jueves, agosto 05, 2021

Francisco Rodríguez en el recuerdo

Francisco Rodríguez con su Historia del teatro en el Estado Guárico se ha convertido en ese cronista necesario que hurgó , a través de nuestra geografía, entre papeles, , fotos amarillas, recortes de periódicos, pero ,por sobre todo entre los recuerdos de la gente, para al final decirnos que hemos hecho cosas buenas en teatro

 

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

frank

Foto. | Francisco Rodríguez en una actividad cultural en la Casona Universitaria..

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Murió Frank Rodríguez, nuestro apreciado amigo de andanzas culturales. Con Frank recorrimos el Guárico, presentando libros, conformando compañías teatrales e inaugurando ferias . Tuvimos el honor de publicar varios de sus libros. Su excelente novela Tierra de sombras la analizamos profundamente antes de su publicación. Su Historia del teatro guariqueño es la única obra que aborda minuciosamente el mundo de las tablas en nuestra región; y para rendir tributo a la memoria de este gran cultor genuinamente llanero y nuestro, publicamos algunos párrafos del prólogo que hice en el 2005. Esa vez Frank me entregó un manuscrito y dijo:
-He escrito algo sobre el teatro en Guárico.
Yo, después de leer el texto, le dije:
-Esto no es algo sobre el teatro regional , esto es La Historia del Teatro en el Guárico.

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PRÓLOGO PARA EL LIBRO DE FRANCISCO RODRÍGUEZ: HISTORIA DEL TEATRO EN EL ESTADO
No cabe duda de que este libro tiene un gran valor: es la primera vez que se recopila todo lo referente a las tablas, los actores y las obras escenificadas en nuestra entidad llanera. No cabe duda de que Historia del teatro en el Estado Guárico es la primera obra en su género y marcará la pauta en las investigaciones futuras sobre nuestro arte.
Repito lo que he afirmado en anteriores oportunidades: Francisco Rodríguez ha desempeñado una labor fructífera al frente de diferentes instituciones culturales de Guárico. Es creador de ateneos, grupos teatrales y fundaciones dedicadas al trabajo intelectual y espiritual .Sus novelas cortas Tierra de sombras y La libertad no llegó han recibido una crítica muy favorable de los lectores. Me consta.


En nuestro querido terruño, al observar el panorama cultural, a veces nos invade un sentimiento ambiguo entre el vacío y la plenitud, la tristeza y la alegría. Sensaciones dictadas por la convicción de que nada está hecho y hace falta mucho por hacer. Es el pesimismo, pesimismo que da paso al entusiasmo que acompaña al trabajo creativo. No obstante, un borrón y cuenta nueva nos sobreviene cuando nos encontramos con trabajos como los de Rodríguez por cuanto llegamos a una conclusión , la correcta: si bien falta camino por recorrer, en nuestros pueblos se ha hecho bastante. Sólo necesitamos cronistas que indaguen, investiguen y recuperen los hombres y hechos notables de las fauces del olvido .Esa memoria nos da fuerza moral para seguir adelante.


Francisco Rodríguez con su Historia del teatro en el Estado Guárico se ha convertido en ese cronista necesario que hurgó , a través de nuestra geografía, entre papeles, , fotos amarillas, recortes de periódicos, pero ,por sobre todo entre los recuerdos de la gente, para al final decirnos que hemos hecho cosas buenas en teatro .

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Descansa en paz, estimado amigo. Vivirás para siempre en nuestras mentes y corazones a través de tu poesía, tus cuentos, tus novelas y tus obras de teatro.


Médico e historiador

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El bordón

Hay pulcritud en cuanto mis padres hacen y los subvenimos en sus emergencias. Y todos, incluyendo las hermanas de crianza y hasta las parejas de los que estamos casándonos,, adoptamos a Fran como un hijo.

