jueves, abril 27, 2017

William Ospina le escribe a Maduro

El poeta y escritor colombiano William Ospina, quien ha respaldado al oficialismo venezolano desde su comienzo, se dirigió al presidente Nicolás Maduro a través de una carta pública.
Por William Ospina


“Señor presidente:

Hugo Chávez es el hombre más grande y el político más visionario que ha tenido América Latina en las últimas décadas. Su causa, la revolución bolivariana, ha demostrado ser con éxito en el mundo la primera transformación revolucionaria pacífica y democrática, aunque ha concitado en su contra todo el modelo neoliberal que hoy no sólo saquea a las sociedades, sino que tiene en peligro de colapso al planeta entero.

En 18 años, la revolución bolivariana tiene más logros que mostrar en favor de la gente humilde de Venezuela que cien años de gobiernos liberales. A la sombra de la revolución bolivariana ha cambiado el panorama político de América Latina y se ha dado un nuevo protagonismo de nuestro continente en la historia contemporánea. El primer paso ha sido audaz y hoy podemos decir con certeza que se ha cumplido.

Pero las revoluciones tienen sus pausas y sus reveses. Forma parte natural de su maduración, y Bolívar no habría sido el fundador glorioso de la República y el Libertador de un continente si no hubiera tenido que sobreponerse al naufragio de la primera república en 1812, al colapso de la segunda república en 1814, al exilio y a los rigores espantosos de la Reconquista. Cuando se lucha por una causa justa, no hay que temer a la adversidad.

Las conquistas de la revolución bolivariana son notables, aunque una campaña internacional haya hecho esfuerzos por borrarlas. Baste decir que hay más estudiantes de educación superior y más hospitales públicos en Venezuela que en Colombia y que el gobierno venezolano ha entregado siete veces más viviendas gratuitas a los pobres, incluidos más de cien mil colombianos.

Los cambios generosos a favor de la gente humilde son innumerables y una de las ventajas de hacer cambios reales a favor de la gente es que estos no pueden echarse atrás sin daño. Creo que hasta este momento, mucho de lo que podía hacerse se ha hecho desde el Estado. La fase siguiente de la revolución a lo mejor tendría que hacerse desde la iniciativa social y desde la cultura.

Todo ha sido posible gracias al espíritu pacífico de la sociedad venezolana y en ella incluyo a una oposición que ha mostrado una energía notable. Pero una de las constantes de la democracia consiste en que el poder desgasta y las comunidades terminan sintiendo que la alternación es necesaria. Yo soy de quienes piensan que el verdadero poder no está en los instrumentos de mando, sino en la fuerza creadora de la comunidad. Chávez no habría sido Chávez si sólo hubiera tenido la presidencia de la república: su poder estaba en su discurso, en la pasión contagiosa de sus convicciones, y tal vez nunca fue tan poderoso como cuando perdió el poder por unos días y la fuerza del pueblo se lo devolvió acrecentado.

En estos momentos es fundamental preservar la integridad de la nación, amenazada por toda clase de riesgos, por una conspiración de grandes poderes mundiales, sin duda, pero también por la caída de los precios del petróleo, por los errores inevitables de un proceso para el cual no hay manual de instrucciones y por la fatiga del metal de la política.

El poder de la revolución bolivariana emana de la democracia y tiene que rendirle tributo. La mejor prueba de que la venezolana ha sido una revolución democrática asombrosamente renovadora, está en que el electorado activo, que antes era de menos del 50 por ciento, gracias a la revolución ahora es de más del 80 por ciento.

Cuando se ha logrado un milagro semejante no hay que temer a los azares desfavorables de las elecciones, hay que afrontar el escrutinio popular aceptando con fortaleza la posibilidad de un resultado adverso, porque es evidente que la fuerza de este cambio es tan grande, que el chavismo ya no desaparecerá de la vida venezolana. Gracias a Chávez y a la revolución que hoy usted dirige, un pueblo ha despertado, y ahora no volverá a estar ausente de la vida pública, aunque transitoriamente no esté en el gobierno.

Si la oposición ganara en las elecciones siguientes, tendría que mantener buena parte de las políticas de la revolución: en caso contrario el pueblo comprenderá muy pronto sus verdaderas intenciones y se impondrá más abrumadoramente que antes. Como pasó con Perón en Argentina, que terminó impregnando la política de casi todos los partidos, Chávez ya pertenece al alma de la política venezolana, y para que ello siga cumpliéndose, el chavismo no debe cometer el error de aferrarse innecesariamente a unos cargos que sólo valen si son indiscutibles.

