La fundación de Santa Bárbara de Guardatinajas y algunos descendientes de don Antonio de Bolívar y Díaz de Rojas entre sus primeros pobladores


Santa Bárbara de Guardatinajas conmemora este 1º de abril el 256º aniversario de su fundación, una fecha que revive el origen capuchino del pueblo llanero y revela, a través de nuevos hallazgos documentales, la temprana presencia en la zona de descendientes directos de don Antonio de Bolívar y Díaz de Rojas, tatarabuelo del Libertador.


Autor: Ing. Luis Eduardo Viso González

Hoy martes, 31 de marzo de 2026, víspera del Miércoles Santo, 1º de abril de 2026, día en que se conmemora el 256º aniversario de la Fundación de la Misión de Santa Bárbara de Guardatinajas, me permito honrar a ese hermoso pueblo llanero, donde un 26 de diciembre de 1926 nacía mi madre, Graciela Elena González Sosa de Viso.

Aprovecho la ocasión de la celebración del acontecimiento fundacional para conectar a algunos vecinos de Guardatinajas, con la familia del Padre de la Patria. Sin demora, abordemos el tema:

La fundación de Santa Bárbara de Guardatinajas y algunos descendientes de don Antonio de Bolívar y Díaz de Rojas entre sus primeros pobladores

Orígenes de la Misión

La Misión de Santa Bárbara de Guardatinajas tiene su origen en las Misiones Capuchinas de 1723, cuando se fundaron los pueblos de la Santísima Trinidad y Nuestra Señora de Los Ángeles a orillas del río Guárico. Debido a problemas como la falta de tierras y las crecidas del río, los indígenas guaiquires de la Santísima Trinidad comenzaron a huir. Para solucionarlo, hacia 1769, el Prefecto Capuchino Fray Félix de Cortés dispuso trasladar a la mayoría de estos indígenas a un nuevo sitio, elegido por ellos mismos: Guardatinajas.

La fundación formal de la misión quedó a cargo de Fray Andrés de Granada en 1770, quien estableció la Misión de Santa Bárbara de Guardatinajas cumpliendo con las formalidades legales y las condiciones exigidas para las poblaciones de indios.

Su fundación se celebra cada 1º de abril, aunque las fuentes presentan fechas contradictorias sobre su establecimiento:

  • El año de 1768 es señalado por Fray Félix Cortés en un informe de 1770 y ratificado por Fray Francisco de Vegel en 1771.
  • Sin embargo, el mismo Fray Félix Cortés, en otro documento, indica que fue en 1769.
  • Por último, Fray Andrés de Grazalema, en 1774, lo establece en 1770.

Con la sana pretensión de conciliar, el historiador Lucas Guillermo Castillo Lara (1996) propone la siguiente secuencia:

"Los trámites y la elección del sitio corresponderían a 1768; el traslado de los indígenas y los ritos fundacionales a 1769; y la consolidación del pueblo en 1770, fecha que respaldan la visita del Obispo Martí y la primera partida de bautismo asentada en los Libros Sacramentales: el 1° de abril de 1770".

Sin duda alguna, su fundador fue Fray Andrés de Granada, a quien correspondió trazar las calles, la plaza, el sitio de la iglesia y designar a Santa Bárbara de Nicodema como patrona de la nueva Misión. Las construcciones indígenas fueron inicialmente muy sencillas y se alinearon en una sola calle llamada "La Concepción". La iglesia, aunque pequeña, tardó varios años en concluirse; mientras tanto, se levantó una capilla decente y, de su propio peculio, el Reverendo Padre Capuchino fundador adquirió ornamentos, vasos sagrados y demás enseres. Todo el protocolo se realizó conforme a la autoridad real y las Leyes de Indias.

Primeros registros y una certeza fundamental

El paso del tiempo, las guerras y la falta de condiciones apropiadas impidieron la conservación de los primeros libros parroquiales (1770-1774). Actualmente, el libro más antiguo al que podemos acceder es el que abrió el Presbítero Francisco Severino Betancourt, sucesor del último misionero, Fray Manuel de Granada; este primer libro se abrió el 12 de marzo de 1794 y corresponde a los bautismos de "gente común" (término utilizado en la época para referirse a todos los pobladores, con excepción de los blancos descendientes de españoles).

