martes, octubre 21, 2025

Celia Cruz: 100 años de azúcar, exilio y gloria universal

Celia Cruz: la Sonora Matancera

A 100 años de su nacimiento y 22 de su partida física, el mundo celebra a Celia Cruz como lo que siempre fue: una artista sin fronteras, una mujer que transformó el dolor en carnaval, y una cubana que, cuando le negaron su país, se hizo universal.


Por José Obswaldo Pérez

El 21 de octubre de 1925 nació en el barrio Santos Suárez de La Habana una voz que no cabía en una sola isla: Úrsula Hilaria Celia de la Caridad Cruz Alfonso. Negra, caribeña, desbordante, Celia Cruz fue más que una cantante: fue un estallido de identidad, resistencia y alegría que cruzó fronteras, géneros y generaciones.

Desde sus inicios con la Sonora Matancera, donde se ganó el apodo de “La Guarachera de Cuba”, hasta sus colaboraciones con Tito Puente, Willie Colón y Johnny Pacheco, Celia convirtió la salsa en un idioma universal. Su grito de guerra —¡Azúcar!— no era solo una exclamación festiva, sino un conjuro contra el dolor del exilio, una afirmación de sabor afrolatino frente al olvido y la censura.

En 1960, tras la revolución cubana, se le prohibió regresar a su tierra. Pero lejos de apagarse, su voz se multiplicó. En Nueva York, Miami, Caracas, Madrid y Tokio, Celia cantó como si cada escenario fuera un pedazo de Cuba que ella reconstruía con ritmo y dignidad. Con su turbante, sus vestidos brillantes y su voz de trueno, se convirtió en ícono de la diáspora, embajadora de la alegría y símbolo de la mujer que no se doblega.

A 100 años de su nacimiento y 22 de su partida física, el mundo celebra a Celia Cruz como lo que siempre fue: una artista sin fronteras, una mujer que transformó el dolor en carnaval, y una cubana que, cuando le negaron su país, se hizo universal.

Porque como ella misma cantó: “La vida es un carnaval, y las penas se van cantando”. Y Celia, con cada nota, nos enseñó a cantar para no olvidar.


Compártalo:

martes, octubre 14, 2025

Venezuela ante el espejo: Xavier Padilla llama a romper el mito de Bolívar


El escritor y músico instó a los ciudadanos a mirar más allá de la coyuntura militar y enfrentar lo que considera el verdadero obstáculo para el renacer nacional: el mito fundacional del bolivarianismo.


Caracas — 14 de octubre de 2025

En un mensaje por YouTube que ha despertado el debate nacional, el escritor y músico venezolano Xavier Padilla se dirigió a los venezolanos en un discurso que mezcla denuncia política, revisión histórica y llamado espiritual.

En medio de rumores sobre una posible intervención internacional y el colapso del régimen de Nicolás Maduro, Padilla instó a los ciudadanos a mirar más allá de la coyuntura militar y enfrentar lo que considera el verdadero obstáculo para el renacer nacional: el mito fundacional del bolivarianismo.

Padilla no centró su mensaje en estrategias geopolíticas ni en la caída del régimen, sino en lo que llamó “el germen de nuestros fracasos”: la narrativa histórica que ha moldeado el imaginario venezolano desde la infancia.

“Si no hubo tal opresión, tampoco hubo libertador. Y si el libertador es una invención, toda nuestra historia republicana se levanta sobre un fraude… sagrado, intocable”, afirmó.

El intelectual presentó una interpretación alternativa de la independencia venezolana, señalando que la mayoría del pueblo —pardos, canarios, artesanos, esclavos e indígenas— era realista y fiel a la corona española. Denunció que Bolívar recurrió a ejércitos extranjeros y decretos de exterminio para imponer su causa.

Padilla también cuestionó la prosperidad previa a la independencia, citando a Alexander von Humboldt, quien describió a Venezuela como “la región más próspera y apacible del planeta” en 1810.

En su análisis, Padilla no exculpa al chavismo, pero lo presenta como una continuación del culto bolivariano.

“El chavismo no deformó nada acerca de Bolívar, solo exacerbó el mito”, dijo.

Incluso advirtió sobre el riesgo de repetir el ciclo con nuevas figuras políticas:

“Muchos comparan a María Corina con El Libertador… pero si de verdad queremos renacer como nación, debemos romper el hechizo”.

El mensaje culminó con una exhortación a construir una Venezuela adulta, deslastrada de ídolos y símbolos que, según Padilla, perpetúan una falsa oposición entre libertad e hispanidad.

“Tenemos un compromiso con la historia… y un deber de memoria con esos venezolanos ejecutados por su lealtad al orden monárquico”, concluyó.

El discurso de Xavier Padilla abre un debate profundo sobre la identidad nacional, la pedagogía histórica y el uso político de los símbolos. En un país que se encuentra en una encrucijada, su llamado a revisar los fundamentos de la memoria colectiva podría marcar un punto de inflexión en la narrativa pública.

