Eduardo Monroy Rojas, bisnieto del médico calaboceño Dr. Francisco Monroy González, interpreta la afamada pieza |
El joropo compuesto por Federico Vollmer Ribas en 1897 no es solo una curiosidad musical: es un testimonio cultural.
Por José Obswaldo Pérez
En 1897, cuando el país aún respiraba el aire convulso de la posguerra federal y la modernidad musical apenas asomaba en los salones urbanos, un joven compositor venezolano de ascendencia alemana escribió una pieza singular: un joropo para piano, obra de Federico Vollmer Ribas, nieto directo de dos mundos y heredero de una memoria heroica.
Federico era hijo de Gustav Julius Vollmer, inmigrante alemán, y de Francisca Ribas y Palacios, nieta del prócer José Félix Ribas, héroe de la Batalla de La Victoria del 12 de febrero de 1814, y prima del Libertador Simón Bolívar y Palacios. En su linaje se cruzaban la disciplina germánica, la sensibilidad criolla y el fuego republicano de la Independencia.
Una pieza con identidad aragüeña y espíritu juvenil
El joropo compuesto por Vollmer en 1897 no es solo una curiosidad musical: es un testimonio cultural. Su escritura para piano —inusual para la época, cuando el joropo era esencialmente un género de cuerdas y arpa— revela la intención de llevar la música popular a los espacios académicos y burgueses, sin perder su raíz llanera y festiva.
La obra, de clara referencia aragüeña, dialoga con la memoria de La Victoria, ciudad que encarna el Día de la Juventud gracias al sacrificio de los estudiantes comandados por Ribas. En esa conexión íntima entre música y genealogía, el joropo se convierte en un homenaje implícito a la gesta de 1814.
Un intérprete con raíces calaboceñas
La pieza ha sido interpretada en tiempos recientes por Eduardo Monroy Rojas, bisnieto del médico calaboceño Dr. Francisco Monroy González, figura respetada en la historia social y sanitaria de los llanos centrales. Su ejecución aporta un puente generacional: un descendiente de la tradición médica y humanista de Calabozo revive la obra de un descendiente directo de los héroes de la Independencia.
Un cruce de memorias
Este joropo para piano es más que una partitura antigua. Es un punto de encuentro entre:
Una pieza que, desde 1897, sigue recordándonos que la música también es genealogía, territorio y memoria republicana.