No obstante, gracias a la dispensa de consanguinidad otorgada para el matrimonio de María Rosalía de la Presentación Volcán Polanco y su primer marido, Francisco Xavier Suárez Polanco, fechada el 12 de diciembre de 1791, podemos afirmar que María Rosalía de la Presentación nació el 21 de noviembre de 1772 en Guardatinajas y fue bautizada el 7 de diciembre de 1772 en la iglesia de Santa Bárbara de Guardatinajas, como hija legítima de Joseph Domingo Volcán y Fernández Romero y de María Jacinta Polanco y Castro. Dado que en la dispensa fue transcrita textualmente su fe de bautismo de 1772. Luego podemos afirmar que una de las primeras hijas de familias de origen español (entiéndase blancos) de la que se tiene absoluta certeza de que nació y fue bautizada en Guardatinajas fue la antes mencionada María Rosalía de la Presentación.

El acontecimiento anterior, nos permite afirmar que desde el año 1772 Guardatinajas ya contaba con la presencia de descendientes de don Antonio de Bolívar y Díaz de Rojas (tatarabuelo del Libertador). Doña María Jacinta Polanco y Castro, madre de la recién nacida, fue una de las primeras pobladoras de las riberas del Tiznados. Doña María Jacinta era hija legítima de Francisco Javier Polanco y de Rosalía de Jesús de Castro y Arráez; esta última, única descendiente de Josefa Arráez de Bolívar y Silva, con su primer marido Ignacio de Castro. Doña Josefa Arráez era nieta del referido Antonio de Bolívar y Díaz de Rojas.

Al enviudar doña María Rosalía de la Presentación, casó en segundas nupcias el 5 de noviembre de 1801 en la iglesia de Santa Bárbara de Guardatinajas con Mariano Romero y Ochoa, hijo de Salvador Romero y Rosalía Ochoa. Su hijo José Salvador Romero Volcán, nació el 14 de mayo de 1802 en Guardatinajas y fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa Bárbara; el 15 de julio de 1878, lo alcanzó la muerte en su lar natal. En 1819, había casado en el pueblo del Buen Consejo, aledaño a La Victoria, con María Josefa Rojas Queipo y Polanco, guardatinajeña, hija de Juan Joseph Rojas Queipo y Díez de Velazco y de Bárbara María Polanco y Mujica.

Vale destacar que los Rojas Queipo y Díez de Velazco al parecer desconocían el parentesco que tenían, con don Antonio de Bolívar y Díaz de Rojas, por lo que en las bodas, con sus parientes no solicitan las dispensa por el impedimento de consanguinidad.

Si revisamos cuidadosamente la genealogía Díez de Velazco, podemos concluir sin dificultad que los hermanos Juan Joseph, Gerónimo y Zeferina Rojas Queipo y Díez de Velazco, valencianos, vecinos de Guardatinajas desde 1798, fueron hijos legítimos de don Juan Joseph Rojas Queipo y Arroyo, quien a su vez fue descendiente consanguíneo de doña Leonor de Bolívar y Marmolejo, hija de las primeras nupcias de don Antonio de Bolívar y Díaz de Rojas y doña Luisa de Marmolejo y Ortiz. En consecuencia el 8 de febrero de 1798 Juan Joseph Rojas Queipo y Díez de Velazco, inconsciente de su parentesco de consanguinidad, atendió el llamado de la sangre y contrajo matrimonio en la Iglesia de Santa Bárbara de Guardatinajas con su pariente Bárbara María Polanco y Mujica, hija de Pedro Miguel Polanco y Castro y María Gregoria Mujica y Rodríguez Padrino, padres de la ya mencionada María Josefa Rojas Queipo y Polanco.

La endogamia era característica tradicional de las familias de la época y muy especialmente de la familia del Libertador. Sin embargo Gerónimo Rojas Queipo y Díez de Velazco no continúa con este patrón y contrae nupcias en Guardatinajas, con dona María de La Merced Acosta y Vega, natural de Guardatinajas. Fueron padres, entre otros hijos, de Josefa Lucía Rojas Queipo y Acosta, casada el 12 de abril de 1819 en la iglesia Parroquial de Guardatinajas, con Félix Pablo de La Soledad de Sosa y Marrero, nacido en 1752 en La Victoria, hijo del capitán Luis de Sosa y González, natural de Los Silos, Tenerife, Islas Canarias y desde muy joven avecindado con sus padres en San Diego de Paracotos. Don Luis de Sosa y González casó en dos ocasiones: primeras nupcias el 14 de septiembre de 1738 en la Iglesia Catedral de Caracas, con Rosa Tomasa González de Jara, con sucesión; y segundas nupcias hacia 1748 con Águeda María de Jesús Marrero y Díaz, nacida en Carrizal, hija de isleños. Poco después de la boda los esposos, se avecindaron en el pueblo de Nuestra Señora del Buen Consejo, en las proximidades de La Victoria.

