lunes, mayo 12, 2008

Hacia una comunidad discursiva de la Historia de la Educación en Ortiz

POR JOSE OBSWALDO PEREZ

¿Conocen ustedes la diferencia entre ciencia verdadera y pseudociencia? La ciencia verdadera toma buena nota de su propia historia.
Michel Foucault

La construcción de las comunidades discursivas de Historia de la Educación en Venezuela está estrechamente vinculada a los aportes de Reinaldo Rojas, expuestos en trabajos como Historia Social de la Región de Barquisimeto en el Tiempo Histórico Colonial (1530-1810) (1995) y Temas de Historia Social de la Educación y la Pedagogía. (2001), la Línea de Investigación en Historia Social e Institucional de la Educación en la región centroccidental de Venezuela en el Instituto Pedagógico “Luís Beltrán Prieto Figueroa” de la UPEL en Barquisimeto; así como los trabajos y las investigaciones de Adolfo Rodríguez, expuesto en Breve bosquejo de la Educación en Guárico y las I Jornadas de Historia de la Educación en el estado Guárico (2006), organizada por la Universidad Rómulo Gallegos y el Centros de Estudios del Llanos de la Universidad Rómulo Gallegos.

Sin embargo, la historia social de la educación venezolana ha tenido un enfoque poco usado, y aún desconocido, por nuestra historiografía tradicional. Hasta ahora la historia de la educación venezolana ha pecado de un defecto, el de ser mera historia institucional de la educación, a saber, estudio sobre educadores, alumnos, currículos, legislación, entre otros. En la mayoría de los casos las historias de la educación se vincula, por razones obvias, con el desarrollo político del país, pero nada más la historia social de la educación debe entenderse “como una historia de Venezuela vista a través del prisma de la educación.”.

Por eso creemos que la educación no constituye un fenómeno aislado sino vinculado al resto de los componentes de la realidad social total. Tal vinculación es dialéctica, es decir, que la educación si bien es una resultante, al mismo tiempo también influye sobre las condiciones sociales que la determinan. La educación está integrada a la red intelectual de la sociedad, como una función ideológica. Resulta, por ello necesario, para la interpretación de cualquier sistema educativo, revelar las concepciones que expresan los educadores, así como los intelectuales y líderes políticos más resaltantes del momento. Estas concepciones hay que enmarcarlas dentro de la ideología, modos de pensar y concepciones acerca de lo que la sociedad debe ser, desde la perspectiva de particulares intereses de clase con el fin de difundirlas y defenderlas.

El imperativo de volver la mirada al pasado se impone con frecuencia a quien pretenda comprender el presente, ya que los hechos sociales con sentido poseen una trayectoria de eventos que conviene caracterizar diacrónicamente; es decir, por sus periodos mas importantes distinguiendo las especificidades. El presente hunde sus raíces, por así decirlo, en el pasado; las causalidades de ciertos comportamientos en lo individual o colectivo y hasta institucionales suelen ser consecuencia de modelos adoptados en el pretérito, remoto o contemporáneo.

El diagnóstico que se adelanta está referido a una concepción de la historia y del proceso socio-educativo que se sintetiza en la denominada Historia Social, entendida como historia síntesis o historia global, la cual se plantea abordar el proceso histórico como una totalidad. En el presente diagnóstico se toma en consideración sus hitos salientes, procesos conformantes en periodos particulares y sus fundamentos filosóficos, sociológicos y pedagógicos, así como los resultados- que históricamente se muestran en documentos; por tanto este ensayo habrá de tener un diseño precisamente documental pero su enfoque metodológico viene a ser el de la Ciencia de la Historia, la cual aspira lograr una visión de totalidad y de síntesis de procesos económicos, sociales y culturales que expresan la acción de los hombres en el tiempo y el espacio.

Esta corriente historiográfica tiene en la obra y enseñanzas de los grandes historiadores franceses Marc Bloch y Lucien Fevbre, fundadores de la llamada Ecole des Annales y en el maestro Pierre Vilar, entre otros, a sus principales propugnadores y en nuestro país, al maestro Federico Brito Figueroa (1996). La misma nos ha permitido abordar desde el presente la historia de aquellas instituciones educativas donde se desarrolla el acto pedagógico, se expresan corrientes educativas y se ponen en escena todos los conflictos sociales y políticos que rodean el entorno escolar, pero en una visión de totalidad, donde lo educativo se analiza en su vinculación con lo social.

Por eso Brito Figueroa (1978) habla elogiando a la historia como una "Ciencia practica", que suministra rubros como los reportes de investigación y sus conclusiones que contribuyen a la toma de decisiones para resolver problemas de índole social en el presente. La Historia de la Educación en/desde América Latina presenta dos grandes concepciones que se diferencian por el área específica de estudio y métodos aplicados a la investigación. El primer enfoque tiene una visión restringida de la Historia de la Educación vinculada al estudio de la Historia de lo escolar. Esta visión coloca el centro de gravedad de la disciplina Historia de la Educación en el estudio de las prácticas pedagógicas, lo cual no sólo ha reducido su estudio a un pedagogicismo sino que conduce a visión hiperespecializada de la disciplina.

La segunda visión ubica la Historia de la Educación en la categoría de Historia Social, con un sentido de historia síntesis. En ese sentido la Historia de la Educación debe incorporar en sus análisis otras historias, puesto que al concebir la escuela como una de las instituciones encargadas de la preservación de la conciencia social y cultural, se le considera inserta en la matriz social de los pueblos y sociedades. Por eso, agregar el término "social" a la categoría Historia de la Educación no es redundante, puesto que se quiere hacer notar no el carácter social de la historia, que es de suyo, sino la necesidad de estudiar la Historia Social de la Educación, como dice Reinaldo Rojas (1995) con un sentido de: "Historia síntesis, historia global, concepción teórica y metodológica que asume el análisis histórico desde una perspectiva de totalidad. Como lo define Pierre Vilar, se trata de la reconstrucción, a través del tiempo, de las interacciones entre la producción material y todos los niveles de la actividad humana."

De esa manera, la Historia Social de la Educación debe preocuparse por las fuerzas sociales que entran en juego en la dinámica educativa y pedagógica, pero al mismo tiempo debe preocuparse por las motivaciones, los hábitos, las costumbres, los imaginarios, y las intervenciones económicas, políticas y culturales; por esa razón debe ampliar la esfera de las dimensiones que estudia y, por tanto, de las disciplinas en que se apoya.

En ese sentido, al hablar de historia de la educación en Venezuela suele partirse de la fundación hispana, sin embargo en puridad de verdad cabria mencionar la pedagogía aborigen o negra entendiendo por tal la transmisión de las practicas sociales de manera informal y consuetudinaria del aborigen y el negro junto a su prole en la cotidianidad de sus haceres y saberes; lo que Lanz Rodriguez (2003) da en llamar el "cimarronismo" e "indigenismo"; esa enseñanza se expresaría en las practicas del conuco, cestería y pesca tradicionales de comunidades campesinas y acerbo tradicional negroide, sus cantos y modos de vida, todo lo cual viene a ser un complejo socio-cultural llamado "resistencia", a lo que también se ha referido Brito García, (1986) conceptualizándolo como "resistencia contra-cultural" que pervive desde tiempos inmemoriales. Así pues, existe en Venezuela una educación informal de larga data no sistematizada.

En virtud de que las sociedades humanas se tornan más complejas, la educación se institucionaliza. Ya no es posible que los hijos acompañen al padre en el taller, aparecen los gremios de profesiones u oficios que se hacen de una practica, de una técnica y hasta una "teoría" sobre como hacerlo, de esa suerte tiene lugar el surgimiento de la "educación escolar" caracterizada por su intencionalidad, sistematicidad y organización institucional, prevalida además de una didáctica con sus métodos y tratadistas.