Mi propuesta respetuosa, señor presidente, es que haga usted un gesto de concordia a la convulsionada comunidad que no pertenece necesariamente al gobierno ni a la oposición, pero que padece la situación de precariedad y de confusión que nace de las circunstancias. Mi propuesta es que el gobierno mantenga sus atributos legales y cumpla su período sin vacilación, pues nadie puede negar la legitimidad de su elección, pero tome cuatro decisiones que demostrarán su confianza en la propia causa y su grandeza histórica: convocar a las elecciones regionales aplazadas, fijar la fecha de las elecciones presidenciales, conceder una amnistía presidencial a los prisioneros por causas políticas y revocar la inhabilitación de líderes de la oposición.

Estoy seguro de que estos cuatro gestos desactivarán el peligroso caldero de una confrontación civil y le demostrarán a la oposición y al mundo que el chavismo, nacido de la democracia y sostenido por el apoyo popular, sólo se propone conservar el poder mientras el pueblo se lo confirme y está dispuesto sin miedo a pasar a la oposición si el pueblo se lo ordena.

Durante quince años la oposición, injustamente, negó la legitimidad de los triunfos electorales del chavismo y utilizó armas indebidas, como el golpe de Estado, los paros patronales y el desabastecimiento programado, para derrotar a la revolución. La derrota del referendo chavista y el triunfo de la oposición en la Asamblea Nacional le demostraron al mundo que las elecciones venezolanas son confiables y son democráticas.

Ahora el chavismo puede con fortaleza, con la fortaleza que da ser fiel a una causa justa, hacer estos gestos democráticos que le demuestren al mundo que la revolución es capaz de correr el riesgo de un resultado adverso, porque confía en la justeza de su causa y porque respeta la democracia que le ha confiado el poder durante 18 años.

He sido en Colombia un firme defensor de la generosa revolución bolivariana y lo seguiré siendo. Sé que la visión de Hugo Chávez no es para una década, es para un siglo. Ahora depende de usted que esa visión estratégica conjure los peligros de la violencia. Como lo dije en un documento reciente, estoy seguro de que, en el marco de la democracia, Chávez volverá, y será millones”.

Reciba mi abrazo cordial.

William Ospina

Bogotá, 26 de abril de 2017
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Nicolás Maduro se enfrenta en la OEA a la doctrina de Rómulo Betancourt