 

Adolfo Rodríguez

frank

Frank en´la escuela. | Foto que,religiosamente, conservaba mi hermana Idilia y recuperó su hija Idilia Josefina.

SCuando la emigración  desde Las Mercedes del Llano, Fran iba en el vientre de mi madre. El décimo cuarto de sus embarazos quizá. Y aunque sufre achaques, entre otros, pre-eclampsia, nada la arredra. Menos ese viaje con ocho meses de preñez en viejos automóviles bajo el duro invierno del llano.

Que estudiemos es su anhelo y va por esa ciudad prometida donde podríamos hacerlo. La ampara de nuevo su hermano Francisco, quien nos aloja en una casa suya o prestada, en la calle Santa Isabel de San Juan. Y días después, a sus 42 años de edad,  doña Clara alumbra su décimo hijo y el séptimo varón. En sus quehaceres mi padre y los mayores en la capital, queda en mis manos la jefatura del hogar y anoto el júbilo que nos embarga. Hay pulcritud en cuanto mis padres hacen y los subvenimos en sus emergencias.  Y todos, incluyendo las hermanas de crianza y hasta las parejas de los que estamos casándonos,, adoptamos a Fran como un hijo. Desde los que tienen diez hasta los que cifran la veintena. Una obligación que cesa cuando el mismo Fran toma las riendas de su vida,  se posiciona como hermano y hasta de guerrero hace por su país y  la familia.
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Escritor e historiador

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Frank Rodríguez / El camarada adeco

Cada vez que nos encontrábamos nos decíamos “camarada” luego venía la sonrisa y después el abrazo. A él no le ofendía esta palabra y a mí no me molestaba ni su crítica ni su válida opinión. Ambos siempre nos burlábamos de los corruptos blancos y rojos, los que se quieren llevar todo lo que consiguen.

 

Orlando Medina Bencomo / El Tubazo Digital

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Imagen estilográfica | José Francisco Rodríguez

Siempre he pensado que la amistad es una especie en extinción y que debemos salvarla por encima de todo. Con Frank Rodríguez conversamos mucho sobre este tema. José Francisco Rodríguez era su nombre, pero lo llamaban Frank. Él, un militante de eso que llaman derecha. Yo, militante de eso que llaman izquierda. Él, un admirador de Carlos Andrés Pérez y Romulista. Yo, un cuestionador implacable de sus ídolos. Pero entre Frank el adeco y yo el izquierdoso, había más coincidencias que diferencias. Nos unía el gusto por la conversa, lectura, teatro, historia y el humor. Ambos sarcásticos a la hora de encontrarnos. Frank Rodríguez era un ser que manejaba muy bien el humor y el sarcasmo. No necesitaba ni gritar ni insultar. El tipo ideal para tomar café y charlar.

Cada vez que nos encontrábamos nos decíamos “camarada” luego venía la sonrisa y después el abrazo. A él no le ofendía esta palabra y a mí no me molestaba ni su crítica ni su válida opinión. Ambos siempre nos burlábamos de los corruptos blancos y rojos, los que se quieren llevar todo lo que consiguen. En una ocasión, me tocaba cubrir una rueda de prensa en la casa de Acción Democrática en la capital guariqueña. Cuando iba entrando me encontré con Frank. Para molestarlo procedí a persignarme y religiosamente miré hacia arriba y dije: Señor cuídame, que estos adecos no me hagan nada y que no se me pierda nada de lo que cargo. Frank soltó una carcajada y siguió caminando conmigo. Como aun faltaba mucho para iniciar la rueda de prensa, procedió a contarme una anécdota que nunca olvidaré y que siempre la sacábamos a relucir en las conversas.