Esta debía entenderse como una educación ilustrada y de corte nacionalista teniendo como referentes los héroes patrios y en particular El Libertador. Los resultados sin embargo parecen indicar que continúo la práctica pedagógica tradicional, dominada por los métodos memorísticos escolásticos de recitar contenidos librescos de escasa vinculación con las demandas de la sociedad contemporánea. Solo la Escuela Nueva o Activa introduciría cambios. Algunas de estas demandas de Venezuela a la educación contemporánea están recogidas en el llamado "Programa de febrero", entregado por lo que seria hoy la sociedad civil al General Eleazar López Contreras, a la sazón encargado de la presidencia de la Republica, una vez muerto J.V. Gómez. Dos o tres exigencias sobresalían: alfabetización, ampliación de la cobertura escolar y tecnificación tanto del personal docente como de los procesos administrativos y construcción de edificaciones escolares. Cosa que se hizo aun en el periodo 1952 1958, con Pérez Jiménez.

Semejante al titulo de una obra de Luís Beltrán Prieto Figueroa, se debía pasar de una "Educación de castas a una educación de masas", ello bajo los postulados del humanismo democrático y el impulso del Estado-docente, en el contexto de la transición de una dictadura de mas de 27 anos a una democracia y donde los actores políticos se enfrentaban con propuestas diferentes. Semejante polémica la recoge Arturo Uslar Pietri en el libro De una a otra Venezuela, en particular en su ensayo "Responso por la educación venezolana" contradice la postura de Prieto Figueroa sobre la educación de las masas y el Estado- docente, senalando la necesidad de formar una elite ilustrada; la cual conduciría los destinos de la nación bajo principios liberales y democráticos, no marxista ni militarista, sino bajo los criterios de la ciencia y la técnica moderna.

La reinstalación, por así decir, del modelo de democracia representativa en 1958, con Rómulo Betancourt como magistrado electo y la hegemonía de su partido Acción Democrática, trajo como resultado la implantación de la tesis figueroista, la cual ya había sido recogida en la Constitución Nacional producto de la Asamblea Nacional Constituyente de 1947 y la Ley de Educación de 1940, todo lo cual se amplia en la Carta Magna de 1961 y la Ley Orgánica de Educación de 1980. Pero en ese sentido conviene aclarar que en el régimen democrático, que con sus rupturas se mantiene hasta hoy, ha desarrollado diversas políticas públicas de educación que seria prolijo enumerar. Tienen de común la finalidad de formar integralmente a la persona para vivir en una sociedad democrática y plural, donde la ciencia y la técnica contribuyan al desarrollo humano.

Sin embargo, se evidencia déficit en cuanto a cobertura, calidad y pertinencia de los contenidos educativos, junto a un modelo de sociedad agotado.

Los resultados, para el momento actual, de la nueva política educativa del llamado "Proyecto Bolivariano": Plan Simoncito, Escuela Bolivariana, Escuelas Técnicas Robinsonianas, Liceo Bolivariano, las Misiones y Universidad Bolivariana, aun no se evalúan cabalmente. Un problema típico de la historia actual, como diría historiador Agustín Blanco Muñoz o como lo ha debatido la doctora Judith Campos, en los cursos sobre el sistema educativo venezolano en el doctorado de Educación de la Universidad Rómulo Gallegos.

Como establece, la Constitución de 1999 garantiza (Art. 102) una educación gratuita y de calidad para todos, fundamentada en la valoración ética del trabajo; bajo la corriente del constructivismo y la reivindicación de las culturas ancestrales y tradicionales. Contrario a los anteriores proyectos educativos donde se asumía el conductismo y la tecnocracia.

Se concluye entonces que la educación posee un innegable componente político, sociológico y pedagógico que expresa el pensamiento de la época y el estado del conocimiento como interpretación de la realidad. Igualmente es de fuerza decir que en la democracia la educación formal propicia la movilidad social, evita los privilegios y cualquier discriminación. Resalta en cambio la dignidad humana, siendo la educación un derecho natural irrenunciable, algo que caracteriza la actual época.
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jueves, mayo 08, 2008

Un abordaje para el estudio de la Educación en Ortiz


Las comunidades que olvidan su historia, terminan por perder la personalidad colectiva y corren el riego de vegetar sin alma ni voluntad superadora para hacerse sentir en el concierto de la Patria.”