Félix Pablo de La Soledad de Sosa y Marrero, había casado en 1777 en Calabozo con su prima Juana Bartola de Sosa y Espinoza de los Monteros, vecina de Calabozo, hija de Francisco de Sosa y Álamo e Isabel Cayetana de Espinoza de los Monteros, con sucesión Sosa y Sosa. La boda se realizó luego de obtener la dispensa por el impedimento de cuarto grado de consanguinidad, otorgada el 26 de octubre de 1777 por el Obispo de la Diócesis de Caracas, don Mariano Martí. De este matrimonio nacieron, entre otros:

José Gabriel de Sosa y Rojas Acosta, nacido en Guardatinajas, casado en fecha imprecisa, con María Eustaquia Morín, padres, entre otros hijos de:

  • Miguel Sosa Morín, nacido en Guardatinajas, casado el 14 de diciembre de 1896 en la Iglesia Santa Bárbara de Guardatinajas, con Rosaura Rojas, padres de:
    • Josefa María Sosa Rojas, nacida el 2 de marzo de 1901 en Guardatinajas, casada el 20 de marzo de 1926 en la iglesia Parroquial de Guardatinajas, con Juan Antonio González Pittaluga, padres de una única hija, mi madre Graciela Elena González Sosa de Viso.
    • María Amparo de San José Sosa Rojas, nacida el 28 de septiembre de 1897 en Guardatinajas, casada el 17 de agosto de 1918 en Guardatinajas con Jorge Quintín González Pittaluga, Padres de: Juan Vicente, Carmen Maria, Maria de Jesus, Julia Rosa, Pedro Jose y Miguel Ramón González Sosa.
    • Miguel Ramón Sosa Rojas, mi padrino de bautizo, nacido el 18 de septiembre de 1902 en Guardatinajas, con amplia sucesión en distintas relaciones y ocho hijos en su matrimonio con Carmen Sánchez, natural de La Unión, Barinas.
    • Pedro Ramón Sosa Rojas, nacido el 13 de junio de 1905 en Guardatinajas, casado el 12 de septiembre de 1941 en la Iglesia Catedral de Calabozo, con Aminta del Corazón de Jesús Troconis Mier y Terán ("Tuntuna"), sin sucesión.
  • Juana Evangelista Sosa Morín, nacida en Guardatinajas, casada el 10 de enero de 1878 en la Iglesia Santa Bárbara de Guardatinajas, con Paulo Emilio Llamozas Hurtado, padres de:
    • Francisco Emilio Eugenio del Carmen (Emilio) Llamozas Sosa, nacido en Guardatinajas. casado en dos ocasiones: primeras nupcias con María Rosa Delgado Sosa, con sucesión Llamozas Delgado; y segundas nupcias con Ana Margarita Carreño Delgado, con sucesión Llamozas Carreño.
    • Francisco Elías Anselmo del Carmen (Francisco) Llamozas Sosa, casado el 7 de octubre de 1907 en la iglesia parroquial de Guardatinajas con Carmen González Pittaluga (hermana de Juan Antonio y Jorge Quintín), padres de Carmen Evangelina, Luisa Evangelina, Carmen Teresa, Paulo Emilio, Reyes Amelia, María Josefa, Belén Cecilia, Graciela Elena, Francisco Elías Paulino y Pedro Francisco Llamozas González.

Retomando el tema fundacional de Guardatinajas

Mediante un despacho fechado el 22 de noviembre de 1790, el Gobernador y Capitán General Juan de Guillelmi encargó al subdelegado del Real de Hacienda de la Villa de Calabozo, don Carlos del Pozo, realizar el reconocimiento de la Iglesia de Guardatinajas, levantar inventario de sus alhajas y pertenencias, elaborar la matrícula de sus habitantes y medir la legua en cuadro. Como don Carlos del Pozo, se hallaba ausente cumpliendo otra comisión, el Teniente de Justicia de la Villa de Calabozo, don Antonio Leonardo de Sosa, recibió dicho despacho el 22 de enero de 1791 y procedió de inmediato a darle cumplimiento.