Narró mi hermano Frank Rodríguez que en una ocasión tenía reunión en el partido blanco. La hora fijada coincidía con la salida de su hijo de la escuela primaria. Frank, como buen padre, que siempre lo fue, pasó buscando a su hijo por la escuela y decidió llevárselo al partido. Estando en medio de la reunión, su hijo se asomó a buscarlo, pues esta se alargaba. Frank miró a su hijo y notó que no cargaba el bolso con sus pertenencias, entonces le preguntó: ¿y el bolso dónde lo dejaste? Su hijo le dijo que lo había dejado afuera, donde estaba esperándolo. A lo que Frank, en medio de sus ocurrencias y con ese mágico sentido del humor que lo caracterizaba, le soltó esta: “Pero bueno hijo, como lo vas a dejar afuera, es que tú no te das cuenta en el sitio donde estamos, vaya buscarlo antes de que se pierda”.

Ese era Frank Rodríguez, con el pasar de los años, como todos nosotros, su madurez, tolerancia y experiencia fue aumentando. Frank fue uno de los ejemplos más claro de cómo podemos llevarnos los seres humanos a pesar de nuestras diferencias políticas. Siempre admiré su pasión y su lealtad hacia su partido y su ideología. Nunca quiso convencerme de nada. Solo quería un amigo y lo tuvo en mí. En estos últimos años me hice amigo de uno de sus hijos. Francisco Rodríguez Sotomayor, un carajito brillante, con un corazón lleno de nobleza. Un estudiante unergista, amante de la música, poesía e historias. Un superman venezolano. Tal cual, un orgullo para su padre. Una vez le dije: tu papá es muy buena gente, lo único malo es que es adeco, y Francisco el muchacho, dejo fluir la sonrisa, igual como lo hacía su padre.

Frank quería lo que todos queremos, un mejor país. Una mejor ciudad. Su partida inesperada nos dolió en el alma. Lo recordaremos como él lo hubiese querido: con alegría y optimismo.

Periodista y activista social

          

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miércoles, julio 28, 2021

Portuguesa en el proceso de independencia

Los portugueseños se fajaron en su lar por la Independencia de Venezuela, así nos lo recuerda don Alirio Ramón Acosta,Cronista oficial del Municipio Esteller (Portuguesa) y presidente de la Asociación de Cronistas Oficiales de esa entidad federal, quien destaca la participación y el aporte de los heróicos llaneros al proceso enmacipador.

 

Alirio Ramón Acosta

llaneros

E. Finden (grabador) |. Lanceros en las llanuras de Apure. Grabado. En J. P. Hamilton, Travels Through The Interior Provinces of Columbia. Londres: John Murray, 1827. Colección Servicio de Libros Raros y Manuscritos, Biblioteca Nacional, Caracas

Este año cuando se están cumpliendo 200 años de la gloriosa batalla de Carabobo, donde la valentía de aquellos gloriosos dirigentes y soldados encabezados por nuestro padre de la patria El Libertador Simón Bolívar, se impuso para poner n al imperialismo español que tenía sometido a nuestra querida patria y a la América.

En este sentido queremos resaltar la participación de la región portugueseña durante esa etapa de emancipación. No sin antes aclarar que, para ese entonces, la región que comprende el hoy estado Portuguesa pertenecía a la Provincia de Caracas, hasta 1823 cuando pasa a formar parte de la provincia de Barinas.


Ahora bien, en la etapa de Emancipación ocurrió en esta región tres hechos memorables: Primero, la entrada de Bolívar a Guanare el uno de julio de 1813; segundo, La Batalla de Araure el 5 de diciembre de 1813 en la cual Bolívar derrota a las tropas al mando de Ceballos, Yáñez y Correa y donde El Batallón sin Nombre copó la gloria de aquella jornada; tercero, el combate de Ospino donde perece el jefe realista José Yáñez el 2 de febrero de 1814. Amén de otros sucesos esporádicos de relevante importancia como el combate de San José por la Quebrada de la Virgen en 1813, en el que fallece el jefe patriota coronel Juan Manuel Lienzo, quien estuvo al lado de Bolívar durante la campaña admirable. También ocurrió otra refriega en Boconoito, entre otras jornadas.