Luis Acosta Rodríguez , historiador y escritor orticeño

Por José Obswaldo Pérez

Desde la existencia de la humanidad existe el hecho educativo como un fenómeno consustancial a la naturaleza humana. La acción educativa siempre ha trascendido la actividad que estrictamente se realiza en las instituciones escolares. Es decir, hablar de educación exige hacerlo sobre fenómenos que van más allá del espacio escolar. La educación se ocupa de la preservación de una conciencia social y cultural, así como de la transmisión de una tradición informativa que supone la base de una civilización.


El presente diagnóstico empírico y documental tiene como objetivo principal generar una comunidad discursiva basado en el paradigma del saber pedagógico que emerge de la complejidad de las ciencias, el cual nos debe orientar a la búsqueda de una “historia de la educación”, preocupada por la evolución de hechos educativos e instituciones docentes y centrada inicialmente en temas de historia de la enseñanza e historia escolar: reseñas conmemorativas de efemérides institucionales, biografías de fundadores, directores, maestros.

Un examen de la Historia Social e Institucional de la Educación en Ortiz nos sumerge a una forma de epistemología histórica con base en la cual se busca traer a la visibilidad a la pedagogía y mostrar su existencia efectiva como saber pedagógico y como práctica pedagógica. Se trata de darle a la pedagogía nuevos presupuestos y, con base en ellos, ubicarla en un ámbito de saber que no se define bajo los parámetros tradicionales de ciencia. Entendida así, la pedagogía queda entonces en capacidad de reconstruir su identidad histórica y de reconocerse en y por medio de su propia historicidad.

Debo confesar primeramente que siento una fascinación por la historia de Ortiz. Una historia llena de eventos, pero sobre todo persuadido por aquello que incide en nuestra realidad. La población de Ortiz fue una de las ciudades del centro venezolano más beneficiadas por la economía ganadera y los cultivos de tabaco, añil y algodón, entre otros rubros del siglo XVIII y primeras décadas del siglo XIX. Pero, la importancia geoeconómica del nuevo Cantón, pese a la devastadora Guerra Federal que acabó con la producción ganadera y el comercio, se define en su proceso geohistórico como una zona de transición de influencia de dos centros urbanos: San Francisco y San José de Tiznados, cuyo carácter lo perfila como un verdadero centro económico, político y cultural, lo cual no impide que domine sobre los pueblos del área. La antigua urbe del siglo XIX, que en 1874 contaba con más 10.000 habitantes es, por esa razón, que desde 1872 alcanza su titulo formal de ciudad y el año siguiente se ve ya privilegiada con asumir la capitalidad del Estado Guárico. Un hecho que desde 1874 a 1881, la benefició con funciones administrativas y unas pocas obras públicas.

En la década de los setenta del siglo XIX, la ciudad de las Casas Muertas mantuvo la tasa de crecimiento demográfico interanual mayor de la entidad y un ritmo de crecimiento social y económico bastante sustentable. Pues bien, esta circunstancia de auge económico que incidió en este importante crecimiento demográfico va a significar para la ciudad de Ortiz, de tradición comercial y agrícola, su primer salto cualitativo a la condición de “encrucijada” de los llanos centrales, para utilizar una gráfica definición mía expresada en el folleto Orígenes Históricos del Pueblo de Ortiz.

De esta ciudad de fines del siglo XVIII y tres primeras décadas del siglo XIX hay mucho que investigar y conocer. Transformaciones en su estructura y organización urbana, primera expresión de su modernización, expansión del comercio e instalación en su seno de importantes casas comerciales, escuelas y medios de comunicación impresos que para finales de 1881 merma su desarrollo por los efectos de enfermedades endémicas. Aquella humilde ciudad de criadores, comerciantes y artesanos de la primera mitad del siglo XIX pasará a sufrir un cambio drástico y fundamental en su vida cotidiana.

