percibo en el canto y el baile un aire de tristeza. Mientras el conjunto Cuerdas del Paraíso toca valses nos obsequian con vino de mora y cocuy.
Portada del libro del poeta don Julio
Mendoza

Ya en el hotel ojeo los libros que me regaló Julio: De oro púrpura Rostros de la niebla. Ambos de su autoría. En el primero hay crónicas nostálgicas: “Cuando después de tantos años de ausencia volvemos al lar que nos vio nacer, lo primero que aflora en la reminiscencia son los tiempos inolvidables de la juventud. Correr descalzos por la ribera del Chabasquensito , o del río negro, comerse las guayabas en los potreros del Vargas & Valero, irse río abajo dándole topes a las piedras para pescar cascarrones y lisas…”

Rostros de la niebla es un poemario. Lo abro y cae en Arroyito campesino:

Arroyito cantarino
que vienes de la montaña
lanzando susurros entre la corriente
guardas en tus pozos pececitos tiernos
flores de bucare y espejos de tiempo.


Cerca del hotel pasa el río de los recuerdos de Julio. Me duermo con la música apacible del correr de sus aguas.
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sábado, octubre 26, 2013

El Obispo Mariano Martí y la educación primaria en Guárico


El Obispo Mariano Martí, máximo prelado de la Iglesia
Católica en el siglo XVIII


Por josé obswaldo pérez

En Guárico, el Monseñor Mariano Martí, Obispo de Caracas y Venezuela - preilustrado español del siglo XVIII borbónico y reformista[1]-reglamentaba, según estatuto del 14 de abril de 1780, el funcionamiento de la Escuela Pública de Primeras Letras, Latinidad y Retórica de Calabozo, orientada sobre todo a la educación religiosa; pero, además, enseñaba a leer, escribir y contar. Una de las unidades curriculares obligatoria era el  uso del latín por Lebrija y elocuencia o retórica[2].

La escuela se mantuvo vigente,  por lo menos, seis años más  tarde. Un informe del  cabildo en 1786 daba testimonio de  los  aportes financieros para el  pago del  maestro, a quien  en el discurso de la  época nombraban como “Escolero público”[3]. Dicho informe dejaba claro la permanencia de la obra comenzada por Martí, pese a la escasez de preceptores para ese arduo trabajo  de enseñar.

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domingo, septiembre 29, 2013

El escribano y el maestro


Por José Obwaldo Pérez
ERA 1788 y don Adrian  Camacho,  Mayordomo de la Iglesia de las Mercedes de Calabozo -quien  había  sido Capitán de las Milicias y Alcalde de Primera elección de la  ciudad-,  le  salía al  paso a  los abusos de  poder de don Demetrio Montiel,  el escribano y  la  voz cantante del  pueblo. Montiel no  era un  hombre muy letrado, pero con habilidades y liderazgo en la comunidad. Tenía poder político y según el historiador Ubaldo Ruiz fue escribiente desde 1776 a 1801, cuando renunció al cargo para sucedérselo a su  hijo  José Antonio Montiel.

Montiel era  natural de Caracas,  hijo de Don Francisco Montiel y  Doña María de la  Concepción Terán. Fue Mayordomo de la fábrica y Cofradía de N. S. del Carmen. Según Ángel Bernardo Viso su “mal genio era proverbial”.

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domingo, septiembre 08, 2013