¿Estamos listos para mirar al pasado sin mitos?

Ver el mensaje en YouTube
Compártalo:

Emilio Donaire: “Tocar con Coldplay fue una experiencia mágica”

Emilio Jose Donaire
EMilio Donaire Bastidas tocando en un concierto Coldplay en Wembley

Más allá del espectáculo, Emilio subrayó el valor simbólico del encuentro: “Fue un puente entre mundos. La música nos unió en un momento de esperanza colectiva”.


Por José Obswaldo Pérez

Emilio Donaire, violinista de la Sinfónica Simón Bolívar, compartió con Estampas, en una entrevista concedida a la periodista Andrea Solorzano Mota, la emoción de haber acompañado a Coldplay en su histórico concierto en Wembley, Inglaterra. “Fue una experiencia mágica”, confesó este guariqueño natural de San Juan de los Morros, destacando la conexión entre la música académica y la energía del público popular.

La participación de la orquesta en el tema “Viva la Vida” fue el clímax de una colaboración que, según Donaire, “trascendió géneros y generaciones”. Ensayaron con profesionalismo, pero fue en el escenario donde todo cobró sentido: “Sentí que estábamos tocando para el alma del país”.

Donaire también resaltó el gesto de Chris Martin al agradecer en español y abrazar a los músicos venezolanos. “Nos sentimos reconocidos, no solo como artistas, sino como país”, dijo.

Más allá del espectáculo, Emilio subrayó el valor simbólico del encuentro: “Fue un puente entre mundos. La música nos unió en un momento de esperanza colectiva”.


Compártalo:

lunes, octubre 13, 2025

José Rafael Viso Rodríguez: portavoz de llaneridades trascendentes


Este ensayo, profundo y vibrante, no sólo reconstruye la figura de José Rafael Viso Rodríguez, sino que propone una lectura crítica y afectiva de la identidad llanera.


Por Adolfo Rodríguez

Introducción

Dos escritos de José Rafael Viso Rodríguez permiten conjeturar que su vida y su obra estaban transidas por una predisposición trascendente, propia de las cosmoetnicidades. Nada extraño en su cercanía con don Rómulo Gallegos: contemporáneos, apasionados por la etnoterritorialidad llanera, unidos por amistades y por el mismo lapso histórico. Uno, profesionalmente llanero desde Calabozo; el otro, intelectual cosmopolita desde Caracas. Ambos convergen en una sensibilidad que trasciende el paisaje.

Un hombre del llano profundo

José Rafael Viso Rodríguez nació el 3 de julio de 1885 en Calabozo y fue bautizado en la Iglesia de Todos los Santos. Hijo de Luis María Viso Hurtado y de la orticeña Abelarda Rodríguez Rodríguez, creció en una región donde la cultura etnollanera comenzaba a imponerse sobre la hatera. Andrés Eloy Blanco lo reconoce en el soneto “Llano Alto”, reproducido por Luis Herrera Campins en 1968, quien lo llama “el último llanero”.

Su heroica sensibilidad se revela en un episodio donde intenta salvar a un fusilado con “compresas de la medicina llanera”, desafiando al temido Roberto Vargas, figura que inspiraría a Gallegos para crear a Juan Crisóstomo Payara. Julio De Armas lo describe como “arquetipo de un hombre de la llanura, casi extinguido hoy”. Fue honrado como primer cronista oficial de Calabozo y miembro correspondiente de la Academia Nacional de la Historia.

Las energías edificantes

La “pasión llanera” atribuida por De Armas se manifiesta en sus alertas ante el abandono de pilares culturales: el paisaje sonoro, la etnosonoridad, la lúdica y la labor en conjunción con el medio ambiente. Viso y Gallegos coinciden en valorar estos rituales como mecanismos de continuidad sociocultural.

Gallegos confiesa haber escrito “con el oído puesto sobre las palpitaciones de la angustia venezolana”. Viso, por su parte, clama en “El joropo se va” (1929) por la preservación de la tradición musical: “Nuestra vieja arpa yace arrebujada en su colcha de retazos… cosa preterida y de la cual ya no queremos hacer memoria”. Advierte que la evolución no debe ser “violenta y alevosa”, sino regulada por las tradiciones como “eje sobre el cual deben girar todas las innovaciones”.

Cuarenta años después, en “Otro ‘Vuelvan Caras’ del General Páez” (1968), reafirma su convicción: el joropo como símbolo de confraternidad, fiesta y resistencia cultural.

Ecos de influencia

Antes de visitar el llano en 1919, Gallegos ya intuía su fuerza imantadora. En “Pataruco”, narra la regresión de un joven refinado hacia las destrezas heredadas de su padre arpista. “Le sale el pataruco; por mucho que se las tape, se le ven las plumas de las patas”. Una reacción similar a la de Santos Luzardo en “Doña Bárbara”, cuando decide recuperar su condición de llanero.