Al iniciarse este proceso de inventarios, matrículas y demarcaciones, los Capuchinos creyeron cercana la aceptación de la por parte de las autoridades eclesiásticas y civiles, por lo que consideraron llegado el momento de abandonarla. Los frailes capuchinos habían ampliado su labor hacia las regiones del sur del Apure, el Meta y otros puntos de la provincia de Barinas, donde ya habían emprendido nuevas fundaciones de pueblos y misiones. El escaso número de religiosos con que contaban les impedía atender tantas obras en marcha y las que proyectaban a futuro. Por ello, recurrieron a los misioneros que aún permanecían en pueblos ya entregados al obispo, aunque sin recepción oficial.

En Santa Bárbara de Guardatinajas, el padre Fray Manuel de Granada había estado al frente de la Misión hasta finales de 1793, cuando sus superiores lo enviaron a evangelizar entre los indígenas del Apure; para 1795 se encontraba allí fundando el pueblo de Santa Bárbara de Arichuna. Su partida fue tan apresurada que no esperó al cura sustituto para hacer entrega de la Iglesia y sus bienes, dejándolo todo en manos del estanquero que expendía el tabaco en el poblado. Además, se llevó consigo todas las pertenencias de la Casa Cural, pues las consideraba propiedad de los misioneros que las habían traído.

El arribo del padre Betancourt marca una nueva etapa pastoral en Guardatinajas

Para que la numerosa feligresía de Guardatinajas no quedara sin asistencia espiritual, un grupo de vecinos solicitó al Presbítero Francisco Severino Betancourt, recién ordenado de sacerdote y quien ayudaba en la Parroquia de Calabozo, que se hiciera cargo. Betancourt aceptó y, tras ser nombrado cura interino por la autoridad eclesiástica, se trasladó al lugar e inició una entusiasta labor pastoral.

En una comunicación dirigida al Provisor y Vicario del Obispado, el Padre Betancourt dejó expresa constancia de que no había encontrado al Padre Fray Manuel de Granada para que hiciera la entrega formal del Curato, y que fue el Estanquero del Tabaco quien le había entregado las llaves de la iglesia y los Libros del Archivo que el fraile había dejado con él. Betancourt levantó entonces un inventario y reprochó al religioso por haberse llevado algunos ornamentos y objetos de culto; señaló que de la Casa Cural se había llevado hasta las ventanas, y que además había vendido la Casa donde se guardaban los frutos de las primicias, que los mismos indios, con su esfuerzo, fe y arduo trabajo, habían construido.

Los feligreses de Guardatinajas acogieron con satisfacción el nuevo estilo apostólico del Padre Betancourt y solicitaron al Obispo que lo mantuviera en el cargo, alabando sus cualidades. Al mismo tiempo, manifestaron su desaprobación por la actuación de Fray Manuel de Granada, tanto por haberse llevado ornamentos religiosos y muebles, como por haber vendido la Casa de los frutos.

La representación que enviaron al prelado, fechada el 15 de febrero de 1794, estuvo encabezada por el Cabildo de Indios de Guardatinajas: Juan Marcelino Carrasquel, Gobernador y capitán general de los indios; Juan Gervasio Martínez, Alcalde 1º; y Juan Joseph Antuárez, Alcalde 2º. También firmaron otros vecinos, entre ellos: Joseph Raymundo Carrillo, Pedro Miguel Colin, Rafael González, Pablo Hurtado, Manuel Castrillo y José Miguel Volcán.

Luis Eduardo Viso González


Fuentes

  • Castillo Lara, Lucas Guillermo. Guardatinajas: Cien años de su Acontecer. Ediciones de la Alcaldía del Municipio Francisco de Miranda, año 1996.
  • Viso González, Luis Eduardo. Fundadores y Primeros Moradores de La Villa de Todos Los Santos de Calabozo, Inédito.
  • Viso González, Luis Eduardo. Algunas familias de La Villa de Todos Los Santos de Calabozo. Portal WEB Geneanet.

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