Escribir sobre las instituciones educativas y su devenir histórico, constituye una crónica que se puede ubicar en el ámbito de la microhistoria, si se quiere la categorización del profesor mexicano Luís González González, cuando afirma, “que es la disciplina de las ciencias sociales encargada de estudiar todo lo relacionado con el terruño, la aldea, la parroquia, el municipio y la patria chica... Dentro del enorme universo del pasado historiable, es posible aislar la parcela que le corresponde a la microhistoria; es decir, el espacio, el tiempo, la gente, [ instituciones}, y las acciones que le preocupan”.

Establecidos los anteriores conceptos se pasa ahora al cuerpo central que comprende este escrito, cuyas preguntas nodales serian: ¿Que ha sido de la educación escolar en el municipio Ortiz y su proceso histórico de conformación? ¿Cuáles son sus orígenes? ¿Que ha caracterizado sus etapas? ¿Cuales han sido sus fundamentos? ¿Que resultados ofrece a la comunidad local tal proceso?

Desde el punto de vista epistémico este ensayo busca desarrollar un enfoque institucionalista de la educación, que nos acerca a los procesos de escolarización, estructura y funcionamientos de los sistemas educativos nacionales en Venezuela y a la participación de corrientes ideológicas, religiosas, científicas, filosóficas y estrictamente educativas en la organización de nuestros aparatos escolares le daba y le da a esta primera aproximación, grandes posibilidades de desarrollo.

Se pretende desde la perspectiva del análisis hermenéutico un balance del proceso histórico de nuestra educación local. Esto implica la práctica constante de la crítica y la autocrítica, la formulación y reformulación de los conocimientos previamente ordenados sobre el tema educativo y sobre la detallada lista de eventos que definen el acontecer más general de la escuela pública local, como sus autores lo especifican, tiene además, la enorme ventaja para quienes abordamos la problemática de la educación venezolana desde una perspectiva histórico-social.

Por otro lado, el estudio de instituciones nos permite abordar los procesos académicos y administrativos que tuvieron lugar en aquellos centros educativos, así como reglamentación interna, financiamiento, planes de estudio, contenido de asignaturas, textos y otros recursos didácticos, grados académicos, estructura administrativa, personal docente y alumnado, régimen de evaluación, relaciones inter-institucionales, entre otros.


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viernes, mayo 02, 2008

CUBA Y PUERTO RICO SON…

El éxito de Marx en el mundo es discutible. En cualquier caso, no importa cual es su posición política con respecto al Capitalismo, o al Socialismo de Estado o Comunismo, no importa. En lo que estamos todos de acuerdo, es en que Marx nos puso en desacuerdo. ..............................................................................................................................................
Eduardo López Sandoval. El título de la presente es un verso que pertenece al poema "A Cuba", de la poeta puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió, lo tomamos prestado para titular una crónica de una clase de postgrado. El éxito de Marx en el mundo es discutible. En cualquier caso, no importa cual es su posición política con respecto al Capitalismo, o al Socialismo de Estado o Comunismo, no importa. En lo que estamos todos de acuerdo, es en que Marx nos puso en desacuerdo. Todos de una u otra manera estamos involucrados en la discusión del camino a seguir, Comunismo o Capitalismo. Para algunos países la discusión es un tanto distante, como para Francia, para los que el camino a seguir denominado Socialismo de Estado, no es más que un interesante proyecto de vida realizable sólo en territorios del tercer o cuarto mundo; o como Estados Unidos o Inglaterra, que no degustan la medicina del Socialismo de Estado; o como la Unión Soviética y China, que la probaron, y concluyeron la posición de la medicina como peor que la enfermedad. Para muy pocos –poquísimos- países en este mundo del amanecer de siglo, el discernir Comunismo o Socialismo como el camino a seguir, resulta ser una discusión cercana. Esto desde la caída del Muro de Berlín, que marcó, de alguna manera, el morir de una expectativa de vida marcada por el Marxismo-Leninismo. De los países que probaron el caramelo del comunismo y no han cambiado de camino, quedan muy pocos, Cuba y Corea del Norte, entre ellos. Y en la fila de espera de los países que se preparan para auto administrarse la medicina hay pocos, a lo mejor Bolivia y Ecuador; Venezuela seguro, y Nicaragua quizás. (He dicho que están el la fila de espera para tomarse la pócima ideológica, no la han ingerido,…por ahora). La discusión sigue: para algunos países con un mar de distancia, como para los italianos y estadounidenses, o los australianos, por ejemplo; para otros sólo hay una línea de división política a la que llaman frontera. Otros, como los cubanos y venezolanos, tenemos la discusión en el centro del estomago.
En cualquier caso la discusión sigue: ¿Cómo no ser, entonces, tema de discusión de un postgrado que se realiza en una de las capitales de Estado del país Venezuela? De allí estas reflexiones. Los argumentos académicos salen a relucir, las armas de las razones y las espadas de las pasiones se esgrimen. No sorprende que una mayoría pírrica sobresalga cuantitativamente en la sana discusión, a favor del Socialismo del siglo XXI. (A estas alturas vale este paréntesis para decir dos cosas: Intencionalmente el Autor ha mal utilizado el término pírrico sin justificación, porque la moda no justifica las ofensas a Cervantes. Y la mayoría pírrica no sorprende porque el postgrado es conformado, en su inmensa mayoría, –no pírrica-, por abogados que son funcionarios de la administración pública). Específicamente el tema de clases son los Servicio Públicos, y más especialmente el tema se centra en cómo son estos servicios en los países con uno u otro régimen, Capitalistas o Socialistas. Los Servicios Públicos por excelencia son agua potable, electricidad, vialidad, seguridad social, basura, aguas servidas, entre muchas otras. Es convenido el entender que estos Servicios Públicos son preponderantemente atendidos por el Estado, cuando el régimen del país es Socialista, y mientras más Socialista se es más competencias adquiere el gobierno, más grande es el Estado. Lo contrario sucede cuando se sigue el camino del régimen Capitalista, hay más presencia de la empresa privada en los Servicios Públicos, es más pequeño el Estado, mientras más Capitalista es ese país. (…).
La discusión continuará. (Correo: eduardolopezsandoval@cantv.net
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martes, abril 29, 2008

Los nombres de África en Ortiz

La historia de los nombre de los lugares está ampliamente impresa en todas las vicisitudes de nuestra historia colonial. Antes de la llegada del colonizador, cada lugar fue designado, según el uso del discurso local y el de los usuarios como una suerte de reliquias toponímicas. A su llegada, una doble actitud había sido adoptada.


POR JOSÉ OBSWALDO PEREZ

CUMBITO. Ese fue el primer sonido que escuche en Ortiz. Luego, Cumbote y Mocundo. Y, en cada palabra, me hacía una pregunta: ¿Qué significan? No es fácil para un historiador y, me imagino más aún, para un comunicador social, descifrar sus significados. La región histórica de Ortiz es muy vasta en territorio y con características geográficas muy definidas. Al adestrase a los sabores de esos lugares, uno tiene que hacer una expedición intelectual con la ayuda de otras ciencias interdisciplinarias. Antropología, lingüística e historia.

La historia de los nombre de los lugares está ampliamente impresa en todas las vicisitudes de nuestra historia colonial. Antes de la llegada del colonizador, cada lugar fue designado, según el uso del discurso local y el de los usuarios como una suerte de reliquias toponímicas. A su llegada, una doble actitud había sido adoptada. Ciertos lugares mantuvieron los nombres endógenos, no sin algunas torsiones antropoculturales de la cosmovisión autóctona; mientras otras recibieron los harapos de la dominación española y portuguesa. Por ello que la toponimia en Ortiz es, como en otros sectores de nuestra cultura, mestiza.


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jueves, abril 17, 2008

Ensayo sobre lo complejo y lo pedagógico

La educación es como una receta de cocina. Es como el alimento que debe prepararse cada día. Es necesario cuidar con esmero los ingredientes, atender sigilosamente su guiso y estar alertas durante la degustación. Para hacerlo bien, hay que mantener conciencia clara de que las recetas son apenas una guía de trabajo, que no resuelven nada en la situación concreta ni para siempre, que la experiencia sólo nos sirve para iluminar mejor el inevitable empezar de nuevo, porque el ser humano no es materia inerte ni moldeable.



Cultivarse es una aventura peligrosa
Edgar Morin

Por JOSÉ OBSWALDO PÉREZ

Desde los años sesenta se comenzó a utilizar, en particular en los Estados Unidos y en Europa, el discurso de lo complejo con una acepción tan amplia que condujo a incluir en esta denominación casi todo lo que se consideraba llamativo y de actualidad. En realidad, aparte de aceptar que lo complejo es lo conjuntamente entrelazado, no parece fácil llegar a un consenso final al respecto. Lo único acerca de lo cual existe certeza es que lo complejo apunta más a una comprensión que a una disciplina, teoría o nueva religión. Lo anterior, nos permite avanzar que existen pensadores complejos más no especialistas en lo complejo, es decir existen personas que formadas en una disciplina se proponen una comprensión compleja.


Uno de estos pensadores es Edgar Morín[1], quien construye su teoría apoyándose especialmente en la sistémica, la cibernética de segundo orden y la teoría de la comunicación. Este recorrido intelectual le permitió constituir y proponer un modo de pensamiento que integra la incertidumbre y concibe la organización; reúne, contextualiza y globaliza, reconociendo lo singular y lo concreto; preconiza reunir, sin dejar de distinguir. Este modo de pensamiento es, en esencia, el pensamiento complejo, producto de un método de complejización del conocimiento que pasa por una reforma del pensamiento. Lo realmente complejo es la realidad, pero el pensamiento puede ser complejo en la medida en que se cure de simplificar lo real.


Su perspectiva de complejidad puede llamarse paradigmática en varios sentidos: se articula a partir de los nuevos paradigmas de las ciencias, reordena el conocimiento y se aplica a todo tipo de realidad. Su matiz no sólo sirve para entender la complejidad de la naturaleza, sino que especialmente, a diferencia de otras perspectivas, se concentra en la complejidad humana y social, realidad en la que se encuentra el mayor grado de complejidad. Aunque, por sus grandes alcances, esta perspectiva ha sido comúnmente mal entendida.


El pensamiento es el arte de navegar entre confusión y abstracción, el arte de distinguir sin aislar, es decir, hacer que se comunique lo que está distinguido. La distinción requiere la conexión, que requiere a su vez la distinción, entre otros aspectos. No están jerarquizadas la una a la otra. En este sentido los procedimientos de la simplificación forman parte del pensamiento complejo, tanto como éste segrega los antídotos contra la simplificación. Lo importante es saber permanentemente, acordarse de que simplificamos por razones prácticas, heurísticas y no para extraer la quintaesencia de la realidad (Morin 1984: 305).


El pensamiento de Edgar Morín hace parte de un modo de pensar el mundo que (por oposición al modo de pensar que busca lo simple, lo elemental, la unidad y la totalidad) se ha venido designando con el término pensamiento complejo. Ahora bien: este modo de pensar se inscribe en la vieja y las nuevas culturas científicas, pero no es un ingreso pasivo, acrítico. Por el contrario, es un pensar sumamente activo y crítico. Crítico, en el sentido de repensar las cosas de la ciencia desde perspectiva meta que va construyendo con el propio método que construye su modo propio de desenvolverse. Activo, porque su pensamiento no sólo toma y critica, sino que además transforma los conceptos científicos que toma en consideración. Igualmente es activo porque toma y usa los diversos ámbitos de la ciencia como yacimientos para fabricar conceptos y principios con el propósito de insertarlos en la arquitectura de sus propios métodos, los mismos que pone al servicio de una poderosa voluntad de articulación. El modo de pensar de Edgar Morín es más que activo, es intencionadamente sensible, un gran afecto, un enorme sentido de las alianzas subterráneas y secretas entre los diferentes saberes lo orienta en las tierras de nadie y en las tierras de todos.


Un nuevo paradigma


La educación es como una receta de cocina. Es como el alimento que debe prepararse cada día. Es necesario cuidar con esmero los ingredientes, atender sigilosamente su guiso y estar alertas durante la degustación. Para hacerlo bien, hay que mantener conciencia clara de que las recetas son apenas una guía de trabajo, que no resuelven nada en la situación concreta ni para siempre, que la experiencia sólo nos sirve para iluminar mejor el inevitable empezar de nuevo, porque el ser humano no es materia inerte ni moldeable.


Pero, con todo lo móvil, no domesticable y siempre cambiante del proceso de enseñanza y aprendizaje, es posible hacer reflexiones que nos sirvan de referencia en el momento de resolver problemas, ofrecer pautas o trazar políticas para la educación en un país. Al respecto el Dr. Juan Mari Lois (2006) señala que: "El proceso educativo es correlacionar la ideología con las necesidades y expectativas de los ciudadanos y a partir de esta correspondencia, trazar las finalidades esenciales que deben atravesar. Permear todo el sistema educativo."


Por otra parte, Gabriel Ugas Fermín (2000) señala que los nuevos campos del conocimiento constituyen una imagen del mundo distinta al proyecto educativo que nos legó la Modernidad en el cual, la Escuela se auto justificaba: “todo niño tiene que ir a la Escuela” es una consigna compartida por las masas populares y los grupos hegemónicos. La Educación se convierte en un “gran proyecto”, en un metarrelato, equiparable a la Libertad y la Igualdad que se alcanzarían en algún momento de la Historia dada su relación lineal con otros bienes, por ejemplo: “por la educación se alcanza el desarrollo”.


El estudiante es un actor social forzado a recibir un contenido que lo constituye en sujeto pedagógico mediante una práctica: la escolaridad, ella es una problemática que se le plantea a los individuos mismos, es la construcción de “la experiencia de uno mismo” como estudiante, delimitado temporalmente (el horario escolar) en una institución (la escuela) que lo permea socialmente para un desempeño laboral (el profesional). Esta metamorfosis le va conformando nuevas subjetividades para su desarrollo e integración vital– cognoscitiva en la que haciéndose va “haciendo ser” su individuación.


La ética pedagógica, según el Dr. Juan Mari Lois en su libro Ética Pedagógica, es la que se encarga de estudiar las particularidades de la conciencia moral, de la actividad moral y de las relaciones morales que surgen en el proceso docente – educativo, debe formular y fundamentar las exigencias morales que plantea la sociedad al maestro, debe investigar y fundamentar el contenido y la acción de los principios y normas morales en el trabajo docente – educativo concreto.


La complejidad de lo educativo rebasa ampliamente cualquier visión disciplinaria; no es sólo psicología o sociología, economía, lingüística, etc. lo que nos puede acercar a la construcción del conocimiento de lo educativo, sino la posibilidad de ver lo esencial de las relaciones en juego y el tipo y nivel de conocimientos que involucra.


La posibilidad de pensar y conocer lo educativo como totalidad, el reintroducir al sujeto que conoce, la posibilidad de pensar varias relaciones y niveles, el saber que la posibilidad de pensar más relaciones de lo educativo es lo que nos posibilitará ir construyendo una ciencia de la educación. Creo que estos y otros elementos de este paradigma son importantes para el futuro.

NOTAS

[1] Edgar Morín nació en 1921 en Francia, en el seno de una familia judía originaria de Livorno (Italia). Durante la segunda guerra mundial participó en la Resistencia francesa y cambió sus apellidos de familia: Nahum Beressi, por el de Morin.

BIBLIOGRAFIA


LOIS, MARI JUAN (2006). Filosofía y Educación. Hacia un nuevo horizonte educativo mediante un cambio de paradigma. Bolivia: Editorial Los Amigos del Libro.
____________________ (1989). Ética pedagógica / Juan Mari Lois, Maricela González Pérez. _ La Habana: Ed. Pueblo y Educación, 1989.

MORIN, EDGAR (1990). Introducción al Pensamiento Complejo. España: Gedisa Editorial.
_________________(1999). La Cabeza Bien Puesta: Repensar la reforma, reformar el pensamiento. Argentina: Ediciones Nueva Visión.
UGAS FERMÍN, GABRIEL (2000, Febrero).El fin de la escuela como metarrelato. ¿Discutir la pedagogía como ciencia es hoy un falso problema? En: Educere, Año 2, Nº 8.
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