Hoy el régimen de Maduro es objeto de una doctrina política interamericana concebida por otro venezolano: Rómulo Betancourt. Después de que el chavismo invirtiera tanto en crearse una clientela que le asegurara apoyo internacional incondicional, ahora Maduro se ve forzado a retirar al país de la OEA.
Por Pedro Benítez
Fue el expresidente venezolano Rómulo Betancourt quien en su segundo gobierno (1959-1964) propugnó una estrategia en Latinoamérica destinada a “cercar con cordón sanitario”, en sus palabras, a los regímenes con orígenes no legítimamente democráticos. Es decir, a las dictaduras que por entonces abundaban en la religión.
El 12 de octubre de 1960 remitió un telegrama al presidente Arturo Frondizi de Argentina en el que le aseguraba que “Venezuela ratifica su decisión de no mantener relaciones diplomáticas ni comerciales con gobiernos no legitimados por el voto de los pueblos y de propugnar en la Organización de los Estados Americanos (OEA) que los regímenes de usurpación sean excluidos de la comunidad jurídica regional”.
Durante su administración Venezuela rompió relaciones diplomáticas con todos los gobiernos latinoamericanos surgidos de golpes militares en un intento por desalentar el golpismo. A esa actitud se le bautizó como la doctrina Betancourt.
La pasión chavista por reescribir la historia
Aunque Betancourt falleció en 1981, Hugo Chávez y el chavismo no se cansaron de atacar y cuestionar su memoria. Probablemente haya sido el enemigo histórico favorito, incluso por encima del tan denostado Carlos Andrés Pérez.
Nicolás Maduro no solo heredó el poder de Chávez, también su empeño por reescribir la historia. Construir su particular relato del pasado nacional ha sido para el chavismo algo fundamental. Una conocida máxima de George Orwell lo resume magistralmente: “Quien controla el pasado, controla el presente”.
No se puede entender la historia venezolana del siglo XX sin conocer la actuación pública y el pensamiento de Rómulo Betancourt, fundador del socialdemócrata Acción Democrática, el partido político más importante de Venezuela hasta el ascenso de Chávez en 1998.
En Venezuela, Betancourt fue lo que el presidente liberal Alberto Lleras Camargo para Colombia o el también presidente José Figueres para Costa Rica. Muchas veces se le comparó con el fundador del Partido Aprista Peruano, Víctor Raúl Haya de la Torre, pero a diferencia de este último el venezolano sí coronó su carrera con el ejercicio del poder en dos ocasiones.
Betancourt fue el primer presidente venezolano electo en comicios democráticos que le entregó el poder a otro presidente también electo popularmente en 1963. En Venezuela, y en Latinoamérica, por esa época era todo un record. Cinco años después sería un factor clave en el traspaso pacífico de poder de su partido a otro que venía de la oposición.
Por lo tanto, demoler la figura (polémica por lo demás) del arquitecto de la democracia representativa que le precedió en el poder, ha sido algo más que una fijación para el chavismo, y con buenas razones (desde su punto de vista).
Además, Betancourt fue el primer presidente que logró sujetar a las Fuerzas Armadas a la autoridad civil, derrotando las sucesivas conspiraciones castrenses en su contra, todo un hito en un país donde la mayoría de los gobernantes han sido militares. En cambio, Chávez se empeñó en darles protagonismo público a sus compañeros de armas, implementando la idea de la “unión cívico-militar”.
Por otra parte, pese a que fue un hombre de izquierda, incluso con un pasado de simpatía comunista en la juventud, Betancourt fue un acérrimo anticomunista la mayor parte de su vida.
Las viejas rivalidades de la política caribeña
En el Caribe tuvo dos grandes rivales: el dominicano Rafael Leonidas Trujillo y el cubano Fidel Castro. El primero organizó un atentado en su contra en Caracas, cuando sus agentes colocaron un artefacto explosivo que casi acaba con su vida en 1960 (siendo presidente). El segundo patrocinó la lucha armada en Venezuela de los años 60 y conspiró para derrocarlo.
Para apuntalar el por entonces incierto experimento democrático venezolano, Betancourt se acercó a la administración Kennedy (Venezuela fue la primera beneficiaria de la Alianza para el progreso). Mientras que Fidel Castro, precisamente para asegurar su régimen, se alió con el otro bando de la Guerra Fría, la Unión Soviética.
Hugo Chávez, quien se consideraba a sí mismo (con un orgullo que no disimulaba) el más aventajado discípulo de Castro, no dejó pasar nunca por debajo de la mesa esto último.
No fue por casualidad que el enfrentamiento de Betancourt con Trujillo, por un lado, y con Castro, por el otro, trascendiera las fronteras venezolanas llegando hasta los pasillos de la OEA. En los dos casos Betancourt, que no solo era un hombre de acción, sino también un teórico de calado, apeló a su propia doctrina en materia internacional para justificar la expulsión de la República Dominicana primero, y luego de Cuba, usando el mismo argumento: Estaban bajo gobiernos no democráticos. Esto ocurrió 30 años antes de la aparición pública de Hugo Chávez en la vida venezolana.
Sin embargo, durante varias décadas la doctrina Betancourt no fue exitosa. En la segunda mitad de la década de los 60 y durante la siguiente, una ola de golpes militares barrió con los frágiles gobiernos democráticos de Suramérica, donde los que sobrevivieron (Venezuela por ejemplo) quedaron cercados por juntas militares. Por su parte el Gobierno de La Habana transformó su expulsión de la OEA en otra de las gestas antimperialistas de la revolución cubana.
Durante los años 80 la historia dio un giro y las democracias fueron progresivamente barriendo las dictaduras del continente. En esa nueva etapa los gobiernos civiles empezaron a tomar medidas para que los golpes militares fueran definitivamente cosa del pasado en la región. Así, la doctrina Betancourt se puso de moda nuevamente, pero ampliada en su concepción por el desarrollo de los derechos humanos como principios no sujetos a fronteras nacionales.
La doctrina Chávez se queda sin apoyos
Con la llegada del siglo XXI, otro venezolano, en este caso Hugo Chávez, haciendo uso de los abundantes petrodólares, empezó a promover una nueva arquitectura interregional donde gobiernos ideológicamente afines pudieron darse mutuo apoyo. Así se fueron creando nuevos organismos regionales que tenían una diferencia fundamental con la OEA: No estaba presente en su seno Estados Unidos: el ALBA, Unasur y la Celac. En esta última Chávez hizo uno de esos gestos a los que era tan aficionado; él y sus aliados hicieron funcionar la doctrina Betancourt pero al revés, eligieron a Raúl Castro, el único dictador del continente, como presidente pro tempore de una organización que agrupa a países supuestamente democráticos. Justicia poética o venganza política, depende como se lo mire.
Pero la historia ha dado otro giro, los gobiernos aliados del chavismo han perdido terreno y por esas ironías del destino hoy una nueva mayoría de gobiernos hacen causa común en la OEA aplicando los principios de la doctrina Betancourt… contra el gobierno que encabeza el heredero de Hugo Chávez, que ahora se ve forzado a retirar a Venezuela de la OEA.