¿Quién influye en quién? Viso Rodríguez parece revestir a Gallegos de etnotrascendencia, despojándolo de sus arreos positivistas. Su autoridad es reconocida por Andrés Eloy Blanco, quien vibra con las mismas resonancias que recorren los caminos del país.

A manera de cierre

Momento crítico para la historia del llano (fin de la hegemonía llanera en Venezuela, transculturación imparable por auge de la economía de puertos, ideologías unidimensionales, etc.) que obliga, a una intelectualidad emergente, a batir lanzas a favor de las pequeñas utopías ya erigidas. Conciencias que, desde sus respectivas montañas, flamean decálogos preventivos o sanadores. Compromisos que unen a JRVR con Gallegos bajo fuerte oscurana en la que, cada vez menos, titilaba la tradición. En sus pronunciamientos indicios de trascendencia: 1) Legitimidad de una música heredera de la sonoridad alternativa de cada ecosistema y las prácticas que generan o corresponden. 2) Suerte de efectos demostrativos con los cuales las etnoutopías verifican su razón de ser, creatividad y eficacia a los fines de un modo de vida libre, igualitario y abierto. 3) Energías culturales, al mismo tiempo que naturales, sutilmente combinadas, que irresistiblemente imantan o atraen. 4) Diálogo inter-étnico e inter-clasista o inter-cultural, a cualquier nivel, como estrategia para la perpetuación propia y ajena, en igualdad de condiciones. FUENTES CONSULTADAS CALDERA, Rafael Tomás. La respuesta de Gallegos: ensayos sobre nuestra situación cultural. Caracas: ANH, 1980. RODRIGUEZ, Adolfo. El daimon de Gallegos: el oído en el Llano. Barinas: Fundación Cultural Barinas, 1984. RODRIGUEZ, Adolfo. ¿Qué es la etnotrascendencia? (Libro en preparación). RUIZ RODRÍGUEZ, Ubaldo. La Crónica de Calabozo Sesenta Años del Primer Cronista Guariqueño. Viso González, Luis Eduardo. Información biográfica y artículos de LHC y JDeA (menajería privada de Facebook).. Viso Llamozas, Ramón. Información acerca del poema de AEB publicado en “Poda”. VISO RODRÍGUEZ, J. R.“El joropo de va”, en “Letras” XVII (720), San Fernando de Apure, 10 de agosto de 1929. VISO RODRÍGUEZ, J. R. “Otro “Vuelvan Caracas” del General Páez”. En “Nuestra Tierra”, Calabozo, Segunda Quincena de enero de 1968)

Compártalo:

Habermas alerta sobre la erosión simbólica del cristianismo en Europa


La advertencia de Habermas se produce en un contexto de creciente polarización, donde los consensos éticos parecen fragmentarse ante el avance de discursos relativistas y la desafección institucional.


Por José Obswaldo Pérez

En una crónica publicada por ABC, la corresponsal en Berlín Rosalía Sánchez recoge una advertencia del filósofo alemán Jürgen Habermas sobre la creciente relativización de las creencias cristianas en Europa. Según el pensador, este fenómeno podría debilitar los fundamentos éticos compartidos en las democracias occidentales.

Habermas, reconocido por su defensa del diálogo entre razón secular y tradiciones religiosas, señaló que la secularización y el pluralismo religioso han generado una “erosión de los vínculos simbólicos” que antes ofrecía el cristianismo como matriz cultural. Aunque no aboga por un retorno dogmático, sí insta a preservar el legado normativo que esta tradición ha aportado a la vida pública europea.

“La modernidad ha traído avances en derechos y libertades, pero también una pérdida de sentido compartido”, expresó el filósofo, subrayando la necesidad de un nuevo pacto simbólico que no excluya las raíces espirituales de la cultura democrática.

La advertencia de Habermas se produce en un contexto de creciente polarización, donde los consensos éticos parecen fragmentarse ante el avance de discursos relativistas y la desafección institucional. Su llamado no es nostálgico, sino profundamente cívico: recuperar el diálogo entre fe y razón como base para una convivencia plural y esperanzada.

La advertencia de Habermas se produce en un contexto de creciente polarización, donde los consensos éticos parecen fragmentarse ante el avance de discursos relativistas y la desafección institucional. Su llamado no es nostálgico, sino profundamente cívico: recuperar el diálogo entre fe y razón como base para una convivencia plural y esperanzada.

La advertencia de Habermas se produce en un contexto de creciente polarización, donde los consensos éticos parecen fragmentarse ante el avance de discursos relativistas y la desafección institucional. Su llamado no es nostálgico, sino profundamente cívico: recuperar el diálogo entre fe y razón como base para una convivencia plural y esperanzada.


Compártalo: