lunes, junio 21, 2010

El periodista debe refugiarse en la verdad

Fuego cotidiano publica una pieza oratoria del fallecido periodista guariqueño Don Alí Almeida. El discurso fue pronunciado el 30 de junio de 1990, en el Concejo Municipal del Municipio Ortiz. Sus palabras fueron una clase de humildad y sencillez sobre el ser periodista y su angustiosa búsqueda de la verdad.

Por Alí Almeida

Hace ya bastante tiempo, cuando arribamos a los 16 años, vimos en una calle marginal de San Juan de los Morros, tendida sobre una acera, a una mujer enferma bajo el mayor desamparo. Aún recordamos el trapo blanco ajustado a sus sienes. Se llamaba Ber­nardina. Con una cámara baratísima le tomamos una foto. Logrado el documento gráfico, escribimos una cuartilla y remitimos tímidamente este material a Pedro Layatorres, Jefe de Información de «El Heraldo» de un diario caraqueño de gran circulación. La­yatorres destacó esa nota a seis columnas con una foto bastante ampliada y un titular llamativo. Ese fue nuestro bautizo comunicacional. La noticia causó un impacto tal que movió a medio mundo en San Juan, y el Gobernador ordenó personalmente el inmediato tras lado de Bernardina al Hospital para que le salva­ran la vida. Días después, la gente veía al proyecto de corresponsal como algo curioso. Los profesores del Li­ceo se acercaron al diálogo, y mis compañeros de clase compartían la novedad de que alguien tan cercano a ellos se le haya ocurrido formar un escándalo. Pero la noticia de Bernardina no era escándalo, su lamen­table cuadro solo recogía, en plena vía pública la silueta de una verdad.

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lunes, junio 14, 2010

Don Alí Almeida



POR DANIEL SCOTT| FOTOGRAFÍA GUARICOENLINIA.COM|

Este miércoles, nueve de junio, me amaneció demás de temprano con una triste noticia: "Murió Alí Almeida." Asi me lo dijeron, lacónicamente y en toda su desnudez. Yo a mi vez, comuniqué la noticia por mensaje de texto a todos los que pude, que fueron muchos, personas que lo admiraban. Muchos, muchos lo quisieron y quieren. Recuerdo que a varios de mis amigos les dije algo como: "Con la partida de Don Alí Almeida ya casi se extingue una vieja y veterana generación que hizo carrera en las letras, la poesía, la literatura y el periodismo regional." Triste epitafio colectivo, ahora lo veo así. Cuidado si esa generación ya no murió. Tomar conciencia de ello nos deja un mal sabor de boca. En efecto: personas como Parminio González Arzola, Miguel Quintana, Jesus Bandres, Victor Pérez Pérez, Alí Almeida, Antonio Scott Power y otros ilustres que se me escapan de la mente, pero a los que igual le rindo tributo, le dieron con su pluma maestra y aguda, identidad y rostro a las ideas, al civismo, a las posturas políticas y al terruño en general. De muchacho los solía ver a las puertas de "El Nacionalista", dialogando, discutiendo, soñando. Algunos se atacaban entre sí para luego amistarse otra vez. Es lo que me gustaba de esa generación ya ida. Y robando, parafraseando o torciendo un poco el pensamiento de nuestro querido Aquiles Nazoa, diría que Don Alí Almeida constituía un bello ornamento en la arquitectura espiritual del periodismo de San Juan de los Morros. Un caso aparte.

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domingo, junio 06, 2010

Nuevos monólogos de la vagina

Una escritora visita a científicos que estudian el comportamiento sexual femenino para responder a una pregunta universal: ¿Qué ocurre dentro de las mujeres cuando ven a un hombre desnudo?



Mary Roach| Fotografía de Alexis Huaccho |Etiqueta Negra. No. 82
La vagina humana está habituada a los visitantes. Incluso el lenguaje ana-tómico le confiere a la vagina una hospitalidad interna al nombrar a la estructura de entrada «vestíbulo vaginal». Quítese el abrigo y espere un momento. En 1910, el ginecólogo Robert Latou Dickinson documentó la naturaleza maravillosamente complaciente de la vagina, para lo cual empleó sus propios dedos como herramienta de medida. La vagina de una mujer virgen mide «un dedo» y la de una mujer casada, «dos dedos enteros». Cuando la mujer comienza a tener hijos, su medida va de «tres dedos» a más, hasta llegar a la Paciente N° 163, cuyo vestíbulo (y salón) aparecen ilustrados en el Atlas de la anatomía sexual de Dickinson con toda la mano del médico introducida en ella.

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miércoles, junio 02, 2010

Dos médicos orticeños



POR JOSÉ OBSWALDO PÉREZ|
A LO LARGO de su historia local, Ortiz ha contado con profesionales de la medicina. Una referencia histórica es la presencia de dos médicos y cirujanos oriundos de esta localidad que ejercieron su profesión en el pueblo que los vio nacer en el siglo XIX. El primero de ellos se llama José María Graterol Matute. Nació en 1841, en el seno de una modesta familia integrada por el ganadero don Gabriel Graterol y doña Ynes María Matute. Curso estudios de bachiller y licenciatura en medicina y se gradúo de doctor en la Universidad de Caracas (como se denominaba en ese entonces, a la hoy UCV), el 22 de Octubre de 1864. Casó con la joven Obdulia Hernández Hernández en 1865, con descendencia.
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domingo, mayo 23, 2010

Arveláiz / Arbeláez / Arvelaéz…Un apellido vasco muy extendido en Tucupido y el Oriente del Guárico

DR. FELIPE HERNÁNDEZ G.
PROFESOR TITULAR. UNESR
felipehernandez56@yahoo.es

En nuestro ya largo ejercicio profesional como profesor de educación media primero y superior después, en lo que refiere al Oriente del Guárico, especialmente a las poblaciones de Tucupido, Valle de la Pascua y Zaraza, entre quienes han sido nuestros discípulos, el apellido Arbeláez o Arveláiz, escrito de diversas formas y maneras, se repite con inusitada frecuencia, lo que indica que son muchas las familias portadoras de este apellido y que su vinculación con la subregión ha determinado una identidad. Tal premisa la podemos comprobar con solo revisar las guías telefónicas de las prenombradas ciudades guariqueñas.
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