@PedroBenitezF

Fuente: Elnavio.com
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martes, abril 25, 2017

¿Negociación política ó guerra civil?


Por Carlos Belisario

Lo que hoy ocurre en VENEZUELA sin duda alguna ha llegado a extremos que muy bien pudieron evitarse, pero el gobierno que lidera el actual Presidente de la República Nicolás Maduro Moros hace caso omiso al sentir de aproximadamente 12 millones de venezolanos y se aferra al poder violando y pisoteando nuestra Constitución.

Nuestra CONSTITUCIÒN es muy clara y nos habla de 05 poderes que son los que conforman el PODER PÚBLICO en Venezuela que son el Ejecutivo, el Legislativo, el Judicial, el Ciudadano y el Electoral cada uno de estos poderes goza de AUTONOMIA pero nos preguntamos de verdad son AUTONOMOS?
De esos 05 poderes el único que no es afecto al gobierno es el Poder Legislativo que hoy está en manos de la oposición ya que el pasado 06 de Diciembre del 2015 fueron electos 112 Diputados de la Mesa de la Unidad Democrática por más de 8 millones de Venezolanos, derrota que dejó al gobierno herido y desde ahí los errores evidentes y claros que por ellos han sido cometidos.

Errores como el de nombrar de forma fraudulenta a los magistrados del TSJ en Diciembre del 2015, errores como el de nombrar a los rectores del CNE de forma ilegal en el 2016, errores como el de haber matado al REFERENDUM REVOCATORIO impulsado por la MUD en el 2016 y el ultimo error cometido de cerrar la vía electoral negando elecciones, esos errores sin sumar lo de las detenciones e inhabilitaciones a lideres políticos, reprimir a nuestro pueblo por protestar, etc. son algunos de los que nos ha llevado hasta aquí.

Esa serie de errores políticos sumados a los incontables problemas que vivimos los VENEZOLANOS hoy como el HAMBRE, LA INSALUBRIDAD, LA INSEGURIDAD, El ALTO COSTO DE LA VIDA, EL DETERIORO DE NUESTROS SERVICIOS PUBLICOS, ABANDONO DE NUESTRAS INSTITUCIONES Y VIAS, etc. han desencadenado lo que desde el 30 de Marzo empezó a ocurrir en Venezuela.

La Oposición entendió el mensaje del VENEZOLANO de a PIE y cerró filas recuperando así la confianza que le dio el pueblo en el 2015 y hoy esa serie de protestas pacificas han dado su efecto tanto a nivel NACIONAL como a nivel INTERNACIONAL dejando en claro que el sistema político de los rojos es repudiado en todo el mundo.

Según registros ya suman 21 los fallecidos, mas de 1500 los detenidos e incontables los reprimidos y con reporte de daños materiales a instituciones públicas y a comercios que suman cifras incalculadas, aunque los medios de comunicación como globovision, venevision, televen, entre otros no informan ni dicen la verdad; entonces es oportuno preguntarme ¿porque haber llegado hasta aquí? ¿Es necesario que haya más muertos? ¿No podemos sentarnos y negociar?

La situación que hoy vivimos ya llegó al punto que obliga a los 02 bandos gobierno y oposición a sentarse, ambos sectores deben asumir con responsabilidad y madurez las consecuencias de los actos que de aquí en adelante sigan ocurriendo producto de las protestas y la militarización, se debe dar una NEGOCIACION POLITICA seria, responsable que nos lleve a una salida electoral, democrática y pacífica. Una Asamblea Nacional Constituyente es viable.

Ambos sectores tienen en sus manos evitar más muertes, mas represiones, mas detenidos, llego la hora de apartar pensamientos ideológicos, colores y partidos políticos, llego la hora del pueblo y USTEDES líderes nacionales de OPOSICIÒN y GOBIERNO tienen la última palabra; PONGAMOS a VENEZUELA de PRIMERO.

Correo: cbelisario17@hotmail.com Twitter: @cbelisario17 Facebook: Carlos Belisario


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martes, abril 18, 2017

El 19 de Abril de 1810... tan glorioso...

El 19 de abril de 1810 se constituyó un nuevo gobierno que buscaba controlar a la provincia y satisfacer demandas de una mayor participación política y libertades económicas, pero en el contexto de una profunda crisis de la monarquía española, de la cual formábamos parte desde hacía 300 años


Por Felipe Hernàndez G
A la creatividad y fervor patriótico de la escritora Blasina de Blanchard le debemos el himno sobre tan importante fecha patria, cuya primera estrofa dice: El 19 de Abril tan glorioso / en la historia de la humanidad / y sus hijos lanzaron el grito: / ¡Libertad, libertad, libertad!... En torno a tan importante efeméride, los historiadores y estudiosos del histórico acontecimiento han creado las más diversas y controversiales interpretaciones de lo que ocurrió ese día. La más conocida y difundida, es aquella que nos enseñaban en las aulas de clase de las escuelas y colegios, según la cual: “El 19 de abril de 1810 se inició el proceso de independencia de Venezuela, razón por la cual cada año lo conmemoramos como una fiesta nacional”.

Más recientemente se han planteado nuevas interpretaciones, las cuales señalan que, si bien es cierto que los hechos que ocurrieron el 19 de abril de 1810 desencadenaron en un proceso que condujo a la declaración de la independencia absoluta de España el 5 de julio de 1811, también es cierto que no se puede asegurar que este haya sido el propósito inicial de los participantes en los acontecimientos de aquel recordado jueves santo.

Quienes así piensan, consideran que lo que se planteó hace más de 200 años, fue una vocación autonomista frente a la crisis que vivió la monarquía española a partir de 1808, producida por el amenazador control de la península por parte de las fuerzas militares francesas al mando de Napoleón Bonaparte, la ilegitimidad del Consejo de Regencia y la desigual representación de las Cortes Generales y Extraordinarias de 1810, sin que ello representara o tuviese como aspiración romper con los vínculos del rey legítimo de España e Indias, don Fernando VII.
Considérese que el Capitán General de Venezuela desde enero de 1809, Vicente de Emparan y Orbe, fue objeto de un golpe de Estado el 19 de abril de 1810, como culminación de una conspiración que se venía fraguando desde diciembre de ese mismo año.

En esa fecha se realizó un cabido abierto y se le propuso al capitán general de la Provincia de Venezuela que renunciara y él, luego de consultar a los congregados en la Plaza Mayor de Caracas, aceptó al manifestar que tampoco quería el mando. Acordada la renuncia o destitución del capitán general, se procedió a designar una Junta Suprema con el emblemático nombre de Preservadora de los Derechos de Fernando VII. Lo que no aceptaba la oligarquía caraqueña porque era estar subordinada a Napoleón Bonaparte, quien había invadido a España en 1808 y mantenía prisionero al Rey español. En ningún momento durante el cabildo se mencionó la palabra independencia.
Esta interpretación no se refiere únicamente a los hechos ocurridos en Caracas y las principales ciudades de la Capitanía General de Venezuela, sino que permitiría explicar el movimiento juntista y las diferentes manifestaciones de adhesión y lealtad que se expresaron en la mayoría de las provincias americanas entre 1808 y 1810, como respuesta a la disolución de la Junta Suprema Central ---que contemplaba la participación de representantes americanos---- y al establecimiento del Consejo de Regencia. Ideas que mantienen además, una estrecha relación con el discurso pactista que se había plasmado en 1808 y que se retoma nuevamente dos años más tarde, según el cual, en ausencia del Rey, la soberanía regresa a los pueblos, de allí que las juntas americanas se declaran defensoras de los derechos de Fernando VII.

José de las Llamozas y Martín Tovar y Ponte quedaron al frente de dicha junta, la cual tomó dos decisiones relevantes: 1) Elección del Congreso Nacional, hecho consumado en marzo de 1811. Una vez electo designó el triunvirato de Cristóbal Mendoza, Juan de Escalona y Baltasar Padrón y fue el que sesionó el 5 de julio, cuando sí se declaró la Independencia de Venezuela; 2) Se creó la Sociedad Patriótica con el fin de fomentar la industria y la agricultura; sin embargo, se convirtió en un escenario de candentes deliberaciones políticas, habida cuenta de que era liderada por Francisco de Miranda y contaba con la enérgica participación del fogoso joven Simón Bolívar.

El 19 de abril de 1810 se constituyó un nuevo gobierno que buscaba controlar a la provincia y satisfacer demandas de una mayor participación política y libertades económicas, pero en el contexto de una profunda crisis de la monarquía española, de la cual formábamos parte desde hacía 300 años, sin que ello, al menos en ese momento, tuviese como propósito inmediato la declaración de la independencia absoluta de España, acontecimiento que ocurrió unos meses después: el 5 de julio de 1811.

UNESR-Cronista del Municipio Infante – Valle de la Pascua
felipehernandez457@yahoo.com
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Lila Seijas Iribarren

Doña Lila, con 75 años de edad, había nacido en Barquisimeto de un hogar descendiente de distinguidas familias locales de lo cual se sentía justificadamente orgullosa sin envanecerse por ello. Entre sus ascendientes figuran el prócer de Araure Comandante Juan Guillermo Iribarren, precisamente epónimo municipal de su ciudad natal, Barquisimeto

Doña Lila Seijas Iribarren, una mujer con don especial.

por Oldman Botello
El viernes 7 de abril falleció en la ciudad de Altoona, Estados Unidos, doña Lila Seijas Iribarren, dama muy conocida en el Guárico central por sus dotes de gran personalidad y por ser activa dirigente del gremio de los criadores porcinos de la entidad y de otras organizaciones de Ortiz y San Juan de los Morros..

Doña Lila, con 75 años de edad, había nacido en Barquisimeto de un hogar descendiente de distinguidas familias locales de lo cual se sentía justificadamente orgullosa sin envanecerse por ello. Entre sus ascendientes figuran el prócer de Araure Comandante Juan Guillermo Iribarren, precisamente epónimo municipal de su ciudad natal, Barquisimeto; fue tío suyo don Lino Iribarren Celis, destacado historiador larense que fue miembro de la Academia Nacional de la Historia. Su padre fue el profesor Antonio Seijas, integrante de las primeras promociones del Instituto Pedagógico de Caracas.
Desde muy joven, Lila Seijas fue al exterior donde estudió en importantes colegios de Londres; entre sus condiscípulas figuró doña María del Pilar de Borbón y Borbón, hermana del rey emérito Juan Carlos I de España y tía del actual monarca Felipe VI; doña Pilar de Borbón distinguió con su amistad a Lila Seijas. En Canada siguió cursos de porcicultura y otros referidos a la misma materia lo que le sirvió para colocarse muchos años al frente de la finca Acapralito, de la empresa Agroseijas, de Ortiz, vía Dos Caminos, sitio que siempre estuvo abierto para los innumerables amigos de Lila y de su fallecido hermano el ingeniero agrónomo José Antonio Seijas, el popular Negro Seijas.SEIJAS 2
Lila Seijas, radicada definitivamente en la finca, llegó a ser concejal del municipio Ortiz, donde defendió a capa y espada al pueblo que estaba siendo víctima de la terrofagia de una extranjera. Tuvimos el honor de conocer a Lila Seijas a través del fallecido cronista de Parapara, don Félix Manuel Belisario y mantener la amistad por más de treinta años.

Hace algún tiempo doña Lila entregó la finca a sus hermanos y que hoy es liderada por el teniente coronel Luis Seijas Iribarren. Estuvo un tiempo en San Juan de los Morros y luego se fue a Estados Unidos, a la ciudad de Altoona, donde reside su hermana Cristina con su familia. Allá contrajo matrimonio con un profesor universitario jubilado. Hace unos años comenzó a sufrir de enfermedad renal y en los últimos meses debió ser dializada diariamente. Su cuerpo, cansado de sufrir, sucumbió el viernes de la semana pasada, sumiendo en la tristeza a sus familiares y a la legión de amigos en el estado Guárico y en Aragua. Atendiendo a su última voluntad, su cuerpo fue cremado y permanecerá un tiempo en los Estados Unidos. Que en paz descanse la gran amiga. Que la tierra te sea leve.

Fuente: Diario El Nacionalista
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