No hit no run electoral

Nicolás Maduro Guerra candidato
Nicolás Maduro Guerra podría convertirse en el candidato del chavismo. ARCHIVO

La necesidad de preservar la cohesión interna del movimiento y garantizar la lealtad de sus bases, su eventual postulación podría interpretarse como una apuesta estratégica por la sucesión controlada


Por Javier González

Todo apunta a que Nicolás Maduro Guerra podría convertirse en el candidato del chavismo en las próximas elecciones presidenciales, que eventualmente se celebrarían en diciembre de 2026. Esta hipótesis se sustenta en una serie de señales políticas que se han venido acumulando en los últimos tiempos, entre ellas su creciente visibilidad dentro del oficialismo, su posicionamiento en espacios de poder y su rol como figura de continuidad generacional del proyecto chavista. Así como el afinado olfato político de Delcy y Jorge Rodríguez, quienes comprenden perfectamente que exponerse a una confrontación electoral directa, en condiciones mínimamente competitivas, equivaldría a firmar su acta de defunción política.

En un contexto marcado por la necesidad de preservar la cohesión interna del movimiento y garantizar la lealtad de sus bases, su eventual postulación podría interpretarse como una apuesta estratégica por la sucesión controlada y la permanencia del legado político iniciado por Hugo Chávez y consolidado por Nicolás Maduro. No obstante, este escenario dependerá de múltiples factores aún en desarrollo, como la evolución de la situación económica y social del país, las dinámicas internas del Partido Socialista Unido de Venezuela, las presiones internacionales y el nivel de reorganización de la oposición. Por ello, más que una certeza, esta proyección debe entenderse como una lectura anticipada de las tendencias actuales del poder político venezolano, sujeta a cambios conforme se acerque el calendario electoral.

En un escenario de elecciones presidenciales competitivas, Nicolás Maduro Guerra sería derrotado de manera contundente por María Corina Machado, en una proporción que podría rondar un abrumador 90 a 10. Se trataría de una paliza electoral difícil de maquillar, de un verdadero NO HIT NO RUN.


Javier González es historiador venezolano residenciado en España.

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