Entre estos aportes podemos mencionar, el que sucedió en el pueblo de San Antonio de Turén, ubicado entre los ríos Acaricia y Guache Araure cuando 300 voluntarios para Coro al ejército del Marqués del Toro en la primera movilización bélica ocurrida en 1810, inmediatamente después del 19 de abril; fue el suceso inicial de la independencia. En este momento, alarmada la Suprema Junta de gobierno de Venezuela con la noticia de que las poblaciones de la Villa de Arquee y sus dependencias se encontraban muy conmovidas, por motivo de los sucesos del 19 de abril y amenazaban con entrar en una desastrosa guerra civil, por lo que, con la urgencia del caso, enviaron al letrado doctor Francisco Javier Yáñez, diputado del cantón de Araure (firmante del acta de independencia) para conjurar el peligro; objetivo que alcanzó, al mismo tiempo que envió al cuartel general del Marqués del Toro, en Varita, para combatir a las fuerzas que se habían armado. No sabemos si entre esos voluntarios hubo la participación de algún piriteño puesto que en ese momento Píritu pertenecía al Cantón de Araure y apenas comenzaba a poblarse.


En la etapa de Emancipación ocurrió en esta región tres hechos memorables.

En otro orden de ideas es necesario destacar la participación de algunos portugueseños que jugaron papel importante en la lucha independentista:


El primero y principal, sin duda, fue el General José Antonion Páez, ya que sus proezas épicas llenaron con su resonancia heroica los fastos gloriosos de nuestra independencia. Sus grandes combates en Mucuritas, El Yagual, Mantecal, Las Flecheras, Las Queseras del Medio hasta culminar con rol protagónico en Carababo. Gran patriota con temple de guerrero que se recuerda con respeto y admiración, su nombre fue sinónimo de lucha y victoria. Hombre que inicio su carrera militar combatiendo contra las patriotas venezolanos, pero que en 1815 se alista bajo las ordenes de Bolívar, para convertirse en esa etapa en una de las más brillantes figuras de la vida militar de la historia venezolana.


Otros nombres gloriosos que participaron en la gesta fueron Miguel Antonio Vasquez quien se unió al ejercito liberador de Bolívar, además lucho junto a Páez. Francisco Luque se alisto en las filas del ejército de Apure, sobresalió en la batalla de Boyacá con el grado de Teniente Coronel. Ignacio Luque, se distinguió en el batallón Vencedor y llegó a General de Brigada. Juan Ramón Vargas, guanareño que estuvo en los combates de Las Trincheras, Barbula, Barquisimeto y Araure


Además de los valerosos Ramón Madrid, Miguel Castejón, Tomás Castejón,Jose Miguel Guerrero, Francisco de Paula Abreu, Coronel Ramón Zuñiga,Gabriel Perez de Pagola (firmante del acta de independencia) y el Coronel Mauro Zamora, entre tantos.

Otros que tomaron parte como próceres civiles se conocen en primer lugar al presbítero José Vicente de Unda, firmante del acta de independencia, quien estuvo prisionero varias veces por defender la patria. Los hermanos y familiares de José Vicente también estuvieron vinculados civilmente a este proceso. El Dr. Domingo Garrido, don Francisco de Olaechea y el Dr. Pablo José Garrido.


También en esta pléyade de notables debe incluirse a la heroina ospinense Teresita Heredia, quien fue acusada de estar al lado de los patriotas, por esta razón es vejada y llevada a prisión por el gobernador de Valencia Luis Dalo, quien la hizo recorrer sin ropas, bañada su piel con miel y cubierta toda con plumas por las calles de la ciudad. Recobrada su libertad es apresada en La Guaira por el delito de esconder algunos insurgentes, luego de este capítulo es deportada hacia el norte y a partir de entonces se pierde su memoria.