Desarrollo geohistórico: El Sombrero desde la segunda mitad del siglo XIX



Por José Aquino
Para la reconstrucción de este proceso histórico es necesario tomar en cuenta la relación hombre medio-sociedad-naturaleza a partir de la ocupación del espacio. En tal sentido esas tierras que fueron ocupadas a mediados del siglo XVI por las colonias españolas con fines meramente agropecuarias a través de la conformación de los  diferentes hatos, entre los cuales se pueden señalar. El Corozo, las Matas, Carrizal, San Marcos, el Chaparral y San Martín entre otras unidades de producción que se fueron fundando. (De Armas 1982), dando pie a la consolidación del poblado para marzo de 1725 (ibídem) la actividad económica giraba en la siembra de tabaco y otros rubros agrícolas en las vegas del río Guárico. La cría de ganado es la actividad que siguió consolidándose en todo el siglo XVIII y  mediados del siglo XIX, a pesar de los desequilibrios que ocasionó la guerra de independencia  y la aparición de las endemias que causó graves perjuicios a los rebaños vacunos y caballos como la fue la Epizololia o derrengadera, enfermedad trasmitida por el parásito trypsnosoma Evansi mejor conocida como “mal de las caderas” responsable de grandes pérdidas económicas  en los llanos venezolanos en esos tiempos.
En los primeros cinco años de la década de los 50 del siglo XIX la actividad económica va en recuperación de  los estragos dejados por el proceso  independentista  como por parte de inundaciones y que ocasionaron pérdidas a los agricultores de algodón  y tabaco en 1824  por el desbordamiento del Río Guárico, así como también por la endemia que limitó los rebaños citados anteriormente,  en 1835 (Apuntes Estadísticos Estado Guárico, 1885). Pero es a partir de 1855 cuando comienzan una serie de calamidades que impiden el crecimiento y fortalecimiento de  la entidad en los órdenes político, económico social y cultural por más de 20 años.
En ese mismo año la población va ser diezmada por la aparición del cólera Morbus que apareció en la India en 1817 y se propagó por Europa y Estados  Unidos y a partir de 1839 se diseminó en África y América del Sur (Wikipedia, 2013), causando más de 1200 víctimas en la población, considerada alta para la población de la entidad.
En este mismo orden, para el año 1859, comienza la  Guerra Federal y en este espacio Guariqueño no escapa el enfrentamiento militar fratricida entre liberales y conservadores que se oponían a modificar el orden establecido desde la colonia, a los que los contrarios proclamaban los ideales de libertad e igualdad.
Esta Guerra civil no comprometió todo el territorio venezolano, las regiones enteras como Guayana,  los Andes y Zulia se mantuvieron completamente al margen del conflicto,  lo que  permitió  el desarrollo económico de estas zonas, ya que no fueron devastadas ni deñadas como en las zonas donde se produjeron enfrentamientos caso particular en los llanos y los estados centrales, Lara, Falcón y Carabobo. En el mismo comienzo de la guerra el pueblo del Sombrero fue incendiado y destruido gran parte del poblado y de sus zonas circunvecinas como consecuencia del enfrenamiento entre los bandos en pugna, muriendo en 1862, en jurisdicción de Barbacoas, entidad perteneciente a la entidad de esos tiempos, el distinguido jefe liberal General Rafael Guillermo Urdaneta Vargas, hijo del prócer de la independencia Rafael Urdaneta candidato a la presidencia, lo que generó atraso y empobrecimiento de lo  cual no se pudo  recuperar por un largo tiempo.
Del mismo modo, la naturaleza también cobró  factura a la maltrecha vida  de los pobladores, para el año 1861 el río ocasiona una inundación de grandes  dimensiones, arrastrando todo lo que encuentra a su paso y reduciendo a los pobladores  a una mayor miseria (Dirección Estadística, 1875), igualmente este fenómeno se repetía en 1873, llevándose la terrible creciente  personas, casas y animales (Ibidem). En la década de los 70 de este proceso  estudiado con la llegada de  Guzmán Blanco al poder se inicia el periodo de la Historia de Venezuela  llamado “Liberalismo Amarillo”. El Departamento Arismendi del Estado Guárico creado en 1866, que incluía los Distritos El Sombrero, Barbacoas, el Rosario,  el Calvario y Sosa. La entidad asume  una aparente estabilidad política, ya que en este lapso la mayoría de los  caudillos locales y regionales de corte liberal surgidos victoriosos de la guerra federal asumen el control del país.
En tal sentido, el orden en la actividad económica, social y cultural inicia un periodo de recuperación, del cual podemos analizar los datos aportados de los Apuntes Estadísticos del Estado Guárico (1885). El Departamento contaba con 32.412 habitantes, el Sombrero de los cuales tenía 11.765 personas, representando un 36% de la población total; mientras que el Distrito Barbacoas 11.481 habitantes, determinando un 35%, tanto que el Calvario y  Roscio 8 y 7% de los moradores de la entidad.
En cuanto a la tasa de natalidad es de 5,25 % más alta respecto a otros departamentos del Estado, la tasa de defunciones más baja que los departamentos Crespo, Cedeño, Bermúdez e Infante. Lo que demuestra el crecimiento  porcentual de la población libre de guerras,  endemias y catástrofes como ocurrieron en la década de los 50 y del 60 del siglo XIX. En este mismo orden es  necesario señalar que desde los años sesenta no se presentaron enfermedades infectocontagiosas de consideración reportando solo patologías propias del trópico y la Región llenara. Así como también anemias, a consecuencia de las aguas  contaminadas y mala alimentación, bronquitis, disenterías y fiebres, bajo todos sus tipos, entre ellas el paludismo y la  fiebre tifoidea.
En cuanto a plano cultural el  informe citado , reporta que en  el Sombrero la primera escuela de varones  que fue fundada en el año 1832  contaba para ese momento con 54 alumnos y un centro educativo para niñas funcionando desde 1865 con 25 alumnas,  lo que determina que para la época las féminas en edad escolar no era significativo darle la instrucción requerida en el poblado y en sus zonas circunvecinas, así como gran  parte de los niños en edad escolar se quedaban realizando actividades del hogar y faenas diarias de la vida del llano por parte de los padres,  resaltando que desde la promulgación del Decreto de Instrucción Pública en 1870, se crean otras escuelas para varones nocturna, así como también en Barbacoas de asistencia limitada.
A partir de la ocupación del espacio por el hombre a través del tiempo, las localidades  van realizando transformaciones de  acuerdo a las actividades  económicas  que se realizan en tal sentido, en la entidad estudiada fueron acondicionando tierras para la actividad agrícola , contando con un terreno que se va inclinando gradualmente de norte a sur, siendo a la vez quebrado y cortado de trecho en  trecho por  cañadas que mayormente sus aguas  caen al río Guárico, donde se realizaban distintas siembras de verano. Para el año 1873 destacaba la producción de algodón, frijoles, caraotas, yuca, arroz, entre otros rubros, suficientes para el consumo interno y el excedente para  enviarlo a otras entidades de la nación. Del mismo modo, la actividad ganadera destacó como la principal actividad económica en franca recuperación en esta década, después de estar esta actividad bien diezmada a consecuencia  de la Guerra Civil.
Destacándose en el apunte a más de treinta y tres mil reses diseminadas en pequeñas queseras que no pasaban de las doscientas, destacando  que la producción excedentaria de más  de tres mil reses  para el consumo eran llevadas a ser beneficiadas a Caracas y  otras ciudades del centro del país. Del mismo modo en el Departamento se realizaban otras actividades de gran importancia con el aprovechamiento del cogollo de la palma llanera para la realización  de alrededor de 8000 sombreros y la fabricación de aproximadamente  según el informe de más quinientos  chinchorros  de moriche  que también eran  vendidos  en otras localidades, al igual que la confección de alpargatas  y las riendas de de algodón generando un aparente bienestar  para  propietarios de las unidades  de producción  y artesanos. Del mismo modo la actividad comercial  también generaba  grandes beneficios para sus dueños  a través de las ventas de ganado vacuno y
Porcino a los grandes mataderos  y potreros de ceba   y compra de productos  que no se producían en la localidad,  estableciendo relaciones comerciales  con casas de renombre del comercio en el siglo XIX  y XX   Casa Blohm, Bulton,Boggio y Bocardo entre otras, estas suministraban telas ,medicinas demás artículos básicos de gran demanda y  mucho de ellos importados de estas casa de gran Tradición. Todo este panorama económico no  generó  beneficios  para los demás sectores sociales como campesinos y jornaleros que mantuvieron el mismo nivel de subsistencia  desde  la independencia y la Guerra Federal ya que siguieron siendo explotados por los terratenientes  de turno.  



BIBLIOGRAFIA

Bolívar Dionico (1978). De  Cero a Ocho Cifras. Caracas.

De Armas Chitty (1982). Historia del Estado Guárico. Ediciones de la Presidencia de la República.

Venezuela, Dirección de Estadísticas, 1875. Apunte estadístico del Estado Guárico. Banco Central de Venezuela.

http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%B3lera







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sábado, julio 20, 2013

Las voces del Tuerto Vargas







Por José Obswaldo Pérez
FUE AQUELLA NOCHE DE 1984, cuando el doctor Evandro Matute, Juez Superior del Estado Guárico, describió al general y doctor Roberto Vargas Díaz como una extraña figura mitológica. Su aseveración ocurrió durante un foro realizado en el Aniversario del Liceo Beatriz de Rodríguez, en el municipio Ortiz. Al escuchar la voz del doctor Matute fue como transportarnos a las sombras de una época ya ida.

- De figura estrafalaria- narró el doctor Matute-. Vestía como sólo podía vestirse el caballero del siglo XIX. Su corbata de ancho lazo, su camisa de cuello grueso, su chaleco, sobre su chaleco su paltó y una leontina, cuya punta tenía un reloj.

Nada mejor que esta descripción para retratar a un personaje de contradicciones humanas. En su estupendo libro El Tuerto Vargas. Doctor y General (1990), el historiador Oldman Botello narra la vida y notabilidad de este conterráneo de la historia contemporánea de Venezuela. Se trata de un ensayo, ganador del III Concurso Literario del IPASME y publicado por el fondo editorial de esa institución. En él se recoge la memoria del paisano guariqueño. La remembranza dista, a veces, entre el texto del escritor y los recuerdos de calle sobre la mística figura del guerrillero, político y militar llanero. Aún, entre algunos orticeños, se guardan reminiscencias de él y sus ideas nacionalistas.

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