Sabemos que Bolívar nos liberó del yugo español con sacrificio y sangre y quizo consolidar una república democrática, pero la anarquía de los que asumieron el poder en los años siguientes después de su muerte, hizo al traste con los principios bolivarianos y el país vivió año tras años confrontaciones, peleas y guerras civiles entre sus compatriotas y en ese plan llegaron hasta final del siglo 20.


Ahora bien, consolidada una nueva república desde el inicio del siglo 21, otros nativos de esta tierra venezolana, conjuntamente con el imperio norteamericano pretenden impedir el avance revolucionario, venezolanos ambiciosos de poder económico y el imperio deseoso de ponerse con las fortalezas minerales y naturales de esta parte del planeta. Sin embargo, otra batalla de Carabobo se está librando y Venezuela con la fortaleza de su gente la está ganando. El estado Portuguesa, tal como otras regiones, aporta con el espíritu guerrero y el intelecto de todas las clases sociales al combate de esa batalla.


Esa llama bicentenaria que recorre el país está más viva que nunca, con ella anda el espíritu y principios bolivarianos extendiéndose por todos los rincones del territorio. Carabobo está flamante y ahí estamos todos: Triunfando...

Cronista oficial del Municipio Esteller (Portuguesa) y presidente de la Asociación de Cronistas Oficiales del estado Portuguesa, Venezuela

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martes, junio 01, 2021

Capitán José Silva, una sangre mestiza en Carabobo

Fue uno de los llaneros de Páez, presente en la acción de Las Queseras del Medio, a las orillas del río Arauca y luego en la heroica Batalla de Carabobo.El prócer nativo de Ortiz, actual municipio del mismo nombre, fue comandante militar de aquella población donde falleció el 19 de abril de 1854 .


queseras

IMAGE | Batalla de Las Queseras del Medio.

José Obswaldo Pérez

El Capitán José Silva era natural de Santa Rosa de Lima de Ortiz, ese valle regado por el río Paya, entre sabanas y palmeras. Por su apellido, quizás pertenecía a una de las viejas familias mestizas que fundaron la localidad hacia la segunda década del siglo XVIII. Aunque su Hoja de Servicio Militar no nos rinde información acerca de sus padres, que ciertamente debieron ser gente modesta en aquel tiempo de la colonia. Tampoco sabemos nada de los primeros años de su vida, pero debieron ser los normales en un muchacho orticeño de finales del siglo XVIII, signado por el trabajo desde temprana edad.

Fue el año de 1812, fecha cuando el Capitán Silva se inicia en la vida castrense. Era el pueblo de Santa Rosa de Lima de Ortiz Distrito del Cantón de Calabozo, espacio que se mantuvo cerca de los teatros de la guerra de la Independencia y debió ser en buena parte a su misma condición geográfica y estratégica como punto de abra hacia los llanos y ruta militar obligada de mayor tránsito hacia el sur. Es por eso que en los años 12 al 14 el cantón estuvo convulsionado en su vida cotidiana con hechos violentos de la guerra y por sus caminos transitaron varias veces las huestes realistas y patriotas.

En este acontecer inicial de aquel año 12, los prohombres de Ortiz se vuelcan a los nuevos rumbos de la libertad, tras el llamado de la patria. Pues en aquel año dominaba el país la reacción realista de Domingo Monteverde y se exacerban las retaliaciones contra el pueblo de Ortiz. Así pues el lugar fue incendiado por las tropas de la corona española, creando terror entre sus habitantes. Muchos tuvieron que huir y otros fueron pasados por la armas.

Allí estuvo el Capitán José Silva, cuando se conformó el Escuadrón Ortiz y entró a formar parte del ejercito republicano que ya lo había hecho en los mismo inicios de la Independencia, y como otros hombres orticeños curtidos en el trabajo llanero, participó en los años de 1811 y 1812 en las luchas contra  Monteverde y Antoñanzas hasta la capitulación del realista José Antonio Arizábalo y Orovio ante Lorenzo Bustillos, el 18 de agosto de 1829, ratificada por general José Antonio Páez el 4 de septiembre siguiente en Ortiz.

Como dejamos dicho, el Capitán José Silva, Ilustre Prócer de la Independencia, fue natural y vecino de Ortiz ( Davila,1924; p.272). Debió nacer allí en esos años mediados de 1790. Su vida y sus actuaciones se sumergen en la oscura anonimia de simple capitán, debido a su escasa Hoja de Servicios que detalle sus hechos y describa sus fatigas humanas. En unas breves líneas del expediente oficial ubicado en el Archivo General de la Nación, se resume todo un acontecer biográfico y se despacha con un corte burocrático la vida de un hombre que, desde su humilde puesto, ayudó a edificar la Independencia de su patria.

Ya antes de ingresar al Ejercito Libertador había contraído matrimonio allá en su mismo pueblo con María Hurtado y con ella comienza a llegar los hijos, y Silva tiene que encarar el trabajo con mayor dedicación, aunque por dentro cargaba el gusto por la carrera militar.

Al analizar el exiguo expediente es poco el relato de su historia militar. Apenas se le menciona, cuando ya era Teniente de Caballería, cuando entra entonces en acción en Las Queseras del Medio, el l2 de abril de 1819, a las orillas del río Arauca. En aquella ocasión, el General José Antonio Páez le ordenó "repasara el río” con la columna a su mando, en una estrategia para engatusar al enemigo. Mientras Páez con un destacamento de 152 lanceros atraviesa el Arauca, derrota la caballería de Morillo y obliga a éste a retirarse

Siguió en campaña militar hasta el año 1821, cuando participa en la gran epopeya de la Batalla de Carabobo, con la cual entra en escena como uno de sus lanceros.

Después de Carabobo, su historia salta hasta el año de 1835 cuando la Revolución de las Reformas y el derrocamiento del Presidente Vargas, en la que Silva se coloca al lado del gobierno constitucional. Al llamado del general Páez acudió con el Escuadrón Ortiz y prestó servicios en la Campaña contra los Reformistas de ese año 35 y parte del 36. Restablecido Vargas en el poder y debelada la Revolución de las Reformas, el Gobierno de Páez le ascendió, el 25 de abril del 1837, a 1er Comandante de Artillería con el mando de dicho Escuadrón. Dos años después, el mismo Gobierno le concedió, el 12 de abril de 1839, Letras de retiro con goce de sueldo.

Sin embargo, el Capitán Silva no cuelga los arreos castrenses. Allí en el contexto de la microrregión de Ortiz y el Tiznados, el tiempo militar de este héroe llanero no parecía quedar en el olvido. De golpe retoñan episodios momentáneos al participar en la Batalla de Laguna de Piedra, el 29 de septiembre de 1846, donde derrota a las fuerzas liberales comandadas por el general Ezequiel Zamora, líder revolucionario de la Guerra Federal.

Fue comandante militar de Ortiz y en tal carácter participó en diversas acciones y encuentros con los facciosos, en especialmente en la persecución contra Los Encarbonados de la Sierra del Tiznados. A propósito contra estas partidas liberales, el Boletín Oficial en su edición del diez de septiembre de 1849 trae la información de que Silva desde Ortiz informaba que el Escuadrón de San Francisco de Tiznados había capturado a José Rafael Armas y otros cómplices de las revueltas campesinas.

Falleció el 19 de abril de 1854 y recibió los sacramentos a los que se le aplicaban a los moribundos por parte del padre Pedro Pablo Sarmiento Gómez, párroco de Ortiz. Su cadáver fue sepultado en el Cementerio General de la localidad.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

DÁVILA VICENTE (1924). Diccionario Biográfico de Ilustres Próceres de la Independencia. Suramericana. Tomo I y II. Caracas

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